Introducción
De acuerdo con Schwab (2016), la cuarta Revolución industrial se está construyendo sobre la tercera; la revolución digital ha estado ocurriendo desde mediados del siglo pasado. Se caracteriza por una fusión de tecnologías que está difuminando las líneas entre las esferas física, digital y biológica. En ese sentido, las tecnologías de información están modificando la forma en que nos relacionamos unos con otros en sociedad. Si bien muchos autores hablan de un empoderamiento ciudadano que ha contribuido a la expansión democrática con el acercamiento entre la clase política y los ciudadanos, así como una apertura del espacio público, tradicionalmente monopolizado por los medios de masas, también existe un aumento de la movilización política, menciona Valera (2012). En ese sentido, Schwab (2016) dice que a medida que los ciudadanos interactúan con los gobiernos habrá mayor presión por cambiar el actual enfoque de participación pública y formulación de política. Ante ello, los gobiernos se encuentran en la necesidad de elevar los niveles de transparencia y eficiencia que les permitirán mantener su ventaja competitiva, de lo contrario las problemáticas de gobernanza seguirán aumentando.
Ahora bien, los espacios públicos de la vida en sociedad son aquellos donde las personas dialogan para crear debates de ideas con la finalidad de llegar consensos. Habermas (1981) dice que la esfera pública es donde los ciudadanos se relacionan voluntariamente bajo la garantía de que pueden unirse para expresar y publicar libremente opiniones, que tengan que ver con asuntos relativos al interés general. Por su parte, Papacharissi (2002) retoma los conceptos habermasianos al exponer que Internet está abriendo nuevos espacios públicos para la conversación política, una nueva corriente de cultura política, la llama la esfera pública virtual. En este sentido, Valera (2012) menciona que el interés inicial suscitado por herramientas cibernéticas como websites y blogs, que centraron el interés de los investigadores desde finales de los noventa hasta los primeros años del siglo XXI, ha sido recientemente sustituido por el estudio de los medios sociales como espacios idóneos para la consecución de debates ciudadanos sobre los asuntos de interés general. Ante estos nuevos espacios de diálogo social entre los individuos, se teje un discurso que imprime mayor inmediatez, lo cual tiene repercusiones en las formas tradicionales de la política. Por lo cual, existe un riesgo potencial por generar noticias que no tienen un compromiso ético con realizar narrativas con veracidad y objetividad, sino a intereses de grupos por la lucha para alcanzar el poder. De tal modo es imperativo poner atención a la vulnerabilidad que se presenta en la construcción de la democracia ante el enfrentamiento de las estructuras ideológicas y económicas en este escenario digital.
Pregunta de investigación
¿Cómo son las prácticas comunicativas de los grupos políticos en los entornos digitales para incidir en la construcción de la opinión pública?
Justificación
Los movimientos sociales se gestan en la disrupción que surge de la necesidad de las demandas que hace al gobierno. Por ello, el enfoque de las políticas públicas y la participación ciudadana debe replantearse. La gobernanza está en una crisis de adaptación a los cambios tecnológicos, por lo que el Estado necesita mayor agilidad en el control y vigilancia de lo que sucede en el entorno digital. Los movimientos sociales del siglo XXI se han organizado en gran medida por la comunicación alterna que permiten las plataformas de las redes sociodigitales, por lo que es necesario entender las nuevas prácticas comunicativas entre los actores, así conocer cómo la mediación algorítmica genera fenómenos sociales en la esfera digital, por lo que a partir de una revisión de la literatura se busca identificar el grado de influencia sobre la opinión pública en los asuntos políticos.
Por lo anterior, existe una crisis del Estado que hace ineludible conocer las características de la operatividad de los agentes sociales entre la mediación algorítmica que pone en riesgo la gobernabilidad de la sociedad al existir una extensión de la conversación de las plazas ubicada ahora en el entorno digital donde se dan las relaciones de poder, así como la influencia bajo una cultura del individualismo que los algoritmos generan. Lo anterior da paso a la polarización por la carencia de diálogos, las burbujas ideológicas se fortalecen ante la mediación algorítmica. Es necesario objetivar las dinámicas de comunicación que se dan en el ciberespacio para visualizar las correlaciones de poderes para comprender la jerarquización del mismo.
Estado del arte
Los textos empleados como punto de partida para esta investigación comparten un interés en examinar las características de los nuevos paradigmas en la comunicación política que se dan dentro de las plataformas sociodigitales como una extensión de los espacios públicos. Los estudios de Álvarez-Monsiváis (2017), Rodríguez-Cano (2018), Contreras-Padilla (2018), además de la investigación de Valera-Ordaz, Calvo y López-García (2018) analizan la conformación de la opinión pública en los procesos políticos y electorales. En ese sentido, se centran en las prácticas comunicativas que guardan la intencionalidad de influenciar la percepción de los hechos políticos dentro de las plataformas digitales, tanto por los actores sociales como por los medios de comunicación. Así pues, Álvarez-Monsiváis (2017) y Contreras-Padilla (2018) estudian la difusión de información falsa o manipulada con la causalidad de alterar en la conformación de la opinión pública desde la posverdad. Por otro lado, Rodríguez-Cano (2017) se centra en estudiar los fenómenos de la comunicación política tales como las burbujas ideológicas, mediaciones algorítmicas y cámaras de eco en el ecosistema de los medios digitales en la incidencia de la opinión pública. Por su cuenta, Valera-Ordaz, Calvo y López-García (2018) analizaron las interacciones comunicativas alrededor de la homofilia en los espacios públicos digitales para reflexionar sobre las nuevas prácticas comunicativas. En tanto, De-la-Garza-Montemayor, Peña-Ramos y Recuero-López (2019) indagaron sobre la relación existente entre la socialización que se produce en la red, las habilidades digitales y la participación política en línea y fuera de línea. En este mismo sentido, la investigación de Larrondo, I-Gras y Terradillos (2019) examinaron los aspectos específicos del hashtivismo, como la correlación entre el grado de politización y el comportamiento dialógico del feminismo en Twitter, para ello, se centró en la conversación digital generada a través de diversas comunidades y cuentas (feministas, influencers, periodistas, representantes políticos, etc.) en relación a la polémica sentencia del caso español de La Manada. De otro modo, en el trabajo de Berumen y Medellín (2016) analizaron cómo medir el impacto que se tuvo de las campañas en redes sociales en la interacción con los usuarios, aunque no pueda ser todavía concluyente para inferir que esta variable fue la más determinante en la victoria del candidato independiente. Asimismo, Casero-Ripollés (2018) observó el impacto de las plataformas digitales en la producción, distribución y consumo de información política en los procesos electorales a partir de una revisión en profundidad de las investigaciones previas. Por su lado, Arcila-Calderón, Ortega-Mohedano, Jiménez-Amores y Trullenque (2017) centraron su interés en el potencial del análisis supervisado de sentimientos, aprendizaje automático y datos masivos (big data) como técnicas y métodos emergentes asociados, así mismo analizó las oportunidades que para la comunicación política representan estas innovaciones. No obstante, Rodríguez-Estrada, Muñiz, y Echeverría (2020) estudiaron la relación entre la participación política en línea con la offline en dos estados de la República que experimentaron un proceso político como la campaña electoral para la elección de gobernador: Nuevo León en 2015 y Puebla en 2016.
Ahora bien, Rodríguez-Cano (2018), Álvarez-Monsiváis (2018), Contreras-Padilla (2018), Valera-Ordaz et al. (2018) aplicaron diferentes metodologías cuantitativas en dos plataformas sociodigitales, tanto Twitter como Facebook, donde de manera general se recopiló información digital para obtener una muestra de datos para su análisis con diferentes técnicas estadísticas y algorítmicas. Por lo anterior, Rodríguez-Cano (2018) realizó un estudio de dimensión exploratoria con una selección de 999 publicaciones más recientes de cada página, del 29 de junio de 2017, donde utilizó el análisis de redes sociales para investigar las estructuras sociales con énfasis en los datos relacionales con la vinculación de nodos, que representan el grado de vinculación e interacciones de una red. Por otro lado, Álvarez-Monsiváis (2017) optó por el análisis de contenido en su modalidad cuantitativa en nueve cuentas de Twitter pertenecientes a comunicadores o medios de comunicación que hayan elaborado una encuesta después de cada uno de los debates, por lo que emplearon 18 encuestas, tanto las generadas en abril como en mayo de 2017, de las cuales fueron seleccionadas aleatoriamente 80 cuentas y se obtuvo los primeros 20 tuits y retuits que aparecieron en su línea del tiempo contenido del candidato al que apoyaban, de algún mensaje partidista o de pensamientos propios del usuario que expresaron afinidad política. El total fue de 1 170 retuits fueron analizados. De otro modo, Contreras-Padilla (2018) sus estudios fueron de carácter cuantitativo, y consistió en un monitoreo de contenidos de las noticias no comprobadas que se publican en Facebook de nueve fan pages del 1de enero al 31 de julio de 2017, además de una encuesta en línea sobre la opinión de los consumidores la cual fue contestada por 470 usuarios de Facebook durante el 23 de julio y el 23 de agosto de 2017. A su vez, Valera-Ordaz et al. (2018) se localizó que en sus estudios seleccionaron de forma aleatoria un post para cada día y cada partido político por razones de viabilidad, ya que el volumen total de posts y comentarios excedía claramente nuestra capacidad de codificación manual, de esta forma, la muestra final consiste en 2 800 comentarios. En tanto, De-la-Garza-Montemayor et al. (2019) utilizaron una metodología de carácter cuantitativo a partir de la aplicación de una encuesta por internet a través de Google Forms a jóvenes universitarios, donde la muestra fue no probabilística por conveniencia a 1 239 mexicanos, 627 españoles y 1 058 chilenos, desarrollándose el trabajo de campo entre el segundo semestre del año 2017 y el primer semestre del año 2018. Si bien, Larrondo et al. (2019) examinaron mediante técnicas de Análisis de Redes Sociales un total de 290 989 tuits publicados por 168 014 usuarios únicos en los hashtags #Cuéntalo, #HermanaYoSíTeCreo, #NoEstasSola y #YoSiTeCreo entre el 26 de abril de 2018 -fecha de la primera sentencia judicial sobre el caso de La Manada-, y el 30 de agosto del mismo año -fecha establecida intencionadamente por los investigadores para cerrar un periodo de captura representativo de varios meses, cuatro en este caso-. Sin embargo, Berumen et al. (2016) realizaron un trabajo exploratorio de rastreo de los videos publicados en YouTube a través de los canales oficiales de los candidatos, y su nivel de impacto fue medido en función del número de visitas y del total de reproducciones. También se hizo un análisis de la participación activa de los usuarios en entorno 2.0 y el contenido que se generó especialmente en Facebook de febrero a mayo de 2015. En cuanto al análisis de Twitter solo se efectuó en indicadores generales respecto al número de seguidores, interacciones, publicaciones, contenido visual y textual, con el fin de medir el impacto en la popularidad de los candidatos. Por último, se ponderan los resultados finales de la votación validada por el órgano electoral local con el fin de compararlos con el impacto de cada candidato en la web. A diferencia, Casero-Ripollés (2018) realizó una revisión en profundidad de la literatura previa, donde destacó hallazgos significativos que describen los diferentes fenómenos teóricos y metodológicos que llegan con las redes sociodigitales en el marco de la comunicación política. Sin embargo, Arcila-Calderón et al. (2017) explican los enfoques tradicionales de análisis de sentimientos que vienen aplicándose en comunicación política (análisis manual y automático con diccionarios), para luego explicar en qué consiste el análisis supervisado de sentimientos políticos tanto a pequeña escala (en local) como para problemas de datos masivos y mayor procesamiento computacional. Finalmente, se discuten cuáles son los posibles usos y aplicaciones de la técnica explicada, así como sus implicaciones teóricas. Ahora bien, Rodríguez-Estrada et al. (2020) llevaron a cabo una recolección de la información en Nuevo León mediante una encuesta online a un total de 294 personas entre los meses de junio y julio de 2015, posterior a la elección, que de igual manera se aplicó en los mismos meses un año después tras las elecciones de Puebla de 2016 donde la encuesta online fue aplicada a un total de 301 personas.
En el artículo de Rodríguez-Cano (2018) se deduce que el efecto de la espiral del silencio de medios mexicanos en Facebook supone un nuevo entorno que explica el temor al aislamiento social como determinante de otro tipo de silencio, la espiral del aislamiento. Pertenecer a pequeñas comunidades de conversación a modo, en las cuales las creencias sean confirmadas o incluso donde puedan increpar opiniones con las que nunca van a estar de acuerdo, lo que condena a una interacción encerrada entre los individuos de una comunidad. Por su parte, Valera-Ordaz, Calvo y López-García (2018) mencionan que ante los obstáculos que induce la mediación algorítmica a la disposición al debate sobre los asuntos públicos restaría recordar el inmenso terreno de las mediaciones culturales, área que otorga horizontes de posibilidad para enfrentar diagnósticos tecno-deterministas. Por su parte, Rodríguez-Estrada, Muñiz y Echeverría (2020) manifestaron que los medios digitales abren nuevas arenas para el intercambio o participación de los ciudadanos y existen muchas posibilidades para analizar cómo se dan, donde en su investigación se realizó un esfuerzo por comprender la dinámica de aquellos que están en las redes sociales. Así, Contreras-Padilla (2018) dice que las fan pages motivan a las personas a participar a través de las emociones, pues los juicios a bote pronto y con base en supuestos sobre lo público, donde sustituyen el diálogo y la razón.
En resumen, se observó que de los estudios analizados de Rodríguez-Cano (2018) en conjunto con el trabajo de investigación de Valera-Ordaz, Calvo y López-García (2018), la homofilia por opinar en las redes sociales es un factor de autocensura del individuo al encontrar miedo al distanciamiento social o al aislamiento, que se puede entender como la necesidad básica de todo individuo de pertenecer a un grupo. Por otro lado, tanto los trabajos de Rodríguez-Estrada, Muñiz y Echeverría (2020) como los de Contreras-Padilla (2018) estudian las diferentes realidades que generan la alteración de narrativas en el mundo offline y online.
Marco teórico y contextual
En la actualidad se vuelve un imperativo analizar las nuevas prácticas comunicativas que emergen de la transformación cultural que ha provoca el aceleramiento tecnológico. En este sentido, Rodríguez-Cano (2018) considera que el papel de la mediación algorítmica en la cultura contemporánea tiene una relación directamente proporcional que existe entre ésta y las burbujas de filtros ideológicas. Por otro lado, Valera-Ordaz (2012) menciona que la homofilia es una característica bien establecida de los foros de conversación en Internet, hasta el punto de que incluso el disenso ideológico hallado en los comentarios de las páginas de Facebook de los partidos responde a sectores radicales del partido titular del perfil. Por otro lado, Pariser (2011) asevera que la mediación algorítmica empezó con la búsqueda personalizada implementada por Google, la cual impactó a la cultura de consumo de información. En este sentido, el algoritmo Page Rank, utilizado en los motores de búsqueda, pasó de dar resultados estandarizados por personalizados, lo que llevó a un modelo de negocio de publicidad individualizada de acuerdo con los intereses particulares, por lo que los datos personales darían un enérgico impulso a la economía digital.
Por otro lado, Rodríguez-Estrada, Muñiz y Echeverría (2020) dicen que el consumo cultural político parece estar dado, y para ello se dispone de distintos agentes que contribuyen a ello, por lo que las prácticas comunicativas en la conformación de grupos político es parte de un proceso de institucionalización. En ese sentido, Valera-Ordaz et al. (2018) mencionan que la gente utiliza sus actitudes políticas básicas (identificación partidista y autoubicación ideológica) como heurísticas o atajos cognitivos para tomar posición en torno a la cuestión de asuntos públicos. A partir de ello se puede entender los procesos de reproducción y los roles sociales para la construcción de las realidades.
Metodología
La metodología empleada para la investigación obedece a un diseño documental con un enfoque de tipo cualitativo que se llevó a cabo bajo una revisión bibliográfica que permitió realizar un estudio con un alcance de tipo exploratorio. De esa manera se consultaron las bases de datos científicas Scopus, Ebsco, ProQuest y Gale OneFile: Communications and Mass Media. En esa medida, los criterios de inclusión para la selección fueron artículos científicos pertinentes con el objeto de investigación de los últimos cinco años, los cuales se encontraron al usar las palabras claves como comunicación política, opinión pública, esfera pública, intersubjetividad, redes sociodigitales. De esta manera, el procesamiento de la información se realizó con base en una codificación abierta que llevó a un análisis de contenido para posteriormente hacer una comparación de los hallazgos. En suma, los artículos se orientaron a los temas sobre las prácticas comunicativas en entornos digitales en la construcción de la opinión pública.
Resultados
Las redes sociodigitales han brindado un espacio digital donde se establecen nuevas prácticas comunicativas que giran en torno a los asuntos de interés político de una comunidad. En ese sentido, Valera-Ordaz, Calvo y López-García (2018) hablan de la aparición de la homofilia por la opinión como una práctica comunicativa en los entornos virtuales la cual no motiva a al ejercicio del diálogo en el intercambio de ideas diferentes entre los diferentes actores políticos de una comunidad. Así pues, mencionan que la homofilia (del latín: amor a los iguales) en la conversación digital existe como el acuerdo ideológico entre el contenido publicado por los partidos políticos y los comentarios publicados en respuesta por los ciudadanos en muros de Facebook o Twitter. Si bien la conformación de la opinión pública tiene como premisa el desacuerdo, hay una escasez por una discusión deliberativa entre diferentes posturas de ideologías políticas que dé paso a un debate con los mejores argumentos sólidos que permitan la construcción de la opinión pública a partir de un conceso en un marco democrático.
Por ello, son necesarios los desacuerdos ideológicos en una sociedad democrática pues abren una cultura del debate hacia la reflexión sobre la búsqueda a la solución de las problemáticas sociales. Habermas propone en su Teoría de la Democracia Deliberativa una participación incluyente y justa donde se incluya la opinión e intereses de todos los miembros de la sociedad. La imposición ideológica inhibe la expresión de opinar diferente, lo cual lleva a la reducción de diálogos intraideológicos que refuerza las creencias y genera intolerancia.
Por otro lado, otros estudios revelan que existe un apoyo del manejo de la información de interés público desde el gobierno por parte de grupos con tienen afinidad política con el partido oficial (Valera-Ordaz y Domenech-Beltran, 2020). No obstante, los grupos de oposición ideológica apoyan el flujo de información libre por parte de los medios de prensa. Con el uso de las redes sociodigitales revalora la gestión de la información de los hechos que acontecen. De esta manera, la comunicación que se da a través de las plataformas, si bien traen beneficios, se debe estar consciente que son algoritmos de inteligencia artificial que median la interacción comunicativa entre las personas.
Así mismo, Rodríguez-Cano (2017) habla de que la mediación algorítmica produce burbujas de filtros en las interacciones entre usuarios y medios periodísticos, donde las burbujas de filtros se entienden como mecanismos que establecen la dieta informativa diaria de cada usuario con lo que, a manera de iterativos microclimas de opinión, devendrían tarde o temprano en burbujas ideológicas. En ese sentido, menciona el fenómeno de la espiral del silencio donde implica pertenecer a pequeñas comunidades de conversación a modo, en las cuales nuestras creencias sean confirmadas o incluso donde podamos increpar opiniones con las que nunca vamos a estar de acuerdo, nos condena a una interacción encerrada en nosotros mismos (Noelle-Neumann, 1995).
En la investigación de Contreras-Padilla (2018) se encontró que en los nuevos espacios públicos los usuarios se encuentran con noticias falsas o fake news que alteran la realidad. En ese sentido, la vida democrática se ve afectada al tergiversar la información con hechos apócrifos que obedecen a intereses políticos. Los contenidos ficticios como proceso de construcción de la realidad alteran la percepción social. En los estudios de Rodríguez-Estrada, Muñiz y Echeverría (2020) realizaron una comparación de la participación política offline y la participación política online. Por lo anterior, se afirma que las redes sociodigitales ofrecen un nuevo espacio de confrontación a la opinión pública desde la participación ciudadana, que se diferencia de la ahora llamada política offline, donde la comunicación hace énfasis en la interacción tanto física como presencial. Por lo anterior, hacen patente de ambos tipos de interacciones comunicativas en la actualidad para construir ciudadanía tanto de la participación política offline como por la online.
Análisis y discusión
Los hallazgos en la revisión bibliográfica sobre las prácticas comunicativas en entornos digitales fueron diversos. Por un lado, la homofilia por la opinión que impide el intercambio de ideas diferentes. Ahora bien, el mismo autor refiere también al acuerdo ideológico donde los miembros de grupo consensan los pensamientos políticos. Por otro lado, el manejo de la información de interés público desde el gobierno conforma grupos de oposición que promueven el flujo de la información libre. Sin embargo, la mediación algorítmica produce burbujas de filtros que crea microclimas de opinión. En ese sentido, aparece la espiral del silencio donde las opiniones individuales nunca van en sentido contrario a las creencias de los grupos. Así pues, la divulgación de noticias falsas afecta la percepción social sobre la realidad. Por lo anterior, si bien las redes sociodigitales ofrecen un nuevo espacio de confrontación la opinión pública, se hace patente que la construcción de la ciudadanía se dé tanto desde la participación política online como por offline.
Las redes sociodigitales ofrecen un nuevo espacio de conformación de la opinión pública sobre asuntos de interés político, lo cual abre una oportunidad para la participación política con nuevos retos a afrontar. En ese sentido, Rodríguez-Estrada, Muñiz y Echeverría (2020) mencionan la importancia del empoderamiento del ciudadano en la participación política online. Lo anterior, como la potencial retroalimentación positiva bajo una nueva modalidad de expresión con nuevas implicaciones, donde se añada a la participación convencional de la participación política en la búsqueda de una mejor vida democrática. Por otro lado, la promoción del flujo de la información libre de interés público y político tanto de la prensa como de las audiencias, lo que abona a la transparencia de los asuntos públicos.
Sin embargo, el ciberespacio no está exento de prácticas comunicativas permeadas de intereses políticos que crean condiciones adversas en ejercicio de la pluralidad e igualdad en las competencias por cargos de elección popular. Sin embargo, la mediación algorítmica propicia prácticas comunicativas, donde los grupos políticos fortalecen los acuerdos ideológicos entre líderes y simpatizantes al no tener cabida la divergencia ideológica, los cuales lo llevan al plano de las redes sociodigitales. Si bien en ese sentido el diálogo reflexivo parece no tener condiciones de llevarse a cabo en las plataformas digitales, también burbujas de filtros son efectos de los algoritmos que crea microclimas de opinión en grupos reducidos en el entorno digital que lejos de discrepar fortalecen sus valores y creencias bajo la homofilia y la espiral del silencio en los cuales comparten noticias falsas sin importar el grado de veracidad, con el objetivo de crear empatía con los miembros del grupo.
La comunicación política presenta escenarios híbridos entre las prácticas convencionales y las redes sociodigitales para la construcción de la opinión pública alrededor de la construcción de la opinión pública en un nuevo escenario donde los actores políticos y sociales mantienen una interacción comunicativa en ambas modalidades, participación política online y participación política offline, donde ambas se complementan en menor o mayor medida de acuerdo con el contexto donde se desarrollen los hechos políticos (Rodríguez-Estrada, Muñiz y Echeverría, 2020).
Por lo anterior surgen nuevas interrogantes de investigación: ¿Cómo identificar las características de un grupo político las redes sociodigitales? ¿Qué prácticas comunicativas realizan los grupos políticos en las redes sociodigitales? ¿Qué grado de influencia tienen los grupos políticos en las redes sociodigitales sobre realidad social? Ante lo anterior, la respuesta se encuentra en la caracterización de la coordinación de grupos de cuentas ficticias de usuarios no orgánicos, lo cual genera confusión en la conversación pública digital, las cuales sirven como instrumento para los grupos políticos.
Conclusiones
A partir de los resultados de las investigaciones analizadas se llega a la conclusión, de que en el ámbito de la actual comunicación política es necesario considerar como factores determinantes a la mediación algorítmica a través del uso de smartphone, a las redes sociodigitales, a las plataformas de video llamadas, a la geolocalización, incluso se requiere ponderar el uso de dispositivos lectores de datos biométricos, lo cual hace necesario cuestionar sobre las implicaciones que tiene el avance exponencial de las tecnologías de información y comunicación sobre los grupos poblacionales. En este escenario las prácticas comunicativas si bien se encuentran definidas, no así sucede con claridad la cuestión de saber cómo los grupos políticos operan. Santander (2021) comenta que la aparición de numerosas cuentas falsas, rumores o información incorrecta o tendenciosa, busca alterar la opinión pública en favor de algún actor político. Una forma más precisa de referirse a estos actores podría ser el término sock puppets, cuentas falsas controladas por humanos como menciona Bu (2013).
La comunicación mediada por el uso de las tecnologías va más allá del empleo de un dispositivo electrónico, los cuales sería una serie de líneas de códigos o algoritmos que han volcado a la humanidad al automatismo, donde el individuo cede al acotar su pensamiento por la solución inmediata de tecnologías como la inteligencia artificial, no solo en la parte cognitiva, sino también su libertad, al ser identificado y clasificado. De esa manera avanza el control del Estado junto con el poder de las élites económicas.
En ese mismo sentido, el proselitismo político no ha sido la excepción de los cambios, aparece un nuevo proselitismo digital, en el cual utilizan el poder de las instituciones para coaccionar el voto, se manejan las estructuras de instituciones u organizaciones en los procesos electorales para beneficiar a diferentes grupos políticos. Los algoritmos registran toda actividad de un individuo en las redes sociodigitales, por lo que queda coartado en sus libertades. Por lo anterior, se identifica quién es adepto al movimiento o es disidente. Ahora el mismo smarthphone registra la ubicación, la hora y los movimientos que se realizan de manera automática. Todo ello pasa a sumar a grandes bases de datos que obedecen a la cultura de vigilar y castigar.
La construcción de la opinión pública sigue afectada por la homofilia, las cámaras de eco, los filtros de burbujas en microclimas de opinión. La democracia se ve en peligro, por lo que estudiar los grupos políticos que realizan actividades en las redes sociodigitales, como la difusión de noticias falsas de forma viral, distorsionan la realidad social. Por otro lado, el pensamiento crítico y reflexivo se disuelve entre la inmediatez de los mensajes de textos o los likes que suenan en los dispositivos móviles. El poder político está haciendo uso de ensordecimiento social, los grupos políticos tienen el control de grandes bases de datos, los cuales les permite manipular percepciones para beneficiar permanencia o derrocamientos de gobiernos.
Ante ello, permanece vigente lo que mencionó Habermas en su libro Historia y crítica de la opinión pública, en el cual menciona que las élites burguesas, burócratas e intelectuales llegaban a consensos para la construcción de una nueva sociedad moderna ante la desaparición de la monarquía durante la época de la Ilustración, sin embargo, dichos consensos excluían a las personas pertenecientes a los grupos vulnerables de la participación en esos círculos de debate de ideas, como la clase obrera, las minorías, las mujeres. Hoy exige repensar el uso de la tecnología, la cual parece seguir manteniendo el control social desde los grupos élites. Sin embargo, no todo es desalentador para las ciencias sociales; los estudios sobre la participación política offline permiten un nuevo acercamiento a la realidad que se da en las ciudades, en donde las plazas, los barrios y las reuniones en los hogares operan como los espacios públicos físicos donde el individuo interactúa de manera directa con los otros. Esto permite diseñar nuevas estrategias de comunicación. En lo microsocial, la intersubjetividad se moldea a partir de las problemáticas que se viven en la comunidad. La opinión de cada individuo construye de acuerdo con las del entorno donde se da la vida cotidiana, lo que permite una mejor interpretación de la realidad.
Queda como asignatura pendiente continuar profundizando en futuras investigaciones el tema de una caracterización con más especificidad de las prácticas comunicativas de los grupos políticos, como los sock puppets que buscan sesgar la información sobre un hecho político.









nueva página del texto (beta)



