INTRODUCCIÓN
La sequía es uno de los fenómenos naturales adversos predominante en las regiones áridas y semiáridas del planeta, sin embargo, en las últimas décadas se ha presentado con mayor frecuencia en las regiones cercanas a los trópicos y en las zonas más húmedas del mundo. Dado que este fenómeno natural se extiende durante periodos de tiempo prolongados, puede provocar graves impactos en los ecosistemas naturales y en diversos sectores sociales, incluyendo la agricultura y el suministro de agua para uso doméstico e industrial (Mishra y Singh, 2010; UNCCD, 1996).
Durante el siglo XX México experimentó importantes periodos de sequía que afectaron principalmente a los estados del norte y centro-norte del país (Bitrán-Bitrán et al., 2001; Ortega-Gaucin y Velasco, 2013). Entre 2000 y 2003, 18 de los 32 estados presentaron sequía, sus pérdidas económicas fueron estimadas en más de 1800 millones de pesos, un millón de hectáreas de cultivo y más de 13 mil cabezas de ganado, siendo los estados del norte y centro-norte los más afectados (Bitrán-Bitrán et al. 2002; 2003; 2004). En 2009 el país sufrió la segunda peor sequía en 60 años, y entre 2011 y 2012 más del 60% del territorio mexicano fue azotado por la peor sequía de los últimos 70 años (Ortiz-Gómez et al., 2018; SEMARNAT, 2012). Entre 2023 y 2024, México experimentó una sequía de enorme magnitud, tanto en duración como intensidad, que afectó más del 80% del territorio nacional (SMN, 2024).
Generalmente el monitoreo y análisis de la sequía se realiza por medio de índices obtenidos a partir de datos climáticos (Zargar et al., 2011). Debido a su facilidad de cálculo y comparabilidad, el índice de precipitación estandarizado (SPI) es uno de los más utilizados (Hayes et al., 2011; Svoboda et al., 2012; McKee et al., 1993). El SPI, permite evaluar diversos atributos de la sequía como duración y severidad. Para estimar el peligro de sequía, -probabilidad de ocurrencia de sequías en un espacio y tiempo determinados (Castellano-Bahena y Ortega-Gaucin, 2022; DOF, 2023; Ortega-Gaucin et al., 2018)-, el análisis de estos atributos se basa en métodos probabilísticos apoyados en análisis univariados (Mishra y Singh, 2011) y más recientemente, en el análisis multivariado (por ej., Ayantobo et al., 2019; Cavus et al., 2023; Lins da Rocha et al., 2020; Halwatura et al., 2015; Li et al., 2023; Ma et al., 2023; Wang et al., 2020; Zhang et al., 2015).
El empleo de cópulas (Sklar, 1959) para construir distribuciones multivariadas, permite superar dificultades comunes en otros métodos (Mirabbasi et al., 2012) y su uso ha sido ampliamente discutido (por ej., Demarta y McNeil 2005; Genest y Mackay 1986; Hofert et al, 2018; Sklar 1959; 1973). Las cópulas son funciones de distribución multivariada construidas a partir de funciones de distribución univariadas que permiten modelar la estructura de dependencia entre variables y describir eventos aleatorios multivariados utilizando diferentes tipos de distribuciones marginales. Estas permiten relacionar variables dependientes incluso si no tienen la misma distribución marginal, pudiendo representar los efectos de la sequía para una región específica con más precisión que otros métodos estadísticos convencionales (Shiau, 2006). La familia de funciones de cópula de Arquímedes, incluyen las cópulas de Clayton, Gumbel y Frank ampliamente utilizadas en los análisis de sequía (Li et al., 2023).
Considerando que el 82% de la superficie agrícola en México depende de las lluvias, el estudio de la sequía es particularmente relevante en virtud que la mayoría de las áreas rurales carecen de sistemas de riego y de otra infraestructura hídrica necesaria para asegurar el suministro de agua. Además de estimar la gravedad de este fenómeno, el análisis del peligro de sequía -de gran importancia para planificar estrategias de mitigación- permite identificar localidades altamente susceptibles a la ocurrencia de estos eventos donde se precise implementar estrategias de mitigación y adaptación. El objetivo de este estudio fue determinar el peligro de sequía meteorológica a partir de un análisis multivariado basado en tres cópulas bivariadas de Arquímedes y reconocer la percepción de los habitantes ante este fenómeno en las regiones Media y Huasteca del estado de San Luis Potosí, México.
METODOLOGÍA
Área de estudio
Las regiones Media y Huasteca de San Luis Potosí cubren una superficie de 24 185 km2 (12 776 y 11 409 km2, respectivamente) y comprenden 32 municipios. La condición climática del área de estudio se caracteriza por un gradiente climático que va -de oriente a poniente- de tropical y subtropical a semiárido (INEGI, 2002). El patrón espacial de la precipitación anual indica una disminución desde la Huasteca hacia la región Media, y oscila entre 358 y 2682 mm. La elevación varía desde 12 m en la Llanura Costera del Golfo, hasta 2100 m en la Sierra Madre Oriental en la franja central y suroeste del área de estudio. De acuerdo con el censo de población y vivienda de INEGI (2020a), existen 3873 localidades y una población estimada de 998 515 habitantes (Figura 1).

Fuente: elaboración propia a partir de datos de INEGI (2020b) y CONAGUA (2019).
Figura 1 Área de estudio: regiones Media y Huasteca de San Luis Potosí. El patrón espacial de precipitación representa el promedio anual para el periodo 1961-2021, calculado a partir de datos extraídos de la Red Nacional de Estaciones Meteorológicas de la CONAGUA.
Análisis de datos climáticos
Los datos climáticos se obtuvieron de la Red Nacional de Estaciones Meteorológicas del Sistema de Información Hidrológica (SIH) (https://sih.conagua.gob.mx/) de la Comisión Nacional del Agua (CONAGUA). Los datos georreferenciados corresponden a estaciones meteorológicas situadas en el estado potosino y estados vecinos, dentro de un área de 100 km alrededor del estado de San Luis Potosí (Figura 1), que proveen información diaria de temperatura (máxima, mínima y promedio) y precipitación (CONAGUA, 2019). La información comprendió un período de 60 años (1961-2021).
Como primer paso se realizó un proceso de control de calidad de los datos, que consistió en: 1) eliminar estaciones con periodos de registro de corta duración, quedando 481 estaciones de un total de 1037; 2) análisis visual gráfico de registros de precipitación y temperatura de cada estación para identificar los datos faltantes e inconsistencias en las series de tiempo, por medio del paquete “naniar” (Tierney y Cook, 2023) del programa estadístico R (R Core Team, 2022); 3) limpiar datos inconsistentes (por ej., datos de temperatura que contaban con valores mínimos mayores a los valores máximos), y 4) reemplazar datos faltantes utilizando técnicas de interpolación con el paquete “imputeR” (Feng et al., 2020) del programa estadístico R (R Core Team, 2022), para el caso de incidencias aisladas (no consecutivas) de falta de datos.
Los datos fueron agregados por mes y estación, para crear series de tiempo mensuales que fueron tratadas con técnicas de interpolación espacial para generar coberturas ráster continuas a una resolución espacial de 2.5 min. Los datos de precipitación mensual se interpolaron con el método de Kriging Ordinario y los datos de temperatura mensual con Kriging Universal (Bostan, 2017; Stein y Corsten, 1991; Zimmerman et al., 1999). El método de Kriging Ordinario considera únicamente la autocorrelación espacial de la variable a interpolar para generar los semivariogramas, mientras que el Kriging Universal permite integrar covariables. En este caso, la elevación fue empleada como covariable para generar los semivariogramas. Para ajustar los modelos se utilizó la capa de elevación digital de WorldClim con resolución espacial de 2.5 min. Finalmente, los modelos ajustados se proyectaron en el espacio para generar coberturas ráster con información climática continua.
Cálculo de índices y caracterización de la sequía
Para determinar el déficit o exceso de precipitación respecto a las condiciones normales se calculó la sequía con base en el SPI (Mckee et al, 1993), para tres escalas de tiempo k (tres, seis y doce meses) (Cancelliere et al., 2007; Cheval, 2015; Masud et al., 2015; Patel et al., 2007). Los valores del índice se ajustaron a una distribución normal estandarizada (media = 0 y varianza = 1), de manera que el valor es negativo para eventos de sequía y positivo para eventos húmedos (Mckee et al., 1993). De acuerdo con el rango de valores de índice SPI, los eventos de sequía se clasifican de ligeros a extremos (Mckee et al., 1993) (Tabla 1).
Tabla 1 Clasificación de los eventos de sequía de acuerdo con el rango de valores del índice SPI.
| Valor SPI | Clasificación |
| 0 a -0.99 | Sequía ligera (cercano a lo normal) |
| -1.00 a -1.49 | Sequía moderada |
| -1.50 a -1.99 | Sequía severa |
| ≤ -2.00 | Sequía extrema |
Para identificar y caracterizar las sequías se aplicó la teoría de rachas ("Run Theory") propuesta por Yevjevich (1967), utilizando el paquete “drought” (Hao et al., 2017) del programa estadístico R (R Core Team, 2022). Esto permitió identificar el número de eventos y sus atributos (duración y severidad). De acuerdo con la teoría de rachas, se produce una sequía cuando un periodo o racha en la serie temporal de valores SPI cae por debajo de un cierto umbral. En este estudio, se seleccionó el valor de -1.0 como nivel de umbral, con base en la Tabla 1.
Para cada episodio de sequía, la duración (d) se define como la extensión temporal de la racha, es decir, como el período de tiempo (número de meses) desde el inicio hasta la terminación de un evento de sequía. La suma absoluta de todos los valores del índice de sequía durante un evento de sequía se define como la severidad de la sequía (s) (Spinoni et al., 2014), y su cálculo se representa con la siguiente ecuación:
Donde s es la severidad de la sequía, d es la duración de la sequía, i es un mes, SPI j es el valor SPI en un mes i.
En este trabajo se consideraron los valores promedio y máximo de d y s como características definitorias de los episodios de sequía.
Posteriormente, se realizó un análisis de frecuencia univariado de la duración y severidad de la sequía. Dos distribuciones, exponencial y gamma, fueron utilizadas para ajustar las distribuciones de probabilidad de la duración (F D (d)) y la severidad (F S (s)) de la sequía, como se define en las siguientes ecuaciones:
Donde λ es el parámetro que describe la distribución exponencial, α y β determinan la forma y escala de la distribución gamma, respectivamente, Г es la función gamma, y x representa la duración o la severidad de la sequía.
Los parámetros de estas funciones de distribución se estimaron píxel por píxel con el método de máxima verosimilitud (MLE). Como ambas distribuciones pueden ajustar bien a los datos de duración y severidad (Zhang et al., 2015), se determinó la función de distribución con el mejor ajuste en cada caso, por medio del Criterio de información de Akaike (AIC). Los análisis se realizaron con los paquetes “univariateML” (Moss, 2019), “fitdistrplus” (Delignette-Muller y Dutang, 2015) y “stats” del programa estadístico R (R Core Team, 2022).
Distribuciones de probabilidad conjunta basadas en cópulas
El análisis de frecuencia multivariado permite determinar un nivel de retorno más realista ya que refleja simultáneamente varias características de la sequía. Por esta razón, se utilizaron funciones de cópula para vincular las distribuciones de probabilidad univariadas de la duración y la severidad de la sequía y construir una distribución conjunta bivariada (Shiau, 2006; Shiau y Modarres, 2009; Sklar, 1959). En este trabajo se ajustaron tres cópulas a los datos a nivel de pixel, y se determinó la función de cópula con el mejor ajuste en cada caso, por medio del AIC. Las cópulas de Clayton, Gumbel y Frank se definen en las siguientes ecuaciones, respectivamente:
Debido a que el análisis multivariado solo puede llevarse cabo si existe correlación entre las variables consideradas, la correlación entre la duración y la severidad de la sequía se determinó mediante el coeficiente de correlación de Kendall (Kendall, 1938).
Período de retorno y probabilidad conjunta
Las probabilidades (univariadas) de la duración y severidad de las sequías, se utilizaron para estimar periodos de retorno de 5, 10, 20, 50 y 100 años. El período de retorno se refiere al tiempo promedio estimado entre dos eventos de sequía con un valor específico o superior (Bonaccorso et al., 2003), ampliamente utilizado para analizar el peligro de este fenómeno. Shiau y Shen (2001) desarrollaron la siguiente fórmula para calcular el período de retorno de la duración de la sequía (T D ) y la severidad de la sequía (T S ):
Donde L es el intervalo de tiempo entre eventos de sequía y E(L) denota el valor esperado del intervalo de tiempo entre eventos de sequía.
La probabilidad conjunta de que la duración y la severidad de la sequía superen simultáneamente un determinado umbral se estimó de acuerdo con la siguiente ecuación (Shiau y Modarres, 2009):
Finalmente, la información fue representada espacialmente y sobrepuesta sobre capas de municipios y localidades extraídas del INEGI (2020a, 2002b). Se identificaron las localidades ubicadas en las áreas que presentaron el mayor peligro de sequía (es decir, las áreas que presentan valores de probabilidad conjunta por encima del cuartil superior) para cada escala de tiempo y periodo de retorno.
Percepción de los habitantes del fenómeno de la sequía
Para reconocer la percepción de los habitantes acerca de las implicaciones e impactos de la sequía el análisis a escala local se realizó en tres localidades de la zona de estudio. Con base en la información del análisis a escala regional, se seleccionaron diferentes localidades afectadas en mayor o menor medida por eventos de sequía de los municipios de Rioverde y Ciudad Fernández (Región Media), Xilitla, San Antonio, Tanlajás y Ciudad Valles (Región Huasteca). En dichos municipios se realizaron visitas de campo a las localidades para valorar la pertinencia de trabajar en su territorio, en función de la seguridad, accesibilidad y disposición de las autoridades locales para colaborar en el estudio. Finalmente, se decidió trabajar en las comunidades de Lejem (P = 30.2 a 3.1% de menor a mayor escala de tiempo y periodo de retorno), Tanchahuil (P = 30.7 a 1.8%) y Xolol (P = 27.2 a 1.5%), del municipio de San Antonio, donde sus habitantes mostraron mayor disposición para participar en la investigación.
Mediante el empleo de metodologías participativas, se recabó información acerca de la percepción de los habitantes sobre el cambio climático, los impactos de la sequía y sus implicaciones en los medios de vida de los pobladores, así como las medidas de adaptación implementadas para hacer frente a este fenómeno. Este enfoque metodológico ha sido ampliamente utilizado para el diagnóstico, planificación y evaluación de recursos naturales y problemas ambientales en comunidades rurales (Brauer et al., 2024; Reyes-Hernández et al, 2022; Vázquez-Villa et al., 2020; Vaca-Pardo y Reyes-Hernández, 2021).
El proceso incluyó la aplicación de 22 entrevistas semiestructuradas con preguntas abiertas y cerradas a productores rurales de las tres comunidades, elegidos mediante un muestreo por conveniencia. La intención fue obtener información acerca de sus sistemas productivos, componentes ambientales, económicos y medios de vida afectados por la sequía, así como las técnicas implementadas en las unidades de producción para atenuar los efectos de las sequías. Adicionalmente, se realizaron tres talleres participativos con habitantes de las comunidades. Durante los talleres participativos con los actores locales se buscó reconocer las medidas de adaptación implementadas de forma colectiva e individual, además de identificar las acciones prioritarias requeridas para mantener los recursos naturales y los medios de vida afectados por las sequías recurrentes. Algunas herramientas de facilitación utilizadas durante los talleres participativos fueron "calendario de actividades", "árbol de problemas", "matriz de evaluación de recursos", "mapeo de actores", "identificación de soluciones" y "mapeo participativo" (Reyes-Hernández et al., 2022; Reyes-Hernández et al., 2013; Geilfus, 2009).
De manera complementaria, se aplicaron entrevistas a profundidad a tres técnicos agroecológicos de la región, del Programa Producción para el Bienestar de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (SADER). Las entrevistas a profundidad arrojaron luz sobre las estrategias, acciones y medidas implementadas por parte de las instituciones, así como la respuesta de los productores para incorporar innovaciones en sus sistemas de producción.
La información proveniente de las entrevistas semiestructuradas fue capturada en una tabla de Excel, en donde se analizaron las similitudes y diferencias. La información de los talleres participativos fue sistematizada, presentada y discutida con los asistentes a los talleres con quienes se definieron las acciones prioritarias de forma participativa (Brauer et al., 2024; Vázquez-Villa et al., 2020). Finalmente, la observación participante y los recorridos de campo en el área de estudio permitieron complementar y contrastar la información proporcionada por los entrevistados.
RESULTADOS
Atributos de la sequía
La duración promedio de las sequías, en las tres escalas de tiempo, fue comparativamente más larga en el suroeste de la Huasteca y en el norte de la región Media (Figura 2). En la escala de tiempo de 3 meses, se detectaron sequías comparativamente más largas en el noreste de la Huasteca (Ébano, Tamuín y San Vicente), que comprende parte de la Llanura Costera del Golfo. En la temporalidad de tres y seis meses, municipios como Ciudad del Maíz (norte de la región Media) y Xilitla (sur de la Huasteca), presentaron en promedio, las sequías más largas. La distribución de la severidad promedio de la sequía siguió patrones espaciales similares a los de la duración promedio (Figura 2), lo que significa que las sequías más prolongadas tendieron a resultar en sequías más severas.

Fuente: elaboración propia.
Figura 2 Número de eventos de sequía, valores promedio y máximos de duración y severidad en escalas de tiempo de tres, seis y doce meses (i. e., basado en los valores de SPI-3, SPI-6 y SPI-12).
Las sequías más largas y severas se presentan en el suroeste y noreste de la Huasteca y en el centro-norte de la región Media. Los valores máximos de duración y severidad para la escala de tiempo de doce meses se observan en una franja de la región Huasteca, que va de sur a norte siguiendo la misma orientación de la Sierra Madre Oriental, con mayor ocurrencia de eventos secos, en comparación con la región Media. En general, las áreas con menores eventos de sequía coinciden con aquellas con eventos de mayor duración y severidad (Figura 2).
Los municipios afectados por periodos de sequía más largos y severos fueron: Ciudad del Maíz, Rioverde, Villa Juárez y Cerritos (región Media); Xilitla, Huehuetlán, Aquismón, Tamasopo, El Naranjo, Tamuín y Ébano (región Huasteca). Los mayores eventos se presentaron en: Alaquines, Cárdenas, Rayón, Lagunillas y Santa Catarina (región Media); Ciudad Valles, Tamasopo, San Vicente Tancuayalab, Tanlajás, San Antonio, Tampamolón Corona, Axtla de Terrazas y Tampacán (región Huasteca).
Duración y severidad de la sequía para diferentes períodos de retorno
La duración de la sequía aumentó con períodos de retorno más largos en las diferentes escalas de tiempo. En la escala de tres meses, se observaron sequías más prolongadas en la mayor parte de las regiones, sin embargo, el norte de la región Media, suroeste y noreste de la Huasteca muestran mayor peligro a sequías prolongadas. Los patrones espaciales en la duración de la sequía resultaron similares en las escalas de tiempo de tres y seis meses. En la escala temporal de doce meses, la porción suroeste de la región Huasteca es más susceptible a experimentar sequías prolongadas (Figura 3).

Fuente: elaboración propia.
Figura 3 Distribución espacial de la duración de la sequía en escalas de tiempo de tres, seis y doce meses (i.e. basado en los valores de SPI-3, SPI-6 y SPI-12) con períodos de retorno de 5, 10, 20, 50 y 100 años.
En todas las escalas de tiempo y periodos de retorno, las sequías más prolongadas se asociaron con sequías más severas principalmente en el norte de la región Media y suroeste de la Huasteca (Figura 4). Esto significa que las sequías de mayor duración estarían asociadas a sequías más severas y viceversa.
Probabilidad conjunta de la duración y severidad de la sequía
Los coeficientes de correlación de Kendall confirmaron una relación positiva entre la duración y la severidad de la sequía en las diferentes escalas de tiempo, con un nivel de significancia de p < 0.05. Los valores de correlación píxel por píxel variaron entre 0.45 y 0.95, siendo mayor la correlación al incrementar la escala de tiempo considerada (3 < 6 < 12 meses).
La Figura 5 muestra la variación espacial en la distribución de la probabilidad conjunta (P) de la duración y severidad de la sequía en las diferentes escalas de tiempo y períodos de retorno. En todos los casos se presentan valores de P comparativamente mayores en el norte de la región Media y en el suroeste de la Huasteca, lo que significa que dichas áreas tienen mayor probabilidad de experimentar sequías más prolongadas y severas.

Fuente: elaboración propia.
Figura 5 Probabilidad conjunta (%) de la duración y severidad de la sequía en escalas de tiempo de tres, seis y doce meses con períodos de retorno de 5, 10, 20, 50 y 100 años. Los umbrales d y s se derivan de la duración y severidad de la sequía estimada para los períodos de retorno correspondientes. Los puntos negros corresponden a las localidades situadas en las áreas con mayor peligro de sequía (áreas con valores de probabilidad ubicados en el último cuarto del rango de valores).
En la escala de tiempo de tres meses, la porción central de la región Media, sur y noreste de la Huasteca, presentan valores de P relativamente altos. En la escala de tiempo de doce meses, el peligro de sequía más alto se presenta en los municipios de Xilitla, Huehuetlán y Aquismón (Huasteca) y Ciudad del Maíz (Media). Lo anterior es consistente con los resultados obtenidos a partir del análisis univariado.
Las áreas con mayor peligro de sequía concentran entre 218 (escala de tiempo de tres meses y periodo de retorno de 5 años) y 31 localidades (escala de tiempo de doce meses y periodo de retorno de 100 años) de los municipios anteriormente señalados (Figura 5). En dichas localidades se estima que 146 211 habitantes han sido y podrían ser afectados por este fenómeno en el futuro.
Percepción del fenómeno de la sequía en las comunidades
Las comunidades de Lejem, Tanchahuil y Xolol se localizan en una microrregión denominada Sierras citrícolas piloncilleras de la Huasteca, caracterizada por un paisaje dominado por lomeríos y terrenos ondulados situados a una elevación promedio de 400 m, interrumpidos por algunos valles intermontanos. No cuentan con cuerpos de agua permanente y la mayoría de los ríos y arroyos son intermitentes, razón por la cual los sistemas de producción -milpa y cultivo de caña de azúcar para piloncillo- son de secano. Aunque otras actividades económicas se hacen presente, mantienen una producción menor. La mayoría de los habitantes son indígenas de la etnia tének.
Los productores perciben diferentes alteraciones climáticas que impactan significativamente los sistemas de producción local, en lo cual coinciden los técnicos y las autoridades locales. Aunque los habitantes desconocen las implicaciones del cambio climático, admiten que en los últimos años -particularmente desde 2016- se han producido anomalías climáticas que antes no eran comunes, destacando: el aumento de la temperatura y la modificación en los regímenes de precipitación. En sus palabras, “la temporada de lluvias está llegando más tarde y la cantidad e intensidad de las precipitaciones están disminuyendo”. Los entrevistados afirman que ahora se presentan meses con mayores temperaturas y meses con menores precipitaciones. Usualmente la temporada de lluvia incluía los meses de abril, mayo y octubre, misma que ha cambiado gradualmente. En el Anexo 1 se presenta una síntesis de la información derivada de las entrevistas con respecto a la sequía.
Estas distorsiones han impactado negativamente sus medios de vida. Los productores admiten que la falta de lluvias y las altas temperaturas afectan gravemente los cultivos, debido a que las tierras de labor se secan más rápido de lo habitual. Las afectaciones en el cultivo de la caña de azúcar asociadas a la sequía incluyen: disminución de la altura del tallo, aparición -y un aumento gradual- de nuevas plagas, menor rendimiento del cultivo y, menor calidad del jugo de caña. En particular la disminución de calidad y cantidad del jugo de caña es un factor crítico ya que es la materia prima esencial para elaborar el piloncillo granulado y de mancuerna. Los productores temen que estos problemas empeoren en el futuro y la producción de piloncillo continúe disminuyendo debido a la dependencia total de las lluvias. Esta situación representa una potencial amenaza a su seguridad y los medios de vida de los cuales dependen.
Al cuestionárseles sobre las acciones que han implementado para hacer frente a esta situación, la mayoría de los entrevistados reconocen no haber tomado las medidas suficientes para prevenir y responder efectivamente a los eventos de sequía. Durante los talleres y los recorridos de campo se constató la implementación de diferentes técnicas para mitigar la sequía, algunas de ellas sugeridas por los técnicos agroecológicos.
Es común, por ejemplo, cubrir el suelo con hojarasca o residuos de la caña para aumentar la retención de humedad en el suelo. Atar o envolver manojos de malezas o tallos y colocarlos entre cada surco de forma espaciadas -localmente conocido como engavillado- es otra de las acciones implementadas. Esta técnica se emplea para disminuir la pérdida de suelo, evitar la erosión y conservar mejor la humedad. Otros agricultores han optado por realizar excavaciones poco profundas ―similar a una microcuenca― en las partes bajas de los terrenos para cultivar en esos espacios, esta hondonada permite captar mayores escorrentías y mantener por más tiempo la humedad del suelo.
Intercalar cultivos (árboles frutales y cultivos anuales) les permite aprovechar las bondades que cada especie aporta, reduce la dependencia de una sola especie y disminuye la pérdida de los cultivos más sensibles a la sequía. La incorporación de la piña, por ejemplo, actúa como barrera y atenúa las altas temperaturas cuando se intercala con otros cultivos. El cultivo en franjas en lugar de la siembra en surcos tradicionales en combinación con el engavillado les permite aprovechar de mejor forma las escorrentías, conservar la humedad en el cultivo y reducir los efectos de la erosión.
En los hogares una de las medidas más comunes es la captación de agua de lluvia, para ello en los techos de lámina de dos aguas, se conectan tuberías a los costados para conducir el agua pluvial hacia tanques de ferrocemento construidos exprofeso. El agua colectada se emplea principalmente para el uso doméstico: lavar ropa, regar plantas y limpieza del hogar. Algunos habitantes también aprovechan el agua de lluvia para sumergir las plantas cuando se encuentran en el proceso de germinación, por cinco minutos cada tres días, para lograr la saturación de humedad y favorecer su crecimiento. Los habitantes no descartan realizar otras actividades en caso de que las actividades agrícolas se volvieran incosteables a causa de la sequía e incluso migrar a las principales ciudades como San Luis Potosí, Ciudad Valles, Monterrey o Estados Unidos.
Estas y otras medidas implementadas responden a la necesidad de adaptarse a este nuevo entorno y mantener a flote sus medios de vida. No obstante, la mayoría de las acciones fueron insuficientes para reducir los impactos de la grave sequía que azotó la región entre 2023 y el primer semestre de 2024. De acuerdo con la información proporcionada por los entrevistados, más del 90% de los productores de la región perdieron sus cultivos de caña de azúcar y de granos básicos a causa de la sequía.
DISCUSIÓN
Las sequías son fenómenos que forman parte de la variabilidad natural del clima. Su ocurrencia en las zonas Media y Huasteca se relaciona con diversos eventos meteorológicos que operan a diferentes escalas espaciales y temporales. Por ejemplo, las condiciones geográficas y topográficas relacionadas con una zona de planicie situada a menos de 100 m sobre el nivel del mar (Tamuín, Ébano y San Vicente), contrastan, con la accidentada fisonomía de la Sierra Madre Oriental que alcanza hasta los 2800 m altitud (Xilitla), y explican las variaciones climáticas con cambios en distancias relativamente cortas en el área de estudio (Figura 1) (Vidal-Zepeda, 2005).
Regionalmente, existen dos gradientes de precipitación (INEGI, 2002). El primero está asociado con la posición geográfica que va de sur a norte (mayor a menor precipitación). El segundo disminuye de este a oeste y se asocia a la presencia de las masas de aire húmedo provenientes del Golfo de México que ascienden por los diferentes pisos altitudinales que conforman la región Huasteca. A medida que se alejan de la costa, estas masas de aire pierden temperatura y humedad debido al ascenso adiabático y al efecto de sombra orográfica generado por la Sierra Madre Oriental (Ruiz-Barradas et al., 2010). Lo anterior explica las marcadas diferencias en términos de precipitación entre algunos municipios situados en la región Media (Ciudad del Maíz) y la Huasteca (El Naranjo) (Figura 1).
La región Media, a sotavento de la Sierra Madre Oriental, es naturalmente una región más seca, con menores precipitaciones, donde el peligro de sequía meteorológica se incrementa en comparación con la región Huasteca. Sin embargo, en la región Huasteca la sequía también es un fenómeno que ocurre con cierta periodicidad, si bien la precipitación es abundante, ésta se concentra en los meses de junio a septiembre, presentándose períodos de sequía entre enero y abril y en los meses de julio a agosto debido a la sequía intraestival o canícula (Algara-Siller et al., 2009; Pineda et al., 2007; Vidal-Zepeda, 2005).
Estos periodos secos pueden prolongarse por influencia de otros fenómenos que operan a escalas globales, como las anomalías de El Niño y La Niña, tal como ocurre en otras regiones de México y el mundo (Mendez y Magaña, 2009). La oscilación de Madden-Julian es otro fenómeno modulador de la sequía en México (Maloney y Hartmann, 2000; Perdigón-Morales et al., 2021). En particular, las sequías extremas y excepcionales registradas en los últimos años en el área de estudio han estado influidas por la presencia de El Niño, aunado a fases no activas de la Oscilación Madden-Julian y una menor actividad ciclónica (CONADESUCA, 2022; 2023).
De manera consistente, los resultados del análisis bivariado, para diferentes escalas de tiempo (tres, seis y doce meses) y periodos de retorno (cinco, diez, 20, 50 y 100 años), muestran que tanto las áreas con menores precipitaciones en la porción norte de la región Media, como las áreas más lluviosas al suroeste de la Huasteca, tienen mayor probabilidad de experimentar sequías prolongadas y severas. A menor escala de tiempo (tres meses), la sequía afecta en mayor grado a los municipios de la porción noreste de la planicie Huasteca (Tamuín, Ébano y San Vicente). En las escalas de seis y doce meses el peligro de sequía es también comparativamente alto en la porción centro y norte de dicha región. Ambos resultados coinciden parcialmente con otros trabajos, basados el análisis univariado de la severidad de la sequía (Algara-Siller y Contreras, 2009; Algara-Siller et al., 2009). Si bien el análisis univariado coincide en la importancia de la severidad de la sequía en la planicie Huasteca, -una de las áreas que registró el mayor número de eventos de sequía- el análisis combinado de la severidad y duración permitió identificar áreas al suroeste de la Huasteca con mayor riesgo de experimentar eventos de sequía más prolongados y severos.
Los cambios observados hasta ahora y los escenarios climáticos proyectados impactarán sin duda, a los ecosistemas, a sus poblaciones y a los grupos humanos. Sin embargo, su distribución geográfica y los escenarios regionales son aún bastante inciertos (Tompkins y Adger, 2004; Nelson et al., 2010). Dichas alteraciones climáticas traerán oportunidades para algunas habitantes y, al mismo tiempo, incrementarán la vulnerabilidad de otros lo que contribuiría al deterioro del tejido social, especialmente para los sectores más marginados de la población (Fierros y Ávila-Foucat, 2017; Morales-Casco y Zúñiga-González, 2016).
En la Huasteca, por ejemplo, dos de los municipios con el mayor peligro de sequía (Xilitla, Aquismón), registran los niveles de marginación y pobreza más altos del estado (CONAPO, 2023), lo que aumenta la vulnerabilidad de sus habitantes ante este fenómeno. En la región Media las áreas con mayor densidad de población -donde se concentra el 60% de la población- corresponden a municipios que presentaron las sequías más prolongadas y severas (Rioverde, Cerritos), con todo lo que esto implica para sus habitantes y sus principales medios de vida (Farías, 2022).
El comportamiento histórico del índice SPI durante las últimas décadas confirma que las tres localidades estudiadas han experimentado sequías más recurrentes y periodos húmedos más cortos y de menor intensidad. Lo anterior coincide con la percepción de los entrevistados quienes afirman que el régimen de precipitación se ha modificado y se están presentando meses con menores precipitaciones. Los habitantes de las comunidades estudiadas reconocen que los impactos de las sequías son cada vez más visibles y sus afectaciones van en aumento, debido a que los sistemas agrícolas son altamente sensibles y dependientes de las precipitaciones. En la Huasteca, además de las afectaciones en la producción de la caña de azúcar, Martínez-Torres y Santacruz de León (2023), reportan efectos adversos ocasionados por la sequía en el cultivo del café. Mientras que, en la región Media, el abandono de las tierras cultivables a causa de la sequía es un denominador común en varias comunidades (Farías, 2022).
Entre 2022 y 2024, México enfrentó una de las sequías de mayor duración y severidad en su historia (SMN, 2024). Estudios e informes oficiales (Bitrán-Bitrán et al., 2002; 2003; 2004; Mendez y Magaña, 2009; SEMARNAT, 2012; Ortiz-Gómez et al., 2018; Banco de México, 2022; SMN, 2024) advierten que las áreas afectadas por la sequía en varios estados del país -incluido San Luis Potosí- tienden a incrementarse y crece el número de municipios con afectaciones, aún en las regiones más húmedas, tal y como ocurre en algunos municipios de la Huasteca potosina.
En México, ante la incertidumbre y las implicaciones que tendría la sequía en los medios de vida de las poblaciones, se requiere trabajar en medidas de adaptación y mitigación basadas en los escenarios previstos (INECC, 2019), además de priorizar la ejecución de acciones de adaptación entre territorios diferenciadamente vulnerables. La incidencia y progresión de la sequía presentan una amenaza para los sistemas ecológicos y la seguridad alimentaria en la región. Predecir la sequía en el futuro es una tarea crucial y una base para planificar estrategias de gestión del riesgo de sequía (Tabari y Willems, 2022; Won et al., 2020). En este contexto -y lo que se vislumbra hacia el futuro-, la reducción del riesgo, la adaptación y la preparación para enfrentar sequías recurrentes y cada vez más severas, son tareas que demandan una aproximación transdisciplinaria y participación activa de los actores locales (Brauer et al., 2024; Reyes-Hernández et al., 2022).
CONCLUSIONES
En el estado de San Luis Potosí la sequía es un fenómeno recurrente que afecta cada vez mayor superficie y aumenta el número de municipios afectados, aún en las áreas consideradas como las más húmedas del estado potosino. La severidad de la sequía está fuertemente correlacionada con la duración de la sequía, como quedó demostrado en el análisis de probabilidad de ocurrencia conjunta. En las regiones Media y Huasteca un total de once municipios presentaron las sequías más prolongadas y severas. En la escala de tiempo de doce meses, el peligro de sequía más alto corresponde a los municipios de Xilitla, Huehuetlán, Aquismón y Ciudad del Maíz. Los análisis desarrollados sugieren que el norte de la región Media y suroeste de la Huasteca son las zonas con mayor probabilidad de experimentar sequías prolongadas y severas. A escala local, los habitantes de las comunidades reconocen un incremento en los eventos de sequía, así como el aumento en sus afectaciones. El 90% de los productores confirma que existe un cambio en los patrones de lluvia particularmente desde 2016. Reconocen que en los últimos años se han producido anomalías climáticas que antes no eran comunes. Como respuesta han implementado diferentes medidas de adaptación para salvaguardar sus medios de vida principalmente en la agricultura, sin embargo, las medidas implementadas hasta ahora parecen ser insuficientes. Los impactos asociados a la sequía son graves debido a que sus medios de vida son altamente sensibles y dependientes de las precipitaciones. La combinación de acercamientos metodológicos permite una complementariedad en la generación de nuevos conocimientos en torno a los patrones regionales de la sequía, con la forma en que las comunidades padecen, perciben, interpretan y conviven con estos eventos meteorológicos y climáticos.










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