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Estudios sociológicos

versión On-line ISSN 2448-6442versión impresa ISSN 0185-4186

Estud. sociol vol.43  Ciudad de México  2025  Epub 29-Jul-2025

https://doi.org/10.24201/es.2025v43.e2724 

Artículos

Nazismo en el México del siglo XXI: ¿una contradicción? Una etnografía digital

Nazism in 21st-Century Mexico: A Contradiction? A Digital Ethnography

Humberto Yañez-Orozco1 
http://orcid.org/0000-0003-2047-7386

1El Colegio de México (Ciudad de México, México) hyanez@colmex.mx


Resumen:

Se analizan las creencias y la estructura de un grupo mexicano autodenominado nacionalsocialista, así como su ideología, el uso que hacen de redes sociales y sus posicionamientos ideológicos. Además, se aborda la manera en que grupos parecidos se siguen reproduciendo, sus objetivos y sus intereses. Se concluye que esta asociación mantiene una perspectiva distinta de los grupos de extrema derecha del norte global, y busca su identidad en las culturas precolombinas e indígenas mexicanas, aun cuando mantiene el uso del lenguaje y el simbolismo propio del nacionalsocialismo alemán de principios del siglo XX.

Palabras clave: nacionalsocialismo; morenazi; nazi; nativismo; extrema derecha mexicana; etnografía digital

Abstract:

This article analyzes the beliefs and structure of a Mexican group that self-identifies as National Socialist. It examines their ideology, structure, use of social media, and ideological positions. Additionally, it discusses how these groups continue to reproduce themselves, along with their objectives and interests. The article concludes that this group maintains a distinct perspective from far-right groups in the Global North, seeking its identity in pre-Columbian and Indigenous Mexican cultures, while still using the language and symbolism of early 20th-century German National Socialism.

Keywords: national socialism; morenazi; nazi; nativism; Mexican far-right; digital etnography

Soy mexicano, honrado y valiente, soy esa águila que devora a la serpiente del mal.

Juro con honestidad como valor indispensable en mi vida, que dispuesto estoy a luchar y entregarme en servicio de mi pueblo, mi nación, para conseguir la grandeza a la que siempre estuvimos destinados,

¡Viva la Unión Azteca! ¡Viva México!

Juramento de la Unión Azteca

Introducción

En este trabajo analizo las creencias y la estructura de un grupo mexicano que se autodenomina nazi. Mi objetivo principal es describir el grupo y su ideología. El estudio ofrece una introducción general, la metodología empleada y consideraciones éticas; un análisis de los textos que sustentan su ideología y, finalmente, las conclusiones.

La primera vez que supe de este tipo de grupos fue través de un meme publicado en Facebook que me hizo preguntarme cómo una persona de piel morena, como la mía, podría abrazar una ideología basada en considerarse a sí mismo no humano. Pensé que era una irracionalidad, una contradicción. Algunos internautas pronto comenzaron a generar gran cantidad de contenido al respecto e inventaron el término morenazi para denominarlos (“morenazi”, 2024). Volví a encontrar esta definición algunos años después en el Alfabeto del racismo mexicano de Federico Navarrete (2017), en el que reflexiona sobre la profundidad del racismo presente en estos grupos y nos invita a examinar por qué nos causa mayor malestar que personas racializadas se acerquen a discursos de odio. Esta incomodidad revela cómo establecemos jerarquías y otorgamos exclusividad en los discursos de odio a las personas hegemónicas, a pesar de su irracionalidad, “como si solamente gente no morena tuviera trascendencia al reclamar pertenecer a un grupo de interés” (BuinSaavi, 2024).

Me resultaba irónico pensar que personas de origen mexicano respaldaran una ideología cuyos fundamentos se basan en el odio hacia todo lo no ario,1 especialmente si se tiene en cuenta que los migrantes mexicanos son uno de los principales blancos de los ataques neonazis en Estados Unidos. Por lo tanto, me interesaba conocer las creencias de este grupo y ver cómo trataban lo que en ese momento consideraba como una contradicción. Suponía, entonces, que los grupos de neonazis mexicanos mantenían una inexcusable discrepancia entre las ideas que promueven y los requisitos raciales que imponen.

A partir de 2020, México experimentó un notable crecimiento de grupos conservadores impulsado en gran medida por la expansión del acceso a las redes sociodigitales, en especial a Facebook y TikTok. Antes marginados del debate público, estos grupos han ganado visibilidad y protagonismo en eventos masivos, como conciertos, y al utilizar estas plataformas para difundir su ideología. Este fenómeno se inscribe en una tendencia global caracterizada por la creciente polarización ideológica entre los jóvenes que ha intensificado las tensiones sociales y culturales en el mundo. Esto ha resultado en fenómenos electorales como Javier Milei en Argentina, Giorgia Meloni en Italia o Donald Trump en Estados Unidos (Ocampo, 2024).

Sin embargo, definir a un grupo como fascista, neonazi o neofascista no resulta sencillo, ni tampoco equipararlo a diversos movimientos de corte totalitario o conservador, incluso si comparten un núcleo de ideas generales. Lo que queda claro es que no todo conservadurismo es fascismo ni todo fascismo es nazismo. Establecer una diferencia nítida entre estos conceptos permitirá el análisis de las creencias de este grupo.

Las perspectivas en torno a lo que se considera fascismo y nazismo tienen su origen en trabajos clásicos que trataron de definir este fenómeno, principalmente, los de Umberto Eco, Roger Griffin, Theodor Adorno y Hannah Arendt. A continuación trataré de resumir y explicar cada una de estas posturas.

Para Eco (1995), el fascismo se fundamenta en un líder carismático, en el corporativismo, el nacionalismo exacerbado, la promesa de una utopía futura, de una nación uniformada, en el rechazo a la democracia y en el antisemitismo. A diferencia del nazismo -un movimiento homogéneo en estética, cultura y política, con una postura decididamente anticatólica-, el fascismo operó como un collage totalitario que, casi por azar, terminó englobando diversos movimientos del siglo XX con esa ideología. Para Umberto Eco, el término es flexible, pues un régimen fascista puede perder algunos elementos sin dejar de ser reconocible como tal. No obstante, identifica características esenciales: el fascismo es sincrético, irracional, antiintelectual, tradicionalista, racista, basado en la frustración social, nacionalista y obsesionado con teorías de conspiración. Su narrativa promete una era dorada tras una batalla final y justifica la movilización permanente en nombre de la regeneración nacional al ofrecer un futuro ideal condicionado por el sacrificio.

Todo fascista se educa para el sacrificio, para ser el héroe de su movimiento. No es casualidad, según Eco, que el lema falangista fuera “Viva la muerte”. Se despreciaba a los inferiores, a los débiles, y en especial al enemigo que era materialmente superior, pero espiritualmente inferior. El fascista siempre ha de estar ansioso por morir, puesto que solo la muerte lleva al renacimiento. El fascista está obsesionado con el poder, y esto lo transmuta en odio a la mujer y a la disidencia sexual, hacia la diferencia que debilita al Estado (Eco, 1995, p. 17).

Por su parte, Griffin (1990) define el fascismo como una ideología revolucionaria caracterizada por el nacionalismo palingenésico, en otras palabras, el fascismo cree que el Estado y los espíritus nacionales decaen y renacen, y siempre se encuentran en un punto crítico de decadencia. Así pues, según este autor, el fascismo siempre propone una regeneración nacional, no es simplemente reaccionario, sino que promueve la penetración absoluta de todas las esferas de la sociedad y busca la movilización completa del Estado y las masas. Para Griffin, el concepto central, su mínimo irreductible, es la promesa de regeneración, la palingenesia.

Adorno et al. (1950) analizaron el fascismo en términos de estructura social, cultura de masas y psicología. Así pues, observaron que el fenómeno, además de político, era psicosocial, resultado de valores previos y de las condiciones psicológicas y sociales de los individuos. No se trataba un acontecimiento histórico aislado, sino de un síntoma recurrente en ciertas estructuras psicosociales, incluso en las democracias formales. Adorno, junto con otros autores, identificó como características del fascismo el culto a la tradición, la pretensión de lógica, la adopción de un pensamiento dogmático y maniqueísta, y la necesidad de un enemigo bien delimitado.

Hannah Arendt (1951) estudió el fascismo en el marco general de los totalitarismos, en particular las similitudes entre los movimientos totalitarios, e identificó rasgos que compartía con el nazismo y el estalinismo. En concreto, encontró los siguientes elementos en común: a) la destrucción de la vida privada de los individuos y la hegemonía cultural del Estado; b) el uso del terror para mantener dicha hegemonía y eliminar el pensamiento crítico; y, finalmente, c) la burocratización y normalización de la violencia estatal. Para Arendt, la burocratización de la violencia es especialmente importante: el fascismo no necesariamente depende del sacrificio constante de individuos heroicos, sino de burócratas indiferentes a las implicaciones de sus decisiones (tabla 1).

En el trabajo realizado por Flores Urdiales et al. (2015) ya se estudió a un grupo mexicano de esta naturaleza. Los autores emplearon los métodos de la etnografía tradicional y de la digital para analizar a grupos neonazis vinculados al Partido Acción Nacional en Guadalajara y se enfocaron en su líder, Juan Barrera Espinoza, diputado juvenil por el mismo partido. Describen al grupo como “fascista, nacionalista, racista, anticomunista, homófobo y, principalmente, nacionalsocialista”. Además, identificaron una estructura que establecía un ala política y un ala de choque. Se observó una marcada identificación con el nazismo alemán del siglo XX, así como con posiciones antifeministas y anticomunistas. También se notó una tendencia a una postura hispanista, antiindigenista y etnoseparatista.

1. Características generales 

Autor Enfoque Definición del fascismo
Roger Griffin Histórico-político Se caracteriza por su nacionalismo palingenésico y su aspiración a un renacimiento nacional.
Theodor Adorno Psicosocial Es un fenómeno psicosocial. Lo explica como un síntoma de tensiones sociales y psicológicas latentes en la sociedad.
Umberto Eco Cultural-simbólico Fenómeno flexible y recurrente. Se manifiesta de diversas formas, pero tiene ciertas constantes: es sincrético, irracional, antiintelectual, tradicionalista, racista, aprovecha la frustración social, es nacionalista y hay obsesión por el complot.
Hannah Arendt Filosófico-político Forma de totalitarismo que destruye la política, normaliza y burocratiza la violencia y anula la pluralidad.

Fuente: elaboración propia.

Calvo Buezas (2016) llevó a cabo una investigación en México, desde la etnografía digital, de contenidos neonazis publicados en redes sociales. Definió a sus autores como “populistas xenófobos” cuyo odio está dirigido a inmigrantes y comunistas, y que utilizan internet como su principal herramienta para difundir su mensaje entre posibles simpatizantes. Buezas describe el odio proyectado hacia las comunidades musulmanas, latinoamericanas, negras y judías por los grupos neonazis del norte global, así como la tendencia de los del sur global a identificarse con ellos y a adoptar una retórica que enfatiza su supuesta blancura.

Aun así, en los trabajos previos no había información suficiente sobre la manera en que los grupos que podrían definirse como fascistas o nazis en México conciliaban la aparente contradicción entre tener piel morena y considerarse a sí mismo nazi. Por eso decidí acercarme a una de estas asociaciones. Mi objetivo no es hacer una valoración ética del grupo2 ni de sus miembros, sino comprender su ideología3 y estructura organizativa. Empleé la etnografía digital por seguridad, pues, como expresa Evans (2017), esta rama permite investigaciones más seguras que permiten, en caso de ser necesario, desaparecer, lo cual resulta difícil cuando se hace etnografía física.

Para Varis (2014), la etnografía digital es una aproximación para estudiar las sociedades y las culturas. Este enfoque se centra en el análisis de los espacios de socialización que emergen de las comunidades en internet, así como en la comprensión de las redes sociales y las interacciones virtuales (Méndez, & Aguirre Aguilar, 2015). Por lo tanto, es viable y esencial para comprender la dinámica y la expansión de estos grupos, puesto que, como señala Castells (2001), las experiencias en línea no son independientes de la realidad física, sino una extensión de esta: lo que sucede fuera de internet puede ser -y comúnmente es- una continuación o materialización de lo que ocurre en la esfera digital.

El periodo de observación fue de tres meses, entre marzo y mayo de 2024. Terminé la observación cuando las conversaciones no aportaban datos novedosos y repetían lo ya discutido. Seguí una estrategia de lurking (Varis, 2014), es decir, no revelé al grupo que estaban siendo parte de una investigación ni expresé nunca mi opinión ni participé de ninguna manera en sus dinámicas. Las personas que formaban parte de esa comunidad solo sabían que era estudiante doctoral y mi nombre, y el líder del grupo conocía mi interés en el tema de la extrema derecha mexicana.

Seleccioné al grupo por la facilidad para acceder a él. En el presente trabajo he cambiado el nombre, los avatares y los apelativos de usuario en todo el documento para proteger su anonimato, como recomienda Varis (2014, pp. 7-8). Todas las secciones marcadas como “extracto” provienen de la conversación de WhatsApp. Seleccioné los textos en función de su capacidad para ilustrar de manera representativa las posturas del grupo y prioricé aquellos que reflejaban con mayor claridad sus marcos ideológicos y argumentativos. El uso de negritas pretende enfatizar fragmentos de los extractos y no formaban parte de la conversación original. En cuanto a la posibilidad de ser buscados en Google (Varis, 2014, p. 8), no representa un problema, porque las interacciones se dieron en chats privados.

La decisión de no revelar al grupo mis intenciones la tomé a partir de serias consideraciones éticas. Opté por mantener la investigación encubierta debido a la incertidumbre sobre si el grupo representaba un peligro. Posteriormente confirmé que fue lo más adecuado, ya que el grupo exhibe y demuestra capacidad para ejercer violencia. No obstante, de acuerdo con las directrices del Informe Belmont (Departamento de Salud, Educación y Bienestar de Estados Unidos, 1979) sobre principios éticos para la protección de sujetos humanos en la investigación, acaté las siguientes reglas:

  1. Respeto por las personas. Consideré a los miembros del grupo como seres autónomos con derecho a protección.

  2. Beneficencia. Procuré, en la medida de lo posible, proteger a los participantes del estudio de cualquier daño, garantizando su anonimato y absteniéndome de intervenir en las dinámicas del grupo.

  3. Justicia. Evalué que el conocimiento generado sobre el funcionamiento y las creencias de estos grupos era más valioso que el perjuicio que podría haberles causado.

Puesto que no hubo consentimiento informado, no pude adherirme a los principios de información, comprensión ni voluntariedad. Sin embargo, espero que quienes lean mi trabajo entiendan que, para salvaguardar mi integridad, no tuve más opción que mantener la investigación en secreto. Al no intervenir en el grupo ni revelar información no solicitada, evité mentir deliberadamente sobre mi postura política. Además, decidí no cooperar ni compartir los hallazgos de la investigación con el grupo, porque considero que la colaboración con grupos neonazis causa un daño social mayor que cualquier posible beneficio.

La ética en la investigación no es una cuestión dicotómica. Para Shoshan (2021), los principios éticos fundamentales de la investigación, como la transparencia total, el consentimiento informado y la producción colaborativa de conocimiento, no pueden ser abordados como imperativos estrictos, en especial cuando se trata con grupos radicales. Hay situaciones en las que no es posible revelar la propia identidad durante la exploración, y otras en las que es inviable solidarizarse políticamente con el grupo estudiado. McKenzie (2009) argumenta que toda investigación forma un continuo entre lo encubierto y lo abierto: ninguno de los dos tipos existe en estado puro. Esta visión pone en cuestión la superioridad moral de la investigación descubierta, ya que todas las pesquisas requieren cierta secrecía para ser eficaces y resguardar la seguridad, para que los actores sean sinceros y los entrevistados expliquen información importante.

Cuestiones similares surgen con el consentimiento, pues muchas veces los interlocutores no comprenden a cabalidad la razón de estar siendo investigados, o porque se encuentran en una situación en la que no pueden negar el consentimiento, o bien porque este se obtiene mediante la performatividad y el engaño. Mckenzie (2009) argumenta que se deben equilibrar tanto el beneficio para la sociedad como la protección de los sujetos investigados, mientras rechaza la fetichización del consentimiento informado como la solución a todos los dilemas éticos planteados. Así pues, no es posible descubrir la investigación sin alterar los resultados y, en ciertos casos, arriesgar la integridad. No tendría valor una investigación descubierta que generara información falsa, o declaraciones engañosas derivadas de un performance de los sujetos entrevistados.

Mi objetivo es analizar las creencias y la estructura organizativa de este grupo, en especial las referentes a la relación entre la postura política y la identidad étnica. Para ello me baso en los trabajos de Bárcenas Barajas y Preza Carreño (2019) y de Ebner (2020) para la elaboración de etnografías digitales. Me concentraré en el examen de dos categorías principales: organización interna e ideología. Para finalizar la etapa metodológica, retomo de Adorno et al. (1950) algunas de las ideas de la escala F como guía rectora del análisis de las características de los consensos del grupo.

El estudio, por su naturaleza, presenta varias limitaciones importantes. En primer lugar, asumí que las interacciones en línea reflejaban el pensamiento de quienes las expresaban y que los participantes eran quienes afirmaban ser. Para solucionar este problema, retomé de Ebner (2020) la estrategia de triangular la información con otros documentos y observar si los patrones y discursos eran congruentes en el grupo observado. En segundo lugar, el análisis se centra en un solo grupo, lo que limita la obtención de generalidades válidas para describir agrupaciones similares. Finalmente, los datos presentados son difíciles de validar debido a lo complejo que resulta confirmar la veracidad de los documentos conseguidos. Al no poder establecer una relación de confianza con los miembros, la profundidad y la fiabilidad de la información es limitada, ya que la suspicacia influye en el grado de honestidad y apertura de los participantes; sin embargo, como señala Ebner (2020), resulta indispensable analizar la coherencia discursiva para discernir las creencias genuinas de los mensajes estratégicos.

Mi investigación se inició con el descubrimiento de una cuenta en TikTok que las autoridades de la plataforma eliminaban continuamente. Se denominaba Unión Azteca y su logotipo era un águila con las alas extendidas dentro de un círculo en el que se leía la frase “soy mexicano”. Acercarme fue sorprendentemente fácil, bastó un par de mensajes a la cuenta para que solicitaran mi número y me agregaran a un grupo de WhatsApp. Este último constaba de entre 60 y 70 miembros, cuyas edades oscilaban entre los 15 y los 40 años. El líder del grupo se hacía llamar “Hans Guderain”, en claro homenaje al famoso mariscal de campo alemán de la Segunda Guerra Mundial. La mayoría mantenía el anonimato detrás de avatares con referencias bélicas y nombres de comandantes o políticos prominentes de la Alemania nazi, como “Rommel” o “Heydrich”.

Organización interna

La estructura del grupo se divide en tres niveles: el círculo de líderes, el de miembros regulares y el de simpatizantes. La gran mayoría cuida su anonimato remplazando sus imágenes de perfil con imágenes de tanques, aviones o contenido político. Por lo general, el grupo es bastante activo, se envían más de seiscientos mensajes al día, la mayor parte para expresar su opinión acerca de temas de interés para los miembros o noticias sobre geopolítica internacional. Hans compartía asiduamente documentos con lineamientos y notas sobre la ideología del grupo; el resto lo llamaba “general” o “líder” e incluía en los mensajes el emoji de una mano levantada mostrando la palma. Las referencias a la organización del Partido Nacionalsocialista Alemán eran continuas, ya en el nombre que elegían los participantes, ya en la forma de llamarse entre ellos y en otros símbolos; sin embargo, se insistía constantemente en el rechazo a la relación con el régimen nazi, como se muestra en los extractos 1 y 2.

En el extracto 1 encontré las primeras contradicciones: aunque se prohibía hablar de Hitler, se hacían incesantes referencias a la Alemania nazi. Tal vez era una estrategia de deslinde para no alienar a nuevos miembros que, al principio, no tuvieran posturas tan radicales. También noté una equiparación de las ideologías nazis con las masónicas y las comunistas, aunque solo aparece en el mensaje de bienvenida; en el resto de las conversaciones se exalta el nazismo. En el segundo mensaje observé el tema rector del grupo y de la ideología: el deber de lealtad a la patria y la preservación de la cultura y las tradiciones mexicanas.

En términos generales, la organización enfatiza el valor de lo mexicano y se remonta a los tiempos de los antiguos mexicas que habitaron el lago de Texcoco entre los siglos XIV y XVI. Se mitifica este periodo y se presenta como un momento heroico modelo, similar a como los fascistas europeos idealizaban el Imperio romano. Para la Unión Azteca, el Imperio mexica representa la esencia y la cúspide de la cultura mexicana, y todo lo que llegó después, como el catolicismo, las ideas de la Ilustración, el universalismo, el judaísmo, el español y la migración, se perciben como elementos que contaminaron el idilio precolombino. Para ellos, la asimilación de estos aspectos representa una tragedia que debe revertirse para restaurar la perfección perdida. No hay una identificación, al menos en su discurso oficial, con el nazismo alemán o el fascismo italiano más allá de retomar su rechazo a la Ilustración. En el extracto 2 se ve de nuevo la estrategia de deslinde, específicamente en lo referente al holocausto.

El grupo se compone de una comunidad general y dos comités. El primer comité es un equipo de acción rápida conocido como “cuerpo de seguridad”, compuesto por individuos que afirman pertenecer al Ejército mexicano, pero que retoman los símbolos y la jerga del ejército alemán de la Segunda Guerra Mundial. Aunque su función oficial es proteger de “amenazas potenciales” a los líderes del grupo, en la práctica se centran en resguardar y vigilar comunidades rurales que consideran víctimas del crimen organizado.4 El segundo comité es el de propaganda, liderado por mujeres. Este equipo se encarga de manejar las redes sociales y de crear contenido visual que refleje la ideología del grupo.

En el extracto 3 se observa otra discordancia: el uso del lenguaje. Cuando grupos que dicen rechazar la herencia española muestran admiración o identificación con la lengua y cultura que dicen repudiar y emplean formas verbales características de la península -como “queréis” en lugar de “quieren”-, quizá estén tratando de proyectar un aire de sofisticación y erudición, de asociarse a una tradición lingüística que perciben como más culta o “superior” y así transmitir un mensaje de refinamiento y autoridad.

El comité de propaganda es liderado por una mujer, Ángela, cuya cuenta lleva por nombre AesteticFascism y muestra una imagen de Hello Kitty con una esvástica en la frente en su imagen de perfil. Otro de los personajes importantes en el grupo es Jacqueline, quien se identificaba en su perfil con una bandera de Israel atravesada en diagonal con una línea negra en la que se podía leer “Muerte al estado sionista y a la usura capitalista”. Este comité edita los videos que se publican en la cuenta de TikTok y suben imágenes que reflejan la ideología de la organización. En la figura 1 se visualiza la concepción mística del grupo sobre el conflicto mundial. Los miembros muestran una fuerte tendencia a creer en teorías conspirativas, y las imágenes producidas por el comité de propaganda suelen reproducirla.

Fuente: comunicación interna del grupo. Imagen compartida por una miembro mientras se discutía la influencia judía en el gobierno mexicano.

Figura 1 Estructura del mundo desde la perspectiva de la Unión Azteca 

De acuerdo con De la Cruz (2023), las teorías de la conspiración se integran en sistemas de conocimiento y percepción que chocan continuamente con la realidad oficial. Las adoptan sobre todo individuos marginados por las estructuras gubernamentales, y en torno a ellas se forman expertos que validan estas creencias alternativas. Estos conocimientos se construyen con imaginarios y sentires que atribuyen fenómenos complejos a actores específicos, grupos sociales e incluso seres extraterrestres que llenan los vacíos de información. Los datos no oficiales se utilizan para crear conocimientos que luego se convierten en discursos míticos. En el caso de la Unión Azteca, muestra una naturaleza altamente mítica, que atribuye la creación de un gobierno mundial a la raza judía que, de manera indirecta, también es culpable de la propagación de la cultura occidental y del marxismo. Este argumento se emplea para justificar la eliminación de los judíos como un paso necesario para alcanzar el renacimiento propuesto para el Estado mexicano, ya que, desde su perspectiva, son ellos los principales responsables de mantener los sistemas de opresión actuales.

El comité de seguridad está integrado por individuos que afirman ser parte del Ejército mexicano y que, en las conversaciones, ostentan estar armados y organizados paramilitarmente. Aunque opté por no participar en su canal privado de Telegram dicen, según lo mostrado en el extracto 3, que reciben un entrenamiento especial. Las armas que afirman poseer son de diversos tipos, ya que cada elemento aporta su propio armamento. En el comité, algunos miembros les consiguen a otros pequeñas pistolas y fusiles o los intercambian entre sí (figura 2). A partir de junio de 2024, el comité de seguridad dice realizar actividades de autodefensa en comunidades rurales de Guerrero.

Fuente: captura de pantalla de las imágenes compartidas en el grupo, comunicación interna.

Figura 2 Armas con las que presuntamente opera el cuerpo de seguridad 

Posicionamiento ideológico

Los miembros de la organización se guían por un manifiesto que a continuación expondré, del que considero relevante señalar tres aspectos: primero, pese a que el grupo rechaza las ideas de los nacionalsocialistas alemanes (extracto 1), se asume como nacionalsocialista; segundo, el grupo aspira al renacimiento del nacionalsocialismo y a la recuperación de la decadencia causada por judíos y masones; tercero, se asume que la decadencia moral y el crimen los origina un sistema que debe ser desarticulado para lograr el “renacimiento”.

El nacionalsocialismo resurgirá en el mundo, en cada sociedad y cultura, y nuevamente hará frente pero esta vez pondrá fin a las desgracias del sistema judeomasónico un sistema que divide, que enferma, que enfrenta a las naciones, que impulsa la decadencia moral y el crimen. Es momento de acabar con la bestia que se impone a la cabeza de un orden mundial depravado que ha esclavizado a la humanidad discretamente pero que muchos han empezado a ver. (Manifiesto de la Unión Azteca, s.f.)

La organización se presenta como una alternativa a la política convencional, una opción que surge en respuesta a la corrupción imperante y promete revitalizar un estado de cosas deteriorado por la gestión decadente de grupos que han “vendido” los intereses nacionales a manos extranjeras, según se desprende de su documento de principios (anexo 1: Generalidades de la Unión Azteca). En sus palabras, la organización argumenta que “la política convencional no ha hecho más que enriquecer a unos pocos corruptos a expensas de los recursos nacionales, traicionando así al pueblo en aras de intereses personales, de élites y de entidades extranjeras” (anexo 1).

En este sentido, parten de una idea de decadencia del Estado similar a muchas otras percepciones que se presentan en el país. Por ejemplo, hay tendencias que abogan por “cambiar el régimen de corrupción, antidemocracia, injusticia e ilegalidad que ha sumido a México en la actual decadencia, expresada en crisis económica, política, pérdida de valores, descomposición social y violencia” (Programa del Movimiento Regeneración Nacional, s. f.). Sin embargo, las semejanzas se desvanecen ahí. A diferencia de otras corrientes políticas que parten de un reconocimiento de la decadencia moral del Estado mexicano y proponen una ética republicana como solución, la Unión Azteca identifica la raíz del declive en la misma política republicana, ya que dicha forma de política estaba contaminada desde su origen.

La política interna de la organización revela como principal virtud el “amor por su tierra, sus raíces, aprecia la cultura de nuestros ancestros, respeta a las comunidades de mexicanos indígenas y está dispuesto a defender a su patria de cualquier amenaza, ya sea interna y/o externa” (anexo 2: Código de actitud de la Unión Azteca) y, además, propone la enseñanza obligatoria del náhuatl en todas las escuelas (anexo 3: Principales objetivos). Esto indica una postura indigenista y nativista, en contraste con la hispanista de grupos como la Unión Nacional Sinarquista o el Yunque (González Flores, 2015). Para los miembros de la Unión Azteca, los indígenas representan el estado puro de una cultura mexicana que aún no ha sido contaminada por la cultura occidental.

En este punto, el planteamiento del grupo es similar a otros de índole nativista que se dan principalmente en el norte global. Para Mudde y Rovira Kaltwasser (2019), el nativismo alude a la idea de que en los estados deberían habitar exclusivamente miembros del grupo nativo y que los elementos ajenos son una amenaza fundamental para el Estado nación homogéneo. La Unión Azteca presenta una combinación de nacionalismo y xenofobia; sin embargo, va más allá, pues además de discriminar a las personas en razón de su lugar de origen, impugnan la religión, sistemas de gobierno, ideologías y todo aquello que provenga de fuera del país.

Los miembros muestran un fuerte rechazo a la comunidad LGBT+ y comparten continuamente argumentos con los que justifican esa postura (extracto 4). Desde su punto de vista, la aparición de dicha comunidad es resultado de la influencia de la cultura occidental que permea mediante las instituciones, en especial la educación universitaria, así que plantean controlarla y militarizarla (anexo 5: Plan Mérida II).

Los miembros de la organización muestran interés en el crimen organizado, como lo evidencian en su Código de Actitud (anexo 2), donde se establece: “Todo trabajo es digno y honorable cuando no afecta directa o indirectamente a terceros. Asimismo, estamos totalmente en contra de cualquier forma de apología al crimen organizado”, y en su lista de propuestas políticas se destaca el “Uso total de las Fuerzas Armadas y armamento para combatir y erradicar al crimen organizado en el plan de Limpieza Nacional” (anexo 3).

El uso de expresiones como “cáncer” (extracto 5) o “sucias serpientes” para describir a las personas de grupos criminales, étnicos o políticos a los que no aceptan, junto con propuestas de “limpiar” o “erradicar” (extracto 6) a quienes consideran obstáculos para el renacimiento de la nación, e incluso la idea de eliminar las prisiones y convertirlas en campos de trabajo forzado (sic, extracto 3), son todas señales de alerta de genocidio, según la Federación Internacional de Trabajadores Sociales (1948). Esto, combinado con que se trata de individuos armados que se asumen dispuestos al sacrificio de la vida por la reproducción de sus ideales, los ubica como agrupación potencialmente resuelta al genocidio de poblaciones que cree “contaminantes”. Esta disposición se contradice con lo expresado en el extracto 2 [“pero la gente confunde las cosas pues creen que aremos lo mismo que iso Alemania”].

Extracto 6 

El énfasis en el fortalecimiento del Estado y su intervención en la esfera privada puede interpretarse a la vista de los documentos donde expresan su plan de expandir las fuerzas armadas hasta alcanzar los diez millones de elementos en activo (anexo 3). La prohibición de cualquier material cultural que haga referencia a la delincuencia, la implementación de un plan de limpieza nacional dirigido contra individuos considerados “indeseables”, como los secuestradores, narcotraficantes y corruptos, mediante el empleo del Servicio de Seguridad Nacional para “detener y/o ejecutar a quienes participen en tales actividades”, ponen de manifiesto una profunda preocupación por los individuos que, según su criterio, encarnan lo que identifican como decadencia.

Para el grupo, la decadencia es un concepto que se refiere al ocaso de una nación personificada, es decir, establecen la diferencia entre la decadencia individual, que no puede corregirse, y la del Estado, que se puede revertir si se elimina a las personas e ideas caducas de su interior. No está claro en los textos si esta preocupación se extiende a los miembros de la disidencia sexual o de grupos feministas, judíos o masones, o si se limita a quienes, según la organización, son directamente responsables del declive moral del Estado.

Los miembros abrazan ideales bucólicos y proponen la redistribución de la propiedad rural respaldada por créditos accesibles para alcanzar la autarquía en México. Específicamente, abogan por rechazar la influencia estadounidense que, en su opinión, se fortaleció a través de la mayor dependencia alimentaria resultado de la firma del Tratado de Libre Comercio de América del Norte. Consideran que México debe ser capaz de producir lo que consume, y de eliminar la informalidad y el desempleo mediante una economía completamente cerrada al exterior.

La organización promueve una visión jerárquica que prima lo mexicano y un culto a la tradición: “buscan la supremacía del Estado Mexicano, ser una potencia económica, tecnológica, sociocultural y militar para el beneficio común de nuestro pueblo” (anexo 1). Su filosofía combina el misticismo social con el positivismo tecnológico. Para ellos, el crimen más grave es la traición a la nación originada en ideas extranjeras contaminadas. La conclusión racionalizada es que, una vez eliminadas estas ideas mediante la violencia, la posibilidad de traición también sería erradicada. En otras palabras, mantienen lo que Griffin (1990) llama “misticismo racionalista”, una combinación de elementos absurdos con una justificación racionalizada por la propia lógica del sistema de creencias, las cuales se basan en mitos y símbolos místicos, como la glorificación casi religiosa de la nación y del pasado con la promesa de un futuro utópico, de naturaleza emocional, simbólica y a menudo irracional, que se usan como premisas para una conclusión que se pretende lógica y fundada; es, por lo tanto, un misticismo que se pretende racional.

La agrupación considera que el estado actual de la política es indeseable y que, mediante una revolución cultural, la nación alcanzará la grandeza: “Creemos firmemente que nuestro bello México está destinado a la grandeza y tiene todo para serlo” (anexo 1). Identifican la decadencia como la causante de la miseria, la inseguridad, la corrupción, el conformismo y el egoísmo, y es el resultado de actitudes negativas que dieron acceso a ideas contaminadas provenientes del extranjero. Sostienen que solo el colectivo puede trascender, que solo la unidad les dará la fuerza para alcanzar el estado ideal prometido de “pureza” ideológica, y que rechazar estas actitudes negativas es un acto de amor que los llevará al sacrificio personal por la nación y, eventualmente, al renacimiento colectivo.

Al final de mi investigación noté un aumento gradual en la paranoia y la inclinación contrarrevolucionaria del grupo (extracto 5). Los miembros se sumergieron en una atmósfera de heroísmo místico convencidos de que solo ellos (individualmente) poseían la única percepción verdadera de la realidad. Sostenían la creencia de que “el sistema sionista” estaba urdiendo un Estado distópico mediante la implementación de la Agenda 2030 de la Organización de las Naciones Unidas. Como consideran que la historia5 siempre se ha visto influida por prominentes personajes judíos, a su juicio las instituciones controladas por el judaísmo buscarían provocar el caos para luego justificar la instauración de un orden mundial opresivo, por lo que urgía evitar el evento irreversible6 que daría pie a la creación de un Estado global judío.

De acuerdo con McWilliams (2010), en política se suelen proyectar sentimientos propios en un grupo ajeno, ya sean de amenaza, miedo, amor u otros. El Otro se convierte en referencia para definir el propio grupo y se le atribuyen las características del grupo original. Por ejemplo, si una comunidad siente miedo de otra, asume que esa otra también lo experimenta. Esto ha llevado, a menudo, a la creencia de que las acciones del Otro (como los judíos) están dirigidas contra el grupo propio (como la Unión Azteca). Asociaciones con estas características tienden a atribuir las cualidades negativas al otro y las positivas a sí mismos.

La identidad cultural de un grupo se fortalece al compararse con otras colectividades menospreciadas, en las que proyectan cualidades rechazadas en ellos. Este proceso de “otrorización” se vuelve una defensa habitual, como se ha visto en episodios históricos catastróficos. Bajo estrés, los grupos regresan a conceptos maniqueos o paranoides y caen en la megalomanía: un estado en el que la vergüenza, el desprecio por uno mismo y el dolor por las limitaciones se disocian y se proyectan en los que no somos nosotros, asumiendo que el otro es débil, mientras que uno mismo es virtuoso. Se manifiestan grados leves de megalomanía en forma de orgullo nacional, mientras algunos rasgos patológicos se presentan como alguna versión de imperialismo que pueden alcanzar una intensidad genocida (McWilliams, 2010, p. 244).

En el grupo se observan algunas de las características expuestas por McWilliams: los miembros creen firmemente que podrían rescatar el espíritu nacional mexicano mediante la violencia, y arguyen que solo se requiere la voluntad suficiente para establecer un sistema capaz de resistir la supuesta conspiración judía. Asimismo, muestran una visión maniquea de su lucha y un heroísmo delirante, según los cuales todos los miembros se autoproclaman expertos militares portadores de un conocimiento exclusivo, los únicos lo suficientemente confiables para liderar la contrarrevolución y los últimos seres racionales del mundo. Esta tendencia a declararse llamados a trascender históricamente y a percibirse como la última línea de defensa de la pureza cultural se volvió cada vez más importante, lo que llevó al grupo a un estado de paranoia y a que sus miembros tuvieran constantes roces al acusarse mutuamente de ser agentes enviados por el sistema (más específicamente, por el Mosad) para menoscabar al grupo desde dentro (extracto 7).

Finalmente, los documentos revelan el deseo y la necesidad de sacrificio para la trascendencia de la nación: “No habrá quien la detenga pues ha decidido liberar a su pueblo y sacrificarse por él de ser necesario. Pero aún si la muerte llegase, seguirá viva su llama y renacerá más fuerte como si de un Fénix se tratase” (anexo 4: El Águila Azteca, documento de la Unión Azteca). Y mediante el sacrificio individual, se asume que la nación renacerá, se recuperará y trascenderá, pues la nación es superior por su sacrificio (extracto 8).

Extracto 7 

Extracto 8 

Descripción ideológica del grupo

Para guiar la descripción de las creencias y actitudes del grupo, retomo ciertas categorías de Adorno et al. (1950) que contribuyen al entendimiento de los factores que impulsan a respaldar ideologías de corte fascista mediante la teoría de la personalidad autoritaria. En esta sección analizaré las características en relación con los consensos grupales en la Unión Azteca para determinar si hay indicios suficientes que sugieran una predisposición fascista.

Convencionalismo

Este rasgo se refiere a la propensión a mantener valores rígidos; los individuos tienen una visión ortodoxa de la manera en que se debe organizar la sociedad y del tipo de valores que hay que promover porque se considera que deben permanecer. En el grupo, este rasgo es bastante claro, pues constantemente se hace referencia a los “buenos valores” y a lo que los está contaminando. Los positivos tienen que ver con una especie de filosofía estoica de rechazo al placer y cumplir con el deber, así como con el sacrificio y el altruismo. El sacrificio es un tema recurrente, necesario. Quienes forman parte del movimiento serán sacrificados por el bien mayor, y es parte indispensable de la pertenencia al grupo aceptarlo para eliminar a los decadentes (extracto 9).

Agresión a lo diferente

El grupo considera legítima la violencia contra lo que perciben como diferente. Manifiestan un fuerte rechazo de todo lo que no se alinea con sus valores, especialmente de lo que perciben como una amenaza a sus principios. Para ellos es necesaria la agresión a todos los que violan las normas de conducta y justifican la muerte de los diferentes, los decadentes o de los que se desvían de las normas sociales (extracto 10 y anexo 5). Esta agresión es característica de los movimientos totalitarios que alegan una evidente diferencia ética entre los crímenes que cometen los que están fuera del grupo y son decadentes, y los que perpetra el grupo en nombre de la regeneración. Como señala Hannah Arendt (1951, pp. 307 y 324), los miembros de este tipo de organizaciones están dispuestos a que los sentencien y castiguen individualmente por los crímenes que comete el grupo, siempre que no se comprometa su membresía, como una forma de sacrificio martirizante, producto de una “fidelidad sin contenido”.

Extracto 10 

Superstición y estereotipos

Se presentan categorías rígidas que estereotipan a los demás. Hay una inclinación a considerar a ciertos grupos como superiores a otros, los jerarquizan y establecen valores basados en los logros colectivos. Tienen marcados prejuicios contra blancos específicos, especialmente hacia la disidencia sexual (extracto 4) y lo extranjero. Estos valores se consolidan y se perpetúan a través del sacrificio, los ciudadanos son vistos como las células de un todo: el Estado (extracto 5 [“si, primero el cancer del país, luego el cancer secundario”]). Para ellos, la decadencia es el resultado de la “cancerización” de las células, es decir, de los individuos (extracto 12). Se establecen diferencias marcadas, una perspectiva de “nosotros contra ellos” (extracto 11).

Conclusiones

El grupo Unión Azteca concilia la contradicción entre su clara admiración por los movimientos fascistas europeos de principio del siglo XX y su identidad étnica mediante la identificación con las sociedades precolombinas mexicanas. Constituye una propuesta política que si bien retoma elementos de la ideología nacionalsocialista, los adapta de manera significativa. Algunos miembros aceptan y condenan el holocausto, aunque retoman los conceptos de limpieza étnica y cultural para aplicarlos en contra de quienes consideran individuos decadentes. Asimismo, centran gran parte de su ideología en el reconocimiento de los pueblos indígenas como moralmente superiores para elaborar su visión de lo que es correcto y deseable a nivel nacional. Las posturas de la Unión Azteca contrastan, en este sentido, con las del grupo que caracterizaron Flores Urdiales et al. (2015), que sí mantenía una postura abiertamente hispanista, que reconoce la superioridad racial europea que ve en el indígena mexicano al individuo contaminante. En el caso de la Unión Azteca, la contaminación proviene precisamente de los europeos, en la medida en que son transmisores de las “ideas judías” que, para ellos, han sido las responsables de la caída de los grandes imperios nacionales en la historia de la humanidad.

El rechazo hacia Estados Unidos, a las feministas, a los judíos, a los criminales y a los masones está en el centro de su preocupación por la decadencia, y consideran que estos grupos deben ser eliminados para alcanzar un renacimiento nacional. Creen que la erradicación de sus ideologías es lo que llevará a la palingenesia de la cultura mexicana. Hay una innegable predilección por iniciativas políticas autoritarias y centradas en el Estado, e incluso copias idénticas de las propuestas del dictador italiano Benito Mussolini (1932) (figura 3).

Fuente: elaboración propia con datos del trabajo de campo.

Figura 3 Componentes subjetivos de la organización 

La visión racial del grupo, a diferencia del grupo observado por Calvo Buezas (2016), está alejada del racismo biológico clásico y adopta ideas más similares a las de la Nouvelle Droite, es decir, es etnodiferencialista. Este concepto se refiere a que, en contraste con el nazismo, la Unión Azteca no defiende una jerarquía racial, sino que asume que las diferencias culturales deben protegerse mediante la segregación, y establece que cada espíritu nacional es perfecto en sí mismo, siempre que no se contamine por ideas extranjeras (Benoist, 1977).

Concluyo que el grupo presenta características similares al fascismo descrito por Griffin (1990). Busca establecer una utopía reaccionara basada en la nostalgia para crear una contrarrevolución permanente; asume que existe un espíritu nacional en decadencia y que solo mediante la movilización permanente del Estado y de la nación se puede lograr permear en todas las esferas de la sociedad para llevar al pueblo mexicano a una modernidad alternativa, basada en una dicotomía positivista/ misticista; se centra en mantener un culto a la voluntad, absolutamente antimoderno, que además serviría para convencer a las masas de que son históricamente trascendentales; propone una nación personificada, capaz de sufrir, decaer y renacer; abandona las ideas neoliberales a favor de una visión organicista para crear una idea del hombre que dará su vida por el renacimiento de la nación y, finalmente, cree en que el hombre no puede trascender, solo puede hacerlo la nación y lo hará solo mediante el sacrificio individual de sus “células”.

Las características observadas son consecuentes también con las que describen Adorno et al. (1950). Los individuos de este grupo se perciben como estoicos y pragmáticos, dotados de un conocimiento superior al que poseen los demás. Exhiben sumisión a las autoridades establecidas en el grupo y una adhesión estricta a las normas sociales convencionales. Además, muestran una evidente tendencia a la agresión contra aquellos que consideran diferentes o “desviados”, respaldada por la fe en las jerarquías sociales. Su visión del mundo es simplista, divide a las personas en categorías de “ellos” y “nosotros”. Además, expresan una necesidad imperiosa de dominar para llevar a cabo la contrarrevolución prometida.

Sin embargo, identificar a este grupo como nazi, según la definición de Eco (1995), puede ser impreciso. El nazismo es inherentemente neopagano y establece una jerarquía racial con los arios en la cúspide. La Unión Azteca, en cambio, adopta elementos mesoamericanos en un marco racialista y promueve un nacionalismo excluyente, la creación de un Estado totalitario y el exterminio de ideas que para ellos son indeseables. La mera apropiación de símbolos, como nombres, uniformes o saludos, no basta para calificar a un movimiento como nazi, aunque sí es un indicador de sus intenciones políticas. El grupo tiene todas, o casi todas las características que se podrían asociar al fascismo, pero desde una perspectiva mexicanista. Los hallazgos desmienten la supuesta contradicción que esperaba encontrar entre la identidad étnica y las creencias fascistas, y muestran la gran diversidad de expresiones dentro de los extremismos de derecha.

Queda como área de oportunidad para realizar una investigación más profunda sobre la formación y evolución del extremismo contemporáneo, así como de las razones que impulsan su éxito o fracaso en la sociedad. La técnica de la etnografía digital resultó indispensable para obtener estos resultados, ya que me permitió mantener mi integridad física y registrar todo lo que se dijo en los grupos. Al emplear este método, encontré que la forma en que lo apliqué tiene limitaciones debido a la imposibilidad de observar gestos, expresiones, apariencia y lenguaje corporal de los participantes, y porque dificulta la generación de relaciones de confianza con los sujetos de estudio, lo que permitiría una comprensión más profunda de sus motivos e intenciones.

Agradecimientos

Quiero expresar mi más sincero agradecimiento a Jaime Ángel Chama Cancela, María Susana González Pérez, José Cerón, Marén García Macías y, muy especialmente, a Nitzan Shoshan. Sus invaluables aportes y enriquecedores comentarios han sido fundamentales para la elaboración de este artículo.

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1La definición de ario es bastante difusa. Los eruditos europeos del siglo XIX utilizaron el término para identificar a los pueblos indoeuropeos o indogermánicos que se asentaron en la India, Persia (Irán) y Europa miles de años antes (The Holocaust Encyclopedia, 2020). Hitler (1925) ofreció la primera definición de esa palabra en el nacionalsocialismo alemán. Para él, la palabra remite a la raza superior que es la base de la civilización y la cultura. Si bien no es explícito, es probable que asociara lo ario con características físicas propias de los pueblos nórdicos, como ojos y piel clara.

2Si esto es lo que se busca, se recomienda consultar Bialas, & Fritze (2014).

3Para un análisis antropológico a profundidad de los grupos de extrema derecha, véase Shoshan (2017).

4Es importante destacar que, fuera de los videos en que ellos mismos cuentan las dificultades a las que se enfrentaban como grupo de autodefensa en el estado de Guerrero, no me fue posible comprobar que dicho grupo existiera o que fuera operativo en la realidad.

5Para la organización, la historia de la humanidad es una lucha constante entre los espíritus nacionales y una conspiración judía histórica que busca desestabilizar a los Estados para, eventualmente, fundar un Estado universal controlado por las élites judías, específicamente las israelíes.

6Nunca fueron claros en este punto. El “evento irreversible” que se implementará podría referirse a una guerra mundial, una hambruna, una serie de golpes de Estado o la cesión voluntaria de la soberanía de los países a Israel, en complicidad con las élites judías locales.

Recibido: 05 de Octubre de 2024; Aprobado: 13 de Marzo de 2025; Publicado: 19 de Mayo de 2025

Acerca del autor

Humberto Yañez Orozco es estudiante del Doctorado en Estudios Urbanos y Ambientales de El Colegio de México. Es maestro en Planificación y Desarrollo Urbano por la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez y arquitecto por el Tecnológico Nacional de México. Sus principales áreas de investigación se centran en la segregación urbana, la movilidad, el derecho a la ciudad y las estrategias de vida de las élites terratenientes. Dos de sus obras más recientes son:

1. Yañez-Orozco, Humberto (2024). Vulnerabilidad social, movilidad urbana y su derecho con el ejercicio del derecho a la ciudad en Cuauhtémoc, Chihuahua. En Horizontes (im)posibles para la Nueva Agenda Urbana. Visiones encontradas en México. Universidad Autónoma de Ciudad Juárez.

2. Yañez-Orozco, Humberto, & Bravo-Peña, Luis Carlos (2022). Índice de motorización, vehículos legales e ilegales: el caso de la ciudad Cuauhtémoc, Chihuahua. Acta universitaria, 32, e3207. https://doi.org/10.15174/au.2022.3207

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