Introducción
A través de los años, las universidades han desempeñado un papel importante en el desarrollo de la sociedad (Chankseliani y McCowan, 2021; Chatterton, 2000). Hoy en día, se replantean el modificar el papel de las universidades para hacer frente a las nuevas exigencias de la sociedad actual (Moscardini, Strachan y Vlasova, 2022). Actualmente, la universidad se percibe como un medio para crear redes sociales entre pares académicos y profesionales, un lugar para fomentar el respeto y la inclusión, así como aumentar la autoestima en cada uno de sus estudiantes a través de la socialización (Appleby et ál., 2022). En este contexto, las instituciones de educación superior se posicionan como agentes clave para la promoción de la gestión del conocimiento y el empoderamiento femenino, al ofrecer espacios que favorezcan el desarrollo académico, personal y profesional.
Para ejemplificar dichos argumentos, es posible observar retrospectivamente en la historia de las mujeres y su participación en la educación superior, considerada hoy en día como un reflejo de la evolución social y cultural (Du, Xiao y Zhao, 2021). En la Edad Media, las mujeres no tenían oportunidad de acceder a estudios universitarios, pues la educación superior era exclusivamente para los varones, específicamente aquellos de alta clase social. Solo aquellas mujeres de familias aristocráticas podían recibir educación privada desde sus hogares (Heward, 1996). Sin embargo, en el siglo XIX se vivió un punto de inflexión en algunas universidades europeas y de América del Norte con el florecimiento de los movimientos feministas. Para el año 1836 la Universidad de Londres accedió a que las mujeres presentaran exámenes, aunque eso no les permitió acceder a un título universitario (Hufton, 1983).
Burstyn (1973), describe cómo, entre las décadas de 1870 y 1900, en Inglaterra, los que se oponían a la educación superior de las mujeres empezaron a explicar cómo la tensión mental afectaba al sistema reproductor femenino. Los oponentes se vieron libres para escribir descripciones contundentes de los peligros ginecológicos que aguardaban a las mujeres universitarias. Sin embargo, para 1878 y a pesar de este tipo de ideologías, la universidad de Londres otorgó el primer título universitario a una mujer, abriendo el camino al acceso femenino a la educación superior (McWilliams, 2013).
Para el siglo XX se evidenció un cambio mediante el amento de la participación de las mujeres en la educación superior; de modo que en algunos países europeos pudieron acceder a estudios de posgrado y doctorado (Ruano, 2022). En el continente americano, en Estados Unidos, la Ley de Educación Superior de 1965 y la Ley de Igualdad de Oportunidades Educativas de 1972 fueron esenciales para asegurar el acceso equitativo a la educación superior para las mujeres. En la actualidad, según la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) en 2020 el 53% de los graduados en educación superior y posgrado fueron mujeres.
Por lo que se refiere al acceso a la educación superior, esta está estrechamente relacionada con la gestión del conocimiento, como pieza fundamental para el desarrollo personal, profesional y social, así como para el avance de la sociedad hacia un futuro más innovador y sostenible (Quarchioni, Paternostro y Trovarelli, 2022; Kim y Celis, 2021). Gracias a estos procesos, muchas mujeres han logrado alcanzar su pleno potencial, desarrollar habilidades críticas, adquirir conocimientos especializados y mejoren su calidad de vida (Hernández y Atayde, 2021). Se puede señalar que la educación superior y los procesos de generación de conocimiento se mantienen estrechamente vinculadas y se refuerzan mutuamente (PNUD, 2022). Autores como Escorcia y Barros (2020) aseguran que, mientras la educación superior proporciona las bases y herramientas necesarias para una adecuada gestión del saber, su aprovechamiento efectivo permite que las habilidades adquiridas se compartan y utilicen para el bien común.
En la actualidad, la gestión del conocimiento es definida como un proceso multidisciplinario que implica generar, guardar, compartir y gestionar el conocimiento de una organización y/o sociedad para lograr los objetivos de esta (Mirafzal, Wadhera y Stal-Le, 2023), logrando innovar y resolver problemáticas específicas a través del uso óptimo del conocimiento explícito y tácito (Garrick y Chan, 2017). De manera que la gestión del conocimiento puede generarse a partir de una combinación de motivación, perseverancia, deseo de superación y creatividad; animando a las personas a compartir experiencias, aprendizajes y buenas prácticas (Shafait et ál., 2021a; Shafait et ál., 2021b; Sokół y Figurska, 2021).
El empoderamiento femenino se trata de un término acuñado en la Conferencia Mundial de las Mujeres en Beijing (Pekín) en 1995 para referirse al aumento de la participación de las mujeres en los procesos de toma de decisiones y acceso al poder (Liu, 2021). Hoy en día, la Organización para las Naciones Unidas (ONU), define como el acceso de las mujeres a la participación totalmente en todos los sectores y a todos los niveles de la actividad económica (ONU, 2011). De modo que, en la actualidad se puede asegurar que la gestión del conocimiento a través de la educación superior puede contribuir significativamente en el empoderamiento femenino (Al-Husseini, El Beltagi y Moizer, 2021; Setini et ál., 2020).
Esta relación se ha observado en algunas investigaciones en las que se destaca como la educación y el acceso al conocimiento transforman la vida de varias mujeres, lo que les permite desempeñar roles más activos en la sociedad (Dill y Zambrana, 2020). Esto se traduce en una mejora de sus habilidades y competencias, fomentando el liderazgo femenino, generando redes de apoyo y mentoría, promocionando la investigación inclusiva y mejorando su posición en la influencia política (Valerio, 2022). Pues, como representantes de una gran parte de la población mundial, las mujeres pueden desempeñar funciones cruciales en la economía, la familia y la sociedad; lo que les permite ser incluidas y fortalecidas en todos los niveles de decisión y acción (Gil y de Samaniego, 2022).
Partiendo de este estado del arte sobre la gestión del conocimiento y el empoderamiento femenino surge la necesidad de plantearse las siguientes preguntas: ¿Cómo influye la gestión del conocimiento en el empoderamiento femenino en el contexto de las universidades? ¿La maternidad influye en el acceso y aprovechamiento de la gestión del conocimiento para el empoderamiento de las mujeres universitarias? Por lo tanto, en esta investigación se plantearon dos objetivos específicos:
Materiales y métodos
El diseño de esta investigación fue de tipo cuantitativo, no experimental, transversal y correlacional, ya que el objetivo fue analizar la relación entre la gestión del conocimiento y el empoderamiento de las mujeres universitarias sin manipular las variables y mediante una recolección puntual de datos en un solo momento temporal.
Participantes
Las participantes fueron estudiantes universitarias de la Licenciatura de Ingeniería Industrial en el Instituto Tecnológico de Aguascalientes. Las participantes de esta investigación fueron seleccionadas a partir de una muestra finita y mediante un muestreo aleatorio simple, asegurando que cada individuo de la población objetivo tuviera la misma probabilidad de ser elegida (Noor, Tajik y Golzar, 2022; Kapasa y Sakyi, 2020). Las participantes seleccionadas fueron informadas sobre el propósito de la investigación y el uso de la información recolectada. Se garantizó la confidencialidad y privacidad de sus respuestas para proteger su identidad.
Instrumentos
Para la recolección de los datos, se elaboró como instrumento de medición una encuesta virtual con cincuenta y un reactivos y opciones de respuesta en la escala de Likert con valores que oscilaron entre uno y cinco. En esta escala, el valor 1 representó “Totalmente en desacuerdo”, 2 “En desacuerdo”, 3 “Indiferente”, 4 “De acuerdo” y 5 “Totalmente de acuerdo”. El cuestionario fue validado mediante juicio de expertos y se diseñó específicamente para esta investigación, aunque se basó en categorías y enfoques teóricos previamente establecido en estudios sobre empoderamiento, gestión del conocimiento e innovación social.
La encuesta se organizó en las siguientes secciones:
Datos personales (3 reactivos)
Evaluación del empoderamiento femenino (33 reactivos)
Gestión del conocimiento (7 reactivos)
Innovación social (8 reactivos)
La aplicación se realizó el 8 de marzo de 2024, en el marco de las actividades educativas conmemorativas del “Día Internacional de la Mujer”. Con fines prácticos dicha encuesta se realizó de manera virtual mediante la plataforma Onlineencuestas®
Procedimiento
La zona de estudio fue el estado de Aguascalientes, México el cual cuenta con una población de 1 425 607 habitantes, de los cuales 728,924 son mujeres (INEGI, 2020). En el tercer trimestre de 2021, el estado contaba con 650,144 personas económicamente activas.
Para el tamaño de la muestra se consideraron estadísticas de DATA México, las cuales mencionan que en el año 2022 el Instituto Tecnológico de Aguascalientes contó con 1,738 estudiantes matriculados a la licenciatura de Ingeniería Industrial, donde 826 (47.5%) fueron mujeres. De modo que el cálculo del tamaño de la muestra se realizó de manera manual con base en una población finita (Bodory et ál., 2020).
Para calcular el tamaño de la muestra en una población finita se utilizó la siguiente fórmula:
Donde:
n |
es el tamaño de la muestra |
N |
es el tamaño de la población |
Z |
es el valor de Z correspondiente al nivel de confianza deseado |
p |
es la proporción esperada de la población que tiene la característica de interés |
E |
es el margen de error |
Considerando la información de DATA México (2022), con una población total (N) de 826 mujeres estudiantes, un nivel de confianza del 95% (Z = 1.96), una proporción esperada p = 0.5 (por desconocimiento del valor real), y un margen de error de E = 0.05 se aplicó la fórmula de la siguiente manera:
Dado que el tamaño de la muestra debe expresarse como un número entero, el valor obtenido se redondeó al número más cercano, obteniendo una muestra final de 262 participantes.
Se consideró que la confiabilidad y la validez de las distintas secciones de un cuestionario pueden ser evaluadas en un estudio específico (piloto) con una muestra menor (Hernández y Velasco, 2000). Así, durante el desarrollo de esta investigación, el instrumento de medición fue aplicado de manera previa el veintisiete de febrero del 2024 a cinco mujeres universitarias.
Análisis de la información
Una vez recabada la información, se realizó un análisis estadístico mediante el programa SPSS® (Statistical Package for Social Sciences) versión 27. En primer lugar, se aplicó una prueba de normalidad a través del estadístico Shapiro-Wilk para confirmar la distribución de los datos (Shapiro y Wilk, 1965) y se verificó la homogeneidad de varianzas (Brown y Forsythe, 1974). Ambos supuestos fueron satisfechos, lo que permitió continuar con los análisis estadísticos. Posteriormente, se aplicó la prueba de correlación de Pearson con el propósito de observar la relación lineal entre las variables de estudio (Pearson, 1895).
A continuación, se creó un modelo de regresión lineal múltiple para analizar el efecto conjunto de múltiples variables predictoras sobre una variable dependiente, y se evaluaron los coeficientes obtenidos para interpretar la magnitud y dirección de dichas relaciones (Montgomery et ál., 2012). También se realizó un análisis de varianza (ANOVA) asociado a la regresión lineal múltiple para evaluar la significancia global del modelo y su capacidad explicativa (Fisher, 1925). Además de la normalidad y homogeneidad de varianzas, se comprobó el cumplimiento de otros supuestos esenciales para la regresión, tales como la linealidad, independencia de errores y homocedasticidad, lo cual validó la pertinencia del modelo empleado.
Resultados
Resultados personales
Tras la aplicación virtual de las encuestas, se analizó la información sociodemográfica de las participantes, cuyos resultados se presentan en Tabla 1.
Tabla 1 Estadística descriptiva de los datos personales
| Característica | ||
|---|---|---|
| Edad | ||
| n | % | |
| 18 - 25 años | 249 | 95.03% |
| 26 - 30 años | 10 | 3.82% |
| Más de 30 años | 3 | 1.15% |
| Total | 262 | 100% |
| Estado civil | ||
| Soltera | 246 | 93.89% |
| Casada | 5 | 1.91% |
| Unión libre | 9 | 3.44% |
| Divorciada | 2 | 0.76% |
| Total | 262 | 100% |
| Maternidad | ||
| Sin hijos | 246 | 93.89% |
| Con hijos | 16 | 6.11% |
| Total | 262 | 100% |
Fuente: Elaboración propia
El 93.89% de las encuestadas indicó estar soltera y no tener hijos. Esta coincidencia porcentual sugiere una posible correlación entre el estado civil y la decisión de posponer o no asumir la maternidad, lo cual podría estar influenciado por factores como el acceso a la educación superior, el desarrollo profesional o una mayor autonomía personal.
Resultados de correlación gestión del conocimiento y empoderamiento
Las pruebas de normalidad permiten determinar si los datos se ajustan a una distribución normal (Shapiro y Wilk, 1965). Durante esta investigación inicialmente se consideraron tres variables: gestión del conocimiento, empoderamiento femenino e innovación social. Con los datos obtenidos se procedió a realizar las pruebas de normalidad, los resultados se muestran en la siguiente tabla.
Tabla 2 Pruebas de normalidad
| Pruebas de normalidad | ||||||
|---|---|---|---|---|---|---|
| Kolmogorov-Smirnova | Shapiro-Wilk | |||||
| Estadístico | gl | Sig. | Estadístico | gl | Sig. | |
| Empoderamiento femenino | .065 | 262 | .200* | .989 | 262 | .575 |
| Gestión del conocimiento | .107 | 262 | .006 | .981 | 262 | .142 |
| Innovación social | .102 | 262 | .010 | .969 | 262 | .016 |
| *. Límite inferior de la significancia estimada. | ||||||
| a. Corrección de significación de Lilliefors | ||||||
Fuente: Elaboración propia
Se encontró un comportamiento normal en las variables empoderamiento femenino SW(262)= .989, p = .575 y gestión del conocimiento SW(262)= .981, p = .142 presentan un comportamiento normal según el estadístico Shapiro-Wilk. En contraposición de lo anterior, la variable innovación social no presenta comportamiento normal SW(262)=.969, p = .016. Las inferencias descritas fueron realizadas considerando una hipótesis nula de normalidad a partir de un nivel de significancia de p = .05.
La prueba de homogeneidad de varianzas, mediante el estadístico de Levene, permitió comprobar la hipótesis nula de igualdad de varianzas (Brown y Forsythe, 1974). Con los datos obtenidos se procedió a realizar las pruebas de homogeneidad de varianzas, los resultados se muestran en la siguiente tabla.
Tabla 3 Pruebas de homogeneidad de varianzas
| Pruebas de homogeneidad de varianzas | |||||
|---|---|---|---|---|---|
| Estadístico de Levene | gl1 | gl2 | Sig. | ||
| Empoderamiento femenino | Se basa en la media | .013 | 1 | 262 | .908 |
| Gestión del conocimiento | Se basa en la media | 3.781 | 1 | 262 | .055 |
| Innovación social | Se basa en la media | 1.200 | 1 | 262 | .276 |
Fuente: Elaboración propia
Al evaluar otro supuesto importante del comportamiento de los datos para cada variable, se pudo identificar que tanto empoderamiento femenino Levene (1,100)=.013, p = .908, como gestión del conocimiento Levene (1,100)=3.781, p = .055 e innovación social Levene (1,100)=1.200, p = .276 presentan homocedasticidad. Lo anterior se pudo concluir a partir de una hipótesis nula de igualdad de varianzas basada en la media de las variables a partir de un p-valor referente de .05.
Asimismo, la correlación de Pearson permite analizar la intensidad de la relación entre dos variables continuas (Pearson, 1895). Con los datos obtenidos se procedió a realizar la correlación de Pearson, los resultados se muestran en la siguiente tabla.
Tabla 4 Correlación de Pearson
| Correlaciones | ||||
|---|---|---|---|---|
| Empoderamiento femenino | Gestión del conocimiento | Innovación social | ||
| Empoderamiento femenino | Correlación de Pearson | 1 | .430** | .068 |
| Sig. (bilateral) | .000 | .492 | ||
| N | 262 | 262 | 262 | |
| Gestión del conocimiento | Correlación de Pearson | .430** | 1 | .097 |
| Sig. (bilateral) | .000 | .330 | ||
| N | 262 | 262 | 262 | |
| Innovación social | Correlación de Pearson | .068 | .097 | 1 |
| Sig. (bilateral) | .492 | .330 | ||
| N | 262 | 262 | 262 | |
| **. La correlación es significativa en el nivel 0.01 (bilateral). | ||||
Fuente: Elaboración propia
Al determinar aquellas variables que mantienen un comportamiento normal, se pudo identificar que existe una correlación positiva y significativa entre el empoderamiento femenino y la gestión del conocimiento según la correlación positiva significativa (r = .430, p < .001) (Figura 1). Por otra parte, se pudo encontrar que la innovación social no guarda correlación alguna con las variables mencionadas anteriormente.

Fuente: Elaboración propia
Figura 1 Diagrama de dispersión de empoderamiento femenino y gestión del conocimiento
En la figura 1 se observa que la línea de tendencia es positiva, lo que indica que a mayor gestión del conocimiento, mayor empoderamiento femenino. Esta relación entre ambas variables es respaldada por literatura existente.
Resultados de correlación empoderamiento y maternidad
Al considerar la relación ya existente y demostrable entre gestión del conocimiento y empoderamiento, se buscó complementar dicha relación con un modelo explicativo mediante una regresión lineal múltiple con una variable adicional que es maternidad. En la siguiente tabla se muestran los resultados.
Tabla 5 Modelo de regresión lineal múltiple b
| Resumen del modelo b | ||||||||||
|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|
| Modelo | R | R cuadrado | R cuadrado ajustado | Error estándar de la estimación | Estadísticos de cambio | Durbin-Watson | ||||
| Cambio en R cuadrado | Cambio en F | gl1 | gl2 | Sig. Cambio en F | ||||||
| 1 | .473a | .223 | .208 | .26537 | .223 | 14.376 | 2 | 259 | .000 | 1.966 |
| a. Predictores: (Constante), Hijos, Gestión del conocimiento | ||||||||||
| b. Variable dependiente: Empoderamiento Femenino | ||||||||||
Fuente: Elaboración propia
Los resultados obtenidos a partir del análisis estadístico indican que el empoderamiento puede ser explicado a partir de la gestión del conocimiento y la maternidad en un 22.3%. Lo que indica que el modelo cumple con el supuesto de independencia de errores de Durbin-Watson el cual, debe estar entre 1.5 y 2.5 siendo para este caso DW = 1.97, valor dentro del rango aceptable (1.5-2.5), lo que confirma independencia de errores. Posteriormente, se realizó un análisis de varianza (ANOVA), cuyos resultados se muestran en la siguiente tabla.
Tabla 6 Análisis de Varianza
| ANOVA | ||||||
|---|---|---|---|---|---|---|
| Modelo | Suma de cuadrados | gl | Media cuadrática | F | Sig. | |
| 1 | Regresión | 2.025 | 2 | 1.012 | 14.376 | .000b |
| Residuo | 7.042 | 257 | .070 | |||
| Total | 9.067 | 262 | ||||
Fuente: Elaboración propia
De acuerdo a la ANOVA asociada a la regresión lineal múltiple, se pudo establecer que el modelo propuesto a partir de la variable dependiente y sus predictores resulta ser significativo F(2,259) = 14.38, p < .001. Posteriormente se procedió a llevar a cabo un análisis de coeficientes (Tabla 7).
Tabla 7 Coeficientes
| Coeficientesa | ||||||||||
|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|
| Modelo | Coeficientes no estandarizados | Coeficientes estandarizados | t | Sig. | 95.0% intervalo de confianza | Estadísticas de colinealidad | ||||
| B | Error estándar | Beta | Límite inferior | Límite superior | Tolerancia | VIF | ||||
| 1 | (Constante) | 2.495 | .251 | 9.927 | .000 | 1.997 | 2.994 | |||
| Gestión del conocimiento | .173 | .035 | .432 | 4.907 | .000 | .103 | .243 | 1.000 | 1.000 | |
| Maternidad | .248 | .112 | .196 | 2.220 | .029 | .026 | .469 | 1.000 | 1.000 | |
| a. Variable dependiente: Empoderamiento | ||||||||||
Fuente: Elaboración propia
El modelo de regresión lineal múltiple generado cumple con el criterio del Factor de Inflación de la Varianza VIF con el cual, se puede determinar la ausencia de colinealidad entre las variables independientes al ser un valor por debajo de 10 que en este caso es VIF=1. De acuerdo a los coeficientes del modelo se pudo determinar de igual manera que tanto gestión del conocimiento (p = .000) como maternidad (p = .0029) explican de manera significativa el comportamiento del empoderamiento femenino mediante la siguiente función de regresión lineal múltiple:
La relación anterior queda explicada de la siguiente manera, por cada unidad que puntúe la gestión del conocimiento, el empoderamiento aumentará en promedio 0.173 puntos. En el caso de la variable maternidad (con hijos = 1, sin hijos = 2,) se puede establecer que al cambiar de tener hijos (1) a no tener hijos (2), se observa un incremento promedio de 0.248 puntos en el empoderamiento. Para conocer que variables tienen más peso dentro del modelo para con la variable dependiente, los coeficientes Beta estandarizados indican que la gestión del conocimiento es quien produce un mayor cambio en el empoderamiento a partir de un Beta de 0.432 en comparación con el Beta estandarizado de maternidad que es de 0.196.
Discusión
Los resultados de esta investigación son congruentes con diversas estadísticas nacionales e internacionales sobre la maternidad y estado civil en mujeres jóvenes, en México, datos de la Encuesta Nacional de la Dinámica Demográfica 2023 mencionan que la población soltera representó 29.6% y en unión libre el 55%. Asimismo, aseguran que existe un promedio de 1.6 hijos por mujer (INEGI, 2023).
Por otro lado, entre los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), México ocupa el primer lugar en embarazos adolescentes con una tasa de fecundidad de 77 nacimientos por cada 1,000 mujeres de entre 15 y 19 años (INEGI, 2021). Específicamente en el estado de Aguascalientes, durante el año 2022, estadísticas de la Secretaría de Salud registraron 97 partos en menores de 14 años, 3,789 en mujeres de entre 15 y 19 años y 6,383 en el grupo etario de entre 20 y 24 años; solo el 13.6% de las madres menores de edad manifestó continuar con sus estudios (ISSEA, 2022).
En contraste con estas cifras, el perfil sociodemográfico de las participantes en el presente estudio revela una tendencia diferenciada del 93.98% que se identificó soltera y sin hijos. Esta cifra resulta particularmente significativa, ya que sugiere una posible vinculación entre al acceso a la educación superior y la toma de decisiones informadas en torno a la maternidad y el proyecto de vida personal.
En este contexto, los resultados obtenidos en esta investigación evidencian una relación significativa entre la gestión del conocimiento y el empoderamiento, reafirmando así lo planteado en la introducción sobre el papel transformador de la educación superior y su vinculación con la transferencia de saberes. Según autores como Escorcia y Barros (2020), la educación superior proporciona las herramientas fundamentales para administrar el conocimiento de manera efectiva, mientras la gestión del conocimiento amplifica las capacidades individuales, promoviendo el bienestar colectivo.
Diversos estudios han sugerido que el empoderamiento femenino puede potenciarse significativamente mediante estrategias orientadas a una gestión del conocimiento más inclusiva y accesible. Entre las propuestas identificadas en la literatura destacan:
La creación de redes de conocimiento intersectoriales (Marín et ál., 2021).
La implementación de plataformas digitales de aprendizaje personalizado (Murtaza et ál., 2022).
La promoción de la ciencia abierta y el acceso a datos (Corrales et ál., 2022; Singh et ál., 2021).
El fortalecimiento de comunidades feministas (Lokot, 2021; Matsick et ál., 2021).
Los incentivos para la producción y difusión del conocimiento femenino (Shahzad et ál., 2021).
El fomento de la transparencia de conocimiento a nivel comunitario (Cvitanovic et ál., 2021).
La adopción de modelos de aprendizaje basados en la experiencia y liderazgo transformacional (Jing et ál., 2022; Mahmud, 2022).
Estas aproximaciones teóricas se alinean con los hallazgos de esta investigación. Pues la correlación positiva y significativa entre la gestión del conocimiento y el empoderamiento femenino refuerza la validez del modelo propuesto, al evidenciar que un acceso adecuado al conocimiento contribuye directamente al desarrollo de habilidades críticas, autonomía y liderazgo entre mujeres universitarias.
Asimismo, la literatura destaca que este proceso multidisciplinario que integra motivación, creatividad y deseo de superación (Jiang et ál, 2022; Mirafzal, Wadhera y Stal-Le, 2023; Shafai et ál., 2021), puede generar un impacto positivo en las mujeres al facilitar el empoderamiento. Este concepto, acuñado en la Conferencia Mundial de las Mujeres en Beijing (1995), está estrechamente vinculado a la participación activa de las mujeres en la toma de decisiones y en roles de liderazgo (Chance, 2022). Los resultados obtenidos reafirman dicha relación, ya que el modelo de regresión lineal múltiple revela que esta práctica orientada al manejo y aplicación del conocimiento explica de forma significativa el desarrollo de capacidades en las mujeres, con un impacto superior al de otras variables consideradas.
Diversos estudios respaldan esta afirmación. En particular, una gestión efectiva del conocimiento puede proporcionar a las mujeres mayores oportunidades de acceso a la información, formación y recursos para su desarrollo profesional y personal, así como su empoderamiento. Además, se reconoce que el entorno familiar también influye en el nivel de empoderamiento femenino (Gopinath y Chitra, 2020; Farag, 2020).
Por otra parte, el acceso a la educación es un aspecto crucial para que exista esta correlación. Wang y Noe (2010), destacan que la formación en gestión del conocimiento a través de la alfabetización digital y el acceso a plataformas de aprendizaje contribuye al empoderamiento de las mujeres en educación media y media superior. Pues como asegura Chuang (2021), el acceso a la información a través de una capacitación continua permite que las mujeres adquieran nuevos conocimientos y habilidades. Estos estudios respaldan los resultados de esta investigación, pues las mujeres encuestadas manifestaron que su participación en programas de capacitación institucional aumentó su confianza profesional.
Por consiguiente, son varias las investigaciones que corroboran la correlación de la gestión del conocimiento y el empoderamiento desde un enfoque laboral (Kumar, 2017). De hecho, según estadísticas de la ONU (2021), en los países donde se invierte en la capacitación y formación continua laboral de las mujeres, se ha observado una mayor participación femenina en empleos formales. Asimismo, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) a través del Informe Mundial sobre Salarios 2022-2023 asegura que las mujeres que tienen acceso a capacitación en programas de gestión del conocimiento tienen un 20% más de probabilidades de ascender a puestos gerenciales en comparación con aquellas que no tienen dicho acceso (OIT, 2022). De manera que esto sugiere que la gestión del conocimiento contribuye no solo al desarrollo de competencias individuales de las mujeres, sino que promueve la equidad de género en las organizaciones.
En una investigación realizada por Suchitra y Gopinath (2020), estudiaron el papel de la gestión del conocimiento para el empoderamiento de las mujeres empresarias en Tiruchirappalli, India. Durante el estudio encuestaron 195 mujeres empresarias sobre temas de aspectos socioeconómicos, gestión del conocimiento y empoderamiento. Concluyendo que los factores socioeconómicos influyen en la gestión del conocimiento y mantienen un impacto notable en el proceso de empoderamiento de las mujeres.
De manera similar, Park (2016), asegura que, en regiones de Asia, las mujeres que participaron en talleres y cursos sobre gestión del conocimiento lograron crear redes de apoyo y acceder a recursos financieros con mayor facilidad. Así mismo Saeid, Ali y Jamshid (2022), identificaron la relación significativa entre el proceso de gestión del conocimiento y el empoderamiento; asegurando que el empoderamiento tiene un impacto positivo en la creatividad y la producción (Setyaningrum, Kholid y Susilo, 2023; Gupta, 2021).
Por otro lado, Mahboub et ál., (2023), destacan que las mujeres que implementan efectivamente la gestión del conocimiento pueden obtener mayores niveles de satisfacción laboral y compromiso organizacional. De modo que la gestión del conocimiento a través del liderazgo femenino puede ser considerado un recurso fundamental para la competitividad de la organización (Banmairuroy, Kritjaroen y Homsombat, 2022). Desde hace tiempo, una investigación realizada por Davenport y Prusak (2000) argumentaron que la capacidad para tomar decisiones informadas en los ámbitos personal y laboral constituyen un indicador clave del empoderamiento femenino. Según estos autores, una gestión del conocimiento eficaz proporciona acceso oportuno a información precisa y relevante, lo que facilita la toma de decisiones estratégicas. En este sentido, los resultados de la presente investigación sugieren que las mujeres que emplean herramientas asociadas con dicho proceso presentan una mayor habilidad para enfrentar situaciones complejas y tomas decisiones críticas.
A pesar de los beneficios observados, persisten diversas barreras que limitan la efectividad de la gestión del conocimiento en el empoderamiento femenino. Investigaciones previas de Hossain et ál., (2022) y Petersen et ál., (2022) han identificado que los obstáculos de índole cultural y estructural, así como la persistencia de roles de género tradicionales dentro y fuera de las organizaciones, restringen significativamente la participación activa de las mujeres en procesos de generación, acceso y aplicación del conocimiento. Estas barreras se agudizan particularmente en el caso de mujeres con hijos, quienes enfrentan la exigencia del cumplimiento de sus responsabilidades familiares y la dificultad de integrarse plenamente en contextos laborales y/o académicos.
En relación con estas barreras, esta investigación demostró que la variable maternidad también refleja cómo las responsabilidades personales pueden condicionar el acceso y uso del conocimiento. Esto coincide con los planteamientos de Dill y Zambrana (2020), quienes subrayan cómo el acceso al conocimiento transforma la vida de las mujeres al permitirles desempeñar roles más activos en la sociedad. Sin embargo, visto desde otro punto de vista, una posible interpretación discutida en la literatura es que estos resultados pueden coincidir con los reportados por Wang, Meister y Gray, (2013) quienes mencionan que la gestión del conocimiento puede influir indirectamente en la decisión de no tener hijos al proporcionar a las mujeres las herramientas y recursos necesarios para tomar decisiones informadas sobre sus vidas personales y profesionales; sin la presión social de conformarse con roles tradicionales de género, incluyendo la maternidad. En esta misma línea, Madero et ál., (2021) la vida de las mujeres que son madres por primera vez se ve intervenida de manera temporal en su trayectoria profesional y dar pauta a mayores situaciones de riesgo.
Dichos hallazgos son consistentes con los resultados de Pérez et ál., (2021) quienes, en un estudio transversal realizado en México, analizaron la relación entre factores de riesgo, recursos psicológicos, conductas problemáticas, sintomatología depresiva y conductas autolesivas en estudiantes universitarias con y sin hijos. Obteniendo como resultados que las mujeres estudiantes universitarias con hijos reportaron mayores factores de riesgo que aquellas sin hijos.
Por otra parte, los resultados de la variable innovación social, que no presentó correlación significativa con las otras variables del estudio, sugieren que el contexto académico podría no ser el espacio principal para el desarrollo de esta dimensión en relación con el empoderamiento. Este hallazgo contrasta con lo mencionado por autores como Garrick y Chan (2017), quienes destacan el potencial de la innovación social en la resolución de problemas específicos, dejando un área de oportunidad para investigaciones futuras. Esto sugiere que la innovación social podría requerir contextos no estrictamente académicos para manifestarse.
Finalmente, esta investigación reafirma que las universidades no solo son espacios de formación profesional, sino también centros que fomentan el respeto, la inclusión y la autoestima, como señalan diversos autores. La educación superior y la gestión del conocimiento, al actuar de manera conjunta, no solo contribuyen al empoderamiento individual de las mujeres, sino que también impulsan cambios sociales hacia una sociedad más equitativa e inclusiva, cumpliendo el papel que históricamente han desempeñado las universidades en el desarrollo social (Budur et ál., 2024; Ibarra, Reyna y Hernández, 2023; Quarchioni, Paternostro, y Trovarelli, 2022).
Desde esta perspectiva, al interpretar los resultados de esta investigación, se puede confirmar la relevancia de la gestión del conocimiento como un factor central en el empoderamiento femenino, mientras que se pone en evidencia las limitaciones y necesidades de grupos específicos, como las mujeres con hijos dentro del entorno universitario. Y desde este contexto se puede determinar que esta investigación tiene importantes implicaciones interdisciplinarias al integrar enfoques de la gestión del conocimiento, la equidad de género y la educación superior; pues los hallazgos pueden orientar a las instituciones educativas en el diseño de programas inclusivos que promuevan el acceso equitativo al conocimiento y el desarrollo de habilidades de liderazgo. En conjunto, estos resultados refuerzan el papel de la educación superior como eje de transformación social, particularmente para mujeres universitarias.
Conclusión
Los hallazgos confirman una relación significativa entre gestión del conocimiento y empoderamiento, cumpliendo con el propósito de esta investigación. En este sentido, la correlación de Pearson entre ambas variables demuestra una relación positiva y significativa entre ambas variables. Esto respalda los objetivos de evaluar ambos constructos, evidenciando que las universitarias perciben que, a mayor gestión del conocimiento se asocia con un mayor nivel de empoderamiento.
Por otro lado, la maternidad se identificó como un factor moderador relevante en este proceso, pues la baja proporción de mujeres con hijos (6.1%) refuerza la necesidad de explorar cómo este grupo puede enfrentar limitaciones adicionales en el acceso y aprovechamiento del conocimiento, el cual podría estar condicionado por las responsabilidades asociadas al cuidado infantil y a la vida familiar. Este resultado responde directamente a la segunda pregunta de investigación, evidenciando que las mujeres universitarias con hijos afectan su nivel de empoderamiento.
Futuras Lineas de investigación
Es necesario explorar en mayor profundidad cómo la maternidad influye en el acceso y aprovechamiento de la gestión del conocimiento, así como el empoderamiento femenino en diferentes etapas educativas, desde el nivel medio superior hasta los estudios de posgrado. Es importante considerar las particularidades de cada contexto académico. Resulta pertinente examinar, en primer lugar, las barreras culturales y estructurales que limitan la efectividad de la gestión del conocimiento en el empoderamiento femenino, especialmente en contextos rurales o en situación de vulnerabilidad.
Posteriormente, se vuelve relevante analizar la implementación y evaluación de estrategias institucionales inclusivas dirigidas a mujeres estudiantes y madres, lo que podría aportar evidencias sobre cómo equilibrar sus roles personales y académicos. Finalmente, es oportuno realizar estudios longitudinales que evalúen el impacto sostenido de la gestión del conocimiento en el empoderamiento femenino, así como comparaciones internacionales que identifiquen patrones comunes y mejores prácticas en diversos entornos socioculturales, contribuyendo al diseño de políticas públicas más efectivas e inclusivas










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