Introducción
El acceso del sol al mundo subterráneo desencadenaba una serie actividades tales como el conocimiento de sus habitantes, la distribución de las ofrendas, la instauración del juicio a los muertos y su reparto de castigos/recompensas.
La marcha solar exigía estos momentos de solaz, ya que en ellos, además de reposar, organizaba Ra su reconversión inmediata -pasada y próxima-, concedía parcelas, dispensaba y supervisaba castigos, y preveía y neutralizaba las amenazas constantes.
La mención recurrente de condenados, la diversidad de registros que la contienen,1 la variedad de situaciones y generalidades en lo que se refiere a castigos y quienes los ejecutan a instancias de Ra,2 constituye uno de los tópicos más impresionantes, sobre todo por la riqueza de las imágenes, de la casi totalidad de la literatura funeraria del Reino Nuevo.
La actividad vindicativa de Ra es la contraparte disolutiva del proceso de objetivación solar;3 hacer efectivo el aniquilamiento total, su consecuencia más extrema. Así, enemigos de Osiris y de Ra, y cualquier adversario potencial que pusiera en peligro la marcha del sol, estarían sujetados, invalidados, cuando no eliminados.
En síntesis, el derrotero de los inculpados era la negación: negación de la continuidad, del movimiento, de la completud, de la luz y del calor solares, de sus palabras y sus respuestas, por lo que eran reducidos a objetos a los que se les privaba de la posibilidad de autorrepresentación (Hoffmann 1996, 36).
Según Hornung (1968, 12 y ss.), el catálogo de castigos y penas se subdivide en cuatro secciones: i) castigos contra el cuerpo del condenado; ii) castigos contra otra parte de su persona, en particular contra el bA (alter ego, forma en la que el hombre vivía plenamente después de la muerte) y la Sw.t (sombra); iii) castigos contra la unidad de la persona, y iv) castigos dirigidos contra su misma existencia.
La actividad de estos xftyw,4 aliados de Apep5 en cuanto que potenciales desestabilizadores del orden universal, marca y determina el carácter destructivo solar y configura la Duat como la contraimagen o antimagen de lo regenerado.
Etimología y significación de sxd
Es preciso detenerse ahora en el análisis de la palabra con la que se alude a una situación anómala, típica de los que han sido condenados o no han actuado conforme a mAa.t.6
Según Darnell (2004, 426), cuando los objetos celestes caen debajo del horizonte del bajo cielo y entran en la Duat, parecen continuar ahí en una actitud inversa a la que tenían cuando se levantaron encima del horizonte opuesto. Así, el sol y las estrellas se ven como si fueran de arriba-abajo. Los cuerpos celestes deben invertirse cuando entran en la Duat para dar la vuelta hacia abajo al llegar ahí. Esta inversión sugiere entrar en la Duat como descendiendo (sxd).
Esto tiene que ver, obviamente, con la ubicación de la Duat, la cual se presentaba como una inmensa geografía biforme configurada para los potenciales receptores de Ra, y conformada como espacio de la realidad terrena reflejada y amplificada; para los condenados, por el contrario, era una fantástica, lúgubre y grotesca topografía para el amedrentamiento y la aniquilación.
En este marco de interacción permanente, y considerando la Duat como una oscura inmensidad en la que en ciertas regiones de condenados los rayos solares no penetraban7 y en la que la iluminación y el calor solares provisorios eran frecuentes en otras, había dos puntos o momentos en los que la Duat se iluminaba inevitable y naturalmente, más allá del contexto de revivificación o aniquilación.8
Esta explicación de carácter cosmológico la sostiene Herbin (1994, 397):
“puedas tu levantarte en el cielo sin que tu brazo sea contenido puedas tu descender a la Duat sin ser repelido”.
Esto puede sugerir entrar a la Duat cabeza abajo, como afirma Darnell (2004), consecuencia del ingreso por debajo del horizonte debido a la ubicación de la Duat.
El Wörterbuch der Ägyptischen Sprache (Erman y Grapow 1971, IV, cols. 265-267) ofrece una variedad de significados que no hace más que reforzar la idea original de “estar cabeza abajo”; así, se lee: mit dem kopf nach unten sein (con la cabeza hacia abajo); von gehen auf dem kopf (con la cabeza caída); auf dem kopf fallen (caer sobre la cabeza); auf dem kopf gestellt sein (estar cabeza abajo), entre otras referencias.
El carácter cósmico de la posición invertida en la Duat no es el que nos ocupa en este artículo; de todos modos, la siguiente cita de Darnell anticipa, en cierta forma, los efectos que dicho estado ocasionaría, en nuestro caso, a los condenados:
Los “señores de la Duat” [originalmente, stellar Blessed Dead], como estrellas que ingresan a la Duat, deberían voltearse y permitirse surgir nuevamente en el cielo nocturno. Como resultado de la tragedia cósmica tan inflexiblemente evitada cuando Ra se detiene y es amenazado por Apep -la cual se describe en el capítulo 99 del Libro de los muertos-, los nb.w-d3.t, los “señores de la Duat”, y los sxd.w, “estrellas invertidas”, están en peligro de desplomarse en la baja Duat. Como el cielo está en peligro de caer sobre la tierra, para evitar la catástrofe cósmica las estrellas debajo del horizonte a la entrada a la Duat, y bajo el cielo mismo, se desploman hacia los reinos inferiores de la Duat. El paralelo entre sxd y nb.w-d3.t descansa en el concepto egipcio de destino estelar de los difuntos (Darnell 2004, 439).
Es inevitable la analogía entre estas estrellas y los difuntos en esta cita de Darnell. Nuestro enfoque se centra en el carácter de castigo que el término sxd conlleva y no en su contexto cósmico, aunque están interconectados, como se verá.
Para Zandee (1960, 75), la importancia y en cierto modo lo excepcional de este castigo radica en que, en lugar de vivir en la luz y estar en la tierra sobre los pies, uno está en la oscuridad con los pies hacia arriba. Ir cabeza abajo pertenece al complejo de concepciones según el cual uno no tiene el uso normal de las partes de su cuerpo como consecuencia de que el reino de los muertos se ubica bajo tierra; por eso estar cabeza abajo tiene efectos poco placenteros, ya que la digestión va en dirección inversa. En contraste, el muerto desea andar normalmente sobre los pies, respirar normalmente con la nariz (176). Asimismo, explica esta posición por la creencia egipcia en un más allá ubicado debajo de la tierra donde el muerto caminaba contra el techo (73-78).
Sobre la ubicación de la Duat
La Duat era el lugar donde los difuntos aguardaban el paso de la barca solar (justificados luego de la superación del juicio póstumo) o donde los enemigos de Osiris y de Ra esperaban a ser ajusticiados.
Este espacio era el signo de la complementariedad de la interacción solar-osiriana y le otorgaba su configuración. Un dios celeste y un dios ctónico, ambos con competencias funerarias, determinaron o fueron determinando su ordenación, lo que se condice con la conclusión de Hornung (1974, 994), para quien la Duat posee una estructura dual. El reino de los muertos no puede ser concebido solamente en términos de “debajo de” o “más allá”; se asocia al cielo/firmamento y también a “encima de” (Binder 1995, 8).
La Duat tendría una configuración circular,9 donde cielo y mundo subterráneo significarían exclusivamente diferentes aspectos del mismo más allá (Brunner-Traut 1981, 56). La interacción entre un dios celeste y un dios ctónico se condice con que haya una Duat celeste y una Duat ctónica (Westendorf 2002, 108). Por ello, se propone aquí asimilar la dicotomía Cielo-Duat u Oberwelt-Unterwelt a un solo espacio continente (Duat) como única extensión en la que se producía el recorrido solar.
No parece que los egipcios le hayan dado una localización fija; usualmente está bajo la tierra, pero a veces más allá de la bóveda celeste visible, o bien en las aguas que imaginaban que se extendían por todas partes debajo del cielo y la tierra. Se trata de una región cósmica cubierta y recorrida por agua y ubicada entre el cielo y la tierra.
La Duat es agua. Así lo grafican su recorrido en balsa, la existencia de canales y las innumerables alusiones a un entorno acuoso para el cielo en general. Y es cielo, porque aparece estrechamente vinculada a las estrellas, ya que los movimientos de los difuntos son constantes y porque los textos excluyen un eventual nexo regenerativo con la tierra, al menos fuera del momento de los ritos funerarios.
Antecedentes
En los Textos de las pirámides (TdP) hay referencias a evitar que el rey esté cabeza abajo; así, por ejemplo, en Pir. §323b10 leemos lo siguiente (y que se repite en los Textos de los ataúdes [TdA]11 VI, 189f):
323a: b(w).t W pw SA jw m kkw
La abominación de Unas es viajar en la oscuridad.
323b: n mAA = f sxd.w
Unas no puede ver y puede estar cabeza abajo.12
323c: pr(j) W m hrw pn jn jnt = f mAa.t jsxr = f
Unas aparece hoy porque puede administrar justicia porque ella está con él.
323d: n rDj.w W n ns = tn nTr
Y a Unas no se le dará su fuego, dioses.
Más adelante, en §2155b:
mk jj N n sxdx.w N
N El rey está protegido […] el rey […] no será colgado cabeza abajo.
No hay otra referencia a esta situación en los Textos de las pirámides y se debe indagar en los Textos de los ataúdes, donde las alusiones son numerosas:13 hay una variedad de situaciones que el difunto debe evitar, desde no ser comido por una serpiente (TdA 375 V 38a), no pudrirse (TdA 432 V 280a-b), tener poder sobre las piernas (TdA 574 VI 184f-g), no caer en el caos del dios (TdA564 VI 163a-h), entre muchas otras circunstancias (véase también, por ejemplo, TdA 389 V 59a-g, 417 V 251a-f, 423 V 261a y V 264d-e, 424 V 265a-c, 425 V 269a, 439 V 292a-b, 440 V 295f y V 296a-f, 441 V 297a, 564 VI 163a, 565 VI 164d-f, 566 VI 165f-i, 569 VI 168c-i, 704 VI 336a-j), hasta no caminar cabeza abajo (TdA367 V 29g): “mi abominación son las heces, y no las comeré, no beberé orina, y no caminaré cabeza abajo, porque yo soy en verdad quien lo ve, el hijo de Ra, que lleva su comida y come su comida en la tierra -cuatro veces- mientras Ra está en el cielo” (TdA 581 VI 197p-s-198t-v).
Aquí tenemos una variedad mayor que en los Textos de las pirámides; en efecto, a las referencias ya citadas, en los Textos de los ataúdes se agregan: “pueda Nut salvarte de la furia de los muertos que van cabeza abajo” (TdA I 188a-d); “ir cabeza abajo” (TdA II 60a-b), “no estaré cabeza abajo entre quienes están cabeza abajo” (TdA VI 162r), “no caminaré cabeza abajo” (título de la declaración) (TdA II 291 j); “camino sobre mis pies y no caminaré boca abajo” (TdA III 194e-f); “no estar cabeza abajo para que un hombre tenga poder sobre sus piernas” (TdA VI 183f-g), “no ir cabeza abajo y salir al día” (TdA II 60a), “no caminaré cabeza abajo para ti” (?) (TdA VI1 4c y TdA III 117c), “no caminar cabeza abajo” (rúbrica) (TdA VI 303 r), y “para no caminar cabeza abajo” (título) (TdA III 130 a).
La grafía de “cabeza abajo” en los Textos de los ataúdes es variada;
y son algunas de las formas de escritura.
Como se aprecia, el número de referencias a esta particular situación es mucho más amplia que en los Textos de las pirámides, y eso seguramente se deba mayormente al carácter de guía de los Textos de los ataúdes, consecuencia de un gradual y diacrónico desarrollo del concepto de existencia del difunto en la otra vida, lo que entendemos que hace de los Textos de los ataúdes una mixtura de diferentes más allá dentro de “una colección flexible de textos” (Rößler-Köhler 1980, 260). Esta mixtura sujeta los textos a una “terrenalidad”14 que no es más que la proyección al ámbito celeste de propiedades osirianas, y que determinará desde aquí el contenido de las correspondencias de la Duat.
En el posterior Libro de los muertos15 también hay alusiones a evitar caminar o estar cabeza abajo, lo que muestra la continuidad de una situación no deseable y que se extiende sin interrupción a lo largo de toda la literatura funeraria. Los siguientes ejemplos dan cuenta de esta realidad no deseable:
Declaración 53:
n swrj=j wsSt Sm=j nn sxd
“no beberé orina, no caminaré cabeza abajo”.
Declaración 99 (III):
r prt jm=f tA pn Ksn Hr sxd.w jm Hr.w =sn
“para escapar de los malvados en la tierra en los que la estrellas caen bajo sus rostros”.
Declaración 101:16
jr swA=k Hr nt.yw jm m sxd
“si tu (Ra) pasas por los muertos que están cabeza abajo”.
Declaración 189 (título):
r n tm rdjt iry s Smt sxd.w tm wnm Hsw.
“Declaración para prevenir que un hombre vaya cabeza abajo y de comer sus heces”.
Nótese que la grafía del sxd en este último título del Libro de los muertos no tiene determinativo, sino que es completamente logográfica, un tipo de escritura no tan habitual. Por el contrario, los determinativos
(A29),
(A29) y
(D292) indican claramente el tenor del castigo para los pecadores (Zandee 1960, 78) y de este modo configuran una situación anómala que, como se vio, podría tener una interpretación literal y otra simbólica que implica estar fuera de la realidad o de lo aceptable. No obstante, un número menor de ejemplos nos muestra la escritura sin determinativo.
Al respecto, tanto la forma A29 como su grafía abreviada y las piernas invertidas andando denotan si no la absoluta imposibilidad de movimiento, sí la total indefensión ante las fuerzas vindicadoras.
Los libros del más allá del Reino Nuevo
La literatura funeraria inaugurada con el Libro del Amduat (LdA) que decora -junto con el Libro de las puertas (LdP), el Libro de las cavernas (LdC) y el Libro de la tierra (LdT)-17 principalmente las cámaras funerarias18 de las tumbas reales en Luxor19 expresa, entre otras cosas, la destrucción de los malhechores y su “destierro del Ser […] en el lugar de aniquilamiento [Htmj.t]”. Ya en los Textos de las pirámides aparece mencionado como un lugar amenazador; sin embargo, no juega ningún rol en los Textos de los ataúdes y obtiene en los textos funerarios del Reino Nuevo un significado omnipresente (Hornung 1968, 32).
Todo lo nocturno en el más allá egipcio recuerda los eventos del mito de Osiris. Horus castiga a los condenados como los asesinos de su padre y cancela el daño a su ojo, el juicio a los muertos recuerda el mítico proceso de Osiris, en el que el mundo otra vez toma el equilibrio: Osiris, el muerto bendito, recibe los derechos y le es trasladada su herencia; Seth, el “enemigo” recibe la falta de derechos, su adecuado patrimonio y su existencia es desnudada y cae en la condenación (Hornung 1968, 37).
Y es precisamente en esta rica literatura funeraria donde hay una mayor cantidad de alusiones a los enemigos con este castigo característico.
En el siguiente cuadro se resume la amplia variedad de castigos a los que eran sometidos los enemigos; todos perseguían la disolución absoluta o la disociación ontológica.20 Se debe tener presente que “la neutralización del mal en todas sus formas es un procedimiento al cual los egipcios recurrieron de muchas maneras” (Beaux 1992, 48).
| Castigos en la Duat | |
| bA.w raptados de sus cuerpos apagados | Ahogados |
| La oscuridad absoluta | Cuerpos invertidos |
| Sometimiento por cuchillo | Cuerpos invisibles |
| Desangramiento | Privados de la respiración |
| Cadáveres sin sw.wt | Limitación para los bA.w |
| Reclusión | Guardianes y castigadores |
| Mutilación | Esclavizados |
| Amarrados | Privados de brazos |
| Sometimiento por fuego | Sin cuerpo |
| Empalamiento | Encadenamiento |
Asimismo, como enemigos objetivados,21 un grupo considerable de habitantes ejecutaba tareas de exterminio y permanecía al margen de la influencia regeneradora solar.
Luego, había otra parte que conformaba categorías únicas y especiales de condenados que, si bien no sufrían la aniquilación absoluta, eran receptores de puniciones bastante más sutiles que la disgregación, tales como imposibilidad, “incompletud primaria” (carencia de uno de los componentes de la personalidad), disociación. En este grupo encontramos:
| Castigos en la Duat (disociación) |
| Los enterrados con sus cuerpos, erguidos sin poder yacer Aquellos cuyas sombras no descansan en sus cadáveres Aquellos cuyos bA.w fueron raptados de sus cuerpos |
Sobre los enemigos clásicos en sentido estricto, y por lo tanto sujetos a la segunda muerte (mt m wHm) (Zandee 1960, 186), la riqueza textual, con una mayoría de alusiones en el Libro de las cavernas respecto a los otros textos funerarios del Reino Nuevo, es abrumadora y por demás de ilustrativa de la crudeza con que los egipcios concebían las puniciones extraterrenas.
Esta profusión de imágenes permite, entonces, agrupar las variantes de castigos22 en función del modo y de su implicancia y se tiene la siguiente clasificación:
Del mismo modo que en los Textos de los ataúdes, en los libros funerarios del Reino Nuevo la diversidad de puniciones es otra de las características notables de la Duat. En efecto, bajo el filo de un cuchillo (LdC 2,5), o por efecto del fuego23 -fuego directo de serpientes vindicadoras (LdA 9,3),24 o en un caldero alimentado constantemente (LdT D,4,1, donde se queman cabezas y corazones)-, o simplemente amarrados (LdT C,1,5 o LdP 6,3) a la espera de la ejecución final, o caminando cabeza abajo (LdC 3,3,4), lo cierto es que la riqueza y la variedad de las imágenes y los textos se presentan a tenor del peligro que los condenados simbolizan (véase Bonanno 2015, 149-166). En el Libro de las cavernas (2,5) se puede ver un grupo de ocho enemigos atados e invertidos, sHd.w:
Oh, los decapitados, sin sus cabezas, que están en el lugar de destrucción. Oh, los caídos, sin sus bA.w, que están en el lugar de destrucción. Oh, los invertidos -sHd.w-, los atados que están el lugar de destrucción. Oh, los invertidos, los que sangran privados de sus corazones, que están en el lugar de destrucción. Oh, enemigos del regente de la Duat, Osiris el primero de los Occidentales, miren, yo los he enviado a la destrucción, los he asignado a la no existencia -tm wnn- (Ritner 1993, 168).25
Sxd en los libros funerarios del Reino Nuevo
Llegamos finalmente a la literatura funeraria en la que se describen en forma más detallada los castigos sufridos por los enemigos de Ra o de Osiris. En este contexto, es la Duat el espacio en el que son sometidos a la neutralización o aniquilación, la cual, “junto con nww [aguas primordiales] y kkw zmAw [oscuridad absoluta; véase Bonanno 2017] son zonas que están fuera del mundo creado y pertenecen a la esfera del No Ser […] y son categorías caóticas” (Hornung 1957, 51).
La prosternación, más allá de su condición de condenados, de absolutamente todos los que habitan la Duat, debido a la omnipresencia y el poder de Ra, también explica los gestos de sumisión en general. Lo mismo para quienes, en posición invertida, hacen el gesto de adoración. Una vez en la Duat, sólo los condenados permanecen invertidos (Darnell 2004, 428).
La presencia de un espacio que las fuentes mencionan como Htmj.t o lugar de la aniquilación descubre un área en la que quienes obstruyen la buena marcha del universo deben sufrir un castigo o la tan temida segunda muerte que reduce el Ser a la nada.
Piankoff (1944, 1-62) traduce Htmj.t como l’endroit de la destruction (lugar de destrucción) o como l’endroit de l’anèantissement (lugar de aniquilación), mientras que para Zandee (1960, 169) es place of destruction (lugar de destrucción). Hornung (1968, 15) sostiene que Htmj.t tiene el carácter de un Vernichtungsstätte (lugar de aniquilamiento) (Werning 2004) -lugar de aniquilación-, y según el Wörterbuch der Ägyptischen Sprache (Erman y Grapow 1971, 3, 198), el término alude al Richstätte in der Unterwelt (cadalso en el más allá),
(Bonanno 2015, 10).
La categoría de los sxd.w se aglutina en este espacio que, generalmente, ocupa las profundidades de la Duat, ámbito por excelencia de los difuntos, justificados y condenados.
Veamos a continuación algunas referencias a propósito de la categoría de los sxd.w en los libros funerarios del Reino Nuevo. Los ejemplos constituyen una selección, por lo que el listado puede extenderse:
Libro de las cavernas (3,3,2):26 Oh, enemigos, oh, estos enemigos cabeza abajo que no tienen sombras. Oh, éstos que no están, que andan cabeza abajo y por los que los bA.w vivientes actúan como sus sombras.
Libro del Amduat (11,3): Yo salí de él. Mi padre golpea después de estar indefenso. ¡Que sus cuerpos [Xt] sean castigados con cuchillos, sus bA.w aniquilados, sus sombras [sw.wt] disipadas [hbj.t], sus cabezas [tp] cortadas! No existen [n xpr], están cabeza abajo.
Libro del Amduat (3,3): Que los campos sean suyos para sus pastos! ¡Que sus bA.w nunca caigan, [ni] sus cuerpos caminen cabeza abajo! ¡Que sus puertas se abran, sus cuevas tengan luz, que estén en sus lugares!
Libro del Amduat (11,3): Órdenes dadas por la majestad de este Gran Dios de cortar en piezas a aquellos que lucharon contra su Padre Osiris, los cadáveres de los enemigos, los cuerpos de los muertos, aquellos que se han girado de arriba abajo y están impedidos para caminar y los que son aniquilados [?]
Libro de la tierra (A,1,3): Las Horas de Ra son así. Sus formas están entre sus dedos [?], sus sombras están más abajo que sus frentes [?] [pasaje muy corrupto]. Ellas conducen a este Gran dios en el Oeste cuyas formas son misteriosas, hacia sus horas.
Libro de las cavernas (3,3,4): Oh, los decapitados que no tienen cabeza y que no tienen bA.w como los que han fallecido, cuyas sombras se cuentan entre los malvados, cuyos cadáveres caminan cabeza abajo mientras el Ejecutor corta su carne.
Libro de las cavernas (4,3,4): Oh, los mutilados, oh, los miserables, oh, los esclavizados, oh, los ensangrentados, ustedes están destinados por el que aniquila a mis enemigos. Yo he ordenado que sean guardados por el que coloca las cabezas boca bajo, yo los he entregado a su tribunal. Cara aniquilada los hiere, como es el que aniquila los enemigos. La tierra de la aniquilación es el lugar de su aniquilación...
Libro de las cavernas (Prec. 6): Aniquilados están los enemigos de Él que está a la cabeza de la Duat, los cuerpos bajan cabeza abajo, aniquilados son los enemigos del Rey N.
Libro de la tierra (6,3,4): Ra habla a esta caverna: Oh, Osiris, a quien la gran serpiente envuelve, y ustedes los ensangrentados con cuerpos invertidos, con caras hacia abajo, con caras en el interior de su caverna.
Libro de la tierra (2,5): Oh, los arrojados abajo, desprovistos de bA, en el lugar de destrucción.27
La Duat de los libros funerarios del Reino Nuevo es una colosal extensión inmersa en una compleja trama de jerarquías que oscilan entre divinidades tutelares, faraón, plétora de dioses, colaboradores, genios, barqueros, etcétera.
De esta manera, aparece la Duat como un espacio conformado a instancias de los desplazamientos de una entidad ubicua (Ra) que va delineando en forma progresiva los distintos paisajes que la componen, al mismo tiempo que el faraón experimenta los efectos fluctuantes de la regeneración conforme estos paisajes le representan áreas de detención, movimiento, metamorfosis, distribución o, lo que importa en este caso, aniquilación.
Conclusiones
Las fuerzas antinómicas que conforman el cosmos, esto es, el caos y el orden, el bien y el mal, justificados y condenados, marcan una diferenciación entre una zona de recompensas y otra de castigo. De esta manera, en un contexto de objetivaciones y violencia, el carácter objetivador de Ra, es decir, de regenerador y de exterminador, se asumía en la plenitud de su presencia juntamente con la duplicidad involucrada en el castigo o en la recompensa.
La categoría sxd involucra situaciones particulares que enfatizan el carácter irreversible de este tipo de castigo. Probablemente la posición de los sxd.w sería análoga a la más absoluta indefensión, por cuanto no se debe olvidar que, para los egipcios, la voluntad residía en la cabeza . De este modo, el estar cabeza abajo invalidaba la voluntad y sometía al condenado al arbitrio de Ra primero, y de los ejecutores luego.
La continuidad de esta condición en los textos funerarios más significativos de la historia religiosa egipcia es un dato que refuerza la connotación y la importancia de lo que el vocablo conlleva. En su doble condición de castigo y situación cósmica, los sxd.w, así como los nb.w-dA.t, expresan la más indeseable de las situaciones de castigo dada la pérdida total de control.
En la serie de citas es notorio que, junto a esta condición derivada de ser sxd, los condenados tengan anexo otro tipo de castigo que complementa aquél y conduce inevitablemente o a una categoría especial de condenados28 o a la extinción del Ser.
Es evidente que, como complemento o como castigo per se, la condición de sxd era la realidad más temida y más representada en las fuentes funerarias del Reino Nuevo. Más allá de la lectura cósmica, sxd en cuanto castigo es la expresión más ostensible de la punición para los enemigos de Ra y de Osiris y, en consecuencia, para quienes en la tierra se alejaron de mAa.t.
El orden justo, el equilibrio cósmico necesario encarnado en el término mAa.t, expresa el modo en que el egipcio debía obrar en la tierra para obtener la inmortalidad en el más allá.
La disposición en el universo se refleja en la Duat (espacio de los difuntos) al concentrar y distribuir el sustento y la protección que procura la conservación del orden cósmico. El mundo funerario se nos muestra como expresión acabada y extrema de la convivencia en mAa.t. Este equilibrio se sustenta en la doble situación generada por los sendos contextos de reproducción y aniquilación que delinean el paisaje y la dinámica de la Duat.
Por otro lado, la mayor cantidad de menciones de este castigo en los libros del Reino Nuevo en relación con las compilaciones funerarias anteriores está en consonancia con el carácter exponencial del número de difuntos que va poblando el espacio funerario. Un número mayor de habitantes exige un espacio afín que lo contenga y exceda, aún más si los que lo conforman ocupan un reducto único y particular. Se trata de entidades móviles por la disociación ontológica que Ra activa en la Duat. La permanencia de los cuerpos y el desprendimiento del bA para seguir a Ra o al disco luego de su paso es un ejemplo en este sentido.
Lo cierto es que, más allá de la interpretación de carácter “cósmico” (Darnell) o la que vincula a sxd con la imposibilidad de una adecuada digestión (Zandee), la singularidad de sxd radica en esta contraimagen que bien puede asociarse a lo caótico, lo desordenado. Precisamente por esta razón, se entiende que se trata del castigo más temido.
La contraposición a “lo ordenado” que supone caminar cabeza abajo es la expresión más explícita de la subversión de la creación de los dioses. Probablemente, sxd constituye el signo más tangible, si cabe el término, de un castigo signado por la irreversibilidad al ser justamente la punición más visible y lapidaria de los enemigos del orden.
El mundo funerario -su configuración, sus imágenes, su funcionamiento, en fin, su composición integral- no es sino el resultado de una proyección de datos de la realidad compartidos, cuando menos, por sus gestores. Dichos datos abarcan una variedad inmensa de elementos, desde referencias objetivas (paisajes, habitantes) hasta dispositivos de la emotividad o de la apercepción.
El que ocasionalmente las representaciones y los textos devuelvan una imagen “estilizada” que combina su connotación original con una fuerte carga fantástica tiene que ver precisamente con la magnitud del fenómeno que sustentan, esto es, la muerte, el devenir post mortem y la renovación eterna. En este contexto, estar “cabeza abajo” no sólo era “fantástico”, sino también caótico e indeseable.
La importancia de este castigo se explica por la trascendencia de esta realidad que atraviesa todos los soportes materiales: desde las pirámides de Unas en la quinta dinastía y Neith en la sexta; los ataúdes del Reino Medio y, finalmente, las tumbas reales del Reino Nuevo, así como fuentes de época tardía.29










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