Introducción
La desinformación es un fenómeno de reciente conceptualización, se origina a principios del siglo XX con la expresión rusa dezinformatsia entendida como la “acción de inducir a confusión a la opinión pública mediante el uso de informaciones falsas” (Romero Rodríguez, 2013: 323). El perfeccionamiento en los métodos de espionaje entre Estados Unidos y la Unión Soviética durante la Guerra Fría, sumado al avance y desarrollo de los modernos sistemas de comunicación, hicieron posible la institucionalización de la desinformación como un mecanismo para influir en las políticas de otros gobiernos, desprestigiar oponentes, enturbiar relaciones entre Estados y socavar la confianza de las poblaciones en sus líderes e instituciones, convirtiéndola en un arma estratégica de guerra (Rodríguez Andrés, 2018: 233).
El interés investigativo sobre la desinformación ha aumentado sustancialmente a partir de 2017 (Abu Arqoub et al., 2022: 57; Patra, Pandey y Sudarsan, 2022: 629), como consecuencia de los distintos acontecimientos sociopolíticos suscitados a partir de 2016, siendo las elecciones presidenciales de Estados Unidos y el referéndum del Brexit los detonantes de una nueva narrativa de la desinformación en el escenario digital, con términos emergentes ampliamente difundidos y analizados como las ‘noticias falsas’ (fake news), la ‘posverdad’, los ‘hechos alternativos’, entre otros.
Considerando la contemporaneidad del término desinformación y su polisemia, producto de la variedad de perspectivas en la que ha sido analizado, puede argumentarse que existe un amplio consenso para referirse a este fenómeno como aquella información falsa, inexacta o engañosa que es difundida deliberadamente como parte de un esfuerzo estratégico para causar daño público, confundir, engañar o con fines económicos o políticos (De Cock, 2018: 10; Del-Fresno-García, 2019: 2; Mueller, 2021).
La literatura analizada sobre desinformación muestra un amplio abanico de perspectivas y alcances disciplinares que van desde aquellas con un enfoque técnico, orientado mayormente a los métodos y técnicas algorítmicas para la detección y corrección de la información, hasta cuestiones legislativas relacionadas con el desarrollo de políticas, marcos y regulaciones para abordar este fenómeno.
El contexto electoral ha sido uno de los grandes escenarios en donde la desinformación ha tenido mayor incidencia, especialmente durante la última década, lo cual ha generado gran preocupación e impulsado la creación de estrategias para contrarrestar sus efectos. El interés académico en este fenómeno ha crecido exponencialmente, enfocándose en las múltiples formas en las que la desinformación se origina, se difunde y se combate durante los periodos electorales. Aspectos como la polarización política (Tucker et al., 2018); los entornos limitadores, que agrupan conceptos como ‘filtros burbuja’ o ‘cámaras de eco’ (Kitchens, Johnson y Gray, 2020: 1620); o los esfuerzos coordinados para la manipulación pública (Tardelli et al., 2024: 2) han cobrado una relevancia significativa en la investigación reciente.
El objetivo del presente artículo es identificar las principales narrativas desinformativas y las respuestas a estas por parte de diversos sectores de la sociedad durante los comicios en cuatro países de América Latina, tomando como base la propuesta de Bontcheva y Posetti (2020).
Respuestas a la desinformación
Para abordar el complejo fenómeno de la desinformación se han desarrollado distintas respuestas orientadas a evitar su propagación o mitigar sus efectos. Bontcheva y Posetti (2020) elaboraron un exhaustivo trabajo en donde identifican y evalúan la forma en la que los Estados, las empresas, las instituciones y las organizaciones en distintas partes del mundo están respondiendo a la desinformación; las autoras refieren a once tipos de respuestas que agruparon en cuatro grandes categorías (Figura 1).

Fuente: elaboración de los autores con base en Bontcheva y Posetti (2020)
Figura 1 Tipología de respuestas a la desinformación
La propuesta de Bontcheva y Posetti (2020) representa una tipología sistemática de la amplia gama de respuestas a la desinformación que se aplica a nivel internacional. Es importante señalar que, dentro de las respuestas enfocadas en quienes producen y distribuyen la desinformación, las autoras destacan un tipo de ‘respuestas electorales’. Si bien reconocen que la desinformación en internet tiene otros objetivos importantes, como influir en temas de vacunación, desastres naturales y diversas crisis, introducen una categoría separada para las respuestas específicas contra la desinformación en procesos electorales debido al impacto que esta tiene en la democracia y los derechos ciudadanos. Estas respuestas están diseñadas para detectar, rastrear y contrarrestar la desinformación propagada durante los comicios.
Metodología
Esta investigación se basa en un estudio exploratorio y documental que analiza las respuestas a la desinformación en las elecciones presidenciales de países latinoamericanos. El proceso metodológico está dividido en tres etapas principales: selección de países, recopilación de datos y análisis de la información.
Selección de países
La selección de los países se realizó considerando los siguientes criterios:
1. Países de habla hispana en América Latina: el estudio contempló a los 16 países en la región para asegurar la homogeneidad lingüística y cultural.
2. Elecciones presidenciales entre 2018 y 2023: se incluyeron países que celebraron elecciones presidenciales en este periodo para analizar el fenómeno de la desinformación en un contexto temporal relevante.
3. Mayor población: se priorizaron los seis países con mayor población (México, Colombia, Argentina, Perú, Venezuela y Chile) debido a su peso político y social en la región.
4. Cobertura del Global Disinformation Index (GDI): se consideró la inclusión en este índice que evalúa el riesgo de desinformación en sitios web; funge como un indicador de la preocupación y los esfuerzos existentes en la lucha contra la desinformación en cada país.
Cabe mencionar que Perú y Venezuela fueron excluidos del análisis a pesar de cumplir con los criterios anteriores. Esta decisión se fundamenta en que las elecciones presidenciales en ambos países se llevaron a cabo en un escenario de crisis política, controversia electoral o de falta de confianza en las instituciones, lo que dificulta el análisis comparativo con otros países de la región. Con base en estos criterios, los países seleccionados para el estudio fueron Argentina, Colombia, Chile y México.
Recopilación de datos
La recopilación de datos se llevó a cabo mediante la consulta de diversas fuentes de información:
- Literatura científica: se realizó una búsqueda en bases de datos especializadas, como Scopus y Google Académico, utilizando las palabras clave “desinformación”, “campaña electoral”, “elecciones presidenciales”, “fake news”, “noticias falsas” y “manipulación de información”, combinadas con el nombre del país y el año del proceso electoral.
- Noticias y sitios de verificación: se consultaron motores de búsqueda comerciales, como Google y DuckDuckGo, para acceder a noticias, sitios de verificación y estrategias para combatir la desinformación en los comicios de los países seleccionados. DuckDuckGo se utilizó específicamente para realizar búsquedas delimitadas por país. El periodo de tiempo establecido en estos motores de búsqueda abarcó desde seis meses antes de la primera vuelta electoral hasta seis meses después de la segunda vuelta en los países con dos rondas de votación. En el caso de México, donde solo hay una única jornada electoral, el análisis se centró en los seis meses previos y los seis meses posteriores a este único día de votación.
Análisis de la información
Para el análisis de la información, una vez realizada la recopilación de información, se procedió a categorizar las respuestas a la desinformación empleando la propuesta de Bontcheva y Posetti (2020), la cual identifica once tipos de respuestas a la desinformación agrupadas en cuatro grandes categorías (Figura 1).
Presentación y análisis de resultados
Argentina
El Gobierno de Argentina se define como una democracia representativa, republicana, presidencial y federal. Las elecciones presidenciales en Argentina toman lugar cada cuatro años, las más recientes fueron celebradas entre octubre y noviembre de 2023. En la segunda vuelta electoral, Javier Milei, del Partido Libertario, obtuvo una votación del 55.69 % y tomó posesión como presidente el 10 de diciembre de 2023 (Dine, s. f.).
Durante los comicios, se observaron diversas narrativas desinformativas enfocadas en perjudicar la reputación de los candidatos, cuestionando su estado de salud y señalando el uso negligente de drogas y alcohol (Bayo y Peña, 2023). Después de la primera vuelta de las elecciones, tomaron fuerza narrativas centradas en mermar la confianza en el proceso electoral, lo que promovió la idea de fraude electoral (Navarro, 2023).
El periodo de campañas se distinguió por el uso de la inteligencia artificial generativa y de deepfakes tanto para desacreditar a oponentes políticos como para la promoción de los candidatos, llevándola a ser denominada “la primera elección con IA” (Nicas [2023] citado en Łabuz y Nehring, 2024: 461).
Como parte de los esfuerzos para contrarrestar la desinformación en periodos electorales en Argentina, surgieron diferentes respuestas provenientes de diversos actores (Tabla 1). Destacaron los sitios dedicados a la identificación de desinformación, proyectos encaminados a ofrecer respuestas educativas tanto de empresas trasnacionales como del propio Gobierno de Argentina, así como chatbots orientados a ya fuera identificar el origen de una noticia para determinar si era falsa (Proyecto Desconfío, s. f.) o a facilitar el acceso a información relativa a las elecciones (A24, 2023).
Tabla 1 Narrativas desinformativas, actores y respuestas durante las elecciones de Argentina en 2023
| Narrativas desinformativas | Técnicas | Respuestas y actores | Servicios, estrategias y productos |
|---|---|---|---|
| · Especulaciones sobre la salud y presunto uso de drogas y alcohol por parte de los candidatos. · Falsas propuestas económicas de los candidatos. · Celebridades presuntamente respaldando candidatos. · Acusaciones de supuesto fraude electoral. · Cuestionamientos a la legitimidad e imparcialidad del proceso electoral. |
· Uso de imágenes manipuladas para desprestigiar a los candidatos. · Uso de materiales multimedia y deepfakes creados con inteligencia artificial generativa. · Contenido sintético y alterado utilizado para crear confusión y desconfianza. · Cadenas desinformativas en servicios de mensajería instantánea. · Campañas de difamación y noticias falsas sobre los candidatos. · Falsificación de titulares de prensa. |
Orientadas a la identificación · Monitoreo y verificación de datos: - AFP Factual - Chequeado - Proyecto Desconfío - Reverso Dirigidas a los mecanismos de producción y distribución · Respuestas curatoriales, técnicas y algorítmicas: - Cámara Nacional Electoral (CNE) - Google LLC - Proyecto Desconfío - Meta Platforms Enfocadas en los destinatarios de la desinformación · Respuestas éticas y normativas: - Consejo Económico y Social (CES) · Respuestas educativas: - Cámara Nacional Electoral (CNE) - Foro de Periodismo Argentino (Fopea) - Dirección de Capacitación en TIC - Google LLC - Proyecto Desconfío · Respuestas de empoderamiento y credibilidad: - Cámara Nacional Electoral (CNE) - Meta Platforms - Proyecto Desconfío |
· Plataformas de verificación de datos e información. · Chatbots (Wendy y CNE). · Gira federal de capacitaciones (Fopea, Google LLC). · Cursos sobre desinformación y fake news (Dirección de Capacitación en TIC). · Capacitaciones virtuales y materiales didácticos (Reverso). · Capacitaciones, consultorías y mentorías (Proyecto Desconfío). · Convocatorias de investigación (CES). · Noticias destacadas y Cobertura completa (Google LLC). |
Fuente: elaboración de los autores (2024)
Chile
El Gobierno de Chile está definido como una república democrática, unitaria y presidencialista. Las elecciones presidenciales más recientes tomaron lugar entre noviembre y diciembre de 2021. En la segunda vuelta electoral, Gabriel Boric obtuvo una preferencia del 55.87 % de los votos y tomó posesión el 11 de marzo de 2022 (Servel, s. f. b).
En cuanto a las narrativas desinformativas, sobresalieron aquellas que ponían en duda el proceso electoral, tales como la presencia de extranjeros actuando como vocales de mesa, así como el uso de software español o venezolano para el conteo de votos.
Respecto a las respuestas a la desinformación, estas estuvieron relacionadas con la identificación de desinformación y la verificación de datos (Tabla 2). Varios medios de verificación se encargaron de cubrir la información relacionada con las elecciones. Las plataformas que estuvieron activas fueron Mala Espina (Santis, 2021), La Tercera (2025), AFP Factual (De Marval, 2021), Fast Check (Padilla, 2021) y Fact Checking UC (2019), esta última conforma una iniciativa de la Facultad de Comunicación de la Pontificia Universidad Católica de Chile.
Conviene mencionar que el Servicio Electoral de Chile (Servel), en colaboración con plataformas de verificación de datos, ofreció una herramienta dedicada a contrarrestar la desinformación durante los periodos electorales, dicha herramienta contó con dos repositorios de noticias: uno relacionado con las actividades del propio Servel y otro que contenía un archivo de noticias falsas que circularon en redes sociales y que fueron desmentidas por el equipo de comunicaciones del Servicio Electoral (Servel, s. f. a).
Tabla 2 Narrativas desinformativas, actores y respuestas durante las elecciones de Chile en 2021
| Narrativas desinformativas | Técnicas | Respuestas y actores | Servicios, estrategias y productos |
|---|---|---|---|
| · Cuestionamientos a la legitimidad e imparcialidad del proceso electoral. · Supuesto empleo de extranjeros actuando como vocales de mesa. · Supuesto uso de software español o venezolano para el conteo de votos. · Falsas propuesta de los candidatos. |
· Campañas de difamación y noticias falsas sobre los candidatos. · Granjas de bots en redes sociales. · Contenido sintético y alterado utilizado para crear confusión y desconfianza. · Cadenas desinformativas en servicios de mensajería instantánea. |
Orientadas a la identificación · Monitoreo y verificación de datos: - AFP Factual - Fact Checking - Fast Check - La Tercera - Mala Espina - Servicio Electoral de Chile (Servel) Dirigidas a los mecanismos de producción y distribución · Respuestas curatoriales, técnicas y algorítmicas: - Servicio Electoral de Chile (Servel) - Meta Platforms |
· Verificación de datos e información. · Repositorios de información institucional y archivo de noticias falsas desmentidas (Servel). · Instauración de políticas contra la desinformación y sus creadores (Meta Platforms). |
Fuente: elaboración de los autores (2024)
Colombia
La forma de gobierno con la que Colombia se rige está definida como una república democrática, representativa, unitaria y presidencial. Este país celebra elecciones presidenciales cada cuatro años. Las elecciones presidenciales más recientes sucedieron entre mayo y junio de 2022, con dos vueltas de sufragios. En la segunda vuelta de las elecciones, el candidato Gustavo Petro obtuvo 50.44 % de las preferencias electorales, con lo cual fue electo presidente de Colombia y tomó posesión el 7 de agosto de 2022 (Registraduría Nacional, 2025).
Durante el periodo electoral, surgieron diversas narrativas desinformativas con el objetivo de dañar la imagen y reputación de los candidatos. Entre las más destacadas, estaban acusaciones sobre supuestos vínculos de los candidatos con grupos guerrilleros, así como señalamientos sobre sus estados de salud. Además, se difundieron narrativas falsas relacionadas con el proceso electoral mismo, generando confusión y desconfianza (Lozada, 2022).
Para hacer frente a la propagación y los efectos nocivos de la desinformación durante las elecciones en Colombia, diversas plataformas de verificación de datos se movilizaron activamente (Tabla 3). Un caso notable fue el de la plataforma china de videos cortos Kwai (2022), con una amplia base de usuarios en Colombia, que aplicó medidas concretas contra la desinformación electoral. Estas incluyeron la identificación de contenidos falsos en colaboración con La Silla Vacía, su socio verificador de datos.
Tabla 3 Narrativas desinformativas, actores y respuestas durante las elecciones de Colombia en 2022
| Narrativas desinformativas | Técnicas | Respuestas y actores | Servicios, estrategias y productos |
|---|---|---|---|
| · Acusaciones contra los candidatos Gustavo Petro y Francia Márquez de recibir apoyo de las FARC. · Especulaciones sobre sus estados de salud y las propuestas de los candidatos. · Controversias sobre la imparcialidad del software de escrutinio y sus proveedores. Acusaciones a compañías extranjeras de influir en elecciones. · Supuesto apoyo de celebridades a candidatos. |
· Campañas de difamación y noticias falsas sobre los candidatos. · Granjas de bots en redes sociales. · Cadenas desinformativas en servicios de mensajería instantánea. · Contenido sintético y alterado utilizado para crear confusión y desconfianza. |
Orientadas a la identificación · Monitoreo y verificación de datos: - AFP Factual - ColombiaCheck - Consejo de Redacción (CdR) - La Silla Vacía - RedCheq Dirigidas a los mecanismos de producción y distribución · Respuestas curatoriales, técnicas y algorítmicas: - Consejo Nacional Electoral (CNE) - Kwai - Registraduría Nacional del Estado Civil (RNEC) - Meta Platforms Enfocadas en los destinatarios de la desinformación · Respuestas educativas: - Consejo de Redacción (CdR) - Detox Information Project (DIP) · Respuestas de empoderamiento y credibilidad: - Kwai - Consejo Nacional Electoral (CNE) - Meta Platforms - Registraduría Nacional del Estado Civil (RNEC) - Detox Information Project (DIP) - Meta Platforms - Registraduría Nacional |
· Verificación de datos e información. · Identificación de contenidos falsos (Kwai, La Silla Vacía). · Equipo de respuesta rápida (Meta Platforms). · Regulación de contenidos en WhatsApp (Meta Platforms). · Capacitaciones en verificación de datos (CdR). · Canales oficiales de información (CNE, RNEC, Kwai). · Alfabetización digital e informativa (DIP). · Test de susceptibilidad a la desinformación (DIP). |
Fuente: elaboración de los autores (2024)
México
El Gobierno de México está definido como una república representativa, democrática, federal y laica. El presidente de México es electo mediante el sufragio directo, secreto, universal y obligatorio y permanece seis años en el poder sin posibilidad de reelegirse. Las elecciones presidenciales en México toman lugar cada seis años. Para objeto de este estudio se consideró la elección presidencial en México que fue celebrada el 1 de julio de 2018, en donde el candidato Andrés Manuel López Obrador obtuvo 53.19 % de los votos y fue nombrado presidente electo, tomando posesión el 1 de diciembre de 2018 (INE, 2018b).
Durante los comicios, surgieron narrativas desinformativas enfocadas en calumniar a los candidatos. Algunas de estas narrativas se materializaron en forma de contenidos falsos o engañosos, información sacada de contexto, así como la manipulación de fotos y videos. De esta manera, las propuestas de los candidatos eran distorsionadas, se les relacionaba con figuras públicas controvertidas o cuestionaba su integridad moral (BBC News Mundo, 2018). El alcance de esta desinformación fue amplificado por granjas de bots que operaban en redes sociales y sitios web dedicados a difundir noticias falsas (Magallón Rosa, 2019: 236).
Como respuesta a la desinformación, surgieron varias propuestas por parte de diferentes organismos, oficiales e independientes (Tabla 4). Entre ellos el proyecto Verificado 2018, el cual consistió en una alianza de cerca de sesenta medios, organizaciones de la sociedad civil y universidades. Esta propuesta, liderada por Animal Político, Newsweek en Español, Pop-Up Newsroom y AJ+ Español tuvo el objetivo de verificar información relacionada con las elecciones (Magallón Rosa, 2019: 241; Montalvo y Moreno, 2018).
El Instituto Nacional Electoral (INE) lanzó una campaña nacional instando a los medios de comunicación y plataformas digitales a priorizar la difusión de información electoral validada por la institución. Se destacan los acuerdos con Facebook y Twitter (hoy X). En particular, el acuerdo con Twitter incluyó la transmisión de los debates electorales a través de Periscope Producer, la herramienta de video en vivo que funcionó como la principal plataforma de transmisión en tiempo real de Twitter hasta su cierre en marzo de 2021. Además, la plataforma brindó asesoría al INE para la creación de un bot, cuya función fue compartir información verificada sobre el proceso electoral. También se acordó el uso de hashtags personalizados: #Elecciones2018, #EleccionesMéxico y #VotoLibre para ser utilizados por el INE y el público en general para identificar contenidos relacionados con los debates presidenciales y las elecciones dentro de la plataforma (INE, 2018a).
Debe mencionarse que, en el contexto del segundo debate presidencial, el cual tomó lugar el 20 de mayo de 2018, bibliógrafos de la Biblioteca Daniel Cosío Villegas de El Colegio de México, colaboraron con el INE, Verificado 2018 y Animal Político para examinar críticamente las propuestas presentadas por los candidatos, así como la exactitud, precisión y relevancia de sus argumentos (Biblioteca Colmex, 2018).
Tabla 4 Narrativas desinformativas, actores y respuestas durante las elecciones de México en 2018
| Narrativas desinformativas | Técnicas | Respuestas y actores | Servicios, estrategias y productos |
|---|---|---|---|
| · Encuesta falsa del New York Times. · Supuesta relación de candidatos con figuras públicas controvertidas, como Nicolás Maduro o Carlos Salinas de Gortari. · Supuesta intervención rusa y venezolana. |
· Contenido sintético y alterado utilizado para crear confusión y desconfianza. · Campañas de difamación y noticias falsas sobre los candidatos. · Granjas de bots en redes sociales. · Sitios web dedicados a difundir noticias falsas. · Cadenas desinformativas en servicios de mensajería instantánea. |
Orientadas a la identificación · Monitoreo y verificación de datos: - Verificado 2018 - Biblioteca Daniel Cosío Villegas (El Colegio de México) Dirigidas a los mecanismos de producción y distribución · Respuestas curatoriales, técnicas y algorítmicas: - Twitter Inc. - Facebook Inc. - Instituto Nacional Electoral (INE) Enfocadas en los destinatarios de la desinformación · Respuestas éticas y normativas: - Instituto Nacional Electoral (INE) · Respuestas educativas: - Twitter Inc. - Instituto Nacional Electoral (INE) · Respuestas de empoderamiento y credibilidad: - Facebook Inc. - Twitter Inc. - Instituto Nacional Electoral (INE) |
· Verificación de datos e información (Verificado 2018). · Verificación de datos en debate electoral (El Colegio de México). · Difusión de información oficial (INE, Twitter Inc.). · Transmisión de debates electorales (Twitter Inc.). · Hashtag personalizado (Twitter Inc.). · Bot para compartir información electoral (INE, Twitter Inc.). · Transmisión de resultados electorales y actividades del INE (Facebook Inc., INE). |
Fuente: elaboración de los autores (2024)
Discusión
El análisis revela que las narrativas desinformativas en los procesos electorales de los países estudiados se centraron en, por una parte, sembrar dudas sobre la legitimidad de los comicios, lo cual se traduce en la erosión de la confianza en las instituciones democráticas y en el proceso electoral mismo, y por otro lado, en atacar la integridad y la capacidad de los candidatos, intentando desacreditar a los contendientes, sembrando dudas sobre su honestidad, su salud, sus propuestas o sus vínculos, con el fin de manipular la opinión pública e influir en la intención de voto. Para lograr esto, se recurrió a diversas técnicas de desinformación, desde la generación de contenido sintético y alterado, hasta el uso de granjas de bots y sitios web creados específicamente para difundir estas narrativas desinformativas. Conviene destacar el uso de la inteligencia artificial generativa en las elecciones de 2023 en Argentina.
En relación con las estrategias para combatir la desinformación en los procesos electorales, se observa una clara tendencia hacia respuestas enfocadas en la identificación, es decir, en evidenciar la existencia y el impacto de la desinformación. Siguiendo la clasificación de Bontcheva y Posetti (2020), dentro de esta categoría pueden identificarse dos subtipos: respuestas de seguimiento y verificación de datos, y respuestas de investigación. Cabe destacar que todas las respuestas analizadas en este estudio se enmarcan en la categoría especial de ‘respuestas electorales’, las cuales, según la clasificación mencionada, buscan proteger a los votantes de la exposición a narrativas desinformativas y minimizar la posibilidad de que estas influyan en sus opiniones políticas e intenciones de voto de manera indebida.
En los cuatro países analizados, la verificación de datos emerge como la estrategia de mayor alcance, con una participación diversa de actores: sociedad civil, medios de comunicación, gobierno, instituciones electorales, universidades e incluso el caso de una biblioteca (Anexo).
En México y Argentina, diversos sectores de la sociedad se unieron para combatir la desinformación. Medios de comunicación, organizaciones civiles y universidades colaboraron en proyectos como Reverso (Argentina) y Verificado 2018 (México), demostrando la eficacia de estas alianzas. En Chile y México, además, contaron con la participación del gobierno y de los organismos electorales. El Servel (Chile) y el INE (México) adoptaron medidas para contrarrestar la desinformación y educar al público, trabajando en conjunto con plataformas de verificación de datos y redes sociales.
Tanto en Argentina como en Colombia han priorizado la educación y la capacitación para combatir la desinformación, pues llevaron a cabo iniciativas para mejorar la alfabetización digital y la capacidad ciudadana para identificar noticias falsas. En Argentina, el Proyecto Desconfío ofreció capacitaciones y herramientas como chatbots educativos, mientras que, en Colombia, el Consejo de Redacción (CdR) organizó recorridos y entrenamientos para periodistas.
Es importante resaltar la cooperación entre plataformas de redes sociales, empresas tecnológicas y los organismos electorales; en todos los países analizados se observaron alianzas entre estos actores para combatir la desinformación en periodos electorales.
Un aspecto crucial por destacar en el caso de los órganos electorales de los países analizados que pusieron estrategias en marcha es la adaptación de estas a las necesidades y problemáticas nacionales específicas. Si bien esta adaptación no es evidente con gran detalle, sí pueden apreciarse indicios de su aplicación. Esto es especialmente relevante, ya que la desinformación no solo se ve impulsada por la tecnología, sino también por los contextos informativos propios de cada país. Por lo tanto, la investigación sobre este fenómeno debe considerar las particularidades regionales en cuanto al tratamiento, los enfoques metodológicos y los resultados de las iniciativas destinadas a contrarrestar los efectos de la desinformación (Humprecht, 2019: 1976). Autores como Petra de Place Bak, Jessica Gabriele Walter y Anja Bechmann (2023) sugieren que la futura investigación sobre desinformación debería considerar diferentes límites geográficos que permitan una compensación entre los estudios globales, regionales y específicos de cada país. Esto, en concordancia con una serie de estudios recientes que aborden la resiliencia informativa nacional, entendida como una combinación de aspectos estructurales, características de las instituciones nacionales que distribuyen información, y las actividades y capacidades de los ciudadanos (Dragomir, Rúas-Araújo y Horowitz, 2024; Paar-Jakli, 2024).
Consideraciones finales
La investigación presentada en este artículo revela que la desinformación durante los periodos electorales constituye un desafío creciente y persistente en América Latina. Existe el riesgo de que lleguen a emplearse tecnologías cada vez más sofisticadas para difundir narrativas falsas para aprovecharse de la vulnerabilidad específica de cada país. Sin embargo, también se observa una respuesta alentadora: diversos actores están colaborando activamente para contrarrestar los efectos nocivos de la desinformación y salvaguardar los procesos democráticos de la región.
En los países estudiados, la respuesta predominante a la desinformación durante los procesos electorales ha sido el monitoreo y la verificación de datos, observándose que estas iniciativas van en aumento ya sea de organizaciones independientes o aquellas afiliadas a alguna agencia de noticias. Lo anterior, refleja la importancia de la colaboración para desarrollar metodologías conjuntas que robustezcan este tipo de respuestas. Por otro lado, el caso aislado de una biblioteca en el monitoreo y verificación de información durante los comicios refleja el potencial de estas instituciones en el combate a la desinformación en un rol de verificadoras de datos. En este sentido, es fundamental que las plataformas de verificación de datos mantengan la transparencia en sus procesos y metodologías, para asegurar la confianza y la credibilidad de su trabajo. La colaboración con otros actores, como medios de comunicación y organizaciones de la sociedad civil, también es esencial para ampliar el alcance y el impacto de la verificación. Si bien estas iniciativas son prometedoras, es necesario un esfuerzo continuo que combine la innovación tecnológica con la educación crítica.
Aunque los esfuerzos conjuntos para combatir la desinformación electoral en América Latina son un paso importante, es esencial seguir investigando y creando estrategias específicas para cada país. La desinformación puede surgir de contextos locales o narrativas globales adaptadas, con una amplia variedad de actores involucrados, lo que hace que combatirla sea un reto constante. Las iniciativas de este estudio son prometedoras para salvaguardar las elecciones y la democracia, pero también es vital fortalecer aspectos relacionados con las habilidades informativas en la ciudadanía, especialmente ante el desarrollo de tecnologías avanzadas como la inteligencia artificial.
La desinformación en periodos electorales en América Latina exige una respuesta multifacética que combine la verificación de datos, la alfabetización mediática, la colaboración entre actores y la adaptación a los contextos locales.










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