Estimado editor:
Revisamos con amplio interés el trabajo “Prevalencia de percepción de conductas de violencia durante el servicio social en médicos pasantes de México”, en donde se evidencia que el 58,8% de pasantes perciben situaciones de violencia, destacándose como las más frecuentes los intentos continuos por menospreciar y menoscabar el trabajo, las insinuaciones llenas de sarcasmo, y las humillaciones delante de colegas, las cuales se han caracterizado como conductas de violencia frecuentes1.
Por otra parte, un estudio realizado identificó que al menos el 75,8% de los médicos internos de servicio social manifestaban ser víctimas de violencia, sin embargo, solamente el 33,6% hizo una denuncia oficial de la situación, de igual forma se evidenciaron la delincuencia organizada (31,9%), violencia verbal (20,6%), violencia por parte de las autoridades (14,7%) y acoso sexual (11,8%), siendo las mujeres los casos de acoso sexual en su totalidad2.
Igualmente, otro estudio documentó que se evidencian conductas de acoso (38,8%), alto agotamiento emocional (47,76%), despersonalización (31,34%), estrés (bajo: 74,62%; moderado: 8,96%; alto: 8,96%), y baja realización personal (49,25%)3.
Ahora bien, estas conductas de violencia e inseguridad para los estudiantes del internado médico pueden desencadenar otros trastornos de la conducta e intentos de suicidio. Un claro ejemplo de ello es el caso reciente en Colombia, en donde la residente de una Universidad Privada Colombiana, tomó la trágica decisión de terminar con su vida, argumentado los malos tratos y persecuciones recibidas en el internado4
Por lo anterior, es necesario que las instituciones de educación superior asuman la tarea de revisar las condiciones del internado para garantizar una culminación exitosa del proceso y minimizar la prevalencia de esta problemática que afecta a los estudiantes de medicina de diferentes partes del mundo.










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