Alfonso Pallares, además de sus actividades como arquitecto, urbanista y trabajador del Estado, dedicó gran parte de su vida a la enseñanza de su Morfocromofonía. En esencia, esta metodología -forma, color y sonido- consistió en estructurar distintas secciones para comprender la integración de las formas en varias manifestaciones artísticas: música, danza, dibujo, escultura, junto con la arquitectura y el urbanismo. Cada una de las partes de su método de enseñanza conservaba sus particularidades que, si bien eran parte de un todo, bajo su perspectiva debían ser estudiadas o enseñadas en su singularidad.
El documento que se presenta en esta edición pertenece a un expediente más grande, sobre una parte de la morfocromofonía, misma que se ilustra en una charla sobre la enseñanza del dibujo desde su metodología: la descomposición de los objetos observados a partir de formas geométricas simples que, al combinarse, se vuelven complejas y conforman los contornos a partir de la combinación de círculos, cuadrados, triángulos y líneas.
La muestra es una selección del expediente resguardado por más de seis décadas por una de sus alumnas, Clara Vanegas, y que posteriormente fue docente en su casa-estudio. Sin embargo, resulta alentador destacar que este repertorio tiene el propósito de complementar la vocación docente que acompañó a Alfonso Pallares, y que además explica, de manera simplificada, en su artículo publicado el 9 de marzo de 1958 en el periódico Excélsior.
Tres dibujos de esta selección ilustran la metodología de la enseñanza: una lámina ilustrativa de una forma femenina que, a partir de un eje de composición y la disposición de círculos, se definen los contornos y se proyecta la forma del cuerpo humano en posición estática y en movimiento. Por otra parte, una segunda lámina con la composición, progresiva y compleja de la proyección de figuras geométricas simples y líneas, permiten definir las proporciones de un rostro humano. Y la tercera, un acercamiento sobre un detalle a un ejercicio de observación y percepción claramente distinguible; ejemplo de ello es la estatua del Moisés de Miguel Ángel ubicada en San Pietro in Vincoli, en la Ciudad de Roma. La estatua y la ciudad eterna formaron parte fundamental de la vida de Alfonso Pallares donde residió por más de un lustro durante su juventud y fue también, profusamente utilizado para ilustrar sus métodos de enseñanza y composición. Un último documento es el folleto explicativo de su taller-estudio y de las clases que en él se presentaban, donde aparecen los nombres de su profesorado -formados con él- y las materias que se impartían de manera integral con el nombre de Clara Vanegas y el Moisés. Sirvan estos documentos para ilustrar esta visión circular, desde lo simple, de una enseñanza compleja.
Transcripción del documento
La enseñanza del dibujo debe tener como base pedagógica el desarrollar en el alumno una disciplina sistematizada con el propósito de ir gradualmente definiendo y reforzando gráficamente los elementos de la forma de los objetos, y realizando su integración de acuerdo con la capacidad peculiar del alumno, desarrollada con una finalidad científica o diversamente con un propósito estético.
En el primer caso, es decir, cuando el dibujo se realiza con propósito científico, es indudable que el proceso de la enseñanza debe tener como base la definición geométrica de los elementos de la forma y las características también de índole científica definible de las energías o mecanismos de la materia que se combinan en el espacio para dar como resultados definitivos la integración de la forma del objeto.
Es decir que esto metódica y progresivamente debe darse a conocer y hacerle instrumentar al alumno las combinaciones de más sencilla de los elementos definibles geométrica y ordenadamente llegan a hacerle percibir, entender y saber representar las más complicadas combinaciones, definibles geométricamente, que conjugan las más difíciles apariencias formales de la materia.
En este terreno de finalidad científica del dibujo quedan incluidas las técnicas de aplicarles a los problemas que, con la clave de las actividades profesionales de las imágenes, de la arquitectura, de la técnica en dinámica, física, astrónoma, mecánica, etc.
Ahora cabe preguntar si las bases de la enseñanza del dibujo con finalidad estética, pueden basarse en un libre ejercicio de la sensorialidad del alumno ante los fenómenos de la obra, de la naturaleza, independientemente de toda norma, o bien, el método de la enseñanza del dibujo con finalidad estética debe tener como base una adquisición progresiva de representación gráfica de la esencia de las formas de los objetos que, partiendo de la percepción de aquellas cuyas formas sean más sencillamente definibles por sus elementos captables sensorialmente, por sus fáciles e inmediata posible definición geométrica y por sus claras características de color, textura y luminosidad, le permitan al alumno llegar sin contrariar el proceso normal de la percepción y definición de las apariencias formales de seres y cosas, lograr más lógica, fácil y ordenamiento la interpretación estética de las realidades materiales que provocan en su sensorialidad la emoción estética.
La práctica de la enseñanza en ambos terrenos científico y estético demuestran que tanto la percepción y por ende el conocimiento del fenómeno vida, sea a través de la percepción científica como de la captación de índole estética, obedece a leyes, cuyo proceso o desarrollo tiene características semejantes a las que realizan las inducciones y deducciones o dicho en otra forma a las aproximaciones matemáticas.
Es decir que comenzando por operar como el algebra partiendo de la suma de los símbolos en su forma más simple, alcanza desarrollando operaciones cada vez más complicadas las formas de integración, derivación que penetran en el mundo fenoménico con las más atrevidas y casi inimaginables operaciones de números y entidades por definir y, captar las realidades últimas de la concepción espacio-tiempo y energía, aplicando este criterio pedagógico a la enseñanza del dibujo.
Fuente: Expediente Morfocromofonía, Archivo Alfonso Pallares del Portillo, Origen Clara Vanegas, en custodia a Elisa Drago.










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