Introducción
La producción editorial de la Universidad Intercultural del Estado de México (UIEM) se ha convertido en un pilar para la documentación y difusión de conocimientos de los pueblos originarios1 del Estado de México (Edomex), sobre todo en torno a sus lenguas, prácticas culturales, biodiversidad y experiencias comunitarias. No obstante, aún no se cuenta con análisis sistemáticos que permitan reconocer particularidades de estas publicaciones, como sus temáticas o aportes en procesos educativos interculturales.
Desde un enfoque histórico-cultural (Rogoff y Gutiérrez, 2011), en este artículo se efectúa una revisión narrativa que examina cómo los libros de la UIEM han contribuido a la expansión de una cultura de investigación y publicación dentro de la universidad. Además, se destaca cómo éstos han impulsado la circulación del conocimiento en contextos interculturales e incentivado diálogos entre los saberes locales y la comunidad académica.
Para ello, se analizó el total de 20 publicaciones editadas por la UIEM entre 2017 y 2024,2 con el propósito de identificar sus principales líneas de investigación y examinar tres ejes específicos: el uso de lenguas indígenas, las metodologías empleadas y las estrategias de vinculación comunitaria referidas. A partir de estos aspectos, se identifican tendencias y contrastes que permiten caracterizar esta producción editorial y ampliar la discusión en torno a sus aciertos, limitaciones y alcances.
Para orientar este estudio, se plantearon las siguientes preguntas: ¿qué temáticas abordan los libros producidos por la UIEM entre 2017 y 2024?, ¿qué metodologías destacan en estas obras y cómo se relacionan con los ejes temáticos?, ¿qué comunidades participan en las investigaciones y cómo se establece, o se omite, una vinculación con la comunidad?, ¿de qué manera los libros de la UIEM integran las lenguas indígenas en su contenido?
El siguiente apartado ofrece el contexto general de este estudio, luego se describe la metodología aplicada y, en tercera instancia, se desarrollan a detalle posibles respuestas a las preguntas guía.
Modelo intercultural y vinculación comunitaria
La Universidad Intercultural del Estado de México (UIEM) abrió sus puertas en San Felipe del Progreso, al norponiente del Estado de México, el 6 de septiembre de 2004, en cumplimiento al Decreto de Creación promulgado el 10 de diciembre de 2003 (Celote, 2013). Además de su sede original, en 2015 inauguró un plantel en Tepetlixpa, municipio al sureste del estado; en 2021, otro en Xonacatlán, en el Valle de Toluca y, en 2024, uno más en Temoaya, en la región central de la entidad (UIEM, 2024a).
Desde 2004, la UIEM ha ofertado las licenciaturas en Lengua y cultura, Desarrollo sustentable y Comunicación intercultural. Más tarde, en 2009 se integró la licenciatura en Salud intercultural, y en 2015 se añadieron Enfermería y la carrera en Arte y diseño intercultural. Sin embargo, sólo la sede de San Felipe del Progreso cuenta con la oferta completa de licenciaturas, además de dos programas de posgrado: la maestría en Interculturalidad para la paz y los conflictos escolares (MIPCE) y la maestría en Gestión de la innovación rural sustentable (UIEM, 2024b).
A lo largo de su breve historia, la UIEM se ha diferenciado de otras instituciones por implementar un modelo de educación intercultural, que refleja el interés gubernamental3 en el fortalecimiento de las culturas indígenas y la preservación de sus lenguas a través del acceso a una formación académica de calidad, reconociendo, asimismo, las condiciones históricas y sociales particulares que enfrentan los pueblos originarios, en especial en términos del acceso a la educación superior (González, 2004, 2007; Schmelkes, 2004, 2013; Casillas y Santini, 2009; Celote, 2013; Navarrete-Cazales y Alcántara-Santuario, 2015).
En aras de cumplir con esta agenda, la vinculación con la comunidad se ha establecido como eje rector del modelo intercultural, que se destaca como la cualidad primaria que lo diferencia de una formación convencional (Casillas y Santini, 2009; Celote, 2013; Sartorello y Peña, 2018). En el contexto de la UIEM, la vinculación comunitaria se vislumbra como una labor colaborativa entre la institución y sus agentes con las comunidades de las que los alumnos forman parte, siendo la pertenencia o herencia cultural de un pueblo indígena un aspecto característico de estas comunidades (Celote, 2013; UIEM, 2024c).
En el contexto de la UIEM, De la Cruz (2022, p. 163) ha resaltado la importancia de la vinculación comunitaria tanto en la formación académica de los estudiantes como en su impacto en los espacios donde se desarrollan proyectos y prácticas, al tiempo que cuestiona el “extensionismo” que puede presentarse cuando la universidad se concibe como única emisora de saberes. Por su parte, Bastida y Albino (2011) subrayan que esta vinculación se sostiene también por el involucramiento de docentes, manifiesto en estrategias de extensión y fortalecimiento del trabajo con las comunidades, prácticas de campo guiadas, colaboración con instituciones externas y en la organización de cursos y talleres. A ello se suman aportes como los de González (2023), quien documenta el desarrollo de talleres de lengua indígena realizados por alumnos de la universidad, y los de Erdösová (2021), que analiza proyectos vinculados al comercio justo.
Para establecer esta vinculación, se destaca el seguimiento de metodologías como el diálogo de saberes (Ghiso, 2000; Leff, 2004; Dietz y Mateos, 2011), la investigación-acción participativa (Rahman y Fals-Borda, 1988; de Oliveira, 2015; González, 2023) y el tipo de enfoques que propician la inclusión y colaboración de colectividades, con frecuencia desde enfoques epistemológicos y metodológicos no hegemónicos y, por lo general, afines a perspectivas decoloniales (Sartorello y Peña, 2018; Sandoval-Forero, 2018; Moreno y Corral, 2019).
A partir de estos principios, la UIEM ha impulsado también una producción editorial orientada a articular conocimientos propios de grupos indígenas, la revitalización de lenguas originarias y las prácticas comunitarias en una sistematización de corte académico. A nivel institucional, y con base en lo hallado en esta investigación, se observa que esta labor recae en un proceso colaborativo guiado principalmente por el Departamento de investigación de la universidad y no en los estudiantes de las distintas licenciaturas, cuyas contribuciones se materializan sobre todo en trabajos de grado, contrario a lo que asume y critica Santana (2017). Destaca que, de los 20 libros analizados, se encontró que al menos una persona autora por texto mantuvo un vínculo profesional con la UIEM al momento de la publicación. De esta manera, se puede argumentar que son investigadores de la UIEM quienes participan de forma integral en la difusión y divulgación científica, siguiendo líneas de investigación constantes que, según se establece en su sitio web, abarcan también el estudio de la práctica docente, problemáticas medioambientales y aquéllas asociadas a la vinculación comunitaria (UIEM, 2024d).
En este sentido, la UIEM también cuenta con Cuerpos académicos (CA) que realizan investigación de manera colegiada en torno a objetos de estudio en común, y que forman parte del Programa para el Desarrollo Profesional Docente de Educación Superior (PRODEP),4 lo que les permite recibir financiamiento institucional para algunos proyectos, entre ellos libros y publicaciones. Hacia noviembre de 2024, los CA-PRODEP de la UIEM eran: Lengua y cultura otomianas y su relación con otras culturas (UIEM-CA-2) [en formación]; Procesos Socio Ambientales e Interculturalidad (UIEMCA-4) [en formación]; Investigación de los Agroecosistemas y Recursos Naturales para la Innovación Sustentable (UIEM-CA-6) [en consolidación], y Enfermería con Enfoque Intercultural en Entorno Natural Saludable (UIEM-CA-9) [en formación] (UIEM, 2024e).
Como se ha señalado, este texto se focaliza en la totalidad de publicaciones editoriales producidas entre 2017 y 2024, para presentar una radiografía de la UIEM a partir de dichas obras, que figuran no sólo como estrategia de vinculación comunitaria, sino también como un medio que ha permitido consolidar la creación de libros como una herramienta básica para compartir y preservar conocimientos. No es fortuito que las temáticas abordadas en dicha producción coincidan con las propias de algunos de los CA vigentes, o incluso sean resultado de su producción, tal como se señala en las Tablas 1 a 3 (ver apéndices). No obstante, el propósito del artículo no se delimita a la producción de los CA-PRODEP, ya que también se encontraron obras financiadas por otros fondos, como el Programa Fortalecimiento de la Calidad Educativa (PFCE) y el Programa de Apoyos a las Culturas Municipales y Comunitarias (PACMyC).
En su conjunto, la producción editorial permite a la universidad apropiarse de una voz colectiva en los campos académicos que aborda, así como someterse al escrutinio y crítica desde perspectivas diversas. A continuación, se expondrá, desde un enfoque histórico-cultural, cómo dicha producción se ha consolidado paulatinamente en el repertorio de prácticas académicas de la institución.
Enfoque histórico-cultural
Siguiendo los planteamientos de Rogoff y Gutiérrez (2011, p. 31), se adopta un enfoque histórico-cultural, cuyo punto de partida son las “historia[s] de involucramiento de las personas en prácticas de comunidades culturales”, por tanto, la elaboración de un libro puede concebirse como el resultado de una “historia de participación” de la comunidad académica, surgida a partir de procesos específicos de recopilación y reflexión sobre saberes.
Conforme a este mismo enfoque, toda práctica cultural debe entenderse en función de los objetivos tanto actuales como históricos de las comunidades que la desarrollan (Rogoff y Gutiérrez, 2011). Por lo que, desde una posible historia de los artefactos y herramientas culturales, la producción editorial permite identificar disposiciones propias del contexto en el que surge, en este caso, la UIEM. De ahí el interés en identificar tendencias temáticas, metodológicas, de vinculación comunitaria y de uso de lenguas indígenas que se reflejan en la muestra de libros analizada.
El desarrollo de actividades como la investigación, la planeación y la publicación en un proceso colaborativo amplía, más que sustituir o imponer modelos, las prácticas culturales de la academia universitaria, a la vez que exhibe disposiciones concretas, como se ha mencionado antes. Tomando en cuenta ahora la idea de “repertorios para la participación en prácticas culturales” de Rogoff y Gutiérrez (2011, pp. 32-34), puede observarse cómo la producción de libros extiende las posibilidades de estructurar y comunicar conocimientos surgidos en contextos interculturales, frente al latente esencialismo de asumir que dicha producción implica, por default, una práctica de apropiación o extractivismo acrítico.
A través de productos concretos, como los libros, es posible analizar y discutir qué hace y qué ha hecho la universidad, dado que las publicaciones pueden considerarse parte de una “constelación histórica de prácticas culturales” (Rogoff y Gutiérrez, 2011, p. 34), que evidencia el repertorio de prácticas para la sistematización de conocimientos y que coexiste con otros mecanismos de actualización y preservación cultural.
Incluso se considera que la apertura de un órgano institucional dedicado a las publicaciones permite vislumbrar que el proceso editorial se ha consolidado y se encuentra en condiciones de ampliar su inclusión a trabajos de estudiantes, egresados y colaboradores externos. Enseguida, se presenta la metodología del análisis realizado sobre las publicaciones, y más adelante los hallazgos del mismo.
Metodología
Para desarrollar el análisis expuesto en este artículo, se seleccionó una muestra de 20 libros publicados por la UIEM entre 2017 y 2024 (ver apéndices). Esta temporalidad fue considerada adecuada para reflejar una etapa de consolidación en las actividades editoriales promovidas por la universidad, dado que sólo cuatro de las obras fueron elaboradas en colaboración con alguna dependencia u organismo auxiliar (Cano y Gómez, 2017; Martínez y Enedina, 2018; Muntzel et al., 2019; Sánchez y Sánchez, 2022), mientras que el resto puede calificarse como producción editorial propia de la UIEM. Cabe destacar, además, que la totalidad de los libros analizados están disponibles de forma gratuita en su versión digital a través del sitio web de la universidad5 (UIEM, 2024f).
Con base en esta muestra, se implementó una revisión narrativa de carácter “semi-sistemática y cualitativa” (Snyder, 2019; Arias, 2025), que supuso la “compilación, análisis y síntesis de diversas fuentes documentales… para lograr diversos objetivos como reunir, relacionar y resumir investigaciones que se encuentran dispersas, identificar brechas, vacíos e inconsistencias en la literatura, sean de tipo teórico o metodológico” (Arias, 2025, p. 10). Tras una lectura crítica y evaluativa inicial, se llevó a cabo una clasificación temática y, más tarde, la identificación de elementos relevantes que permitieran reconocer regularidades y diferencias de cada eje temático, que fueron las estrategias de vinculación comunitaria, los enfoques metodológicos y los usos de lenguas originarias presentes en las publicaciones.
Resultados
La clasificación inicial de los libros, según sus líneas de investigación, se basó en el análisis de resúmenes, índices y contenidos principales. Este ejercicio permitió reconocer tendencias recurrentes, que fueron estudios sobre: 1) lingüística y cultura; 2) biodiversidad y sustentabilidad, y 3) en menor medida, relacionados con la salud intercultural. Sin embargo, se advirtió que estos ejes temáticos con frecuencia integran otras perspectivas multi, interdisciplinarias o “transdisciplinarias” (Bernstein, 2015), en especial en los libros de carácter compilatorio (Cárdenas, 2018; Pedraza y Reyes; 2019; Gómez y Pedraza, 2023). Asimismo, en todas las publicaciones analizadas se evidencia la intención de incorporar una perspectiva intercultural en la redacción y contenidos, lo cual implica situar deliberadamente saberes propios de pueblos originarios dentro de un enfoque académico. Se destaca que, en el total de publicaciones analizadas, al menos una de las autorías o coordinaciones están afiliadas a la universidad.
Ejes temáticos
Las principales tendencias temáticas de los libros analizados se pueden clasificar en dos ejes, según su frecuencia: los estudios lingüísticos y culturales, por una parte, y los estudios sobre biodiversidad y sustentabilidad (ver Tablas 1 y 2, en apéndices). Únicamente dos libros de la muestra se hallan fuera de estos ejes rectores: Sexualidad para todos(Ibarra y Romero, 2024), que es un manual de educación sexual con perspectiva de género para adolescentes, y Diálogo, interculturalidad y salud, coordinado por Avendaño et al. (2017), una compilación de ocho artículos que integra reflexiones sobre las metodologías para el estudio y sistematización de plantas medicinales, las aplicaciones de la medicina tradicional y la salud intercultural, además de incluir textos de lingüística, cultura y sustentabilidad (ver Tabla 3). Esta última obra se destaca por abarcar la mayor diversidad de tópicos de investigación, si bien hace referencia a que todas las autoras de los artículos estaban adscritas a la universidad al momento de su publicación.
En las temáticas sobre estudios lingüísticos y culturales se sitúan: Cinco sabores tradicionales Mexiquenses. Cocina Mazahua, Otomí, Nahua, Matlatzinca y Tlahuica(Cano y Gómez, 2017), centrado en la antropología de la alimentación y la cocina tradicional; Boda tradicional de San Felipe del Progreso y San José del Rincón(Santiago et al., 2022), que aborda tradiciones y prácticas rituales. De igual manera, se ubican la monografía comunitaria Rescate de la memoria histórica de San Martín de los Manantiales(Sánchez y Sánchez, 2022); Cantos ceremoniales. Recopilación hecha por trabajadoras y trabajadores culturales(Vélez et al., 2021); e Historia de los mazahuas(Pedraza y Gómez, 2024), obra que plantea la historia mítica y documental de los mazahuas.
Asimismo, se destacan las compilaciones: Estudios de las Lenguas y Culturas: Procesos epistemológicos de los pueblos originarios, coordinada por Pedraza y Reyes (2019), libro de 16 artículos centrado en investigaciones sobre lingüística, educación y cosmovisiones, que incluye textos elaborados en su mayoría por docentes y egresados de la UIEM, salvo tres artículos (Vázquez, 2019; Hernández, 2019; Ramírez, 2019). Por su parte, Estudios de las Lenguas y Culturas: Paz y conflicto en contextos interculturales, coordinado por Gómez y Pedraza (2023), agrupa 12 estudios sobre etnografía, estudios lingüísticos y contextos pedagógicos, acentuando que, en su mayoría, se derivan de trabajos realizados por alumnos y docentes del posgrado MIPCE de la UIEM, a excepción de dos textos elaborados por investigadoras externas (Aguirre, 2023; Cruz et al., 2023). De igual forma, la compilación de relatos Narrativa contemporánea de las voces de los ancestros(Sabino et al., 2024) figura como un trabajo que recopila la tradición oral de los cinco pueblos originarios del Estado de México.
Continuando en el eje de lingüística y cultura, pero con un mayor peso sobre la primera disciplina, se perfilan El tono léxico y gramatical (prefijo posesivo) del mazahua de Temascalcingo: Un análisis de fonética instrumental(Romero, 2018); Conversaciones matlatzincas(Carranza et al., 2021), cuyo énfasis radica en la tradición oral; además del libro Tsi’it’a Ndare ne nu Mbejmo(Martínez y Enedina, 2018), diseñado como material didáctico para la enseñanza del mazahua.
En la intersección transdisciplinar entre los estudios lingüísticos y culturales y la biodiversidad y sustentabilidad, vale destacar las publicaciones Ñechjo Pjyɇkakjó. Una estrategia de revitalización de la lengua y la cultura tlahuica(Muntzel et al., 2019), que plantea una reflexión sobre el medio ambiente desde la antropología, incluyendo también segmentos sobre la lengua y cultura tlahuica y la cocina tradicional de este grupo, así como Colores y saberes. Una galería de hongos y sus saberes bioculturales(Cárdenas y Tourlay, 2023, p. 14), publicación que retoma el “conocimiento ecológico tradicional” para documentar la biodiversidad micológica del bosque mazahua. Sin embargo, con base en el análisis de las metodologías empleadas, resulta pertinente agrupar esta obra en el eje de biodiversidad y sustentabilidad, mientras que la primera dentro de la sección de estudios de lingüística y cultura.
En el eje centrado en la biodiversidad y la sustentabilidad figuran cinco libros de la muestra. En primer lugar, se puede situar al libro compilatorio Sustentabilidad y desarrollo en contextos interculturales: Recursos naturales y vinculación con la comunidad, coordinado por Cárdenas (2018), que se integra por 13 artículos sobre desarrollo sustentable, medio ambiente, etnobotánica, educación ambiental e intercultural, entre otros temas afines, elaborados por profesores investigadores de la UIEM, a excepción de un texto de colaboradores invitados (Pichardo y García, 2018). De igual manera, Adaptación de especies anuales de clima templado en la MIAF: maíz nativo, tomate de cáscara, calabaza de mata y quelites(Albino et al., 2021), que es un manual sobre el “Sistema milpa intercalada con árboles frutales” o MIAF, al mismo tiempo que aborda cuestiones sobre la agrodiversidad de la región mazahua y la soberanía alimentaria.
De forma similar, Quelites de la milpa otomí(Bastida et al., 2024) puede clasificarse como un texto sobre etnobotánica y agrodiversidad, con una tangente en la cocina tradicional otomí. Por su parte, tal como lo indica su título, el libro-manual Uso y aplicación de plaguicidas vegetales(Mendoza et al., 2024) ofrece orientación sobre alternativas para el control de distintas plagas, bajo un enfoque propio del desarrollo sustentable y que retoma saberes comunitarios tradicionales. Por último, en este eje se inserta también Diversidad biocultural de la zona mazahua: anfibios y reptiles(Zamudio et al., 2023), una investigación centrada en la herpetofauna de la región mazahua del Edomex, que destaca por su orientación hacia las especies animales de los paisajes bioculturales de la zona.
Metodologías
En lo que respecta a los acercamientos metodológicos empleados en las 20 publicaciones, de manera general se encontró una tendencia marcada hacia las investigaciones de corte cualitativo, sobre todo en el eje de estudios lingüísticos y culturales, mientras que este enfoque también complementó varias de las investigaciones del eje de biodiversidad y sustentabilidad, si bien los objetos de estudio en este segundo eje exigen primariamente diseños de investigación centrados en la experimentación y la compilación de datos con metodologías estrictas, en su mayoría de tipo cuantitativo. Por otra parte, cabe señalar que no todas las publicaciones refieren el seguimiento de metodologías específicas, algunas se restringen a la investigación documental y al análisis de fuentes diversas, como ocurre en los casos de Cantos ceremoniales… (Vélez et al., 2021) y Sexualidad para todos(Ibarra y Romero, 2024).
En lo particular, se hallaron referencias directas al empleo de la etnografía en libros de ambos ejes (Cano y Gómez, 2017; Santiago et al., 2022; Bastida et al., 2024), así como en diversos artículos de las obras compilatorias (Avendaño et al., 2017; Pedraza y Reyes, 2019; Gómez y Pedraza, 2023).
En los libros de lingüística y cultura, se identificó tanto un análisis propio de estas disciplinas -por ejemplo, en áreas como la fonología (Romero, 2018)-, como trabajos complementados con la tradición oral o la memoria colectiva como enfoques metodológicos (Muntzel et al., 2019; Carranza et al., 2021; Sánchez y Sánchez, 2022; Sabino et al., 2024; Pedraza y Gómez, 2024), que incluyen técnicas de recopilación de datos cualitativos, como la observación participante y entrevistas en comunidades. Asimismo, se encontró un material dirigido a la enseñanza del mazahua, elaborado con un objetivo estrictamente didáctico (Martínez y Enedina, 2018).
En los libros del eje temático de biodiversidad y sustentabilidad predominan las investigaciones con un enfoque “cualitativo, transversal y experimental” (Cárdenas y Tourlay, 2023, p. 15), presente también en la compilación de artículos coordinada por Cárdenas (2018). No obstante, otra tendencia en este eje es que algunas obras no se centran sólo en la publicación de resultados de investigación, sino que también se orientan a la creación de manuales (Albino et al., 2021; Mendoza et al., 2024) o a la divulgación científica (Zamudio et al., 2023).
Vinculación comunitaria
En lo que respecta al trabajo de vinculación con las comunidades, aspecto fundamental de la perspectiva intercultural en la educación, se destaca, en primera instancia, que las publicaciones analizadas son resultado de investigaciones desarrolladas en comunidades de pueblos originarios, mayoritariamente del Estado de México. Cabe señalar, además, que la autoría en 19 de los 20 libros es compartida entre al menos dos autores, lo que revela que el proceso de publicación suele ser colaborativo. Al respecto, cabe decir que en tres publicaciones se encontró coautoría con investigadores externos a la UIEM (En Cinco sabores tradicionales Mexiquenses…; Ñechjo Pjyɇkakjó… y, Adaptación de especies anuales de clima templado en la MIAF…), en otros tres casos se compartió con autores no afiliados a instituciones académicas (Tsi’it’a Ndare ne nu Mbejmo; Quelites de la milpa otomí, y Sexualidad para todos), mientras que en un caso se identificó coautoría tanto con investigadores externos como de colaboradores no académicos (Conversaciones matlatzincas). Enseguida, se amplía el contexto de las zonas donde se desarrollaron las investigaciones y la vinculación comunitaria que se describe en los libros, en complemento a las estrategias de intervención o colaboración expuestas en la sección anterior.
Por una parte, destacan los libros centrados en su totalidad en comunidades específicas, los cuales fueron: Rescate de la memoria histórica de San Martín de los Manantiales(Sánchez y Sánchez, 2022), que incluye entrevistas y trabajo de campo realizado en una comunidad rural de cerca de 200 habitantes, en Atlacomulco, Estado de México; Conversaciones matlatzincas(Carranza et al., 2021) en el que se exponen 28 entrevistas a habitantes de San Francisco Oxtotilpan, en Temascaltepec, Estado de México, considerada la única comunidad con hablantes nativos de la lengua matlatzinca; Quelites de la milpa otomí(Bastida et al., 2024), investigación desarrollada en Santa Ana Jilotzingo, Estado de México, y Colores y saberes. Una galería de hongos y sus saberes bioculturales(Cárdenas y Tourlay, 2023), que refiere a la comunidad de Santiago Casandejé en Jocotitlán, Estado de México, como delimitación geográfica.
El estudio lingüístico El tono léxico y gramatical (prefijo posesivo) del mazahua de Temascalcingo…(Romero, 2018), por otro lado, concierne a una investigación focalizada en la comunidad de Pastores, municipio de Temascalcingo, Estado de México, sitio que también cobija al libro didáctico Tsi’it’a Ndare ne nu Mbejmo(Martínez y Enedina, 2018). En tales casos, se destaca que esto implica una filiación restringida a la variable del mazahua hablado en esta región, ya que dicho idioma no cuenta con una norma de escritura estandarizada y, por tanto, su escritura y habla pueden variar en otras zonas.
De forma más extensa, la etnografía Boda tradicional mazahua. De San Felipe del Progreso y San José del Rincón(Santiago et al., 2022), fue realizada en diez comunidades de los municipios referidos en su título; Historia de los mazahuas(Pedraza y Gómez, 2024) recupera tradición oral de diversas comunidades mazahuas; mientras que Ñechjo Pjyɇkakjó. Una estrategia de revitalización de la lengua y la cultura tlahuica(Muntzel et al., 2019) señala que su delimitación geográfica atañe a cinco comunidades tlahuicas. Asimismo, Diversidad biocultural de la zona mazahua: anfibios y reptiles(Zamudio et al., 2023, p. 59) hace referencia al trabajo llevado a cabo en 13 municipios de la “región mazahua” y a la intervención de más de 500 personas que compartieron conocimientos sobre “la herpetofauna de la región y de su interacción con estas especies”.
En Cinco sabores tradicionales Mexiquenses… (Cano y Gómez, 2017) se rebasa la delimitación comunitaria, municipal o regional, ya que la investigación alcanza un impacto estatal al incluir información sobre cinco pueblos indígenas establecidos en el Estado de México, particularmente al recopilar 50 recetas, diez por cada pueblo originario. Del mismo modo, Narrativa contemporánea de las voces de los ancestros(Sabino et al., 2024) contó con la colaboración de personas autoadscritas a los cinco pueblos originarios del Edomex, documentándose 22 relatos de comunidades diversas. En las compilaciones de investigaciones (Avendaño et al., 2017; Cárdenas, 2018; Pedraza y Reyes, 2019; Gómez y Pedraza, 2023) la tendencia geográfica primaria de los estudios se delimita a contextos propios de la zona norponiente del Edomex, región que alberga municipios con presencia de comunidades mazahuas. En segundo lugar, predominan trabajos sobre el contexto otomí mexiquense y, en tercer lugar, enfoques en comunidades tlahuicas, matlatzincas y nahuas. Se encontró también un estudio lingüístico sobre el idioma mixteco, situado en Yucuquimi, Oaxaca (León, 2019).
En los libros que se han identificado como manuales o didácticos, se halló que corresponden a una delimitación geográfica de aplicación determinada por factores como las condiciones medioambientales, como en el caso de Adaptación de especies anuales de clima templado en la MIAF… (Albino et al., 2021) y Uso y aplicación de plaguicidas vegetales(Mendoza et al., 2024); por afinidad cultural, como Cantos ceremoniales… (Vélez et al., 2021), o bien, para intervenciones situadas en ambientes interculturales, caso de Sexualidad para todos(Ibarra y Romero, 2024).
Uso de la lengua indígena
En relación con el uso de lenguas originarias en las publicaciones analizadas, se hallaron al menos tres posibilidades: 1) libros bilingües, multilingües o aquellos que incluyen la redacción de secciones completas en lengua originaria, con o sin traducción al español; 2) el uso de fragmentos extensos en lengua originaria, con o sin traducción, principalmente encontrados en la transcripción de entrevistas, y 3) el uso de palabras y expresiones aisladas, al que se designará como uso de vocabulario. Además, se identificó una cuarta posibilidad, que es la ausencia total de palabras en idiomas ajenos al castellano. Esta diferenciación permite vislumbrar si el uso de la lengua originaria funge como auxiliar en la exposición de temas diversos o si se pretende un alcance mayor.
No obstante, cabe mencionar que el otomí es la única lengua indígena utilizada en las publicaciones que cuenta con una escritura normada (Instituto Nacional de Lenguas Indígenas, 2017), lo que implica una unificación del alfabeto necesario para su comunicación escrita, con distinción de sus variantes dialectales. En el caso del mazahua, matlatzinca, tlahuica y náhuatl, no existe una norma única oficial para su escritura, lo que restringe su alcance comunicativo mediante la escritura y la lectura, pues son, además, lenguas cuyo sostén primario es la comunicación oral.
De igual forma, es necesario señalar que un libro redactado completamente en una de las lenguas originarias del Estado de México tendría diversas limitaciones para su lectura. Por ejemplo, tendría que explicarse al menos qué variable dialectal se emplea, el alfabeto o norma de escritura utilizada, un glosario anexo si se han usado préstamos lingüísticos o interpretaciones propias, entre otras condiciones.
Una vez planteadas estas cuestiones, dentro del corpus de libros analizados se destaca el caso de Tsi’it’a Ndare ne nu Mbejmo(Martínez y Enedina, 2018), material didáctico redactado casi en su totalidad en lengua mazahua, salvo un apartado introductorio en el que se especifica que el libro debe emplearse como guía en el aprendizaje del mazahua.
Por su parte, Conversaciones matlatzincas(Carranza et al., 2021) podría considerarse el libro que desarrolló un uso de una lengua originaria más extenso, al ser una publicación bilingüe españolmatlatzinca, que además plantea una propuesta de escritura y alfabeto propios, aunado a un canal de YouTube6 donde se pueden escuchar diez de las entrevistas que fueron transcritas al libro. Otra publicación multilingüe es Narrativa contemporánea de las voces de los ancestros(Sabino et al., 2024), que cuenta con la traducción al español de 22 relatos en lenguas originarias (diez en mazahua, cuatro en otomí, tres en matlatzinca, tres en tlahuica, dos en náhuatl).
Los libros que emplean fragmentos extensos en lengua originaria, pero que no se consideran bilingües en su totalidad, son: Ñechjo Pjyɇkakjó. Una estrategia de revitalización de la lengua y la cultura tlahuica(Muntzel et al., 2019) en el que se transcriben entrevistas en tlahuica; al igual que en Rescate de la memoria histórica de San Martín de los Manantiales(Sánchez y Sánchez, 2022), que contiene fragmentos de entrevistas en otomí. Otro libro con un amplio uso de fragmentos textuales en lengua originaria es El tono léxico y gramatical (prefijo posesivo) del mazahua de Temascalcingo… (Romero, 2018), aunque su orientación es el análisis fonológico más que la promoción del mazahua.
El uso de vocabulario en lenguas originarias se detectó en Cinco sabores tradicionales Mexiquenses… (Cano y Gómez, 2017); Boda tradicional mazahua… (Santiago et al., 2022); Historia de los mazahuas(Pedraza y Gómez, 2024), que incluye la transcripción en mazahua del poema “Soy Mazahua/Ngezgo jñatrjo”, de Julio Garduño Cervantes (no acreditado); Quelites de la milpa otomí(Bastida et al., 2024), que refiere a los nombres de plantas en otomí, a la par del nombre común en español; un ejercicio similar al de Diversidad biocultural de la zona mazahua: anfibios y reptiles(Zamudio et al., 2023), que menciona los nombres comunes, científicos y, cuando fue posible, su designación en mazahua.
La constante en las publicaciones anteriores es que se ofrece una traducción o contextualización del vocabulario o palabras usadas en lenguas originarias. Caso contrario es Cantos ceremoniales… (Vélez et al., 2021), donde se muestran composiciones en diferentes idiomas, pero sin contextualización sobre su significado. El uso de la lengua originaria es variable también en las cuatro compilaciones (Avendaño et al., 2017; Cárdenas, 2018; Pedraza y Reyes, 2019; Gómez y Pedraza, 2023), mas no se hallaron artículos o capítulos que puedan considerarse bilingües, siendo la tendencia principal el uso de vocabulario, seguido de la transcripción de fragmentos amplios, y en tercera instancia, la ausencia de referencias a lenguas originarias.
Por último, las publicaciones con un bajo o nulo uso de vocabulario en un idioma originario fueron: Colores y saberes. Una galería de hongos y sus saberes bioculturales(Cárdenas y Tourlay, 2023); Adaptación de especies anuales de clima templado en la MIAF… (Albino et al., 2021); Uso y aplicación de plaguicidas vegetales(Mendoza et al., 2024), y Sexualidad para todos(Ibarra y Romero, 2024). Estas tres últimas debido a su carácter de prontuario.
Discusión y directrices de investigación
Según Rogoff y Gutiérrez (2011, p. 27), en el proceso de introducir estratégicamente en comunidades de aprendizaje formas nuevas o no familiares de hacer las cosas, se observa que “la coconstrucción de las diversas prácticas de la comunidad y el desarrollo del individuo apoyan la naturaleza cambiante de la participación y las formas de ayuda que se proveen en la actividad realizada en conjunto”, lo que genera “oportunidades para asumir nuevos roles y desarrollar nuevos modos de aprender”. En este artículo se ha examinado la creación de libros como una práctica de la comunidad académica de la UIEM, que permite explorar tanto las actividades que realiza, sus principales metas de investigación y formas de trabajo, así como la emergente consolidación de prácticas editoriales y de publicación.
Una situación que se puede observar es que la publicación ha pasado de la dependencia de organismos como el Consejo Estatal para el Desarrollo Integral de los Pueblos Indígenas del Estado de México (CEDIPIEM) a la estandarización de prácticas propias, según establece su emergente “Programa editorial”, creado en 2024 (UIEM, 2024g). Esta iniciativa, a la par de la conformación de un Consejo editorial propio, puede dar lugar también a la transparencia de procesos de dictaminación, actividades de retribución, además de consolidar estrategias de promoción de los textos. Entre ellas, se destaca que los libros (en formato digital) se encuentran de manera gratuita en el sitio web de la universidad, lo que contribuye a la circulación de libre acceso de estos materiales.
De forma general, esta labor ha involucrado a distintos actores, tanto a investigadores y académicos como a personas de comunidades originarias. Estas últimas no sólo como sujetos de investigación, sino también como participantes activos en los procesos de generación de conocimiento. Si bien esta modalidad de colaboración es de gran relevancia, también resulta evidente que el siguiente paso debería ser la apropiación de estas prácticas por parte de los estudiantes y, eventualmente, por otros miembros de las comunidades originarias. Esto se recalca en la medida en que la mención de este tipo de colaboraciones en los libros fue constante y se reconoce en función de que incentiva diálogos entre saberes; pero no se materializa por completo en cuestiones como la autoría o coautoría, presente sólo en tres obras, o en la difusión de actividades de retribución relacionadas de forma directa con el trabajo de vinculación. Por otro lado, cabría igual abrir a la discusión acerca de si estos libros están orientados a un público especializado o general, mas no es el objetivo de este artículo discernir si los textos son, en esencia, de corte divulgativo, de difusión o de diseminación científica/cultural.
Además de las regularidades y diferencias en cuanto a metodologías, trabajo comunitario y uso de lenguas originarias, este artículo exhibió también patrones en las temáticas de las publicaciones analizadas y algunos tipos de colaboración entre las divisiones académicas de las distintas licenciaturas y posgrados de la UIEM. Estos aspectos reflejan ciertas prioridades académicas y sociales de la UIEM, lo cual se manifiesta también en la diversidad de formatos de publicación, como son compilaciones de artículos, libros de divulgación científica, manuales y monografías. Sin embargo, es evidente una hibridación y fusión de géneros que dificulta encasillar la producción editorial en esos rubros. No obstante, es menester señalar la limitación de que no se encontraron documentos de acceso libre que permitieran comparar esta producción con otro tipo de productos creados por investigadoras de la UIEM, como artículos de investigación o divulgación publicados en revistas especializadas u otros medios.
Por último, resulta necesario evaluar el impacto de los libros editados por la UIEM, al menos en la comunidad universitaria, en las localidades donde se realizaron las investigaciones y en la comunidad académica externa. Esta evaluación permitiría reconstruir una visión complementaria a lo expuesto en este artículo. Asimismo, sería pertinente comparar esta experiencia editorial con la de otras universidades interculturales o convencionales, con el fin de enriquecer el debate sobre su papel y relevancia contemporánea.










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