Los errores resultantes de la toma de decisiones clínicas se han denominado sesgos cognitivos. El exceso o la falta de confianza (falta de metacognición), deriva en errores de diagnóstico y tratamiento, por un lado y por otro, carecer del conocimiento procedimental o del conocimiento de la tarea1. Los estudios de análisis posteriores sobre errores de diagnóstico han sugerido que las fallas tienen su origen en el razonamiento clínico y no en la falta de conocimiento2. El objetivo de este trabajo fue lograr un acercamiento para Identificar el nivel de conocimiento, razonamiento y autodeterminación como contribuyentes al sesgo cognitivo sobre triaje de urgencias de los residentes de pediatría.
Se realizó un transversal con 14 residentes de primer año en Pediatría que rotaron por el servicio de Urgencias de junio 2021 a enero 2022 (Registro 080/21). Se elaboró un cuestionario en Google forms con casos clínicos de triaje para explorar cognición y razonamiento y una escala de Likert después de cada respuesta para evaluar determinación, que se codificó: respuesta correcta y lo sé, competente consciente; incorrecta y lo sé, no competente consciente; correcta y no estoy seguro, competente inconsciente; incorrecta y no estoy seguro, no competente inconsciente; incorrecta y no lo sé, no competente. Los participantes tuvieron 7 días para completar el cuestionario. La fiabilidad del instrumento se validó de dos formas: tres expertos y coeficiente de Alfa de Cronbach (0.703).
De las respuestas a los 517 ítems, 43 (61.4%) se categorizaron como competente; 127 (26.8%) como competente consciente, 107 (22.6%) competente inconsciente, 73 (15.4%) no competente consciente, 166 (35%) no competente inconsciente y 1 (0.18) no competente. El exceso de confianza se observó en el 13.4%; Saposnik y cols., describieron que el exceso de confianza, la menor tolerancia al riesgo, el efecto de anclaje y los sesgos de información se asocian con imprecisiones diagnósticas, muerte o la discapacidad permanente hasta en un 25% de casos3.
Los sesgos cognitivos se reconocen cada vez más como una fuente importante de error médico y es omnipresente en toda la práctica clínica, pero se entiende de forma incompleta. La evaluación de la cognición, el razonamiento y la determinación seguida de retroalimentación, puede ser una oportunidad para optimizar la autorregulación para el aprendizaje al identificar y ser consciente de potenciales sesgos cognitivos (limitaciones) y trabajar en ello para resolverlos, clave para evitar los errores médicos. No se puede mejorar lo que no se mide. Se requiere más investigación al respecto.










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