1. Introducción
La independencia partidista ha cobrado relevancia en los estudios sobre comportamiento político. Este fenómeno ha sido analizado sobre todo en las democracias más consolidadas (Keith et al., 1992; Dalton, 1984 y 2013). En América Latina se ha puesto énfasis especial en el análisis de los ciudadanos con identificación partidaria (Samuels, 2006; Lupu, 2015), pero hay estudios, principalmente en México, que han empezado a poner atención a los independientes, partiendo desde diferentes enfoques (Estrada, 2006; Temkin, Solano y Del Tronco, 2008; Somuano, 2014; Castro, 2021; Cisneros, 2022).
Las principales perspectivas de análisis han puesto el acento en diferentes aspectos relativos a la independencia partidaria. La perspectiva clásica señala que los independientes son marginales a la política, pues carecen de la fuerza del lazo partidario, señalando además que son un grupo homogéneo (Campbell et al., 1960: 143). Una segunda perspectiva acentúa que al interior del grupo de independientes es posible distinguir entre independientes puros e independientes inclinados (Keith et al., 1992; Petrocik, 2009). Los primeros son los ‘verdaderos independientes’, mientras que los segundos son más bien partidistas que ocultan su verdadera preferencia (Keith et al., 1992; Petrocik, 2009). Una tercera aproximación, la teoría de la movilidad cognitiva (Dalton, 1984), distingue entre independientes apolíticos e independientes apartidistas; los primeros tienen un limitado involucramiento en la política, mientras que los apartidistas poseen las habilidades para orientarse en el ambiente político sin dependencia de las claves partidistas (Dalton, 1984 y 2000; Temkin, Solano y Del Tronco, 2008).
En discusión con estas propuestas, en este artículo se propone que la independencia partidaria puede ser configurada por la ideología. Se argumenta que una forma de comprender el comportamiento político de los ciudadanos sin identidad partidaria es a través de sus características ideológicas, lo cual permite al menos tres cuestiones mencionadas en las investigaciones sobre el tema: 1. Incorporar las características políticas heterogéneas de los independientes; 2. Problematizar la idea de su bajo nivel de involucramiento en la política y de su supuesta neutralidad en la toma de decisiones políticas; 3. Discutir el argumento del ocultamiento de su preferencia partidaria.
En ese sentido, siguiendo lo propuesto en otras investigaciones (Luskin, 1990; Gerring, 1997), se señala que la ideología puede funcionar como “un motivador que configura el comportamiento político de los independientes al brindar coherencia, contraste, estabilidad y dirección a sus actitudes, opiniones, comportamiento político” y posiciones temáticas (Cisneros, 2022: 60). De esa manera es que la independencia partidista no implica necesariamente la ausencia de ideología política en los ciudadanos, siendo esta última un elemento que brinda base y estructura a su desenvolvimiento en el panorama político.
Dicho lo anterior, en este artículo se pone énfasis en tres aspectos principales:
1. La distribución de independientes y de partidistas en la región Latinoamericana.
2. La presencia y distinción dentro del grupo de independientes de aquellos que no manifiestan un vínculo ideológico, con respecto a aquellos que sí lo manifiestan.
3. Dentro del grupo de independientes se distingue su posicionamiento ideológico en izquierda, centro, derecha y sin ubicación ideológica, para tener una mirada panorámica y detallada de la situación de este grupo en cada país de América Latina.
Para llevar a cabo estos objetivos, a partir de un enfoque cuantitativo se analizan las bases de datos del Barómetro de las Américas 2018/2019, 1 donde se muestra información comparada sobre distintos países de América Latina.2 Los principales resultados muestran que, acorde con lo presentado en otras investigaciones (Lupu, 2015; Cisneros, 2020), existe una mayoría de independientes en la región, con un rango importante de variación que va desde un 52 por ciento en Uruguay, hasta casi un 90 por ciento en Guatemala. Asimismo, se observa que en general, los independientes poseen un vínculo ideológico, lo cual es indicativo de la posible fuerza de los vínculos programáticos (Kitschelt et al., 2010) en los independientes, del potencial de anclaje electoral (Torcal, 2014) y de la cristalización de las etiquetas de izquierda y de derecha (Zechmeister y Moreno, 2002) en el electorado latinoamericano.
Y es que, en todos los países de América Latina existe un vínculo de los independientes con las posiciones de izquierda, centro y derecha, o una arraigada identificación partidista como en Uruguay, haciendo factible un mayor entendimiento del comportamiento electoral en la región.
Para la exposición de lo anterior se muestra brevemente el argumento teórico, siguiendo lo propuesto por Cisneros (2022 y en prensa) para el caso de México. Posteriormente se muestra el panorama de la independencia partidaria en América Latina. Enseguida se pone énfasis en los rasgos ideológicos que permiten distinguir entre independientes sin ideología y con ideología. Y dentro de este último grupo, a aquellos localizados a la izquierda, al centro y a la derecha. Por último, se exponen algunas consideraciones finales para el panorama político latinoamericano.
2. La independencia partidista: la importancia de las distinciones ideológicas
El argumento central enfatiza que la independencia partidista es una categoría que puede comprenderse políticamente a través de la ideología política. De esa manera, es posible, en principio, distinguir entre independientes sin ideología política de aquellos que sí manifiestan un posicionamiento en la escala ideológica.
La importancia de evaluar la existencia del aspecto ideológico en los independientes radica en la posibilidad de conocer la existencia de un lazo programático en ellos, del potencial del anclaje electoral que pueden tener los partidos políticos y la cristalización de las etiquetas de izquierda y de derecha en el electorado latinoamericano sin identidad partidaria.
Respecto a los vínculos programáticos, Kitschelt et al., (2010: 14-58) señalan que ésta requiere en principio que las posiciones de los partidos sean identificables y que los votantes perciban y distingan esos posicionamientos. En ese sentido, el empleo de las semánticas izquierda y derecha por parte de los políticos son señales que vinculan sus paquetes programáticos, o programas políticos, con esas posiciones. De esa manera, las etiquetas de izquierda y de derecha sirven como orientación a los ciudadanos dentro del espacio político facilitando la comunicación de los programas del partido.
En relación con el anclaje electoral, siguiendo a Torcal (2014: 91), es posible afirmar que existen un
conjunto de factores que forman parte directa del entramado y del contexto social y organizacional y de los valores prepolíticos, los cuales establecen una interacción con el individuo en la formación de sus preferencias partidistas contribuyendo a dar estabilidad y predictibilidad al comportamiento de los votantes,
lo cual podría estar ocurriendo en los independientes.
Por último, la importancia de la cristalización de las etiquetas izquierda-derecha implica un mejor entendimiento de las posturas de los partidos, lo cual ahorraría información a los votantes y simplificaría la comunicación en el sistema político al mejorar los vínculos entre los partidos y sus electores. Asimismo, la cristalización “facilita el entendimiento de qué es y quién es la izquierda, el centro y la derecha para fines, analíticos, retóricos y políticos” (Zechmeister y Moreno, 2002: 5).
Con base en lo anterior se propone distinguir cuatro grupos de ciudadanos en el electorado, considerando la ubicación o no en la escala ideológica, así como la ausencia o presencia de identificación partidaria. En este artículo se pone énfasis en los independientes, pero igualmente pueden considerarse a los partidistas. La tipología que se propone se aprecia en el Cuadro 1: a) Independiente sin ubicación ideológica; b) Independiente con ubicación ideológica; c) Partidista sin ubicación ideológica; d) Partidista con ubicación ideológica.
Cuadro 1 Independencia Partidista y Ubicación Ideológica
| Ideología | Identificación Partidista | ||
| Independiente | Partidista | ||
| No Ubicado Ideológicamente | Independiente Sin Ubicación Ideológica | Partidista Sin Ubicación Ideológica | |
| Ubicado Ideológicamente | Independiente con Ubicación Ideológica | Partidista con Ubicación Ideológica | |
Fuente: Cisneros (en prensa).
Siguiendo a Cisneros (en prensa), el argumento sugiere que el Independiente sin ubicación ideológica tiene un menor grado de involucramiento en la política debido a la ausencia de identificación partidaria y de vínculo ideológico. Posee un bajo nivel de interés en la política, siendo débiles los lazos con su entorno político; ello no impide que en situaciones excepcionales pueda verse persuadido o incentivado a involucrarse políticamente, pero siempre en un grado menor en comparación con cualquiera de los otros tres grupos.
El Independiente con ubicación ideológica a pesar de no identificarse con algún partido político, posee un posicionamiento ideológico (izquierda, centro o derecha). Esta característica lo motiva a mantenerse cercano a los fenómenos políticos y le permite movilizarse dentro del panorama político. La presencia del vínculo ideológico hace que, a diferencia del independiente sin ubicación ideológica, mantenga un mayor grado de compromiso con su entorno político.
Por otro lado, se encuentra el Partidista sin ubicación ideológica , el cual es un ciudadano que aunque tiene una identificación con un partido político, carece de un asidero ideológico, siendo posible que la relación establecida con algún partido político pueda ser más pragmática, menos estable y consistente, en contraste con lo que señala la literatura clásica de la identificación partidaria (Campbell et al., 1960).3
Finalmente, se encuentra el Partidista con ubicación ideológica , el cual se encuentra motivado políticamente tanto por su identificación partidaria como por su adhesión ideológica. Este tipo de ciudadano es el partidista clásico (Campbell et al., 1960), que apoya de manera leal los posicionamientos de su partido preferido, aunque esto no es impedimento para que en algún momento pueda abandonar esa lealtad partidaria4. La presencia de ambos vínculos en el ciudadano -identificación partidista e ideología- lo hacen más participativo políticamente y con un mayor interés en la política, a diferencia de su contraparte sin vínculo ideológico y en contraste con los dos tipos de independientes.
La evidencia presentada en otros trabajos ha mostrado que existen diferencias entre independientes y partidistas e igualmente entre ciudadanas y ciudadanos que manifiestan un vínculo ideológico con respecto a aquellos que no lo hacen. Por ejemplo, se han encontrado variaciones en relación a la participación política y al interés en la política, siendo los ciudadanos sin identidad partidaria menos participativos e interesados en los asuntos políticos (Albright, 2009; Estrada, 2006). Asimismo, los independientes tienden a mostrar menos apoyo al régimen democrático y a considerar que no viven en una democracia en contraste con los partidistas (Estrada, 2006).
Con respecto a la ubicación en la escala ideológica, los altos niveles de escolaridad, la religiosidad y los recursos económicos inciden en un aumento en auto ubicarse en la escala ideológica (Zechmeister y Corral, 2013; Fuchs y Klingemann, 1989), por lo que, igualmente se pueden apreciar diferencias entre un tipo de ciudadano y otro como fue mencionado previamente. Esto permite enfatizar la distinción tanto en la presencia como en la ausencia de identificación con un partido político, así como en la ubicación o no en la escala ideológica, destacándose la heterogeneidad potencial en los distintos perfiles mencionados.
Ahora bien, al desdoblar la categoría de independientes con ubicación ideológica, es posible encontrar independientes de izquierda, de centro y de derecha, en adición a los independientes sin ubicación ideológica, facilitando el análisis de su comportamiento político y, en particular, el entendimiento de manera precisa de sus decisiones en la arena electoral.
Éstas se pueden resumir en que los independientes de izquierda y de derecha, respectivamente, podrían apoyar a los partidos que se ubican en esas posiciones del espectro ideológico -siendo sensibles a los mensajes de campaña como la teoría esperaría (Greene, 2011; Pérez, 2014)-, mientras que los independientes de centro, debido a su posición estratégica en medio de los dos polos ideológicos, son un grupo que podría orientar con mayor fuerza el resultado de las elecciones, mostrándose además receptivos a los mensajes de campaña y con un alto potencial estratégico para los partidos políticos. Por otro lado, los independientes sin ideología son el grupo más desestructurado e inestable del electorado, son más volátiles en sus preferencias electorales, sumado a que, al mismo tiempo, son el grupo más propenso a abstenerse de sufragar (Cisneros, 2022).
Al tener en cuenta lo anterior, es pertinente mostrar el panorama de este fenómeno en perspectiva comparada en América Latina, pues la descripción de la independencia partidista en distintos sitios puede dar indicios que permitan comprender fenómenos políticos que están ocurriendo hoy en día en la región y evaluar, al menos panorámicamente, la existencia de un lazo programático en los independientes, el potencial de anclaje electoral que pueden tener los partidos políticos de acuerdo a la presencia de la ideología y la cristalización de las etiquetas de izquierda y de derecha en el electorado latinoamericano sin identidad partidaria.
3. El panorama de la independencia partidista en América Latina
La independencia partidista ha crecido ampliamente en América Latina en los últimos 30 años (Cisneros, 2020; Lupu, 2015). Al momento del levantamiento de la encuesta que se utiliza en el análisis (Barómetro de las Américas 2018/2019), estaban ocurriendo algunos sucesos en la región que vale la pena mencionar como contexto.5 En México comenzaba el gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador, primer gobernante de izquierda en el país; Perú vivía una crisis política debido a la renuncia del presidente Pedro Pablo Kuczynski debido a acusaciones de compra de votos en el marco del caso Oderbrecht (Paredes y Encinas, 2020); en Chile estaba por ocurrir un “estallido social” como resultado de las insatisfacciones con la política de parte de la ciudadanía (Morales, 2020); en Argentina estaba por concluir el periodo del presidente de derecha Mauricio Macri, mientras que en Brasil iniciaba su gestión presidencial Jair Bolsonaro, después de los escándalos de corrupción al interior del Partido de los Trabajadores; en Uruguay, el Frente Amplio estaba por perder las elecciones presidenciales después de 15 años de haber gobernado al país.
Bajo el contexto mencionado, según datos del Barómetro de las Américas de 2018/2019, en promedio la no identificación con un partido político en América Latina era de alrededor del 74.3%, mientras que el partidismo se acercaba apenas al 25.7%. Como se observa en la Figura 1, este fenómeno presenta una amplia variabilidad en la región.6
En la Figura 1 se aprecia que el rango de la independencia partidista en América Latina es de 37.5%, siendo Guatemala y Uruguay los países que consistentemente, incluso en otras mediciones (Lupu, 2015), se muestran a los extremos de la distribución con 89.7% y 52.2%, respectivamente. Los primeros cinco países de la región con mayor porcentaje de ciudadanos y ciudadanas sin identidad partidaria, además de Guatemala, son Chile (89.3%), Perú (89.2%), Bolivia (81.3%), México (80.2%) y Costa Rica (80.1%), mientras que en conjunto con Uruguay (52.2 %), los países con menor número de independientes son Venezuela (63.5 %), República Dominicana (63.8 %), El Salvador (63.9 %) y Paraguay (64.6 %).

Fuente: Elaboración propia con datos del Barómetro de las Américas 2018/2019.
En el Apéndice se puede consultar la operacionalización de las variables.
Figura 1 Independencia partidista en América Latina 2018/2019
Esto muestra que en América Latina existe un amplio y variado grupo de electores que no se identifican con un partido político. Si se les analiza desde la perspectiva clásica de la independencia partidista (Campbell et al., 1960) o desde la aproximación que revisa dicho planteamiento (Keith et al., 1992; Petrocik, 2009) se podría decir, respectivamente, que este grupo no está involucrado en los asuntos políticos o que es posible distinguir entre independientes puros e inclinados, argumentando que los primeros son equiparables a los de la perspectiva clásica, mientras que los independientes inclinados estarían escondiendo su verdadera preferencia partidaria. Sin embargo, en discusión con ambas perspectivas, se afirma que al considerar la ubicación ideológica de los independientes es factible distinguir diferentes niveles de involucramiento con la política según su ubicación o no en la escala ideológica, y que su posible ocultamiento de la preferencia partidaria puede ser clarificada a la luz de la preferencia ideológica, la cual vuelve consistente el apoyo de los independientes a un partido político de elección a elección.
Por otro lado, si se les evalúa a los no identificados con un partido político desde la teoría de la movilidad cognitiva (Dalton, 1984) -la cual si bien permite distinguir dos tipos de independientes a partir de sus distintos niveles de involucramiento en los asuntos políticos-, no permite establecer cuáles podrían ser sus posibles decisiones electorales, debido a que es una perspectiva “apolítica” (Albright, 2009). De esa manera, al considerar el vínculo ideológico de los independientes, se tiene una idea más clara del heterogéneo apoyo electoral de este grupo, permitiendo mostrar los sesgos que generan sus posiciones ideológicas en las evaluaciones no sólo políticas, sino también de la economía, y haciendo posible contemplar el contenido temático de sus preferencias políticas.
4. Independientes con y sin ubicación ideológica
Al segmentar a los independientes y partidistas entre aquellos que se ubican en la escala ideológica con respecto a los que no lo hacen, se obtienen distintas distribuciones por país que se observan en la Figura 2.7 En América Latina, en promedio el 66.1% se ubican en la escala ideológica de independientes (89.6% del total de independientes), en tanto que los independientes sin ubicación ideológica son el 7.7% de todo el electorado latinoamericano (10.4% del total de independientes); en el caso de los partidistas, la mayoría mantienen un vínculo ideológico, pues casi todos ellos tienen una posición ideológica (24.7%, o sea, el 94.5% del total de partidistas) y sólo el 1.5% (5.5% del total partidistas) restante no se ubica en la escala.8

Fuente: Elaboración propia con datos del Barómetro de las Américas 2018/2019.
En el caso de Bolivia se usa información de la ronda del Barómetro de las Américas de 2017 y en el caso de Honduras de la ronda de 2016.
En el Apéndice se puede consultar la operacionalización de las variables.
Figura 2 Independientes y partidistas ubicados y no ubicados en la escala ideológica América Latina 2018/2019
Estos resultados implican que un 7.7% de los ciudadanos sin identidad partidaria en América Latina serían menos tendientes a involucrarse en los asuntos políticos, con una reducida participación electoral y a no tener una estructura estable en sus posicionamientos políticos y electorales, siendo al mismo tiempo altamente volátiles. De hecho, al observar con detalle cada uno de los países, se destaca que siete casos superan el promedio señalado (7.7%), siendo Chile el de mayor porcentaje con 17.5%, seguido por Nicaragua con 13.2%, Honduras con 11.0%, Bolivia con 9.8%, Guatemala con 9.6%, El Salvador con 8.5%, Venezuela con 8.2% y México justo en el promedio con 7.7%, respectivamente. Chile es el caso más alejado del promedio, por lo que un análisis más detallado de las implicaciones de este fenómeno en ese país sería pertinente; sin embargo, dicho ejercicio rebasa la pretensión de este documento. Adicionalmente, en el resto de los 10 países la presencia de independientes sin ubicación ideológica es menor al 7.7 por ciento. Al respecto, vale la pena resaltar que en ninguno de los países analizados el número de independientes sin ideología supera a los que sí poseen una vinculación ideológica.
Ahora bien, en relación con los independientes que poseen ubicación ideológica, en 10 de los 18 países se supera el promedio regional (66.1%), de manera que los lugares donde existe un mayor número de independientes con ideología son Perú (84.3%), Guatemala (80.1%), Costa Rica (74.3%), Bolivia (73.3%), México (72.5%), Chile (71.8%), Ecuador (71.3%), Argentina (70.4%), Brasil (70.3%) y Colombia (68.2%). En tanto, las naciones donde existe un menor porcentaje de independientes con ideología son Panamá (64.6%), Nicaragua (59.8%), República Dominicana (59.6%), Paraguay (59.5%), El Salvador (55.4%), Venezuela (55.3%), Honduras (51.8%) y Uruguay (47.4%). Cabe destacar que Uruguay es el país que posee el menor número de independientes de la región, por lo que la presencia de partidistas con ideología es muy similar al de independientes con la misma característica, ya que los primeros alcanzan el 46.8% del electorado. Ambos grupos en Uruguay, partidistas e independientes con ideología suman el 94.2% del total. Venezuela y El Salvador se encuentran en una situación relativamente similar, pues se ubican en los casos con mayor número de partidistas con ubicación ideológica de la región con 34.3% y 34.0%, respectivamente. En el caso de Honduras (en 2016), el número de independientes era de 62.8%, en tanto que en 2019 su presencia ya era de 72.9% (ver Figura 1). En ese sentido, en 2016 había un porcentaje similar de partidistas en Honduras al reportado tres años después en Venezuela y El Salvador.
Por lo anterior, se observa que en América Latina la mayoría de los ciudadanos sin identidad partidaria (66.1%) poseen una estructura ideológica que puede enmarcar y configurar sus actitudes y su comportamiento político; esto a pesar de que en muchos países de la región no existan lazos partidistas fuertes como se observa en la Figura 1 -y como también ha sido señalado en investigaciones previas (Lupu, 2015; Cisneros, 2020)- o que los sistemas de partidos políticos no sean estables (Dalton y Weldon, 2007; Freidenberg, 2016).
Esta estructura ideológica sirve como una brújula que permite a las ciudadanas sin identificación partidaria orientarse en el panorama político y, como se verá más adelante, hace posible desdoblar los diferentes posicionamientos tanto de izquierda, centro y derecha en los ciudadanos sin identidad partidaria. Asimismo, es un indicio importante del vínculo programático que pueden generar los partidos políticos con los ciudadanos independientes, así como de la fuerza del anclaje electoral y de la cristalización de las etiquetas ideológicas.
Ahora bien, en relación con los identificados con un partido político, se observa en la Figura 2 que la mayoría de los partidistas en América Latina se encuentran ubicados en la escala ideológica. Además, en todos los países, los partidistas sin ideología se encuentran por debajo del porcentaje de independientes sin vínculo ideológico, siendo entonces más frecuente que los ciudadanos sin identidad partidaria sean quienes carezcan del lazo ideológico.
Adicionalmente, cabe señalar que el porcentaje de partidistas que poseen una ubicación ideológica se relaciona negativamente con el porcentaje de independientes con ubicación ideológica; es decir, que a medida que aumenta la presencia del primer grupo, disminuye la del segundo. Por ejemplo, mientras que en los casos de Perú, Guatemala y Chile existe un mayor número de independientes con ideología, al mismo tiempo hay un menor porcentaje de partidistas con vínculo ideológico. De manera opuesta, en Uruguay, Honduras, El Salvador, República Dominicana y Venezuela, el número de partidistas con ideología es mayor, y el porcentaje de independientes ubicados ideológicamente es mucho menor que en los casos mencionados previamente. Esto puede ser indicativo de que el desalineamiento partidista en la región no se traduce necesariamente en un desalineamiento ideológico. Es decir, la identificación partidista puede diluirse, pero no así el vínculo ideológico de la ciudadanía hacia cierto esquema de valores y posiciones políticas.
De lo anterior se puede precisar de manera detallada que la distribución de partidistas con ubicación ideológica se extiende desde 46.8 por ciento en Uruguay a 9.6 por ciento en Guatemala. Además de Uruguay, República Dominicana (34.9%), Venezuela (34.3%), El Salvador (34%), Honduras (33.4%), Paraguay (32.3%) y Panamá (30.1%), son los casos con mayor presencia de este tipo de ciudadanos. En el otro extremo, sumado a Guatemala, se encuentran Chile (10.2%), Perú (10.6%), Bolivia (15.8%), México (18.3%) y Costa Rica (18.3%). Como se enfatizó en el caso de los partidistas con ubicación ideológica, su identificación partidaria se ve reforzada por su ubicación ideológica y viceversa.
Asimismo, es de resaltar que el porcentaje de partidistas sin ubicación ideológica en todos los países es de una magnitud pequeña. En Perú, Chile, Guatemala, Colombia, Uruguay y Brasil, el porcentaje de partidistas sin ubicación ideológica no supera el 1 por ciento. En Ecuador, Argentina, República Dominicana, Panamá, México, Costa Rica y Nicaragua, el porcentaje oscila entre el 1.1% y el 2%. En tanto que en Nicaragua, El Salvador, Venezuela y Paraguay, no superan el 3.1%. Lo anterior es evidencia de que en general los partidistas suelen posicionarse en la escala ideológica en América Latina.
5. Independientes de izquierda, derecha, centro y sin ubicación ideológica
Como se mencionó previamente, existe un alto porcentaje de independientes con ubicación ideológica en América Latina. En la Figura 3 se ofrece evidencia respecto a la dirección de su posicionamiento ideológico-político; y en ese sentido, es un posible indicativo de su probable comportamiento electoral.

Fuente: Elaboración propia con datos del Barómetro de las Américas 2018/2019.
En el caso de Bolivia se usa información de la ronda del Barómetro de las Américas de 2017 y en el caso de Honduras de la ronda de 2016.
En el Apéndice se puede consultar la operacionalización de las variables.
Figura 3 Dirección de la ubicación ideológica del independiente en América Latina 2018/2019
En la Figura 3 se observa la distribución ideológica de los independientes en América Latina. En promedio, en la región los independientes sin ubicación ideológica son el 7.7%, los independientes de izquierda son el 22.0%, los ubicados al centro comprenden el 24.5%, en tanto que los independientes de derecha son el 19.6%. Lo anterior quiere decir que la posición central es la más poblada en la región, lo cual es relevante en términos de comportamiento electoral, pues éste es el principal grupo que puede orientar los resultados de las elecciones al tornarse más dividido e indeciso en su apoyo electoral.
Adicionalmente, también es relevante que tanto la posición de izquierda como la de derecha en los independientes se encuentran pobladas en magnitudes similares, dando la posibilidad a que opciones políticas localizadas en esos espacios del espectro ideológico puedan capturar el apoyo de parte de los ciudadanos sin identificación partidaria.
Ahora bien, en ocasiones el promedio regional puede oscurecer las tendencias ideológicas específicas, sobre todo cuando existe un electorado de magnitudes similares en ambos lados del centro ideológico en un conjunto de países tan diverso. En relación con ello y poniendo el acento sólo en los independientes que se posicionan en la escala ideológica, se aprecia que respecto a los localizados a la izquierda (22.0%), en 9 de los 18 países analizados el porcentaje de independientes de izquierda supera al promedio, mientras que en los 9 restantes existe una menor presencia de este grupo. En el grupo con mayor número de independientes de izquierda se encuentran Guatemala (30.9%), Republica Dominicana (30.5%), Panamá (28.7%), Costa Rica (27.2%), Perú (26.3%), México (25.3%), Paraguay (25.1%), Chile (23.8%) y Bolivia (22.4%). En el segundo grupo con menor porcentaje de independientes de izquierda se encuentran Ecuador (21.8%), Brasil (21.1%), Honduras (18.9%), Colombia (18.8%), Argentina (18.8%), Nicaragua (15.5%), Venezuela (15.1%), Uruguay (14.1%) y El Salvador (12.7%).
En relación con los independientes de derecha se observa que en la mitad de los países señalados, es decir, en 9 de ellos, hay un porcentaje superior al promedio de 19.6%. Esto es en Brasil (26.8%), Guatemala (25.7%), Perú (24.5%), México (21.6%), Costa Rica (21.5%), Colombia (21.5%), Nicaragua (21.1%), Ecuador (20.6%) y en El Salvador (19.8%). En tanto, en los países restantes hay un porcentaje de independientes de derecha menor al promedio de América Latina. Esto es en Honduras (18.9%), Venezuela (18.3%), Argentina (18.2%), Bolivia (17.9%), República Dominicana (17.7%), Paraguay (16.2%), Panamá (15.7%), Chile (14.8%) y Uruguay (11.5%).
Finalmente, haciendo el mismo ejercicio con respecto a los independientes de centro que son el 24.5% en la región, se observan ocho países que se posicionan por arriba de esa cifra: Perú (33.5%), Argentina (33.5%), Chile (33.3%), Bolivia (33.0%), Ecuador (28.9%), Colombia (27.9%), México (25.6%) y Costa Rica (25.6%). Por debajo del promedio se localizan Guatemala (23.5%), Nicaragua (23.1%), El Salvador (22.9%), Brasil (22.4%), Venezuela (21.9%), Uruguay (21.8%), Panamá (20.2%), Paraguay (18.2%), Honduras (14.1%) y República Dominicana (11.4%).
Al realizar un contraste entre las diferentes posiciones, se aprecia que los independientes de centro superan a los ciudadanos sin identidad partidaria de izquierda, de derecha y no ubicados en 11 de los 18 países: Perú, Argentina, Chile, Bolivia, Ecuador, Colombia, México, Nicaragua, El Salvador, Venezuela y Uruguay. Esto es indicio, siguiendo los hallazgos presentados, de que en esos países existe una amplia posibilidad de que diferentes opciones político-partidistas con posiciones a la derecha o a la izquierda del espectro ideológico puedan triunfar electoralmente si logran el apoyo de este nutrido grupo ubicado al centro.
Por otro lado, los independientes de izquierda son mayoría -sin ser un grupo extremadamente amplio, pues el electorado en todos los países está divido más o menos en tercios- en cinco países: Costa Rica, Guatemala, Panamá, Paraguay y República Dominicana. Únicamente en Brasil, los independientes de derecha tienen una mayor presencia, en tanto que en Honduras los independientes de izquierda y de derecha, respectivamente, tienen un tamaño similar.
Ahora bien, debido a que los independientes de centro son el grupo con mayor presencia en los electorados de los 18 países analizados en América Latina (11 de 18 países), esto hace factible que el mayor apoyo electoral de parte de éstos sea vital para los triunfos electorales al inclinar su apoyo hacia una opción centrista o hacia alguno de los dos lados del espectro ideológico, siempre y cuando la opción político-partidista en cuestión logre convencer a este grupo de electores localizados al centro de la escala ideológica.
Asimismo, la evidencia también muestra que los independientes de izquierda tienen una importante presencia en la región, siendo un campo fértil para los partidos posicionados en ese lado del espectro ideológico, aunque ello no implica que una opción de centroderecha pueda igualmente triunfar en esos lugares. Del mismo modo, en Brasil -único país con una mayoría de independientes de derecha-, un partido de centroizquierda podría ser competitivo en esa nación si logra convencer a independientes de izquierda y de centro, respectivamente, los cuales en conjunto logran el 43.5%.
Esto muestra, entonces, que los independientes en América Latina cubren un espacio abundante en términos ideológicos, pues, de acuerdo a su conformación más o menos tripartita en la mayoría de los países de la región, abren camino para que diferentes partidos puedan tener una base de electores con quienes establecer un vínculo programático, mostrando con esto el potencial que existe de anclaje electoral para las fuerzas partidarias y la cristalización de las etiquetas de izquierda y de derecha en los ciudadanos latinoamericanos.9
En ese mismo sentido, también debe enfatizarse que la configuración ideológica del electorado sin identificación partidaria realza la pluralidad de posiciones políticas existentes en América Latina, pues más allá de que la fuerza del lazo partidista sea débil en contraste con lo que ocurre en otras partes del mundo10, la orientación ideológica de los independientes se mantiene presente en los distintos países de la región.
6. Conclusiones
En este artículo se mostró que la independencia partidista es un fenómeno de análisis necesario en América Latina. La propuesta analítica expuesta permite conocer la estructura ideológico-política del electorado independiente y las posibilidades que tienen diversas fuerzas partidarias de convencer y ganar votos en los distintos países de la región.
Los resultados mostraron la existencia de un lazo programático en los ciudadanos sin identidad partidaria, que configura la fuerza del anclaje electoral y exhibe la cristalización de las etiquetas de izquierda y de derecha en el electorado latinoamericano sin identificación partidista.
Además, la evidencia mostrada también perfila varias líneas de investigación futura sobre el estudio del electorado latinoamericano que es pertinente resaltar, tales como:
El énfasis en que la ausencia de identificación partidaria no implica necesariamente una falta de una orientación ideológica en los ciudadanos de los diversos países analizados de América Latina; lo cual refleja que existe una estructura programática, de anclaje electoral y de etiquetas ideológicas cristalizadas en la región.
La necesidad de analizar, país por país y de manera comparada, las actitudes, opiniones y comportamiento político-electoral a la luz de la ubicación ideológica de los independientes en América Latina.
La pertinencia de evaluar el contenido temático de las etiquetas ideológicas de los independientes en cada nación de América Latina para identificar qué significa ser de izquierda, de derecha, de centro o no estar ubicado en la escala ideológica de manera comparada.
Analizar la magnitud en qué los independientes de izquierda, centro, derecha y no ubicados en la escala ideológica, respectivamente, han orientado los triunfos electorales en la región de distintas opciones partidarias.
En suma, lo que se ha expuesto en este artículo enfatiza que la ideología es un elemento diferenciador de la independencia partidaria a nivel regional, pues puede ayudar a comprender más finamente el comportamiento político-electoral de la región. Por la evidencia mostrada aquí surge la necesidad de mirar qué posibilidades explicativas ofrece el factor ideológico para la comprensión del comportamiento político electoral de los ciudadanos y ciudadanas sin identidad partidaria en América Latina.










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