Introducción
Los quistes suprarrenales son tumores que surgen en la glándula suprarrenal1. Fueron descritos por Greiselius en 1679 y representan una rara entidad con heterogeneidad en su etiología y manifestaciones clínicas. A menudo son unilaterales, pero pueden ser bilaterales en el 8-15% de los casos1. De acuerdo con la clasificación de Levison se dividen en cuatro categorías: quistes endoteliales (45%), quistes epiteliales (9%), pseudoquistes (39%) y quistes parasitarios (7%)2. El pseudoquiste se caracteriza porque carece de revestimiento epitelial y representa un residuo encapsulado de una hemorragia suprarrenal previa. La mayoría cursan asintomáticos y se descubren de forma incidental, cuando son sintomáticos suele ser derivado de la compresión de estructuras vecinas o por sangrado intraquístico3. Las calcificaciones periféricas pueden presentarse hasta en el 15% de los casos2. Los estudios iniciales deben comprender biometría hemática, pruebas de función hepática y renal, cortisol, aldosterona, calcio, catecolaminas urinarias y metanefrinas. El ultrasonido suele ser el estudio de imagen inicial, pero la tomografía muestra mayor sensibilidad y especificidad4. Los diagnósticos diferenciales incluyen todas las lesiones ocupantes de espacio de abdomen superior2.
Presentación de caso
Paciente de sexo femenino de 59 años, con antecedente personal patológico de diabetes tipo 2 en manejo con insulina glargina, metformina, sitagliptina y dapagliflozina, e hipertensión arterial sistémica en manejo con losartán; ambas afecciones desde 2015 con adecuado control. Niega antecedentes familiares y no patológicos relevantes para el caso. Acude al servicio de urología por cuadro clínico que inicia en septiembre de 2024, consistente en dolor localizado en hipocondrio izquierdo, irradiado a región dorsolumbar, sin otra sintomatología acompañante. Al examen físico no se encontró ninguna alteración ni hallazgo significativo. Dada la localización del dolor se consideró como probables diagnósticos colecistopatías, hepatopatías, enfermedades renales o suprarrenales, así como trastornos gastrointestinales. Ante persistencia de sintomatología se realizó tomografía computarizada (TC) de abdomen y pelvis simple y contrastada que evidenció lesión ovoidea en topografía de glándula suprarrenal izquierda de interior hipodenso en rango líquido y periferia de mayor densidad en rango de calcio, con un volumen de aproximadamente 356 cc, sin realce tras la aplicación del medio de contraste (Figs. 1-4). Además, se evidenció unidad renal izquierda desplazada hacia región caudal, con rotación del hilio y horizontalización de su eje además de vasos renales elongados como variación anatómica. Estudios preoperatorios sin evidencia de alteraciones hidroelectrolíticas, función renal conservada y hormona adrenocorticotrópica, cortisol, aldosterona y cortisol urinario con resultados en valores de referencia. La paciente fue protocolizada y se realizó suprarrenalectomía izquierda en febrero de 2025, encontrando quiste suprarrenal de 11 × 10 × 10 cm con aproximadamente 300 cc de líquido lechoso en su interior, sin complicaciones trans- o postoperatorias. El reporte de histopatología confirmó sospecha diagnóstica con lesión de 12.0 × 9.0 × 3.0 cm sin epitelio de revestimiento con calcificación periférica extensa. Se dio seguimiento en consulta externa una semana y un mes posterior a procedimiento sin evidencia clínica de complicaciones tardías posquirúrgicas ni eventos adversos o imprevistos. No se presentaron desafíos financieros ni culturales para la realización de este trabajo investigación y el paciente autorizó el uso de sus datos personales en el estudio. Se cumplió con expectativa de paciente en relación con la resolución de su sintomatología.

Figura 2 Tomografía de abdomen y pelvis, corte coronal, fase simple. Evidencia de pseudoquiste suprarrenal izquierdo.
Discusión
Los quistes suprarrenales son raros, con una incidencia reportada del 0.064-0.18%5. Casi en todos los casos se encuentran de forma incidental. Sin embargo, los síntomas se presentan cuando alcanzan un tamaño suficiente como para causar dolor y molestias gastrointestinales, o cuando se palpan. También pueden presentarse síntomas en caso de cursar con hemorragia intraquística o una infección6. La mayoría son no funcionales y benignos, como en el caso presentado, que tenía perfil hormonal normal2. La TC representa la modalidad de imagen de primer nivel para la evaluación de lesiones suprarrenales, con sensibilidad del 85-95% y especificidad del 95-100%1,5. En nuestro caso, este estudio además permitió identificar las variaciones anatómicas en el riñón izquierdo. Las indicaciones para la intervención quirúrgica incluyen un tamaño superior a 10 cm de diámetro, la presencia de síntomas, anomalías endocrinas, sangrado intraquístico y sospecha de malignidad6. Sin embargo, la correlación clínica con los radiológicos es lo más importante para decidir entre la escisión quirúrgica y la conducta expectante5. En este caso la paciente recibió manejo quirúrgico, dado el tamaño de la lesión y la sintomatología con la que cursaba, presentando mejoría de esta posterior a procedimiento.
Este caso deja como lección el papel importante que cumple la TC para el diagnóstico de los pseudoquistes suprarrenales y para esclarecer la duda diagnóstica, sobre todo cuando las manifestaciones clínicas son poco específicas. Así mismo, esta nos permite identificar de forma incidental variaciones anatómicas, como sucedió en este caso.










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