Introducción
Durante la etapa de la preparatoria y formación profesional se viven momentos cruciales y decisivos para adquirir o mantener hábitos saludables, especialmente, en lo que respecta a la actividad física y alimentación. Particularmente, el ingreso a la universidad representa un hito significativo y decisivo en la vida de cualquier individuo, ya que conlleva diversos cambios que impactan al estudiante de múltiples maneras (Espinosa-Méndez et al., 2023), muchas veces llevando a la adquisición de malos hábitos debido a los horarios y exigencias académicas.
Estos hábitos incluyen una alimentación inadecuada, inactividad física, patrones de sueño irregulares y el consumo de sustancias nocivas como el alcohol y tabaco. En el contexto universitario convergen factores como trabajar y estudiar al mismo tiempo, sobrecarga académica, participaciones en clase, entre otras obligaciones escolares (Alarcón, 2019; Hernández et al., 2020).
Además, estudios recientes sobre la salud física en universitarios han encontrado que es afectada por factores como la inactividad y confinamiento debido a la pandemia y el acceso rápido a comida chatarra con alto contenido en grasas y azúcares, además de la falta de motivación para el ejercicio físico (Cecilia et al., 2018; Hernández et al., 2020; Reyes et al., 2023; Solera y Gamero, 2019; Vargas et al., 2023; Zurita-Ortega et al., 2018).
Otros comportamientos de riesgo pueden derivar en adicciones, enfermedades cardiovasculares y metabólicas, y provocar lesiones o, incluso, la muerte (Alarcón, 2019; Hernández et al., 2020; Liévanos-Ruiz et al., 2024; Suescún-Carrero et al., 2017). Realizar una actividad extracurricular como complemento en la educación de nivel superior aumenta el compromiso y la ocupación del tiempo, lo cual puede fomentar hábitos inadecuados. Sin embargo, según Arias et al. (2022), estas actividades no suelen influir en el estilo de vida. Valero (2021), por su parte, menciona que estas actividades son un espacio para aplicar o demostrar sus talentos, socializar y distraerse.
De este modo, la atención a la salud de los estudiantes de educación superior se vuelve un tema de suma importancia. La sobrecarga de actividades académicas, la competitividad y las altas expectativas sobre su futuro están vinculadas a síntomas de ansiedad y estrés, por lo cual su salud mental se ve afectada y puede llegar a genera depresión y afectar severamente las interacciones sociales y académicas (Olivares y Díaz-Herrera, 2025).
A su vez, todo ello puede desencadenar problemas de salud física y afectar de manera negativa el rendimiento académico e interacciones sociales (Durán-Galdo y Mamani-Urrutia, 2021; Londoño et al., 2024; Maza et al., 2022). Por lo tanto, el autocuidado, relacionado con la alimentación, consumo de sustancias, actividad física son parte de los factores a cuidar, así como la adherencia a diferentes estilos de vida inciden en el proceso salud-enfermedad (Canova-Barrios et al., 2018). Los hábitos relacionados con la salud ejercen gran influencia en la calidad de vida y confort emocional, por lo que esto ayuda a poder preservarla, es decir, a tener salud, entendido como “un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades” (Organización Mundial de la Salud [OMS], 2022, par. 1).
El cuidado de la salud implica acciones que buscan generar y mantener un estado de bienestar; no obstante, para los estudiantes, suele ser desafiante mantener hábitos saludables. Por ende, es fundamental fomentar y facilitar la adopción de comportamientos saludables durante esta etapa (Esparza et al., 2023; Zurita-Ortega et al., 2018). Asimismo, después de haber vivido una pandemia y confinamiento por casi dos años, estudios revelan que aspectos relacionados con la salud mental se vieron severamente afectados (Alarcón, 2019; Huarcaya-Victoria, 2020; Leonti et al., 2024). Esto refuerza la importancia de estudiar el cuidado de la salud en la educación superior.
En concordancia con todo lo anterior, el enfoque de curso de vida establece que es esencial explicar los patrones de salud y enfermedad para entender la salud en el contexto actual; y priorizar aquellos que están rezagados para mejorar la calidad de vida (Cenobio-Narcizo et al., 2019). Por lo tanto, considerando lo previamente expuesto, esta investigación tiene por objetivo proporcionar información sobre los hábitos para el cuidado de la salud de los estudiantes de educación superior, identificando tres escenarios: el actual, el deseado y el ideal. Se busca proporcionar datos que puedan ser utilizados en la creación de estrategias para contrarrestar la desatención a la salud, combatir la conducta poco saludable y permitir la adquisición de hábitos adecuados para su vida.
Metodología
Participantes
El estudio incluyó a 294 mujeres y 369 hombres con una media de edad de 20.85 y una desviación estándar de 2.44, todos estudiantes de educación superior dentro del sistema del Tecnológico Nacional de México (TecNM) de diferentes ubicaciones a lo largo del país. La muestra fue seleccionada mediante un muestreo por conveniencia, con los participantes del Nacional de Escoltas y Banda de Guerra, evento que tuvo lugar en la ciudad de Chihuahua.
Los criterios de inclusión fueron los siguientes: (1) no presentar ninguna discapacidad que impidiera completar el cuestionario, (2) ser participante del Nacional de Escoltas y Banda de Guerra y (3) contar con el consentimiento informado de los participantes. El único criterio de exclusión fue la no respuesta a todos los ítems del cuestionario.
Instrumentos y estímulos ambientales
El estudio se realizó utilizando la escala sobre el cuidado de la salud física (ECSF), desarrollada por Blanco en 2010 y validada en población mexicana por Guedea et al. (2017). Este cuestionario tipo Likert consta de nueve ítems agrupados en tres factores: hábitos saludables, hábitos no saludables y estrés. Utiliza una escala de 0 a 10, permitiendo a los encuestados indicar la frecuencia con la que realizan o manifiestan ciertas conductas. Se consideran tres escenarios distintos: actual, ideal y de cambio (Figura 1).

Nota: Vista de la creación del cuestionario en Google forms.
Figura 1 Factores de la escala sobre el cuidado de la salud física
A partir de las respuestas a estos tres escenarios, se derivan cinco índices. (1) Cuidado de la salud actual, se obtiene a partir de las respuestas al escenario actual; (2) cuidado de la salud deseada, se deriva de las respuestas al escenario ideal; (3) cuidado de la salud alcanzable en el futuro, se calcula a partir de las respuestas al escenario de cambio; (4) grado de insatisfacción con el cuidado de la salud actual, se determina a través de las diferencias entre los índices de cuidado de la salud deseada y actual (ideal, menos actual); y (5) posibilidad de mejoría con el cuidado de la salud actual, índice que se obtiene a partir de las diferencias entre los índices de cuidado de la salud alcanzable en el futuro y actual (de cambio menos actual).
Diversos estudios han evaluado la validez y confiabilidad de este instrumento en diferentes poblaciones de nivel superior, analizando especialmente la interacción entre los ítems. Por ejemplo, Ornelas et al. (2011) reportaron saturaciones factoriales estandarizadas, así como coeficientes de correlación y congruencia superiores a .90, lo que evidencia una adecuada estructura interna. Llegaron a la conclusión de reducir el instrumento a seis ítems, al excluir los relacionados con el consumo de tabaco y alcohol; a su vez, se identificaron tres factores: alimentación, salud física e hidratación.
En un estudio más reciente de Ortiz et al. (2025), el análisis de los coeficientes omega y alfa, mostró valores superiores a .61 para los factores de salud física y alimentación, y de .57 para hidratación. Cabe destacar que estos valores fueron consistentemente más bajos en mujeres que en hombres, posiblemente debido al reducido número de ítems (seis) empleados en la medición. Considerando estas evidencias y siguiendo las recomendaciones de este estudio, se decidió utilizar este instrumento por su idoneidad para evaluar la autoeficacia en el cuidado de la salud física en estudiantes de nivel superior.
Procedimiento
Se obtuvieron los permisos necesarios de las autoridades educativas correspondientes a nivel nacional del TecNM. Tras recibir la autorización, se extendió una invitación a los responsables de los diversos grupos de escolta y bandas de guerras que asistieron al Nacional en el estado de Chihuahua, se les proporcionó una explicación detallada sobre el método de aplicación y la forma de compartir el cuestionario con sus estudiantes. Se enfatizó la importancia de la investigación y se proporcionaron instrucciones claras para acceder y responder al instrumento. Se insistió a los estudiantes a responder de la forma más sincera posible, asegurándose la confidencialidad de sus datos recopilados.
Posteriormente, se les proporcionó a los estudiantes el enlace para responder la versión en español de la ECSF (Blanco, 2010). Los participantes podían utilizar el celular, una tableta o computadora en una sesión de aproximadamente 20 minutos.
La carta de consentimiento informado, así como las instrucciones para responder estaban disponibles en las primeras pantallas, antes del primer ítem del cuestionario. Al finalizar la sesión, se agradeció a las participantes por su colaboración. Una vez aplicado el instrumento, se recopilaron los resultados utilizando Excel para la verificación y unificación de resultados.
Análisis de datos
Se realizaron análisis estadísticos descriptivos, incluyendo cálculos de medias y desviaciones estándar para cada una de las variables de respuesta. Una vez confirmado que los datos cumplían con los supuestos de los análisis estadísticos paramétricos, se realizó un análisis multivariante de varianza (MANOVA), seguido de análisis de varianza univariado (ANOVA). Estos se emplearon para examinar las diferencias entre los géneros en relación con la frecuencia de realización o manifestación de conductas asociadas al cuidado de la salud en cada uno de los tres factores (hábitos saludables, hábitos no saludables y estrés). El tamaño de los efectos se estimó mediante la eta cuadrada (η2). Para los análisis post hoc, se empleó la prueba de Bonferroni. Todos los análisis estadísticos se realizaron con el programa SPSS versión 21.0 para Windows. Se estableció un nivel de significación estadística en p < .05.
Resultados
La Tabla 1 muestra las medias y las desviaciones estándar correspondientes al cuidado de la salud física en el factor hábitos saludables, junto con los resultados derivados del MANOVA y los ANOVA subsiguientes. El MANOVA reveló diferencias significativas a nivel global en las puntuaciones de hábitos saludables en función al género (lambda de Wilks = 0.989; p < 0.05; η2 = 0.011). Los ANOVA posteriores indicaron que las mujeres expresan un mayor grado de insatisfacción con el cuidado de su salud (F = 6.285, p < 0.05) en comparación con los hombres. No se observaron diferencias significativas en los otros cuatro índices estudiados.
Tabla 1 Análisis de varianza del factor hábitos saludables según el género
Nota. * = p < 0.05 ** = p < 0.01. La desviación estándar aparece entre paréntesis debajo de cada media.
La Tabla 2 muestra las medias y las desviaciones estándar del cuidado de la salud física en el factor de hábitos no saludables, junto con los resultados de MANOVA y los ANOVA subsiguientes. Los resultados de MANOVA indicaron diferencias significativas a nivel global en las puntuaciones de hábitos saludables en función del género (lambda de Wilks = 0.979; p < 0.05; η2 = 0.021). Los ANOVA subsiguientes revelaron que los hombres, en el factor de hábitos no saludables, informaron un mayor grado de insatisfacción con el cuidado de su salud actual (F = 12.512, p < 0.01), con el cuidado de la salud deseado (F = 7.192, p < 0.01) y con el cuidado de la salud que consideran alcanzable en el futuro (F = 8.216, p < 0.05). Aun así, no se encontraron diferencias en los dos últimos índices estudiados.
Tabla 2 Análisis de varianza del factor hábitos no saludables según el género
| Género | ||||
| Mujeres | Hombres | F | η2 | |
| N = 294 | N = 369 | |||
| Cuidado de la salud actual | 1.67 | 2.23 | 12.512** | 0.019 |
| (1.78) | (2.23) | |||
| Cuidado de la salud deseada | 1.20 | 1.55 | 7.192** | 0.011 |
| (1.52) | (1.82) | |||
| Cuidado de la salud alcanzable en el futuro | 1.04 | 1.48 | 8.216* | 0.012 |
| (1.71) | (2.16) | |||
| Grado de insatisfacción con el cuidado de la | -0.47 | -0.68 | 3.198 | 0.005 |
| salud actual | (1.39) | (1.58) | ||
| Posibilidad de mejoría con el cuidado de la salud | -0.63 | -0.75 | 0.640 | 0.001 |
| actual | (1.78) | (2.09) | ||
Nota. * = p < 0.05 ** = p < 0.01. La desviación estándar aparece entre paréntesis debajo de cada media.
La Tabla 3 presenta los análisis descriptivos básicos con relación al cuidado de la salud física en el factor estrés, así como los resultados del MANOVA y de los ANOVA. Los resultados del MANOVA indicaron diferencias significativas globales en las puntuaciones de estrés de acuerdo con la variable género (lambda de Wilks = 0.952; p = 0.001; η2 = 0.048). Los ANOVA posteriores revelaron que las mujeres, en el factor de estrés, reportan un grado mayor en el cuidado de la salud actual (F = 25.535, p < 0.001). Aunque negativo, también mayor en mujeres el grado de insatisfacción con el cuidado de la salud actual (F = 28.682, p < 0.001), y la posibilidad de mejoría con el cuidado de la salud actual (F = 17.042 p < 0.001).
Tabla 3 Análisis de varianza para el factor estrés de acuerdo con la variable género
| Género | ||||
| Mujeres | Hombres | F | η2 | |
| N= 294 | N= 369 | |||
| Cuidado de la salud actual | 5.89 | 5.00 | 25.535** | 0.037 |
| (2.23) | (2.25) | |||
| Cuidado de la salud deseada | 2.47 | 2.68 | 1.767 | 0.003 |
| (2.01) | (2.10) | |||
| Cuidado de la salud alcanzable en el futuro | 3.20 | 3.13 | 0.167 | 0.000 |
| (2.24) | (2.31) | |||
| Grado de insatisfacción con el cuidado de la | -3.42 | -2.32 | 28.682 ** | 0.042 |
| salud actual | (2.76) | (2.52) | ||
| Posibilidad de mejoría con el cuidado de la salud | -2.68 | -1.87 | 17.042** | 0.025 |
| actual | (2.63) | (2.43) | ||
Nota. * = p < 0.05 ** = p < 0.01. La desviación estándar aparece entre paréntesis debajo de cada media.
Discusión
En relación con los hábitos saludables, las mujeres expresan un mayor grado de insatisfacción con el cuidado de su salud, influenciadas por el contexto social y las actividades realizadas, tal como lo mencionan Canova-Barrios et al. (2018) y Díaz et al. (2019). Al respecto de los hábitos no saludables, los hombres despuntaron en la insatisfacción con el cuidado que realizan a su salud, así como en su visión de salud en un futuro. Lo anterior es apoyado por Cecilia et al. (2018), quienes demuestran como a nivel universitario los estudiantes suelen cambiar los hábitos saludables por el consumo de tabaco, alcohol, dietas no saludables y vida sedentaria. Por otra parte, el autoconcepto físico se ve afectado de forma indirecta por los hábitos de salud, ya que los hombres manifiestan un mejor autoconcepto (Guedea et al., 2017), pero ello no significa que no estén conscientes de sus hábitos.
En cuanto al factor estrés, las mujeres reportan mayor cuidado, no obstante, la insatisfacción y posibilidad de mejoría se presentaron en niveles más bajos en comparación con los hombres, a pesar de que las mujeres suelen comunicar mayor insatisfacción con la imagen corporal debido al contexto social que les rodea, como lo afirman Zaragoza et al. (2011), esto puede generar afectación en las interacciones sociales y académicas (Durán-Galdo y Mamani-Urrutia, 2021; Londoño et al., 2024; Maza et al., 2022; Olivares y Díaz-Herrera, 2025).
Conclusiones
Existe una preocupación por los hábitos saludables en diferente medida y aspectos según el género, ya que los hombres muestran mayor insatisfacción por el cuidado a la salud, mientras que las mujeres manifiestan mayor preocupación por la imagen corporal y las actividades que realizan. A pesar de esto, se presenta una conciencia, por parte de ambos géneros, en la falta de hábitos adecuados relacionados con su salud. Desafortunadamente, no todos tienen los medios para contrarrestarlo; para algunos es más fácil que para otros. Este resultado subraya la necesidad de crear estrategias de prevención y de cuidado a la salud en las universidades.
Con respecto a las limitaciones de esta investigación, podemos mencionar que el alcance de los resultados es limitado, ya que se incluyó en el estudio solo una parte de estudiantes del TecNM a nivel nacional, a quienes realizan la actividad extracurricular de banda de guerra y escolta. Para investigaciones futuras, se recomienda seguir identificando la efectividad de estas relaciones presentes en muestras más amplias y en otra población de universitarios.
Se recomiendan dar seguimiento con estudios similares, para ver si la tendencia en otros estudiantes universitarios es similar. A su vez, los presentes resultados pueden ser de apoyo ya que contribuyen a identificar los deseos de los estudiantes de nivel universitario para la realización de programas que generen un impacto para desarrollar y asentar hábitos de salud adecuados para su vida adulta.










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