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Intersticios sociales

versión On-line ISSN 2007-4964

Intersticios sociales  no.29 Zapopan mar. 2025  Epub 05-Mayo-2025

https://doi.org/10.55555/is.29.590 

Espacios sociales a debate

Envejecimiento en casa: exploración y aplicación de una metodología cualitativa

Aging in Place: Exploration and Application of a Qualitative Methodology Strategy

Alejandro Pérez-Duarte Fernándeza 
http://orcid.org/0000-0001-5500-9828

María del Rocío Enríquez Rosasb 
http://orcid.org/0000-0002-7291-7075

a Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente, SNII I. Doctor en Teoría e Historia de Arquitectura por la Universidad Politécnica de Catalunya. Correo electrónico: apdf230174@live.com.

b Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente-Universidad de Guadalajara, SNII II. Doctora en Ciencias Sociales con especialidad en Antropología Social por el Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social, Occidente. Correo electrónico: rocioe@iteso.mx.


Resumen

Los estudios sobre envejecimiento, vivienda y ciudad han adquirido relevancia en las últimas décadas, en especial la modalidad del envejecimiento en casa, de la cual se tienen hoy diversos caminos metodológicos, la mayoría de orden cualitativo. Una de las complejidades de su puesta en práctica es la documentación del ambiente doméstico, las actividades cotidianas al interior y exterior de la vivienda, así como también el perfil de la persona. Se describe una metodología enfocada en el trinomio persona-vivienda-entorno urbano caminable, partiendo del principio de que constituye una unidad indisociable y simbiótica donde pueden ser promovidas autonomía, socialización, salud psicosocioemocional y autocuidado. Se construyó una base de datos con entrevistas, fotografías, mapa del área inmediata y una planta arquitectónica esquemática de la casa, que fue analizada por un grupo multidisciplinario de investigadores. El proceso metodológico, puesto a punto y aplicado sobre 18 casos de estudio, permite analizar el ambiente doméstico bajo la perspectiva gerontológica y ofrece posibilidades para futuras directrices de una producción habitacional resiliente para población en “proceso de envejecimiento”.

Palabras clave: envejecer en el lugar; vivienda; entorno urbano caminable; salud psicosocioemocional; metodología de la investigación cualitativa; espacio público caminable

Abstract

Studies on aging, housing, and city have gained relevance in the last decades, especially the modality of aging at home, of which today there are several methodological paths, most of them of qualitative order. One of the complexities of its implementation is the documentation of the domestic environment, the daily activities inside and outside the house, as well as the profile of its inhabitant. A methodology focused on the trinomial person-housing-walkable urban environment is described here, based on the principle that they constitute an inseparable and symbiotic unit where autonomy, socialization, psychoemotional health, and selfcare can be promoted. Interviews, photographs, a map of the immediate area, and a schematic architectural plan of the house are recorded in a computerized database, facilitating the collaborative work of a multidisciplinary group of researchers. The methodological process, fine-tuned and applied to 18 case studies, shows the ability to lay the foundation for a deep understanding of the domestic environment from a gerontological perspective. The study process also opens a possible analytical path for future guidelines for resilient housing production at the request of an aging population.

Keywords: aging in place; housing; walkable urban environment; psychemotional health; qualitative research methodology; public walkable space

Introducción

La cantidad actual de estudios académicos sobre vejez y envejecimiento es abrumadora. Apenas, Google Académico registra más de 4 millones de entradas relacionadas con la palabra aging, entre los que se despliega una amplia diversidad de temas que van desde demografía, nuevos productos y mercado inmobiliario hasta pensiones, cuidados familiares, cultura del envejecimiento o programas de gobierno. Las aproximaciones de investigación son tan amplias como el problema.

Entre estos, en las últimas décadas el hábitat se ha consolidado en una línea bajo nombres como gerontología ambiental, geografía gerontológica o geografía del envejecimiento, lo cual contribuye en la identificación y entendimiento de los desafíos asociados del envejecimiento en contextos específicos.

Las bases de la gerontología ambiental empezaron a sentarse desde los años setenta, con estudios pioneros como el de Lawton y Nahemow,1 que introdujeron la teoría del ambiente, que han alcanzado a ideas aplicables al diseño ambiental, el proyecto habitacional y su comunidad, e incluye la planificación urbana como formar de incidir directamente en la autonomía y el bienestar de personas mayores. Según la teoría, el ambiente debía guardar un equilibrio en su papel como facilitador, pero al mismo tiempo debía desafiar, es decir, incitar a la persona mayor a realizar actividades de forma autónoma; debía ejercerse cierta “presión ambiental” para que mantuviera sus “competencias”.2

Posteriormente, en un abordaje directo del espacio en su conexión con la longevidad, Phillipson y Biggs3 abordaron la diversidad de experiencias de envejecimiento en entornos geográficos concretos. Ambos identificaron a la ubicación geográfica y la cultura local como influyentes importantes en las interacciones sociales y la calidad de vida. Estudios de caso revelaron patrones de movilidad, participación social y acceso a servicios de atención médica, resaltando la importancia de considerar el contexto geográfico en la investigación gerontológica. Poco después surgió el término geografía gerontológica,4 que hace un abordaje del planeamiento y organización de las comunidades y de ciudad desde la perspectiva del envejecimiento.

Entre las estrategias de adecuación del espacio urbano al envejecimiento se ha identificado de forma muy específica la movilidad personal como un punto focal, algunas veces traducido como la caminabilidad del lugar -del inglés walkable-, entendida como las propiedades físicas y sociales de una zona de aproximadamente 800 metros de radio a la casa que facilita y promueve actividades a pie para que el adulto mayor “pueda continuar vivienda en su comunidad o barrio con un cierto grado de independencia mejor que en un asilo o similar”.5 Esto se ha convertido, incluso, en una opción para políticas públicas.6 Los conceptos actuales de envejecimiento activo y envejecimiento saludable, creados por la Organización Mundial de la Salud (OMS), consideran aspectos del entorno espacial en estos sentidos.

Adicionalmente, hoy, el envejecer en el lugar -o aging-in-place- es reconocido como una de las alternativas principales, pues el “envejecer en casa no es sólo popular entre los responsables políticos, sino también parece ser la opción preferida entre la población en general”.7 Desde el punto de vista de la persona es importante considerar cómo esta modalidad es capaz de preservar el apego emocional al hogar o al barrio, que suele tener un peso importante en el equilibrio psicoafectivo. Memorias e identidad se encuentran entrelazadas a los espacios y representan parte esencial de la vida cotidiana e incluso identidad de la persona. La casa es frecuentemente la trayectoria de una vida. Quizá la casa familiar ahora es convertida en “nido vacío”, con importantes recuerdos para la persona. Algunos autores sostienen que particularmente los adultos mayores tienen un muy desarrollado y sofisticado sentido del lugar.8

Como es natural, la investigación en esta modalidad ha registrado un aumento considerable de trabajos. Entender las necesidades de las personas mayores dentro de sus hogares y medir las capacidades resilientes de adaptación dentro del stock de vivienda, se ha convertido en un tema prioritario. Hay tipologías de vivienda que pueden adaptarse al proceso de envejecimiento de su usuario, pero hay otras que no. De la misma forma, hay entornos urbanos que generan ambientes de apoyo a la autonomía, con una diversa y amplia oferta de servicios, además de oportunidades de contacto social. Sin embargo, también hay entornos monofuncionales y oferta limitada, que suelen aumentar las posibilidades de una dependencia precoz y la consecuente reclusión, como es en el modelo de suburbio americano.

A continuación se describe un proceso metodológico que permite una aproximación cualitativa al estudio del hábitat de personas mayores, encaminado a entender su desempeño en la vida cotidiana, pero con posibilidades de identificar futuras dificultades que emergen desde las propias limitaciones de la vivienda, el entorno y el proceso de envejecimiento del usuario. La metodología fue puesta en práctica entre 2019 y 2022 dentro del Laboratorio de movilidad reducida y 3ª edad, proyecto de investigación compuesto por un grupo interdisciplinario de investigadores. Bajo dicho proceso fue observada una muestra de 18 casos de estudio. Si bien, los resultados arrojados no pueden ser conclusivos, lo que se ha observado es la capacidad y potencialidad de la metodología en términos de investigación.

El trabajo pretende apoyar la línea de investigación de la gerontología ambiental, pero sobre todo de cara a las observaciones que ha recibido por su sesgo cultural hacia culturas nórdicas -origen de la mayor parte de los estudios-, donde tanto la estructura urbana como los comportamientos se distancian del contexto latinoamericano en general. Un estudio reciente9 identifica “problemas derivados del reduccionismo analítico y la simplificación de los modelos teóricos sobre la adaptación ambiental y el envejecimiento”.10 El trabajo menciona que “existe además un conocimiento limitado de las interacciones persona-ciudad y las estrategias de adaptación ambiental encaminadas a impulsar el envejecimiento activo y saludable en el lugar”, por lo que es necesario proponer “estrategias de adaptación ambiental para el envejecimiento activo en el lugar, a partir de la evaluación de los activos personales”.11

Estudios sobre metodologías de estudio del hábitat para personas mayores

Lejos de existir una metodología paradigmática para el estudio del envejecimiento en casa, existen ciertos lineamientos comúnmente seguidos que pueden ser reconocidos a partir de aquel género de literatura académica y de revisión bibliográfica temática. Se trata de estudios enfocados en literatura académica publicadas en bases de datos en línea y que son observadas con plataformas de análisis de software tipo QDA (Qualitative Data Analysis). Se trata de un software encaminado a análisis de textos, imágenes o videos o audios a los cuales se les imponen códigos o etiquetas y que permite, después, recopilar datos de forma temática. El origen de estas plataformas data desde los años ochenta. Actualmente existen diversos productos, entre lo que se pueden mencionar los principales: Atlas Ti y MaxQDA.

Se puede citar un trabajo de Rosenwohl-Mack et al.12 que aborda publicaciones estadounidenses de las tres últimas décadas, que es seleccionado bajo la entrada aging in place. La recopilación inicial alcanzó mil documentos, los cuales fueron reducidos en un proceso posterior de filtraje a una muestra de 38 y que fueron sometidos a un “estudio cualitativo meta-etnológico” de nociones y premisas.

El trabajo reconoció un modelo conceptual subyacente en las metodologías que giran en torno a la noción del agency, traducible como “grado de determinación”, el cual definen como

la capacidad de los adultos mayores de tomar decisiones sobre su vida, tanto en lo que respecta a la cuestión general de si envejecer en casa o trasladarse a un entorno institucional de apoyo, como a las decisiones cotidianas sobre cómo se ve y se siente el envejecimiento en casa en la práctica.13

Según los autores, el grado de determinación actúa en tres dimensiones. Una es la fortaleza física y capacidad cognitiva para influir en su espacio personal mas inmediato, como son las Actividades Instrumentales de la Vida Diaria; otra es el capital social, estrechamente relacionada con la definición de quién es la persona que ejercerá los trabajos de cuidado, y una tercera dimensión referente a la gestión de sus propios recursos financieros. Lo importante es no perder de vista que estas funcionan como un ecosistema integrado, y que cuando una de estas dimensiones se ve mermada en el proceso del envejecimiento, hay un impacto en la vida cotidiana de la persona. Surge una brecha entre ideales, preferencias de la persona y la realidad de su hogar, lo cual se traduce en sensaciones de inseguridad e dificultad de conexión social, y crea impacto en la identidad personal y su apego al lugar: hogar y barrio. Estudios de sociología y antropología han identificado desde los años setenta las conexiones emocionales de una persona con su espacio, y agregan a la noción de un “espacio” físico la dimensión social, pues pasan a referirse a este con la palabra “lugar”.14

El eje del problema, según se explica, está en la identificación de estado del grado de determinación y sus amenazas constantes. Así, por ejemplo, la identidad personal amenazada genera angustia frente a la pérdida de funciones y responsabilidades. La falta de conectividad social genera aislamiento y reclusión. El apego al lugar genera desorientación emocional y verse amenazado por intrusiones en su espacio privado doméstico, como es el contacto excesivo, no deseado, con algunos miembros de la propia familia.

Independiente de lo acertado o útil que pueda resultar la noción del grado de determinación, el trabajo de Rosenwohl-Mack et al. apunta claramente a un abordaje cualitativo y multidisciplinario para la investigación del envejecimiento en casa. A la autonomía de la persona mayor -antes considerada eje central- se le han sumado otros aspectos, como las relaciones sociales afectivas, la salud emocional y la capacidad de autocuidado.

Lo mismo se puede encontrar también en un segundo trabajo similar de revisión de literatura académica basado en publicaciones de tres revistas tradicionales sobre vivienda, economía y sociedad, que aparecieron entre 2001 y 2018.15 Inicialmente se identificaron 300 artículos, con un filtrado final de 27 artículos después de aplicar una selección con criterio más riguroso, como el uso de metodología cualitativa exclusivamente y foco exclusivo en adultos mayores; es decir, no se incluyeron estudios que utilizaban la edad como variable independiente en su análisis. En el mismo sentido, los autores perciben también que si bien “la mayoría de los estudios sobre el envejecimiento en el lugar han utilizado métodos de investigación cuantitativa” y más recientemente “han pasado a utilizar métodos cualitativos para destacar la experiencia de los adultos mayores”,16 pueden ser clasificados bajo cuatro rubros: a) hábitos domésticos; b) percepción y satisfacción de la vivienda; c) políticas habitacionales, asequibilidad y adecuación; y d) formas de desarrollo del proyecto de la vivienda.

Dentro de los recursos de levantamiento cualitativo, el identificado como más recurrente son las entrevistas, aunque también trabajos basados en grupos focales y observación directa, y sobre todo, técnicas mixtas como es la fotoelicitación, que combina fotografías y entrevistas para identificar el desempeño del espacio para la socialización, particularmente porches, banquetas anchas o ventanas amplias. Una observación digna de mención es una tendencia, según los autores, a un abordaje del hogar desde una perspectiva cada vez más sociológica.

Curiosamente, estudios más recientes se han centrado en la importancia de las características ambientales exteriores […], la importancia de la proximidad entre los espacios sociales, las unidades de vivienda de los residentes y los senderos diarios para caminar […], los planos de planta organizados centralmente y los senderos transitables serían útiles para la vida social y la vida independiente en una comunidad de jubilados.17

Una conclusión que se puede extraer de los trabajos arriba abordados es que coinciden en que a) hay un número significativamente creciente de estudios de la vivienda de personas mayores, sobre todo con metodologías cualitativas; b) el abordaje es multidisciplinario e interdisciplinario, utilizando diversas dimensiones o ejes; c) los aspectos sociales tienen preponderancia en estudios gerontológicos sobre ambiente doméstico.

Hasta hace algunas décadas las investigaciones más comunes desde el campo de la arquitectura y adultos mayores solían circunscribirse a aspectos físicos y materiales abordando la accesibilidad universal o, si acaso, la autonomía. Esto parece ahora tomar un nuevo camino investigativo, incorporando una noción más amplia de lo que es el ambiente doméstico y personas mayores. Para ello, estudios cualitativos, basados en técnicas mixtas -entrevistas, fotografías, mapas, plantas arquitectónicas- pueden ser capaces de documentar la estructura espacial y su usuario: la persona en su casa y en su entorno urbano.

Propuesta de metodología cualitativa para el estudio del hogar de personas mayores

Entre 2019 y 2022 se desarrolló un estudio cualitativo dentro de la línea del envejecimiento en casa dentro del proyecto Laboratorio de movilidad reducida y 3ª edad, aplicado dentro del Área Metropolitana de Guadalajara, en México. El objetivo era generar la recopilación de datos mediante un proceso analítico para entender tanto el desempeño de vivienda como su entorno inmediato, alcanzable a pie, y también a su habitante, entre los que se consideró solo a perfiles de 65 años y más.

El cuadro de colaboradores estaba compuesto por diez investigadores de campos de distintitas disciplinas -arquitectura, diseño, psicología, antropología y sociología- y sus asistentes, los cuales estaban inscritos dentro de cuatro ejes analíticos: a) vivienda y autonomía; b) entorno urbano caminable a la vivienda y autonomía; c) salud psicoafectiva del ambiente, y d) prácticas socioculturales de autocuidado y cuidados familiares dentro de la vivienda. La autonomía es la capacidad de mantener las actividades de la vida diaria sin necesidad de apoyo de otra persona. El entorno caminable se refiere territorio que una persona es capaz de dominar cotidianamente, regularmente inscrita dentro de un radio de 800 metros. alrededor de la vivienda. La salud psicoafectiva son los aspectos afectivos y confidenciales que la persona puede tener en su ambiente social. Autocuidado y cuidados familiares designan los hábitos necesarios para el mantenimiento de la vida diaria, siendo el primero autoministrado y el segundo con apoyo de consanguíneos.

Uno de los desafíos encontrados era referente a la organización y estructuración de la información, que debía facilitar una dinámica fluida para análisis y dentro de un proceso colaborativo. La metodología descrita a continuación es la resultante y que llegó a aplicarse en 18 casos de estudio de hogar y persona mayor.

Descripción del proceso metodológico

Una de las dificultades del análisis cualitativo del hábitat para personas mayores fue la forma de representación del material documental. Una descripción verbal de la vivienda y entorno urbano resulta insuficiente para la interpretación espacial, sobre todo cuando se considera la amplitud del significado de un ambiente gerontológico: capital social, aspectos psicosociales, apego al hogar o barrio. Buscando cubrir múltiples perspectivas sobre la vivienda y entorno urbano inmediato, se contemplaron formas metodológicas cualitativas mixtas.

El principal activo de la investigación fue una entrevista semiestructurada, compuesta por 45 preguntas cuyo modelo fue generado de forma colaborativa entre todo el equipo de investigadores, esencialmente enfocado en la persona y su ambiente social. No obstante, complementando la documentación del hábitat, un segundo activo relevante fue un levantamiento fotográfico del interior de la vivienda y de su entorno urbano, con el cual aspectos que no habían surgido en la entrevista podían ser identificados.

Cabe mencionar que el trabajo se desarrolló principalmente durante el periodo de pandemia del COVID-19, lo que imposibilitó la presencia física en las viviendas de entrevistados. Se tuvieron que realizar la mayor parte de las entrevistas telefónicamente o en videoconferencia, y para documentar el interior de vivienda, se obtuvieron fotografías, croquis o vídeos que enviaba el mismo entrevistado.

En una segunda etapa de procesamiento del material, se generaba, por un lado, un mapa del área alrededor de la vivienda en un recorte de 500 metros -considerado territorio reconocido pasible de ser cubierto a pie.18 Rutas y destinos frecuentes, identificados en la entrevista, eran localizados sobre el mapa, lo que se complementaba con la indicación de puntos de colores que correspondían a la oferta de servicios existentes extraídos de Google Maps (comercio, bancos, parques, etc.). El mapa ofrecía la posibilidad de reconocer y, de cierta forma, evaluar, en un vistazo, la cantidad y diversidad de oferta de servicios, así como la capacidad del entorno para apoyar la autonomía de las personas mayores. La información era completada con un diagrama de recorridos desdoblados en una línea recta, a escala, lo que facilitaba el reconocimiento de alcance de las caminatas frecuentes, y se diferenciaban los desplazamientos motorizados y a pie.

Elaborado por Laboratorio de Movilidad Reducida y 3ª Edad con plataforma FileMaker.

Imagen 1 Ejemplo de mapa y diagrama de recorridos desarrollados por cada caso de estudio 

Por otro lado, con el conjunto de fotografías, video o croquis de la vivienda se alcanzaba someramente a inferir la estructura espacial y la tipología de la vivienda. Así, con apoyo en Google Maps y Google Street se podía conocer el perímetro de la edificación, el número de niveles. Contrastando todo el material, se trazaba una planta esquemática de la vivienda con apoyo del software para dibujo técnico AutoCAD.

Elaborado por Laboratorio de Movilidad Reducida y 3ª Edad con AutoCAD.

Imagen 2 Ejemplo de planta esquemática arquitectónica inferido sobre un conjunto de fotografías del interior y exterior 

El registro de casos de estudio se completaba por un cálculo de índices numéricos de diferentes aspectos, tales como el nivel socioeconómico, en el que se utilizó el método de la Asociación Mexicana de Agencias de Inteligencia de Mercado y Opinión Pública (AMAI) o el del Índice de Masa Corporal (IMC) de la persona para detectar casos con obesidad, que podía reducir la movilidad a pie en el entorno inmediato dentro del barrio.

Elaborado por Laboratorio de Movilidad Reducida y 3ª Edad con FileMaker.

Imagen 3 Ejemplo de representación de índices socioeconómico y masa corporal en software para gestión de base de datos 

El cálculo de índices incluyó también algunos de los especializados en gerontología, basados en cuestionarios de ampliación simple,19 de los cuales se seleccionaron aquellos con potencial de aportar claves para medir el desempeño del hábitat con respecto a la persona:

  • Índices relacionados con autonomía:

    Barthel-Actividades de la vida diaria básicas

    Lawton/Brody-Actividades de la vida diaria instrumentales

  • Índices relacionados con capital social:

    Guijón-Apoyo social familiar

    Duke/unk-Apoyo social funcional (apoyo afectivo y confidencial)

  • Índice relacionado con salud física:

    Envejecimiento activo-Tipo de envejecimiento saludable o patológico

Para integrar todo el conjunto de información se utilizó una plataforma informática multisoporte de base de datos (FileMaker), la cual permitió integrar archivos de audio de entrevista, su transcripción e imágenes -fotografías, mapas y planta arquitectónica-, así como los índices mencionados.

Cada caso de estudio -persona y hogar- constituía un registro y una ficha. La plataforma estaba permanente on-line, por lo que se convirtió en un concentrador y organizador de datos con acceso simultáneo de diferentes colaboradores de la investigación.

Fuente: Laboratorio de Movilidad Reducida y 3ª Edad con FileMaker.

Imagen 4 Ficha de registro unitaria de levantamiento de datos de un caso de estudio 

Análisis e interpretación de datos levantados

Las entrevistas fueron procesadas con apoyo del software QDA Atlas Ti Cloud, que permite el trabajo colaborativo simultáneo. Para su análisis se utilizó un conjunto de 48 códigos repartidos en cuatro familias correspondientes a cada eje analítico del proyecto de investigación.

Las fotografías identificadas como relevantes -por su mención en la entrevista u observación directa- eran diagramadas, colocando en color ciertos aspectos. La planta esquemática de vivienda recibió un tratamiento similar, e indicaba con colores la interpretación de su funcionamiento.

Elaborado por Laboratorio de Movilidad Reducida y 3ª Edad con AutoCAD y Paint.

Imagen 5 Fotografías diagramadas, indicando aspectos de relevancia a partir del entendimiento del desempeño espacial y las actividades reportadas por el entrevistado. Algunas plantas esquemáticas eran también interpretadas y diagramadas 

Respecto a los índices gerontológicos, debido a que cada uno tiene su propia metodología y escala numérica -puntajes de máximos y mínimos son distintos-, se realizó una homologación con base a 100 puntos para facilitar su lectura. El resultado era transformado por la plataforma de la base de datos en gráficos de barras.

Elaborado por Laboratorio de Movilidad Reducida y 3ª Edad con FileMaker.

Imagen 6 Homogeneización de índices gerontológicos en barras para facilitar lectura 

El resultado del montaje de los gráficos fue que, en una rápida mirada, se podía tener un retrato sintético de la persona y de su ambiente. En los registros en que las gráficas de los índices tenían barras largas en lo correspondiente a autonomía (azul fuerte y azul claro), pero con barras cortas en los índices referentes a apoyo social (verde y naranja), se interpretaban como posibles casos problemáticos a futuro: sin dificultades hoy, pero que en unos años podían convertirse en “riesgo social”. Es decir, se trataba de una persona en buen estado físico y emocional, pero que previendo el avance de envejecimiento, estaría posiblemente desprovisto de apoyo social y compañía, y podría convertirse en una situación que vulnerara el bienestar de la persona mayor. La situación inversa -barras azules cortas, pero barra verde y naranja larga- significaba que la persona, a pesar de su dependencia, se encontraba bien acompañada, sin representar riesgo alguno aparentemente.

Se procedió posteriormente a la observación selectiva de la información de acuerdo con cada eje del proyecto, considerando la capacidad de generación de significados de cada dato. Para facilitar la consulta se realizó una selección de información creando cuatro subfichas de cada caso de estudio:

  • La subficha Vivienda recogía fotografías del interior de la casa, dibujo de la planta arquitectónica y la selección de algunos índices gerontológicos, siendo de particular interés el índice que mide la autonomía de las AIDV(Actividades Instrumentales Diarias de la Vida, índice Lawton-Brody).

  • La subficha Entorno se refería al espacio urbano circundante a la vivienda, e incluía un mapa del área exterior pasible de ser cubierta a pie. En esta se trazaron rutas frecuentes de la persona y la oferta de servicios disponibles en el área. El diagrama de desplazamientos, junto el índice de masa corporal -para detectar casos de obesidad- y registro de uso de dispositivos de apoyo a la movilidad -bastón, silla de ruedas o andadera- permitían detectar casos con dificultades de locomoción. Algunas fotografías del entorno, banquetas y destinos frecuentes contribuían al entendimiento del ambiente urbano.

  • La subficha Sociocultural incluía índices gerontológicos seleccionados sobre el capital social, como el denominado Apoyo social familiar (Duke-Unk) y Apoyo social-funcional (Gijón), los cuales eran contrastados con la entrevista. Los índices Duke-Unk y Gijón se refieren al capital social. El primero se dirige a medir la disponibilidad de compañía física inmediata, y el segundo, a compañía de apoyo psicológico, como es el afectivo y confidencial, pudiendo detectar casos de riesgo social.

  • La subficha de Salud psicoemocional contenía todos los índices gerontológicos y, además, un balance de las expresión de emociones positivas y negativas dentro de la entrevista. Dentro de las entrevistas, las emociones expresadas eran identificadas dentro de un codigos de emoción positiva o emoción negativa, y eran contabilizadas. El número resultante final podía ser mayor de un lado y otro, lo que era sintomático del estado de ánimo de la persona.20 El diagrama de recorridos ayudaba a identificar casos con distancias recorridas a pie importantes (indicio de hábito saludable).

Lado izquierdo: Ejemplo de ficha analítica de Vivienda. Izquierda: otras fichas de análisis Entorno, Sociocultural y Salud psicosocial. Elaborado por Laboratorio de Movilidad Reducida y 3ª Edad con FileMaker.

Imagen 7 Fichas utilizadas para el análisis de datos 

Cada subficha se incluía un campo de texto transcripciones de citas de la entrevista, identificados dentro de los códigos relativos al eje con apoyo del software QDA Atlas Ti. Así, por ejemplo, la subficha Vivienda integraba cajas de texto con las citas etiquetadas con los códigos sobre las Actividades Diarias de la Vida (ADV), como ADV-limpieza o ADV-Cocinar.

El conjunto de citas extraídas de la entrevista, junto con las imágenes y el mapa, ofrecían un panorama completo del material, enfocando su lectura según el eje. La interpretación de datos era facilitada a partir de una mirada concentrada y selectiva del levantamiento. El proceso analítico era ágil y rápido, lo que facilitaba el trabajo del investigador, cuyo resultado era registrado en una ventana localizada al centro de cada subficha, y generaba un texto analítico según su perspectiva disciplinaria.

Como práctica académica del equipo interdisciplinario de trabajo y para incentivar la interacción del análisis de cada eje, los investigadores se reunían mensualmente en un espacio de debate para un entendimiento en clave colaborativa de cada caso de estudio.

Algunos hallazgos de la aplicación metodológica

El resultado de la aplicación metodológica fue un entendimiento de cada caso de estudio sobre la base de una simbiosis de la persona y su hábitat. El ambiente podía colaborar o obstaculizar a la persona, incidir en sus estados de ánimo o en su autonomía. Con la explicación metodológica se observó un potencial significativo para obtención de resultados en una aplicación ampliada a más número de casos de estudio. A forma de demostración, se pueden mencionar algunos hallazgos relevantes, que serán objeto de análisis en artículos subsecuentes:

  • Entre las tipologías de vivienda que daba mejor respuesta a necesidades específicas -apoyo a la autonomía y acompañamiento social- se encontró, por ejemplo, la organización en dos viviendas superpuestas con una escalera externa independiente para la unidad superior. En dos casos de estudio se identificó esta disposición, con lo que se pudo observar cómo la persona mayor, alojada en la vivienda al nivel de la calle pública -más accesible-, podía contar con compañía de sus vecinos en la vivienda superior. En ambos casos eran familiares relativos a la persona mayor, y podía disponer apoyo social a la mano en cualquier momento. En otros casos, el entrevistado contemplaba una mudanza de domicilio en el futuro próximo ante la inviabilidad de seguir residiendo ahí. Se trata de una modalidad que en otros países ha sido ya reconocida y que recibe incentivos fiscales.21 Recientemente se ha propuesto en Guadalajara incentivar estructuras semejantes a la descrita, aunque sin la perspectiva gerontológica, en una búsqueda más bien por densificar el centro de la ciudad.22

  • La estructura de organización más problemática fue identificada en aquellas viviendas de dos niveles, con la zona íntima en la parte superior. La escalera -generalmente estrecha- constituía un obstáculo insalvable a la movilidad. Ante la imposibilidad de improvisar un dormitorio en planta baja y la ausencia de baño completo en dicho nivel, uno de los casos de estudio había improvisado un montacargas de tipo industrial -en vez de elevador de pasajeros, más costoso- en un patio de luces.

  • Las personas mayores suelen tener un espacio donde hay una mayor permanencia. Estos suelen ser elegidos por diversos atributos, como es el control visual sobre la puerta de acceso -recepción, zaguán, porche- y se caracterizan por estar equipadas con un gran cantidad de objetos personales -TV, tejido, libro, lentes-. No obstante, en este punto de la casa es indispensable un teléfono a la mano, pues constituye una fuente de tranquilidad emocional y de mitigación de riesgos. Cuando la edad es más avanzada, más se acusa un fenómeno de “anclaje” de la persona a un espacio determinado. En dos de los casos se identificó este en la zona de conexión con el exterior de vivienda: una recepción y un garaje. En otro caso, en el área de servicio, donde pasaba un largo tiempo del día dedicado a las AIDV.

  • Por otro lado, se observó repetidamente una búsqueda visual directa desde el interior de la casa hacia la calle pública, generalmente en los intersticios entre lo estrictamente público y lo privado, como lo podía ser un garaje abierto, un recibidor o jardín al frente. En los casos observados, la persona solía pasar largas horas ahí contemplando el movimiento de la calle. El efecto hace pensar en un entendimiento distinto de la privacidad, casi opuesto al de la vivienda familiar tradicional que busca un celoso resguardo de su interior.

  • El perfil del entorno inmediato incide directamente en el número de salidas de casa y distancias de los recorridos en una clara correlación. Cuanto mayor oferta y diversidad de servicios, había una tendencia de mayor frecuencia de salidas de casa y también con distancias mayores de recorridos. De hecho, dentro del levantamiento, el caso de estudio con mayores distancias de recorridos y más número de salidas de casa fue el que más puntos de servicios tenía en el mapa, aunque era uno de los casos de edad más avanzada (82 años), con problemas de obesidad y en silla de ruedas.

  • El COVID-19 tuvo un impacto en la salud psicoemocional. No obstante, la presencia de dispositivos y redes digitales solventó de forma significativa la carencia por la posibilidad de mantener contactos, entre ellos, el WhatsApp fue el más recurrido. En uno de los casos se declaraba que, al no poder salir de casa, el internet se había convertido en prioridad, siendo la “fuente de felicidad” a ser conservada a toda costa, aún bajo un presupuesto ajustado.

Conclusiones

Aunque el equipo de trabajo incluía integrantes de diferentes disciplinas, el trabajo aún puede alcanzar mayor grado de interacción entre los diferentes ejes. Se puede considerar un trabajo esencialmente multidisciplinar, aunque hay ciertas bases para alcanzar la interdisciplinariedad y, más adelante, la transdisciplinariedad. Es decir, la metodología aquí planteada parece asentar unas bases con capacidad de generar una mirada sobre el habitat y la persona más allá de una única perspectiva de un área de conocimiento. Basta leer el texto analítico de las cuatro subfichas comentadas anteriormente para intuir la posibilidad de generación de miradas integradoras que abarquen al problema en toda su complejidad y más allá de un solo campo de conocimiento.

Los espacios de reunión y debate sobre los casos de estudio fueron identificados como áreas de oportunidad en este sentido, y en su ausencia, el trabajo hubiera arrojado resultados un tanto pulverizados por eje. Es necesario abrir un espacio para buscar reunificar las explicaciones una vez analizado el material, y el debate multidisciplinario puede ser el camino inicial.

Quizá, lo que puede colocarse como base es el montaje y estructura de organización de la información del levantamiento, pues es a partir de ahí que pueden abrirse el intercambio entre diferentes perspectivas de campos de estudio. La base de datos, que posibilita acceso simultáneo a todos los colaboradores del equipo, facilitó sin duda este trabajo en clave interdisciplinar.

Por otro lado, existe otra posibilidad, aun sin explorar, de hacer un abordaje distinto al material levantado, en una mirada no estrictamente cualitativa. Se trata de hacer una mirada transversal de todos los casos de estudio en conjunto, es decir, la muestra completa. El software utilizado de la base de datos ofrece esta posibilidad. Y aquí podría pensarse en elevar su examinación en una escala distinta, con posibilidad de generar observaciones a nivel de comportamientos de un colectivo.

Hay también otra línea de mejora metodológica, la cual busca profundizar en el estudio cualitativo de los casos de estudio, entre la cual se puede considerar la incorporación de material adicional en el levantamiento de campo. Uno de estos es la realización de microlevantamientos, donde se registre fotográficamente y mediante dibujos esquemáticos, objetos, utensilios y mobiliario personales en los ambientes, buscando describir con detalle. Objetos cotidianos suelen tener significados profundos para las personas mayores -memorias afectivas significativas- y ser parte identitaria del espacio y su usuario. Este material permitiría una aproximación antropológica del espacio.

En relación con los índices gerontológicos, hay aún posibilidad de explorar mejoras, entre estas, explorar el cuestionario Vida Diaria del Anciano, vida, que incorpora aspectos relativos al ambiente y estructura espacial de la vivienda. Este ha sido desarrollado en el contexto español y no presenta el conocido sesgo cultural y de género de su antecedente, el índice Lawton-Brody, que se utilizó en el proyecto, y que, en caso de dar resultados positivos, se podría sustituir.

Sobre el estudio de uso del entorno inmediato, el levantamiento de datos contempla recopilar los desplazamientos de forma más precisa, no solo por un reporte verbal en la entrevista, sino con mediciones utilizando datos del gps del smartphone. Al respecto, hay una cantidad significativa de literatura académica con reportes de estudios basados con dichos datos, los cuales han permitido entender las variables del entorno que incitan o inhiben caminatas diarias y el envejecimiento activo y que suelen ser un tanto sutiles, como una sombra o un banco para sentarse. No obstante, no se han detectado aun estudios equivalentes en contextos latinoamericanos, donde la inseguridad en el espacio público suele imperar.

Por último y como una posible ampliación de ejes analíticos, la movilidad motorizada es otro aspecto relevante del uso del territorio que podría incorporarse, sobre todo conociendo las limitaciones y obstáculos que presenta en la ausencia de infraestructura planeada sin accesibilidad, como suele ser en el contexto latinoamericano.

Se pretende explorar todas estas variables y, en la medida de lo posible, incorporarlas y evaluarlas, en clave cualitativa, dentro de un nuevo proyecto previsto para finalizar en 2025, titulado Laboratorio del hábitat para las personas mayores.

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1 Mortimer Powell Lawton y Lucille Nahemow, “Ecology and the aging process”, en The psychology of adult development and aging, ed. por Carl Eisdorfer y Mortimer Powell Lawton (Estados Unidos: American Psychological Association, 1973).

2Mortimer Powell Lawton, “Environmental Change: The Older Person as Initiaton and Responder”, en Trasitions on Aging, ed. por Nancy Datan y Nancy Lohmann (Nueva York: Academic Press, 1980).

3Chris Phillipson y Simon Biggs, “Modernity and Identity: Themes and Perspectives in the Study of Older Adults”, Journal of Aging and Identity 3 (1998).

4Mark Skinner, Gavin Andrews y Malcolm Cutchin, “Introducing Geographical Gerontology”, en Geographical Gerontology (Estados Unidos: Routledge, 2017).

5Davey et al., citado en Janine L. Wiles et al., “Older people and their social spaces: A study of well-being and attachment to place in Aotearoa New Zealand”, Social Science & Medicine 68, núm. 4 (2009).

6“Walking, talking, and thinking about brain and body health”, National Institute on Aging (24 de mayo de 2017), http://www.nia.nih.gov/news/walking-talking-and-thinking-about-brain-and-body-health (consultado el 1 de diciembre de 2023).

7Amy Rosenwohl-Mack et al., “A new conceptual model of experiences of aging in place in the United States: results of a systematic review and meta-ethnography of qualitative studies”, International Journal of Nursing Studies 130 (marzo de 2019).

8Tuan Yi-fu, Topophilia: A Study of Environmental Perception, Attitudes, and Values (Estados Unidos: Columbia Univesity Press, 1974).

9María Trinidad García-Valdez, Diego Sánchez González y Rosario Román Pérez, “Envejecimiento y estrategias de adaptación a los entornos urbanos desde la gerontología ambiental”, Estudios Demográficos y Urbanos 34, núm. 1 (enero-abril de 2019).

10García-Valdez, Sánchez González y Román Pérez, “Envejecimiento”, 103.

11García-Valdez, Sánchez González y Román Pérez, “Envejecimiento”, 103.

12Rosenwohl-Mack et al., “A new conceptual model”, 1-3

13Rosenwohl-Mack et al., “A new conceptual model”, 29.

14Cfr. Josep Muntañola, Topogénesis (Barcelona: Universidad Politécnica de Catalunya, 2000).

15Eunju Hwang, Kathleen Parrott y Nancy Brossoie, “Research on Housing for Older Adults: 2001 to 2018”, Family and Consumer Sciences Research Journal 47, núm. 3 (marzo de 2019).

16Hwang, Parrott y Brossoie, “Research”, 206.

17Hwang, Parrott y Brossoie, “Research”, 206.

18Kim Dovey y Eleck Pafka, “What is walkability? The urban DMA”, Urban Studies 57, núm. 1 (2020).

19“Escalas e instrumentos para la valoración en Atención Domiciliaria”, Generalitat Valenciana, 2004, https://www.san.gva.es/es/documents/246911/251004/V.3785-2004.pdf (consultando el 1 de febrero de 2022).

20Cfr. Emma Urbina-Aceves et al., “Análisis descriptivo de la movilidad, emociones y salud en la referencia verbal de adultos mayores”, Psicología y Salud 34, núm. 1 (2024).

21Alejandro Pérez-Duarte Fernández y Bruno Cruz Petit, “Gerohabitación, cohabitación, indeterminación: tres estrategias de proyecto para la tercera edad”, Proyecto, Progreso, Arquitectura, núm. 16 (mayo de 2017).

22Cfr. Instituto Municipal de Vivienda, “Reglas de operación para el programa de desdoblamiento habitacional” (Guadalajara: Gobierno de Guadalajara, 2020), http://imuvigdl.gob.mx/descargas/banners/multiplica_vivienda.pdf (consultado el 3 de febrero de 2022).

Recibido: 27 de Junio de 2023; Aprobado: 31 de Enero de 2024

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