Introducción
El mioclonus es un trastorno del movimiento hipercinético caracterizado por movimientos repentinos, breves, espasmódicos e involuntarios que afectan a uno o varios grupos musculares1. La presentación más común es el mioclonus sintomático, que generalmente surge como resultado de lesiones neurológicas agudas de diferente etiología2. Las mordeduras de ciertas arañas, como las viudas negras, causan neurotoxicidad a través de la alfa-latrotoxina, lo que provoca dolor intenso, cefalea y síntomas neuromusculares. Las delta-atracotoxinas de las arañas de tela en embudo imitan neurotransmisores que provocan cambios sensoriales, parálisis muscular y problemas autonómicos tales como diaforesis, hipotensión y arritmias3. Aunque informes de casos ya publicados han dado cuenta de mordeduras de arácnidos asociadas a espasmos musculares4-6, este informe presenta un caso único de mioclonus generalizado inducido por una mordedura de araña filogenéticamente asociada a las tarántulas.
Presentación del caso
Una mujer de 41 años acudió a la sala de urgencias con problemas repentinos y espasmódicos del movimiento. Aproximadamente 2 semanas antes del ingreso, dijo haber experimentado lo que describió como una mordedura o picadura de insecto mientras dormía. La mordedura se produjo en su pierna distal izquierda, despertándola debido al dolor. Al inspeccionar, descubrió una araña en su habitación (Fig. 1A). A los 2 días del incidente, observó el desarrollo de lesiones cutáneas alrededor del sitio de la mordedura. Durante los días siguientes, estas lesiones se fueron expandiendo, progresivamente, y estuvieron acompañadas de síntomas de ardor, picazón y fiebre. También notó la aparición de lesiones similares en su pierna contralateral y un aumento en su tamaño, coincidiendo con el inicio de movimientos espasmódicos generalizados. Como resultado, buscó atención médica urgente.

Figura 1 A: araña identificada perteneciente al suborden Mygalomorphae, que incluye arañas coloquialmente conocidas como tarántulas. B: placas eritematosas fusionadas con vesículas con bordes mal definidos, predominantemente en su pierna izquierda.
La paciente presentó signos vitales normales. Su examen reveló movimientos repentinos, generalizados y espasmódicos desencadenados por acciones y estímulos táctiles, fenomenológicamente categorizados como mioclonus. El resto de su examen neurológico fue normal. La exploración física adicional reveló la presencia de placas eritematosas que se fusionaban en vesículas con bordes mal definidos, causando dolor y persistiendo bajo presión digital. Ubicadas predominantemente en la pierna izquierda, estas lesiones se extendieron a la pierna derecha y al abdomen inferior (Fig. 1B).
Una exploració más exhaustiva no mostró ninguna otra anomalía, incluidas imágenes de resonancia magnética cerebral simple y con contraste, así como electroencefalografía. Los análisis de laboratorio, incluidos un hemograma completo, panel metabólico, panel para enfermedad de Lyme y Rickettsia, y perfil tiroideo, estuvieron dentro de los rangos normales. La electromiografía (EMG) confirmó la presencia de actividad muscular irregular en reposo, caracterizada por contracciones arrítmicas y de frecuencia variable exacerbadas por estímulos táctiles. La EMG reveló la presencia de múltiples unidades motoras con activación simultánea de una duración entre 67 y 211 milisegundos. El trastorno del movimiento se clasificó como mioclonus generalizado basado en los hallazgos clínicos y neurofisiológicos (Fig. 2). Las etiologías infecciosas, metabólicas y estructurales se descartaron mediante la evaluación inicial. Dada la clara asociación temporal, la mordedura de araña fue el factor etiológico más plausible. Un biólogo identificó a la araña como perteneciente al suborden Mygalomorphae, que incluye arañas coloquialmente conocidas como tarántulas. El tratamiento para la paciente incluyó clonazepam 1 mg 3 veces al día, trihexifenidilo 1 mg 3 veces al día y doxiciclina 100 mg 2 veces al día. En tan solo 24 horas, el mioclonus mejoró notablemente, permitiendo una reducción gradual del tratamiento. Un mes después, la paciente permaneció asintomática al tratamiento con los mismos fármacos y dosis.

Figura 2 Electromiografía del vasto lateral izquierdo. Actividad normal de inserción. En reposo, se observa actividad muscular irregular y no rítmica, con frecuencia variable que aumenta con el estímulo táctil. Esta actividad comprende múltiples unidades motoras con activación simultánea y dura hasta 211 milisegundos. Las contracciones parciales y máximas no se pueden valorar por la interrupción por movimiento involuntario.
Discusión
El caso presentado destaca un caso único de mioclonus generalizado inducido por una mordedura de araña, específicamente de una araña filogenéticamente relacionada con las tarántulas. El mioclonus suele provocar diferentes lesiones neurológicas; este caso se suma a la limitada literatura que existe sobre mordeduras de arácnidos asociadas a mioclonus.
En México, solo se conocen 2 géneros de arañas con importancia médica: la viuda negra (Latrodectus spp.) y la araña violinista (Loxosceles spp.)7,8. El espécimen encontrado en este caso no se asoció a estos géneros, sino al suborden Mygalomorphae. Este suborden incluye muchas familias coloquialmente conocidas como tarántulas9.
El veneno de estas arañas suele inducir dolor, necrosis tisular local y, en raras ocasiones, calambres musculares en humanos. En líneas generales, el pronóstico es favorable10. El veneno de las tarántulas incorpora sustancias de baja masa molecular, péptidos antimicrobianos (también conocidos como péptidos citolíticos o catiónicos, presentes en algunas familias de arañas), péptidos neurotóxicos ricos en cisteína, y enzimas y proteínas. Estos incluyen poliaminas, aminoácidos libres, nucleótidos y hialuronidasa, entre otros. Teóricamente, estos componentes actúan en sinergia, contribuyendo a la manifestación de síntomas asociados a los envenenamientos por tarántulas. Estos componentes del veneno contribuyen al momento de inmovilizar rápidamente a las presas, mientras que en humanos pueden provocar dolor, daño tisular localizado y, en raras ocasiones, calambres musculares graves10,11.
Aunque no existe un reconocimiento oficial de las tarántulas del territorio mexicano como médicamente significativas, experiencias con arañas de familias relacionadas han demostrado una variedad de trastornos neuromusculares. Se debe mencionar que, aunque este caso demuestra correlación y no una causalidad, cabe pensar que los componentes dentro del veneno de los miembros del suborden Mygalomorphae puedan provocar respuestas exageradas en individuos sensibles por razones poco claras. Tales respuestas pueden llevar a reacciones similares a las observadas en nuestra paciente.
Este caso representa una correlación directa entre un agente tóxico y el desarrollo posterior de un trastorno del movimiento tipo mioclonus, con el notable resultado de la resolución completa de los síntomas. Subraya la importancia de la vigilancia y la consideración de etiologías no convencionales al abordar casos que desafían los paradigmas diagnósticos tradicionales, ofreciendo una visión intrigante de las complejidades de los envenenamientos por arácnidos y sus potenciales consecuencias neurológicas.
Contribuciones de los autores
Conceptualización, recopilación de datos, análisis formal, investigación, metodología, supervisión, validación, visualización, redacción del borrador original, revisión y edición: C.A. Díaz-Garza, C.D. Acevedo-Castillo, C.N. Esparza-Hernández, J.A. Echeverría-Vargas y D. Martínez-Ramírez.










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