INTRODUCCIÓN
La enfermedad renal crónica es el declive de la tasa de filtrado glomerular a menos de 60 ml/min/1.73 m2 con una duración mayor de 3 meses. Los factores de riesgo se dividen en no modificables (sexo, edad, raza, bajo peso al nacer) y modificables (hipertensión arterial sistémica, diabetes mellitus, obesidad, dislipidemia, tabaquismo y enfermedad cardiovascular)1,2.
El diagnóstico se realiza mediante marcadores de daño renal estructural o funcional, así como con el cálculo de la tasa de filtrado glomerular (TFG), estudios de laboratorios y estudios de imagen. Entre los estudios de laboratorio más importantes se incluye la creatinina sérica, referencia utilizada para calcular la TFG; la fórmula CKD-EPI creatinina es la más utilizada en adultos por su capacidad predictiva para estimar la TFG real3-6.
La enfermedad renal crónica es asintomática, aunque en etapas avanzadas, cuando el daño renal es irreversible, se presentan síntomas inespecíficos. El objetivo es diagnosticarla en etapas tempranas; en etapas tardías, la calidad de vida del paciente es pobre y el tratamiento es costoso tanto para el paciente como para las instituciones de salud7-10.
Los mecanismos de iniciación y progresión de la enfermedad renal crónica son bien conocidos; sin embargo se continúan diagnosticando en etapas avanzadas, con incremento de la prevalencia en pacientes jóvenes en edad productiva y en los que la causa se desconoce, condición que complica el diagnóstico oportuno y la prevención de las etapas reversibles. Por ello, el tamizaje general ofrece un panorama sobre la salud renal de la población en estudio. Al respecto, la herramienta más oportuna y disponible para realizar el tamizaje es el cálculo de la TFG con la creatinina sérica11,12.
La prevalencia reportada de enfermedad renal crónica varía en función de la región, la presencia comorbilidad crónica y la edad13,14.
Las prevalencias publicadas de enfermedad renal crónica son fluctuantes. Algunos reportes señalan que en el mundo la prevalencia es del 10.0%, otros identifican en México una prevalencia entre el 7.3% y el 10.9%, y otros más señalan una prevalencia del 7.0% para la TFG < 60 ml/min/1.73 m2 en los Estados Unidos de América15-20. En Perú, la prevalencia nacional es del 1.4%, pero en algunas regiones alcanza el 2.8%21. En España, la prevalencia es del 5.1%22.
En este contexto, el objetivo de este estudio es determinar los porcentajes de cada estadio de enfermedad renal crónica en pacientes de la frontera norte de México.
MÉTODO
Se realizó un diseño transversal descriptivo a partir de expedientes y reportes de laboratorio de pacientes atendidos en los años 2022 y 2023 en el laboratorio de una Unidad Médica de primer nivel de atención de una institución de seguridad social, ubicada en la frontera norte de México. Se incluyeron mayores de 20 años en los que existieran reportes de laboratorio y expedientes clínicos que contaran con resultado de creatinina sérica, sexo y edad; se excluyeron las embarazadas. Se estudiaron 430 expedientes, asumiendo una prevalencia del estadio G1 del 80% (p = 0.80), un margen de error del 4% (d = 0.04) y un nivel de confianza del 97.88% (Zalfa = 2.05). La fórmula utilizada fue la de porcentajes para población infinita. En esta muestra se identificaron dos submuestras: pacientes con (n = 253) o sin (n = 177) diagnóstico de enfermedad crónica degenerativa (diabetes mellitus o hipertensión arterial).
La técnica muestral fue aleatoria simple estimada con una hoja de cálculo electrónico; cuando el número identificado no cumplía con los criterios de selección o se encontraba repetido, se pasó al inmediato superior.
El marco muestral fue el reporte de pruebas de creatinina realizadas en el laboratorio de la unidad médica (hospital), y la información obtenida se complementó con la registrada en el expediente clínico.
Se consideraron la edad, el sexo, la creatinina en sangre y la presencia de diabetes mellitus o hipertensión arterial sistémica.
La TFG se calculó con la fórmula CKD-EPI; para los hombres, creatinina ≤ 0.90 mg/dl (141 * (creatinina / 0.9)–0.411 * (0.993edad)) y creatinina > 0.90 mg/dl (141 * (creatinina / 0.9)–1.209 * (0.993edad)); y para las mujeres, creatinina ≤ 0.70 mg/dl (141 * (creatinina / 0.7)–0.329 * (0.993edad)) y creatinina > 0.70 mg/dl (141 * (creatinina / 0.7)–1.209 * (0.993edad))6. Con esta información se identificó el estadio de la enfermedad renal crónica utilizando como referencia la clasificación KDIGO: grado 1 (normal o alto), TFG ≥ 90 ml/min/1.73 m2; grado 2 (descenso ligero), TFG de 60-89 ml/min/1.73 m2; grado 3a (descenso ligero-moderado), TFG de 45-59 ml/min/1.73 m2; grado 3b (descenso moderado-grave), TFG de 30-44 ml/min/1.73 m2; grado 4 (descenso grave), TFG de 15-29 ml/min/1.73 m2; y grado 5 (fallo renal), TFG < 15 ml/min/1.73 m2.
El diagnóstico de enfermedad renal crónica se asumió como tamizaje considerando la medición de la TFG en una ocasión, sin segunda medición a los 3 meses.
El plan de análisis estadístico incluyó promedios, intervalos de confianza para promedios, porcentajes e intervalos de confianza para porcentajes.
El proyecto se registró ante el Comité de Ética e Investigación de la institución de salud con el número R-2024-205-028. La información se obtuvo de los expedientes clínicos electrónicos y de los reportes de laboratorio. Cuando se encontraron pacientes en estadio G3a, G3b, G4 o G5 se reportó al médico familiar correspondiente para que continuara con el protocolo de atención.
RESULTADOS
En la muestra total, el promedio de edad fue de 44.43 años (intervalo de confianza del 95% [IC 95%]: 43.45-45.42), el promedio de la TFG fue de 104.39 ml/min/m2 (IC 95%: 102.54-106.24) y no tenían comorbilidad crónica el 58.8% (IC 95%: 54.1-63.5). En la tabla 1 se presenta el resto de las características.
Tabla 1 Características físicas y bioquímicas, y comorbilidad, de la muestra estudiada
| Característica | Promedio/Porcentaje | IC 95% | |
|---|---|---|---|
| Inferior | Superior | ||
| Muestra total (n = 430) | |||
| Edad (años) | 44.43 | 43.45 | 45.42 |
| Creatinina (mg/dl) | 0.75 | 0.72 | 0.78 |
| TFG | 104.39 | 102.54 | 106.24 |
| Sexo | |||
| Hombre Mujer |
38.3 61.7 |
33.7 57.1 |
42.9 66.3 |
| Comorbilidad | |||
| DM HTA DM y HTA |
25.8 33.7 18.4 |
21.6 29.2 14.7 |
29.9 38.2 22.1 |
| Ausencia de comorbilidad crónica | |||
| Sí | 58.8 | 54.1 | 63.5 |
| Pacientes sin enfermedad crónica degenerativa (DM o HTA) (n = 253) | |||
| Edad (años) | 41.12 | 39.75 | 42.48 |
| Creatinina (mg/dl) | 0.71 | 0.68 | 0.73 |
| TFG | 109.16 | 107.01 | 111.31 |
| Sexo | |||
| Hombre Mujer |
33.5 66.5 |
27.7 60.6 |
39.4 72.3 |
| Pacientes con enfermedad crónica degenerativa (DM o HTA) (n = 177) | |||
| Edad (años) | 49.18 | 48.15 | 50.20 |
| Creatinina (mg/dl) | 0.82 | 0.74 | 0.89 |
| TFG | 97.36 | 94.34 | 100.39 |
| Sexo | |||
| Hombre | 45.1 | 37.7 | 52.6 |
| Mujer | 54.9 | 47.4 | 62.3 |
| Comorbilidad | |||
| DM | 62.7 | 55.5 | 69.9 |
| HTA | 81.9 | 76.20 | 87.6 |
| DM y HTA | 44.6 | 37.2 | 52.0 |
DM: diabetes mellitus; HTA: hipertensión arterial; IC 95%: intervalo de confianza del 95%; TFG: tasa de filtrado glomerular.
En los pacientes sin enfermedad crónica degenerativa, la TFG fue de 109.16 ml/min/m2 (IC 95%: 107.02-111.31) (Tabla 1). En los pacientes con enfermedad crónica degenerativa (diabetes mellitus o hipertensión arterial), la TFG fue de 97.36 ml/min/m2 (IC 95%: 94.34-100.39) y el porcentaje de hipertensión arterial sistémica fue del 81.9% (IC 95%: 76.20-87.60) (Tabla 1).
En la muestra total, el porcentaje de pacientes en estadio G1 fue del 82.6% (IC 95%: 79.0-86.2) y en estadio G5 fue del 0.2% (IC 95%: 0.0-0.6). En la tabla 2 se muestran los porcentajes para cada estadio de enfermedad renal crónica.
Tabla 2 Porcentajes de estadios de enfermedad renal
crónica estimados mediante tamizaje
| Estadio | Porcentaje | IC 95% | |
|---|---|---|---|
| Inferior | Superior | ||
| Muestra total (n = 430) | |||
| G1 | 82.6 | 79.0 | 86.2 |
| G2 | 14.2 | 10.9 | 17.5 |
| G3a | 2.3 | 0.9 | 3.7 |
| G3b | 0.5 | 0.0 | 1.2 |
| G4 | 0.2 | 0.0 | 0.6 |
| G5 | 0.2 | 0.0 | 0.6 |
|
Pacientes sin enfermedad crónica degenerativa (DM o HTA) (n = 253) | |||
| G1 | 87.7 | 83.7 | 91.7 |
| G2 | 11.5 | 7.6 | 15.4 |
| G3a | 0.8 | 0.0 | 1.9 |
| G3b | 0.0 | 0.0 | 0.0 |
| G4 | 0.0 | 0.0 | 0.0 |
| G5 | 0.0 | 0.0 | 0.0 |
|
Pacientes con enfermedad crónica degenerativa (DM o HTA) (n = 177) | |||
| G1 | 76.3 | 70.0 | 82.6 |
| G2 | 17.5 | 11.9 | 23.1 |
| G3a | 4.0 | 1.1 | 6.9 |
| G3b | 1.1 | 0.0 | 2.6 |
| G4 | 0.6 | 0.0 | 1.7 |
| G5 | 0.6 | 0.0 | 1.7 |
DM: diabetes mellitus; HTA: hipertensión arterial; IC 95%: intervalo de confianza del 95%.
En los pacientes sin enfermedad crónica degenerativa, el porcentaje en estadio G1 fue del 87.7% (IC 95%: 83.7-91.7); no se reportaron estadios G3b, G4 y G5 (Tabla 2).
En los pacientes con enfermedad crónica degenerativa (diabetes mellitus o hipertensión arterial), el porcentaje en estadio G5 fue del 0.6% (IC 95%: 0.0-1.7) y en estadio G1 fue del 76.3% (IC 95%: 70.0-82.6) (Tabla 2).
DISCUSIÓN
El tamizaje favorece el diagnóstico de enfermedades que el sistema de salud está preparado para atender en estadios tempranos, y con ello detener o retardar la progresión de su evolución natural. Las herramientas de tamizaje incluyen estudios imagenológicos, cuestionarios estructurados y mediciones bioquímicas. En el caso de la enfermedad renal crónica, los valores sanguíneos de creatinina, asociados con la edad y el sexo, permiten presumir el probable diagnóstico y el estadio de la enfermedad. En este artículo se aborda el tema y se ofrece un panorama preliminar de la prevalencia de la patología23.
La fórmula utilizada en esta investigación para el tamizaje fue CKD-EPI, que ha demostrado poseer las más altas sensibilidad y especificidad para estimar la TFG en adultos de 20 a 60 años de edad; no obstante, también es verdad que existen factores que pueden sobreestimar el resultado, específicamente el peso extremo del paciente, el tipo de dieta y las hepatopatías24; al respecto, hay que señalar que estas variables no fueron controladas, lo cual puede ser considerado una debilidad del trabajo. El diagnóstico de enfermedad renal crónica se realiza cuando la TFG se encuentra en valores anormales en dos mediciones en un periodo de 3 meses. En este estudio no se estableció el diagnóstico, sino que la propuesta se construyó para realizar tamizaje de escrutinio en pacientes que acudieron a la unidad de salud y se les practicaron estudios de laboratorio habituales solicitados en la consulta. Esta propuesta implica que existen actividades rutinarias realizadas por el médico que generan información clínica que puede ser aprovechada para realizar detección temprana25.
En esta población predominó el sexo femenino; en relación con ello, se ha descrito que la enfermedad glomerular predomina en el sexo femenino, condición favorecida por el embarazo y la nefritis lúpica. No obstante, también es una realidad que las mujeres hacen más uso de los servicios de salud y acuden con mayor frecuencia a ellos, lo cual podría explicar en este caso el comportamiento26.
La prevalencia de los estadios G4 y G5 es baja; no obstante, es una realidad que, en la actualidad, la presencia de enfermedades crónicas degenerativas es un problema de salud, y se sabe que este tipo de patologías favorecen la hiperfiltración glomerular que remodela el endotelio, el epitelio, las células mesangiales y posteriormente produce esclerosis glomerular, modificaciones que llevan al deterioro de la función renal. Ante este escenario, es esperable encontrar prevalencias más altas cuando existe comorbilidad crónicas y más bajas cuando no existe. Este es un tema relacionado con políticas de salud que favorezcan un diagnóstico temprano y con ello poder implementar acciones que retrasen la evolución natural de la enfermedad27,28.
La prevalencia de la enfermedad renal crónica es incierta, con valores muy fluctuantes, pues los reportes refieren 1.4%, 7.3%, 9.1%, 10.0%, 10.91%, 13.4% y 15.0% en población general, y se incrementa al 58.9% en los pacientes con diabetes atendidos en el hospital. Estas son cifras muy superiores a las encontradas en el presente estudio; al respecto, sería muy arriesgado asumir explicaciones, ya que para ello se requiere otro tipo de diseño, No obstante, este escenario resalta la importancia del tamizaje en grupos de población específica para tener la posibilidad de realizar una detección oportuna e implementar acciones que modifiquen la evolución natural de la enfermedad13-22,29,30.
Es una realidad que no existe una política pública de tamizaje de la enfermedad renal crónica; sin embargo, con la información generada cotidianamente en los servicios de salud existe la posibilidad del tamizaje. Esta es una práctica de salud que deberá modificarse en el corto plazo ante el comportamiento de la enfermedad renal crónica.
La prevalencia de enfermedad renal crónica va en aumento, y el diagnóstico en estadios irreversibles implica tratamientos especializados (diálisis peritoneal, hemodiálisis y trasplante renal) que repercuten de manera negativa en el paciente por el deterioro del nivel de salud; en la familia, por los cambios en la dinámica familiar y en la situación económica y psicológica del núcleo familiar; y en el sistema de salud, por los altos costos de los servicios especializados31,32.
Es verdad que en este artículo se presenta la prevalencia de los estadios con la finalidad de identificar un panorama tentativo de la enfermedad renal crónica, pero como valor agregado destaca la importancia y la necesidad del tamizaje como política pública ante una enfermedad que se posiciona como problema de salud que requiere mayor atención. El tamizaje es posible y ofrece una perspectiva inicial que debe ser complementada, y a partir de ella realizar acciones de salud. La información de la población está disponible en los sistemas de información existentes; la estimación de la función renal (como tamizaje o diagnóstico) mediante la TFG está validada y es accesible para cualquier sistema de salud23.









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