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Estudios políticos (México)

versión impresa ISSN 0185-1616

Estud. polít. (Méx.)  no.64 Ciudad de México ene./abr. 2025  Epub 30-Jun-2026

https://doi.org/10.22201/fcpys.24484903e.2025.64.90650 

Reseñas

Problemas de legitimidad democrática en la esfera pública digitalizada. Habermas Jürgen (2022). Ein neuer Strukturwandel der Öffentlichkeit und die deliberative Politik. Berlin. Suhrkamp.

José Fernández Vega* 
http://orcid.org/0000-0002-6857-4786

* Profesor adjunto regular de la Universidad de Buenos Aires, Argentina.

Habermas, Jürgen. 2022. Ein neuer Strukturwandel der Öffentlichkeit und die deliberative Politik. Berlin: Suhrkamp,


El primer libro de Jürgen Habermas, basado en su tesis de habilitación dirigida por Wolfgang Abendroth (a quien se lo dedicó), apareció originalmente en 1962. Fue traducido al castellano recién en 1981 bajo el título modificado Historia y crítica de la opinión pública. La transformación estructural de la vida pública (el original era: Strukturwandel der Öffentlichkeit. Untersuchungen zu einer Kategorie der bürgerlichen Gesellschaft). En el 60 aniversario de su publicación en alemán, el autor, de 93 años, editó un volumen que intentaba actualizar aquel temprano trabajo: Una nueva transformación estructural de la vida pública y la política deliberativa.

Una nueva transformación (como se lo denominará en adelante) compila tres capítulos anteriormente publicados: uno como artículo en la revista alemana Leviathan (2021), una entrevista aquí abreviada y aparecida en el Oxford Handbook of Deliberative Democracy (2018) y finalmente el prefacio que redactó para el libro colectivo Habermas and the Crisis of Democracy (2022b).

En junio de 2024, cuando se celebró su cumpleaños 95, la tradicional editorial de Habermas, Suhrkamp, anunció para setiembre Algo tenía que mejorar (como se podría traducir Es musste etwas besser werden), unas conversaciones con su biógrafo Stefan Müller-Doohm y Roman Yos. A una edad en la que otros buscan razonablemente un sereno retiro, Habermas sigue poniendo a prueba sus energías autocríticas y mantiene el impulso hacia la intervención política.

En 1990 había escrito un nuevo prólogo para una reedición de su Historia y crítica de la opinión pública evaluando transformaciones, tanto del entorno como del propio autor, ocurridas desde su aparición original. Habermas revisaba algunos aspectos de su trabajo a la luz de su teoría madura sobre la acción comunicativa y de su distanciamiento respecto de las concepciones de autores como W. Abendroth, Theodor W. Adorno o Paul Lazarfeld que habían configurado su visión de la sociedad y la democracia. A comienzos de los años 1960, añade en ese prólogo, la TV apenas empezaba a tener penetración en los hogares alemanes y las campañas electorales no giraban en torno al marketing ni se orientaban por encuestas. El contexto histórico también era muy distinto. En 1990 el derrumbe del mundo soviético y las transiciones políticas de los países de Europa oriental despertaron en el mundo grandes esperanzas en el sistema democrático, convertido en un ideal universal.

Otros treinta años largos han transcurrido desde aquel prólogo autocrítico y actualizador de 1990 y la situación ha vuelto a cambiar de manera profunda. En todas las democracias se vive de una manera u otra un clima de desilusión que afecta la legitimidad del sistema. Cuando comenzaba la década final del siglo XX nadie podía imaginar la expansión global de internet. Con las consecuencias de estas y otras mutaciones para la vida democrática se miden los ensayos reunidos en Una nueva transformación.

Internet prometía la expansión de los círculos del debate, la posibilidad de acceder a todo el arco de opiniones y una ampliación única de las fuentes de información. Parecía un magnífico canal para la discusión pública informada que mejoraría la calidad de los intercambios. Lo que acabó produciendo, admite Habermas, fue una proliferación de “burbujas” sectarias en las que sus participantes acaban recibiendo el tipo de pareceres a los que ya son afines, sin exponerse a otros diferentes. La reproducción de las mismas creencias no es el único factor negativo. También genera una radicalización irracional de las posturas y la multiplicación de conspiracionismos delirantes y mentiras. Estos efectos contribuyeron no sólo a la fragmentación política sino al surgimiento de corrientes de extrema derecha.

En el prólogo de 1990 ya se llamaba la atención sobre la difusión de medios electrónicos y el aislamiento y des-territorialización que generaban. También se alertaba sobre el papel de la TV en las movilizaciones de Europa del Este, al tiempo que, en el Oeste, se presenciaba un declive de los foros de encuentro presencial de la sociedad civil donde se forma opinión (partidos políticos, asociaciones del más diverso tipo, etc.) y una creciente individualización ciudadana. Estas tendencias no hicieron más que acentuarse desde el inicio del milenio.

Se viene verificando una inédita mutación en las condiciones de la esfera pública en la época digital, incluyendo un virtual desvanecimiento de la línea divisoria entre de la dimensión de lo público y de lo privado. Ello afecta la identificación del bien común. Lleva al abstencionismo, en particular entre los más afectados por la desigualdad social que se resignan o rechazan un sistema que los margina. Este hecho revela un conflicto mayor: la relación cada vez más precaria entre capitalismo y democracia. La deliberación en la que ésta se funda y de la que extrae su legitimidad -recuerda el autor- también exige que se aseguren las bases materiales para su realización, algo que el neoliberalismo predominante amenaza.

Lo que prevalece en nuestro tiempo es una particular “regresión política”, concluye Habermas. La argumentación en los debates públicos ha empalidecido en comparación con los de la era de la prensa, la radio y la televisión que habían signado la Segunda Posguerra; hoy en muchos casos dominan las emociones y la auto-referencialidad en un trasfondo de gran despolitización. Es cierto, sin embargo, que los individuos adquirieron a través de internet un increíble protagonismo.

Los viejos mass media los relegaban a un rol pasivo; con los medios digitales los antiguos receptores se convirtieron en autores que pueden alcanzar una audiencia potencialmente ilimitada. Pero la calidad de la información que circula en la red es por lo general muy baja. Se ha borrado la frontera que divide lo verdadero de lo falso y de esa manera se elimina el carácter necesariamente inclusivo de una esfera pública democrática. ¿Cómo conversar con los que piensan distinto si no hay criterios básicos compartidos? El debate desregulado se vuelve cacofónico, se encierra en burbujas digitales sin contacto entre sí. En la “democracia de la pos-verdad” los individuos no creen en los medios, desconfían de la clase política y se repliegan en sus “cámaras de eco”; el interés común se desintegra.

Ante ese panorama, Habermas plantea la necesidad de alguna regulación en el tráfico digital crecientemente comercializado y manipulado por algoritmos. Las empresas que gestionan ese tráfico deberían ser tan responsables de los contenidos como los editores mediáticos de otra época. Esto lo lleva a realizar consideraciones sobre el periodismo, uno de los asuntos capitales en su Historia y crítica de la opinión pública. Entre tantas otras transformaciones, internet socavó las bases materiales que lo sostenían. La red acaparó la publicidad de la prensa y minimizó su circulación en papel; consecuentemente, socavó su economía y precarizó la profesión de comunicadores y editorialistas. El periodismo, aunque en manos de propietarios privados animados por sus propios intereses, contribuye a filtrar la información circulante, a clarificar argumentos y a sofisticar el nivel de la discusión pública.

Si bien apenas recurre al término, más bien lo rodea con su propio vocabulario teórico, un tema principal de Una nueva transformación es la crisis de legitimidad de las democracias contemporáneas. Estos regímenes exigen que los ciudadanos y ciudadanas crean, al menos intuitivamente, en los principios constitucionales y se sientan protagonistas del proceso legislativo. De otro modo, la credibilidad del sistema se vuelve insostenible.

Una teoría de la democracia, afirma Habermas, no debe impartir lecciones a los ciudadanos sobre el buen orden político; necesita más bien reconstruir ante ellos los principios que sostienen la vida pública de un Estado de derecho, incluso en un plano intuitivo, para alentar su involucramiento en el sistema como co-autores del mismo. La legitimidad de la democracia presupone no sólo el mero voto periódico, sino la participación ciudadana activa, informada y dispuesta a intercambiar argumentos y aprender de los demás para llegar a la mejor conclusión provisoria sobre problemas compartidos. En una democracia de masas la participación es indirecta, electoral; pero se prepara en procesos anónimos de comunicación de masas.

Las tensiones que emergen en una discusión de ideas sin coacciones son producto de las convicciones, esto es, de la verdad que pretende representar cada una de las posiciones. Esa aspiración a la verdad es clave para Habermas. El único punto de partida que comparten los que discuten es la coincidencia en los principios constitucionales. El resultado de la polémica es una solución política consensuada por quienes se mostraron a favor y lograron imponerse, pero también por quienes se opusieron a ella y quedaron en minoría. Estos últimos aceptarán ese veredicto mayoritario porque aceptaron comprometerse en una asamblea inclusiva donde se buscaba la verdad y en ella triunfó, al menos temporariamente, el argumento más convincente para la mayor parte.

En consecuencia, toda la ciudadanía reconocerá la ley puesto que se la dio a sí misma en un proceso de auto-legislación participativa y racional. Habermas subraya que la fuente de legitimidad del sistema no es la voluntad política en sí misma, sino más bien el proceso de su formación mediante la deliberación. En ella, los participantes hacen esfuerzos por universalizar sus puntos de vista, vale decir, por tomar distancia de sus particulares tradiciones culturales y de sus intereses personales con el fin llegar a convenir normas para el conjunto.

Este consenso debe confirmarse, por cierto, en la realidad. La población tiene que comprobar que su voto y sus opiniones están adecuadamente reflejados en la representación política elegida y que su voluntad no ha sido vulnerada. Cuando Habermas se aparta de la especulación y dirige su mirada hacia la realidad, puede por supuesto reconocer la lógica de eventos singulares. Uno de ellos, según señala, fue el asalto al Capitolio del 6 de enero de 2021 protagonizado por algunos partidarios de Donald Trump envenenados porque sentían que sus demandas nunca fueron tomadas en serio.

La teoría del filósofo y la mirada del descarnado observador de la realidad podrían derivar hacia el derrotismo. Sin embargo, la indignación ante la corrosión producida por la era Trump, evidente también en otras geografías y animada por distintos actores, parece haber sido un estímulo importante para las reflexiones de Una nueva transformación. Resulta claro que, según escribe, la nueva esfera semi-pública (o semi-privatizada) generada por la comunicación digital también politiza y conforma visiones del mundo; despierta pasiones irreflexivas, hostilidad hacia el status quo, polariza a sus miembros y, en muchos casos, los radicaliza hacia el autoritarismo y las ideologías libertarias de derecha. La esfera pública burguesa surgió junto con la democracia liberal y cambió en las nuevas condiciones impuestas más adelante por la democracia de masas. El dominio de los mercados desregulados y los intereses corporativos impuestos por el neoliberalismo derivó en una pos-democracia, sostiene Habermas.

En unos pasajes finales de Una nueva transformación el autor defiende su teoría de la democracia de las acusaciones de idealismo según las cuales ella no contemplaría el poder social realmente existente. Pero, arguye, quienes consideran que la política es sólo lucha por el poder son incapaces de explicar el simple hecho de que en las democracias se acepta la decisión de la mayoría. Esta no se compone del mero agregado de preferencias, sino que es el resultado de una deliberación libre que abarca a toda la ciudadanía. El previo análisis del asalto al Capitolio de los defraudados por la derrota de su candidato podría socabar este argumento.

No sólo son las objeciones de sus críticos las que ponen en cuestión la eficacia de la teoría procedimental con que Habermas ha pretendido reconstruir las fuentes de legitimidad de los sistemas democráticos. Es la misma realidad política contemporánea la que parece desmentirla, como Una nueva transformación no deja de advertir. Aún así, el autor hace el esfuerzo por defender su modelo al tiempo que reconoce la postración por la que atraviesan las democracias.

Ello señala un claro contraste con el largo período que va desde la década y media previa a la aparición original de Historia y crítica de la opinión pública hasta unos años después de 1990, el año de su nuevo prólogo al libro. En ese medio siglo fue cuando el sistema vivió algunos de sus momentos más luminosos, sostenido por la expansión del Estado de bienestar y el pleno empleo, aunque ensombrecido por la Guerra Fría cuyo fin renovó las expectativas. Pero es cierto que a mediados de los años 1980 el avance del neoliberalismo comenzaría su trabajo de erosión a cuyo resultado final asistimos en nuestros días.

Con todo, el Habermas de 1961 se había mostrado, como lo reconoció décadas más tarde, reservado e incluso pesimista respecto del sistema. El último Habermas, sin embargo, renueva la confianza tanto en su teoría como en las perspectivas de futuro para la democracia. Y es justamente cuando más motivos para el desaliento se acumulan.

Bibliografía

Habermas, Jürgen (1990), Strukturwandel der Öffentlichkeit. Untersuchungen zu einer Kategorie der bürgerlichen Gesellschaft, Frankfurt am Main, Suhrkamp. [ Links ]

Habermas, Jürgen (1994), Historia y crítica de la opinión pública. La transformación estructural de la vida pública, Barcelona, Gustavo Gili. [ Links ]

Habermas, Jürgen (2021), “Überlegungen und Hypothesen zu einem Strukturwandel der politischen Öffentlichkeit”, en Leviathan, núm. 37, pp. 470-481. [ Links ]

Habermas, Jürgen (2022b), “Foreword”, en Prattico, Emilie, Habermas and the Crisis of Democracy: Interviews with Leading Thinkers, Londres y Nueva York, Routledge, pp. XII-XIX. [ Links ]

Habermas, Jürgen (2024), “Es musste etwas besser werden…”. Gespräche mit Stefan Müller-Doohm und Roman Yos, Frankfurt am Main, Suhrkamp. [ Links ]

Habermas, Jürgen (2024), “Interview”, en Bächtiger, John S., Mansbridge, Jane y Warren, Mark E. (eds.), The Oxford Handbook of Deliverative Democracy, Oxford, Oxford University Press, pp. 871-882. [ Links ]

* Doctor en Filosofía por la Universidad de Buenos Aires, Argentina. Posdoctotorado en Humboldt-Universität zu Berlin (beca DAAD) y en New School University de Nueva York (Fulbright Scholar). Investigador de carrera independiente del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Tecnológicas (CONICET, Argentina) y Profesor adjunto regular de la Universidad de Buenos Aires, Argentina. Líneas de investigación: Teoría política, filosofía política, estética.

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