Introducción
El cálculo de la huella ecológica se podría considerar como una herramienta de análisis y autoanálisis en materia de sostenibilidad, ya que permite la evaluación del impacto ambiental1 como consecuencia de las actividades antropogénicas y el efecto de los residuos generados. Los resultados de la huella ecológica se pueden reportar en hectáreas globales (hag)2. La huella ecológica evalúa diferentes rubros como son el uso del agua (huella hídrica), transporte (el cual se relaciona con la emisión de GEI), alimentos, energía, recursos forestales e infraestructura3. En la actualidad diversas organizaciones académicas, gubernamentales y no gubernamentales usan esta herramienta para medir el impacto de los hábitos de consumo de la población, promover el desarrollo sustentable, fomentar el vivir dentro de los límites de capacidad de los ecosistemas, entre otras aplicaciones.
En México, la huella ecológica per cápita es de 2.67 hag, la cual se encuentra por arriba del estimado para Latinoamérica (2.46 hag). Ésta ha aumentado casi un 190% en los últimos 50 años en México, posicionándolo en el lugar 49 de los países con mayor déficit ecológico4. Por otro lado, a lo largo de las diferentes etapas escolares, la formación académica no está exenta de este análisis, por su constante compromiso en la formación de seres humanos en concordancia con los ODS.
El concepto de educación ambiental surgió en 1972, a raíz de la primera conferencia mundial sobre desarrollo humano, convocada por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y celebrada en Estocolmo, Suecia, se destacó la relevancia sobre atender 26 principios que advertían las consecuencias de la acción antropogénica sobre los ecosistemas5. De estos principios, el 19 menciona que: “Es indispensable una labor de educación en cuestiones ambientales, dirigidas tanto a las generaciones jóvenes como a los adultos y que preste la debida atención al sector de la población menos privilegiado, para ensanchar las bases de una opinión pública bien informada y de una conducta de los individuos de las empresas y de las colectividades inspiradas en el sentido de responsabilidad en cuanto a la protección y mejoramiento del medio en toda su dimensión humana. Es también esencial que los medios de comunicación de masas eviten contribuir al deterioro del medio ambiente y difundan, por el contrario, información de carácter educativo sobre la necesidad de protegerlo y mejorarlo, a fin de que el hombre pueda desarrollarse en todos sus aspectos”5.
En México, la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT)6 define la educación ambiental, como el “proceso que forma al individuo para desempeñar un papel crítico en la sociedad, con objeto de establecer una relación armónica con la naturaleza, brindándole elementos que le permitan analizar la problemática ambiental a fin de alcanzar mejores condiciones de vida.
La humanidad hasta el 2024 ha transgredido seis de los nueve límites planetarios, estos son: ciclos biogeoquímicos (ciclo del fósforo y ciclo del nitrógeno), uso del agua dulce, cambio del uso del suelo, pérdida de biodiversidad, cambio climático y la contaminación química8. Es posible que esa transgresión se deba a la suma de diversos factores como son la falta de políticas públicas comprometidas con el ambiente, el incumplimiento de la legislación en materia ambiental, el uso indiscriminado de recursos naturales, el cambio del uso del suelo, el crecimiento poblacional que contribuye a la afectación de los ecosistemas y el buen funcionamiento de los mismos, aunado a todos los problemas que se mencionaron previamente.
Los nueve límites planetarios fueron propuestos por primera vez en el 2009 en el Centro de Resiliencia Estocolmo8, liderado por el ex director del centro, Johann Rockström y un grupo de 28 científicos de renombre internacional. Cada límite establece los rangos de afectación, así como los umbrales de operación segura para la humanidad, basados en evidencia científica. Los nueve límites planetarios son: 1. Agotamiento del ozono estratosférico, 2. Acidificación del océano, 3. Cambio climático, 4. Interferencia con los ciclos globales del fósforo y el nitrógeno, 5. Tasa de pérdida de la biodiversidad, 6. Uso mundial del agua dulce, 7. Cambio del uso del suelo, 8. Carga por aerosoles y 9. Contaminación química. De sobrepasarse, pondrían en riesgo la habitabilidad de la Tierra.
Rockström y colaboradores7 estimaron la evolución cuantitativa de las variables de control para siete de los nueve límites planetarios desde la época preindustrial hasta el presente. En la figura 1, se presentan estos límites planetarios donde la zona uno representa un funcionamiento seguro del límite; la zona dos se caracteriza por ser una zona de incertidumbre y de riesgo medio y la zona tres indica una zona incierta y de alto riesgo. La Organización de las Naciones Unidas (ONU) considera los límites planetarios para evaluar el estado medioambiental de la Tierra8.

Figura 1 Estimación de la evolución cuantitativa de límites planetarios8. Fuente: Imagen tomada de Stockholm Resilience Centre. Planetary boundaries. Stockholm University, 2024.
La HE se utiliza como un indicador para conocer el grado de impacto que genera un individuo o cierta población sobre el ambiente. En otras palabras, es una herramienta que calcula el espacio terrestre y marino que se necesita para producir los recursos y servicios ecosistémicos que las poblaciones consumen, así como el espacio para absorber los residuos que se generarán. Este concepto fue acuñado por William Rees y Mathis Wackernagel en la década de los 90 el cual se define como “la superficie de tierra productiva o ecosistema acuático necesario para mantener el consumo de recursos y energía, así como para absorber los residuos producidos por una determinada población humana o economía, considerando la tecnología existente, independientemente de en qué parte del planeta está situada esa superficie”9. Para llevar a cabo el cálculo de HE es necesario estimar la superficie biológica productiva considerando su utilización en tierras de cultivo, zonas urbanas, pesqueras y de pastoreo, bosques y depósitos naturales que absorben y almacenan dióxido de carbono10. La HE en la actualidad se aplica a diferentes escalas y existen también programas de cómputo11, aplicaciones y organizaciones que de manera digital y gratuita proporcionan el cálculo de la misma.
En la Cumbre del Tierra, realizada en 1992 en Río de Janeiro, durante la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y Desarrollo12 se aprobó por más de 178 países la Agenda 21 en donde destaca el artículo 36 el cual plantea un enfoque educativo con miras hacia el desarrollo sostenible, adquirir actitudes a favor del medio ambiente, pretende la formación de ciudadanos con valores, habilidades y actitudes que permitan una convivencia armónica entre los seres humanos, su cultura y su medio ambiente13. Veinticuatro años después, en el 2016, entraron en vigor los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y sus 169 metas de la Agenda 2030, aprobadas por los dirigentes mundiales pertenecientes a las Naciones Unidas 14. Sin embargo, sin el compromiso de la población, sector privado, gubernamental, entre otros, y sin los recursos necesarios para cumplir los ODS y las metas, es complicado lograr un cambio en el mundo15. El análisis de la HE, se alinea directamente con varios ODS, especialmente aquellos relacionados con el consumo, la producción y el impacto ambiental, tales como ODS 7: Energía asequible y no contaminante; ODS 11: Ciudades y comunidades sostenibles, ODS 12: Producción y consumo responsables, ODS 13: Acción por el clima y ODS 15: Vida de ecosistemas terrestres 14.
Las agendas ambientales promueven la aplicación de herramientas que funcionen como indicadores que fomenten el respeto y protección de los ecosistemas naturales dentro de estándares de vida sostenible. Entre los actores principales que promueven la concientización ambiental destacan las instituciones de educación superior, que se dedican no solo a la generación y aplicación del conocimiento básico, científico y tecnológico, sino adicionalmente en reconocer su capital natural, así como sobre la incidencia sobre el uso racionado de los servicios ecosistémicos para el cumplimiento cabal de sus funciones sustantivas16.
El entorno escolar es un espacio de formación de hábitos que pueden durar toda la vida e influye en la elección de los alimentos por parte de los estudiantes y docentes. Por ejemplo, el acceso a alimentos saludables qué tan deseables y convenientes se ofertan en las escuelas17. Esta investigación tuvo como objetivo evaluar y comparar la huella ecológica en diferentes etapas de la formación académica, durante los años 2022 y 2023.
Materiales y métodos
Este trabajo fue de tipo transversal y observacional, dado que se aplicó un instrumento validado y diseñado por Ibarra-Cisneros y Monroy-Ata3, el cual considera el estilo de vida y los patrones de consumo de la población mexicana. El instrumento se aplicó al inicio de los ciclos escolares 2022-2023 y 2023-2024, como actividad integradora en la unidad de aprendizaje de Ciencia Ambiental y Desarrollo Sustentable del programa académico de Químico Farmacobiólogo de la Universidad Autónoma de Nayarit. Los estudiantes organizados en equipos de trabajo, seleccionaron un grado académico de escuelas públicas urbanas en la ciudad de Tepic, de educación básica y media superior donde les fue autorizada la aplicación del instrumento por las autoridades del centro educativo; mientras que en el caso de educación superior se aplicó a estudiantes de quinto y séptimo semestre del programa Académico de Químico Farmacobiólogo y a docentes del área de la salud. Para los dos periodos se logró aplicar a un total de 282 estudiantes y de 25 docentes (N = 307). El instrumento consta de las secciones alimentos, transporte, energía, forestal e infraestructura (esta última con una puntuación constante de 6400 puntos). Los resultados fueron capturados en una hoja de cálculo Excel (Microsoft® 365) y se realizó tratamiento de estadística descriptiva a los datos para mostrar la composición de la HE. La comparación interanual por nivel educativo se realizó mediante una prueba t de dos medias para muestras independientes. La comparación de la huella ecológica (expresada en hag) entre niveles escolares se hizo con una prueba de ANOVA para los dos años de estudio.
Resultados
La huella ecológica de 2022 mostró diferencia significativa (p < 0.05) entre niveles educativos; los estudiantes de secundaria, bachillerato y los docentes tuvieron la mayor huella ecológica (2.37 - 2.96 hag), mientras que para los alumnos de licenciatura fue más baja con 1.83 hag (Figura 3A). En el 2023 la huella ecológica mostró más similitudes entre las categorías formadas que diferencias entre ellas. Se encontraron valores entre 1.57 y 2.41 hag (Figura 3B).

Figura 3 Huella ecológica por nivel educativo en el año 2022 (A) y 2023 (B) Fuente: Elaboración propia
La comparación interanual por nivel educativo mostró diferencia significativa sólo en los niveles de primaria y licenciatura, con una baja para el 2023 en ambos casos. Los resultados se muestran en la tabla 1.
Tabla 1 Huella ecológica por nivel educativo para los años 2022 y 2023
| Nivel educativo | Huella ecológica (hag) | Valor p | |
|---|---|---|---|
| 2022 | 2023 | ||
| Primaria | 2.34a | 1.57b | < 0.01 |
| Secundaria | 2.37a | 2.06a | 0.12 |
| Bachillerato | 2.83a | 2.33b | <0.01 |
| Licenciatura | 1.83a | 1.89a | 0.71 |
| Docentes | 2.94a | 2.41b | 0.02 |
Letras diferentes (a, b) en el mismo renglón indican diferencia significativa, según la prueba de dos medias para muestras independientes, t de Student.
En 2022 el mayor componente de la huella ecológica en todos los niveles educativos encuestados fue el transporte, seguido de la infraestructura, tercera posición fue para la sección de energía, seguida de la alimentación y finalmente el sector forestal. A excepción de los estudiantes de licenciatura donde ocurrió a la inversa; mientras que el sector forestal fue el de menor impacto en todos los grupos participantes. También para 2023, el componente mayoritario fue el transporte con mayor incidencia en docentes, alumnos de secundaria y bachillerato, mientras que para los de primaria y licenciatura lo fue la infraestructura (Tabla 2 y Figura 2).
Tabla 2 Componentes de la huella ecológica por nivel educativo para los años 2022 y 2023
| 2022 | |||||
|---|---|---|---|---|---|
| Primaria | Secundaria | Bachillerato | Licenciatura | Docentes | |
| Alimentación | 4020 bc | 4806 bc | 3592 c | 3197 b | 3184 c |
| Transporte | 10849 a | 10498 a | 9643 a | 5782 a | 16098 a |
| Energía | 2356 cd | 2565 c | 8574 ab | 2823 b | 3920 c |
| Forestal | 125 d | 114 d | 84 d | 85 c | 39 d |
| Infraestructura | 6400 b | 6400 b | 6400 b | 6400 a | 6400 b |
| 2023 | |||||
| Primaria | Secundaria | Bachillerato | Licenciatura | Docentes | |
| Alimentación | 3113 c | 3508 b | 2928 c | 4923 b | 2762 bc |
| Transporte | 1111 d | 8237 a | 8212 a | 5224 ab | 10068 a |
| Energía | 5042 b | 2343 b | 3459 c | 2106 c | 4793 b |
| Forestal | 105 d | 98 c | 84 d | 90 d | 46 c |
| Infraestructura | 6400 a | 6400 a | 6400 b | 6400 a | 6400 ab |
Letras diferentes (a-d) en una columna, por año, indican diferencia significativa (p < 0.05) según la comparación de Tukey.

Figura 2 Composición porcentual de la huella ecológica por nivel educativo para los años 2022 y 2023 Fuente: Elaboración propia
El componente alimentación de la HE, posicionó al consumo de pescados y mariscos en primer lugar con un 34 % para ambos años en todos los niveles educativos incluyendo docentes. Seguido por el consumo de carne de pollo con un 27 % para el 2022 y 24 % para el 2023, en tercer lugar, la ingesta de leche con un 20 % y 23 % para el año 2022 y 2023 respectivamente. En la figura 4, se presenta de manera total para estudiantes y docentes para ambos años, el consumo de proteína de origen animal, donde las carnes blancas fueron las de mayor consumo en un 60.3%.

Figura 4 Consumo de proteína de origen animal para todos los niveles educativos incluyendo docentes (2022 - 2023) Fuente: Elaboración propia
En la figura 5, se presenta el porcentaje alimenticio para los dos años de estudio, en el cual la disminución de alimentos de origen vegetal (frutas y verduras) fue considerable. El consumo de frutas pasó de 7.2 % a 0.27 % y el de verduras de 5.7 % a 0.19 %. Esto es un dato alarmante dado que podría reflejar la malnutrición que sufre la mayoría de la población mexicana actualmente.
Discusión
Componente transporte
La HE que se genera en el área del transporte se relaciona con las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) por el uso de combustibles fósiles, esto es importante porque las actividades que más han repercutido en el crecimiento de la huella ecológica mundial son la quema de combustibles fósiles, la agricultura y la ganadería18.
Del total de encuestados para los dos años (2022 y 2023), se obtuvo que el 57 % no poseen automóvil propio en casa y que el 43 % sí cuentan con uno propio; en particular, el 88 % de los docentes cuenta con coche propio. Es importante mencionar que esto podría estar relacionado con el nivel adquisitivo y a las características de la ciudad. Por una parte, los docentes a diferencia de los estudiantes tienen un poder adquisitivo mayor, lo que se refleja en que poseer auto particular y por otro lado el resultado de que el 43 % de los encuestados cuenten con automóvil podría deberse a que Tepic, es una ciudad con una superficie de 5,420.68 ha19, la cual no se considera una ciudad grande en México, el servicio de transporte público de la ciudad de Tepic depende exclusivamente de los combustibles fósiles. La situación de la movilidad urbana es un tema de importancia ambiental incluida en la agenda 2030 en la mayoría de los países. Científicos del observatorio de la Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio (NASA) reportaron datos de 2023 para emisiones de combustibles fósiles, las cuales aumentaron un 1.1 % en comparación con los niveles de 2022, elevando las emisiones fósiles a 36.800 millones de toneladas métricas de dióxido de carbono20. Los sistemas de transporte dominados por los automóviles motivan estilos de vida sedentarios y generan entre el 14 y el 25% de los GEI21. Si bien el transporte público es una alternativa económica y de fácil acceso, a diferencia del automóvil particular, en Tepic, Nayarit el parque vehicular del servicio público utiliza procesos de combustión interna, a través de derivados del petróleo, los cuales emiten GEI, lo que hace que, esta forma de movilidad no sea amigable con el ambiente contribuyendo al aumento de la HE y al cambio climático global22.
En México, la SEMARNAT en el 201718, reportó que las actividades que más repercuten en el crecimiento de la HE a nivel mundial son el uso de combustibles fósiles, seguido por la agricultura y la ganadería18. En México el sector transporte es altamente dependiente de los combustibles fósiles, por lo que la inversión en migrar hacia una movilidad que utilice tecnologías más limpias, urbanización sostenible y programas que fomenten la movilidad ecológica tanto en centros de estudios como en la población en general, podrían llevar a una disminución de la huella ecológica en el país.
Componente energía
En la sección de energía se incluyen rubros como el uso de electrodomésticos, cuya eficiencia se relaciona con las emisiones de GEI. El sector residencial ocupa el tercer puesto de mayor consumo de energía en el mundo y se estima que para el 2035 la demanda de electricidad aumentará en un 24 % considerando el crecimiento poblacional, el incremento económico, así como el desarrollo tecnológico e industrial de los países emergentes23. En México el 80 % del suministro energético total se obtiene de los combustibles fósiles24; en 2019 el petróleo contribuyó un 45.20 %, seguido del gas natural con 37.84 %, uso del carbón 6.44 %, biocombustibles 5.02 %, fuentes de energía eólica y solar 2.75 %, energía nuclear 1.62 %, fuentes hidroeléctricas 1.13 % y en el 2020, los combustibles fósiles representaron el 64.50 % de la capacidad instalada de México y el 72.15 % de la generación eléctrica. Se generó electricidad adicional con las energías hidroeléctrica 8.59 %, eólica 6.31 %, solar 4.33 %, de biomasa 3.49 %, nuclear 3.48 %, y geotérmica 1.46 %25.
Componente alimentación
En el informe de resultados de la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (ENSANUT) de Medio Camino26 en México, reportó que las dietas de los escolares son ricas en alimentos que aumentan los riesgos de obesidad o enfermedades crónicas. Del total de encuestados, el 22.6 % consume verduras de manera regular, 81.5 % consume regularmente bebidas azucaradas no lácteas, 61.9 % botanas, dulces y postres y 53.4 % cereales dulces. Para el 2022, la ENSANUT27 reportó que prevalece en adultos y adolescentes el alto consumo de bebidas azucaradas y en preescolares; mientras que en mujeres existen deficiencias de hierro y micronutrientes. En la actualidad, las dietas están caracterizadas por contener un alto contenido de grasas, carnes, carbohidratos y sal; aunado a los cambios negativos en el estilo de vida del hombre, se ha estimado que representan el 60 % de la pérdida de biodiversidad en las tierras para cultivo, de aproximadamente un 70 % de uso de agua dulce y alrededor de un 19 a 29 % de las emisiones de gas efecto invernadero antropogénico28. Esta investigación coincide en que la población presentó un bajo consumo en verduras y frutas; alto en alimentos de origen animal. Si bien el consumo de carne de res no fue el más alto, tanto éste como el de pescado, mariscos y lácteos, se posicionan dentro de los cinco alimentos con mayor impacto ambiental por las emisiones de GEI que se generan en su producción, con base en lo reportado por la ONU29 (Figura 6). El elevado consumo de proteína de origen acuícola sobre carnes rojas, se podría deber a la ubicación geográfica de Nayarit, dado que colinda con el Océano Pacífico y el acceso a cuerpos de agua brindan una dieta basada de mayormente en pescados y mariscos, seguido de carne de pollo. La huella ecológica respecto a la alimentación, es menor que si fuese por consumo prioritario de carnes rojas, dado que se sabe que la carne de aves, y pescados en conjunto son responsables de alrededor del 17% de GEI, aproximadamente el 53% menos que la carne de res29. El tipo de alimentación en Nayarit podría tener un impacto positivo en la salud dado que dietas basadas en un consumo mayoritario de vegetales y pescado, contribuyen en prevención de diversas enfermedades crónico degenerativas30.

Figura 6 Kilogramos de emisiones de gases de efecto invernadero por cada 100 gramos de alimentos Fuente: Adaptado parcialmente de Naciones Unidas, 2022
La humanidad en la actualidad requiere de practicar dietas saludables basadas en sistemas alimentarios sostenibles por el creciente aumento mundial de la población, ya que existen condiciones extremas como nutrición deficiente en ciertas poblaciones o alimentación con excesos calóricos entre otras31. Llevar una alimentación saludable a lo largo de la vida ayuda a prevenir la malnutrición en todas sus formas, incluyendo diversas enfermedades no transmisibles y otros trastornos. Sin embargo, la globalización, tendencias en redes sociales, el aumento en la oferta y consumo de comida rápida, la gran variedad de alimentos procesados, la rápida urbanización y el estilo de vida han dado lugar a un cambio en los hábitos alimentarios. Actualmente, las personas consumen más alimentos hipercalóricos con exceso de grasas saturadas y alimentos con exceso de sal; por otra parte, muchas personas no comen suficientes frutas, verduras y fibra dietética, como por ejemplo cereales integrales32. La desnutrición, la obesidad y otros riesgos alimenticios para las enfermedades no transmisibles (ENT) es de las causas más importantes que contribuyen a enfermedades y muertes prematuras en todo el mundo21. Una alimentación equilibrada y saludable estará determinada por el entorno (contexto cultural, zona geográfica, alimentos disponibles y sus hábitos alimentarios) y además de las características de cada persona como son: edad, sexo, hábitos de vida y grado de actividad física33,34.
Huella ecológica por nivel educativo
Se reporta que la huella ecológica de niños entre 5 y 6 años (menores a los de esta investigación) está influenciada por el comportamiento de los padres, explicación que podría extenderse hasta al nivel básico de educación ya que en esta edad el consumo se relaciona con los bienes y servicios proveídos por los padres de familia35. En el 2016 en la Universidad de Barcelona se realizó una investigación con profesores en formación, en la cual encontraron que el grupo que se volvió consciente de sus hábitos de consumo fue el que redujo su huella ecológica36. Sin embargo, al igual que los padres de familia, los docentes tienen mayor poder adquisitivo a diferencia de la mayoría de los estudiantes. En estudio realizado por Somalo y Agudo37 observaron que el poder adquisitivo sí se relaciona con el tamaño de la HE, en los años donde se presentó una menor economía la HE fue menor y viceversa.
En el presente estudio, la huella ecológica calculada para el total de encuestados mostró que en el año 2022 con 2.41 hag fue significativamente mayor (p < 0.05) que para 2023 con 1.99 hag. En el 2014, se aplicó por primera vez este instrumento de evaluación en estudiantes y el resultado de esa HE estaba dentro de los límites de sustentabilidad global (< 1.61 hag), además de que no hubo diferencias significativas debidas al nivel de estudios, edad o sexo de la muestra3.
La base de datos Footprint Network reporta que en México la HE per cápita fue de 2.5 hag, valor más alto que el encontrado en esta investigación. La disminución de la huella en nuestro país, durante los dos años estudiados coincide con la tendencia global en la que la huella pasó de 2.59 a 2.58 hag (2021-2022); sin embargo, la biocapacidad del planeta también disminuyó en este mismo periodo (1.52 a 1.51 hag). Por lo que todos los resultados para todos los niveles educativos en los dos años se encuentran por encima de la biocapacidad del planeta. Este estudio refleja la inefectividad de las soluciones propuestas, tanto en instituciones educativas, a nivel local como globales para frenar la crisis ambiental. Prueba de ello es que con base en la Global Footprint Network38 reportó que el 1 de agosto de 2024, el planeta entró en déficit ecológico, y eso significa que los ecosistemas dejaron de ser productivos durante lo que quedó del año. Apostar por la educación ambiental en los diferentes niveles educativos es un punto importante, el impacto de la docencia como base de la investigación en el marco de la Responsabilidad Social Universitaria (RSU) visualiza tres aspectos: la docencia, la investigación y la extensión; ya que está dirigida a brindarle a cada estudiante las herramientas e instrumentos para que pueda desarrollar plenamente sus potencialidades como persona y profesionista, por ejemplo: la construcción de nuevos paradigmas, el avance de la ciencia y la productividad social con total responsabilidad para minimizar y revertir los problemas ambientales ocasionados, así como contribuir con la solución de problemas de la sociedad39.
Conclusión
La huella ecológica de los estudiantes de todos los niveles educativos y los docentes, para ambos años, superó la biocapacidad del planeta. Los sectores transporte y energía fueron los que más contribuyeron con el impacto ambiental, ya que su dependencia casi exclusiva con los combustibles fósiles impacta directamente en la generación de GEI. La alimentación, aunque con predominancia en el consumo de pescados y mariscos, los cuales tienen menor contribución negativa al ambiente que las otras proteínas de origen animal. fue el tercer factor sobre la huella ecológica. El nivel educativo diferenció el tamaño de la huella ecológica sólo en 2022, cuando los estudiantes de secundaria y bachillerato, y los docentes encuestados mostraron impactar más al planeta con sus hábitos, que los alumnos de primaria y licenciatura. El nivel adquisitivo, como en el caso de los docentes, se relaciona directamente con la HE.










nueva página del texto (beta)




