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Dilemas contemporáneos: educación, política y valores

Online version ISSN 2007-7890

Dilemas contemp. educ. política valores  vol. 8n. spe4

Artículos

La problemática educativa en México: lo que dejó la pandemia por COVID-19

The educational problem in Mexico: what the COVID-19 pandemic left

Carrazco Zendejas, Sorahaya Guadalupe1

Resumen

La crisis sanitaria internacional ocasionada por el virus COVID-19 ha impactado diferentes dimensiones sociales, entre éstas lo educativo. En México, la contingencia sanitaria decretada en marzo del 2020 derivó en una serie de medidas de sana distancia que impedían la continuación de clases en las escuelas de todos los niveles educativos, por lo cual, se implementaron actividades académicas mediante el uso de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC), lo cual develó el rezago social y de alfabetización tecnológica que prevalece en las escuelas públicas del país, así como la desigualdad social y económica entre estudiantes de escuelas públicas y privadas así como de raza, etnia, género, ubicación geográfica, entre otros. Este artículo es resultado de una investigación que dirige su atención a esta problemática.

Palabras claves::
Pandemia, Educación, TIC, rezago, alfabetización tecnológica

Introducción

El proceso educativo es algo «misterioso», que ocurre, y no sabemos cuándo ni cómo. Sí sabemos que es un acto de amor, de renuncia de sí y salida hacia el otro en un viaje sin retorno; por eso, hay muchos profesores y pocos educadores.

El COVID-19 nos ha obligado a repensar lo que estamos haciendo, y no solo en la educación, sino en otros muchos ámbitos de la vida. Ante esto, se impone una respuesta global a los muchos problemas a los que nos debemos enfrentar; esta respuesta pasa por hacer de la ética un estilo de vida, empezando por cada uno de nosotros, sin esperar a que también lo haga nuestro vecino de enfrente (Pedro Ortega Ruiz, citado en Garate, (2020).

Según García (2020), México pertenece al 25% de los países con mayores niveles de desigualdad en el mundo; mientras que un estrato poblacional de menores ingresos percibe $101 pesos al día, el más alto ingresa en promedio $1,853, 18 veces más.

La crisis sanitaria internacional ocasionada por el virus COVID-19 ha impactado muchos ámbitos, entre ellos el educativo. En México, la contingencia sanitaria impidió la continuación de clases en las escuelas de todos los niveles educativos, por lo cual, la Secretaría de Educación Pública implementó actividades académicas a distancia, en todos los niveles, mediante el uso de las Tecnologías de Información y Comunicación (TIC), dejando a la vista el rezago social y de alfabetización tecnológica que prevalece en las escuelas públicas de este país, así como la desigualdad social y económica entre estudiantes de escuelas públicas y privadas (Pérez, 2020). Esto resalta, que factores como: la clase social, la raza, la etnia, el género, la ubicación geográfica y el tipo de institución educativa a la que se pertenece condicionan el acceso a una educación de calidad en línea. Juntos esos factores configuran la llamada brecha digital entre los que pueden aprovechar las TIC, y los que quedan excluidos (Lloyd, 2020).

A lo largo de este trabajo se irán contestando las siguientes preguntas: 1.- ¿Cuáles son las cifras sobre la disponibilidad y el uso de las TIC en los hogares mexicanos?; 2.- ¿Cuál es el panorama actual de la educación en México?; 3.- ¿Cuál ha sido el impacto de la pandemia en la educación mexicana?; 4.-¿Cómo ha sido la comunicación entre docentes, padres de familia y autoridades y que herramientas han sido utilizadas para continuar generando el conocimiento?; 5.-¿Qué ha pasado con la educación superior en México?; 6.-¿Qué futuro es el que le augura a la educación superior mexicana?; 7.-¿Cuál es el panorama que se vislumbra en América Latina, según Didriksson & Álvarez (2020)?

Desarrollo

En México, el acceso y uso de las TIC (incluido el internet) se convirtió en un derecho constitucional, según lo establecido en el Artículo 6: “El Estado garantizará el derecho de acceso a las tecnologías de la información y comunicación, así como a los servicios de radiodifusión y telecomunicaciones, incluido el de banda ancha e internet; párrafo adicionado DOF 11-06-2013, (Pérez, 2020). Esto haría pensar, que cualquier familia mexicana tiene la posibilidad de llevar a cabo dichas actividades académicas, por lo que:

1.- ¿Cuáles son las cifras sobre la disponibilidad y el uso de las TIC en los hogares mexicanos? Según la Encuesta Nacional sobre Disponibilidad y Uso de Tecnologías de la Información en los Hogares 2019, en las ciudades el 76.6% de la población es usuaria de internet, mientras que en las zonas rurales el porcentaje disminuye a 47.7%. De los hogares mexicanos, el 44.3% cuenta con una computadora y el 92.5% con al menos un televisor (INEGI, 2020).

En México, hay 80.6 millones de usuarios de Internet, que representan el 70.1% de la población de seis años o más, de los cuales 51.6% son mujeres y 48.4% son hombres. Se estima en 20.1 millones el número de hogares que disponen de Internet (56.4%), ya sea mediante una conexión fija o móvil. Por otro lado, el país cuenta con aproximadamente 86.5 millones de usuarios de telefonía celular, lo que representa el 75.1% de la población de seis años o más. Nueve de cada diez usuarios de teléfono celular disponen de uno inteligente (smartphone) (INEGI, 2020).

En el año 2016, México se ubicó en el lugar 87 mundial en el acceso a las TIC y en el 8 en América Latina, detrás de Uruguay, Argentina, Chile, Costa Rica, Brasil, Colombia y Venezuela, en ese orden, según indicadores de la Unión Internacional de Telecomunicaciones, en 2017, con sede en Suiza, (Lloyd, 2020).

Por otro lado, un factor que ha afectado las condiciones de los estudiantes mexicanos es el hacinamiento y el recrudecimiento de la crisis de desempleo, ya que son caldo de cultivo, para que se presente y eleve la violencia intrafamiliar; por otro lado, la casa no representa un espacio adecuado para el aprendizaje (iluminación y espacio); los recursos informáticos y de conectividad pueden ser requeridos y utilizados por otros miembros de la familia, lo que dificulta el aprendizaje (Sáenz & Cira, 2020).

Mientras que en las escuelas privadas han dado continuidad a los procesos de enseñanza-aprendizaje; en las escuelas públicas los esfuerzos han tenido poco éxito. Esto pone en evidencia la capacidad económica de estudiantes y docentes, su alfabetización tecnológica y sus condiciones de vida. No todos cuentan con una computadora personal, una gran cantidad de docentes y estudiantes tienen que asistir a cibercafés o utilizar el equipo de alguien más para realizar las tareas que deben cumplir por medios digitales (Pérez, 2020).

A partir del 20 de abril 2020, las clases de educación básica se imparten en televisión abierta, en un canal cuya señal no llega a todo el país, sobre todo a las comunidades rurales; además, las autoridades también parecen olvidar que no todos los hogares tienen energía eléctrica, por lo que algunas escuelas públicas se vieron en la necesidad de implementar sus propias estrategias como el uso de Google Classroom, Zoom, WhatsApp o el correo electrónico, quedando así, el programa Aprende en Casa, como un complemento para los estudiantes (Pérez, 2020).

Muchos docentes de escuelas públicas les resulta difícil emplear herramientas como videoconferencias, aulas virtuales, etc., mientras que los de escuelas privadas han sido capacitados desde antes para la implementación de éstas. En cuanto a los padres de familia, la situación es similar; los maestros programaron una cantidad abrumadora de actividades a realizar en casa, las cuales son cumplidas por el o la estudiante, usualmente con la ayuda de la madre o el padre; no obstante, el problema aparece cuando hay que digitalizar, enviar, descargar archivos, acceder a ligas, etcétera; los padres de familia tampoco están alfabetizados tecnológicamente, (Pérez, 2020), y entonces: 2.- ¿Cuál es el panorama actual de la educación en México?

De acuerdo con Pérez (2020), el panorama mexicano es desalentador, tal vez es similar a lo que ocurre en otros países Latinoamericanos, por lo cual se vuelve necesario seguir levantando la voz para que las autoridades pongan verdadera atención a la educación.

La educación en nuestro país sigue siendo desigual, no es la misma educación la que reciben ricos y pobres, aún existen sectores de la población que no tienen acceso a la educación, el rezago tecnológico de quienes viven en condiciones de pobreza se percibe con mayor crudeza y el derecho al acceso y uso de Tecnologías de la Información ha quedado en la letra sin concretarse en la realidad de los más pobres.

Tener acceso a las TIC y ser alfabetizado tecnológicamente es un asunto prioritario, ahora podemos darnos cuenta de que esto te puede salvar la vida durante una crisis sanitaria, favorecer la salud mental en condiciones de asilamiento y marcar la diferencia en la formación académica, lo que a su vez repercutirá en el nivel de bienestar de la población. Si México no logra brindar una educación de calidad inclusiva y equitativa para todos, la pobreza y la desigualdad seguirán creciendo.

De acuerdo con el Observatorio de Innovación Educativa del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey (2020), citado en Sáenz & Cira (2020), “el mayor cambio que requiere el aprendizaje virtual es la flexibilidad y el reconocimiento de que la estructura controlada de una escuela no es replicable en línea”.

Como ya se ha señalado en diversos foros y por diversos autores, en el sistema educativo de México, el régimen académico, ahora y frente al nuevo escenario, no debe estar sostenido por clases, ni por esquemas meramente formales y rígidos, tampoco solo a distancia, sobre todo cuando se sabe que en su gran mayoría, como se ha señalado antes, los estudiantes pobres no cuentan con las condiciones para mantenerse con tareas y clases de ese tipo. Los que tienen computadoras en sus casas, internet, teléfonos inteligentes, bibliotecas y facilidades, para llevar a cabo sus tareas son una minoría en el país (Didriksson & Álvarez, 2020).

Dado lo anterior: 3.- ¿Cuál ha sido el impacto de la pandemia en la educación mexicana?

El INEGI, consciente de la necesidad de proporcionar información de interés a los diversos sectores de la sociedad, realizó la Encuesta para la Medición del Impacto COVID-19 en la Educación (ECOVID-ED), que busca conocer las condiciones en que la población estudiantil del país concluyó el pasado ciclo escolar (2019-2020); con qué medios educativos enfrenta el actual ciclo escolar (2020-2021), cómo se apoya el aprendizaje desde casa, entre otros temas (INEGI, 2021).

De acuerdo con los resultados del INEGI (2021), 2.3 millones de personas de entre tres y 29 años no están inscritas en este ciclo escolar por causas ligadas directamente a la pandemia y 2.9 millones, por falta de dinero o recursos. Además, 740 mil alumnos ya no concluyeron el ciclo escolar pasado.

Entre los motivos para que niños, adolescentes y jóvenes no estén inscritos en la escuela están considerar que no aprenden con clases a distancia, alguno de sus papás perdió el trabajo o no tienen computadora o internet. El alumnado que sí cursó el ciclo pasado, pero desertó para el actual, fue de 1.8 millones, la mayoría de las escuelas públicas, con 1.5 millones en comparación con 243 mil de escuelas privadas.

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Fuente: (INEGI, 2021)

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Fuente: (INEGI, 2021).

Estos resultados muestran una crisis en la educación, porque cada una de estas personas que han desertado, tienen derecho a ella, siendo la escuela como el lugar idóneo en donde se proporcionarán las bases para lograr el aprendizaje en todos los niveles y son ellos los que están perdiendo la oportunidad incluso de mejorar sus condiciones de vida.

4.- ¿Cómo ha sido la comunicación entre docentes, padres de familia y autoridades y que herramientas han sido utilizadas para continuar generando el conocimiento?

Según Baptista & Loeza (2020), los resultados de la Encuesta Nacional a Docentes ante el Covid-19, arrojados por una muestra de 2,253 docentes de preescolar, primaria, secundaria y bachillerato, entre los 22 y 73 años de edad, siendo el 18% hombres y 82% mujeres, quienes laboran en escuelas ubicadas en 30 de las 32 entidades federativas, encontrándose la mayoría en zonas urbanas y solo el 7% en rurales, se encontró lo siguiente:

Tabla 1.
indagación quitarselo
Indagación Resultado
Actividades de gestión/comunicación con alumnos, padres de familia y autoridades.

    Los docentes de educación preescolar y primaria mantienen comunicación cercana con alumnos y padres de familia, mientras que en bachillerato la comunicación con padres de familia es baja.

Comunicación de los docentes con los alumnos.

    Región Noreste: utilizan la página web de la escuela, Facebook, video llamadas y llamadas con celular.

    Región Noroeste: tienen mayor comunicación con sus alumnos a través de Facebook, Messenger y llamadas a celular.

    Región Occidente: los docentes emplean Messenger, llamadas a celular y Facebook.

    Región Sur-Sureste los docentes se comunican con sus alumnos principalmente a través de llamadas a celular.

Comunicación de los docentes por nivel educativo.

    Preescolar: llamadas por celular.

    Primaria: WhatsApp y videollamadas.

    Secundaria y Bachillerato: Facebook y Messenger.

    En todos los niveles se ocupa el WhatsApp.

Comunicación de los docentes con los padres de familia.

    La mayoría utiliza WhatsApp y llamadas a celular.

    Región Centro: correo electrónico y WhatsApp.

    Región Noreste: Facebook, página web de la escuela y Messenger.

    Región Noroeste: llamadas a celular, Facebook y Messenger.

    Región Occidente: llamadas a celular y llamadas por teléfono fijo.

    Región Sur-Sureste llamadas a celular y Facebook.

Comunicación de los docentes con directores y otros docentes.

    Región Centro: Correo electrónico y WhatsApp.

    Región Noreste: Facebook, página web de la escuela, Messenger, video llamada e Instagram.

    Región Noroeste: Facebook, video llamadas, Messenger, llamadas a celular y teléfono fijo.

    Región Occidente: Video llamada, Messenger e Instagram.

    Región Sur-Sureste: Messenger, llamadas a celular, Facebook, WhatsApp e Instagram.

Uso de herramientas digitales utilizadas para el aprendizaje a distancia.

    Región Norte: plataformas de gestión de clase (Classroom, Classdojo, Classroom manager, etc.).

    Región Occidente Uso de videos (YouTube, películas, etc.).

    Región Centro: uso de la televisión.

    Región Sureste tiene menor uso de herramientas digitales, en comparación con el resto de las regiones geográfico-educativas.

Uso de herramientas digitales utilizadas por nivel educativo.

    Preescolar: radio y videos.

    Primaria: páginas web educativas y televisión.

    Secundaria y Bachilleratos: plataformas de gestión educativa.

Uso de herramientas tradicionales para el aprendizaje a distancia.

    Primaria: Uso de guías de estudio y fotocopias.

    Secundaria: Uso de material didáctico, libros de texto y cuadernos.

    Bachillerato el uso de antologías y material didáctico.

Elaboración propia con base en Baptista & Loeza (2020).

Dentro de los principales resultados, en el estudio se observa la importancia de los padres de familia en el seguimiento a las actividades escolares en los niveles preescolar y primaria, mientras que los docentes de niveles superiores (secundaria y bachillerato) utilizan la comunicación directa con alumnos mediante las redes sociales. Por otro lado, a pesar de que los docentes promueven herramientas digitales para continuar el aprendizaje a distancia, en todos los casos se observó el uso generalizado del libro de texto y otros recursos tradicionales para el aprendizaje. Los profesionales de la educación en México, con mayores o menores esfuerzos, pudieron gestionar información, trabajar colaborativamente con sus pares, comunicarse con padres de familia y directores escolares, (Baptista & Loeza, 2020).

5.-¿Qué ha pasado con la educación superior en México?

La respuesta, que pudieron dar, resultó insuficiente ante la emergencia para apoyar la transición de la modalidad presencial a la modalidad en línea (Sáenz & Cira, 2020).

Los estudiantes provenientes de zonas rurales han vuelto a sus hogares, con peores condiciones de conectividad de las que tenían cuando asistían a la Universidad, miles de estudiantes han abandonado sus campus y esto ha tomado a muchos de ellos sin recursos u otras opciones disponibles. Los estudiantes con los que no se ha podido establecer comunicación, lamentablemente son los primeros en ser candidatos al abandono escolar; por otro lado, los estudiantes de pregrado tienden a ser menos preparados para cambiar de modalidad, mientras que los estudiantes de posgrado están más abiertos a adoptar metodologías participativas o que exigen mayor grado de interacción entre ellos mismos y el profesorado (Sáenz & Cira, 2020).

De acuerdo con Lloyd (2020), también existen fuertes desigualdades entre las universidades privadas de mayor trayectoria, las públicas federales y las estatales, por un lado, y las universidades e institutos tecnológicos, las escuelas normales y las universidades estatales de nueva creación, por el otro. El caso de las 11 universidades interculturales, que forman parte de este último grupo, es particularmente preocupante. Las instituciones que sirven a estudiantes indígenas y residentes de comunidades marginadas han tenido que buscar soluciones creativas para seguir impartiendo clases a sus alumnos, muchos de los cuales no cuentan con internet o computadora en casa. Aun antes de la pandemia, las universidades interculturales enfrentaban dificultades con el uso de las TIC, debido al poco conocimiento previo de los alumnos y la escasez de computadoras disponibles, según un análisis de la Coordinación General de Educación Intercultural y Bilingüe, la instancia de la SEP que coordina el subsistema de estas universidades.

Uno de los principales retos para los docentes universitarios ha sido, diseñar recursos didácticos digitales y la exploración de nuevas y diversas plataformas. Para los profesores adecuar los contenidos, y recursos, sin tener la formación en diseño instruccional o habilidades informacionales suficientes ha representado estrés y trabajo adicional. La curva de aprendizaje para la utilización eficiente de la tecnología en educación superior a distancia es muy pronunciada y ha requerido de apoyo externo en lo tecnológico y en lo pedagógico. Adicional a ello, están las demandas de los directivos en términos de enviar informes y evidencias de aprendizaje.

Por otra parte, los docentes tienen que atender en horarios no fijos, las preguntas de los estudiantes y dejar a un lado su privacidad. Mientras que de parte de las autoridades existe una preocupación por cumplir con los planes de estudio, esto genera estrés en las comunidades educativas y no minimiza el efecto en los aprendizajes esperados. Aunado a lo anterior, aún no se sabe cuáles sean los impactos en las materias cuyo desarrollo de competencias profesionales depende de la práctica, con lo cual se genera incertidumbre (UDG, 2020)

Ante este panorama, la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior (ANUIES) presentó un documento con sugerencias para mantener a distancia los servicios educativos. Entre las medidas que se plantean en el documento para el trabajo docente están el establecimiento de mecanismos para lograr una comunicación, trabajo colaborativo e intercambio de buenas prácticas para llevar a cabo adecuaciones temporales, documentar acuerdos para regular la transición de modalidad, así como establecer lineamientos para organizar y operar la docencia virtual, capacitar el personal y solicitar adecuaciones a los programas de estudio, así como especificar las sesiones sincrónicas en función de la naturaleza de las asignaturas (ANUIES, 2020).

Esta asociación sugiere flexibilizar los criterios de evaluación y comunicar las adecuaciones de manera formal y oportuna, así como poner a disposición guías de acceso y uso de plataformas y recuperar de la información institucional a los estudiantes en desventaja socioeconómica. Además, considera que debe pensarse en el diseño de un modelo de evaluación virtual, mismo que implicaría la entrega de evidencias por parte de los estudiantes.

Con relación a las prácticas de campo y al servicio social, aconseja realizar gestiones ante las organizaciones que recibirían a los estudiantes para diferir las estancias o las prácticas profesionales y reprogramar las actividades. Asimismo, este organismo, ha puesto a disposición un micrositio para compartir los planes y acciones de contingencia que han generado algunas instituciones para la continuidad académica y se refiere que se lograron acuerdos para el uso de plataformas tecnológicas para disponer de varios recursos digitales (ANUIES, 2020).

De acuerdo con el IESALC-UNESCO (2020), es necesario mejorar y fortalecer la enseñanza a distancia, la hibridación y el aprendizaje ubicuo, así como la capacidad actual de la institución en términos tecnológicos y pedagógicos para dar continuidad a la docencia. Además, se requerirá un aumento de la digitalización y la producción de materiales digitales (bibliotecas, lecciones, elementos de aprendizaje, etc.), por lo que es necesario el financiamiento de las universidades para llevar a cabo esta actividad.

Dado lo anterior: 6.- ¿Qué futuro es el que le augura a la educación superior mexicana?

Según Didriksson & Álvarez (2020), la computadora eliminará las futuras inversiones en la infraestructura educativa, el profesor no será más que un tutor, un coach, que prepara videos, PDFs, organiza los contenidos de acuerdo a estándares, porque las plataformas virtuales harán lo demás y mientras estas mejoran, el profesor, tal como lo conocemos, ira desapareciendo, para volverse un trabajador a contrato.

Aprender a aprender habrá alcanzado su cara más siniestra: si no aprendes es porque no quieres. Las desigualdades no tendrán su causa en el mercado, porque no faltará la tecnología y el internet como factor fundamental para la posible salida de la crisis: el capitalismo digital. La escuela de los mejores no tendrá más opositores, pues el acto educativo y pedagógico se reducirá a una acción individualista que privilegia a los que sí tienen todas las oportunidades para educarse, dejando intactas las desigualdades.

7.- ¿Cuál es el panorama que se vislumbra en América Latina, según Didriksson & Álvarez (2020)? El COVID-19 llegó tarde a América Latina, las medidas que se tomaron también fueron indolentes, la respuesta de poner todo lo peor del sistema rígido y tradicional de clases presenciales en línea o en televisión, no ha podido hacer reflexionar sobre lo que tanto se ha mencionado en las investigaciones educativas respecto de las limitaciones de reproducir el esquema formal en uno masivo informal. A ello se debe agregar que tampoco se ha reflexionado, ni se han tomado medidas para evitar profundizar la desigualdad escolar y social, porque más del 50% del total de los estudiantes en el sistema educativo no cuentan con las herramientas, lugar de estudio, accesibilidad, conectividad de calidad o con ningún tipo de posibilidad para acceder y continuar con sus clases, fuera de sus escuelas.

Tampoco se han tomado medidas respecto de la crisis económica, que durará más que la pandemia, que se provocó por el confinamiento y la recesión mundial y nacional, que abarca a enormes sectores de la población, sobre todo los que viven en el mercado informal.

De acuerdo con un artículo de Thomas Piketty, escrito para el periódico Le Monde. París, el 10 de abril, 2020, citado en Didriksson & Álvarez (2020), señala que el horizonte de esta crisis económica y social será largo, y llegará afectar de manera mayúscula a los países en desarrollo y más pobres, que son los que no cuentan con condiciones para enfrentar semejante choque, dados sus precarios sistemas de salud y su profunda desigualdad económica. La extensión del confinamiento, en este estado de cosas, requerirá, dice el autor, un verdadero Estado Social y no uno carcelario, dado que se prevén estallidos sociales radicales ante el desempleo y la pobreza generalizada (su frase es: “la certeza es que apenas comienzan los grandes trastornos político-ideológicos”). Ante ello, propone a nivel mundial, una moneda común y orientar el mayor de las inversiones al servicio de un proyecto de desarrollo fundado en la inversión, en la juventud y en las infraestructuras, un registro financiero internacional para gravar a los grandes capitales y poder lograr el mejoramiento sanitario y educativo para todos los habitantes del planeta.

De acuerdo con Foladori & Delgado (2020), plantean dos escenarios: el inicio de una fase post-neoliberal de desarrollo capitalista, o la génesis de un proceso de transición hacia otro régimen de organización social. La propuesta que ha sido apoyada por la Organización de las Naciones Unidas, impulsada por el representante de México ante este organismo, el Dr. Juan Ramón de la Fuente, ex rector de la UNAM, va en el sentido de insistir en las soluciones de colaboración compartida y solidaria, para evitar la mercantilización de las vidas y de los sistemas de salud ante la pandemia; lo mismo están haciendo los grupos de médicos cubanos, muchas ONGs y algunas naciones. Esto da cuenta, así sea en tendencia, que la opción de una solución global desde una nueva fase de organización social y económica, es la única para evitar profundizar la desigualdad que ha empezado a alcanzar niveles nunca antes vistos.

La UNESCO se ha manifestado de muchas maneras en el anterior sentido, articulando la misma condición imbricada de educación-pandemia-crisis económica, y por ello, ha reorientado el trabajo de sus oficinas nacionales y regionales para dar prioridad a las acciones a favor de los sectores más vulnerables y desfavorecidos, y facilitar la continuidad de la educación para todos a través del aprendizaje remoto, aunque no solo, dada la existencia de amplias brechas digitales entre los países. Para la educación superior, el IESALC-UNESCO está impulsando un proyecto de reflexión regional, sobre el papel de universidades y de las instituciones de educación superior frente a la actual pandemia, sobre todo enfatizando las condiciones de vida y estudio de millones de estudiantes que han ingresado de manera abrupta a una dinámica no planificada de clases a distancia, que afecta su cotidianidad en el hogar y en sus familias, en sus gastos, pero sobre todo en el desarrollo de sus capacidades de aprendizaje, y en algunos casos, de su estancia en otras universidades y de su movilidad internacional.

El IESALC alerta respecto de aquellos que no cuentan con las condiciones de calidad y continuidad en sus estudios, y que pueden ser un sector que vea frustradas sus aspiraciones de escolaridad y deserten o entren en una situación de rezago, dado que los estudios a distancia requieren de contar con una alta tasa de conectividad de calidad, y aún el uso generalizado de teléfonos móviles es limitado para tales casos cuando no se cuenta con la capacidad y el espacio requeridos, y esto afecta, sobre todo a las poblaciones más pobres, rurales, indígenas o de existencia en precariedad urbana o semiurbana.

Frente a un discurso omnipotente que lleva a exagerar las bondades de la virtualización y a descalificar las desigualdades que esta potencia, será necesario seguir luchando por una escuela realmente humanista, que retome los principios de democracia, autonomía, autogobierno y cercanía con la sociedad para una nueva transformación institucional.

Conclusiones

El sistema educativo no está realmente preparado para la educación a distancia; los alumnos tampoco tienen la suficiente libertad y responsabilidad en su propio aprendizaje. Adicionalmente, los docentes se mueven en un margen limitado en la elección de contenidos, haciendo lo que se puede, como una cuestión de su misma supervivencia para mantener su empleo.

Así como la pandemia transformó la forma en cómo interactuamos socialmente, también deberá generar cambios en la forma de enseñar y aprender en todos los niveles educativos. Se necesita a un alumno empoderado, que tome un rol más activo en su aprendizaje, que sea constructor de su conocimiento y que trabaje con mayor autonomía; asimismo, un docente que esté en continuo aprendizaje, capaz de motivar el amor hacia el conocimiento, por medio de la realización de actividades auténticas y originales. Para ello es necesario que las autoridades escolares acompañen al docente en el proceso educativo para facilitarle recursos digitales y no digitales, y para construir planes curriculares acordes a la realidad.

Deben existir mayores apoyos para los profesores de todos los niveles del sistema educativo, en el diseño e impartición de clases en línea; asimismo, hace falta encontrar formas de calificar más justas a los alumnos para no discriminar a aquellos que no cuentan con acceso a las TIC.

No podemos dejar de lado el garantizar equidad en el acceso a las herramientas digitales para todas las escuelas, el panorama actual obliga adicionar entre las inversiones de las instituciones la de conectividad a Internet, requiriéndose así de un modelo pedagógico que deje claro sobre el tipo de docente y alumno necesarios para llevar a cabo un aprendizaje a distancia.

Lo que ahora ha cambiado con la pandemia y esto será mayor aún después de esta, es el conocimiento, por lo que nuestra responsabilidad como educadores cada día se vuelve más protagonista.

Referencias bibliográficas