Introducción
Actualmente, las empresas operan en un entorno empresarial cada vez más interconectado y consciente (Wu y Jin, 2022), en el que la imagen corporativa y la responsabilidad social (RSE) han emergido como componentes esenciales de la estrategia organizacional. Mayorga (2024) argumenta que la reputación organizacional influye directamente en la formulación de la estrategia corporativa, contribuyendo al valor económico del negocio, lo cual es facilitado mediante prácticas de sustentabilidad. Un ejemplo ilustrativo de esta tendencia es el caso de IKEA, que ha implementado acciones significativas orientadas a mitigar su impacto ambiental como parte del enfoque de RSE (Cando y Cando, 2021). De manera similar, CaixaBank ha llevado a cabo acciones decisivas centradas en la responsabilidad social, logrando un impacto favorable tanto corporativamente como en su imagen pública (Fernández, 2022). Empresas como Acciona, Iberostar y 3M se han destacado por integrar la sustentabilidad empresarial en su núcleo de operaciones, evidenciando que la imagen corporativa- que refleja la percepción pública y el valor de la marca - no solo constituye un activo crítico para la competitividad y el éxito organizacional, sino que está intrínsecamente vínculada en la manera en que la empresa gestiona su responsabilidad social.
La imagen corporativa, entendida en su doble dimensión -interna y externa-, constituye un componente esencial en este proceso. Desde una perspectiva interna, una gestión deficiente de la RSE puede impactar negativamente en la moral, el compromiso y el sentido de pertenencia del capital humano, comprometiendo así la productividad y la cohesión organizativa. Por otro lado, en su dimensión externa, la inconsistencia entre el discurso y la práctica puede deteriorar la credibilidad institucional ante clientes, inversionistas, medios y sociedad civil, afectando la reputación corporativa y, por ende, su sustentabilidad en el mercado.
En este contexto, surgen desafíos significativos relacionados con la implementación de prácticas responsables y la gestión de la imagen corporativa, evidenciándose una desconexión entre las actividades de responsabilidad social empresarial (RSE) y las acciones que realmente se ejecutan. Esta discrepancia genera conflictos entre los intereses empresariales y las expectativas del sector social, además de poner de manifiesto la falta de integración de la responsabilidad social en la cultura organizacional, al abordarse de manera fragmentada. Este enfoque aislado conduce a una ausencia de transparencia y comunicación, lo que, a su vez, origina impactos negativos no anticipados en las actividades de RSE. En consecuencia, la falta de evolución consciente y planificada en la filosofía organizacional puede llevar a un enfoque obsoleto, lo que podría resultar en la desaparición de la empresa en el mercado. Por esta razón, las organizaciones buscan una convergencia entre ellas mismas y la sociedad, mediante diversas iniciativas orientadas al bien común, satisfaciendo las necesidades sociales de los actores involucrados en este sistema: individuos, comunidad y empresa. En este sentido, la manera en que se gestiona la responsabilidad social, no solo influye en la reputación interna de la organización, sino que también impacta de manera significativa en la moral, el compromiso y la satisfacción de los empleados, que forman parte de la entidad.
Desde esta perspectiva, diversas teorías, como la teoría clásica de la administración propuesta por Henry Fayol y Frederick Taylor, han influido indirectamente a la filosofía de la responsabilidad social (RS) (Barrera, 2020). Aunque estas teorías se centraron en la eficiencia económica, establecieron las bases para un enfoque más sistemático en la gestión organizacional. Esto permitió que, en la actualidad, la RSE adoptara una perspectiva social y ambiental, considerando su impacto en los colaboradores, la comunidad y el medio ambiente. Posteriormente, la teoría de las relaciones humanas de Elton Mayo introdujo un enfoque precursor que transformó el paradigma centrado exclusivamente en los resultados financieros, orientándose hacia el bienestar de los individuos, por lo que la teoría del comportamiento organizacional de Douglas McGregor y Abraham Maslow favoreció un entendimiento humanista, que iba más allá de la productividad e influyó en el desarrollo de la RSE (Madero, 2023). Este cambio conceptual abrió paso a la teoría del capitalismo social y las teorías de los stakeholders desarrolladas por John Maynard Keynes, y Edward Freeman, respectivamente, quienes propusieron un enfoque centrado en el bienestar social, ambiental, ético y la sustentabilidad (Ghisellini et al. 2021).
No obstante, John Elkington aporta una contribución directa a la responsabilidad, basada en la integración de la búsqueda de beneficios económicos, sustentabilidad y bienestar social (Melo, 2021). Este enfoque evidencia que la RSE no emergió de manera aislada, sino que ha sido el resultado de un proceso evolutivo, influenciado por las teorías de la administración y la cultura organizacional, adquiriendo una relevancia significativa orientada al bienestar de los empleados, consolidándose como un marco para la gestión de las relaciones de las empresas con sus stakeholders, y promoviendo un modelo de desarrollo más sostenible y responsable.
En este contexto, la imagen corporativa interna juega un papel crucial en la percepción que los colaboradores tienen de la organización. Esta imagen se fundamenta en la percepción, valores que son principios éticos y culturales profundamente arraigados, que orientan el comportamiento y constituyen la base más estable de la identidad individual y colectiva., actitudes que son predisposiciones aprendidas a actuar de determinada manera frente a situaciones específicas; son más cambiantes y observables en el comportamiento cotidiano, así como los sentimientos las cuales representan respuestas emocionales derivadas de experiencias internas y externas, influidas por los valores, y afectan la forma en que se percibe y valora el entorno de cada uno de los miembros de la organización. Dicho proceso está estrechamente relacionado con la motivación, satisfacción y compromiso, factores que fortalecen el sentido de pertenencia, la lealtad y productividad de los empleados.
Con base en lo anterior, el objetivo de la investigación es analizar la incidencia de la responsabilidad social empresarial (RSE) en la imagen corporativa interna de las empresas industriales y comerciales, específicamente aquellas clasificadas como MiPymes. Este planteamiento lleva a la formulación de la siguiente pregunta de investigación: ¿Cómo incide la responsabilidad social empresarial en la imagen corporativa interna de las MiPymes industriales y comerciales? A partir de ello, se establece la siguiente hipótesis: La responsabilidad social, no incide significativamente en la imagen corporativa interna de las empresas industriales y comerciales.
Este artículo se organiza de la siguiente manera: en primer lugar, se propone una revisión de la literatura que contextualiza las variables estudiadas y su relevancia, lo cual permite identificar los vacíos existentes en la producción científica.
En segundo lugar, se describe el diseño metodológico de la investigación, orientado a cumplir con el objetivo planteado: “Determinar la incidencia entre las actividades de la responsabilidad social empresarial y la imagen corporativa interna en el clúster de micro, pequeñas y medianas empresas (MiPyMEs) industriales y comerciales durante el año 2024”. En tercer lugar, se exponen los resultados y el análisis de las variables, y finalmente, se presentan las conclusiones del estudio, destacando los hallazgos más relevantes.
Antecedentes de la responsabilidad social
La responsabilidad social empresarial (RSE) emergió a mediados del siglo XX (Orzama et al. 2020) a través de actividades filantrópicas dirigidas a la sociedad. Su objetivo primordial era promover el bienestar social en las comunidades, lo que impulsó a las empresas a adoptar enfoques dirigidos a fortalecer el talento humano. Según Salcedo et al. (2021), en 1889 Andrew Carnegie estableció los principios de la RSE al proponer la caridad y la gestión de la riqueza en su publicación Wealth, en la que instó al sector empresarial a destinar parte de su riqueza a causas sociales.
Sin embargo, no fue sino hasta los años 80 y 90, con las contribuciones de Aupperle y su equipo (1985), así como de Wright y Ferris (1997), que comenzaron a realizarse los primeros estudios con un enfoque analítico, los cuales fueron posteriormente validados por McWilliams y Siegel (2001). En 1999, con el respaldo de la Organización de las Naciones Unidas y de organizaciones sindicales y sociales, se establecieron los primeros principios de la responsabilidad social empresarial.
En el contexto latinoamericano, este enfoque tuvo sus orígenes en el Congreso Internacional de Estudiantes Americanos en 1908 (Gaete y Álvarez, 2019). A partir de este evento, se formularon estrategias y conceptualizaciones tales como la promoción de la educación cívica, la participación activa de los jóvenes en asuntos públicos, y el fortalecimiento de la solidaridad interamericana. stas primeras iniciativas sentaron las bases para una visión humanista de la responsabilidad social que, con el tiempo, fue adoptada por distintos sectores, incluyendo el empresarial. En la actualidad, la responsabilidad social se ha consolidado como una práctica voluntaria que las empresas implementan no solo con fines éticos, sino también como una estrategia para incrementar su legitimidad y competitividad en el mercado, a través de acciones como el desarrollo sostenible, la inversión social, la transparencia corporativa y la construcción de relaciones con las comunidades de interés y que las empresas implementan para aumentar su competitividad en el mercado.
Perspectiva actual de la responsabilidad social empresarial
La responsabilidad social empresarial (RSE) está diseñada para satisfacer las demandas sociales de los diversos actores involucrados (Rojas et al. 2020), lo que permite a las empresas gestionar sus acciones de manera responsable (Castañeda y Arias, 2021). Además, se ha evidenciado que estas actividades contribuyen a una mayor rentabilidad empresarial (Muñoz y Camargo, 2020). Constituyendo un eje transversal que impacta tanto a nivel individual como colectivo (Muñoz et al. 2020), siendo relevante no solo por su efecto externo, y sus repercusiones internas que genera en sus colaboradores, lo cual repercute positivamente en el rendimiento financiero (López et al. 2021), y en los procesos de responsabilidad social que ejerce cada organización (Quindemil et al. 2022).
Este fenómeno ha conducido a que las exigencias para obtener acreditaciones de responsabilidad social sean cada vez más complejas (La Cruz et al. 2022). No obstante, también abre oportunidades para otros sectores productivos y de formación, como el sistema educativo, lo que representa un punto de partida significativo para la adquisición de nuevos compromisos sociales (Condori et al. 2022).
Estos compromisos están orientados a abordar diversas necesidades empresariales que podrían poner en riesgo la estabilidad de las organizaciones (Tuesta et al. 2022). Entre tales necesidades se incluyen factores políticos, el cambio climático, así como transformaciones culturales y económicas que impliquen un riesgo eminente para la continuidad de las organizaciones (Carrillo et al. 2022).
En este contexto, se implementa un modelo de gestión transversal que impacte la cultura organizacional de las entidades (Ruiz y Ruiz, 2023). Este modelo busca una evolución continua, incorporando políticas que respondan a estos cambios (Anaya et al. 2024), promoviendo la formación sostenible (Mendoza et al. 2020), y reconociendo que las acciones u omisiones en este ámbito, reconociendo que toda acción -o inacción- en materia de gestión socialmente responsable produce efectos directos y significativos no solo en la organización, sino también en el entorno social, reforzando la idea de que el impacto organizacional trasciende los límites institucionales y configura realidades sociales más amplias.
Evolución de la imagen corporativa en función con la responsabilidad social empresarial
La imagen corporativa adquiere un valor significativo en función de la responsabilidad social, constituyéndose como uno de los elementos clave para el éxito organizacional. Esto se debe a que la imagen refleja la percepción pública de la organización, integrando una combinación de factores determinantes que influyen en la manera en que los diversos públicos la perciben. En este contexto, contribuye a la construcción de una identidad sólida, congruente y coherente, estableciendo una conexión emocional con los clientes, lo cual facilita la obtención de una ventaja competitiva. De esta manera, la imagen corporativa se convierte en un activo valioso, memorable y distintivo, con un valor agregado.
En consecuencia, Valle et al. (2023) afirman que la imagen empresarial o corporativa es una percepción construida a partir del funcionamiento y la estructura de la organización, proyectada hacia el público, es decir, cómo la sociedad percibe a la organización. Por su parte, Lavanda et al. (2022) destacan la necesidad de monitorear continuamente la imagen corporativa para identificar la posición que la empresa mantiene ante sus públicos.
Ramos y Valle (2020) sostienen que la imagen corporativa debe generar valor y promover una actitud positiva por parte de los consumidores hacia la empresa (Hinojosa et al. 2020), además de establecer credibilidad, lo cual resulta fundamental para influir en las decisiones de los públicos, logrando así un reconocimiento tanto externo como interno.
En este sentido, Mendoza et al. (2021) afirman que la imagen corporativa está constituida por diversos componentes favorecen su posicionamiento en la percepción de los consumidores. Calderón y Quispe (2022) afirman una relación estrecha entre la entidad y el público (Menacho et al. 2020), ayudando a reducir la incertidumbre y ampliar las expectativas, logrando con ello la fidelidad del consumidor (Palacios et al. 2020).
Cabe destacar que existen estudios importantes, entre los que se encuentra el de Bustos y Moreno (2020), quienes, a partir de estos escenarios, desarrollan un modelo que define las dimensiones de la responsabilidad social, enfocadas en alcanzar un compromiso simultáneo que influya en la marca de las empresas, lo que influye en la imagen corporativa externa. Carrasco et al. (2021) presentan un estudio que propone analizar la influencia de la responsabilidad social en la imagen corporativa de una organización. Sus resultados corroboran una incidencia positiva en la imagen corporativa tanto interna como externa.
Ramos (2021) evidenció que la responsabilidad social corporativa tiene altos beneficios en la reputación y aceptación de la imagen corporativa que gestionan las empresas. Caisa y Tapia (2021) consideran que las variables antes mencionadas están directamente relacionadas, demostrando que la RSE está vinculada con la imagen corporativa interna. Investigaciones como la de Cruz et al. (2022) también demuestran una relación positiva entre la responsabilidad social y la imagen corporativa externa. En este sentido, la imagen corporativa es considerada una herramienta estratégica que, a largo plazo, mantiene un crecimiento sostenible.
Materiales y métodos
La metodología de investigación aplicada tuvo un enfoque deductivo, descriptivo-correlacional, dado que buscó analizar la relación entre laa variables objeto de estudio, en el clúster empresarial de MiPymes industriales y comerciales. Para ello, se empleó un diseño secuencial documental y de campo, de corte transversal (Acosta, 2023), recolectando los datos en un período específico (2024), con la intención de describir las variables y la relación entre ellas. El análisis se centró en cómo la responsabilidad social empresarial influye en la imagen corporativa interna de las empresas industriales y comerciales caracterizadas como MiPymes.
Población
La población estuvo compuesta por empresas MiPymes de tipo industrial y comercial, seleccionadas a partir de la base de datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI, 2024), con un total de 82 empresas pertenecientes a dichos sectores ubicadas en Tierra Blanca Veracruz, México.
Muestra
La muestra seleccionada fue probabilística aleatoria simple (Santabárbara, 2021), con un nivel de confianza del 95% y un margen de error del 5%, resultando en total de 69 empresas participantes. Este procedimiento asegura que los resultados sean altamente confiables, minimizando el sesgo muestral y aumentando la confiabilidad de los hallazgos.
Contextualización del estudio
La investigación se llevó a cabo en la ciudad de Tierra Blanca, Veracruz, entre enero a diciembre de 2024. Los participantes fueron empresas categorizadas como MiPymes en los giros industrial y comercial. El criterio de selección corresponde a su relevancia dentro de la dinámica económica de la región, ya que el clúster de MiPymes constituye la mayor proporción de empresas en la zona, siendo fundamentales para el desarrollo económico local.
Instrumentos
Para medir la variable responsabilidad social, se adaptó el instrumento validado por Osorio et al. (2022), el cual evalúa las dimensiones de sustentabilidad económica, sustentabilidad social y sustentabilidad ambiental. Este instrumento consta de 45 ítems, evaluados mediante una escala de Likert de 3 puntos, 1("nunca"), 2 ("algunas veces"), 3 ("siempre"). Para la variable imagen corporativa interna se utilizó el instrumento validado por Guerra y De Arends, 2009, construido por una escala tipo likert de 3 puntos, 1("nunca"), 2 ("algunas veces"), 3 ("siempre"). No se realizó una validación para el contexto local, empleandose sin modificaciones, tal como lo indican los autores.
Tabla 2 Variables y dimensiones de ESR e imagen corporativa interna
| Variable | Dimensión | Factores | Ítems |
|---|---|---|---|
| Responsabilidad social | Sustentabilidad económica | Económico | 1-20 |
| Sustentabilidad social | Social | 21-41 | |
| Sustentabilidad ambiental | Ambiental | 42-55 | |
| Imagen corporativa interna | Comportamiento interno | Cultura corporativa Identidad | 1-10 |
| Experiencias personales | Desempeño Capacitación Relaciones interpersonales | 11-15 | |
| Comunicación | Cultura corporativa Identidad | 1-10 |
Fuente: elaboración propia
Tratamiento estadístico
El tratamiento de los datos se realizó con el software IBM SPSS Statistics versión 26. Se aplicó la prueba de Kolmogorov-Smirnov, ya que este tipo de prueba es adecuado para muestras superiores a 50 (Luzuriaga et al., 2023), especialmente útil cuando se trabaja con muestras grandes, ya que compara la distribución empírica de los datos con una distribución teórica (normal), sin requerir supuestos estrictos sobre la forma de la distribución. Además, se empleó la prueba de Rho de Spearman, una prueba no paramétrica que permite determinar la relación entre variables y medir el grado de asociación o independencia de dos variables (Arellano y Peña, 2020).
Matriz de consistencia
La matriz de consistencia, presentada en la tabla 3, asegura la alineación de los componentes del estudio, garantizando que los objetivos y el enfoque metodológico (Townsend, 2021) esten claramente definidos y conectados con las variables e instrumentos
Tabla 3 Operacionalización de variables (matriz de consistencia)
| Problematica | Objetivo | Hipótesis | Variable | Dimensiones | Indicadores | Instrumentos |
|---|---|---|---|---|---|---|
| ¿Cómo incide la responsabilidad social empresarial en la imagen corporativa interna de las empresas industriales y comerciales | Analizar como incide la responsabilidad social empresarial en la imagen corporativa interna de las empresas industrialesy comerciales caracterizadas como MiPymes. | Hi, La responsabilidad social incide significativamente en la imagen corporativa interna de las empresas industriales y comerciales. Ho, La responsabilidad social no incide significativamente en la imagen corporativa interna de las empresas industriales y comerciales. Ha, La responsabilidad social incide parcialmente en la imagen corporativa interna de las empresas industriales y comerciales. | Responsabilidad social Imagen corporativa |
Sustentabilidad económica Sustentabilidad social Sustentabilidad ambiental Comportamiento interno Experiencias personales Comunicación |
Económico Social Ambiental Cultura corporativa Identidad Desempeño Capacitación Relaciones interpersonales Formal Informal |
Encuesta escala tipo likert (Osorio et al. 2022). Constituido por 55 item´s Cuestionario escala tipo likert (Guerra y De Arends, 2009). Constituido por 20 item´s. |
Fuente: elaboración propia.
Resultados
Se aplicó una prueba de Kolmogorov-Smirnov para determinar si los datos se ajustan a una distribución normal (Tabla 4). Los resultados mostraron valores de significancia menores a un p-valor de 0.05 lo que indica que los datos no siguen una distribución normal. Por lo tanto, se requirió la aplicación de una prueba no paramétrica, la prueba Rho de Spearman, para determinar la relación entre la responsabilidad social empresarial y la imagen corporativa interna.
Tabla 4 Prueba de normalidad de Kolmogorov-Smirnov
| Estadístico | gl | Sig. | |
|---|---|---|---|
| ESR | .190 | 69 | .000 |
| Imagen corporativa int | .190 | 69 | .000 |
aCorrección de significación de Lilliefors
Fuente: elaboración propia.
Se aplicó la prueba de correlación de Rho de Spearman Tabla 5) con el objetivo de analizar la relación entre la responsabilidad social empresarial y la imagen corporativa interna. El análisis arrojó un coeficiente de correlación muy débil (ρ = 0.002), lo cual indica que no existe una asociación significativa entre ambas variables. Este resultado sugiere que las empresas participantes tienden a orientar sus prácticas de responsabilidad social hacia el fortalecimiento de su imagen corporativa externa, más que hacia el ámbito interno. En consecuencia, se confirma la hipótesis nula (Ho), que plantea que la responsabilidad social no incide significativamente en la imagen corporativa interna de las empresas industriales y comerciales.
Tabla 5 Correlación de Rho de Spearman.
| Variables | Coeficiente de correlación | Sig. (bilateral) | N |
|---|---|---|---|
| RSE - Imagen corporativa | 0.002 | .985 | 69 |
Fuente: elaboración propia
Para determinar la incidencia de cada una de las dimensiones de la variable responsabilidad social en la imagen corporativa interna, se aplicaron pruebas de correlación de Rho de Spearman (Tabla 6). En la dimensión de sustentabilidad económica, se obtuvo una correlación negativa muy débil y no significativa (ρ = -0.006; p = .960), lo que indica que no existe una relación estadísticamente relevante entre ambas variables. En cuanto a la dimensión de sustentabilidad social, se observó una correlación positiva débil (ρ = 0.201), aunque también no significativa (p = .155), lo que sugiere una posible asociación, pero sin respaldo estadístico suficiente. Por último, en la dimensión de sustentabilidad ambiental, el análisis arrojó una correlación positiva débil (ρ = 0.199), igualmente no significativa (p = .157). Dado que ninguna de las dimensiones mostró una relación estadísticamente significativa con la imagen corporativa interna, se mantiene la hipótesis nula (Ho), que sostiene que la responsabilidad social no incide significativamente en la imagen corporativa interna de las empresas industriales y comerciales.
Discusiones
Los resultados obtenidos en este estudio evidencian una correlación de 0.002 entre la responsabilidad social empresarial (RSE) y la imagen corporativa interna, lo que refleja una relación prácticamente nula entre ambas variables. Esta baja correlación sugiere que, en el contexto específico analizado, las acciones de RSE no generan un impacto perceptible en la percepción interna de la imagen corporativa por parte de los empleados. A pesar de los esfuerzos institucionales en materia de responsabilidad social empresarial, estos no parecen ser reconocidos internamente como factores relevantes que contribuyan al fortalecimiento de dicha imagen. Por el contrario, los datos indican que los colaboradores muestran una mayor preocupación por la proyección externa de la empresa, lo que evidencia una orientación comunicacional y estratégica más enfocada hacia el entorno que hacia el público interno.
Respecto a las dimensiones que conforman la RSE y su posible incidencia en la imagen corporativa interna, los hallazgos del estudio se detallan a continuación:
Sustentabilidad económica: Se registró una correlación negativa muy débil (ρ = -0.006), con un valor de significancia bilateral de p = .960. Este resultado indica que las políticas y acciones vinculadas a la sostenibilidad económica -como la eficiencia financiera, la inversión responsable y la estabilidad operativa- no inciden de manera significativa en la percepción que los empleados tienen de la imagen corporativa interna. Esto sugiere que tales aspectos son percibidos como elementos técnicos o estratégicos lejanos a la experiencia cotidiana del personal.
Sustentabilidad social: La correlación fue positiva débil (ρ = 0.201), con una significancia bilateral de p = .155. Aunque no alcanza significación estadística, este valor apunta a una posible asociación entre las iniciativas de equidad, inclusión, bienestar del personal y compromiso con la comunidad, y una mejor percepción interna de la imagen corporativa. Este resultado destaca el potencial de estas prácticas para influir en la imagen interna si se fortalecen y comunican de forma más efectiva.
Sustentabilidad ambiental: Se observó una correlación negativa débil (ρ = -0.157), con una significancia bilateral de p = .199. Este hallazgo sugiere que las acciones ambientales -como la eficiencia en el uso de recursos, la gestión de residuos y la adopción de políticas ecológicas- pueden estar generando una percepción interna ligeramente desfavorable, posiblemente debido a una falta de conexión entre dichas acciones y los beneficios tangibles para los empleados. Esto evidencia la necesidad de reforzar la comunicación interna sobre el valor estratégico y humano de las prácticas ambientales.
En conjunto, los resultados señalan que las dimensiones de la responsabilidad social empresarial analizadas, no tienen un impacto significativo sobre la imagen corporativa interna en el contexto evaluado. Por tanto, se recomienda que las organizaciones adopten estrategias de comunicación y gestión más integradoras, que vinculen de forma clara las prácticas de RSE con el bienestar y la participación activa del talento humano.
Discusión
Estudios recientes, como el de Matus et al. (2023), evidencian que las iniciativas de responsabilidad social empresarial (RSE) están fuertemente influenciadas por las exigencias del mercado, lo que resalta la importancia de un modelo de negocio orientado a la competitividad global. Este enfoque guarda relación directa con los hallazgos del presente estudio, ya que se observa que las empresas analizadas han orientado sus estrategias de RSE principalmente hacia el fortalecimiento de la imagen corporativa externa, descuidando su impacto en el ámbito interno y sin considerar las implicaciones que esto puede tener sobre los colaboradores.
En esta línea, Criollo et al. (2020) demostraron que un impacto positivo de la RSE sobre el público externo favorece la imagen corporativa y mejora la competitividad empresarial. Sin embargo, su investigación se centró exclusivamente en la imagen externa, sin abordar la percepción interna, lo cual representa una limitación relevante en la literatura científica. El presente estudio contribuye a subsanar este vacío al evidenciar que no se encontró una incidencia significativa de la responsabilidad social empresarial en la imagen corporativa interna. Además, plantea la hipótesis de que las acciones de RSE ejecutadas por este clúster de empresas podrían estar intencionalmente dirigidas hacia la proyección externa, relegando el fortalecimiento de la percepción interna.
La revisión de la literatura revela que la mayoría de los estudios sobre imagen corporativa se han enfocado en su dimensión externa. Esta tendencia abre una oportunidad para futuras investigaciones que aborden con mayor profundidad la importancia de la imagen corporativa interna, entendida como la percepción que tienen los propios empleados y colaboradores sobre la organización. Los vacíos identificados en los estudios previos refuerzan la relevancia de este trabajo, al poner de manifiesto que muchas empresas priorizan la percepción de los públicos externos, sin reconocer que una imagen corporativa sólida y coherente se construye, en primera instancia, desde el interior de la organización hacia su entorno.
Conclusiones
Este estudio examinó la relación entre la responsabilidad social empresarial (RSE) y la imagen corporativa interna en un conjunto de empresas industriales y comerciales. Uno de los hallazgos centrales, fue la ausencia de una correlación significativa entre ambas variables, lo cual revela una desconexión relevante: a pesar de la implementación de iniciativas de RSE, estas no se traducen en mejoras perceptibles en la imagen que los empleados tienen de sus propias organizaciones.
Se evidenció que el impacto de la RSE sobre la imagen corporativa interna es limitado, lo que sugiere que muchas de estas iniciativas están orientadas principalmente hacia el entorno externo, sin una estrategia clara de proyección interna. Este hallazgo plantea la necesidad de un enfoque más equilibrado, que considere tanto la percepción externa como el fortalecimiento del sentido de pertenencia y compromiso dentro de la organización. Aporta, además, una mirada crítica frente a estudios anteriores que asumían una relación directa y positiva entre estas variables.
Asimismo, se propone que la imagen corporativa interna no es fácilmente influenciable por acciones aisladas de RSE, sino que requiere de una integración estructural en la cultura organizacional, acompañada de una comunicación efectiva hacia el público interno. Esta perspectiva cuestiona la eficacia de prácticas simbólicas o superficiales de responsabilidad social, y enfatiza la necesidad de enfoques sostenibles y coherentes.
En términos más amplios, el estudio confirma la creciente importancia de la RSE como una filosofía de gestión que trasciende las grandes corporaciones y comienza a ser adoptada también por las micro, pequeñas y medianas empresas (MiPymes), ajustándose a sus capacidades y objetivos. Sin embargo, se identifica un vacío importante en la literatura científica respecto al impacto de estas prácticas en la imagen corporativa interna, particularmente en el contexto de las MiPymes, lo que convierte a este estudio en una contribución original en el campo.
Finalmente, se resalta que una implementación adecuada de la RSE puede incidir positivamente en variables organizacionales clave como la cultura institucional, la motivación del personal y el clima laboral. Cuando estas prácticas se integran de forma genuina y estratégica, no solo fortalecen la reputación externa, sino que también consolidan una identidad interna sólida, incrementan la retención de talento, mejoran la cohesión organizacional y promueven un liderazgo ético que reduce los conflictos y refuerza la sostenibilidad interna de la empresa.
Futuras líneas de investigación
Con base en los hallazgos de esta investigación, se identifican elementos clave que pueden orientar futuras líneas de estudio centradas en las actividades de responsabilidad social empresarial (RSE) y su incidencia en la imagen corporativa interna. El objetivo es profundizar en la comprensión de cómo estas prácticas pueden generar beneficios tangibles dentro de las organizaciones.
Es recomendable establecer mecanismos de retroalimentación para las empresas participantes, así como realizar evaluaciones posteriores que permitan identificar posibles mejoras y cambios significativos en la percepción interna tras la implementación de estrategias de RSE.
Asimismo, se sugiere que futuras investigaciones exploren con mayor profundidad los factores mediadores que podrían estar influyendo en la percepción de los empleados, tales como la forma en que la RSE es ejecutada, comunicada e integrada en la estrategia organizacional. Comprender estos elementos permitirá diseñar intervenciones más efectivas y alineadas con los valores y expectativas del público interno










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