El síndrome de inmunodeficiencia adquirida (sida) -una de las enfermedades infecciosas más desafiantes, complejas y mutantes de la historia reciente- ha sido motivo de valiosas investigaciones clínicas, epidemiológicas, antropológicas, demográficas y también históricas durante más de un cuarto de siglo en el ámbito global.
En este libro, Marcos Cueto , uno de los más destacados historiadores de la salud pública y de la medicina en América Latina, pionero de la historia de la salud global, entre cuyas importantes obras se encuentra un valioso estudio sobre el sida en Perú,1 y Gabriel Lopes , historiador brasileño que ha realizado innovadoras investigaciones sobre la historia de la salud pública en Brasil,2 examinan con rigor y detenimiento las dimensiones locales y globales de la epidemia de VIH/sida, evalúan sus tendencias y patrones, destacan las diferentes respuestas políticas, sociales, científicas y farmacológicas que la epidemia generó y que continúa provocando, y subrayan los estigmas y las ansiedades que han enfrentado quienes padecen la enfermedad desde que la epidemia inició en la década de 1980 hasta la actualidad tanto en Brasil como en el ámbito global.
Esta valiosa y original contribución para el estudio de las historias nacionales del sida en América Latina, documenta y destaca la centralidad que reviste emprender estudios de caso, situados en el marco de los desafíos sanitarios globales; asimismo, analiza con detenimiento la circulación asimétrica de los conocimientos científicos y la vinculación de la salud pública con los derechos humanos de procedencia periférica en la salud global.
A partir de la singular aproximación de la historia interconectada de Brasil y del sida entre 1986 y 2021, el libro está integrado por una introducción, un epílogo y tres capítulos que abordan tres temporalidades superpuestas. El primer capítulo se titula “Entrelaçando ciência e direitos humanos. Aids, ativismo e doadores internacionais no Brasil, 1987-1996”, en él se analiza detalladamente el entrecruzamiento de la ciencia y de los derechos humanos, influido por el contexto de la lucha contra la dictadura militar (1964-1985) y el proceso de democratización de Brasil. Postula que esa confluencia alentó a que diferentes organizaciones no gubernamentales (ONG), activistas, médicos y trabajadores de la salud pugnaran por el fin de la discriminación y del estigma que padecían los enfermos de sida, así como por la defensa de sus derechos humanos.
Asimismo, se realizó un cuidadoso estudio de cómo al reconocerse el derecho a la salud como un derecho ciudadano en la Constitución de 1988, y al conformarse el Sistema Único de Salud en 1990 (Sistema Único de Saúde, SUS), paulatinamente se fortaleció e intensificó la lucha contra el sida en Brasil. En esta lucha fueron fundamentales las labores de numerosos actores y ONG, que contaron con el apoyo de diferentes agencias internacionales, como la Fundación Ford (FF) y el Programa Mundial contra el VIH de la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Este capítulo es particularmente importante debido a la manera en la que Cueto y Lopes observan cómo se gestó una sinergia dinámica entre especialistas, donadores, representantes del gobierno y del público en general para trabajar de manera conjunta en las respuestas, a fin de afrontar los desafíos provocados por la epidemia de sida, y por la forma en la que comprueban cómo esas interacciones fueron fundamentales para incorporar la dimensión de los derechos humanos en las intervenciones de salud pública, dejándose momentáneamente atrás la tradicional y contraproducente segregación de los enfermos durante las epidemias.
El segundo capítulo se titula “Globalizando a Saúde brasileira e abrasileirando a saúde global, 1996-2007”, en el cual se detalla la lucha contra el sida en Brasil y a nivel global en el periodo de 1996 a 2007. Se destaca que a partir de 1996 y durante algunos años, la importante coalición de activistas, trabajadores de la salud y funcionarios contra el sida que se gestó en Brasil atravesó por una época de esplendor que desencadenó un cambio fundamental en la disparidad norte-sur en la lucha contra el sida que ocultaba y marginaba las iniciativas de los países en desarrollo.
Para ello, los autores se detienen en el análisis de cómo se conformó un programa pionero para el suministro de medicamentos antirretrovirales (ARV) en Brasil. Examinan las iniciativas para defender la producción local de medicamentos genéricos contra el sida, destacan el enfrentamiento con compañías farmacéuticas multinacionales y la promulgación de importantes reformas legislativas que posibilitaron el acceso libre y universal a la terapia antirretroviral, entre otros elementos. Es por lo anterior que se expone con toda claridad que esas y otras innovaciones en salud pública fueron de primera importancia para impulsar una mayor tolerancia hacia la diversidad sexual, para alentar la prevención entre el conjunto de la población y para que la legislación y las prácticas médicas cesaran de centrar sus intervenciones en la protección de las poblaciones saludables.
En este mismo capítulo, Marcos Cueto y Gabriel Lopes explican que las luchas e innovaciones emprendidas en Brasil hicieron que ese país se convirtiera en un modelo y referente para el control del sida en otras naciones latinoamericanas y en el ámbito global, y postulan que fue desde Brasil que se sentaron las bases de la salud global como un campo de pensamiento y de práctica integrado por nuevos actores, en el que la unión entre la salud pública y los derechos humanos fue fundamental.
El tercer capítulo, “O fim do excepcionalismo da aids no Brasil, 2007-2019”, en el que se estudian las asimetrías y los retrocesos en las políticas contra el sida en Brasil y en el resto del mundo, presenta un profundo examen de las adversidades políticas e ideológicas alentadas por los actores y discursos reaccionarios, conservadores, evangélicos y ultracatólicos brasileños; examina los embates que provocó la crisis financiera de 2008 y detalla los cuestionamientos y el debilitamiento de las políticas progresistas de prevención y tratamiento del sida durante el segundo gobierno de Dilma Rousseff (2015-2016), al igual que las graves implicaciones políticas y sanitarias que significó su destitución.
Por ende, a partir del examen sobre el fortalecimiento del conservadurismo y el neoliberalismo, del gradual abandono del acceso universal a los ARV y del menoscabo de los esfuerzos para fortalecer la prevención y para defender los derechos humanos de los enfermos de sida, los autores exponen los significados y las consecuencias que tuvo la llegada del gobierno autoritario de Jair Bolsonaro (2019-2022). Cueto y Lopes sostienen que fue durante la presidencia de Bolsonaro cuando se registró una intensificación de los estigmas y de la discriminación hacia los enfermos de sida y las comunidades LGBTQ+; cuando tuvo lugar el desmantelamiento de los programas contra el sida, la tuberculosis y otras enfermedades, y cuando el ataque contra el sus se tornó sismemático, lo que confluyó con el abandono de las agencias multilaterales por la defensa de los derechos humanos de los enfermos de sida y de otras minorías sociales. Más aún, afirman que estos elementos formaron parte de las trágicas respuestas frente a la pandemia de covid-19 en Brasil, las que se sustentaron en la homofobia, la estigmatización y la necropolítica, temáticas que son observadas detalladamente.
Considero relevante agregar que este importante estudio sobre las innovaciones en la salud pública desde el sur global se sustenta en el dominio de tres vertientes historiográficas: la historia del tiempo presente, la historia del sida y la historia de la salud global. En relación con la historia del tiempo presente, Cueto y Lopes destacan que su surgimiento durante la década de 1970 y que su configuración como un campo disciplinario en Brasil ha sido esencial para afrontar las heridas, los traumas y los legados de un pasado inacabado, marcado por la dictadura militar, y que también es vital para comprender y abordar la epidemia de sida en Brasil y en la salud global.
Por ende, los autores postulan que la historia y la discusión del pasado de esa enfermedad que permanece no se pueden abordar a partir de la secuencia pasado-presente-futuro, debido a que ese ordenamiento oscurece e imposibilita la comprensión de su coetaneidad, densidad y complejidad histórica. En relación con la historia del sida, la cual, en consideración de los autores, se distinguió por haber estado a la vanguardia de la historia del tiempo presente, Cueto y Lopes retoman las principales aportaciones de diferentes historiadores europeos, estadounidenses, hispanoamericanos y brasileños que durante los últimos 35 años han estudiado las interrelaciones entre sida, salud, política y sociedad; se apoyan en las investigaciones históricas que han profundizado en el estudio de la historia de las enfermedades de transmisión sexual y en el análisis de los estigmas y segregación de los enfermos, y retoman lo que diferentes historiadores, antropólogos, médicos y funcionarios, ONG y activistas han establecido en relación con las respuestas tardías o insuficientes de las autoridades políticas y científicas mundiales.
Respecto de la tercera vertiente historiográfica, la historia global de la salud, Cueto y Lopes marcan una importante distinción entre la historia de la salud global, centrada en el periodo posterior a la década de 1980, y la historia global de la salud, una perspectiva historiográfica sobre la que destacan la importancia que reviste sobrepasar las fronteras nacionales, el eurocentrismo y las jerarquías entre el Sur global y los países más desarrollados. Por lo anterior, recalcan que la historia global de la salud ha permitido fracturar las fronteras convencionales entre salud pública y medicina clínica, y entre prevención y tratamiento, logrando visibilizar las asimetrías que durante largo tiempo encorsetaron a los países menos desarrollados.
Es importante destacar que este libro se sustenta en el cuidadoso análisis de numerosas fuentes primarias y secundarias procedentes de múltiples repositorios en Brasil, Estados Unidos y el Reino Unido,3 y que se emprendió una detallada revisión de periódicos, revistas, anuarios, boletines y conferencias de prensa para recuperar las voces de los actores y de las instituciones que participaron en la lucha contra el sida en Brasil. Además, los autores entrevistaron a algunos de los funcionarios que trabajaron en esos programas y examinaron la amplia producción académica que se ha ocupado de la historia del sida en el ámbito planetario para desentrañar las dimensiones políticas, sanitarias y sociales de esa enfermedad.
En definitiva, en este valioso estudio, Marcos Cueto y Gabriel Lopes presentan de manera clara y sólidamente fundamentada un análisis innovador de una historia interconectada que posibilitó que Brasil, durante la transición a la democracia, se constituyera en un modelo a seguir a nivel global en la lucha contra el sida, examinan su posterior declive y el abandono de estrategias reformadoras, y presentan interesantes rutas de análisis para emprender estudios innovadores en torno al sida en otros países de América Latina. Además, si bien se traza cómo se gestaron los embates a la democracia y el fortalecimiento del poder y de los intereses de las grandes compañías farmacéuticas, el libro pone de manifiesto, sobre todo, que las intervenciones, las estrategias y las políticas en salud pública sí pueden ir de la mano de la defensa y el fortalecimiento de los derechos humanos, una confluencia vital que estuvo ausente durante la pandemia por covid-19.









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