Introducción
El catéter venoso central (CVC) es un dispositivo que permite el acceso al torrente sanguíneo a nivel central con el fin de administrar medicamentos, fluidoterapia, nutrición parenteral total o para monitorización hemodinámica o hemodiálisis en pacientes con estado de salud critico 1. El uso de dispositivos intravasculares periféricos en los pacientes internados es casi del 70 %, donde más del 10 % de estos dispositivos corresponde a un CVC 1,2. En Estados Unidos se colocaron alrededor 5 millones de CVC al año, estos a su vez, tienen complicaciones frecuentes principalmente mecánicas e infecciosas que ocurren en un 5 a 19 %, en México la tasa de infecciones asociadas al CVC aumentó en el 2022 a un 20 % en comparación al año 2021 3,4.
Existen catéteres intravasculares que son parte fundamental para el tratamiento de los pacientes que se encuentran en estado crítico de salud, o bien que el acceso venoso periférico este comprometido, por otro lado, el CVC en la terapia intensiva pediátrica (TIP) tiene la función de contribuir al tratamiento del paciente, su mantenimiento es sustancial debido a que, un buen manejo y mantenimiento del CVC permite disminuir el riesgo de infecciones, y favorece el tratamiento del paciente 4,5. Sin embargo, se ha observado en el área de TIP que la realización de la técnica de higiene de manos no es adecuada, además de que existe una deficiencia en la identificación de los lúmenes por el personal de enfermería aunado a esto la omisión en la utilización de barreras de seguridad y protección en la atención al paciente, aun cuando la clínica de catéteres cuenta con indicadores de calidad, siendo la infección un riesgo asociado al cuidado del CVC que podría tener graves complicaciones tanto para el paciente como para el personal de enfermería pues es el responsable del mantenimiento del acceso vascular 5-7.
De este modo, en la TIP las infecciones relacionadas con el CVC ocurren con mayor frecuencia. Esto se debe a la colocación de un mayor número de catéteres en este servicio, para ello, varios factores predisponen al desarrollo de infecciones secundarias a la terapia intravascular; estos incluyen, la contaminación del CVC durante la inserción debido a una técnica de asepsia inadecuada, la contaminación de la luz del mismo por fuentes externas que se introducen a través del lumen, la ministración de infusiones contaminadas, la migración de microorganismos desde la piel hacia la superficie externa del CVC, la diseminación hematógena desde otros sitios de infección y las propiedades del material del dispositivo vascular 4,6-8.
Además, su correcto funcionamiento es vital para el diagnóstico y tratamiento de patologías curativas o paliativas, ya que permiten la ministración de líquidos intravenosos, fármacos con pH ácido o alcalino, nutrición parenteral total, hemoderivados y monitorización del estado hemodinámico de los pacientes. Por lo tanto, el cuidado de los pacientes con dispositivos intravasculares, tales como catéteres centrales, periféricos y de estancia prolongada, es un papel fundamental de los profesionales del área de enfermería en el ámbito hospitalario. Dado que estos dispositivos son utilizados a diario, para ello se requiere una preparación profesional adecuada al garantizar su correcto cuidado durante la inserción, mantenimiento y retiro del CVC 5,6-8.
Por otro lado, la terapia de infusión intravenosa involucra los procedimientos de enfermería que se enfocan en establecer y mantener vías para infundir líquidos, medicamentos, sangre u otros componentes en el cuerpo a través de la inserción de un catéter en una vena. Estos procedimientos pueden tener objetivos preventivos, diagnósticos o terapéuticos, y requieren de cuidados de enfermería especializados 4-9.
Es por ello, que la implementación efectiva del cuidado de enfermería en el mantenimiento de los CVC en pacientes en la TIP puede tener un impacto significativo en la salud y el bienestar de los pacientes, así como en la eficiencia y la calidad de los servicios de atención médica. De esta manera, la implementación adecuada del cuidado de enfermería en el mantenimiento del CVC puede prevenir complicaciones y mejorar los resultados clínicos de los pacientes de la TIP 5,6-10. Por ello, se planteó como pregunta de investigación: ¿Cómo es el cuidado brindado por el personal de enfermería en el mantenimiento del CVC? Esto con el objetivo de evaluar el cuidado de enfermería en el mantenimiento del CVC en pacientes de la TIP en un hospital de tercer nivel del Estado de México, para informar la práctica clínica, mejorar la atención de los pacientes, contribuir al desarrollo de prácticas basadas en la evidencia y promover la seguridad del paciente en el entorno de cuidados intensivos pediátricos.
Metodología
El presente estudio tuvo un diseño metodológico de tipo cuantitativo, con un enfoque descriptivo, observacional y transversal, aplicado en un universo de personal de enfermería adscrito a un hospital de tercer nivel en el Estado de México. Se llevo a cabo un muestreo no probabilístico a conveniencia obteniendo una muestra de 20 profesionales de enfermería. Para ello, se consideraron como criterios de selección, personal especialista en cuidados críticos que se encontraban brindando cuidados en la TIP, y a quienes aceptaron participar firmando el consentimiento informado, se excluyeron aquellos profesionales de enfermería que no brindaban cuidados a pacientes en la TIP, a quienes no aceptaron participar y aquellos que no completaron la encuesta.
La recolección de datos se llevó a cabo una vez que el profesional de enfermería terminaba su jornada laboral, se le abordaba en el área del checador, se hizo la invitación a participar y de aceptar firmaron el consentimiento informado, posteriormente, se les aplicó una lista de verificación de mantenimiento del CVC diseñado por la Comisión Permanente de Enfermería y Secretaría de Salud de México dentro del Protocolo Estandarizado para el Manejo del Paciente con CVC y Periférico, este consta de una sección de datos generales como: sexo y turno y 12 preguntas cerradas con respuesta de Sí: la calificación se realiza de acuerdo al grado de cumplimiento, cada Sí representa 1 punto, por lo que la calificación más alta es de 12 puntos, categorizándose como: 100 % de cumplimiento (12 puntos), 90 % de cumplimiento (10 puntos) y 70 % de cumplimiento (<9 puntos) 7, cabe destacar que para este estudio la fiabilidad del instrumento fue de 0.89 con Alfa de Cronbach.
Esta investigación contó con autorización del jefe de enseñanza de la institución, tuvo un riesgo mínimo para los participantes que aceptaron participar, firmaron un consentimiento informado, fundamentado con base a la Declaración de Helsinki y a la Ley General de Salud en materia de investigación en seres humanos en su artículo 17 y 100 8,9.
Para el análisis de datos se realizó una base de datos en Statistical Package for the Social Sciences (SPSS) versión 25, obteniendo medidas de tendencia central, frecuencias y porcentajes.
Resultados
Un 80 % del personal de enfermería fueron mujeres, mientras que el 20 % eran hombres. Con una media de la edad de 30.9 años (DE ± 10.1). El 65 % pertenecía al turno vespertino y 35 % fueron del matutino, (Tabla 1).
Tabla 1 Datos de identificación del personal de enfermería, 2023 (n=20)
| Variable | f | % |
| Sexo | ||
| Femenino | 16 | 80 |
| Masculino | 4 | 20 |
| Turno | ||
| Matutino | 7 | 35 |
| Vespertino | 13 | 65 |
Fuente: Elaboración propia
Con respecto a la lista de verificación se encontró un cumplimiento al 100 % en el aspecto de la higiene de manos antes de la manipulación del catéter y al membretar y registrar en formatos establecidos. Un 95 % de cumplimiento en la identificación correcta al paciente, mientras que un 90 % de cumplimiento en la realización de la limpieza del sitio de inserción de acuerdo con el protocolo, mantuvieron visible y protegido el sitio de inserción e identificaron uso de lúmenes para su correcta selección y los lavaron después del uso. De igual manera se obtuvo un 85 % de cumplimiento en la verificación de la permeabilidad del catéter y la valoración de las condiciones del acceso venoso, mientras que un 80 % de cumplimiento se presentó en el cambio de soluciones y equipos de acuerdo con la normatividad.
Solo el 75 % del personal de enfermería cumplió con retirar el catéter previa indicación médica, con técnica estéril y comprobó su integridad, hubo un 70 % de cumplimiento en el reemplazo de la aguja en caso de catéter reservorio totalmente implantado cada 7 días y solo el 65 % de cumplimiento en cubrir con un apósito estéril absorbente no adherente el sitio de inserción y posterior al retiro, enviaron la punta a cultivo si sospechaban de infección o bacteriemia relacionada a catéter, dando como cumplimiento total un 94 % en los aspectos verificados, (Tabla 2).
Tabla 2 Porcentaje de cumplimiento de los aspectos evaluados en la lista de verificación por el personal de enfermería en un hospital de tercer nivel de atención, 2023 (n=20)
| Aspectos que verificar | % Cumplimiento |
| Identifica al paciente correctamente | 95 |
| Realiza la higiene de manos antes de la manipulación del catéter | 100 |
| Verifica permeabilidad del catéter y valora condiciones del acceso venoso | 85 |
| Realiza limpieza del sitio de inserción de acuerdo con el protocolo | 90 |
| Mantiene el sitio de inserción visible y protegido | 90 |
| Reemplaza la aguja en caso de catéter reservorio totalmente implantado cada 7 días | 70 |
| Cambia soluciones y/o equipos de acuerdo con la normativa | 80 |
| Desinfecta puertos y conexiones antes de manipularlos de acuerdo con lo establecido en el protocolo | 95 |
| Identifica uso de lúmenes para su correcta selección y los lava después del uso | 90 |
| Membreta y registra en formatos establecidos | 100 |
| Retira el catéter previa indicación médica, con técnica estéril y comprueba su integridad | 75 |
| Cubre con un apósito estéril absorbente no adherente el sitio de inserción y posterior al retiro, envía la punta a cultivo si sospecha de infección o bacteriemia relacionada a catéter. | 65 |
| Total de cumplimiento | 94 % |
Fuente: Elaboración propia
Discusión
Con base al objetivo de evaluar los cuidados de enfermería en el mantenimiento del CVC en pacientes de la TIP, se evaluó con buen cumplimiento a los cuidados de enfermería en prácticas clave al obtener de forma general poco más del 90 % del mismo, en los aspectos como la higiene de manos y la desinfección del sitio de inserción, que son un aspecto esencial en el cuidado del CVC y ha sido respaldado por otros estudios y guías de práctica clínica. Cabe señalar que estas prácticas son fundamentales para prevenir infecciones relacionadas con el CVC y mejorar la calidad de atención y seguridad del paciente 11-14.
Además de la identificación de áreas de oportunidad para mejorar la adherencia a ciertas prácticas refleja un aspecto común en la calidad de atención en cualquier campo de la salud. Un estudio previo 10-15,16 ha demostrado que el seguimiento continuo, la retroalimentación y la capacitación adecuada pueden ayudar a mejorar la adherencia a las mejores prácticas y, por lo tanto, mejorar los resultados del paciente. Aunado a ello, la vigilancia continua y el monitoreo son fundamentales para garantizar la implementación adecuada del cuidado del CVC 11. Esto implica una cultura de seguridad y calidad en la institución de atención médica, donde se valora la retroalimentación y se toman medidas para abordar áreas de mejora 17,18.
Es fundamental que el equipo de clínica de catéteres liderado por el personal de enfermería aplique los lineamientos estandarizados basados en la normatividad (NOM-022 y al protocolo para el manejo estandarizado del paciente con catéter periférico, central y permanente, así como la clasificación de intervenciones de enfermería) para prevenir eventos adversos. Con el fin de garantizar la seguridad del paciente 19,20).
De modo que, la relación entre la implementación adecuada del cuidado del CVC y la calidad de la atención está bien documentada, en algunos estudios 21,22 realizados se confirma que un manejo adecuado del CVC puede reducir las complicaciones, minimizar las infecciones asociadas al mismo y mejorar los resultados clínicos para los pacientes.
Para ello, la capacitación continua y el desarrollo profesional son esenciales para mantener y mejorar la calidad del cuidado de enfermería. Los autores anteriores han subrayado la importancia de la educación continua para el personal de enfermería y cómo esto se traduce en una atención más segura y efectiva para los pacientes 11,13-23.
La presente investigación resalta la relevancia de la continuidad de la formación y la educación clínica del personal de enfermería sobre el manejo del CVC. Los hallazgos subrayan la necesidad de mantener a los profesionales de enfermería actualizados sobre las prácticas óptimas y las actualizaciones en los protocolos clínicos. Esta inversión en la formación continua es esencial para garantizar una prestación segura y efectiva de atención clínica de alta calidad. Desde una perspectiva clínica, se ha llevado a cabo un análisis exhaustivo de la implementación del cuidado en el mantenimiento del CVC en el entorno de la TIP, no obstante, una limitante importante fue el número de muestra que para futuras investigaciones debiera aumentarse y de este modo poder obtener resultados más exactos 24,25.
Por lo tanto, en este estudio la evaluación detallada del cumplimiento del personal de enfermería ha revelado un nivel de adecuación en múltiples prácticas relacionadas con el cuidado del CVC, aspectos esenciales, como la observancia de medidas de higiene de manos, la realización de la desinfección apropiada en el sitio de inserción y la identificación precisa de los lúmenes, han sido implementados adecuadamente por una proporción sustancial del personal encuestado 25,26. Sin embargo, se han identificado áreas clínicas susceptibles de mejoras, estas áreas incluyen las etapas subsiguientes a la extracción del catéter, la identificación precisa y el lavado de los lúmenes, así como la aplicación correcta de apósitos estériles absorbentes. En este contexto, se enfatiza la necesidad de concentrar recursos educativos y esfuerzos de concienciación en estas áreas específicas para optimizar la ejecución de cuidados clínicamente eficaces y seguros.
Conclusiones
El personal de enfermería mostró un buen nivel de cumplimiento en la mayoría de las prácticas relacionadas con el cuidado del CVC. Puesto que, la mayoría de las prácticas, como la higiene de manos, la desinfección del sitio de inserción y la identificación de lúmenes, fueron implementadas de manera adecuada por la mayoría del personal encuestado. Además, se logró identificar áreas de mejora en las que existe una oportunidad para mejorar la adherencia a las prácticas recomendadas. Estas áreas incluyen el manejo posterior a la remoción del CVC, la identificación y lavado de lúmenes, y la cobertura con apósito estéril absorbente no adherente. Es esencial enfocar los esfuerzos de capacitación y concientización en estas áreas para garantizar un cuidado seguro y de alta calidad.
Los resultados destacan la relevancia de enfocarse en prácticas de asepsia adecuadas para prevenir infecciones relacionadas con el CVC. También, garantizar que los protocolos de desinfección, cambio de soluciones y lavado de lúmenes sean seguidos rigurosamente contribuirá a evitar complicaciones y mejorar los resultados para los pacientes. De igual manera, la presente investigación muestra que el cumplimiento de ciertas prácticas puede ser variable entre el personal de enfermería. Por lo tanto, es fundamental implementar un sistema de seguimiento y evaluación continuo para garantizar que se cumplan consistentemente los protocolos y que se realicen las prácticas recomendadas en todos los casos, de modo que, se favorezca la calidad y seguridad del cuidado proporcionado a los pacientes.
Para ello, reforzar la adhesión a las prácticas recomendadas se traducirá en una atención más segura, reducción de complicaciones y mejores resultados para los pacientes atendidos en la TIP. Aunque la mayoría de las prácticas tienen un alto nivel de cumplimiento, se identificaron algunas áreas de oportunidad donde la adherencia puede ser mejorada. Estas áreas incluyen el manejo posterior a la remoción del catéter, la identificación y lavado de lúmenes, y la cobertura con apósitos estériles absorbentes. Para esto, se debe mejorar la capacitación y concienciación en estas áreas específicas a fin de contribuir a una implementación más consistente de cuidados óptimos. Debido a que, los resultados destacan la importancia de mantener una vigilancia continua sobre la implementación del cuidado de enfermería en el manejo del CVC. Así como una evaluación periódica y la retroalimentación son esenciales para mantener el cumplimiento y asegurar que las prácticas se realicen de acuerdo con los estándares establecidos.
Por lo tanto, el cumplimiento de las prácticas del cuidado de enfermería tiene un impacto directo en la calidad de la atención brindada a los pacientes en la TIP, mejorar la implementación del cuidado del CVC puede contribuir a reducir las complicaciones, mejorar los resultados clínicos y aumentar la seguridad y satisfacción del paciente. Además, mantener al personal actualizado sobre las mejores prácticas y los protocolos actualizados es esencial para garantizar una atención de alta calidad y seguridad del paciente, además de una implementación de evaluación constante en el personal de enfermería sobre este tema podría llevar a un mejor mantenimiento en el cuidado del CVC.










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