Introducción
El embarazo adolescente es considerado un grave problema de salud pública de índole multifactorial, el cual repercute en la vida de la adolescente en su salud integral, con la presencia de complicaciones físicas durante el embarazo y en la modificación de sus interacciones sociales en su vida social.
A nivel mundial, para el año 2019 se reportaron alrededor de 21 millones de embarazos adolescentes en niñas de entre 14 y 19 años de edad, de los cuales la mitad son embarazos no deseados. La tasa de nacimientos en adolescentes ha disminuido. Sin embargo, la disminución no ha sido igual para todas las regiones del mundo; los países de América Latina y del Caribe han tenido una tasa de cambio más lenta que el resto de los países1. En esta región aproximadamente 1.6 millones de adolescentes dan a luz cada año, donde el costo total asciende a 15,300 millones de dólares anuales y donde es necesaria una inversión de 1.8 millones de dólares para llevar a cabo una educación sexual integral2.
En México, el Instituto Nacional de las Mujeres (INMUJERES), da a conocer según datos de la Encuesta Nacional de la Dinámica Demográfica (ENADID) 2018, que el 17.9% de las adolescentes son sexualmente activas; donde el 60.4% de ellas usó algún método en su primera relación sexual3. Por otra parte, la tasa de fertilidad en adolescentes (TEFA) cerró con 55.68 nacimientos por cada mil mujeres de 15 a 19 años y de 1.30 nacimientos por cada mil mujeres de 10 a 14 años. En el mismo año, se registraron 5,049 consultas de primera vez en mujeres adolescentes embarazadas de 10 a 19 años de edad en los Servicios de Salud en el estado de Hidalgo4.
Cabe mencionar, que en México, se ha reportado una disminución de embarazos adolescentes en el periodo 2021-2023 respecto al periodo 2018-2019 del 8.4% al 6.1% del total de la población de adolescentes mujeres5. Es necesario seguir investigando los diferentes elementos asociados a este fenómeno social para atender la problemática que presenta con miras a su disminución.
Uno de los elementos de tipo personal digno de estudiarse, es la autoestima durante la adolescencia, puesto que es en esta etapa donde se exterioriza la búsqueda de identidad, pertenencia y aceptación que lleva consigo la apreciación de sí mismo. La autoestima es una de las habilidades psicosociales fundamentales para la vida, este enfoque promueve el desarrollo de competencias personales y sociales esenciales para la salud mental, el bienestar y la prevención de conductas de riesgo6. Para las adolescentes que cursan un embarazo, además de la situación de riesgo por su condición física, hay que considerar que presentan sentimientos de aislamiento social y baja autoestima impactando negativamente en sus experiencias sobre el embarazo7. Para el caso de embarazos adolescentes no planificados, la autoestima suele ser más baja, lo que afecta al bienestar de la adolescente y a sus experiencias durante la maternidad, ya que la baja autoestima conduce a un aislamiento social8.
Respecto a los factores externos asociados al embarazo de adolescentes, se ha demostrado que el ambiente familiar juega un papel importante. Las directrices emitidas por la Organización Mundial de la Salud (OMS) para los gobiernos, es que se realicen acciones pertinentes enfocadas al abordaje de cómo se encuentran las adolescentes en los planos individual, familiar y comunitario9. Las familias en situación de pobreza, bajo nivel educativo y acceso limitado a recursos tienen mayor probabilidad de tener adolescentes embarazadas10,11. Además, se ha encontrado que los adolescentes que no viven con sus padres tienen mayor probabilidad de tener un embarazo a temprana edad, así como a aquellos donde sus padres no tienen el tiempo suficiente para convivir con ellos o supervisar sus actividades como es el caso de familias monoparentales12. De manera similar, las transiciones familiares como el divorcio se asociaron con un aumento en las cifras de embarazo adolescente13. Estos resultados indican que diversos factores familiares se combinan para influir en la probabilidad de participación de los adolescentes en relaciones sexuales de riesgo, no solo durante esta etapa, sino también a lo largo del tiempo. La funcionalidad familiar se ha reportado como un factor predominante en el embarazo adolescente, características como la comunicación deficiente, ausencia de algún familiar, violencia familiar, bajos recursos y escasa o nula educación de la sexualidad por parte de los padres, se han encontrado presentes en adolescentes embarazadas14.
Así mismo, el apoyo social en adolescentes embarazadas puede reducir el riesgo de padecer problemas de salud mental, al contar con una red de apoyo de familiares y amigos se fomenta el afrontamiento y la resiliencia, mientras que la ausencia de este, repercute en soledad y depresión15,16. También, se reconoce que, quien tiene mayor apoyo social presenta menos síntomas de depresión y ansiedad en el periodo de posparto y mejora su interacción con el neonato17.
Por lo tanto, la combinación del apoyo familiar y social juega un papel determinante en la salud mental de las madres adolescentes. Sin embargo, también se ha reportado que el apoyo social de la pareja y el de la madre son los que tienen más impacto en las adolescentes embarazadas, en contraste con el recibido por parte de los amigos, ya que el apoyo de amigos en ocasiones puede presentar malestar psicológico18. Las adolescentes embarazadas en comunidades rurales pueden exacerbar sentimientos de aislamiento social y baja autoestima debido a su poco apoyo social, limitando su acceso a sistemas de apoyo social efectivos e impactando negativamente en sus experiencias de embarazo y crianza7.
Es evidente que las adolescentes embarazadas son un grupo vulnerable que es necesario atender de manera integral. Como una estrategia se han planteado intervenciones enfocadas a mejorar la salud mental de las adolescentes embarazadas, las cuales se han llevado a cabo con resultados favorables19, pero para ello, es necesario primero investigar y conocer cómo es la autoestima, y la salud mental en general, que presenta la adolescente, ya que esto depende de factores que pueden variar según el contexto en el que se desarrolla cada joven.
La presente investigación tiene como objetivo identificar la autoestima y su asociación con la funcionalidad familiar y el apoyo social en adolescentes embarazadas de una comunidad del Valle del Mezquital en Hidalgo, México. Esto con el fin de tener la información que permita idear estrategias a futuro para apoyar a las madres adolescentes de la región.
Materiales y Métodos
Investigación observacional, transversal y analítica. El muestreo fue no probabilístico por disposición, como criterio de inclusión fueron adolescentes embarazadas pertenecientes al municipio de Tezontepec de Aldama con el rango de edad entre 12 y 19 años; como criterio de exclusión se consideró el embarazo como resultado de abuso sexual. El reclutamiento de la muestra se llevó a cabo durante la cita de su control prenatal en el Centro de Salud de la localidad, en el periodo de mayo a noviembre de 2022. Durante este periodo de tiempo se identificaron a 187 adolescentes embarazadas y finalmente, la muestra quedó conformada por 150 de ellas, debido a que algunas no cumplían con el rango de edad establecido o no tuvieron disposición de participar en el estudio, los cuales fueron criterios de eliminación.
Se utilizó una cédula de datos para la recolección de covariables de interés en la investigación (edad, estado civil, paridad, con quién vive y ocupación). Para el estudio de la variable autoestima se utilizó el instrumento: Escala de Autoestima de Rosenberg, el cual consta de diez ítems con una estructura de respuesta de cuatro puntos (1 = totalmente en desacuerdo a 4 = totalmente de acuerdo). Cinco ítems están redactados positivamente y cinco ítems, negativamente. Las puntuaciones pueden variar de 10 a 40, y las puntuaciones más altas reflejan evaluaciones más positivas de uno mismo20. Los puntos de corte utilizados para categorizar la autoestima fueron de 1 a 25 nivel de autoestima bajo, 26 a 29 nivel media de autoestima y de 30 a 40 alta autoestima. Tiene una buena consistencia interna, entre 0.80 y 0.8820.
El Instrumento APGAR familiar, se utilizó para medir el grado de funcionalidad familiar, el cual se ha utilizado en diferentes circunstancias tales como el embarazo, depresión del postparto, condiciones alérgicas, hipertensión arterial y en estudios de promoción de la salud y seguimiento de familias, por lo tanto, el instrumento es de gran utilidad y de fácil aplicación. La consistencia interna es de 0.08421. Consta de cinco preguntas, que busca evidenciar el estado funcional de la familia. Cada una de las respuestas tiene un puntaje que va entre los 0 y 4 puntos, de acuerdo a la siguiente calificación: 0: Nunca 1: Casi nunca 2: Algunas veces 3. Casi siempre 4: Siempre. A menor puntaje mayor disfuncionalidad familiar21. Los puntos de corte utilizados para categorizar la funcionalidad familiar fueron de 17 a 20 puntos funcionalidad normal, de 16 a 13 puntos disfuncionalidad leve, disfuncionalidad moderada de 10 a 12 puntos y disfunción severa menor a 9 puntos.
Finalmente, la Escala de Apoyo Social Percibido, fue utilizada para medir la variable de apoyo social. Fue elaborada por González y Landero, la cual es una escala tipo Likert con consistencia interna de 0.922322. Consta de 15 ítems agrupados en 2 dimensiones: el apoyo familiar, con 8 preguntas (1, 3, 5, 7, 9, 11, 13 y 14), y el apoyo de amigos, con 7 ítems (2, 4, 6, 8, 10, 12 y 15). De acuerdo con las propiedades psicométricas, se suman todos los ítems, y su recorrido es de 15 a 75 puntos. A mayor puntaje, mayor apoyo social. Los puntos de corte fueron establecidos por el grupo de investigación, de acuerdo con el puntaje obtenido: entre 0-15 sin apoyo, entre 16-30 casi nunca existe apoyo, entre 31-45 algunas veces existe apoyo, entre 44-60 muchas veces existe apoyo y entre 59-75 siempre existe apoyo.
Las variables del estudio se describieron con frecuencias y porcentajes. Las comparaciones entre el nivel de autoestima con el apoyo social y la funcionalidad familiar se llevaron a cabo usando la prueba X2 de Pearson para diferencia de proporciones. Las asociaciones de interés se realizaron mediante modelos de regresión logística para estimar de forma independiente las razones independientes. Los confusores incluidos como variables de ajuste en los modelos finales fueron aquellos que al ir eliminándolos de un modelo saturado ocasionaron un cambio > 10% en el estimador ajustado. La significancia estadística se basó en un valor p<0.05. Todos los análisis estadísticos se llevaron a cabo con el paquete estadístico STATA versión 15.1 (Stata Corp LP, Texas, USA).
Resultados
El 86% de las participantes tenía entre 17 y 19 años. La mayoría (73.3%) se encontraba casada o en unión libre y tenía ya un hijo (62%). El 62.7% vivía con sus padres y el 44% se dedicaba al cuidado del hogar (Tabla 1)
Tabla 1 Características generales de adolescentes embarazadas en el municipio de Tezontepec de Aldama, Hidalgo.
| Características | n =150 | |
|---|---|---|
| f | % | |
| Edad | ||
| 14-16 | 21 | 14 |
| 17-19 | 129 | 86 |
| Estado civil, f (%) | ||
| Soltero | 40 | 26.7 |
| Casado/unión libre | 110 | 73.3 |
| Paridad | ||
| Ninguno | 16 | 10.7 |
| 1 hijo | 93 | 62.0 |
| ≥2 hijos | 41 | 27.3 |
| Con quien vive | ||
| Padres | 56 | 37.3 |
| Esposo | 94 | 62.7 |
| Ocupación | ||
| Hogar | 66 | 44,0 |
| Estudiante | 29 | 19,6 |
| Trabajo remunerado | 55 | 36,4 |
Fuente: Elaboración propia
La mayoría de las adolescentes (76.7%) presentaron altos niveles de autoestima. Además, el 69.3% recibían apoyo regularmente y el 62.05%, provenían de una familia funcional. Al comparar el apoyo social y funcionalidad familiar con base en los niveles de autoestima, se encontró que, entre las participantes con una autoestima baja, la proporción que no recibían apoyo de forma regular y que venían de familias disfuncionales era significativamente más alto en comparación con las adolescentes con alta autoestima (Tabla 2)
Tabla 2 Diferencias entre la funcionalidad familiar y el apoyo social según el nivel de autoestima en Adolescentes embarazadas de Tezontepec de Aldama, Hidalgo.
| Variables | Nivel de autoestima | Valor p | ||
|---|---|---|---|---|
| Total (n=150) f(%) | Bajo (n=41; 27.3% ) f(%) | Alto (n=102; 76.7%) f(%) | ||
| Apoyo social | ||||
| Recibe apoyo regularmente | 104 (69.3) | 14 (34.1) | 90 (82.6) | 0.000 |
| No recibe apoyo regularmente | 46 (30.7) | 27 (65.9) | 19 (17.4) | |
| Funcionalidad familiar | ||||
| Funcional | 93(62.0) | 10 (24.4) | 83 (76.1) | 0,001 |
| Disfuncional | 57 (38.0) | 31 (75.6) | 26 (23.9) | |
Fuente: Elaboración propia
Tras ajustar por posibles factores de confusión, se observó que las adolescentes sin apoyo regular tenían 4.8 veces más posibilidades de presentar baja autoestima. (razón de momios ajustada [RMa]=4.88; intervalo de confianza del 95% [IC 95%] = 1.97-12.10). De igual forma, se observó que aquellas participantes que venían de familias disfuncionales tenían posibilidades de presentar niveles bajos de autoestima (RMa=3,74; IC 95% = 1.37-10.18) (Tabla 3).
Tabla 3 Razones de momios crudas y ajustadas de la asociación entre la autoestima en adolecentes embarazadas con su funcionalidad familiar y su apoyo social
| Variables | Baja autoestima | |||
|---|---|---|---|---|
| RM (IC95%) | Valor-p | RMa (IC 95%) | Valor-p | |
| Apoyo social | ||||
| Apoyo regular | Ref. | Ref. | ||
| Sin apoyo regular | 7.80 (3.32 - 18.30) | 0,001 | 4.88 (1.97 - 12.10) | 0.001 |
| Funcionalidad familiar | ||||
| Funcional | Ref. | Ref. | ||
| Disfuncional | 9.89 (4.28 - 22.87) | 0,01 | 3.74 (1.37 - 10.18) | 0.010 |
Nota: aAjustado por edad, sexo, estado civil, ocupación, paridad y personas con las que vive. Abreviaturas: RM, razón de momios; IC, intervalo de confianza. Fuente: Elaboración propia
Discusión
La adolescencia es una etapa difícil en la vida, donde los jóvenes atraviesan una serie de cambios biológicos, psicológicos, sexuales y sociales. Se identifica como un periodo de transición entre la niñez y la adultez, donde se busca una identidad propia. Es por estas razones, que la autoestima en esta etapa de la vida suele verse comprometida6; además, el problema se vuelve más complejo cuando existe un embarazo.
La baja autoestima durante la adolescencia se relaciona con la presencia de síntomas de depresión, ansiedad, presencia de violencia e inestabilidad emocionales en general, aspectos que también pueden desencadenar el embarazo precoz23. El embarazo a temprana edad puede provocar cambios en las adolescentes, experimentando miedo, fragilidad, falta de confianza y baja autoestima, concluyendo que el embarazo es una condición que impacta en la autoestima de las adolescentes24. Aunque, un estudio reciente no encontró diferencias entre el nivel de autoestima entre adolescentes embarazadas y no embarazadas8, se sugiere seguir estudiando este tema, para poder entender los posibles factores que afectan a las adolescentes embarazadas. En este estudio se encontró que 76.7% de las participantes presentaron autoestima alta, lo cual demuestra que la actitud que abarca hechos, opiniones y valores respecto a sí mismas, es alta. Sin embargo, el resto se situó en nivel bajo, lo que refiere que se sienten inseguras, con poca valía y no se respetan así mismas25.
Se han descrito factores psicosociales como la violencia, un bajo nivel económico, relaciones familiares deficientes, adicciones y trastornos mentales como predictores de embarazo adolescente26. La presente investigación se desarrolló en una municipio del estado de Hidalgo, donde el 49.8% de la población vive en condiciones de pobreza moderada y 5.3% en pobreza extema27; además, se hizo énfasis en la funcionalidad familiar y el apoyo social como predictor de baja autoestima en adolescentes embarazada, por lo tanto, el trabajo presenta la limitación de no incluir otros factores como la presencia de violencia o adicciones entre las participantes, además que el estudio es transversal, por lo que no se pueden inferir relaciones causales debido a la falta de temporalidad entre la exposición y el desenlace.
El apoyo familiar es crucial para un buen manejo de la autoestima en la etapa adolescente, ya que mejora la inteligencia emocional y ayuda a desarrollar la resiliencia, las habilidades sociales y crean una percepción positiva de sí mismos28. Por lo tanto, la calidad de las relaciones parentales y el entorno familiar en general son importantes para construir una buena autoestima en los adolescentes. En este estudio se observó que el 75.6% de quienes tenían autoestima baja, también presentaron características de familia disfuncional y casi en la misma frecuencia de quienes presentaron autoestima alta (76.1%) dijeron tener una familia funcional. Estudios donde se han realizado intervenciones en adolescentes embarazadas muestran que las relaciones interpersonales influyen positivamente en su bienestar psicológico, así como en el desarrollo de habilidades de afrontamiento y autoeficacia que les permitan manejar el estrés y promover un enfoque más seguro con miras al parto, además de reducir las estigmatizaciones29,30.
Llama la atención el número de hijos previos al embarazo actual que reportaron las participantes de este estudio, pues más de la mitad de las participantes (62%) ya contaban con un hijo y poco más de una cuarta parte (27.3%) tenían dos hijos. Esto podría sugerir que aquellas adolescentes que cursaban su primer embarazo, probablemente, podrán cursar otro(s) embarazo(s) antes de llegar al periodo de la adultez pues, 14% tenían entre 14 a 16 años. Adicionalmente, se destaca que más de la mitad de la población estudiada vivía en pareja, lo cual indica de un apoyo social por parte de su conyugue al menos en esta etapa de embarazo, y podría explicar que el 82.6% de las participantes que reciben apoyo social presentan una autoestima alta, ya que se ha demostrado que el vivir solo, no tener pareja y estar desempleada, son factores que influyen negativamente sobre su autoestima 31, además de que un buen apoyo social reduce la depresión y la ansiedad de las madres adolescentes, además de que mejora la autoestima y la adaptación social18,32.
En el presente trabajo se demostró que un bajo apoyo social y una inadecuada funcionalidad familiar se asocia a una baja autoestima en adolescentes embarazadas. El apoyo de la pareja, de los amigos y de los padres de la adolescente juega un papel primordial en la autoestima de las adolescentes embarazadas y en su salud mental en general. Realizar programas de apoyo social fomentan la confianza y la toma de decisiones informadas durante el embarazo. En una investigación en comunidades rurales, obtuvo que el apoyo familiar al inicio del embarazo fue escaso, sin embargo, con el paso del tiempo los familiares terminan aceptando y apoyando emocionalmente a la futura madre; aunque la condición no es la misma para todas las adolescentes, algunas de ellas refieren que el apoyo familiar empeoró por el embarazo y aunado a ello, perdieron su red de amigos; mientras que para otras, la relación con familiares y amigos resultó ser un soporte importante en su transición a la maternidad7.
Por lo tanto, es necesario implementar estrategias que involucren a los familiares para poder acompañar de mejor manera a la adolescente embarazada, quienes deberán brindar el apoyo necesario para aumentar su autoestima. Además, está el acompañamiento de cuidados en los sistemas de salud, que de forma integral promueven la atención de la adolescente en este periodo de gestación.
Conclusiones
La investigación evidencia que la funcionalidad familiar y el apoyo social son factores fundamentales que se asocian directamente con la autoestima de las adolescentes embarazadas en comunidades rurales. Los resultados muestran que las adolescentes que experimentan disfuncionalidad familiar y carecen de apoyo social regular tienen una mayor probabilidad de presentar baja autoestima, lo cual puede afectar negativamente su salud mental y su capacidad para afrontar el embarazo y la maternidad. Por ello, es crucial implementar intervenciones que promuevan estrategias de apoyo psicológico, consejería y formación familiar que contribuyan a mejorar la percepción de valor y confianza en estas jóvenes. Además de fortalecer la red de apoyo familiar y social mediante la atención integral y el fortalecimiento de los vínculos familiares y comunitarios como elementos esenciales para una autoestima sana y así reducir el riesgo de embarazos precoces y garantizar un desarrollo saludable, tanto para la adolescente como para su hijo/a, promoviendo así un entorno más favorable para su bienestar emocional y social.









nueva página del texto (beta)



