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Relaciones. Estudios de historia y sociedad

versão On-line ISSN 2448-7554versão impressa ISSN 0185-3929

Relac. Estud. hist. soc. vol.36 no.142 Zamora Jun. 2015

 

Reseñas

Norma Ojeda de la Peña y María Eugenia Zavala-Cosío, coords., Jovenes fronterizos/Border Youth. Expectativas de vida familiar, educación y trabajo hacia la adultez

Gail Mummert1  * 

1El Colegio de Michoacán.

Ojeda de la Peña, Norma; Zavala-Cosío, María Eugenia. Jovenes fronterizos/Border Youth. Expectativas de vida familiar, educación y trabajo hacia la adultez. ,, Mexicali: El Colegio de la Frontera Norte, Conacyt, 2011. 397p.


En el cierre del siglo XX y comienzo del XXI, el interés de gobiernos, la academia y el público en general se volcó sobre dos grupos extremos de edad: los adultos mayores y los niños y adolescentes. Generalmente considerados dependientes de los adultos trabajadores, las personas de la tercera edad y los jóvenes han alcanzado, sin duda, mayor visibilidad y peso político alrededor del mundo. Ello se explica en términos de tendencias demográficas y sociales. Para empezar, son cohortes de una magnitud sin precedente: según el Censo de Población del 2010, en México por cada 100 personas en edad productiva había 62 en edad considerada dependiente. Además, el auge de políticas públicas diseñadas en el marco de los derechos humanos ha subrayado que es tarea de toda la sociedad velar por los más desprotegidos.

Con respecto a la juventud, el dilema de educarla y guiarla hacia una vida adulta productiva y plena ha sido una preocupación milenaria, una que ha ido adquiriendo mayor urgencia en un mundo globalizado donde altas tasas de desempleo, políticas neoliberales de reestructuración económica y política así como diversas manifestaciones de violencia ensombrecen las oportunidades educativas y laborales para las nuevas generaciones. México, con una población menor de 30 años que alcanzó los 62 millones en 2010 (55 % de la población total del país), no es la excepción. Se requiere saber: ¿cuáles son las expectativas de estos jóvenes en cuanto al trabajo, el estudio y la formación familiar? ¿Cuáles medidas deberían implementarse para prepararlos para la transición hacia la adultez?

Este libro colectivo, producto de una investigación llevada a cabo en la franja fronteriza entre Tijuana y San Diego en 2006 y financiada por el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología del gobierno mexicano, aporta muchas respuestas a estas interrogantes para una porción de la población joven urbana entre los 15 y los 29 años. Se inserta en un corpus creciente de estudios enfocados en los jóvenes, sus presentes y sus posibles futuros, alimentado en gran medida por encuestas específicamente enfocadas en la juventud y costeadas por instancias gubernamentales. El gremio de los demógrafos ha abonado significativamente a esta literatura. Aunque este texto surge de dicha disciplina, Norma Ojeda, la principal investigadora del proyecto, quien es socióloga y demógrafa, se propuso una mirada interdisciplinaria hacia los y las jóvenes fronterizos. Con colaboraciones de catorce colegas más (mayoritariamente mujeres como suele suceder en el campo de los estudios sobre las familias mexicanas), Ojeda y su mancuerna en Francia la demógrafa María Eugenia Zavala-Cosío integraron una obra que se apoya exitosamente en fuentes, metodologías y disciplinas diversas. El equipo francomexicano aprovecha, sobre todo, los conocimientos sociodemográficos, pero también los de la estadística, la sociología, la psicología, la antropología y la geografía.

Aunque se echa de menos en el texto información biográfica acerca de los colaboradores para aquilatar la empresa interdisciplinaria e intercontinental, la originalidad de esta obra radica precisamente en esta combinación feliz de miradas y en su gran amplitud temática. En trece capítulos, ordenados en cuatro grandes rubros, aborda, primero, los patrones demográficos regionales como telón de fondo para comprender las expectativas movilizadas por los jóvenes en su apuesta por la superación personal, así como sus perspectivas sobre los roles de género. En tercer lugar, indaga sobre los rituales sociales que marcan el paso de la adolescencia a la adultez y la generación de múltiples identidades. Finalmente se exploran temas del ejercicio de la sexualidad y prácticas de anticoncepción, un campo que empezamos a vincular con el abanico cada vez mayor de maneras de formar pareja y de establecer un hogar familiar.

Entre los tres aportes de la colección en su conjunto, destaca, en primer lugar, su mirada sobre la formación de las familias fronterizas como un proceso entrecruzado por movimientos migratorios y la búsqueda de oportunidades de empleo y educación en una economía globalizada. Subrayando la peculiaridad de esta próspera y contradictoria región en vilo, donde los significados de familia, juventud y relación de pareja están constantemente reformulándose a un ritmo vertiginoso, se exploran varios tránsitos para llegar a ser adulto. La frontera se hace presente como "punto de encuentro de las sociedades mexicana y norteamericana" (p. 13), pero también es evidente su porosidad. La pesquisa conduce a los investigadores de Tijuana a San Ysidro, National City y Chula Vista del otro lado, pero también a Querétaro como botón de muestra de "lo no fronterizo". Es suma, se aprecia el esfuerzo del equipo de investigación por lograr un tratamiento transfronterizo y no lineal de la transición hacia la adultez: la visión ofrecida se asemeja más a un camino de vericuetos, moldeado por los vaivenes de los mercados mundiales y cambiantes matrices de valores morales.

Un segundo aporte general es la atención prestada a las desigualdades de género, al yuxtaponer las dificultades que enfrentan unos y otras para salir adelante y llegar a ser una persona adulta. Si bien, la frontera norte de México es un crisol de cambios de ideas, estilos de vida y comportamientos vinculados al hecho de que la inmensa mayoría de los jóvenes estudiados sean hijos de migrantes o migrantes ellos mismos, estas "inequitativas condiciones de género" (p. 13) no son privativas de esta región de "traslape cultural y lingüístico" (p. 193). Así, adquieren una relevancia mayor fenómenos tales como el desmantelamiento de la posibilidad que no la ideología del hombre proveedor único, la centralidad de la maternidad, paternidad y la familia en los proyectos de vida de los jóvenes, la extensión del periodo de educación escolarizada para mujeres y hombres, y el posicionamiento de las mujeres a la vanguardia de los cambios culturales en los roles de género. Este leitmotiv es expresado por uno de los autores, Humberto González, así: "Tijuana constituye un escenario privilegiado para el estudio de los diversos procesos sociodemográficos relacionados con los jóvenes, fenómenos que si bien ocurren de igual forma en otras entidades, aquí se adelantan, magnifican o se hacen más nítidos que en el resto del país" (p. 40). Otra autora, Carole Brugeilles, es aún más tajante al caracterizar al contexto fronterizo como "un acelerador de las evoluciones sociales" (p. 121).

El último aporte notable es el intento por desglosar el tránsito a la adultez en varios subprocesos interrelacionados y más matizados que la secuencia conceptual generalmente utilizada de un paso del estudio al trabajo, de la dependencia a la independencia, de la virginidad al ejercicio de la sexualidad y la capacidad reproductora. El propósito se logra gracias a metodologías retrospectivas que siguen a los individuos durante ciertos tramos de sus trayectorias y postulan los efectos de ciertos eventos demográficos sobre otros. Estas interrelaciones son exploradas a lo largo del volumen, pero más explícitamente en algunos capítulos que en otros. Por ejemplo, mediante el recurso a encuestas especializadas, la demógrafa Marie-Laure Coubes revela los vasos comunicantes entre la vida escolar y la laboral (lo que ella llama la transición Escuela/Trabajo) mientras que Yolanda Palma y Arturo Reding se preguntan por el efecto de la permanencia en el sistema escolar sobre la edad al tener la primera relación sexual y el primer embarazo entre las adolescentes de Tijuana. La inclusión, al final de prácticamente cada capítulo, de gráficas y cuadros presentando los datos arrojados por los análisis estadísticos le permite al lector acercarse al proceso de construcción de las distribuciones de cifras y coeficientes de los modelos de regresión que sostienen las interpretaciones ofrecidas por los autores. Las tipologías y figuras conceptuales también contribuyen a la transparencia del proceso investigativo y a la innovación metodológica.

En cada uno de sus grandes apartados, el libro presenta hallazgos de la mayor relevancia, y a veces un tanto sorprendentes. Por ejemplo, en términos de la demografía fronteriza, a pesar del descenso secular en la fecundidad como en el resto del país, en la franja norte se mantuvo un patrón de formación temprana de familias. Sin embargo, las contribuciones sugieren un matiz importante pues abonan a la imagen de una ruptura generacional: la joven a la búsqueda de una relación de pareja menos dependiente del varón que la que ellas observaron en la relación de sus progenitores. De hecho, el libro parece adoptar casi exclusivamente la voz de las jovencitas, aunque la introducción siembra cierta confusión respecto a la población objetivo del estudio, al brincar de las adolescentes a los jóvenes (entendido como hombres y mujeres).

En cuanto a las aspiraciones de superación y los roles de género, se muestra que las chicas fronterizas de hoy día son la punta de lanza de modificaciones culturales importantes pues aspiran a "una realización y valoración personales fuera del matrimonio" (p. 122) sin abandonar el deseo de formar pareja y ser madres algún día. Según la demógrafa Carole Brugeilles, el cambio actitudinal intergeneracional entre las tijuanenses es evidente: la mayoría de las jóvenes rechazan "el modelo tradicional que implica la prioridad del matrimonio sobre los estudios" (p. 118). En un estudio comparativo entre Tijuana y Querétaro basado en grupos focales con jovencitas de nivel bachillerato llevado a cabo por la socióloga Silvia López, se confirma este giro. Entre ellas afloraba un discurso emancipatorio: valoraban la formación para el trabajo como una manera de enfrentar la eventualidad de que el marido les saliera irresponsable, percibiendo el estudio como vía hacia el ejercicio de una profesión, una meta que valoran para alcanzar la independencia y el reconocimiento social y para mejorar su relación de pareja (p. 139).

El bilingüismo entre los jóvenes fronterizos, la construcción de identidades híbridas y múltiples, los simbolismos de la quinceañera (entendido como rito de paso femenino a la etapa de noviazgo) y los significados de vivir en unión libre con una pareja sexual son temas tratados en un rubro heterogéneo que intenta establecer un esclarecedor contrapunto transfronterizo. Las contribuciones, a cargo de investigadoras formadas en la psicología, los estudios chicanos, la antropología y la sociodemografía, se adentran en el terreno pantanoso de la construcción relacional de un sentido del yo en la adolescencia y de las interacciones sociales con los pares y los progenitores como elementos para entender la transición hacia la adultez. Más que cualquier otra sección del libro, ésta se apoya en entrevistas, debates y grupos focales con las sujetas de estudio para captar sus percepciones acerca de cambios identitarios y en las relaciones de género e intergeneracionales. Vuelve a relucir uno de los hilos conductores del volumen: la trasmisión de generación a generación de valores expresados verbalmente, los cuales orientan comportamientos demográficos y sociales observables y eventualmente medibles.

La última transición abordada en el cuarto rubro, la entrada a una vida sexual y sus posibles consecuencias de embarazo o enfermedades, es tratada nuevamente mediante entrevistas y grupos focales y no grandes encuestas. Los autores, particularmente Rosas, lanzan algunas recomendaciones para programas de educación sexual y comunicación entre padres e hijos que sean culturalmente sensibles a las poblaciones latina y mexicana. El recurso al análisis de discurso es muy necesario, atinado y novedoso para estos acercamientos cualitativos a un campo escabroso donde convergen los deseos, anhelos futuros, relaciones de poder, la salud mental y física, y los derechos humanos.

Al señalar ciertas limitaciones de este volumen, el afán es abonar hacia avenidas insuficientemente analizadas en esta colección sin menospreciar los considerables aportes empíricos y metodológicos que logra. Primero, la exploración de identidades étnico-raciales (mexicana, mexico-americana, latina) por medio de la autoadscripción resulta superficial y poco informada por una literatura abundante desde los estudios culturales, sociológicos, literarios y antropológicos. Segundo, la decisión metodológica de buscar una homogeneidad en cuanto a la clase social impide un análisis comparativo de este eje primordial de diferenciación (se adscriben según la pertenencia: "pertenecientes a los sectores de clase social urbano-populares en ambos lados de la frontera", p. 19) e invita a incorporarlo en futuros estudios. Tercero, permea el volumen una visión esencialista y color de rosa de "la familia mexicana, solidaria y tolerante, ofrece siempre un amparo asegurado" (p. 15). Es presentada como una agrupación monolítica, libre de conflictos, que siempre ayuda a los suyos. Hubiera sido importante tomar una distancia autocrítica ante hallazgos tales como el siguiente: "los y las jóvenes valoran altamente la unión (ellos) y la maternidad (ellas), aun arriesgándose a uniones y embarazos tempranos, sabiendo además que siempre contarán con el apoyo familiar en caso de encontrarse en situaciones difíciles" (p. 17). Tal posición va inclusive a contracorriente de la diversidad de formas familiares que el libro documenta. Cuarto, la comparación con Querétaro (sitio de las pruebas piloto del proyecto) como zona no fronteriza anunciada desde la "Introducción" queda limitada a tres capítulos, desafortunadamente sin comunicación entre sí (López, Martínez, Rosas).

Finalmente, la ausencia de unas conclusiones al volumen, le resta no sólo coherencia, sino también impacto social, pues, se desaprovecha la oportunidad de lanzar recomendaciones para la formulación de políticas públicas en materia de educación, empleo, sexualidad y paternidad responsable. Algunos autores tibiamente incluyen propuestas al final de sus contribuciones, pero no hay un esfuerzo colectivo en este sentido. Igualmente se pudo haber abogado por el financiamiento de nuevas encuestas y fuentes de información que permitirían seguir avanzando en nuestra comprensión de los entreverados tránsitos hacia la categoría social de "adulto". Este volumen inicia dignamente el desbroce.

* Autor para correspondencia: gmummert@colmich.edu.mx

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