A través del tiempo, el ser humano ha hecho uso de las plantas para cubrir sus necesidades primordiales como la alimentación y la salud. Dentro de esa búsqueda de recursos vegetales encontró un grupo de plantas con efectos estimulantes que generaban cambios en su percepción y estado de consciencia, algunas de las cuales adquirieron posteriormente un carácter sagrado dentro de diferentes religiones (Fagetti 2023, Rosso 2024). Algunas de estas especies poseían a la par propiedades medicinales, incluso para enfermedades que sólo tienen explicación bajo una construcción social basada en factores simbólicos y estructurales locales, como las de filiación cultural (Santiago-Martínez et al. 2024).
Por milenios el uso de plantas psicoactivas consideradas sagradas por pueblos originarios y conocidas como mágicas o enteógenas por la cultura occidental, han formado parte de prácticas ancestrales en numerosos grupos en todo planeta (Schultes & Hofmann 2000). Las plantas sagradas pertenecen a un conjunto de recursos con atributos psicoactivos que forman parte del patrimonio intangible de los pueblos indígenas (De Orellana 2017, García 2022, Fagetti 2023). Desde la etnología se consideran tres criterios para definir a una planta como sagrada: a) ser elemento principal entre el sistema mitológico a través del cual las sociedades se pueden llegar a explicar su origen y cualidades; b) la labor que desempeña en las ceremonias, ritos y fiestas; y c) su empleo curativo para enfermedades corporales o culturales (Porras-Carrillo 2014). Desde la perspectiva indígena, la importancia cultural de una planta va más allá de su utilidad, ya que incorpora una conciencia de respeto hacia ella y un sentido de arraigo hacia la comunidad, su contexto histórico y sus seres queridos (Leigh 2021).
En el continente americano las plantas sagradas tuvieron una profunda significación para los grupos originarios, alcanzando un total de casi 100 especies para este fin (Bussmann 2016). Mediante ellas se podía encontrar solución a problemas individuales y colectivos, debido a que su empleo permitía diagnosticar enfermedades, propiciar bienestar, decidir cuándo sembrar y cazar, auxiliar en el arte de la adivinación, gestionar las relaciones entre pueblos, en ceremonias de iniciación marcando el cambio de la adolescencia a la adultez, entre otros fines (Bussmann 2016, Bye & Linares 2016, Glockner 2017).
Dentro de las plantas sagradas con mayor valor cultural en el continente americano se encuentra el tabaco (Nicotiana spp.), que ocupa un lugar prioritario tanto por la diversidad de especies utilizadas como por su papel multipropósito (Vásquez-Dávila et al. 2022). Tiene registros de considerable antigüedad por los pueblos de este continente para fines enteógenos, rituales e incluso medicinales, considerando en este último uso la cura de enfermedades somáticas y culturales. La evidencia más reciente sobre su uso en Norteamérica data de aproximadamente 12,000 años antes del presente (Duke et al. 2021). Desde Sudamérica hasta Canadá el tabaco ha sido usado en diversidad de formas (Winter 2000, Bye & Linares 2016). En México existen numerosas crónicas sobre su uso antes y después de la colonia. Fue distinguida como una planta sagrada o divina y formó parte de múltiples ceremonias, ritos y curaciones (Furst 1980, Barba-Ahuatzin 2004, Morales-Vázquez 2018, Renteria 2018).
Después de la invasión europea algunas plantas sagradas fueron desacreditadas y prohibidas, principalmente aquellas usadas con fines enteógenos y rituales (González 2012). El tabaco fue llevado a Europa con propósitos medicinales, lo que permitió su libre consumo (Sauret 1996). De manera posterior, su uso se popularizó hasta volverse una actividad recreativa para todas las clases sociales (Moreno-Coutiño & Coutiño-Bello 2012). En México, el proceso posterior a la colonia fue distinto. Para la obtención de mayores recursos económicos la corona decidió monopolizar la producción del tabaco, lo que se denominó “estanco”, volviendo ilegal su cultivo y comercialización. Para algunas comunidades originarias estos designios se consideraron autoritarios pues perturbaron el orden cultural y ecológico, ya que existía una agricultura de coexistencia asociada a una concepción del mundo (Moreno-Coello 2012, Morales-Vázquez 2018). Fue hasta mediados del siglo XIX que se logró liberar su producción de nueva cuenta (Moreno-Coutiño & Coutiño-Bello 2012).
A lo largo de la historia, aproximadamente 50 grupos originarios de Mesoamérica han empleado el tabaco en diversas prácticas culturales, utilizando al menos siete especies: Nicotiana alata Link & Otto, Nicotiana clevelandii A.Gray, Nicotiana glauca Graham, Nicotiana obtusifolia var. obtusifolia, Nicotiana plumbaginifolia Viv., Nicotiana rustica L. y Nicotiana tabacum L. (Winter 2000, Vásquez-Dávila et al. 2022). Entre estos grupos, el pueblo mazateco, autodenominado ha shuta enima, mantiene una estrecha y continua relación con N. tabacum (Incháustegui 2000, Marmolejo & Mata 2009). Este grupo es ampliamente reconocido por preservar un acervo de conocimientos ancestrales en medicina tradicional, destacando el uso de plantas consideradas sagradas dentro de su cosmovisión (Minero 2016).
Particularmente, Huautla de Jiménez, comunidad perteneciente a la región mazateca en el estado de Oaxaca, es distinguida por preservar el uso de la medicina tradicional y de mantener una concepción animista del mundo -creencia religiosa en la existencia de espíritus que animan cada ser, cosa o fenómenos natural- asociada a un acto de reciprocidad en el proceso de salud-enfermedad-atención (Suaste-Larrea 1998). No obstante, la globalización y modernización han tenido impacto en las generaciones más jóvenes, induciendo transformaciones en el estilo de vida de las personas (Giovannini & Heinrich 2009, Minero 2016); escenario común en otras sociedades tradicionales y modernas del país (Saynes-Vásquez et al. 2013, 2016, Pérez-Nicolás et al. 2018, Aparicio-Aparicio et al. 2021). En el tabaco es posible apreciar este tipo de cambios desde la invasión española, debido a alteraciones culturales en cuanto a su significación ritual, transformando su concepción sagrada hacia el uso profano y recreativo, para luego ser convertido en una mercancía industrializada (Porras-Carrillo 2014, Glockner 2017, Calderón 2018, Sánchez-Jiménez et al. 2020). De hecho, en algunos grupos originarios estas prácticas están en riesgo de perderse debido a la sustitución del tabaco tradicional por el tabaco comercial, la pérdida del conocimiento para cultivar las especies domesticadas, la conversión a otras creencias religiosas, entre otros factores (Winter 2000, Unger et al. 2006, Groark 2010).
La transformación en el uso y manejo de esta especie, al ser suprimida de su significación cosmogónica y adoptarla como un objeto lucrativo y adictivo, ha generado consecuencias nocivas para el ambiente y para la salud de los productores y consumidores (Porras-Carrillo 2014, Sánchez-Jiménez et al. 2020), lo que denota otro posible factor de cambio en la percepción de este grupo de recursos. Por ello se considera relevante analizar la relación que algunos grupos originarios, como los mazatecos de Huautla de Jiménez, actualmente preservan con el tabaco (N. tabacum), puesto que hay evidencia de que en algunas localidades de la región aún mantienen la distinción entre su uso tradicional (ritual/medicinal) y el uso recreativo (Winter 2000). Aportar información en este sentido reduciría la relación inversa entre la alta estima para los pueblos originarios de México y del continente con respecto al uso de Nicotiana spp. y la escasa investigación actual sobre el tema. Por ello documentar los conocimientos tradicionales y actuales que aún se preservan sobre N. tabacum puede brindar otra perspectiva sobre este complejo de especies, además de visibilizar el valor simbólico que N. tabacum ha tenido para los pueblos originarios a través de la historia.
Con base en lo anterior, la pregunta de investigación que guio el presente estudio es. ¿Cuál es la importancia del tabaco como planta sagrada en la cultura mazateca y qué factores socioculturales y demográficos explican su saliencia? En consecuencia, los objetivos a desarrollar fueron: i) documentar el conocimiento, usos y la cosmovisión mazateca asociada al tabaco, ii) determinar el valor cultural de esta especie, y iii) evaluar qué factores están asociados a la preservación de los saberes, prácticas y creencias. Se planteó la hipótesis que este recurso botánico aún forma parte importante en el contexto cultural mazateco, debido principalmente a la diversidad de usos dentro del entorno ritual y medicinal. Esta saliencia cultural será explicada sobre todo por las diferencias de edad entre los colaboradores locales y el ser hablante o no de su idioma primario, el mazateco. Por lo que en el contexto de la globalización y la modernidad esperamos que los jóvenes y no hablantes del idioma mazateco usen y conozcan en menor magnitud el tabaco en relación con los adultos y adultos mayores, y que presenten cambios en su percepción y cosmovisión comparados con el resto de los grupos etarios.
Materiales y métodos
Área de estudio. Los pueblos mazatecos están asentados en el noroeste de Oaxaca, parte sur de Puebla y oeste de Veracruz; área que forma parte de la cuenca del Papaloapan, la cual ocupa 35 municipios. El poblado Huautla de Jiménez es uno de estos municipios, y está ubicado entre las coordenadas 18º 03´ y 18° 15´ N y 96º 43´ y 96° 53´ O (INEGI 2010) (Figura 1). Se ubica a una altura sobre el nivel del mar que va desde los 1,100 a 1,800 m. Tiene clima semicálido húmedo con lluvias la mayor parte del año, con una temperatura promedio anual de 18.9 °C y una precipitación promedio anual de 2,750 mm. La vegetación dominante es bosque de coníferas y bosque mixto de encino (PDM 2016). Cuenta con un aproximado de 31,710 habitantes, siendo el 74.6 % población indígena mazateca; 14,618 hombres y 17,092 mujeres (INEGI 2020). La cabecera municipal concentra alrededor del 35 % del total poblacional (Minero 2016).
La identidad mazateca se encuentra determinada principalmente por el idioma, siendo Huautla de Jiménez uno de los dos municipios donde se halla la mayor cantidad de hablantes. La religión que se profesa principalmente es la católica (85.3 %, INEGI 2020) y en menor medida existen protestantes y testigos de Jehová (14.7 %, INEGI 2020), aunque existe un sincretismo donde se mezcla la religión con su forma tradicional de ver el mundo. Dentro de su cosmovisión, existen “dueños” o chikones de los elementos en la naturaleza, con quienes se ha constituido un respeto mutuo por los espacios manifestado por medio de rituales de reciprocidad (Suaste-Larrea 1998). Se puede considerar entonces que su visión del mundo es animista con fundamentos precoloniales, pues estiman que a todo en el entorno se le debe pedir permiso para manipularlo o utilizarlo. Dentro de sus principales fiestas están la de semana santa y el día de los fieles difuntos (Luna-Ruiz 2007). Cabe mencionar que Huautla de Jiménez ha sido de las regiones con asentamientos indígenas más exploradas desde el contexto etnomicológico y antropológico a nivel nacional (Suaste-Larrea 1998, Minero 2016, Hannon 2019), con limitadas aproximaciones académicas a la fecha sobre otro grupo de recursos bioculturales de alta importancia en la región, como las plantas sagradas. Figura 1.
Sistema de estudio. El género Nicotiana pertenece a la familia Solanaceae. A la fecha se han registrado 95 especies de este género distribuidas principalmente en el continente americano y en menor proporción en Australia, Polinesia y África (Winter 2000). De manera comercial, sólo dos especies son cultivadas, N. tabacum y N. rustica, siendo la de mayor importancia comercial la primera (Valdés de la Cruz et al. 2010). De hecho, N. tabacum es un anfidiploide o especie híbrida proveniente de Nicotiana sylvestris Speg. y Nicotiana tomentosiformis Goodsp. (Winter 2000, Oyuela-Caycedo & Kawa 2015).
En el continente americano existen algunas investigaciones sobre el uso tradicional del tabaco. Destaca su importancia como planta curativa en Sudamérica (Russell & Rahman 2020 Berlowitz et al. 2020), en su papel como recurso terapéutico, ritual y religioso en la vida de los mayas Tzeltales y Tzotziles de los altos de Chiapas, México (Groark 2010), así como en la simbología de sus usos entre los Nahuas de Guerrero, México (González 2012). Particularmente para Norteamérica (Canadá, EUA y México) se han registrado ~300 grupos originarios que hacen uso de diferentes especies del género Nicotiana, en tanto que para México el número se limita a un 10 % de este total (Winter 2000), aun cuando en territorio mesoamericano fue uno de los grupos de plantas sagradas más relevantes en contextos rituales, ceremoniales y curativos (De la Garza 2012, González 2012, Ángel & Viesca 2022).
Descripción botánica. El tabaco (N. tabacum) es una planta de cultivo anual, aunque también puede ser perenne. Su altura va de 1 a 3 metros. La raíz es fibrosa y presenta numerosas ramificaciones que pueden llegar hasta 30 cm de profundidad. Tiene tallo semileñoso, grueso, color verde mate y con pocas ramas. Sus hojas son elípticas o lanceoladas con un ápice acuminado, están cubiertas por tricomas y tienen una organización alterna alrededor del tallo. Las flores tienen cáliz cilíndrico de 12 a 20 mm, el color más común de la corola es rosa pálido, pero puede ir del blanco al rosa encendido o rojo, y mide de 4 a 5 cm de largo. El fruto es una cápsula ovoide bilobulada de 15 a 20 mm de largo, contiene numerosas semillas esféricas con superficie reticulada de 0.5 mm aproximadamente (Winter 2000).
Obtención de datos. Se diseñó un cuestionario para conducir entrevistas que integran información sobre el conocimiento, los usos y la cosmovisión de N. tabacum (Material suplementario), siguiendo la propuesta metodológica y analítica de la etnoecología (Toledo 2023). Se aplicaron 93 entrevistas semiestructuradas en la zona centro de la cabecera municipal de Huautla de Jiménez durante los meses de febrero del 2023 a mayo del 2024 entre los días viernes y domingo, debido a que los fines de semana es cuando se realiza el mercado y donde converge la mayor concentración de habitantes de las comunidades del municipio (Figura 1). Las entrevistas fueron hechas a colaboradores de múltiples localidades que dieron su consentimiento (Agua Canoa, Barrio Loma Fortín, El Carrizal, El Encinal, Loma Chapultepec, Los Pinos, Puente Hidalgo, San Andrés Hidalgo y Zongolica, así como algunos de otros municipios como Sta. Ma. Asunción, San José Tenango, Sta. Ma. Chilchotla y San Mateo Yoloxochitlán; Figura 1), para tener una representación regional sobre la percepción y cosmovisión de este recurso. Los 93 colaboradores fueron tanto mujeres como hombres con oficio de campesinos, comerciantes, maestros, vendedores de fuerza de trabajo y curanderos, y se eligieron de acuerdo con un número equivalente por categoría de edad, con base en la propuesta de INEGI (2020) sobre grupos etarios, misma que fue modificada para los propósitos de esta investigación. En total se conformaron tres grupos de edad, cada uno de n = 31 colaboradores: jóvenes (14 a 29 años), adultos (30 a 59 años) y adultos mayores (60 años en adelante).
Análisis de la información. Esta investigación se realizó bajo un método etnográfico utilizando técnicas como la observación directa y la aplicación de entrevistas semiestructuradas (Albuquerque et al. 2014, Narchi & Ruan-Soto 2023). En función de éstas, se obtuvo y sistematizó información sobre el conocimiento, usos y cosmovisión del tabaco. Con respecto a los usos del tabaco, éstos se agruparon con base en las definiciones y criterios de las categorías de uso propuestas por Argueta et al. (1992), en donde el uso mágico-religioso refiere a su empleo por médicos tradicionales, brujos, curanderos y población en general, para auspiciar procesos de adivinación y sanación mediante los cuales se conocen las causas de una enfermedad (somática o de filiación cultural) o un conflicto y cómo remediarlos; razón por la que es equiparable al contexto ritual. Por su parte, el uso medicinal-terapéutico se consigna al tratamiento de enfermedades corporales y orgánicas concebidas dentro de los sistemas tradicionales y comunitarios de salud. Al interior de cada categoría de uso se ordenan los usos por el número de menciones proporcionado durante las entrevistas. Las formas de empleo se describen de manera general para todos los usos mencionados por categoría.
A partir de los datos adquiridos también se elaboró un índice de importancia cultural. Cabe precisar que la importancia cultural de los recursos vegetales no sólo refiere a la estimación de un valor asociado a fines utilitarios (Turner 1988, Stoffle et al. 1990, Coe & Gaoue 2020), sino que debe incluir parámetros (cuali y cuantitativos) intangibles relacionados con el simbolismo, la cosmovisión y los conocimientos de las plantas para un grupo cultural (Leigh 2021, Leonti 2022). Por ello, en el presente estudio construimos un Índice de Importancia Cultural (IIC) a partir de las propuestas previas de Lajones-Bone & Lema-Tapia (1999) y Vázquez-Alonso et al. (2014).
El IIC se expresa como:
Donde:
Para obtener el IIC se tomaron en cuenta las siguientes variables obtenidas en las entrevistas, las cuales se dividieron en tres grupos: i) Conocimientos (C): partes usadas (PU), variedad de tabaco que usa (VT), si conoce el nombre en lengua materna (NLM), por medio de quien aprendió la forma de uso (MAU) y el valor de las categorías de uso (VCU); ii) Prácticas (P): número de colaboradores que usan la planta (Ut), frecuencia de uso (FU), forma de cultivo (FC) y forma de adquisición (FA); y iii) Cosmovisión (K): relación con alguna deidad (RD), algún mito relacionado con la planta (MR) y si se fuma el tabaco en rituales o ceremonias (FR).
Para la obtención del VCU se aplicó el índice de valor de uso modificado de Phillips & Gentry (1993), cuya expresión fue:
Donde, VCU es el valor de las categorías de uso, U son los usos mencionados por el colaborador y N el número total de colaboradores. Para su cálculo, se obtuvo primero el valor de uso por cada categoría, las cuales fueron: mágico-religioso, medicinal-terapéutico y otros usos. Para ello, se sumaron los usos mencionados en cada una de estas categorías y se dividieron entre el número total de colaboradores. Finalmente se sumó el valor de uso de cada categoría para obtener el valor total de uso para las tres categorías (VCU).
Para obtener el IIC, se eligieron las variables con mayor número de menciones durante las entrevistas dentro de cada dominio etnoecológico (C, K, P). Posteriormente, se realizó la suma de los valores obtenidos de cada variable (pesos asignados) de cada dominio y se dividieron entre el número de variables por dominio. Finalmente, se sumaron los valores resultantes de cada una de estas variables por dominio y el resultado total se dividió entre 3. Por ejemplo, para el dominio de prácticas (P) se sumaron los valores o pesos asignados de las variables, número de colaboradores que usan la planta (Ut), frecuencia de uso (FU), forma de cultivo (FC) y forma de adquisición (FA), y se dividieron entre el número de variables de este dominio (n = 4); y así para el resto de los dominios. La suma de los valores de cada dominio dividida entre tres ofrece el resultado del índice. El valor más alto que puede alcanzar el IIC es 1, lo que refleja una alta importancia cultural, mientras que el valor más bajo es cero. Con base en los valores obtenidos del índice para cada variable se calculó la desviación estándar (± 0.19), que aplicada al valor medio del intervalo (0.5) permitió obtener una escala de ponderación del IIC: baja importancia cultural (0 a 0.31); importancia cultural media (0.32 a 0.69), y alta importancia cultural (0.70 a 1).
Finalmente, con el propósito de discriminar con base a las variables socioculturales seleccionadas grupos definidos a priori que afectan la preservación de los saberes, prácticas y creencias del tabaco, y poder representar a las observaciones en un espacio donde las diferencias entre grupos sean máximas, se realizó un Análisis Discriminante Lineal (ADL) con la paquetería “MASS” (Ripley et al. 2024) en el lenguaje de programación R (R Core Team 2024). Para ello, el criterio de agrupamiento (variable dependiente) fueron los tres grupos de edad previamente definidos (jóvenes, adultos y adultos mayores), mientras que 34 variables ordinales no colineales relacionadas con el conocimiento, uso y cosmovisión del tabaco conformaron la función discriminante (variables independientes), todas derivadas de las entrevistas semiestructuradas (ver material suplementario). Cabe precisar que la codificación de las variables se estableció prioritariamente mediante valores dicotómicos: 0 = sin respuesta a esta variable y 1 = dio respuesta a esta variable, pero en el caso de la variable ‘hablante del idioma’, la sustitución cuantitativa se realizó con los siguientes valores: 0 = sin contestar, 1 = entiende, pero no lo habla, 2 = habla poco, 3 = sí lo habla.
Resultados
Descripción del conocimiento, uso y cosmovisión. La especie de tabaco que crece en forma cultivada en la comunidad de Huautla de Jiménez es N. tabacum. La población entrevistada reconoce dos variedades locales de este taxon: macho (variedad de flor blanca) y hembra (variedad de color rosa) (Figura 2). Ambas variedades son utilizadas, sin embargo, en algunos casos se da preferencia a la variedad ‘hembra’, ya que se considera con efectos más potentes debido a su color.
Aunque la población establece esta diferenciación sexual entre los individuos de tabaco, su nombre en idioma mazateco es el mismo. Regionalmente se reconoce indistintamente como najno, que significa tabaco, mientras que las hojas son nombradas como xka najno, es decir, hoja de tabaco. Algunas prácticas en las que se reconoce la importancia del tabaco en este idioma son, xkia xka najno (tomar tabaco), najno b’et’a (tabaco que se pega), najno bangue (guardar amuleto), najno s’ene (tabaco en polvo) y najno sengui (tabaco preparado con aguardiente o alcohol). Cabe señalar que a la mezcla de tabaco molido con cal se le llama “pisiete”, siendo esta una castellanización del vocablo nahuatl pisietl o picietl. Figura 2.
Si bien este recurso vegetal se encuentra ampliamente distribuido en la región, ya que suele establecerse espontáneamente en terrenos baldíos, en las grietas de las banquetas o en los cimientos de piedra de las casas, también forma parte de los agroecosistemas (Figura 3). Cuando el fruto o la totalidad de la planta se encuentran secos, algunos pobladores la fomentan dentro de las milpas, huertos, jardines o a la orilla del camino esparciendo sus semillas, dónde en numerosos casos comparte espacio con una amplia gama de hierbas y árboles útiles con fines alimenticios, medicinales y ornamentales, como maíz (Zea mays L.), haba (Vicia faba L.), chícharo (Pisum sativum L.), jitomate (Solanum lycopersicum L.), frijol (Phaseolus vulgaris L.); árboles frutales como limón (Citrus x limon (L.) Osbeck), durazno (Prunus persica L.), café (Coffea spp.), guayaba (Psidium guajava L.); plantas medicinales como manzanilla (Matricaria chamomilla L.), hierba buena (Mentha spicata L.), ajenjo o hierba maestra (Artemisia absinthium L.), hierba del zorrillo (Petiveria octandra L.), ruda (Ruta spp.), sábila (Aloe spp.); y ornamentales como Rosa (Rosa gallica L.), floripondio (Brugmansia arborea (L.) Lagerh.), alcatráz (Zantedeschia aethiopica (L.) Spreng.). Cabe resaltar que en ambientes no habitados o donde hay menor población, como el bosque, no se encontró esta especie. De acuerdo con lo anterior, este recurso es asequible en la comunidad y la forma más frecuente de adquirirlo es en sus propios hogares. Figura 3.

Figura 3 Proliferación espontánea de Nicotiana tabacum L. como planta ruderal en los costados de la calle y fuera de las casas (A, B, C) y como arvense inducida en agroecosistemas (D, E, F).
Respecto al uso regional del tabaco referido en las entrevistas, se cuantificaron un total de 33 usos, agrupados en tres diferentes categorías de uso. La Tabla 1 muestra su importancia orientada en función de los distintos usos y formas de empleo, 19 de los cuales son de filiación cultural. En cuanto a este último aspecto, el tabaco puede ser aplicado junto con otros recursos, generalmente de manera tópica. Además de que una misma forma de empleo puede ser usada para distintos fines. Tabla 1.
Tabla 1 Usos y formas de empleo de Nicotiana tabacum L. por categoría de uso en Huautla de Jiménez, Oaxaca.
| Categorías de uso | Usos | Formas de empleo |
|---|---|---|
| Uso Mágico-Religioso | Protección, en velada de hongos, para bienestar, como amuleto, para el mal aire, para el susto, contra envidias, contra mal de ojo, quitar embrujo, quitar mal humor, para que vaya bien, para limpias, como ofrenda en el cerro de la adoración, sanar espiritualmente, ahuyentar el mal, quitar tristeza, como compañero, para hacer daño y como enteógeno. | Se muelen las hojas verdes con cal, en algunos casos con ajo y ruda y se deja secar hasta tener un polvo, este se lleva consigo en la ropa o cartera. Se mezcla el polvo de tabaco con aguardiente y se unta en las coyunturas. |
| Medicinal-Terapéutico | Contra dolores, cólicos, alta temperatura, empacho, inflamación, diarrea, asco, resfriado, infección en heridas de animales, aliviar huesos, deshacer coágulos menstruales. | Aplicar hojas con aguardiente en donde hay dolor. Se le pone manteca y ceniza a las hojas y se aplica. Se mezcla el pisiete con aguardiente y se aplica. Después de bañarse se unta en todo el cuerpo. Se tateman las hojas y se ponen con aguardiente. Se unta el polvo de tabaco con aguardiente. Las brasas calientes se envuelven con hojas de tabaco y se cubren con un paño. Hojas calientes sobre el cuerpo. Se coloca una pisca de pisiete en agua y se bebe. Se calienta un poco el aguardiente y se meten las hojas de tabaco, luego se colocan. |
| Otro Uso | Como insecticida y contra animales ponzoñosos | Mezclado con agua. |
Se aprecia que el uso mágico-religioso destaca con respecto al resto de categorías de uso, sobresaliendo por su número de menciones en su uso como protector. En este ámbito, la forma de preparación es moler las hojas verdes en metate (instrumento de piedra rectangular) o en molino de mano, junto con cal en piedra (óxido de calcio). A partir de esta mezcla se obtiene una pasta que posteriormente se extiende y se deja secar, de la que resulta un polvo verde pálido; desde la perspectiva mazateca a esta preparación se le considera un ser al que se le tiene respeto. Este es nombrado como San Pedro o San Pedrito, aunque a la planta también se le puede llegar a nombrar así. De acuerdo con el sincretismo que existe en la cosmovisión mazateca, San Pedro es quien posee las llaves del cielo, por lo tanto, es el vínculo entre lo terrenal y lo celestial. Del mismo modo, se considera que el tabaco posee este atributo, por lo que es nombrado como este santo. Conforme a lo anterior, el polvo de tabaco es preparado días antes de la fiesta de San Pedro Apóstol para llevarlo a bendecir a la iglesia el día 29 de junio, fecha en la que es festejado.
Desde la visión del mundo mazateco en la región de estudio, el aspecto ritual y simbólico son elementos relevantes (aquí incluidos en la categoría de uso mágico-religioso), ya que es en el ritual donde se sitúa lo simbólico, es decir, cuando se hace un intercambio en el rito (cantos, bailes, ofrendas, entre otros) se vuelve a equilibrar (salud) lo que está en desequilibrio (enfermedad), ya sea de manera personal, familiar o en lo comunitario. De igual forma, mediante el uso de plantas sagradas se puede reconstruir o devolver el equilibrio. Sin embargo, el uso de éstas y el consumo del puro en asociación con dichas plantas es realizado por los curanderos.
Índice de Importancia Cultural. Se trabajó con una sola especie de la cual se determinaron los valores de importancia cultural entre sus categorías de uso. Los valores dentro de los tres dominios etnoecológicos y doce variables se muestran en la Tabla 2. De acuerdo con la información proporcionada para la construcción del IIC, el tabaco obtuvo un índice cultural medio bajo (IIC = 0. 361). Tabla 2.
Tabla 2 Componentes del Índice de Importancia Cultural de Nicotiana tabacum L. en Huautla de Jiménez, Oaxaca.
| Dominio etnoecológico | Variable | Respuesta con mayor número de menciones |
Número de menciones | Porcentaje (%) | Valor |
|---|---|---|---|---|---|
| Cosmovisión | Relación con alguna deidad | San pedro | 39 | 41.9 | 0.419 |
| Algún mito relacionado con la planta | No sabe | 93 | 0 | 0 | |
| Se fuma el tabaco | Se fuma el puro para protección en las veladas | 17 | 18.28 | 0.182 | |
| Conocimiento | Partes usadas | Hojas | 63 | 67.7 | 0.677 |
| Tipo de tabaco que se usa | Flor rosa y blanca | 14 | 15.1 | 0.151 | |
| Nombre en lengua materna | Najno/xka najno | 34 | 36.6 | 0.366 | |
| Por medio de quien aprendió la forma de uso | Abuelos/mayores/ ancestros | 29 | 31.2 | 0.312 | |
| Valor de uso (forma de uso) | Mágico-religioso, medicinal-terapéutico, otro uso | 166 | 57.8 | 0.578 | |
| Prácticas | Utilización | Uso de la planta | 65 | 69.9 | 0.699 |
| Frecuencia de uso | Frecuentemente | 25 | 26.9 | 0.269 | |
| Forma de cultivo | Sale solo | 24 | 25.8 | 0.258 | |
| Forma de adquirirlo | Tiene en su casa | 40 | 43.0 | 0.430 | |
| IIC | 36.1 | 0.361 |
No obstante, al analizar el valor por categoría de uso (Tabla 3), como una manera alterna de ponderar la importancia cultural de este recurso, se aprecia que el mayor puntaje deriva de la categoría mágico-religioso, lo que se asocia a los 22 diferentes usos (Tabla 1) previamente referidos para esta categoría. Tabla 3.
Tabla 3 Valor de uso de Nicotiana tabacum L. por categoría de uso en Huautla de Jiménez, Oaxaca
| Categorías de uso | Valores |
|---|---|
| Uso Mágico-Religioso (VUMR) | 0.971* |
| Medicinal-Terapéutico (VUMT) | 0.742 |
| Otro Uso (VOU) | 0.021 |
| Valor del promedio de las tres categorías de uso | 0.578 |
*valor con factor de corrección (VUMR =1.022/20 = 0.971)
Factores asociados al conocimiento, usos y cosmovisión del tabaco. El ADL mostró una evidente separación de los tres grupos de edad en función de las variables discriminantes (Figura 4), lo que sugiere diferencias en cuanto al conocimiento, usos y cosmovisión del tabaco entre los mazatecos jóvenes, adultos y adultos mayores de Huautla de Jiménez, Oaxaca. Como se muestra en la Tabla 4, las primeras dos funciones discriminantes explicaron el 100 % de la varianza del modelo, con la primera explicando el 94.71 % de varianza acumulada y la segunda el 5.29 %. El grupo de entrevistados en la función discriminante 1 y 2 fueron estadísticamente significativos, lo que indica que no existe sobrelapamiento entre las medias de los grupos al analizar ambas funciones; lo cual se confirma por el valor de la correlación canónica y el de lambda de Wilks (Tabla 4).

Figura 4 Distribución de los colaboradores locales en función de tres grupos de edad (jóvenes: elipse azul; adultos: elipse amarilla; y adultos mayores: elipse roja) y variables discriminantes relacionadas.
Tabla 4 Autovalores y lamba de Wilks para el análisis discriminante lineal, utilizando como variable de agrupación a los jóvenes, adultos y adultos mayores mazatecos de Huautla de Jiménez, Oaxaca.
| Función | Autovalor | % de varianza | % acumulado | Correlación canónica |
|---|---|---|---|---|
| 1 | 11.082a | 94.71 | 94.71 | 0.958 |
| 2 | .678a | 5.29 | 100 | 0.836 |
| Prueba de funciones | Lambda de Wilks | Chi-cuadrado | gl | Sig. |
| 1 a 2 | 0.049 | 213.654 | 78 | < 0.001 |
| 2 | 0.496 | 36.74 | 38 | 0.0420 |
A su vez, la tabla de confusión indica que el 97.85 % de la muestra está agrupada correctamente. De hecho, de las 31 observaciones para el grupo de adultos únicamente una es incorrecta, ubicándose en el grupo de adultos mayores. El resto de las clasificaciones para jóvenes y adultos mayores tiene una tasa de error aparente del 0 % (Tabla 5).
Tabla 5 Tabla de confusión utilizando como agrupamiento tres grupos de edad en Huautla de Jiménez, Oaxaca.
| Grupo | Adultos mayores | Adultos | Jóvenes | Total | Error(%) |
|---|---|---|---|---|---|
| Adultos mayores | 31 | 0 | 0 | 31 | 0 |
| Adultos | 1 | 30 | 0 | 31 | 1.76 |
| Jóvenes | 0 | 0 | 31 | 31 | 0 |
| Total | 32 | 30 | 31 | 93 | 2.15 |
A partir de la primera función discriminante estandarizada por las covarianzas comunes se aprecia que la edad (F = 260.77, P = 0.0001), el ser hablante mazateco (F = 20.37, P = 0.0131), el uso contra la brujería (F = 2.85, P = 0.0468) y saber que los ancestros usaban al tabaco como planta enteógena (F = 3.49, P = 0.0213), son las variables que estadísticamente están asociadas a la preservación de los conocimientos, usos y cosmovisión de este recurso por parte de los mazatecos en el área de estudio (Tabla 6). Las medias de las funciones por grupo muestran que los adultos mayores se oponen a los jóvenes y adultos, sugiriendo que las diferencias en las variables previamente referidas permiten discriminar observaciones de este grupo de edad respecto al resto de grupos etarios (Figura 4). Además, todas estas variables presentan signo negativo (Tabla 6), lo que significa que las personas ubicadas en el lado derecho del gráfico tienen en promedio menor edad, número de hablantes mazatecos, y escaso conocimiento sobre el uso del tabaco contra la brujería, así como sus historias dentro de la cosmovisión local como planta enteógena (Figura 4), e incluso, aunque no fue mencionado este uso, quizá lo consuman con fines lúdicos en forma industrializada, es decir, como cigarrillo. Tabla 6.
Tabla 6 Importancia relativa de las variables estudiadas en las primeras dos funciones discriminantes estandarizadas por las covarianzas comunes.
| Variables | FD1 | FD2 |
|---|---|---|
| Edad | -0.93 | -0.02 |
| Sexo | -0.07 | -0.23 |
| Hablante | -0.61 | 0.09 |
| Frecuencia uso | 0.14 | 0.42 |
| Vía aprendizaje | -0.37 | -0.08 |
| Forma adquisición | -0.37 | -0.22 |
| Conoce pero no usa | -0.5 | 0.41 |
| Velada de hongos | -0.07 | 0.51 |
| Ofrenda | -0.08 | 0.53 |
| Sanar | -0.01 | -0.06 |
| Suerte | 0.07 | -0.03 |
| Diarrea | -0.09 | 0.25 |
| Huesos | 0.20 | -0.11 |
| Dolores | -0.06 | -0.15 |
| Fiebre | -0.29 | 0.18 |
| Cólicos | -0.06 | -0.01 |
| Empacho | -0.36 | 0.41 |
| Infecciones | -0.03 | -0.1 |
| Inflamación | 0.27 | -0.33 |
| Asco | 0.004 | -0.12 |
| Refriado | 0.03 | -0.08 |
| Brujería | -0.49 | 0.35 |
| Amuleto | 0.34 | -0.45 |
| Protector | 0.37 | 0.31 |
| Insecticida | 0.28 | 0.14 |
| Animales ponzoñosos | 0.30 | 0.01 |
| Tristeza | 0.13 | -0.09 |
| Limpias | 0.17 | 0.005 |
| Felicidad | -0.19 | -0.36 |
| Espanto | 0.30 | 0.15 |
| Mal aire | -0.05 | 0.13 |
| Envidias | -0.14 | -0.28 |
| Mal de ojo | -0.12 | -0.23 |
| Enteógeno | -0.57 | 0.31 |
La segunda función discriminante estandarizada también por las covarianzas comunes sugiere que particularmente el factor ritual, como es el uso de tabaco en la velada de hongos o “niños santos” (F = 1.95, P = 0.0148) y su uso como ofrenda en el cerro de la adoración (F = 1.23, P = 0.0029), es lo que favorece su preservación biocultural (Tabla 6). Las medias de las funciones por grupo muestran un comportamiento contrario al caso anterior, en donde un mayor conocimiento, uso y cosmovisión del tabaco para fines rituales se concentra en el lado izquierdo del gráfico; por consiguiente, son los adultos y adultos mayores los que resguardan estos saberes sobre el tabaco (Figura 4).
Discusión
Los hallazgos de esta investigación demuestran que el tabaco es un recurso altamente valorado como planta sagrada en Huautla de Jiménez, Oaxaca, y alrededores, particularmente por su uso mágico-religioso, que en toda américa durante la época prehispánica se comprendió como uso ritual. No obstante, esta importancia cultural no se encuentra uniformemente distribuida entre la población estudiada, dado que evidencia cambios a lo largo del tiempo y entre grupos de edad, sobre todo por el contexto actual en que subsisten los mazatecos en el área de estudio. Por consiguiente, el tabaco integra en su uso a poblaciones humanas no congenéricas que históricamente lo han valorado en fiestas y ceremonias por su contexto sagrado, así como a aquellas más recientes que aún lo mantienen en sus sistemas agrícolas pero que le dan un valor lúdico. Este escenario permite aceptar todas las hipótesis de trabajo.
Dinámica y estática del conocimiento, uso y cosmovisión del tabaco. Nicotiana tabacum es distinguida en dos variedades que conservan el mismo nombre (pisiete), las cuales son diferenciadas por una noción sobre la sexualidad de la planta y la potencia curativa de ésta de acuerdo con el color de la flor. Esta distinción también ha sido considerada para la misma especie por otros grupos indígenas en México; sin embargo, existen contrastes con respecto a nuestra investigación, dado que los tzotziles y tzeltales reconocen como macho a la flor de color rosa y como hembra a la blanca (Groark 2010). De hecho, se conoce como pisiete tanto a la mezcla de las hojas de tabaco pulverizado con cal como a la planta, similar al concepto pisietl con el que se conoce a Nicotiana rustica desde la época precolonial en el centro de México (Barba-Ahuatzin 2004, Norton 2008, De la Garza 2012, Ángel & Viesca 2022). Es posible que esta manera de nombrarlo sea consecuencia del dominio del pueblo mexica sobre el mazateco hasta la llegada de los españoles (Suaste-Larrea 1998), rasgo que quedó registrado hasta la época actual por su arraigado uso cultural.
La importancia de este recurso también se expresa en el hecho de que N. tabacum se encuentra disponible en la comunidad de manera espontánea, aunque es una especie altamente valorada entre la agrobiodiversidad de los sistemas socioproductivos. Esto es una evidente herencia mesoamericana, pues de acuerdo con referencias históricas sobre el paisaje pre y post colonial en el México antiguo, el tabaco abundaba en numerosas regiones tanto de manera silvestre como cultivado dentro de los agroecosistemas, debido a su amplio uso y por sus efectos sensoriales, anímicos y medicinales (Barba-Ahuatzin 2004, Norton 2008, Mayagoitia 2012, Negrin et al. 2024). En diversos pueblos norte y sudamericanos el tabaco también formó parte del complejo agrícola en vínculo con el maíz (Z. mays), el frijol (P. vulgaris), la calabaza (Cucurbita spp.) y el girasol (Helianthus spp.), entre otras especies (Winter 2000, Oyuela-Caycedo & Kawa 2015).
La forma de cultivo de los pueblos originarios en el México post colonial durante el siglo XVIII seguía siendo una agricultura de coexistencia, donde el espacio doméstico se componía de la vivienda, la milpa y el huerto, dentro de los que el tabaco formaba parte, no sólo como una planta aislada sino cuya siembra era inherente a la cosmovisión y economía en algunos casos (Moreno-Coello 2012). Por ello, es importante considerar que, al modificarse la concepción del tabaco en el tiempo, de elemento ritual y medicinal a uno lucrativo, se produjeron transformaciones ecológicas en el paisaje por el cambio en la forma de producción, debido a que antes del “estanco” se entendía la importancia de la asociación y rotación del tabaco con otros cultivos para el mantenimiento del equilibrio agrícola (Moreno-Coello 2012, Morales-Vázquez 2018). Pese a ello, se infiere que desde la época precolombina hasta la actualidad, independientemente de la dinámica cognitiva enunciada, en algunos pueblos originarios se continúa promoviendo la propagación del tabaco principalmente en asociación con otros cultivos, debido a su conocimiento, utilización y gran estimación.
La abundante diversidad de usos y formas de empleo del tabaco registrados en la presente investigación (22 mágico-religiosos, 11 medicinales-terapéuticos y dos con otro uso; Tabla 1), concuerdan con la información disponible en las fuentes históricas, en donde se señala haber formado parte de las principales plantas rituales con atributos sagrados y medicinales (De la Garza 2012, Moreno-Coutiño & Coutiño-Bello 2012) usadas como profiláctico contra maleficios, como protector y talismán contra el mal y la brujería, para tener un buen alumbramiento y evitar enfermedades al recién nacido. En cuanto a los usos medicinales se menciona su empleo como digestivo, purgante y expectorante (Ponce de León 1892, Aguirre-Beltrán 1963, Céspedes 1992, Fagetti 2015, Negrin 2024). Con relación al acto de fumar el tabaco, se mencionó que sólo se fuma el puro en las “veladas de niños santos”, por lo que se infiere que es un acto reservado para los curanderos con el propósito de limpiar a sus pacientes, y no un acto secular que sea practicado por toda la población. De acuerdo con Furst (1980) y Nadeau et al. (2012) esta práctica de “exclusividad” religiosa tiene considerable antigüedad en nuestro continente, pues en culturas originarias su uso se remite a curanderos y participantes de actividades rituales como medio de purificación y limpieza. Esta particularidad podría explicar en parte el desconocimiento en el contexto ceremonial por la mayor proporción de la población joven, dado que no pueden reproducir culturalmente estos saberes y, en consecuencia, sólo se mantienen por el sector adulto y adulto mayor.
Al igual que en el contexto mágico-religioso, el uso medicinal del tabaco también es precedido en la localidad principalmente por el gremio de mayor edad. Desde la antigüedad en el ámbito medicinal el tabaco fue aplicado para tratar más de 20 padecimientos asociados al dolor (Sauret 1996, Charlton 2004, Elferink 2016), es por ello por lo que se le nombró por algunos grupos mayas y nahuas como ‘el gran señor de las dolencias’ (De la Garza 2012). Debido a que la cultura mazateca integra la medicina tradicional con las prácticas mágicos-religiosas, se observa una alta correlación entre las prácticas para la obtención de la salud, bienestar y equilibrio sustentadas en la ritualidad y el mito; hecho que es consistente con otros grupos originarios para los que la salud está ligada a la tierra, la cultura y la espiritualidad (Agudelo 2013, Leigh 2021). En la visión mazateca en general y para el área de estudio en particular, el equilibrio y la curación se obtienen a través del acto de dar y recibir, mediante el cual se intenta dar movimiento a un sistema simbólico a través del rito, dado que la enfermedad es un desequilibrio, se vuelve a la salud (equilibrio) mediante la transacción simbólica (dar-recibir). Por lo tanto, para los colaboradores de Huautla de Jiménez, Oaxaca, “la ‘sobrevivencia humana’ precisa una relación de intercambio con la naturaleza”, como lo ha sugerido Boege (1988) para la cultura mazateca en general.
Un claro ejemplo de lo anterior es que el tabaco en el área de estudio es llevado al cerro de la adoración como ofrenda o pago, lo que sugiere que no sólo es un elemento simbólico que genera vínculos con lo visible y no visible, sino también entre seres humanos y las demás formas de vida. Lo mismo es posible interpretar de las expresiones de la población sobre su importancia para “generar bienestar y buen vivir”, similar con el uso de otras plantas enteógenas o sagradas utilizadas por diversos pueblos originarios (Agudelo 2013).
En consecuencia, a pesar de que el tabaco es una especie significativa en términos culturales, no se obtuvo información sobre algún mito de origen relacionado con este recurso, como los que documentó González (2009) para el estado de Guerrero. De hecho, al igual que Fagetti (2017), nuestros hallazgos únicamente se remiten a mencionar que días antes del 29 de junio, día de San Pedro y San Pablo, se prepara el pisiete en la región de estudio. Este hecho denota cambios en la significancia y percepción de este recurso a través del tiempo, dado que pasó de estar representado en los relatos de diversos códices indígenas y coloniales (Mayagoitia 2012, Reséndiz 2019, Sahagún 2024) a ser empleado de forma recreativa y lucrativa en la actualidad a escala global (Céspedes 1992, Porras-Carrillo 2014, Calderón 2018).
Importancia cultural: integrando el universo tangible e intangible de los mazatecos. El índice de importancia cultural propuesto en el presente estudio abarcó un considerable número de variables para lograr una aproximación más integrativa al significado de este recurso desde la cosmovisión mazateca en la región de estudio. Pese a ello, el IIC expresó un valor medio bajo, a pesar de que el 70 % de los colaboradores actualmente lo sigue utilizando. Esta ponderación posiblemente se explica por el hecho de que el IIC integró algunas variables con escasa valoración que impactaron en la sumatoria total, tales como la existencia de algún “mito relacionado”, el cual obtuvo valor de 0 ya que no tuvo ninguna mención; o bien, “si se fuma el tabaco”, el cual tuvo un valor estimablemente bajo de 0.18, pues la mitad del total de menciones fueron entre ‘no sabe’ y abstención de respuesta.
Otro aspecto importante que señalar y que posiblemente también impactó en el valor del IIC es la baja correlación registrada entre conocimiento y uso, pues como lo ha sugerido Beltrán-Rodríguez et al. (2022) diversas especies vegetales han dejado de ser utilizadas aunque la población aún mantiene dominios cognitivos vinculados a su función utilitaria; es decir, saben para que se usan aun cuando actualmente ya no se usan. Entre los colaboradores mazatecos de Huautla de Jiménez, Oaxaca, a pesar de que se constató que le dan utilidad al tabaco, principalmente en el aspecto ritual, en varios casos no se obtuvo respuesta sobre su empleo cuando se preguntó sobre esta forma de uso. Esto puede deberse a la timidez observada y a la reserva que se tiene al abordar temas relacionados con la magia y la religión precolombina aproximadas al animismo en el área de estudio, dado que estos conocimientos y prácticas han sido estigmatizados y mal vistos desde la colonia (Agudelo 2013, Porras-Carrillo 2014).
Estos hallazgos hacen evidente una aparente subvaloración que el IIC otorga al tabaco, debido a que éste no captura la importancia esperada ligada a aspectos culturales intangibles, posiblemente porque conjunta las expresiones de tres diferentes grupos de edad con intereses y concepciones distintas del mundo, a pesar de todos pertenecer a un mismo grupo cultural. Este resultado es consistente con la información obtenida mediante las entrevistas semiestructuradas presentadas en el apartado anterior, dado que expresa discrepancia entre la actual concepción que se tiene hacia esta especie entre los tres grupos de edad y la forjada un par de siglos atrás. Este hecho sumado al desconocimiento de su valor histórico y cultural, principalmente por el grupo de los jóvenes, suscita a la pérdida de las cualidades asociativas del tabaco con lo sagrado en el área de estudio, lo que podría originar la inserción de la juventud hacia su uso lúdico, como en el caso de la sociedad moderna en diversas regiones del planeta, en la cual se ha perdido la concepción del tabaco como planta sagrada y se ha generado una visión negativa, convirtiendo sus usos ancestrales en un problema generalizado de salud que atañe a la población mundial, el tabaquismo.
Leigh (2021) señala que desde la visión indígena (emic) para considerar una planta culturalmente importante interviene el concepto de salud o bienestar, directamente ligado a aspectos culturales, de lenguaje, espirituales y prácticos, los cuales se conforman por otros elementos más diversos y subjetivos, algunos de ellos expresados en la conectividad familiar y comunal, la identidad y la lengua, la conexión con los antepasados y las generaciones futuras, la salud física, mental, emocional y la salud de la tierra. Nuestro IIC logró manifestar más claramente los parámetros relacionados con el conocimiento del tabaco, pero al integrarse con otras variables culturales ligadas a la praxis y la cosmovisión no fue tan evidente la importancia de éstas últimas, puesto que al tener varios elementos con “peso bajo” disminuyó el valor total de su contribución (Tabla 2); caso contrario a cuando se analiza en forma individual cada campo cognitivo (Tabla 3). Este hecho pone de manifiesto la sobre y subvaloración que pueden generar los índices culturales (Coe & Gaoue 2020), y sugiere la necesidad de diseñar modelos predictivos más robustos en cuanto a la construcción y relación de variables (Gaoue et al. 2021) que de manera integrativa y sinérgica proporcionen los pesos relativos de su contribución para aproximarse al universo tangible e intangible de los pueblos originarios de México y el mundo.
Diferencias intraculturales en el conocimiento, usos y cosmovisión del tabaco y factores explicativos. Nuestros hallazgos claramente indican que la edad y el ser hablante mazateco genera diferencias significativas entre grupos de edad con respecto al nivel de conocimientos, usos y cosmovisión asociados al tabaco como planta mágico-religiosa. Los jóvenes son el grupo etario menos relacionado con estas variables, lo que sugiere que su percepción de este curso ha cambiado en el tiempo. Estos resultados son consistentes con investigaciones previas realizadas en el estado de Oaxaca, donde se han encontrado correlaciones positivas entre estos factores sociodemográficos y el grado de conocimientos botánicos locales (Saynes et al. 2013, 2016, Aparicio-Aparicio et al. 2021). Lo que permite inferir que, a menor edad y menor uso del idioma se posee un grado menor de conocimientos. Este hecho es considerablemente importante en términos de impacto biocultural, pues sugiere que para que este patrón se modifique, es necesario establecer diálogos transversales entre la población adulta y los jóvenes para lograr la transmisión de estos saberes y, sobre todo, la reproducción cultural a través de la participación de los segundos en ceremonias y festividades locales en las que esté implícito el uso del tabaco como planta sagrada.
El ADL también mostró que la gente mayor (adultos y adultos mayores) preserva el conocimiento sobre el uso y cosmovisión del tabaco como planta sagrada y para tratar males ocasionados por la brujería. Hace algunas décadas en Huautla de Jiménez, Oaxaca, la práctica de brujería era muy común. Actualmente se lleva a cabo en menor medida, aunque estos temas no suelen hablarse abiertamente. Este uso hace notar que el tabaco no sólo tiene connotaciones dañinas, puesto que se emplea como planta cuidadora, protectora, proporciona alegría y bienestar, quita la tristeza y el mal humor.
Otra saliencia del tabaco refiere a su uso como planta enteógena, el cual es poco conocido y aceptado, dado que se mencionó no ser ingerido en ningún caso pues es peligroso. Los escasos testimonios al respecto fueron mencionados por adultos y adultos mayores, lo cual tiene correspondencia con publicaciones históricas del siglo XVI donde se menciona que el polvo de tabaco aplicado de manera cutánea u oral podía generar estados alterados de conciencia (Norton 2008). De la Garza (2012) también señala que el picietl fue la principal planta sagrada utilizada por los chamanes nahuas y mayas, además de ser empleada en ceremonias de brujería. En comparación con estas fuentes históricas, se aprecia que los colaboradores del área de estudio conservan limitadamente estos saberes que les fueron heredados principalmente por madres y abuelas curanderas, provenientes posiblemente de una tradición transmitida continuamente desde la época precolombina hasta la actualidad. Sin embargo, nuestro estudio hace evidente que esta cadena de transmisión de conocimientos hacia la juventud está en detrimento.
Un escenario similar al anterior se presenta al analizar el uso del tabaco en las veladas de hongos o “niños santos”, particularmente porque este uso se basa en su concepción como planta sagrada. Esta práctica es una de las más conocidas en Huautla de Jiménez, Oaxaca, ya que la velada es ejercida por gente adulta y adulta mayor de la comunidad, así como por visitantes foráneos, debido a la popularización del consumo de hongos durante la segunda mitad del siglo XX (Fuentes 2019, Hannon 2019). Los jóvenes foráneos también llegan a participar ocasionalmente en la guía de estas veladas, pero el contexto que le dan a esta ceremonia difiere en gran medida del que tradicionalmente se llevaba a cabo. Cabe precisar que el uso del tabaco durante las veladas es en forma de pisiete y puro, siendo este último un elemento más conocido tanto localmente como por gente externa. Esta práctica es análoga a las efectuadas en otros sitios del país como Tetela del Volcán, Morelos, y Amecameca ubicada en el Estado de México, donde también se sigue usando el hongo sagrado (teonanacatl) desde tiempo ancestral y se hace mención que para esta ceremonia se usan elementos como el tabaco o pisiete (De la Garza 2012).
El uso de tabaco pulverizado como ofrenda fue mencionado también por los adultos y adultos mayores como un elemento culturalmente importante que permitió su diferenciación con respecto a los jóvenes mediante el ADL. En la cosmogonía precolonial el pisiete estaba estrechamente relacionado con el ofrecimiento, como lo muestra el códice Vindobonensis Mexicanus, donde aparece una escena representativa de la creación del mundo en la que dos personajes inician la creación con el ofrecimiento de copal (Bursera spp.) y tabaco. Norton (2008) también menciona que un fraile de Cuilapa, Oaxaca, resalta la importancia de este recurso: “los indios consideran al tabaco como la primera ofrenda que había en el mundo”. Este contraste de ideas entre las prácticas antiguas y actuales demuestra que el uso del tabaco como ofrenda posiblemente ya no sea común hoy en día y en realidad es escasamente practicado por los jóvenes, pues el universo cognitivo de ellos se asocia más al uso medicinal-terapéutico (Figura 4, Tabla 6). En las últimas dos décadas numerosos estudios han distinguido la creciente pérdida de conocimientos tradicionales e intereses culturales en los sectores más jóvenes de las poblaciones rurales de Latinoamérica, lo que se encuentra estrechamente vinculado a causales como la transculturación, modernización y globalización (Aparicio-Aparicio et al. 2021, Narváez-Elizondo et al. 2021, Vaca-Pardo & Reyes-Hernández 2021); o bien, como se ha demostrado recientemente, a la disrupción social y cultural por cambios en las creencias religiosas (Camargo-Martínez 2019), lo que en conjunto se asocia con la erosión de las cosmovisiones y prácticas relacionadas con la agrobiodiversidad (Arce 2019).
El proceso histórico por el que N. tabacum ha atravesado hace evidente que los cambios observados en cuanto a su importancia cultural no son exclusivamente recientes, debido a que a lo largo de todo el continente americano se han ido presentando de manera intermitente (Winter 2000). No obstante, además de la problemática asociada a su uso comercial y la campaña de desprestigio que ha tenido a escala planetaria (Porras-Carrillo 2014, Calderón 2018), el tabaco actualmente enfrenta un reto mayor en el área de estudio, incorporar el bagaje cognitivo de múltiples generaciones atrás en el imaginario de un sector altamente dinámico en cuanto a intereses, valores y cosmovisión, los jóvenes de Huautla de Jiménez, Oaxaca. Múltiples iniciativas por colectivos y asociaciones civiles están en marcha para lograr este fin, como “Sayri tabacos”, “Truth initiative” o “Keep it sacred”. Sin embargo, éste es tan solo un ejemplo de muchas más plantas sagradas que se encuentran en una condición similar. De manera que la agrobiodiversidad se encuentra amenazada, y la pérdida de los saberes culturales incrementan su nivel de riesgo. Por lo tanto, más allá de buscar el reconocimiento de los saberes sobre las plantas sagradas en iniciativas de política pública, consideramos apremiante fomentar acciones comunitarias en el ámbito local para promover la sabiduría tradicional y constituir normas y valores tanto en el campo social como en el ambiental en torno a estos recursos. Este proceso podría permear a diferentes sectores y actores sociales a fin de garantizar en el mediano y largo plazo la conservación biocultural de estos recursos.
Material suplementario
El material suplementario de este trabajo se puede consultar aquí: https://doi.org/10.17129/botsci.3625










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