El espionaje es esencial para las operaciones militares, y los ejércitos dependen de él para llevar a cabo sus acciones.
Sun Tzu (544 - 496 a.C.)
Las agencias de inteligencia del gobierno mexicano han ejercido un rol importante en contra los movimientos estudiantiles, guerrillas, huelgas obreras, luchas campesinas y movimientos sociales. Desde 1940, el régimen político se interesó por saber qué sucedía en los círculos políticos y sociales adversos y propios, pues se investigaba a los aliados como a los disidentes. Estos últimos eran monitoreados con vehemencia y clasificados de acuerdo a su nivel de riesgo en “comunistas, antirrevolucionarios, antimexicanos y/o peligrosos para el estado”3 (AGN, 1954, exp. 11-4-954/H-91/L-2).
En la Secretaría de Gobernación se crearon la Dirección Federal de Seguridad (DFS) y la Dirección de Investigaciones Políticas y Sociales (IPS). A la par de estas agencias, existió el Servicio Secreto de la Policía del Distrito Federal y la Sección Segunda del Estado Mayor Presidencial (EMP), que realizaron espionaje y detenciones entre opositores y criminales, con base en delaciones, espionaje telefónico e informes de infiltrados, agentes y espías. De estas organizaciones, la más conocida y con mayor documentación en el Archivo General de la Nación (AGN) es la DFS, de la que encontramos informes y notas sobre distintos movimientos sociales y “subversivos”, que fueron redactados por los agentes que se encontraban infiltrados.
La DFS nació en 1947 y completó al departamento confidencial y a la oficina de información política de Gobernación En un principio estuvo a cargo de la Presidencia y luego de la Secretaría de Gobernación hasta su extinción en 1985.4 Sus funciones eran “proteger al presidente [y a los mandatarios que visitaran el país], investigar asuntos delicados, analizar la información obtenida y realizar operativos especiales contra enemigos del régimen”, los primeros cursos sobre “métodos de investigación policiaca fueron impartidos por agentes del FBI” (Aguayo, 2001, pp. 66-67). Los agentes de la DFS se dedicaban la mayor parte de su tiempo al espionaje, “se comunicaban en lenguaje cifrado, intervenían teléfonos, se infiltraban en grupos opositores, interceptaban cartas y tenían redes de informantes en todas las esferas de la vida nacional” (Aguayo, 2001, p. 68).
Uno de los agentes con mayor reconocimiento en los documentos de la DFS, fue Ayax Segura Garrido, “profesor politécnico y agente encubierto de la DFS” (Ortega, 2020, p. 183), quien fue integrante del Consejo Nacional de Huelga en el movimiento estudiantil de 1968. En una entrevista con el periódico La Jornada, Miguel Nazar Haro, exdirector de la DFS confirmó su infiltración con esta declaración: “Él nos pasó información de dónde estaba escondido (Tomás Cervantes) Cabeza de Vaca. Nos dijo: en tal domicilio (suelta una carcajada). Y llegamos a ese domicilio. No” (Castillo, 2012, p. 4).
Este análisis se enmarca en la historia de los movimientos sociales, concepto que ocupamos del historiador John Henry Coatsworth, en su trabajo de 1988, titulado Patrones de rebelión rural en América Latina, quien los define como una agrupación de sectores sociales para alcanzar una cierta influencia colectiva sobre el Estado, ya sea por la protesta pacífica o la acción violenta. Para conocer más sobre los informes de los agentes de la DFS analizaremos los reportes de Ayax Segura Garrido, cuando fue comisionado -en la década de 1970- al estado de Guerrero, con el fin de enviar información sobre la guerrilla de Lucio Cabañas Barrientos y el Partido de los Pobres (PDLP) y las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) de Carmelo Cortés Castro. Haremos notar que sus comunicaciones ayudaron al puntual seguimiento de acciones sociales y que el espionaje fue un eslabón muy importante en operaciones militares y de contrainsurgencia.
La metodología que respalda los resultados que aquí se exponen es de carácter descriptivo y explicativo, utilizando la reflexión sistemática sobre realidades, apoyándose para ello en diferentes documentos. La información recopilada permite construir una perspectiva histórica para el caso particular de los movimientos sociales en el estado de Guerrero; recuperar experiencias de primer orden sobre la visión de un agente de la DFS, interpretaciones que están sesgadas a favor de la fuente oficial. Sin embargo, es importante dar a conocer esta información con el propósito de contribuir en la historiografía sobre el espionaje en los movimientos sociales del estado de Guerrero y cubrir algunos huecos que no han sido documentados. Es por ello que la investigación documental, permitió realizar un recorrido en la línea del tiempo de 1972 a 1975, desde el primer informe que tenemos de Ayax Segura Garrido y la atención que él le presta a lo que está reportando, identificando las causalidades que se han presentado en el reconocimiento de los sujetos que investiga y su área de influencia, partiendo de la postura que es la visión de un agente entrenado para dar su versión de los hechos que describe.
Es un estudio documentado con expedientes de la DFS, ubicada en el AGN, y consiste en 248 fojas de 1972 a 1982, firmadas por Ayax Segura Garrido, de las cuales sólo utilizaremos los años de 1972 a 1975, cuando el agente fue comisionado al estado de Guerrero. Cabe apuntar que, para clarificar algunas de las ideas trabajadas, nos valimos de relacionar los documentos con otros expedientes de AGN, como periódicos, artículos y capítulos de libros especializados en el tema, lo que nos permitió situar el análisis de la información en las condiciones imperantes en ese momento histórico social.
La estructura del texto responde a cuatro apartados: el primero refiere elementos biográficos de Ayax Segura Garrido y su participación como agente infiltrado en el movimiento estudiantil de 1968, el segundo contiene un breve contexto histórico para comprender el periodo estudiado, algunos antecedentes de la represión gubernamental con los movimientos sociales y cómo surgen las guerrillas rurales como el PDLP y las FAR. El tercero y cuarto tratan del papel que desempeñaron los informes de Ayax Segura Garrido en la represión del PDLP y las FAR, y su vínculo con el ejército a partir del Plan Telaraña y la intención de reforzar los servicios de inteligencia para liquidar esos grupos “subversivos.”
Ayax Segura Garrido, el Agente de la DFS
En 1947 se creó la DFS, que fungió como una oficina dedicada a investigar y analizar los acontecimientos políticos relevantes de la vida nacional. El cumplimiento de este cometido requería de la “detección permanente de los fenómenos más destacados en la actividad sociopolítica de México; investigación sobre la naturaleza de los mismos y el análisis de los factores que inciden en ellos y la ponderación de sus repercusiones” (Salazar y Hernández, 2006, p. 11). Esta agencia de investigación política se transformó en una dirección dedicada a la seguridad interior y con personal más especializado en tareas de espionaje e infiltración de grupos sociales disidentes al régimen. La DFS necesitó de capacitar agentes dedicados al espionaje y a la infiltración de grupos opositores, intercepción de correspondencia, uso de redes de informantes en todas las esferas, la utilización de identidades falsas, entre otras” (Aguayo, 2001, p. 68). Uno de estos espías fue Ayax Segura Garrido, infiltrado en el movimiento estudiantil de 1968, quien logró colocarse en el Consejo Nacional de Huelga y “fue de mucha utilidad para acusar y señalar a los líderes visibles del movimiento estudiantil y así hacer cuadrar las distintas piezas de la conjura contra el gobierno, mientras permaneció en la prisión de Lecumberri entregaba información al Capitán Gutiérrez Barrios sobre los familiares de los presos que los visitaban (Ortega, 2020, p. 183).
Segura Garrido no sólo entregaba información, también intentó radicalizar el movimiento estudiantil con la propuesta de crear grupos de choque violentos contra las fuerzas policiales. En una entrevista realizada por Elena Poniatowska, registrada en el libro La noche de Tlatelolco, Félix Lucio Hernández Gamundi mencionó lo siguiente:
Con Ayax también tuvimos problemas. Como a los tres días de declarada la huelga en la ESIME llegó a una asamblea matutina, se presentó como instructor de talleres o de educación física de la Vocacional 7 -no recuerdo bien lo que dijo que hacía- y nos dijo que tenía mucha experiencia en esas cosas de huelgas, que como maestro del Instituto quería ayudarnos. Nos propuso que formáramos un grupo de choque; «sería como el departamento de defensa de su Comité de Huelga». -Ustedes díganme quiénes quieren formar parte de este cuerpo de choque y yo los entreno. Seguramente dentro de poco tratarán de golpearlos, de agredirlos y deben estar preparados. La política de ustedes debe ser la ley del Talión: ojo por ojo diente por diente. Si te pegan, pega, si te matan, mata […] -Ése fue su consejo. Lo corrimos del auditorio y la asamblea le prohibió volver por ahí. No volví a saber de él sino en el Campo Militar número 1 cuando me informaron que Ayax me acusaba de querer organizar grupos de choque (Poniatowska, 1971, pp. 159-160).
Estos agentes, como el caso de Ayax Segura Garrido, mostraron una excelente capacidad para infiltrarse y recopilar información,5 pero fue notable la pobreza de su análisis y tendencia a alimentar las paranoias de Gustavo Díaz Ordaz. “En los informes que enviaba diariamente a la Federal de Seguridad al presidente y al secretario de gobernación aparecen sin ponderación los rumores y chismes que sobre armas, guerrillas y violencia contra el gobierno circulaban por las escuelas” (Aguayo, 2001, p. 89). Ayax Segura Garrido es detenido el 2 de octubre de 1968, hace valida la postura del gobierno de México para reprimir a los estudiantes, el 6 de octubre de 1968 declaró6 ante El Heraldo de México y las autoridades ministeriales que reconocía las armas que fueron encontradas en la Unidad Habitacional Tlatelolco, con el propósito de formar columnas para la lucha violenta:
Que a estos individuos se les dotó de armas por parte de los líderes de la línea “radical” a que ya se ha referido habiéndose enterado el de la voz que fueron provistos de pistolas, metralletas y escopetas recortadas para que hiciera uso de las mismas en el caso de un enfrentamiento con la Policía o el Ejército, cuyas armas fueron entregadas por conducto de Guillermo Guardado y Sócrates Amado Campos Lemus (El Heraldo de México, 1968, p. 2).
Con ello se justificó la violencia desatada por el gobierno de Gustavo Díaz Ordaz. En la narrativa los estudiantes estaban armados y listos para hacer frente al gobierno, hasta con bombas caseras, “el de la voz se enteró de que un individuo al que apodaban el cuco […] adquirió diversos elementos para la composición de explosivos o bombas que también pudieran utilizarse por las columnas de referencia” (El Heraldo de México, 1968, p. 2). Estas columnas nunca vieron acción, si es que es cierto que fueron hechas por el Consejo Nacional de Huelga o las armas fueron sembradas exprofeso, “y así hacer cuadrar las distintas piezas de la conjura contra el gobierno, mientras permaneció en la prisión de Lecumberri [Ayax Segura Garrido] entregaba información al Capitán Gutiérrez Barrios sobre los familiares de los presos que los visitaban” (Ortega, 2020, p. 183). Entonces, la Secretaría de Gobernación tuvo un plan7 para reprimir el movimiento estudiantil.8
Breve contexto histórico. La represión para mantener el poder
El sexenio de Luis Echeverría Álvarez (1970 a 1976) estaba precedido de un régimen autoritario encabezado por Gustavo Díaz Ordaz, que reprimió movimientos sociales en contra del sistema político, como luchas campesinas, huelgas obreras, de médicos, ferrocarrileros, represión de guerrilleros9 y estudiantiles, que culminaron con la matanza del 2 de octubre de 1968 en Tlatelolco. Además de encarcelar a personas disidentes y críticos de su régimen, caracterizándose por imponer mano dura en cualquier manifestación social.
El sexenio echeverrista comenzó tendiendo la mano de la reconciliación con los estudiantes reprimidos y con los presos políticos, para distanciarse de su antecesor con una serie de reformas conocidas como “apertura democrática”; creando más escuelas de educación media superior y superior como los Centros de Ciencias y Humanidades (CCH), Colegios de Bachilleres (COBAH), Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), entre otras. A los presos políticos los liberó y les ofreció empleo en su gobierno, algunos aceptaron y otros prefirieron deslindarse del régimen.
Esta política de la rama de olivo duró muy poco ya que el 10 de junio de 1971 reprimió una manifestación estudiantil, conocida como el halconazo. Fue nombrada así por el grupo paramilitar de Los halcones, que disolvió la marcha a sangre y fuego, lo que convenció a muchos activistas que el gobierno continuaba con la misma línea de intolerancia y falta de dialogo.
Después de la matanza del 10 de junio, las filas de la lucha armada se engrosaron, de manera particular en el ámbito urbano. Después de dos matanzas estudiantiles en un lapso tan corto, la opción pacífica se estaba clausurando. Aunque hay que reconocer que en algunos grupos estudiantiles ya se contemplaba esta forma de lucha a fines de los años sesenta, lo cierto, también, es que la segunda matanza estudiantil terminaba por orillar a varios grupos hacia la ruta armada; ya no era tomar las calles, sino sumergirse en la clandestinidad, optando por la revolución y hacerse pueblo (García, 2021, p. 206).
Las guerrillas empezaron a aumentar por el descontento político del régimen priista que gobernaba en una falta de democracia, intolerancia a las demandas sociales, cacicazgos en los estados, la prevalencia de un régimen que no escuchaba a los opositores que pedían entrar al terreno político, las injusticias sociales y la precariedad económica de millones de mexicanos. El desarrollo estabilizador que propició el “milagro mexicano” comenzó a agotarse, causando estragos en los más pobres, pues se caracterizó por padecer una elevada inflación, el distanciamiento con el sector empresarial y el repunte de la deuda a niveles históricos, que llevaron a la crisis económica de 1976.
Ante el contexto guerrillero ocasionado por las condiciones sociales y políticas, el gobierno de México y los Estados Unidos de América (EUA) no fueron indiferentes. Sabemos por diversas investigaciones que la CIA10 operó en México con apoyo del Ejército Mexicano y la DFS, para asesorar en inteligencia, espionaje y capacitar militarmente al gobierno de México en su lucha contra las guerrillas urbanas y rurales que se extendían por todo el país, entre las que se contaban: el Frente Revolucionario Armado del Pueblo (FRAP), Liga Comunista 23 de septiembre, Movimiento de Acción Revolucionaria (MAR), los lacandones, el Frente de Liberación Nacional (FLN), el Partido de los Pobres (PDLP) y el Frente Armado del Pueblo (FAP). La visión del Estado Mexicano fue asegurar estrategias de indagación e infiltración en el incipiente movimiento revolucionario, con miras al socialismo, ubicado principalmente en el Distrito Federal y algunas regiones de los estados de Guerrero, Jalisco, Chihuahua, Nuevo León, Sinaloa, Michoacán, Oaxaca, Puebla, Veracruz, Hidalgo, entre otros.
En Guerrero existían cuatro grupos: 1) Las Fuerzas Armadas de Liberación (FAL), que surgieron de un grupo participes del movimiento estudiantil universitario, que ayudó al PDLP como base de apoyo, para posteriormente volverse independientes; 2) la Asociación Cívica Nacional Revolucionaria (ACNR), 1968-1972, encabezada por Genaro Vázquez Rojas; 3) el PDLP, 1967-1974, liderado por Lucio Cabañas Barrientos11, que surge a raíz de la matanza de Atoyac, el 18 de mayo de 196712, por parte del “gobernador Abarca Alarcón [que] mandó a la localidad a dieciocho agentes judiciales motorizados” (Castellanos, 2011, p. 117), quienes irrumpieron a balazos en la escuela de la localidad y en la plaza adyacente a la presidencia municipal. Entre los asistentes estaba Lucio Cabañas Barrientos13, quien tomó la palabra y pidió calma a las personas, disuadiendo a que los policías bajaran las armas. “Esta masacre fue el trágico desenlace de protestas realizadas por padres de familia y profesores contra la directora de la Escuela Primaria Juan N. Álvarez, acusada de negar la educación a los hijos de campesinos, además de ponerlos a realizar labores de limpieza en la escuela. Tal grado de violencia ejercida contra opositores políticos evidenciaba que las demandas sociales no se reconocían como válidas y, por ende, no requerían de atención, lo cual entraña una constante conflictividad” (Argüello, 2020, p. 95) ocasionando “cinco muertos y veintisiete heridos […] Una de las víctimas fue una mujer con ocho meses de embarazo” (Castellanos, 2011, p. 120).
La hoy conocida como “Masacre de Atoyac” precipitó el surgimiento de un movimiento armado organizado por “profesores rurales, estudiantes universitarios y campesinos en la Sierra de Atoyac, que entre 1967 y 1970 se gestó, y entre 1971 y 1974 realizó acciones de confrontación con acaudalados políticos locales y con militares” (Argüello, 2020, p. 95). La masacre provocó indignación general en los seguidores de Lucio Cabañas que deciden internarse en la sierra de Guerrero, lo que desembocó en un movimiento político-militar, el nacimiento del PDLP, “Lucio planteó que él no iba a salir, que su lugar de lucha estaba en la sierra y que a él le había dolido mucho la cuestión de los caídos e incluso había sido una de las promesas que había hecho él, en la asamblea del 17 de mayo de 1967 en la escuela Modesto Alarcón, él planteó de que si caían campesinos muertos pues había que vengarse, que se iban a vengar” (Martínez, 2009, p. 211).
El cuarto grupo existente en el estado de Guerrero fue las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR)14, 1973-1975, fundada por Carmelo Cortés Castro y Aurora de la Paz Navarro, guerrilla que nace por diferencias con Lucio Cabañas, “celos políticos que condujeron a la gente del Partido de los Pobres a tomar la decisión de expulsarlo, porque en apariencia tenían el temor de que desplazara a Lucio de la dirección” (Martínez, 2009, p. 278). Se organizaron y decidieron crear un nuevo grupo guerrillero
ya fue hasta el mes de octubre de ese 1973 cuando nosotros pensamos, ya en serio, conformarnos como organización y nos dimos a la tarea de buscar contactos, o sea, nos dimos tareas: a ver tú vas allá y allá y tú acá acá y órale, ¿no? Regularmente se hizo con gente que eran amigos y de mucha confianza o familiares, fue así que surgieron las FAR con esa gente. Y las FAR tuvieron como fundamento, que se conformaron con gente que de alguna manera había participado o simpatizaba con el Partido de los Pobres… (Martínez, 2009, p. 279).
Se pretendía que este nuevo grupo operara en “todas las regiones del estado de Guerrero, entre otras: la Costa chica, la Región de la Montaña y la zona centro del estado” (Martínez, 2009, p. 280).
Memorias de un agente. El PDLP y su caída
El PDLP y las FAR fueron investigadas por Ayax Segura Garrido en su comisión en el estado de Guerrero, de 1972 a 1975. Suponemos que fue enviado a Guerrero por ser un espía muy eficiente, que se requería de su presencia por leer de manera adecuada el contexto social y político de los adversarios (demostramos líneas arriba como se infiltró en el CNH y su participación como agente), pues el estado Guerrero se había convertido en un foco guerrillero que era preciso sofocar y una de tantas acciones fue la operación telaraña, que
comprendía la realización de operaciones irregulares y contraguerrilleras bajo las órdenes del Secretario de la Defensa Nacional, el General de División Hermenegildo Cuenca Díaz. Diferentes barrios fueron sitiados, comenzaron las tropas a incursionar en montes golpeando a la población que se encontraban a su paso con el objetivo de obtener información sobre el rumbo de los guerrilleros. Hurtaban en las poblaciones comida y ganado principalmente, así como objetos que los pobladores tenían en sus viviendas y que eran consideradas por los militares como valiosos (Gamiño, 2017, p. 194).
Dicha operación se realizó entre los meses de marzo a abril de 1971 y resulto en la detención de diversas personas, entre ellos el padre de Genaro Vázquez y familiares cercanos de Lucio Cabañas. En este contexto llegó Ayax Segura Garrido en 1972, para reforzar el área de inteligencia e informar las actividades insurgentes, sus informes son nutridos y a detalle, pues “este grupo era el responsable de llevar a cabo labores de investigación, recolección y concentración de información, así como de infiltración en grupos subversivos y guerrilleros que pudieran representar una amenaza a la desestabilización del régimen…” (Cáceres, 2021, p. 87). Dichos reportes eran enviados a la DFS, que a su vez los remitía a la Secretaría de Gobernación con la fecha, hora, número de folio y asunto.
La búsqueda de información era tal, que Ayax Segura Garrido investigaba los periódicos de Guerrero cuando los movimientos sociales mandaban algún comunicado a la opinión pública, realizaban un secuestro, detenían a alguien, realizaban un mitin o convocaban a la población a la lucha armada. Seguía de cerca a los pobladores de las comunidades afines al PDLP y a las FAR, ya sea comunicándose con las fuerzas policiales o indagando en las poblaciones, sin que sospecharan de sus intenciones como agente de los servicios de inteligencia.
Su primer informe es un estudio sobre el desarrollo de la guerrilla en la región de Atoyac de Álvarez y la conformación del PDLP, también lo firman el capitán Arturo Acosta Chaparro y los agentes de la DFS, Héctor Bravo Vargas y Juan Vargas García. Estaba dirigido al director de la DFS, Luis de la Barreda Moreno, fechado el 7 de julio de 1972, y consistió en 13 fojas mecanografiadas en las que describió las acciones guerrilleras, entre las que destacan: el robo a la sucursal Cuauhtémoc del Banco de Comercio de Acapulco, en octubre de 1971; los secuestros de Jaime Farrill Novelo, Juan Gallardo, del Dr. Telésforo Andalón, de Juan José Becerra Luna y de Cuauhtémoc García Terán. Se hace notar que, tras la aprehensión e interrogatorios de guerrilleros vinculados al asalto al Banco de Comercio de Acapulco y al secuestro de Jaime Farrill, se confirmó la existencia del PDLP y se sabe que, a partir del 2 de febrero de 1972,“se tiene conocimiento de que el grupo se desplaza ocupando diferentes áreas, en donde establecen sus campamentos, de los cuales hasta la fecha son conocidos como Los Mangos, Las Pascuas, El Escorpión, El Cascabel, La Martica, La Palma de Coco, La Patacua, El Chiflón, Los Cayacos, El Jabalí, La Sorpresa, El Guinduri, San Martín y El Moreno” (AGN, 1972, legajo 1 de 3 f. 2).
Reportan que a partir del secuestro de Cuauhtémoc García Terán comenzó la acción abierta del grupo liderado por Lucio Cabañas Barrientos e identifican su estructura orgánica que se integra de acuerda a las funciones de cada grupo: “Organización de civil. Partido de los Pobres. Organización armada. Brigada Campesina de Ajusticiamiento. Grupos pequeños que actúan en las ciudades. Comisiones de lucha. Grupos pequeños que llevan a cabo secuestros, asaltos, etc. Brigada de lucha” (AGN, 1972, legajo 1 de 3 f. 3-4). También advierten sobre el peligro del grupo armado y su radio de influencia “entre el Paraíso, Tepetixtla, El Cayaco y Atoyac, que comprende un área aproximada de 652 km2. Desde el punto de vista operativo esto constituye un problema de tipo regional, que puede tomar proporciones a nivel nacional” (AGN, 1972, legajo 1 de 3 f. 3). Su carácter de guerrilla inició a partir de la emboscada a miembros del ejército en el pueblo de San Andrés de la Cruz, el 25 de junio de 1972. Sobre este último atentado informan que la Secretaría de Defensa Nacional, a través de la 27° Zona Militar, “se encuentran actualmente operando en el área crítica, un promedio de 360 hombres, a base de pequeños grupos con efectivos no mayores de 33 hombres, constituyendo 9 grupos denominados agrupamiento, al mando de un oficial cada uno” (AGN, 1972, legajo 1 de 3 f. 3).
Finalmente, se presentan dos listados de personas, la primera, de 92 miembros activos del PDLP y la otra lista, de 58 personas partidarios a la guerrilla, en éstas se detalla sus actividades en distintos operativos de la guerrilla, domicilio y su situación jurídica, ya sea como detenido o prófugo. Lo que indica que existieron órdenes de captura por la vía legal o ilegal, su condición de guerrilleros y/o simpatizantes al PDLP los hacía enemigos del Estado, “realizándose catorce campañas militares”15 (Castellanos, 2011, p. 124) para aniquilar al PDLP. “Acosta Chaparro, ya ascendido a capitán, detiene por docenas a hombres, mujeres y niños que traslada al cuartel militar de la colonia Mártires de Atoyac para torturarlos. En las comunidades, además, se tienden cercos militares y de forma abrupta se impide el acceso a sus medios de subsistencia…” (Castellanos, 2011, p. 140). Con el estudio sobre el desarrollo de la guerrilla elaborado por la DFS constatamos las acciones militares del ejército y su plan a seguir “Ese año de 1972 se triplican las desapariciones en la región, pues al menos tres mujeres y catorce hombres son secuestrados sin que quede rastro alguno” (Castellanos, 2011, p. 140).
El ejército fortaleció sus operaciones militares ya que “a las fuerzas armadas se les otorgó plena autonomía en la lucha antiguerrillera, a grado tal que los integrantes de esta institución, de manera discrecional, podían decidir el destino de los detenidos: si serían liberados, entregados a las autoridades civiles, o si deberían ser enviados a cárceles militares para “archivarlos” y en el futuro extraerles información bajo tortura, o si era “necesario” ajusticiarlos clandestinamente. Bajo esta lógica, el Campo Militar Número 1 y la 27ª Zona Militar de Atoyac fueron habilitados como campos de concentración para recibir y resguardar a los detenidos (Gamiño, 2017).
En el segundo informe, con fecha del 12 de noviembre de 1973, dirigido al director de la DFS, Ayax Segura Garrido menciona que en Chilpancingo “los pobladores del poblado de Jaleaca de Catalán ubicado en la sierra sur del Edo. de Guerrero informaron al Comandante del grupo de la Policía Judicial de Tecpan de Galeana que por el rumbo de los poblados de Santa Bárbara, San Cristóbal, Santa Rosa y San Miguel, en la sierra, andaba Lucio Cabañas Barrientos con su gente” (AGN, 12 de noviembre de 1973, f. 3), información que le dijo el coronel de caballería Emilio Salgado Salgado jefe de la policía judicial del estado de Guerrero. En otro párrafo se menciona que en Santa Bárbara estuvo Lucio Cabañas Barrientos
en compañía de más o menos 45 individuos y 5 mujeres, todos ellos armados con armas de alto poder, los cuales fueron identificados M1 M-2, escopetas y fusiles ametrallador ligeros. En ese poblado […] Lucio Cabañas ayudado con el micrófono de la escuela exhortaba al pueblo en general, pidió a los campesinos que analizaran la situación de como actuaba el Gobierno y los capitalistas que han explotado al campesinado (AGN, 12 de noviembre de 1973, f. 5).
Con detalle se informa de Lucio Cabañas Barrientos y del informante de la policía judicial, además de las acciones a seguir por parte de los guerrilleros. El gobierno estaba informado y empezó a sentir, no sólo el peso político de los insurrectos, sino de la población que querían ayudar a los combatientes; campesinos empobrecidos que eran incitados a tomar las armas para hacerle frente al régimen político, los terratenientes y empresarios, que a la sazón eran el enemigo a vencer. A partir de este informe, se redactan tres notas de seguimiento, que si bien los dos primeros no tienen que ver con los hechos descritos anteriormente, si asientan que la DFS no daba por desatendida cualquier información sobre Lucio Cabañas Barrientos y su grupo guerrillero. El primero es del 14 de noviembre de 1972, consta de 5 fojas mecanografiadas, se asienta que “Francisco Alcaide Paulino y Federico Cambray Juárez fueron detenidos después de que solicitaron al dueño de una cantina una suma de dinero a nombre de Lucio Cabañas Barrientos que se comprobó no pertenecían al PDLP” (AGN, 14 de noviembre de 1973). El otro informe, con fecha del 15 de noviembre de 1972, menciona que fue detenido el “obrero Tranquilino Carbajal Campos, quien envió una carta amenazando al Dr. Raúl Montero Añorve, vecino de la misma población, exigiéndole la cantidad de $300, 000. 00, amenazándolo de muerte si no entregaba esa cantidad, en la misma carta explicaba que era gente de Lucio Cabañas Barrientos” (AGN, 15 de noviembre de 1973, f. 1-4) En la misiva se menciona que durante los interrogatorios negó ser miembro del grupo de Lucio Cabañas Barrientos y que no se encontraron archivos en la DFS del detenido.
El tercer oficio es del 21 de diciembre de 1973, girado al Director Federal de Seguridad, donde el agente Ayax Segura Garrido notificó sobre un comunicado del PDLP que se envió a los periódicos del estado de Guerrero Avance, Novedades de Acapulco, El correo y el Sol de Chilpancingo,
recibieron por correo una carta firmada por Lucio Cabañas Barrientos, Isidro Castro Fuentes, Enrique Velázquez Fuentes, Agustín Álvarez Ríos y José Luis Orbe Ramírez […] informan al pueblo de México de dos emboscadas al gobierno de Luis Echeverría Álvarez, nuestros golpes al mal gobierno son desgastes que hacemos a la clase rica que aplasta las libertades de México y son nuestras acciones un modo de señalar el camino hacia la guerra de todos los pobres contra todos los millonarios que nos oprimen (AGN, 21 de diciembre de 1973, f. 1).
La misiva mencionó que el día 18 de noviembre de 1973, por el poblado de la Yerba Santita y las Compuertas “Tendimos una emboscada contra soldados del mal gobierno […] Les hicimos doce bajas de las cuales 11 soldados fueron muertos y uno quedó herido (AGN, 21 de diciembre de 1973, f. 1). Ayax Segura Garrido sigue investigando y hace notar a la DFS “que las autoridades locales presumen que es muy posible que este comunicado haya sido enviado a la revista ¿Por qué?16 Y a algunos diarios de la capital de la república” (AGN, 21 de diciembre de 1973, f. 2).
De lo anterior se desprende que la guerra contra el gobierno avanza y el PDLP quiere dar a conocer a la opinión pública los avances de su lucha, pero el ejército, como vimos líneas arriba, envía partidas militares para sofocar la rebelión, las misiones militares aumentaron con el secuestro del senador Rubén Figueroa Figueroa, el 30 de mayo de 1974, que a la postre sería gobernador del estado de Guerrero, y es el 2 de diciembre de 1974 que Lucio Cabañas es abatido por el ejército17.
Las FAR, informes para su derrota
Las FAR fue un movimiento guerrillero que nació a fines de 1973, con Carmelo Cortes Castro y Aurora de la Paz como sus líderes. Carmelo “nació en el Rincón de las Parotas, municipio de Atoyac de Álvarez, Guerrero. El 16 de julio de 1948” (Morales, 2017, p. 78). Estudió primaria en su pueblo, al mismo tiempo que ayudaba a sus padres en las labores del campo y conocía los caminos de la sierra y las zonas más escarpadas de la región. Los estudios de secundaria los realizó “en la Escuela Normal Rural de Ayotzinapa durante el periodo escolar 1962-1965 […] En su último año de secundaria 1964-1965 fue miembro del Comité Nacional de la Federación de Estudiantes Campesinos Socialistas de México (FECSM)18, acudía a los círculos de estudios que desarrollaba el Comité de Orientación Política e Ideológica (COPI) de la normal de Ayotzinapa (Morales, 2017, p. 79), el cual dedicaba sesiones a la concientización política y al estudio del marxismo.
Cuando cursó la preparatoria en la Universidad Autónoma de Guerrero (UAG), participó en la huelga general en 1966, que fue reprimida con violencia, “después del conflicto impidió su continuación como estudiante de la Universidad Autónoma de Guerrero, para ese entonces tenía una orden de aprehensión, continuada, por no pagar el amparo solicitado” (Morales, 2017, p. 87). En su estancia en la UAG conoció personas interesadas en el activismo social, que le permitieron integrarse al PDLP de Lucio Cabañas. Eneida Martínez, en su tesis Los alzados del monte. Historia de la guerrilla de Lucio Cabañas menciona que Carmelo Cortés se integra a la Brigada Campesina de Ajusticiamiento en la primera asamblea del PDLP en 1970.
La participación de Carmelo en la guerrilla del Partido de los Pobres puede dividirse en dos etapas: la primera donde ingresa a al PDLP y es arrestado en un traslado de dinero a Atoyac de Álvarez y la segunda cuando escapa de la cárcel junto con Carlos Ceballos y se reintegra a la sierra hasta que es expulsado (Morales, 2017, p. 92).
Es expulsado, junto con Aurora de la Paz, por mantener una relación sentimental con ella, que era mal visto por la dirigencia del PDLP y compañeros. Otro motivo fue por las diferencias políticas con Lucio Cabañas, quien se ausentó por motivos de salud y en ese lapso Carmelo redactó un ideario revolucionario que no comulgaba con las ideas de Lucio Cabañas, “es claro que la expulsión de Carmelo Cortes, obedece, a la publicación del Segundo Ideario en la revista ¿Por qué?” (Morales, 2017, p. 97) y que las acusaciones de su relación sentimental con Aurora, sirvieron como pretexto para aplicar un castigo.
Aurora de la Paz “nació el 30 de enero de 1954 en la Ciudad de México” (Morales, 2017, p. 97) donde estudió hasta la preparatoria, “desde temprana edad se vio envuelta en las luchas estudiantiles. A los 17 años se incorporó al grupo guerrillero” (Morales, 2017, p. 98). Martínez describe la estancia de Aurora en la sierra de Guerrero y el conflicto que se origina por relacionarse sentimentalmente con Carmelo Cortés:
Lilia (sobrenombre de Aurora) era una guerrillera que había pertenecido al grupo de la Organización Partidaria, a la cual renuncia para integrarse y trabajar de manera activa con la Brigada Campesina de Ajusticiamiento (brazo armado del PDLP). La otrora pareja sentimental de Lilia había sido Aníbal, también perteneciente a la Partidaria, empero, la relación llegó a su fin y éste sale de la Brigada para realizar tareas políticas de su organización en la ciudad, la partida de Aníbal confirmaba aún más el rompimiento entre ambos. Fue cuando se inicia la relación, primero de amistad estrecha, entre Lilia y Carmelo Cortés, no sin que varios brigadistas empezaran a verlo como un acto inmoral (Martínez, 2009, p. 272).
El periodo de acción de las FAR fue breve, duró año y medio y se dedicó a reclutar miembros, obtener armas, conseguir dinero, capacitación en política y adiestrar militarmente a sus integrantes, con estos propósitos ejecutó dos operaciones: el secuestro de Vicente Rueda19 Saucedo y el de Margarita Saad20 el 30 de agosto de 1974. La DFS informó que su hermano Marcos no está dispuesto a cumplir las condiciones para su liberación. “Los que fueron a recoger el rescate el 12 de septiembre de 1974, fueron emboscados. En la acción murieron Ciro Nájera Fajardo (a) ‘Esteban’, y Víctor Hugo Herrera Pegueros (a) ‘Manuel’ ó ‘Baltazar’. Quedó herido ‘Isaías’ Moisés Perea Cipriano” (AGN, 2 de diciembre de 1974, f. 44). Cabe mencionar que Margarita Saad fue ejecutada, lo que propició un seguimiento puntual a la organización.
En seguimiento a las FAR, Ayax Segura Garrido envía al director de la DFS un oficio, con fecha del 16 de enero de 1975, en la que
informa que detectó un domicilio en colonia Morelos, en las afueras del perímetro urbano de Acapulco en donde llegaba Carmelo Cortes Castro […] se inició una operación organizada por el Comandante Wilfrido Castro Contreras y 15 elementos de la policía militar al mando del Capitán Primero de Infantería Francisco Javier Barquín. Irrumpieron en la casa intentando entrar dos elementos de la policía militar, uno de ellos apodado “el mago” y el otro cuyo nombre es Jorge, el primero en entrar recibió tres impactos al parecer de carabina en el pecho y uno en la cabeza, el llamado Jorge recibió un disparo que entró a la altura del hombro derecho y lo atravesó alojándose el proyectil cerca de los pulmones; los elementos militares se abstuvieron de disparar debido a la presencia de varias mujeres y niños que salían de la casa […] La información a la prensa local fue en el sentido de que fueron agentes de la Policía Judicial del Estado los que fallecieron (AGN, 16 de enero de 1975, f. 1).
También enfatizó que la policía militar decomisó armas y dinero en efectivo, que Carmelo Cortés logró escapar y reitera que es “autor material e intelectual de varios secuestros, preso en la cárcel de Chilpancingo, prófugo de la misma, organizador del grupo guerrillero llamado “Fuerzas Armadas Revolucionarias” y de otros similares, uno de los últimos lugartenientes de Lucio Cabañas Barrientos” (AGN, 16 de enero de 1975, f. 2)
Al día siguiente, Ayax Segura Garrido, con los agentes Igor Escalada Coronel y Manuel Moreno Fierro, elaboran otro documento que redactaron con base en los planes que habían redactado las FAR en la casa cateada en Acapulco, donde proyectaban “dar muerte a dos elementos de la Policía Judicial del estado. Laureano e Isidro García, matar a los hermanos Marcos y Alberto Saad, asaltar la planta de Pepsi Cola, asaltar la Sucursal Constituyentes del Banco de Comercio en este puerto y secuestrar al Dr. Martin Heredia Merklin” (AGN, 17 de enero de 1975, f. 1). Mencionan que detuvieron a Faustino Cruz Jaimes (el Flamenco), Daniel Martínez García y Benito Flores Silva.
Con esta información la DFS y el ejército mexicano se adelantaron a lo planeado por el grupo guerrillero y empiezan a cerrar el cerco para eliminar a las FAR. En un informe de la DFS sin firma, con fecha de 6 de mayo de 1975, se describe que el grupo dirigido por Carmelo Cortés Castro
estableció su centro de operaciones en el Estado de Morelos, contactaron con ‘Nicolás’ [Guillermo Mena Rivera] quien recibió la invitación por parte de ‘Enrique’ [Bernardo Villamar Pérez]. Posteriormente lo conectó ‘Walter’ quien lo llevó a Cuernavaca para recibir un cursillo impartido por Carmelo Cortés Castro, de lo que son las F.A.R., al que asistieron, además: ‘Camilo’, ‘Ely’, ‘Emiliano’, ‘Enrique’, ‘Fernando’, ‘Francisco’, ‘Gregori’, ‘Homero’, ‘Jorge’, ‘Luis’, ‘Ricardo’, ‘Rosa’, ‘Salvador’, ‘Trotsky’ y ‘Walter’. Al finalizar se les preguntó si deseaban participar activamente ó únicamente como simpatizantes. Ellos decidieron que activamente. Guillermo Mena R quedó asignado a la Célula Acapulco, junto con ‘Enrique’ [Bernardo Villamar P.] y ‘El Caneque’ [Alejandro Rivera P.] (AGN, 6 de mayo de 1975, f. 1).
El asalto al Banco Nacional de México, sucursal Casino de la Selva, el 25 de julio de 1975, fue la última operación que realizó las FAR,
a raíz de esto se desató una ola de detenciones, así cayeron varios compañeros. Para trasladar el M-1 se utilizó el saco de Valentín Ontiveros Abarca (a) “Ernesto”, la prenda aún llevaba la etiqueta de la tintorería y en la acción la dejaron olvidada, ésa fue la pista para que la policía llegara hasta el domicilio donde vivía la hermana de Valentín; ella les dijo que su hermano estaba en la Ciudad de México y así fue como lo detuvieron y lo trasladaron a Cuernavaca (Morales, 2017, p. 112).
Se sucedieron más arrestos con sus respectivos interrogatorios, en otro informe de la DFS, a fines del mes de julio, se menciona que después del golpe al Banco, los guerrilleros encabezados por Carmelo Cortés Castro:
Se reunieron en Acapulco en la casa de ‘Enrique’ [Bernardo Villamar P.], quien les platicó del asalto al Banco de Cuernavaca y otras expropiaciones realizadas por las FAR y les dio dinero para una investigación de un trabajo indirecto, el secuestro del dueño de una cervecería que está junto al Cine Río de Acapulco. Este secuestro no se realizó, se acordó el secuestro de Guadalupe Soto Martínez. ‘Leonel’, ‘Alberto’, ‘Román’ y ‘El Chavito’ decidieron que era la persona indicada, ya que se trataba de la hija de un Doctor acaudalado. Se formó una comisión integrada por ‘Nicolás’ [Guillermo Mena R.], ‘Caneque’ [Alejandro Rivera P.] y el ‘Chavo’, para su investigación (AGN, 27 de julio de 1975, f. 1).
Guillermo Mena y su esposa María Teresa Torres Ramírez fueron detenidos tras el secuestro, de acuerdo a la DFS, ella era el contacto entre la célula Acapulco y la célula de Morelos,21 cuyo contacto era Aurora de la Paz Navarro del Campo, pareja sentimental de Carmelo Cortés Castro y dirigente de las FAR.22 Carmelo Cortés fue detenido el 28 de agosto de 1975 en
una óptica en la Col. Anáhuac donde asistió con su compañera Diana. Iban cuatro integrantes de las FAR. Cuando Carmelo sospechó que el ambiente estaba raro, le pidió a Aurora y a Patricio Abarca Martínez que se pusieran a resguardo, mientras que él se quedaba con Daniel Flores ‘Porfirio’. Ambos fueron aprehendidos y torturados hasta la muerte (Gallegos, 2004, p. 126, 256).
La DFS y Ayax Segura Garrido centraron su atención en los diversos actores que participaron en el PDLP y las FAR, actuaba de manera directa para detener y contener a los guerrilleros; investigaba y actuaba. Los agentes de la federal se desempeñaron “como un brazo armado del presidente de la república”, apoyando al ejército en la delación, la persecución y hasta el asesinato, efectuó operativos de intervención en distintos domicilios para detener a guerrilleros y civiles que, a su juicio habían participado o no en acciones de insurgencia. Detuvo e interrogó sin orden judicial alguna, nunca hubo dificultades para catear domicilios particulares, pues los informes descritos son internos, enviados al director de la DFS, sin cortapisas y con detalles como nombres, acciones militares, armas decomisadas y recomendaciones a seguir para exterminar a los grupos guerrilleros.
Otro elemento a destacar en los informes, es la versión de los agentes que concuerda con la versión de los medios de comunicación, un ejemplo de ello lo tenemos con la detención de Tranquilino Carbajal Campos (descrito líneas arriba), en el documento elaborado por Ayax Segura Garrido, el 15 de noviembre de 1972, donde informó al director de la DFS que se detuvo a Tranquilino Carbajal, amenazando al Dr. Raúl Montero Añorve, exigiéndole la cantidad de $300,000.00, esa información es reproducida el 16 de noviembre de 1972 en el periódico La Prensa, con palabras exactas a lo redactado en el documento de la DFS, sólo con el título de “Cayó un secuestrador al servicio de Lucio Cabañas” (Rodríguez, 1972, p. 5). En la nota de prensa sólo quitan del documento que Tranquilino no trabajaba para Lucio Cabañas y que fue interrogado por agentes de la DFS. Así constatamos que la información dirigida a la opinión pública, la denominada “información oficial,” fue creada por las instancias del Estado o de organismos oficiales que ofrece una versión única para elaborar, propagar y mantener una identidad y una memoria “nacionales” (Cuesta, 1993, p. 44). Los reporteros y periódicos transcriben la información tal cual fue redactada por el agente de la DFS y lo que se envía a los medios es la versión del gobierno. Esto con el propósito de ocultar información sobre las acciones militares de los luchadores sociales y denostarlos; por ello los insurgentes imprimían volantes y misivas que repartían a los ciudadanos en las calles, para dar a conocer su lucha y el propósito de hacer la guerra. La mayoría de las misivas eran interceptadas por la DFS.
Conclusiones
El papel que jugó la información de los servicios de inteligencia, por medio de Ayax Segura Garrido, agente de la DFS a cargo de la Secretaría de Gobernación en los años de 1972 a 1975, fue fundamental para coordinar acciones militares entre la policía judicial y el ejército. Nos hemos dado cuenta que sirvió de forma estratégica para definir planes23 conjuntos en contra de la insurgencia y los poblados que apoyaban a los insurrectos. Con la cantidad de información que produjeron generaron análisis que repercutieron en operativos militares, detenciones, búsqueda de personas y en la aniquilación del PDLP y las FAR. La DFS no fue la única institución que participó en la lucha contrainsurgente. Sin embargo, tomó el liderazgo porque, además de coordinar las acciones, proporcionaba la mayor parte de la información para los operativos de búsqueda y aniquilamiento.
la vigilancia de las personas (pero sobre todo las detenciones y la tortura) permitió conocer nombres, direcciones y lugares que frecuentaban, atando los cabos de las acciones cotidianas que estos sujetos realizaban, lo que permitió dar con el paradero de muchos guerrilleros, así como la detención extrajudicial de algunos miembros de estos grupos por ser considerados “sospechosos”. Que confirieran a Ayax Segura Garrido al estado de Guerrero y que investigara al PDLP y a las FAR, denota que le tenían absoluta confianza en las tareas encomendadas, pues su trabajo anterior como agente en el movimiento estudiantil de 1968 fue extenso.
La fuente documental que se trabajó es la versión directa de la represión cotidiana que vivieron los guerrilleros y luchadores sociales en esa etapa por desaparecer los grupos subversivos, por lo anterior coincidimos con el informe de la Comisión de la Verdad del Estado de Guerrero
que la Guerra Sucia en Guerrero se produjo en un contexto tanto de represión masiva como sistemática y constituyó una política de Estado. La represión se ejerció de manera constante a través de diferentes operativos que variaban por las circunstancias y necesidades del momento (COMVERDAD, 2021, p. 54).
Los documentos firmados por Ayax Segura Garrido son sólo una muestra de la información de los agentes de la DFS y confirman acciones conjuntas
de contraguerrilla, que consistiría en hechos directos contra colaboradores y simpatizantes del Partido de los Pobres, [las FAR], bien fuera en lo personal o contra sus propiedades, a efectuarse por elementos del Gobierno, civiles o militares, sin uniforme, debidamente preparados para ello, con objeto de quebrantar su red de información, abastecimientos y militancia (COMVERDAD, 2021, p. 56).
Este hecho confirma la represión que tanto se ha negado por las autoridades civiles y militares.
Este trabajo también contribuyó a la historiografía reciente que ha estudiado el tema como los trabajos de Valdez (2021) y Jasso y Cáceres (2021), que consideran a los agentes confidenciales como “los ojos y oídos del régimen”; individuos omnipresentes, capaces de saber casi todo lo que sucedía en territorio mexicano, para informarlo a sus jefes y eliminar cualquier, “posible enemigo”, manifestación o movimiento social que contraviniera los intereses del Estado.
Lo redactado nos presentó un panorama general de esos años. No pretende agotar el tema, sino, por el contrario, deja abiertas líneas de investigación y plantea nuevas preguntas dedicadas a los agentes de la DFS y su incidencia en la infiltración, espionaje y combate de los movimientos sociales. Hace falta explicar más la especificidad histórica, social y cultural de los agentes de la DFS como actores relevantes de la contrainsurgencia. Agentes que por su labor de secrecía se mantuvieron ocultos de la opinión pública durante mucho tiempo. Sólo con el trabajo de archivo y la memoria oral hemos podido saber de ellos, y analizar su actuar en distintos momentos de la historia de México y lo que compete a la represión de movimientos sociales.
Este trabajo abre más interrogantes, ¿cómo influyeron en acciones coordinadas y planes del ejército y las distintas corporaciones policiacas?, ¿qué mecanismos utilizaron los agentes para investigar y en su caso infiltrarse en las organizaciones investigadas? Estas son algunas preguntas que deberían ser la formulación de hipótesis que tendrán que ser contestadas con información documental distinta a la fuente oficial, con archivos privados e información testimonial de personas que supieron de ellos y si es posible de agentes de la extinta DFS proclives a declarar.










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