Introducción
Los estudios sobre cultura política y los componentes que la integran, han sido objeto de diversos esfuerzos nacionales e internacionales desde el estudio fundacional de Almond y Verba, con The Civic Culture (1963). En México, trabajos como La democracia en México, de González Casanova (1965); La politización del niño mexicano, de Rafael Segovia (1975), y el libro Ciudadanos imaginarios, de Fernando Escalante (1992), marcaron la pauta en décadas ulteriores.
Para su estudio desde un enfoque cuantitativo, a nivel regional y nacional, se consolidaron como referentes el Latinobarómetro desde 1995 y la Encuesta Nacional sobre Cultura Política y Prácticas Ciudadanas realizada por la Secretaría de Gobernación (2001, 2003, 2005, 2008 y 2012). Igualmente, en años recientes otros trabajos han dado cuenta de la importancia del estudio de la cultura política. Entre los más relevantes se encuentran el Informe país sobre la calidad de la ciudadanía en México, realizado por el Instituto Nacional Electoral y el Colegio de México (2014), y la Encuesta Nacional de Cultura Política coordinada por Julia Flores, que es parte de la Colección de la UNAM, Los mexicanos vistos por sí mismos(2015).
En la Universidad Nacional, a nivel interno,1 el estudio de la cultura política nos remonta al estudio La cultura política de los alumnos de la UNAM, de Víctor Manuel Durand Ponte, en el cual realizó una encuesta a los alumnos de diversas disciplinas. Concluyó entonces que la comunidad universitaria era portadora en su mayoría de una cultura política democrática y crítica, con resabios autoritarios en algunos sectores (Durand, 1997: 81).
Si bien el estudio de la cultura política a partir de la encuesta es sin lugar a duda restrictivo, pues idealmente se partiría de un método mixto, no deja de ser una de las principales técnicas de investigación para indagar con un panorama amplio las valoraciones, las percepciones y las actitudes de las sociedades y sub-poblaciones objeto de estudio.
En este contexto y a partir de los objetivos de la asignatura Cultura Política y Opinión Pública durante el semestre 2018-1, en los meses de octubre y noviembre de 2017, casi la totalidad de los alumnos inscritos en grupo2 decidió emprender el ejercicio de realizar una encuesta para registrar los principales componentes que conforman la cultura política de los estudiantes de Ciencia Política de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM (FCPyS). El diseño metodológico, el instrumento, la logística, el levantamiento, la codificación y la captura de los cuestionarios se llevaron a cabo a partir de un esfuerzo colectivo de los inscritos y del titular de la materia, con el apoyo del Centro de Estudios Políticos de la Facultad.3 Por su parte, el diseño muestral calculado durante clase,4 y ante lo reducido del universo de alumnos de Ciencia Política (560), planteó un elevado número de casos (298), para contar con margen de error de ±4.2%.
A continuación se desarrolla el análisis de los resultados relacionados con la percepción de la situación del país; el consumo de medios y el interés en asuntos públicos; la eficacia política; el apego democrático y la cultura de la legalidad; la participación política; la confianza interpersonal y política; la ideología y la opinión sobre temas coyunturales; y finalmente cuestiones sobre identidad, discriminación, educación y percepción de oportunidades a futuro. En suma, el presente artículo analiza sus principales resultados a la luz de otros ejercicios demoscópicos a nivel nacional, que permiten contextualizar y dar cuenta de los componentes cognitivos, afectivos y evaluativos que convergen en los inscritos a nivel escolarizado de la carrera de Ciencia Política durante el semestre 2018-1 en la FCPyS de la UNAM.
Los estudiantes y el país
En los estudios de cultura política, el punto de partida es la valoración del contexto nacional, político y personal. Evaluación que retoma procesos cognitivos, influencia del entorno económico, político, cultural y las prácticas políticas del colectivo. Esta conciencia del medio es un elemento clave en la cultura política, al incidir en la percepción y orientación hacia lo político. Tal y como lo mencionan Almond y Verba (1963), existen tres tipos de orientaciones: cognitiva, afectiva y evaluativa, y su importancia radica en que éstas se presentan en función del análisis y la valoración del individuo con su entorno.
El contexto nacional en los últimos años se ha caracterizado por una multiplicidad de retos. En primer lugar, la pobreza, que alcanza el 51.2 por ciento del total de habitantes del país (CONEVAL, 2017). En segundo lugar, se encuentran aquellos vinculados a la inseguridad y la presencia del crimen organizado. Por ejemplo, según datos de la ENSU5 (INEGI, 2018), el 76.8 por ciento de la población adulta considera que es inseguro vivir en su ciudad. Además, los problemas que generan violencia en todas sus expresiones.6 En suma, las actuales condiciones del país se enmarcan en un entorno de desencanto, preocupación y anomia.
Al respecto, los resultados de la Primera Encuesta de Cultura Política de los Estudiantes de Ciencia Política de la FCPyS (PECP) revelan que la gran mayoría de los estudiantes de Ciencia Política de la FCPyS valora de forma negativa la situación política del país, pues la catalogan como preocupante o peligrosa (84.9 por ciento), mientras que el 14.3 por ciento la distingue con oportunidades, tranquila o prometedora, tal y como se observa en la siguiente gráfica.7

Fuente: Primera Encuesta de Cultura Política de los Estudiantes de Ciencia Política de la FCPyS, UNAM, 2017, Khemvirg Puente y Agustín Morales (coords.), UNAM, 2017.
Gráfica 1 Evaluación de la situación política del país (porcentajes)
En contraste, la valoración con la satisfacción con la vida se invierte al contar en su mayoría con respuestas positivas. Ello, lejos de ser una sorpresa, es frecuente en estudios de cultura política8 a nivel mundial, ya que el bienestar material no está vinculado con la satisfacción personal y de vida. En este sentido, según los datos obtenidos en la PECP, al preguntar a los estudiantes sobre su satisfacción personal, ocho de cada diez indicaron que se encuentran muy satisfechos o algo satisfechos con su vida, lo cual es un nivel de satisfacción semejante al nivel nacional.9 Por tanto, se confirma que las condiciones estructurales o de descontento no impactan siempre en la vida cotidiana y valoración del entorno inmediato.
Medios de comunicación y asuntos públicos
Durante el siglo pasado, los medios de comunicación masiva cobraron centralidad al configurarse como los principales intermediarios entre las distintos centros de poder y la ciudadanía. En este sentido, la calidad y el consumo de información sobre asuntos públicos es un factor clave para la cultura política por la influencia que tienen sobre las opiniones y las acciones colectivas.
Sobre la frecuencia con la que los estudiantes de Ciencia Política se informan sobre los asuntos públicos, la PECP (2017) reveló que dos terceras partes (64.9 por ciento) de los futuros politólogos expresaron informarse siempre de los asuntos públicos, 34.5 por ciento a veces, y 0.6 por ciento nunca. Esta situación si se contrasta a nivel nacional, siempre fue señalado por el 22.4 por ciento, a veces por el 54.8 por ciento y nunca por el 17.4 por ciento (Flores, 2015).
Pero más allá de la frecuencia, también importa el medio. Mientras en el México de hace 60 años la principal forma de informarse sobre asuntos públicos era el boca en boca con amigos y conocidos, en las décadas posteriores la televisión se consolidó como el principal intermediario, especialmente durante la etapa del autoritarismo priísta (Flores, 2012). En los textos Sobre la televisión, de Bourdieu (1996), o el Homo Videns de Sartori (1997), se señalaba su papel dentro de las sociedades, con diversas repercusiones en acciones colectivas, como lo demuestran los trabajos de Maxwell McCombs en Estableciendo la agenda (2006).
Si bien la televisión se mantiene como el principal bien tecnológico en casa,10 en los últimos años se ha incrementado la presencia de dispositivos con acceso a internet, en particular para los grupos de jóvenes urbanos, quienes son los sujetos de estudio de la presente investigación. Al respecto, la PECP (2017) confirmó que la principal fuente de información sobre asuntos públicos de los futuros politólogos es el internet, pues nueve de cada diez lo utilizan. Esta cuestión en realidad resulta particularmente interesante, aunque no sorpresiva, si se contrasta con las prácticas de la población mexicana en general, pues ocho de cada diez prefieren informarse a través de la televisión (Flores, 2015).

Fuente: Primera Encuesta de Cultura Política de los Estudiantes de Ciencia Política de la FCPyS, UNAM, 2017, Khemvirg Puente y Agustín Morales (coords.), UNAM, 2017.
Gráfica 2 Consumo de medios para informarse sobre asuntos públicos (porcentajes, respuesta múltiple no suma 100%)
Aunque las generaciones actuales cuentan con acceso a una diversidad de fuentes con información en tiempo real como nunca en toda la historia de la humanidad, y cada cual se convierte en su propio filtro, se mantiene como un reto por resolver los filtros, la calidad y la fiabilidad de la información que se multiplica en las redes. Esta apertura digital ha tenido consecuencias contrastadas, entre las que se encuentran el control y la vigilancia permanente, las noticias falsas, la democratización de la información y la creación de plataformas para la generación de debate y organización (Chul-Han, 2014). No obstante, como refiere Inglehart, mayor acceso a información sobre asuntos públicos no se relaciona necesariamente con mayor interés y eficacia política (2019).
Interés y eficacia política
Para comprender la relación del interés en lo político y su eficacia, es necesario entender el modo en que se interrelacionan valores, creencias o percepciones, así como las actitudes y las prácticas de las personas y los grupos sociales respecto a las instituciones y figuras políticas. En este sentido, la PECP (2017) rastreó los componentes sobre el interés y la eficacia política.
Sobre la primera, si bien podría parecer una pregunta fútil en una comunidad de politólogos en formación, resulta revelador encontrar que ocho de cada diez de los encuestados señalaron que se interesan mucho en la política, un 17.4 por ciento muestra algo de interés. En contraste, tan sólo el 2.2 por ciento manifestó que se interesa poco o nada en la política.11 Posteriormente, sobre eficacia política, se preguntó a los estudiantes ¿qué tanto crees que los ciudadanos pueden influir en las decisiones del gobierno? A lo que una tercera parte considera que pueden influir poco o nada en las decisiones del gobierno, en contraste con dos terceras partes que refirieron que pueden influir mucho o algo.

Fuente: Primera Encuesta de Cultura Política de los Estudiantes de Ciencia Política de la FCPyS, UNAM 2017, Khemvirg Puente y Agustín Morales (coords.), UNAM, 2017.
Gráfica 3 ¿Qué tanto crees que los ciudadanos pueden influir en las decisiones del gobierno? (porcentajes)
En estos resultados influyen factores socioeconómicos, políticos o culturales de los estudiantes. En toda sociedad se encuentran enraizadas instituciones políticas producto del desarrollo histórico, prácticas, imaginarios, formas de posicionarse ante el mundo, los cuales son transmitidos a través de agentes primarios como la familia, la iglesia y la escuela, mediante procesos de socialización. En este sentido, en la comunidad de futuros politólogos existe una tendencia participativa consolidada, pero en algunos casos se ve limitada. Por ejemplo, se encontró que aquellos estudiantes que señalaron contar con menores ingresos, valoran también una menor agencia y potencia para influir en las decisiones del gobierno.
Posteriormente se preguntó a los estudiantes de Ciencia Política de la FCPyS si la política contribuye o no a mejorar el nivel de vida de todos los mexicanos, a lo que sólo uno de cada diez de los estudiantes encuestados contestó que no contribuye, mientras que dos de cada diez creen que contribuye en parte y siete de cada diez manifestaron que la política sí mejora el nivel de vida de los mexicanos. Ello cobra especial relevancia en el actual contexto de desafección, en el que muchas personas han perdido interés en la política. La participación incluso ha llegado a ser estigmatizada ante la imperante desconfianza política alimentada por los sistemáticos e impunes actos de corrupción en los tres niveles de gobierno.
En palabras de Fernando Escalante (1992), en su análisis de la moral pública en el México del siglo XIX, los mexicanos “no eran ni querían ser ciudadanos”, enunciado que en algunos sectores de la sociedad mexicana parece tener vigencia. Empero, ahora como entonces, hay quienes tienen interés por participar, informarse y ser parte del entramado público. En ese sentido, el interés en la política se refleja en el tipo de ciudadano que se produce y se orienta a la participación racional e informada.
Democracia y cultura de la legalidad
Desde los estudios fundacionales, la cultura política democrática ha cobrado un aspecto central en la discusión, como un deber ser, un puerto al cual arribar. Más allá de las críticas y la ya añeja crisis de las democracias occidentales que comenzó desde los años setenta en distintas latitudes, y con la posterior implementación de políticas neoliberales con una disminución de los estándares de calidad de vida, el apego a la democracia y sus valores no han sido un camino en línea recta.
Encuestas como Latinobarómetro han registrado en los últimos años la desafección con la democracia en el país, como refiere su informe de 2017.12 Respecto al apego a la democracia, para el 49.2 por ciento de los estudiantes encuestados de Ciencia Política, una democracia es preferible a cualquier forma de gobierno, mientras que el 47.2 por ciento opina que en algunas circunstancias un gobierno no democrático puede ser mejor. Como se observa, si bien estos datos son preocupantes por el tipo de formación académica que recibe esa comunidad, se encuentran en sintonía con la opinión de los mexicanos.
En cuanto a la evaluación de la democracia, para el 2.1 por ciento de los estudiantes encuestados, México es una democracia plena; el 14.7 por ciento mencionó que es una democracia con problemas menores, y 66.2 por ciento opinó que es una democracia con problemas severos, mientras que el 17 por ciento piensa que no es una democracia. En la siguiente gráfica, se puede observar que los estudiantes de Ciencia Política cuentan con una valoración pro- fundamente más negativa de la democracia mexicana, en comparación con el resto del país.

Fuente: Primera Encuesta de Cultura Política de los Estudiantes de Ciencia Política de la FCPyS, UNAM, 2017, Khemvirg Puente y Agustín Morales (coords.), UNAM, 2017.
Gráfica 4 ¿Qué tan democrático es México hoy en día? (porcentajes)
Al respecto, también se preguntó sobre la calificación que se le otorgaba a la forma en la que México está siendo gobernado actualmente, tomando como escala 0 para nada democrático y 10 para completamente democrático, obteniendo como promedio una calificación de 4.9. Ello refuerza la percepción de crisis de legitimidad al momento del levantamiento, en noviembre de 2017 durante la etapa final del sexenio de Enrique Peña Nieto.
Otro componente relevante en el análisis de la cultura política es la cultura de la legalidad, la cual se vincula al conocimiento y apego a las normas formales e informales. Al respecto se preguntó: ¿Un funcionario público puede sacar provecho de su puesto, siempre y cuando haga cosas buenas? Los resultados son reveladores.
Tabla 1 ¿Un funcionario público puede sacar provecho de su puesto, siempre y cuando haga cosas buenas?
|
Opciones de respuesta |
Estudiantes de Ciencia Política PECP |
Mexicanos de 15 años y más ENCP |
|---|---|---|
| De acuerdo | 5.9% | 23.3% |
| De acuerdo en parte | 14.6% | 33.7% |
| En desacuerdo | 79.5% | 40.3% |
| NS/NC | 0% | 1.3% |
| Otra | 0% | 1.4% |
Fuente: Primera Encuesta de Cultura Política de los Estudiantes de Ciencia Política de la FCPyS, UNAM, 2017, Khemvirg Puente y Agustín Morales (coords.), UNAM, 2017; y Encuesta Nacional de Cultura Política, Julia Flores, UNAM, 2015.
Como se puede observar, a nivel nacional una cuarta parte de los mexicanos está de acuerdo con la frase, mientras que sólo el 5.9% de estudian- tes de Ciencia Política está de acuerdo. Estos datos revelan que los estudiantes son un sector que afirma estar más en contra de actos de corrupción que otros sectores a nivel nacional. No obstante, aun dos de cada diez señalaron que puede permitirse esta práctica si los funcionarios hacen “cosas buenas”.
También se les preguntó, en una escala de calificación de 0 a 10, en donde 0 es nada y 10 es mucho, ¿qué tanto respetan la ley? Se obtuvo como resultado un promedio de 7.9, el cual es equivalente con mediciones nacionales históricas.
Por su parte, para revelar el ámbito cognitivo se preguntó si sabían ¿cuántos diputados y senadores hay en cada una de las Cámaras del Congreso de la Unión? A lo que seis de cada diez alumnos respondieron correctamente sobre ambas Cámaras. En una encuesta nacional realizada por Parametría en 2015, se encontró que únicamente el 8 por ciento sabía que hay 500 diputados y 6 por ciento que existen 128 senadores (Animal Político, 2015).
En suma, se puede mencionar que los estudiantes encuestados de Ciencia Política de la FCPyS tienen opiniones que coinciden con el resto del país. Empero, respecto a la democracia, los futuros politólogos tienen una postura más sensible en cuanto a sus problemas, la calidad de la democracia, la cultura de la legalidad y el respeto de la ley.
Participación política
Cuando se habla de participación política en tiempos electorales, suele reducirse ésta al acto de votar para elegir a los representantes de los diferentes cargos públicos; y aunque es una de las formas más difundidas, está lejos de ser la única.
Desde la segunda mitad del siglo XX, hubo en México una diversidad de movimientos que vienen de la sociedad civil organizada, colectivos comunitarios, u organizaciones estudiantiles con distintas demandas y reivindicaciones. En el caso de la Universidad, entre los movimientos más emblemáticos se encuentran: la movilización estudiantil de 1968, la de 1986, aquella de 1999, el movimiento #YoSoy132 en 2012, la vinculada a la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa en 2014, y más recientemente las movilizaciones realizadas por la Comunidad Sexo Diversa respecto a los feminicidios y a la violencia de género en el país.
En todas éstas, las acciones fueron heterogéneas, desde actos culturales, conciertos, marchas, firma de peticiones, huelgas, hasta el llamado activismo de sillón, que se genera en redes sociales y que suele ser criticado por pocas veces trascender del me gusta.
Todas estas expresiones de participación política involucran lógicas organizativas distintas. La participación responde, entonces, a una serie de estímulos culturales, externos y estructurales, que no son desatendidos del contexto de la era global y las nuevas tecnologías. Al respecto, en la siguiente gráfica se muestran las principales organizaciones en las que refirió haber participado la comunidad de politólogos de la FCPyS.

Fuente: Primera Encuesta de Cultura Política de los Estudiantes de Ciencia Política de la FCPyS, UNAM, 2017, Khemvirg Puente y Agustín Morales (coords.), UNAM, 2017.
Gráfica 5 ¿Durante el último año, ¿en cuáles de las siguientes organizaciones participas o has participado? (porcentajes)
Como se puede observar, tanto las organizaciones estudiantiles como las vecinales son las que cuentan con un mayor porcentaje de participación, lo cual revela que los estudiantes están involucrados con su entorno directo; es decir, hay un interés por los problemas y demandas que les rodean y buscan tomar parte de las decisiones. En una proporción igualmente importante, sobresale que cuatro de cada diez participaron en organizaciones comunitarias, una cuarta parte en un partido político o agrupación y dos de cada diez en organizaciones lésbico-gay y de género.
Sobre las prácticas participativas de los estudiantes de Ciencia Política de la Facultad, la PECP (2017) registró que en el último año han realizado las siguientes:

Fuente: Primera Encuesta de Cultura Política de los Estudiantes de Ciencia Política de la FCPyS, UNAM, 2017, Khemvirg Puente y Agustín Morales (coords.), UNAM, 2017.
Gráfica 6 ¿Durante el último año, ¿has realizado alguna de las siguientes actividades? (porcentajes)
Se aprecia que siete de cada diez entrevistados han firmado una petición, seis de cada diez estudiantes participaron en una marcha, poco más de la mitad presionó en redes sociales. Cuatro de cada diez contactaron a un político o se reunieron con autoridades, dos de cada diez recolectaron firmas para un candidato independiente.
En suma, los estudiantes reconocen y practican distintas formas de participación ante la diversidad de circunstancias y problemas de nuestro país. Más allá de las diversas manifestaciones, se observan acciones directas a nivel local, así como aquellas que se presentan a partir del uso de las nuevas tecnologías para organizarse y hacerse escuchar. Lo anterior indica que hay un reconocimiento de los problemas, una preocupación y un deseo por cambiar aquello que les gusta; no obstante, existen retos importantes para evitar que la participación se vea limitada por elementos relacionados a las desigualdades en las estructuras de oportunidades. Una posible explicación de este nivel de involucramiento en la actividad social y política podría ser el contexto en que los estudiantes se desenvuelven y la comunidad universitaria a la que pertenecen.
Confianza interpersonal y política
De acuerdo con Luhmann (1996), la importancia de la confianza interpersonal radica en que ayuda a reducir la incertidumbre ante la complejidad del entorno, lo cual da seguridad a un sujeto en su interacción con el medio. Para rastrear la confianza interpersonal en la PECP (2017), se preguntó: En general,¿dirías que se puede confiar o no se puede confiar en la mayoría de las personas? A lo que uno de cada dos individuos indicó que no se puede (51.5 por ciento), mientras que cuatro de cada diez (42.3 por ciento) dijeron que sí se puede confiar en la mayoría de las personas.
Sobre la confianza que se tiene hacia diversos sectores, se encontró que es la familia, en primer lugar y posteriormente sus profesores y compañeros de carrera en quienes más confían. Sobresale que del listado se confía menos en las personas con una ideología distinta a la suya, en los líderes de su comunidad y en los mensajes que se transmiten por redes sociales, como se observa en la siguiente Tabla:
Tabla 2 En una escala del 0 al 10, como en la escuela, donde 0 es nada de confianza y 10 es completa confianza, ¿dime que tanta confianza tienes a... ? (promedio)
| La familia | 9.1 |
| Tus profesores de la Facultad | 7.6 |
| Tus compañeros de carrera | 7.4 |
| Personas extranjeras | 7.2 |
| Tus vecinos | 6.6 |
| Las personas de otra religión | 6.4 |
| Las personas de un partido político o ideología distinta a la suya | 5.3 |
| Los líderes de su comunidad | 5.2 |
| Los mensajes que se transmiten en redes sociales (Facebook, Twitter) | 4.4 |
Fuente: Primera Encuesta de Cultura Política de los Estudiantes de Ciencia Política de la FCPyS, UNAM, 2017, Khemvirg Puente y Agustín Morales (coords.), UNAM, 2017.
En sistemas democráticos, la confianza política ha sido vinculada como una evaluación indirecta del funcionamiento de las instituciones y al potencial de cooperación con las acciones emprendidas por éstas. En este sentido, la confianza política es considerada como un elemento fundamental para gestiones efectivas, que son respaldadas por la ciudadanía (Luhmann, 1979 y Putnam, 1995). De ello son ejemplos: el pago de impuestos, el apego al cumplimiento de las leyes, la colaboración en la implementación de políticas públicas (Nye, 1997, y Norris, 1999). No obstante, la desconfianza, es también útil, en el sentido que se establece como un mecanismo de defensa ante actos sistemáticos de corrupción, políticas públicas fallidas y demás acciones que favorecen el distanciamiento entre la sociedad y sus gobiernos, lo cual permite robustecer los pesos y contrapesos.
En la siguiente Tabla se presenta la comparación del promedio de nivel de confianza que tienen los estudiantes encuestados de Ciencia Política y los mexicanos mayores de 18 años en una encuesta a nivel nacional. Respecto a la confianza que se tiene hacia las instituciones, se observa que la confianza en la UNAM y en las organizaciones de la sociedad civil es la más alta en comparación con el resto de las enlistadas.
Tabla 3 En una escala de calificación de 0 a 10, donde 0 es nada de confianza y 10 es completa confianza, ¿qué tanto confías en ...? (promedio)
| Institución |
Estudiantes de Ciencia Política (PECP) |
Mexicanos mayores de 18 años (Confianza en instituciones Encuesta Nacional en Vivienda, Consulta Mitofsky, octubre, 2017). |
|---|---|---|
| La UNAM | 7.3 | 7.4 |
| Las organizaciones de la sociedad civil | 6.7 | 6.3 |
| Los medios de comunicación | 5.1 | 6.5 |
| El Instituto Nacional Electoral | 4.9 | 5.7 |
| El Ejército | 4.8 | 7.0 |
| Gobierno de la CDMX | 4.7 | 4.6 |
| El gobierno federal | 4.4 | 4.8 |
| Los sindicatos | 4.3 | 5.0 |
| Los curas, sacerdotes o ministros religiosos | 4.0 | 7 |
| La policía | 3.7 | 4.9 |
| Los diputados | 3.7 | 4.6 |
Fuente: Primera Encuesta de Cultura Política de los Estudiantes de Ciencia Política de la FCPyS, UNAM, 2017, Khemvirg Puente y Agustín Morales (coords.), UNAM, 2017; y Consulta Mitofsky, Confianza en las instituciones, Encuesta Nacional en Vivienda, octubre, 2017.
Al comparar a nivel nacional, sobresale que los estudiantes encuestados de Ciencia Política confían sensiblemente menos en los curas, sacerdotes o ministros religiosos, el Ejército, la policía y en los medios de comunicación. En el resto de las instituciones, los promedios mantienen rangos cercanos, menores a un punto, aunque en casi la totalidad de los casos los estudiantes de la FCPyS confían menos en las instituciones enlistadas.
Ideología y temas coyunturales
Aun con una comunidad siempre diversa ideológicamente, a lo largo de su historia la FCPyS ha sido vinculada más a movimientos, partidos y posturas relacionadas con la izquierda. Por ello, resultó particularmente relevante para la PECP (2017) preguntar sobre la postura ideológica a través de la pregunta:

Fuente: Primera Encuesta de Cultura Política de los Estudiantes de Ciencia Política de la FCPyS, UNAM, 2017, Khemvirg Puente y Agustín Morales (coords.), UNAM, 2017.
Gráfica 7 En política generalmente se habla de “izquierda” y “derecha”. ¿En lo personal te consideras ...? (porcentajes)
Como se puede observar, 19.1 por ciento de los estudiantes encuestados de Ciencia Política se consideró muy de derecha o de derecha, o de centro derecha; dos de cada diez (21.6 por ciento) de centro, y 56.8 por ciento señaló ser muy de izquierda, izquierda y centro izquierda. Los resultados permiten sistematizar los matices e intensidades a partir de la ideología en términos tradicionales. En este sentido, otra forma de validar la coherencia de las respuestas fue a partir de la postura de la comunidad sobre temas como aborto o la despenalización de la marihuana.

Fuente: Primera Encuesta de Cultura Política de los Estudiantes de Ciencia Política de la FCPyS, UNAM, 2017, Khemvirg Puente y Agustín Morales (coords.), UNAM, 2017.
Gráfica 8 ¿Qué tan de acuerdo o en desacuerdo estás con las siguientes frases? (porcentajes)
Como se puede observar, nueve de cada diez estudiantes señalaron estar de acuerdo, o de acuerdo en parte en despenalizar el aborto en todo el país, y tres cuartas partes dijeron que las autoridades universitarias deberían ser elegidas por el voto de toda la comunidad. Por su parte, 78 por ciento señaló que debería despenalizarse el consumo de marihuana en el país, contra 21.6 por ciento que dijo estar en desacuerdo. En cuanto a la conformación de las candidaturas a los congresos federales y estatales en igual número para mujeres y hombres, tres cuartas partes señalaron estar de acuerdo o de acuerdo en parte, contra una cuarta parte que indicó estar en desacuerdo. Sobresale que respecto a la permanencia de México en el tlc, existe una opinión dividida entre quienes están totalmente de acuerdo (29.8 por ciento) y en desacuerdo (35.5 por ciento). En suma, prevalecen posturas vinculadas a la izquierda; empero, se confirma también la relación entre la ideología y la posición personal sobre temas nodales en la agenda nacional.
Identidad, educación, formación y oportunidades a futuro
A lo largo de la historia, el ser humano ha tenido la necesidad de reconocerse a través de los diferentes grupos de pares; por esto, el sentido de pertenencia y el rol o roles que mantiene el individuo en el constructo social determinan un papel fundamental en su desarrollo. La interacción entre sujetos diferentes, no sólo en su individualidad, sino como miembros de grupos sociales y culturales distintos, conduce a que de la interacción misma puedan desprenderse significados y posiciones sociales para posicionarse frente al mundo (Medina, 2016).
En el caso específico de la comunidad universitaria, históricamente ha contado con una sólida identidad que se proyecta en diversas expresiones culturales, festivas y deportivas. En este tenor, de acuerdo a la PECP (2017), los estudiantes encuestados de Ciencia Política cuentan con una arraigada identidad universitaria, pues nueve de cada diez indicaron que se sienten mucho o algo parte de la UNAM y sólo uno de cada diez de los estudiantes señaló que se siente poco o nada parte.
En cuanto a las representaciones sociales13 sobre la FCPyS, resultó particularmente interesante preguntar la primera palabra que le viene a la mente a los estudiantes cuando escuchan Facultad de Ciencias Políticas y Sociales. Es decir, transportar el sentido de pertenencia que se tiene al nivel de la Universidad (macro), hacia el sentido de pertenencia que se tiene al nivel de la Facultad. En la siguiente nube de palabras se muestran las principales menciones, donde la frecuencia se relaciona con el tamaño.

Fuente: Elaboración propia con Wordle.net a partir de la pregunta 24 de la Primera Encuesta de Cultura Política de los Estudiantes de Ciencia Política de la FCPyS, UNAM, 2017, en Khemvirg Puente y Agustín Morales (coords.), México, UNAM, 2017.
Figura 1 Nube de palabras: Facultad de Ciencias Políticas y Sociales
La palabra política predomina en menciones por encima de las demás, pero no se debe dejar de lado que el resto a su alrededor tienen un peso en la construcción y representación de las virtudes, retos y características de la FCPyS. El examen de las palabras permite localizar valores, aptitudes y acciones pertenecientes al estudiante universitario, como son: el compromiso, la excelencia, la crítica, el debate, el estudio, la discusión y la investigación, así como palabras que para algunos estudiantes encuestados de Ciencia Política permiten identificar a la FCPyS; es decir, sus virtudes, estigmas y fortalezas: poder, público, institución, conocimiento, ciencias sociales, izquierda, comunidad, diversidad, estudio, discusión, investigación, academia, excelencia, grilla, revoltosos, desorden, chairos, droga y apatía (por mencionar sólo algunas). En un análisis secundario se encontró que 43.9 por ciento de las menciones cuentan con carga neutra, 31.6 por ciento de las palabras contienen una carga positiva y 23.3 por ciento con valoración negativa.
Posteriormente, la PECP preguntó si los estudiantes de Ciencia Política habían sido discriminados en la FCPyS. Los resultados mostraron que la ideología o simpatía partidista es el caso de discriminación más frecuente (41.5 por ciento), y de igual modo sobresale que tres de cada diez señalaron haber sido discriminados por la carrera que eligieron, tal y como se observa en la siguiente gráfica:

Fuente: Primera Encuesta de Cultura Política de los Estudiantes de Ciencia Política de la FCPyS, UNAM, 2017, Khemvirg Puente y Agustín Morales (coords.), México, UNAM, 2017.
Gráfica 9 ¿Alguna vez te has sentido discriminado en la Facultad por ...? (porcentajes)
Por otro lado, cuando se trata de la educación de un país, es importante tomar en cuenta que la formación favorece las condiciones de bienestar social, oportunidades y vigor a los valores cívicos y laicos, que fortalecen las relaciones de las sociedades, el avance democrático, el fortalecimiento del Estado de Derecho y el impulso de la ciencia, la tecnología y la innovación (OCDE, 2009). En el caso de México, la educación debería ser uno de los temas más importantes en la agenda y por ende es importante rastrear las percepciones en este ámbito.
En el tema de la educación se han realizado diferentes encuestas sobre las transformaciones deseables en el sistema escolar (Bourdieu, 1984). Otras, por ejemplo, tienen como fin analizar un sistema excluyente donde diferentes segmentos de la población no tienen las mismas oportunidades, como es el caso de la Encuesta Nacional de Educación (Zubieta, 2015). En este sentido, la PECP (2017) obtuvo datos de la evaluación en torno al tema de la educación.
Al preguntar a los estudiantes su valoración sobre la calidad de la educación en México, en una escala de 0 a 10 se obtuvo un promedio de 6.6. En la misma escala, la calidad de la educación en la UNAM obtuvo un promedio de 7.7; y finalmente la evaluación de la calidad de la educación en la Facultad alcanzó un promedio de 7.1.
Los promedios obtenidos muestran una calificación regular para el país y medianamente positivos para la UNAM y la FCPyS. Estos resultados se confirman con las respuestas a la satisfacción que existe con la formación que les ha brindado la UNAM como politólogos, donde nueve de cada diez señalaron estar muy o algo satisfechos, y solo uno de cada diez poco o nada satisfechos.
Por lo anterior, debe ponderarse el peso que tiene la formación y la percepción de oportunidades profesionales a futuro. En este sentido, la PECP (2017) cuestionó a los estudiantes su valoración de oportunidades y dificultad para encontrar trabajo al concluir la carrera. Los resultados arrojaron que el 60.2 por ciento respondió que será difícil, el 26.8 por ciento dijo que será fácil y el 12.5 por ciento consideró que no será ni fácil ni difícil. En esta percepción influyen factores de contexto económico nacional, así como de las propias oportunidades, redes y formación práctica. Con estos datos se puede plasmar la realidad de México, la cual pone de manifiesto que el acceso a la educación es limitado, pues sólo el 17 por ciento de los jóvenes mexicanos logran estudiar la universidad. Y si se considera que el nivel educativo ya no es garantía para obtener un buen empleo (OCDE, 2017), los estudiantes tienen una alta preocupación respecto a su futuro y las oportunidades laborales.
En suma, la comunidad de futuros politólogos de la FCPyS demuestra valoraciones positivas a la Universidad, la Facultad y la educación recibida. No obstante, refieren que podrían tener un futuro difícil al terminar sus estudios a partir de la competencia y el actual contexto de flexibilidad y precarización laboral imperante en el país.
Conclusiones
La Primera Encuesta de Cultura Política de los Estudiantes de Ciencia Política de la FCPyS reveló algunos de los componentes cognitivos, afectivos y evaluativos más relevantes que permiten identificar la diversidad y pluralidad de una comunidad consciente de un complejo entorno político y social. Si bien los antecedentes en la literatura académica demostraron que los universitarios en su mayoría contaban con una veta crítica y con valores democráticos, esta nueva medición nos permitió comprender y rastrear el impacto de los cambios políticos y tecnológicos de los últimos años y su efecto directo en la valoración y la participación en la vida pública.
Los futuros politólogos están informados y preocupados por los problemas nacionales, la situación política y su entorno inmediato. En esto, el rol de las redes sociales y el internet ha sido determinante. No obstante, uno de los principales retos se encuentra en la necesidad de discriminar noticias falsas, las cuales se han normalizado y generado a la vez desconfianza en publicaciones digitales.
Los estudiantes de Ciencia Política conservan una mirada crítica de lo que sucede en el país y consideraban -al momento de levantamiento, durante la administración de Enrique Peña Nieto-, que la democracia mexicana contaba con problemas severos, lo cual se enlaza con una profunda desconfianza hacia las instituciones estatales. No obstante, esta veta analítica se conjuga con un porcentaje menor que se muestra tolerante frente a la corrupción. Cuestión que devela resabios del pasado y que urge erradicar, tal vez a través de la inclusión de asignaturas obligatorias sobre ética profesional no sólo en esta Licenciatura, sino en toda la Universidad.
A la par, la agencia de los alumnos encuestados se confirma con el amplio repertorio de acciones que buscan incidir en su entorno. Más de la mitad ha firmado peticiones, asistido a marchas y se ha organizado con otros interesados. También cuentan con altos niveles de participación en asociaciones vecinales, comunitarias o profesionales, e incluso una cuarta parte de los estudiantes participan en partidos políticos. Es decir, en general, puede afirmarse que es una comunidad atenta a la vida pública, informada y participativa. Consideran que la política sirve para mejorar las condiciones de vida de la gente.
La UNAM es una institución que por su origen, evolución y situación actual, se distingue por su pluralidad y diversidad ideológica. Esta generación de estudiantes es plural; si bien mayoritariamente de izquierda y valores progresistas, una cuarta parte se vincula a valores conservadores. Cuestión que se confirma con las posturas sobre despenalización del aborto, uso adulto de la marihuana, la paridad de género. Por ello, puede concluirse al respecto que existe un distanciamiento frente a las formas tradicionales de hacer política y que hoy en día se han diversificado las formas de acción social vinculadas a una amplia agenda de derechos.
Por su parte, tanto entre los politólogos como en el resto de la comunidad, existe un arraigado sentimiento de identidad universitaria. Nueve de cada diez estudiantes de Ciencia Política se sienten mucho o algo parte de la Universidad. A pesar del sentido crítico de la comunidad, su valoración general de la Universidad y de la Facultad son positivas, con respuestas que trazan incentivos y ruta para llevar a cabo esfuerzos en la vinculación de las actividades de investigación, docencia, seguridad e inserción en el mercado laboral.
En suma, este panorama general confirma las diferencias y coincidencias que existen entre la comunidad de futuros politólogos con respecto a su percepción de los problemas públicos y su propia experiencia formativa. Es una comunidad de contrastes, pero comprometida con la transformación de la esfera pública y entusiasta por participar en ella. Es alentador el compromiso social de esa comunidad, aunque resulte necesario también reforzar los valores de la democracia y el Estado de Derecho. Sin lugar a dudas, futuros ejercicios longitudinales permitirán rastrear cambios en la diversidad de culturas que convergen en los politólogos de la Universidad.










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