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Frontera norte

On-line version ISSN 2594-0260Print version ISSN 0187-7372

Frontera norte vol.13 n.26 México Jul./Sep. 2001

 

Artículos

 

"El Cosmopolita" de Kansas City (1914-1919). Un periódico para mexicanos

 

Kansas City's "El Cosmopolita" (1914-1919). A Newspaper for Mexicans

 

Michael M. Smith* Jorge Durand**

 

* Profesor en historia de la University of Oklahoma State. Dirección electrónica: mms7334@okstate.edu.

**Profesor-investigador de la Universidad de Guadalajara. Dirección electrónica: jdurand@rsage.org.

 

Artículo recibido el 28 de noviembre del 2000.

 

Resumen

El semanario mexicano El Cosmopolita, que se publicara en Kansas City durante la década de 1910, es un magnífico ejemplo de la producción periodística mexicana en Estados Unidos y una fuente inagotable de información para los investigadores interesados en el tema de la migración México-Estados Unidos. El artículo se propone hacer un análisis de la publicación, su orientación política, en un momento clave de la vida nacional, y las pistas que ofrece para entender y conocer a la comunidad mexicana de Kansas City, que jugara un papel preponderante como centro redistribuidor de la mano de obra mexicana en Estados Unidos.

Palabras clave: 1. migración, 2. prensa, 3. chicanos, 4. Estados Unidos, 5. Kansas.

 

Abstract

The Mexican weekly newspaper El Cosmopolita was published in Kansas City in the 1910's. It is a magnificent example of Mexican journalistic production in the United States as well as an inexhaustible source of information for researchers interested in Mexico-United States migration themes. This article aims to do an analysis on the publication, its political orientation, on a key moment in national life, and the clues offered to know and understand Kansas City Mexican community, which played a preponderant role as a re-distributor center for the Mexican work force in the United States.

Kywords: 1. Migration, 2. Press, 3. Chicanos, 4. United States, 5. Kansas.

 

INTRODUCCIÓN

Desde el principio del siglo XX la pobreza, el peonaje y, sobre todo, la Revolución Mexicana forzaron a miles de mexicanos a abandonar su patria y migrar a Estados Unidos. El contexto de precariedad en México se adecuaba de manera casi natural con los urgentes y masivos requerimientos de mano de obra barata de su vecino del norte.

La mayoría se estableció en el suroeste norteamericano, en los estados colindantes con la línea divisoria entre ambos países. Otros, los menos, transitaron hacia el interior de Estados Unidos, donde establecieron colonias en nudos ferroviarios, distritos mineros, centros industriales y campamentos agrícolas. Desde 1900 y hasta la Gran Depresión (1929), islas culturales de trabajadores migrantes en Oklahoma City, Kansas City, Omaha (Nebraska), Chicago (Illinois), Gary (Indiana) y Lansing (Michigan) enriquecieron la textura social del Medio Oeste, en las grandes llanuras estadunidenses.

Los que se instalaron en el interior, a diferencia de los que se quedaron en el suroeste, no encontraron comunidades receptivas de mexicanos. Lejos de sus pueblos y tradiciones, los migrantes se enfrentaron a un ambiente ajeno, a veces hostil, así como a una lengua, tradiciones culturales y sistema jurídico desconocidos.

Para mitigar el trauma de la dislocación y satisfacer sus necesidades de vida comunitaria, los mexicanos tuvieron que hacer uso de recursos novedosos. Uno de ellos fue la prensa, que se convirtió en uno de los productos más importantes de apoyo e identidad étnicas. La falta de conocimiento del inglés limitaba el acceso de los mexicanos a la información de los diarios norteamericanos, por lo cual requerían y dependían de periódicos publicados en su lengua natal para obtener noticias de Estados Unidos y, de mayor importancia para ellos, de México.

En este artículo se examina la historia, el papel y las vicisitudes de una publicación mexicana: El Cosmopolita, que se editó en Kansas City, Missouri, entre 1914 y 1919.1 Este semanario, que tenía cuatro páginas, fue importante por tres razones: fue el primer periódico fundado por y dirigido a una colonia mexicana más allá de la franja fronteriza entre México y Estados Unidos; su contenido ayuda a conocer las condiciones, actitudes y dinámica de esa colonia mexicana en el interior de Estados Unidos, y, finalmente, permite conocer el papel y la posición ideológica de la prensa latina en esa época crítica de las historias mexicana y chicana.

 

LA COLONIA MEXICANA DE KANSAS CITY

Entre 1900 y 1920, la colonia mexicana de Kansas City era la primera concentración urbana sustancial de mexicanos fuera del suroeste.2 Kansas City se había convertido en un eje ferroviario importante y, por eso mismo, era el principal punto interior desde donde eran distribuidos los trabajadores mexicanos hacia diversos puntos de las Grandes Llanuras, el Medio Oeste y otras partes de Estados Unidos. Hacia 1920, su dinamismo comercial e industrial había atraído a unos diez mil migrantes de México. Al principio, los mexicanos llegaban "solos"; es decir, eran trabajadores transitorios, no acompañados por sus familias, que se habían contratado por poco tiempo. Por lo regular, se empleaban en puestos mal pagados y de baja categoría en el transporte ferroviario, como obreros en las empacadoras y en la construcción, y como empleados en los servicios públicos y domésticos. Vivían en campamentos primitivos hechos de vagones cerrados de ferrocarril, en residencias atestadas, en vecindades sucias y en casas de huéspedes baratas.

La presencia mexicana en los estados de Kansas y Missouri tuvo un crecimiento explosivo entre 1900 y 1910. Durante las décadas de los diez y de los veinte, Kansas ocupó el quinto lugar en importancia como lugar de desuno de los migrantes mexicanos, después de los cuatro estados fronterizos. En la década de los cuarenta, fue desplazado del cuarto lugar por Illinois y en los cincuenta dejó de ser relevante en el panorama global de la migración mexicana a Estados Unidos. Durante 20 años, el estado de Kansas destacó en las estadísticas del panorama migratorio.

Comoquiera, las condiciones de vida y trabajo para los trabajadores migrantes eran bastante difíciles. Las actitudes racistas que prevalecían en esa época en Kansas City los excluían de los mejores barrios residenciales y de las buenas tiendas, de las iglesias, de los servicios municipales, de las facilidades sociales y de la recreación.

En general, los migrantes sufrían de una segregación abierta que se manifestaba en maltratos, ofensas, acoso de la policía, injusticia en las cortes, además de la explotación laboral que corría por cuenta de los empleadores norteamericanos y, en ocasiones, de sus mismos compatriotas.

Después de 1913, desatada la violencia de la Revolución Mexicana y sus irremediables trastornos sociales y económicos, muchos mexicanos tuvieron que quedarse en Kansas City más tiempo del previsto, pero sin dejar de pensar en el retorno. Además de todo, las duras circunstancias de su vida cotidiana tendían a fortalecer su lealtad y sus lazos con la patria, que pasaba momentos tan difíciles. A diferencia de los inmigrantes europeos, los mexicanos preferían mantener su ciudadanía, raramente aprendían inglés y rechazaban las tentativas de "americanizarlos". Como respuesta a ese aislamiento físico y social en relación a la sociedad dominante, los migrantes crearon una variedad de instituciones de carácter étnico: organizaciones sociales, patrióticas y mutualistas; iglesias católicas y protestantes con clero de habla española, y un sinfín de establecimientos comerciales y empresas de servicio. Entre estas últimas se encontraban los periódicos, por lo regular de corta duración, entre los cuales El Cosmopolita resultó ser el más duradero e importante.3

 

LA FUNDACIÓN DE "EL COSMOPOLITA"

En agosto de 1914, los hermanos Manuel A. y Juan M. Urbina fundaron El Cosmopolita como un semanario independiente de "noticias, diversiones e información". Los hermanos Urbina eran educados: Manuel, por ejemplo, había asistido al William Jewell College, en Kansas City, pero ninguno de los dos contaba con recursos económicos abundantes. Los Urbina estaban muy involucrados en los asuntos de la colonia mexicana, y durante el mes de julio de 1914 se habían reunido con residentes del barrio de Westside para formar una sociedad patriótica y mutualista: la Unión Mexicana "Benito Juárez". En muchos aspectos, los propósitos de El Cosmopolita coincidían con los de esta sociedad. Ambos buscaban generar la solidaridad entre los mexicanos, promover el patriotismo y defender los intereses de la colonia.4

Además de sus objetivos y filosofía altruistas, El Cosmopolita buscaba ser una empresa comercial viable cuya existencia dependiera de los anuncios y las suscripciones. Pero, al igual que la gran mayoría de los periódicos publicados por mexicanos de Estados Unidos en esa época, El Cosmopolita no resultó ser una empresa económicamente exitosa, y es probable que durante el lustro de su existencia nunca haya dado ganancias a sus propietarios.5 La mayoría de los lectores potenciales era analfabeta y los pequeños negocios mexicanos difícilmente podían cubrir el costo de los anuncios en el semanario.

Aunque los hermanos Urbina lucharon por mantener el periódico en operación, en diciembre de 1914 tuvieron que venderlo a su gerente, Manuel P. Martínez, quien tampoco pudo superar las dificultades financieras: en febrero de 1915 vendió El Cosmopolita a tres empresarios norteamericanos de Kansas City, quienes para ello establecieron The Cosmopolita Publishing Company. Los nuevos propietarios se comprometieron a mantener los propósitos y la orientación política del periódico y a seguir manteniendo mexicanos en los equipos de redacción, reportaje y producción.

Más tarde, Jack Danciger, un comerciante de Kansas City, que era el principal anunciante de El Cosmopolita, se hizo socio de la empresa, de la que poco después llegó a ser propietario único.6

 

JACK DANCIGER, UN EMPRESARIO

Jack Danciger poseía recursos económicos suficientes como para asegurar la posición financiera de El Cosmopolita. Danciger y sus hermanos compartían una empresa familiar que, además de bienes raíces, minas y propiedades petrolíferas, incluía varios negocios ligados directamente con mexicanos en Kansas City, en el Medio Oeste, en el suroeste norteamericano y hasta en México. Su empresa Royal Brewing Company distribuía cerveza en ambos lados de la línea divisoria; otra, la Harvest King Distilling Company, importaba y embotellaba bebidas alcohólicas de México, que eran distribuidas por la Danciger Brothers Wholesale Liquor Company, y la Bernardo López Mercantile Company importaba y vendía un gran surtido de artículos hechos en México.7 Es probable que los Danciger adquirieran El Cosmopolita, no tanto como una inversión comercial, sino como un instrumento para dinamizar, facilitar y controlar la promoción y venta de productos a una clientela predominantemente mexicana.

Danciger mejoró la calidad técnica y periodística de El Cosmopolita y multiplicó su distribución. En 1918, tres años después de su fundación, el tiraje semanal llegó a ser de nueve mil ejemplares. Entre los periódicos latinos de Estados Unidos, sólo La Prensa, de San Antonio, lo sobrepasaba.8 Bajo la dirección de Danciger, El Cosmopolita continuó dando a conocer las actividades de la colonia mexicana, pero buscó ampliar su enfoque con el fin de atraer a un público mayor. Al mismo tiempo, el semanario se convirtió en el principal instrumento de promoción de los intereses comerciales de los hermanos Danciger al interior de la colonia mexicana.

Danciger cambió la orientación ideológica de El Cosmopolita. Los Urbina habían seguido una política independiente, aunque de apoyo a la Revolución. Su seguimiento del conflicto en México sugiere que los Urbina se inclinaban por el bando de los constitucionalistas, encabezados por Venustiano Carranza. Bajo la batuta de Danciger, El Cosmopolita intensificó su apoyo al constitucionalismo. Esto tenía que ver, por una parte, con la relación que existía entre Danciger y el Primer Jefe y sus familiares; por otra, con la afinidad política de los redactores mexicanos que trabajaban en el semanario. En julio de 1915 Danciger concedió al coronel Sebastián Carranza, sobrino de don Venustiano, la franquicia de la Royal Brewing Company en Eagle Pass, Texas, y el derecho de vender esa cerveza en todo el norte de México.9 Animado por su nuevo socio, Danciger viajó en agosto a Veracruz; allí conoció al Primer Jefe y se convirtió de inmediato en un decidido constitucionalista. Más tarde, aprovechando su amistad con políticos importantes de los estados de Kansas y Missouri, consiguió una entrevista con Woodrow Wilson para abogar por el reconocimiento del gobierno constitucionalista. En septiembre, Carranza premió su apoyo nombrándolo cónsul de México en Kansas City, un puesto que ocupó hasta jumo de 1916.10

Es posible que Danciger recibiera una remuneración económica por sus esfuerzos publicitarios en favor del gobierno carrancista. Agentes confidenciales, cónsules y representantes extraoficiales de Carranza buscaban generar una corriente de opinión favorable al Primer Jefe entre los migrantes, los funcionarios públicos y el pueblo norteamericano. Para ello, los carrancistas establecieron o subvencionaron periódicos, emplearon a publicistas y contrataron, a veces hasta sobornaron, a periodistas de Estados Unidos. Danciger conocía a George F. Weeks, norteamericano que encabezaba el Mexican News Bureau, la agencia de propaganda constitucionalista en Estados Unidos.11 Aunque no se ha encontrado evidencia de que El Cosmopolita haya sido subvencionado por los constitucionalistas, el periódico ensalzaba a Carranza y denigraba a sus adversarios.

A pesar de que el nombre de Danciger aparecía con frecuencia como redactor de El Cosmopolita y que de vez en cuando él escribía artículos favorables a los constitucionalistas, es probable que más bien haya dejado el manejo cotidiano y la redacción en manos de sus empleados mexicanos. Sus deberes como vicepresidente de la Harvest King Distilling Company y de la Danciger Oil and Refining Company, gerente de la Bernardo López Mercantile Company y otros intereses comerciales debían mantenerlo bastante ocupado.

Hubo a lo menos cinco directores, todos mexicanos, durante la época en que Danciger estuvo más en contacto con el periódico. Todos los directores eran constitucionalistas y dos de ellos habían sido periodistas en México y Estados Unidos. Arturo Alcocer (1915-1916) fue secretario particular de Danciger en el consulado de Kansas City y más tarde ocupó un puesto semejante en la embajada de México en Washington. Pedro Ferreira (1916-1917) fue canciller del consulado de Kansas City en 1917-1918. Miguel Corona Ortiz (1917) trabajó como periodista en México y luego en Laredo y San Antonio, Texas. Trinidad Meza Salinas (1917) era reportero en México y en el estado de Nuevo México. Carlos Ferreira, hijo de Pedro Ferreira, era funcionario constitucionalista en México antes de ser nombrado director de El Cosmopolita, a principios de 1918.12

Con todo, no es posible medir el impacto de El Cosmopolita en la campaña en favor del constitucionalismo. La colonia mexicana era muy heterogénea, tanto en su composición social como en sus afinidades políticas. De cualquier modo, hay indicios de que había muchos mexicanos que no estaban de acuerdo con la postura ideológica del periódico.13

A fines de 1918, el compromiso de Danciger con El Cosmopolita había menguado mucho. El desarrollo y el éxito de la Danciger Co. and Refining Company y otros negocios requerían de toda su atención en esos años difíciles de la Primera Guerra Mundial. En 1918 cerró la Bernardo López Mercantile Company y la Prohibición (Ley Seca) destruyó los negocios relacionados con la producción y venta de bebidas alcohólicas. Con el cierre de esas empresas concluyeron las relaciones comerciales de Danciger con la colonia mexicana. Para esas fechas, Carranza había consolidado su autoridad en México. Para Jack Danciger había dejado de existir la necesidad, económica y política, de mantener una relación estrecha con el periódico.

 

EL CIERRE DE "EL COSMOPOLITA"

Aunque Danciger mantenía intereses económicos en The Cosmopolita Pubkshing Company, a fines de 1918 dejó el manejo del periódico a 20 integrantes de la colonia mexicana. El grupo estaba encabezado por el reverendo R. G. Estill, pastor del Instituto Cristiano Mexicano, una iglesia protestante establecida en el corazón del barrio de Westside. Estill ocupó el cargo de gerente y Rafael Rentería, un periodista mexicano, fue nombrado director. Haciendo hincapié en que "este grupo no está compuesto de capitalistas" sino "de gente de medios moderados", el nuevo equipo se dedicó a mejorar las condiciones morales, materiales e intelectaales de la colonia mexicana.

Estilly los demás establecieron el Cooperative Commercial Trust, una empresa que proporcionaría a su clientela mexicana los servicios de traducción, asesoría jurídica, cobranza de cheques y envío de dinero y paquetes a México. Por ello cobrarían un "derecho justo y moral" y una porción de las ganancias se emplearían para subsidiar al periódico. El Cosmopolita, el Cooperative Commercial Trust y el Instituto Cristiano Mexicano ocupaban el mismo edificio. Pero ni el periódico m la empresa prosperaron. Pocos establecimientos comerciales mexicanos se anunciaban en El Cosmopolita, y la circulación del semanario disminuyó de manera abrupta.14

Varios factores pueden explicar el fracaso de este último intento de sacar adelante al periódico. Es probable que los recursos económicos de El Cosmopolita siempre hayan sido mínimos y que el subsidio de la empresa cooperativa nunca se haya materializado. Pero quizá un problema más serio fue la postura anticatólica que asumió el hebdomadario. En los editoriales se hablaba con dureza de la posición tradicional de la Iglesia católica y se alegaba que los sacerdotes en México siempre servían a los intereses de una élite conservadora y represiva. Los editoriales ridiculizaban al clero católico de Kansas City y criticaban que los sacerdotes prohibieran a los niños mexicanos asistir a las escuelas públicas "porque eran protestantes"; también señalaban que las monjas y el sacerdote disciplinaban cruelmente a los alumnos de la escuela católica en Westside. En la medida en que la gran mayoría de los migrantes eran católicos, esa postara sectaria pudo haber ofendido y, por lo tanto, alejado del semanario a anunciantes y susctiptores potenciales.15

En julio de 1919, J. Barrios de los Ríos se hizo cargo de El Cosmopolita. Al hacerlo, declaró que el periódico empezaba una "vida nueva", ya que por primera vez en cinco años quedaba bajo la responsabilidad y el manejo directo de mexicanos. Barrios de los Ríos desacreditó tanto el sectarismo religioso de la administración anterior como el partidismo político de Danciger, pero no pudo convertir al periódico en una empresa exitosa. Apenas un mes más tarde, tuvo que abandonarlo.16 Carlos Ferreira, antiguo director de El Cosmopolita, se encargó del periódico, pero no pudo detener la caída. En octubre de 1919 el semanario era apenas una sombra de lo que había sido: sus páginas se llenaban de anuncios, e incluía unas cuantas noticias y sólo escasos artículos. El último número apareció el 15 de noviembre de 1919. Al parecer, nadie lamentó su desaparición.

 

LOS PROPÓSITOS DE "EL COSMOPOLITA"

A pesar de sus diferencias, todos los directores de El Cosmopolita se esforzaron por proporcionar noticias de interés al trabajador mexicano migrante, ofrecer a la colonia mexicana de Kansas City una amplia variedad de servicios sociales importantes, generar el aprecio por el arte y animar el autoperfeccionamiento, promover la solidaridad y el patriotismo, defender los intereses de los mexicanos de Kansas City y sus alrededores y respaldar a la Revolución Mexicana (sobre todo, a los jefes, principios y programas del movimiento constitucionalista).

 

UN PERIÓDICO PARA MEXICANOS

Los directores afirmaban que El Cosmopolita era un periódico mexicano —"el iónico periódico mexicano publicado al norte de Texas"— y reconocían que los migrantes eran su principal público. En ese aspecto, el semanario reflejaba el concepto del "México de afuera", dedicado como estaba a servir a un grupo que se encontraba temporalmente fuera de la patria. Como consecuencia, su preocupación fundamental eran los acontecimientos de México. Las noticias locales y nacionales que no afectaban de manera directa la vida de los mexicanos recibían escasa atención. El contenido de El Cosmopolita indica que sus intereses fundamentales eran los asuntos de México, sobre todo los sucesos políticos y las campañas militares; las noticias relacionadas con los mexicanos que residían en Kansas City y otras partes de Estados Unidos; la cultura, la historia y la literatura de México y otros países hispánicos, y las relaciones diplomáticas entre México y Estados Unidos. Por lo general, El Cosmopolita seguía la orientación de otros periódicos mexicanos en Estados Unidos.17

 

SERVICIOS SOCIALES A LA COMUNIDAD

El Cosmopolita proporcionaba a la colonia mexicana de Kansas City una gran variedad de servicios sociales. Servía de foro para anunciar todo tipo de actividades: fiestas patrias, reuniones de organizaciones patrióticas y sociales, servicios religiosos, "jamaicas", conciertos y recitaciones. Patrocinaba la recolección de fondos de ayuda para familias necesitadas; mantenía un "Departamento de Ayuda" que ofrecía consejos jurídicos gratuitos, servicio de traducción, y ayudaba a sus suscriptores a hacer depósitos bancarios, cobrar cheques, enviar giros postales, cobrar sueldos retrasados y obtener compensación por daños sufridos en el trabajo. En la sección de "Notas Personales" los solteros buscaban pareja, los galanes tímidos expresaban su cariño, los amantes secretos tramaban fugas y las parejas en conflicto buscaban la reconciliación.

La sección de "Pesquisas" muestra la angustia personal y las tragedias de la época revolucionaria. A ella acudía la gente en busca de información de familiares desaparecidos: hijos ausentes por mucho tiempo, hermanos separados, hijas fugitivas. Como Kansas City era un centro de distribución de trabajadores mexicanos, la información sobre oportunidades de empleo era de vital importancia para los migrantes. En anuncios, "Avisos de Ocasión" y la "Sección del Trabajo" el semanario publicaba la oferta de empleos —en la construcción y el mantenimiento de las vías ferroviarias, en la agricultura— en diferentes lugares de la geografía norteamericana. Allí, los agentes de empleo de las compañías detallaban el lugar y las clases de trabajo, los sueldos y las condiciones de empleo.

Otra función importante de El Cosmopolita era hacer publicidad a las casas comerciales y de servicios que atendían a la clientela mexicana. A través de los "Avisos de Ocasión" buscaban clientes las casas de alquiler, hoteles, bulares, restaurantes, peluqueros, músicos, profesores de lenguas, artistas, fotógrafos y muchos otros. Las casas de cambio eran de importancia especial para los migrantes, puesto que los trabajadores remitían dinero a México para ayudar a sus familias.

El Cosmopolita anunciaba y explicaba las ordenanzas locales, los reglamentos estatales y las leyes nacionales a sus lectores; advertía a los mexicanos acerca de los riesgos de violar las leyes que prohibían el transporte y consumo de bebidas alcohólicas, y la posesión de pistolas y otras armas; informaba de los cambios en las leyes de inmigración de México o de Estados Unidos, y explicaba los sucesivos reglamentos sobre impuestos federales. Cuando Estados Unidos entró en la Primera Guerra Mundial, el periódico explicó a los alarmados migrantes que era preciso cumplir con el requisito militar de registrarse sin que eso significara la pérdida de la ciudadanía mexicana ni la obligación de entrar al servicio militar de Estados Unidos. De igual forma, cuando las autoridades locales arrestaron y mandaron a campamentos militares a unos 200 mexicanos que no se habían registrado, los representantes de El Cosmopolita les ayudaron a obtener su libertad.18

 

LA FORMACIÓN Y EL AUTOPERFECCIONAMIENTO

El Cosmopolita procuraba promover entre los integrantes de la colonia mexicana la apreciación de la estética y el enriquecimiento personal. Cada número contenía una página de "Literatura y Diversiones" y los editores invitaban a sus lectores a enviar cuentos, artículos, poemas y canciones para publicarse. La atracción principal de esa página era la poesía, frecuentemente de poetas locales, aunque reproducía también textos de autores tan conocidos como Amado Nervo, Ignacio Ramírez, Manuel Gutiérrez Nájera y Luis G. Urbina. Esa sección incluía piezas literarias y poemas de escritores de fama internacional: Rubén Darío, José Santos Chocano, León Tolstoi, Víctor Hugo... Eran muy populares los artículos históricos, que trataban temas como la fundación de Tenochtitlan o bosquejaban la biografía de grandes héroes mexicanos. En esa página se publicaban también chistes, relatos humorísticos y comentarios satíricos sobre acontecimientos y personajes conocidos de la colonia.

El Cosmopolita reiteraba, una y otra vez, la utilidad de la educación como medio para crecer y progresar. Sostenía que la baja calidad de los empleos, la pobreza, la susceptibilidad al abuso y al fraude y la mala imagen que se tenía de los mexicanos se debían a un problema central: falta de educación. Reportajes y editoriales insistían en la necesidad de que los migrantes y sus hijos aprovecharan las oportunidades para mejorar su preparación. Los niños debían asistir a las escuelas para obtener conocimientos acerca del comercio y la tecnología. El semanario afirmaba que los problemas de los mexicanos eran el resultado de su ignorancia de la lengua, las leyes y las costumbres de Estados Unidos. Hacía notar que muchos migrantes, en vez de hacer el esfuerzo por mejorar sus condiciones, malgastaban el tiempo y derrochaban el dinero en billares, cantinas y otros lugares. Aconsejaba a los migrantes que asistieran a las escuelas nocturnas para estudiar inglés, civismo y artes prácticas. Así, señalaban, podrían acomodarse mejor en el país, aprovechar las nuevas oportunidades y conseguir mejores empleos.19

Las recomendaciones del periódico se correspondían con las ideas y programas de los "progresistas" que se dedicaban a reformar las instituciones políticas, económicas y sociales de Estados Unidos. Mediante sus programas de "americanización" y aculturación, los progresistas esperaban que los inmigrantes se transformaran en ciudadanos norteamericanos productivos. Sm embargo, El Cosmopolita nunca propuso la asimilación de los mexicanos ni que se hicieran ciudadanos de Estados Unidos. Tampoco sugirió que los mexicanos abandonaran su país ni renunciaran a su nacionalidad. Un escritor anotaba satíricamente que la discriminación, los perjuicios y los abusos que sufrían los mexicanos no eran lo suficientemente atractivos como para convencerlos de pedir la ciudadanía norteamericana.20

 

LA SOLIDARIDAD Y EL PATRIOTISMO

Una idea dominante en las páginas de El Cosmopolita era que los migrantes se encontraban de manera temporal en Estados Unidos, que algún día regresarían a México a ofrecer su fuerza y energía para reconstruir la nación y explotar sus recursos naturales en beneficio de todos los mexicanos. Hacía notar que, a pesar de que más de un millón de mexicanos habían salido de la patria, siempre llevaban en el corazón el deseo de volver. Los mexicanos habían sufrido mucho en Estados Unidos, y hasta los trabajadores más rudos habían sido transformados por la experiencia migratoria. Muchos habían aprendido a leer y escribir, habían adquirido conocimientos novedosos y, quizá, una nueva conciencia. En el futuro, esos mexicanos aumentarían la productividad, empujarían el progreso y contribuirían a la prosperidad de la patria. Los que regresaran "llevarían la luz" y enseñarían a los demás para que México pudiera aprovechar esos conocimientos.21

El Cosmopolita tejaba, esos sentimientos como una manera de promover la solidaridad étnica y el patriotismo. Exhortaba a los mexicanos a que ignoraran las distinciones sociales y de clase, que olvidaran las diferencias políticas y que trabajaran juntos para el bien común. Los migrantes debían establecer grupos mutualistas, agencias de empleo, cooperativas comerciales y bancos cooperativos. Así, anunciaba la creación de organizaciones como la Unión Mexicana "Benito Juárez", la National Benevolent Society, el Club Mexicano y el Club Recreativo, informaba de sus reuniones, publicaba sus programas y anunciaba sus eventos. Para generar una imagen positiva de los mexicanos, aconsejaba a sus lectores que evitaran esas conductas que reafirmaban los estereotipos negativos. Exhortaba a los mexicanos a que trabajaran, a que cumplieran las leyes y a que se comportaran de manera que mostraran respeto por México y por ellos mismos. Los reportes de asaltos, homicidios, borracheras y escándalos sexuales solían llevar el comentario de que la mala conducta de unos se imputaba, queriéndolo o no, a todos los mexicanos. El Cosmopolita insiste para que el cónsul recomendara la deportación de los malhechores, sobre todo de aquellos que abusaban de sus compatriotas.22

El hincapié en la educación, el trabajo y la buena conducta correspondía a las preocupaciones de los propietarios y encargados de El Cosmopolita y refleja también los propósitos de las organizaciones de la colonia mexicana, como la Unión Mexicana "Benito Juárez". Aunque no parece haber existido una conexión oficial entre el semanario y alguna de las sociedades patrióticas de Kansas City, su postura editorial coincidía con los sentimientos de la élite que manejaba esas organizaciones. Hay que tomar en cuenta que los editores del periódico formaban parte de ese grupo selecto. Así, los líderes de la colonia mexicana intentaban promover una imagen de gente educada, culta y observadora de la ley, y condenaban cualquier conducta que la desmintiera frente a la mayoría norteamericana.

Mediante una intensa utilización de símbolos y conceptos nacionalistas, El Cosmopolita promovía sentimientos de orgullo por la herencia mexicana entre los migrantes. En la primera plana frecuentemente aparecían imágenes de la bandera mexicana, de Hidalgo, de Morelos, de Madero y de Carranza. Se hablaba con gran entusiasmo de las fechas que conmemoraban acontecimientos importantes de la historia de México, como el 16 de septiembre y el 5 de mayo, y se citaban ampliamente los recitales, representaciones y discursos pronunciados en esas ocasiones. Era recurrente que los editoriales de El Cosmopolita ensalzaran las virtudes patrióticas y que los poemas reflejaran los temas nacionalistas.

De vez en cuando, el semanario condenaba hechos que ofendían el honor mexicano. En marzo de 1916, por ejemplo, informó que Gabriel M. Hernández, cónsul honorario de Honduras y de Uruguay y profesor de español del Instituto Politécnico de Kansas City, había insultado a México y a sus ciudadanos: después del asalto villista a Columbus, Nuevo México, Hernández quitó la bandera de México de su salón de clases. El personal del periódico encabezó una protesta y exigió a los funcionarios municipales la restitución de la bandera. Poco después, se informó que el profesor Hernández se había disculpado y había devuelto la bandera al salón.23

Por mucho tiempo El Cosmopolita denunció la mala calidad de los profesores que enseñaban español en las escuelas secundarias de Kansas City, Missouri. En 1915, después de recibir numerosas quejas, el periódico anunció que una comisión, integrada por seis miembros de la colonia mexicana y encabezada por Gil-dardo Avilés, connotado catedrático mexicano, había recibido autorización del Consejo de Educación para investigar al respecto. La comisión, después de visitar las cuatro escuelas secundarias de la ciudad, rindió su informe: los profesores estaban mal preparados, no hablaban español, desconocían los métodos pedagógicos modernos y utilizaban libros de texto anticuados. Así, un esfuerzo de tres años logró buenos resultados y se llevaron a cabo reformas en los planes de estudios.24

 

EN DEFENSA DE LOS MEXICANOS

Una de las tareas más consistentes y constantes de El Cosmopolita fue la defensa de los trabajadores mexicanos en relación a la discriminación, el abuso y la explotación. Los prejuicios raciales y la separación étnica eran parte del ambiente social de Kansas City en las primeras décadas del siglo XX, y las páginas del hebdomadario siempre estuvieron abiertas para recibir las denuncias de los migrantes. Ellos se quejaban de que a causa de su color moreno padecían indignidades similares a las que se cometían con los negros. En los hospitales y clínicas de Kansas City, Missouri, los migrantes eran destinados a las unidades y pabellones reservados a los negros, y si morían, eran enterrados en cementerios segregados. Los administradores de los hospitales de Kansas City, Kansas, asignaban a los mexicanos de color claro a las unidades "blancas" y a los de tez morena a las "negras". Gracias a los empeños de Jack Danciger, en su calidad de cónsul, el 1 de enero de 1916 el alcalde de Kansas City, Missouri, informó que esa práctica iba a concluir. El Cosmopolita anunció con regocijo que la "costumbre inhumana" había terminado y que, en lo sucesivo, "los mexicanos serían tratados como blancos"; afirmaba que seguiría empeñándose por "eliminar la imagen negativa de los mexicanos y conseguir mejor trato por parte de la policía y de los jueces".25

El Cosmopolita alegaba con frecuencia que las policías de Missouri y Kansas acosaban y abusaban de los migrantes. En marzo de 1915 respaldó a una delegación de mexicanos que presentó una denuncia ante el comisionado de la policía de Kansas City, Missouri. El grupo exigió al comisionado que la policía dejara de acosar a los mexicanos de la Calle 24, en el corazón del barrio de Westside. El semanario afirmaba que los vigilantes agredían sin causa a los mexicanos, "cacheándolos, deteniéndolos, arrestándolos y hasta molestándolos cuando daban la vuelta con sus esposas y sus hijos". El periódico publicó la queja de 26 mexicanos de Herrington, Kansas, que alegaban que la policía de ese lugar entraba injustificadamente a sus casas por la noche, abusaba y se burlaba de ellos con el fin de obligarlos a dejar sus casas y mudarse a un barrio de negros.26

El Cosmopolita también daba a conocer que los mexicanos no recibían trato igualitario en los procedimientos jurídicos y judiciales. Usualmente, los migrantes se enfrentaban a magistrados predispuestos, estaban mal informados de los cargos en su contra y carecían de acceso a intérpretes y abogados de habla española que les ayudaran y aconsejaran. El periódico censuraba las actitudes basadas en prejuicios y los comentarios negativos que se manifestaban en los procedimientos judiciales. Informaba cómo, en una ocasión, un juez permitió al abogado de un hombre acusado de matar a un mexicano que justificara el acto porque la víctima "poseía el deseo innato de matar que es tan característico de su raza".27

Los patrones principales de los migrantes avecindados en Kansas City eran las compañías ferroviarias. El Cosmopolita denunció, en repetidas ocasiones, el maltrato que daban a los trabajadores mexicanos. La Atchinson, Topeka, and Santa Fe Railroad era la principal empleadora de los migrantes y siempre estuvo en la mira del periódico. En abril de 1916, por ejemplo, El Cosmopolita censuró los abusos de la Santa Fe, declarando que la compañía se consideraba el "dueño, en cuerpo y alma", de sus empleados mexicanos y los trataba como "animales enjaulados". Exhortaba a los obreros a que abandonaran la Santa Fe y buscaran empleo en compañías que los trataran mejor. Para ello, hacía resaltar los anuncios de las compañías competidoras de la Santa Fe que ofrecían mejores sueldos y condiciones de empleo.28

Una lectura cuidadosa del semanario confirma su preocupación constante por desenmascarar los abusos y defender los intereses de la colonia mexicana en Kansas City. En editoriales de primera plana detallaba la angustia y los pesares de las víctimas de prejuicios, fraudes, robos y crueldades; censuraba a los enganchadores que explotaban a los trabajadores; desenmascaraba a las compañías de seguros, y condenaba a las casas de cambio que cobraban derechos exagerados o, de plano, estafaban a sus clientes. El Cosmopolita denunciaba también a las compañías que para atraer trabajadores falsificaban información acerca de sueldos, condiciones de empleo y beneficios.29

 

"EL COSMOPOLITA" Y LA REVOLUCIÓN MEXICANA

Tal vez la característica más notable del peródico fue su apoyo inalterable a la Revolución Mexicana. Aunque solía lamentar la violencia implacable y las intrigas egoístas de los jefes militares, siempre afirmaba que la lucha era necesaria para erradicar las injusticias sociales, económicas y políticas de la dictadura porfirista.

En 1915 Jack Danciger transformó la postura independiente de El Cosmopolita en un constitucionalismo abierto y declarado.

En el periodo de Danciger casi cada número del semanario incluyó artículos o editoriales que elogiaban a Venustiano Carranza y su programa. En la primera plana resaltaban fotografías y bosquejos biográficos de funcionarios importantes, jefes mliitares y diplomáticos carrancistas, y las noticias solían reproducir los últimos boletines del departamento de información carrancista.

Como ya se ha dicho, Danciger empleaba redactores que no sólo simpatizaban con Venustiano Carranza sino que además ocupaban puestos en su gobierno. Aun bajo la dirección del grupo Estill-Rentería, El Cosmopolita mantuvo un apoyo decidido al nuevo régimen de México.

En el periódico se aseguraba que Carranza poseía todas las cualidades necesarias para mandar: honradez, patriotismo, serenidad y justicia. Carranza respetaba los derechos civiles, la libertad de prensa, el sufragio efectivo y los derechos de los obreros. Su programa constitucionalista prometía un nuevo orden social que daría lugar al progreso material y al respeto mutuo entre las clases sociales. Para El Cosmopolita, la Constitución de 1917 era la clave de una reforma duradera: el nuevo código enaltecía el principio de "México para los mexicanos" como base de la reconstrucción nacional, al reconciliar los preceptos venerables de la Constitución de 1857 con las necesidades y problemas de la sociedad moderna.30

El periódico declaraba que Carranza defendía el honor y la integridad de México de las maquinaciones de sus enemigos domésticos y extranjeros: los "estúpidos jefes anticonstitucionalistas", los "reaccionarios" mexicanos, los intereses extranjeros y la "prensa amarilla" representaban la amenaza más seria para la reforma y la estabilidad mexicanas.

Para el semanario, Pancho Villa era un títere de los conservadores mexicanos y de los capitalistas norteamericanos. Lo llamaban "bandolero", "traidor", "un cavernícola cuya lógica salía del cañón de un fusil". A Zapata no le iba mejor: era "salvaje" e "ignorante", el conocido "Atila del Sur" que ni siquiera hablaba bien el español. Un editorial afirmaba que los reaccionarios mexicanos esperaban restablecer el odiado porfiriato, suprimir toda reforma y así recuperar su riqueza y poder. Despreciaba a esos "científicos" que estaban dispuestos a sacrificar a la nación para alcanzar sus propios fines egoístas.31

El Cosmopolita denigraba a los capitalistas extranjeros que querían que Estados Unidos interviniera en México para establecer un gobierno complaciente que protegiera sus terrenos, sus minas y su petróleo. En algunos artículos se acusaba a los "petroleros ignominiosos de Wall Street" de destinar recursos para subvertir la fidelidad de los mexicanos, de financiar a las facciones anticonstitucionalistas y de apoyar a los "bandidos sanguinarios". Según el semanario, la "prensa amarilla" de Estados Unidos era un instrumento de los reaccionarios mexicanos y de los intervencionistas norteamericanos, y repetidamente criticaba a la cadena de periódicos de William Randolph Hearst, a la que llamaba "enemiga implacable de México". En respuesta a los estadunidenses que demandaban la intervención "para terminar la violencia y restaurar la civilización en México", El Cosmopolita afirmó que los norteamericanos tenían, primero, que resolver sus propios problemas. Para hacer hincapié en los asuntos internos, destinó vanos editoriales a protestar por el linchamiento de negros en el sur del país.32

Por otra parte, la admiración de Jack Danciger por Woodrow Wilson quizá contribuyó para que El Cosmopolita no criticara la política norteamericana de esos años respecto a México. Aunque Wilson aprobó la ocupación de Veracruz en 1914 y vio con antipatía a los regímenes que siguieron a Porfirio Díaz, el periódico siempre lo presentó como un hombre sinceramente dedicado a la paz. En 1916 celebró la reelección de Wilson porque el presidente era "un noble y prudente amigo de México". Los errores políticos de Wilson "ni lo desacreditaban ni disminuían sus repetidas expresiones y muestras de buena voluntad". El semanario culpaba al Departamento de Estado, no a Wilson, por los fracasos diplomáticos en México.33

Tales sentimientos persistieron aun cuando Wilson mandó la "expedición punitiva" a México después del asalto villista a Columbus. Un artículo declaró que esa decisión "no constituía la intervención ni nada parecido". Otro explicó que la acción tenía precedentes en el siglo XIX, cuando los dos gobiernos habían dejado cruzar la línea divisoria a soldados que perseguían a indios merodeadores. Como una manera de minimizar la gravedad de la situación ante la colonia mexicana, El Cosmopolita aconsejaba a los migrantes que mantuvieran la paciencia y permanecieran tranquilos. Aseguraba que las tropas norteamericanas no representaban ninguna amenaza para México, que Wilson y Carranza resolverían la crisis de una manera mutuamente satisfactoria y que los mexicanos no tenían que preocuparse por su seguridad. Alertó a los mexicanos para no dejarse engañar por los enemigos de la patria que los exhortaban a volver a México para combatir al invasor norteamericano. Afirmaba que así como era elogiable pelear por un ideal, luchar por extirpar los males sociales y defender a la patria de sus enemigos, era erróneo sacrificar la vida por "algún multimillonario que sólo desea aumentar su fortuna".34

El Cosmopolita afirmaba que el constitucionalista era el único gobierno legítimo en México y abogaba por la terminación de la violencia y las recriminaciones. La paz, la cooperación y la reconstrucción nacional eran de suma importancia. Con la convicción de que la fidelidad a la patria debería remplazar toda lealtad de partido, el periódico pronosticó que algún día habría en México un único partido político —"el Partido Colaboracionista"—, al que pertenecerían todos los mexicanos. Proponía que el primer paso hacia la reconciliación nacional fuera la concesión de amnistía a todas las facciones oposicionistas, incluso a los expatriados del viejo régimen. Así, todos los que verdaderamente amaban a México podrían combinar su energía y su talento para iniciar la regeneración moral y la reconstrucción material de la patria.35

 

CONCLUSIONES

A pesar de sus vicisitudes administrativas, estabilidad económica y orientación ideológica, El Cosmopolita fue una publicación que mantuvo su fidelidad a los compromisos originales que lo hicieron nacer. Así, fue un instrumento de unidad étnica, reforzamiento cultural y patriotismo en momentos muy difíciles para México, sus habitantes y sus migrantes. A estos últimos siempre les suministró noticias importantes de su país en su propia lengua y les ofreció una variedad de servicios que los apoyaron en su precariedad social, económica y cultural en Estados Unidos. Enriqueció la vida cultural de los miembros de la colonia mexicana, y les ayudó a conocer y defender sus intereses. En verdad, para muchos migrantes la hojeada o lectura de El Cosmopolita debió haber sido su primer contacto con un medio de comunicación como la prensa, con la información escrita. Hay que recordar que muchos de los migrantes de ese tiempo eran originarios de áreas rurales, y en algunas de ellas la gente no sabía leer m escribir y no existían periódicos.

En términos de la historia de la prensa latina en Estados Unidos, El Cosmopolita se ubica como una publicación mexicana clave en un entorno particular y poco estudiado: una región interior de Estados Unidos, donde los mexicanos tuvieron una presencia importante aunque efímera.36

Manuel Gamio, el gran estudioso mexicano del fenómeno migratorio, fue el primero que se preocupó por el tema (1930). Él constató que los periódicos mexicanos fronterizos compartían varias características: por lo general, tenían una existencia breve, una circulación limitada y, a excepción de unos cuatro o cinco, "...reflejaban las deficiencias culturales de la gran mayoría de los inmigrantes y los trabajadores mexicanos por los cuales y para quienes se hace esta prensa..." Gamio advertía que los periódicos dedicaban la mayor parte de sus reportajes e información a los acontecimientos políticos de México. Los asuntos locales les interesaban sólo en la medida en que se relacionaban con los intereses de "la Raza". En los periódicos se realzaba a México, se defendía a los mexicanos de los abusos de la sociedad norteamericana y se destacaban las actividades de las organizaciones mexicanas.

Por su parte, Robert E. Park (1922), aunque prestó escasa atención a la "prensa española", coincide en sus observaciones con Gamio. Para Park, los migrantes se ocupaban, sobre todo, de los problemas de su país y eran sumamente nacionalistas. Desde su punto de vista, los periódicos publicados en español, que por lo regular se editaban en poblaciones pequeñas, resultaban "provincianos" y, desde luego, tenían una circulación limitada y una existencia corta.37 Esa fuerte orientación de la prensa hacia los problemas de México, que han constatado diversos autores, podría nutrirse de dos situaciones adicionales, aunque sumamente relacionadas. El México de las primeras décadas del siglo XX estaba viviendo una revolución social dramática y drástica que trastocaba, queriéndolo o no, los planes de vida de cada uno de los migrantes. Los migrantes mexicanos, a diferencia de los que llegaban de otros puntos del planeta a Estados Unidos, consideraban su estancia en "el otro lado" como algo transitorio; ellos querían volver algún día a su país y quedarse allí para siempre, por lo que, lo que sucedía en México era de importancia vital para su vida y sus proyectos.

Para autores como Gutiérrez y Griswold del Castillo, los periódicos en español que se editaban en el suroeste de Estados Unidos cumplieron tres papeles fundamentales: eran instituciones de control social, servían como instrumento del activismo político y generaban imágenes para la sociedad chicana. Los periódicos publicados a lo largo de la franja fronteriza en la época de la Revolución Mexicana, dice Griswold del Castillo, tenían ideas filosóficas y orientaciones políticas muy divergentes. Unos se oponían a la Revolución y anhelaban el restablecimiento del porfiriato; otros simpatizaban con el magonismo, el maderismo, el huertismo, el villismo o el carrancismo; otros rehusaban comprometerse con ideología alguna. Con todo, la fidelidad de algunos vacilaba con los avatares de la guerra.38

En este sentido, la opción política de El Cosmopolita no es extraña, aunque llama la atención su decidida constancia a favor de uno de los bandos en pugna. El ejemplo de El Cosmopolita muestra cómo en el trasfondo de las opciones políticas podía y solía haber intereses económicos de grupos y familias que compartían redes y relaciones con negocios y proyectos comunes en el mundo fronterizo, como era el caso de Jack Danciger.

De hecho, quizá la mayor peculiaridad de El Cosmopolita haya sido que durante buena parte de su vida fue propiedad de norteamericanos. Es evidente que esa circunstancia matizó su función como voz auténtica de la comunidad mexicana de Kansas City. La influencia de Jack Danciger era intensa y evidente. Detrás del constitucionalismo de El Cosmopolita estaban los lazos políticos y comerciales de los Danciger con Venustiano Carranza; detrás de la posición asumida respecto a la "expedición punitiva" a México estaba la relación de Jack Danciger con el Partido Demócrata y su simpatía con Woodrow Wilson.

Con todo, los periodistas mexicanos que trabajaban en El Cosmopolita compartían la orientación política a favor del carrancismo. Es probable que eUos representaran las actitudes de los constitucionalistas de Kansas City tan fielmente como lo hacían otros periódicos procarrancistas de otras partes del país. Si el personal mexicano no compartía el aprecio que guardaba Danciger por Wilson y su política hacia México, es innegable que hacían lo posible por prevenir que los compatriotas de Kansas City tomaran las armas. Danciger y su gente sabían que una colonia mexicana alejada y aislada, como la de Kansas City, se encontraba en una posición muy vulnerable: manifestaciones nacionalistas y antinorteamericanas podían acarrear represalias de parte de las autoridades y de los residentes estadunidenses de la ciudad.

Muchas colonias mexicanas se empezaron a constituir fuera del suroeste norteamericano en la época de la Revolución Mexicana. La trayectoria de El Cosmopolita puede servir para hacer comparaciones con otros periódicos publicados más allá de la franja fronteriza.

Ciertamente, El Cosmopolita se diferenció de otras publicaciones mexicanas de la época en que tuvo siempre un enfoque amplio y una circulación más extensa, y en que estuvo orientado hacia una colonia mexicana compuesta casi exclusivamente por migrantes que no contaban con redes mmstituciones culturales como las que existían en el suroeste de Estados Unidos, en los estados de Texas y California, donde los recién Uegados eran inmediatamente acogidos por parientes y paisanos que se encargaban de ayudarles a enfrentar y resolver los problemas personales, laborales y culturales que se les presentaban día a día en el mundo nuevo y complejo al que habían llegado. En ese entorno nuevo para los migrantes que fue Kansas City, El Cosmopolita parece haberse encargado de varias de las funciones que cumplían las redes sociales en entornos migratorios consolidados, como los del suroeste de Estados Unidos.

 

Notas

1 Si no se indica lo contrario, "Kansas City" se refiere al conjunto metropolitano que incluye Kansas City, Missouri, y Kansas City, Kansas.

2 Para los fines de este estudio, "mexicano" se refiere sólo a los individuos nacidos en México. En 1930 había en Kansas City y otras partes de las grandes llanuras y el Medio Oeste un número indeterminado de personas de ascendencia mexicana, pero la evidencia indica que la gran mayoría había nacido en México.

3 Además de El Cosmopolita, en la década 1910-1920 se publicaron por lo menos otros dos periódicos en español en Kansas City. En octubre de 1915 se fundó El Mexicano, para protestar por el nombramiento de Jack Danciger como cónsul de México en Kansas City. Dos números de El Mexicano se encuentran en "Jack Danciger. Su expediente personal", expediente 31-17-19, Archivo Histórico de la Secretaría de Relaciones Exteriores, México, D. F.         [ Links ] (en adelante, AHSRE). En septiembre de 1918, El Cosmopolita anunció que Gabriel Ruiz había fundado La Voz de México, pero no se ha localizado ningún ejemplar de este periódico. En lo que se refiere a estudios de mexicanos en Kansas City, véase Judith Fincher Laird, "Argentine, Kansas: The Evolution of a Mexican-American Community, 1905-1940", tesis doctoral, University of Kansas, 1975;         [ Links ] Larry Rutter, "Mexican-Americans in Kansas: A Survey and Social Mobility Study, 1900-1970", tesis de maestría, Kansas State University, 1972;         [ Links ] J. Neale Carman, Foreign Language Units of Kansas. I. Historical Atlas and Statistics, Lawrence, Kansas, University of Kansas Press, 1962,         [ Links ] y "Foreign Language Units of Kansas", tomo II (manuscrito), University of Kansas Library, Lawrence, Kansas;         [ Links ] Robert Oppenheimer, "Acculturation or Assimilation: Mexican Immigrants in Kansas, 1900 to World War II", en Western Historical Quarterly, 16, octubre de 1985, pp. 429-448;         [ Links ] Michael M. Smith, "Mexicans in Kansas City: The First Generation, 1900-1920", en Perspectives in Mexican American Studies, 2, 1989, pp. 29-57;         [ Links ] la "Guadalupe Center Collection", en el Missouri Valley Room de la Kansas City (Missouri) Public Library; los informes del consulado en Kansas City, y los expedientes personales de Jack Danciger y de mexicanos residentes en Kansas City que se encuentran en el AHSRE.

4 El Cosmopolita, 22 de agosto de 1914 y 22 de octubre de 1914;         [ Links ] Michael M. Smith, "Social and Political Dynamics of the Kansas City Colonia during the Mexican Revolution: The Role of the Unión Mexicana Benito Juárez and Middle-Class Leadership", en Virginia Guedea y Jaime Rodríguez O. (eds.), Five Centuries of Mexican History/Cinco siglos en la historia de México, tomo I, México e Irvine, Instituto de Investigaciones Dr. José María Luis Mora/Universidad de California, 1992, pp. 384-401.         [ Links ]

5 Robert E. Park, The Immigrant Press and Its Control, Nueva York, Harper and Brothers Publishers, 1922, pp. 309-324.         [ Links ]

6 El Cosmopolita, 26 de diciembre de 1914,         [ Links ] 13 de febrero de 1915 y 2 de octubre de 1915. Las fuentes principales sobre Danciger son Ignacio Richkarday, Jack Danciger: Su vida y su obra, México, Imprenta de M. León Sánchez, S. C. L., 1961;         [ Links ] su expediente en el ASHRE; El Cosmopolita, 1915-1919, passim, y Michael M. Smith, "The Mexican Revolution in Kansas City: Jack Danciger and the Colonia Elite", en Kansas History, 14: 3, otoño de 1991, pp. 206-218.         [ Links ]

7 "Bernardo López" era el seudónimo que Danciger utilizaba en Kansas City. Véase El Mexicano, 6 de noviembre de 1915.         [ Links ]

8 N. W Ayer and Sons, American Newspaper Annual and Directory, Filadelfia, N. W Ayer and Sons Newspaper Advertising Agents, 1918, pp. 1 316-1 317.         [ Links ]

9 El Cosmopolita, 9 de octubre de 1915,         [ Links ] y Richkarday, Jack Danciger, pp. 129-131.         [ Links ]

10 Danciger nunca ocupó un puesto político pero estaba bien relacionado con personajes importantes del Partido Demócrata, incluso el boss de Kansas City, Missouri, Tom Pendergast; William J. Stone, senador por Missouri y presidente del Comité de Relaciones Exteriores; James A. Reed, senador por Missouri, y William H. Thompson, senador por Kansas. Richkarday, Jack Danciger, pp. 131-187;         [ Links ] "Rafael E. Múzquiz a Eliseo Arredondo", México, D. F., 24 de septiembre de 1915,         [ Links ] y "Jack Danciger a Venustiano Carranza", Kansas City, Missouri, 22 de junio de 1916, en "Jack Danciger. Su expediente personal", AHSRE, 3 y 76.         [ Links ]

11 Véase, por ejemplo, "Alfredo Breceda a Venustiano Carranza", Nueva York, 22 de julio de 1915, doc. 5009; "Luis Bossero a Cándido Aguilar", Nueva York, 1 de mayo de 1916, doc. 8 280; "Luis Bossero a Cándido Aguilar", Nueva York, 2 de junio de 1916, doc. 8 993, y "Pedro Ferreira a Venustiano Carranza", Kansas City, Missouri, 15 de noviembre de 1916, doc. 11 804. Todos estos documentos se encuentran en los manuscritos de Venustiano Carranza, fondo XX-I, Centro de Estudios de la Historia de México, Fundación Cultural Condumex, México, D. F.         [ Links ] Véase también Timothy Turner, "Prospectus for the Organization of an Official Bureau of Information of the Consitutionalist Government", Nueva York, 21 de julio de 1915, en Revolución Mexicana durante los años 1910 a 1920. Información diversa de la República y de las oficinas de México en el exterior, AHSRE, pp. 15-17,         [ Links ] y Michael M. Smith, "Carrancista Propaganda and the Print Media in the United States: An Overview of Institutions", en The Americas, 52: 2, octubre de 1995, pp. 155-174.         [ Links ]

12 El Cosmopolita, 9 de octubre de 1915,         [ Links ]19 de febrero y 8 de julio de 1916, 3,10 y 24 de febrero de 1917, 5 de mayo de 1917, 30 de marzo de 1918 y 23 de agosto de 1919.

13 La escasez de información sólo permite hacer unas cuantas observaciones respecto a las afiliaciones y las actividades políticas de los mexicanos en Kansas City. El Cosmopolita no incluía una sección de "cartas" y nunca publicó comunicaciones de ese tipo. Además de alusiones dispersas, existe muy poca información todavía como para medir la reacción de la comunidad respecto a la postura proconstitucionalista de El Cosmopolita. El Mexicano fue establecido en octubre de 1915 para oponerse al nombramiento de Danciger como cónsul, pero por lo general se limitó a atacar a ese personaje y su capacidad para ejercer el cargo. El Mexicano criticaba la manera en que Danciger promovía la causa constitucionalista, pero nunca revelaba sus simpatías políticas. Véase, por ejemplo, la carta de Manuel A. Urbina et al. a Venustiano Carranza, Kansas City, Missouri, 11 de septiembre de 1914, en el "Expediente personal de Pedro F. Osorio", expediente 4-20-33 (I), AHSRE, 46-47;         [ Links ] El Mexicano, 31 de octubre de 1915 y 6 de noviembre de 1915;         [ Links ] El Cosmopolita, 21 de julio de 1917,         [ Links ] y Michael M. Smith, "The Mexican Revolution in Kansas City: Jack Danciger and the Colonia Elite", pp. 206-218.         [ Links ]

14 El Cosmopolita, 25 de enero de 1919.         [ Links ]

15 Ibidem, 15 y 22 de marzo de 1919.

16 Ibid., 21 de julio y 23 de agosto de 1919.

17 Para identificar los temas a los que El Cosmopolita prestaba más atención, fueron leídos, analizados y clasificados todos los editoriales y las cabeceras. De los 232 editoriales publicados entre 1914 y 1919, más de una tercera parte (40%) se relacionó con asuntos domésticos de México, 16.5 por ciento con mexicanos en Estados Unidos y 15 por ciento con las relaciones entre México y Estados Unidos. Otros tópicos de interés fueron Latinoamérica, asuntos norteamericanos y la Primera Guerra Mundial. De las cabeceras, poco más de la mitad (35%) se relacionó con noticias de México, 17.5 por ciento con los mexicanos en Estados Unidos, 17 por ciento con temas culturales, literarios o históricos y 5 por ciento con las relaciones entre México y Estados Unidos. Para información sobre los periódicos publicados por migrantes mexicanos, véase Manuel Gamio, Mexican Immigration to the United States, Chicago, University of Chicago Press, 1930, pp. 136-139.         [ Links ]

18 El Cosmopolita, 20 de noviembre de 1915,         [ Links ] 11 de marzo y 20 de mayo de 1916, y 18 de septiembre de 1918.

19 Ibidem, 7 de noviembre de 1914,27 de marzo de 1915,4 de marzo de 1916,25 de mayo de 1918 y 1 de febrero de 1919.

20 Ibid., 11 de octubre de 1919.

21 Ibid., 7 de octubre de 1916 y 15 de junio de 1918.

22 Ibid., 10 de abril de 1915, 29 de abril, 4 de marzo, 13 de mayo, 22 de julio, 4 y 25 de noviembre de 1916, y 29 de junio de 1918.

23 Ibid., 18 de marzo de 1918.

24 Ibid., 22 de octubre de 1914, 29 de mayo, 19 de junio y 10 de julio 1915, y 28 de julio de 1917.

25 Laird, "Argentine, Kansas", p. 192,         [ Links ] y El Cosmopolita, 1 de enero de 1916.         [ Links ]

26 El Cosmopolita, 6 de marzo de 1915 y 8 de enero de 1916.         [ Links ]

27 Ibidem, 29 de marzo de 1919.

28 Laird, "Argentine, Kansas", pp. 113-127,         [ Links ] y El Cosmopolita, 8 y 22 de abril de 1916.         [ Links ]

29 El Cosmopolita, 29 de julio y 30 de septiembre de 1916,         [ Links ] y 8 y 22 de febrero de 1919.

30 Ibidem, 15 de octubre de 1914, 22 de julio de 1916, 3 de febrero de 1917 y 18 de mayo de 1918.

31 Ibid., 9 de octubre de 1915, y 20 de mayo, 1 de julio y 30 de septiembre de 1916.

32 Ibid., 3 de julio, 4 y 11 de septiembre, y 6 de noviembre de 1915.

33 Ibid., 24 de abril de 1915, 11 de noviembre de 1916 y 15 de junio de 1918.

34 Ibid., 18 de marzo, 17 de jumo y 1 y 8 de julio de 1916.

35 Ibid., 3 de abril de 1915, 28 de octubre y 4 de noviembre de 1916, y 9 de agosto de 1919.

36 Ya se han mencionado las obras de Manuel Gamio y Robert E. Park. El 13 de febrero de 1938, En Prensa de San Antonio, Texas, publicó una lista de 451 periódicos en español que se habían editado en Estados Unidos. En Fuentes de la historia contemporánea de México: Periódicos y revistas (México, El Colegio de México, 1965),         [ Links ] Stanley F. Ross trata brevemente de los periódicos publicados en español en el suroeste de Estados Unidos. Los estudios preliminares de Herminio Ríos y Lupe Castillo, "Toward a True Chicano Bibliography: Mexican-American Newspapers: 1848-1942", en El Grito, 3 (verano de 1970), pp. 17-24,         [ Links ] y Herminio Ríos, "Toward a True Chicano Bibliography-Part 2", en El Grito, 5 (verano de 1972), pp. 40-47,         [ Links ] son muy útiles. Journalism History, 4 (verano de 1977),         [ Links ] ofrece una excelente colección de artículos sobre el tema. Éstos incluyen a Félix Gutiérrez, "Spanish-Language Media in America; Background, Resources, History", pp. 34-41;         [ Links ] Richard Griswold del Castillo, "The Mexican Revolution and the Spanish-Language Press in the Borderlands", pp. 42-47;         [ Links ] Ramón D. Chacón, "The Chicano Immigrant Press in Los Angeles: The Case of 'El Heraldo de México', 1916-1920", pp. 48-50 y 62-64;         [ Links ] Juan González, "Forgotten Pages: Spanish-Language Newspapers in the Southwest", pp. 50-52,         [ Links ] y Félix Gutiérrez y Jorge Reina Schement, "Chicanos and the Media: Bibliography of Selected Materials", pp. 53-55.         [ Links ] Francine Medeiros, '"La Opinión', A Mexican Exile Newspaper: A Content Analysis of its First Years, 1926-1929", en Aztlán, 11 (primavera de 1980), pp. 65-87,         [ Links ] es un estudio excelente de este importante periódico de Los Ángeles, California.

37 Gamio, Mexican Immigration, pp. 136-137,         [ Links ] y Park, The Immigrant Press, pp. 135, 270-271, 289 y 306-324.         [ Links ]

38 Gutiérrez, "Spanish-Language Media in America", pp. 38-41 y 65-66,         [ Links ] y Griswold del Castillo, "The Mexican Revolution and the Spanish-Language Press", p. 43.         [ Links ]

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