Introducción
La idea de comentar historias relacionadas con decepciones y problemáticas amorosas dentro de un consultorio no es nueva, de hecho, uno de los grandes referentes en este rubro en México fue Gloria Iturbe, locutora de la XEW, mejor conocida como La Doctora Corazón, quien marcó un precedente en la radio de la década de 1940, pues en su programa aconsejó a los miembros de la audiencia que le mandaban sus casos vía carta (Abreu, 2017).
Con la llegada de la televisión las problemáticas respecto de las relaciones sentimentales y conflictos para encontrar pareja llegaron a más personas. En Estados Unidos de América surgieron los programas de citas; ejemplo de ello fue The Dating Game, cuya premisa se replicó en diferentes países con modificaciones. En la década de los 2000 el canal de televisión MTV tomó la batuta en cuanto a programas para encontrar pareja.
No obstante, a diferencia de los shows tradicionales pensados como juegos en programas como Date my mom, Next! y Room Raiders se mezclaban distintos géneros televisivos, razón por la cual estos estaban más emparentados con los reality shows; además de ser más comerciales, debido a la diversidad de los participantes y la flexibilidad de los formatos (Puebla-Martínez et al., 2018). Si bien estos realities marcaron a una generación de jóvenes espectadores, lo cierto es que las dinámicas trivializaron la búsqueda de una pareja, al tiempo que normalizaron la violencia y la agresión entre los participantes, quienes mostraron la cara más agresiva del rechazo y la frustración derivada de no ser correspondidos en el amor.
Sin embargo, con el arribo de internet y el gradual desarrollo del ciberespacio, aunado a la consolidación de la web 2.0 caracterizada por la participación de los usuarios en la creación de contenidos multimedia en formatos de audio, video y entradas de blog, el interés por buscar pareja, flirtear con otros usuarios y compartir experiencias amorosas tuvo un resurgimiento en formatos como radio por internet, podcast y videoblogs.
Fue característico del nuevo siglo un creciente declive de las relaciones duraderas y del compromiso como pueden ser las relaciones de pareja y el matrimonio (Bauman, 2017). Como consecuencia las personas han dejado de referirse a los otros con quienes se relacionan como sus parejas para aludir en general a sus redes y conexiones, las cuales tienen el carácter de intermitentes, de este modo los usuarios intercalan estados en un periodo corto, del mismo modo las conexiones se disuelven y reemplazan con facilidad (Bauman, 2005).
Esto puede relacionarse con un proceso que Giddens (1999) observó respecto de los mitos del amor romántico en el contexto de la modernidad tardía, pues estos no desaparecieron, sino que se reformularon debido a los cambios asociados a la globalización y al desarrollo de las tecnologías y su impacto en la dinámica social, dando paso a aquello que este denomina amor confluente (1995) caracterizado por una búsqueda de relaciones democráticas en el terreno sexual y afectivo. De esta forma los amantes buscan la autorrealización, la cual es posible solo por medio del descubrimiento mutuo y ponen en juego nuevas formas de comprender y practicar las relaciones amorosas cuando el vínculo está mediado por la tecnología.
Esta idea se refuerza con estudios más recientes como los de Byung-Chul Han (2021), quien argumenta que en el ciberespacio el usuario convierte las cosas en información y a las personas, incluidos amigos y parejas, en objetos que se pueden contabilizar, pero también desechar a capricho con un simple movimiento de los dedos, lo cual ha resultado en comunicaciones vacías y egocéntricas.
La ciberviolencia de pareja
El ciberespacio se convirtió en el lugar donde se podían realizar cosas que en el mundo físico no se podían hacer como entablar amistad con personas de otros países sin necesidad de viajar, enamorarse de una persona sin conocerla (Velázquez, 2020) y crear mundos con identidades alternativas. Al mismo tiempo el ciberespacio facilitó las actividades diarias, sobre todo las relacionadas con la escuela o el trabajo, todo sin salir de casa.
Los jóvenes se posicionaron como los usuarios ideales de las nuevas plataformas sociotécnicas. En el ciberespacio estos han consolidado, creado y renovado las relaciones con sus iguales (Velázquez, 2020), pero también se han visto involucrados en situaciones donde integrantes de otros grupos de edad interactúan por diferentes razones que oscilan entre el trabajo, el esparcimiento e incluso la intención de hacer daño o violentar a otros usuarios (García-Sánchez et al., 2017; Gabarda et al., 2021).
No obstante, el avance y popularización de las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (TIC en adelante) han influido en las relaciones íntimas, tanto para facilitar la comunicación y fomentar las relaciones a distancia como una variedad de formas correlacionadas con el abuso cibernético en la pareja (Zweig et al., 2014; Rodríguez-Domínguez et al., 2018; Oropa et al., 2022).
En este sentido, utilizar las TIC para someter, monitorear y agredir a la pareja, sin importar si estos son menores o no, o si las relaciones son entre individuos del mismo o diferente sexo (Rodríguez-Domínguez et al., 2020; Euan Catzin y Pinto Carrillo, 2022) ha dado origen a una nueva forma de violencia psicológica online denominada ciberviolencia de pareja, CVP en adelante, la cual aparece como una extensión de la violencia en el noviazgo caracterizada por agresiones físicas y sexuales (García-Sánchez et al., 2017; Gabarda et al., 2021).
La CVP se ha visto potencializada por el uso ininterrumpido del teléfono celular, el cual mantiene a los jóvenes conectados en todo tiempo y espacio mediante aplicaciones, redes y plataformas digitales (Villora et al., 2019; Romo-Tobón et al., 2020). Una de las características más notables de la CVP es la bidireccionalidad, la cual consiste en que perpetradores y víctimas sufren y repiten las formas de ciberviolencia, es decir, que esta violencia puede ser recíproca (Romo-Tobón et al., 2020; Velázquez, 2020; Alcalá et al., 2021; Euan Catzín y Pinto Carrillo, 2022).
Las formas que toma la CVP son en primer lugar el cibercontrol, el cual incluye el cyberstalking, acciones como revisar y quitar el teléfono a la pareja, prohibir hablar/chatear/mandar mensajes a otros y utilizar herramientas de geolocalización (Garbarda, 2021). En segundo lugar se encuentra la ciberagresión (Triano et al., 2021), la cual comprende una gama más compleja de formas violentas de interacción como el flaming que incluye insultos y lenguaje violento para provocar una reacción de enojo en la víctima, la propagación de rumores, la suplantación de identidad, el hostigamiento, el acoso y las ciberamenazas.
A estas formas definitorias de la CVP habría que agregar el cibercastigo que como señala Velázquez (2020) incluye supuestos correctivos y escarmientos digitales como el ghosting, el ostracismo, el outing o violación a la intimidad, pero también este contempla acciones como el cortejo hostigante, el cual puede comenzar con halagos y terminar en agresiones constantes derivadas del rechazo, situación similar al caso de las invitaciones y propuestas indecorosas (Velázquez y Reyes, 2020). Por último, la coerción sexual virtual también es una de las formas en que las TIC se utilizan para violentar a parejas o exparejas, de forma que el agresor no permite al otro expresar libremente su sexualidad, coacciona para obtener datos íntimos, graba videos y toma fotografías de tipo sexual para después amenazar y chantajear (Triano et al., 2021).
Dentro de esta categoría se pueden incluir las agresiones vinculadas con contenido de tipo sexual para humillar y exponer a la víctima de CVP como la sextosión y el porn revenge. Todo esto sería con la intención de dar una lección a la pareja o como resultado del rechazo por parte de la persona cortejada, e incluso el doxing que implica la exposición de información privada de la víctima. La comisión de las acciones mencionadas constituye delitos que fueron contemplados en las reformas con perspectiva de género aplicadas al Código Penal Federal y a la Ley General de Acceso a las Mujeres a una Vida Libre de Violencia, mejor conocidas como Ley Olimpia.
Sin embargo, hay que señalar que las diferentes manifestaciones de violencia que puede adoptar la CVP no son privativas de una sola categoría, es decir, una víctima de CVP puede experimentar diferentes tipos de agresiones por parte de un individuo o grupo de manera simultánea o que estas se traslapen (Romo-Tobón et al., 2020) cuando el o los ciberagresores comparten, difunden o promueven en redes sociales rumores, mentiras, fotografías, videos o conversaciones íntimas, lo cual implica que las víctimas padezcan ciberacoso, qué es una forma de violencia digital cuyos antecedentes pueden ubicarse en el espacio físico como resultado de situaciones de violencia previa y de ahí transitar al ciberespacio, o surgir en el mundo virtual producto de las interacciones propias de plataformas, redes o servicios en línea (Fuentes y Fuentes, 2023).
Esto es importante, porque de acuerdo con los datos más recientes del INEGI en materia de ciberacoso hasta 2023 en México 20.9% de la población usuaria de internet padeció ciberacoso; esto representa 18.4 millones de personas. Respecto de los rangos de edad, los porcentajes más altos corresponden al grupo entre los 20 a 29 años con 30.7% para las mujeres y 23.4% para los hombres. Grupo seguido muy de cerca de las personas de 12 a 19 años con 30.1% y 23.0% para mujeres y hombres, respectivamente, lo cual indica que las agresiones se han concentrado en la población femenina, adolescente y joven (INEGI, 2024).
No obstante, el INEGI entiende el ciberacoso como un fenómeno amplio que comprende diferentes formas de agresión que oscilan entre la recepción de correo no deseado y hasta modalidades de extorsión y estafas. Así, cuando se contrastan estos resultados con investigaciones que tienen como objetivo medir la prevalencia de la violencia digital de género los datos apuntan a un panorama distinto, por ejemplo, en el informe sobre violencia digital realizado por el Frente Nacional para la Sororidad se indica que aproximadamente 95.3% de las víctimas de violencia digital en México son mujeres (Oropa et al., 2022).
Algo similar ocurre en el caso de la identidad del agresor, pues para el INEGI solo 23.4% conoce a su acosador (INEGI, 2024). En contraste en el informe previamente citado 81.6% de las víctimas conoce a la persona agresora que en 44.4% de las veces es la expareja (Oropa et al., 2022). Llama la atención que, pese a las diferencias entre ambos informes, los encuestados reportaron con porcentajes muy bajos, entre 0.4% y 3.1% a las parejas actuales, razón por la cual esta investigación busca visibilizar que la CVP se puede manifestar durante el noviazgo y podría normalizarse al grado de no mencionarse.
Por ello, pese a la diversidad de manifestaciones de ciberacoso reportadas por los encuestados por el INEGI, no todas las ciberagresiones que conforman la CVP aparecen mencionadas, es posible que los encuestados consideren que acciones de control y castigo sean manifestaciones o pruebas de amor por parte de la pareja que cela al otro porque lo quiere (Celis-Sauce y Rojas-Solís, 2015; Rodríguez-Domínguez et al., 2018; Pérez-Gómez et al., 2020; Velázquez, 2020), al mismo tiempo que las víctimas tienen casi una obligación de perdonar y justificar las acciones de sus parejas en nombre del amor (Oropa et al., 2022).
Estas opiniones o posturas con respecto del amor y aquello que debe ser una relación de pareja suelen alimentarse de los mitos del amor romántico, los cuales han promovido históricamente el modelo del matrimonio occidental, monógamo y heterosexual (Flores, 2019). Así como las prácticas en su mayoría negativas han fomentado la desigualdad en las relaciones, como la entrega total, la justificación de la violencia, el sacrificio, la dependencia o la idealización de la pareja (Resurrección-Rodríguez y Córdova-Iñesta, 2020).
El impacto de las dinámicas asociadas al amor romántico es visible en espacios como los consultorios, donde las experiencias en el terreno amoroso pueden desarrollarse mediante el relato. No obstante, un consultorio online implica nuevas formas de contar las historias e incluso presentarse a una audiencia virtual vinculada con una figura clave que es el creador de contenido.
El Consultorio del Amor de Sailorfag
La Sailorfag es un creador de contenido, originario de Hermosillo, Sonora, radicado en la Ciudad de México, quien se identifica como no binario, es decir, su identidad de género no se ajusta a las categorías tradicionales binarias de hombre o mujer. Se unió a la plataforma YouTube en 2017 y cuenta con más de un millón de suscriptores.
En su canal principal el contenido se basa en tutoriales de maquillaje acompañados de charlas, dinámicas de preguntas y respuestas con los suscriptores, videoblogs y series en las cuales los suscriptores envían sus anécdotas con la finalidad de que sean leídas durante el video, por ejemplo: Historias de Ultratumbisima con Sailorfag, donde se recuperan relatos sobrenaturales y de terror; Pq me odio, donde se presentan diferentes retos virales y se prueban productos; y finalmente el Consultorio del Amor de Sailorfag, en adelante CAS, el cual se derivó de un tema musical viral interpretado por Sailorfag, titulado Amiga date cuenta, el cual en sí mismo es un consejo para que todo aquel que tenga una relación violenta o abusiva identifique o tome conciencia de ello.
El CAS cuenta con episodios de una duración entre los 14 minutos y hasta una hora 42 minutos; algunos de estos videos han alcanzado más de un millón de reproducciones. En este sentido, el primer CAS fue publicado el 9 de julio de 2019. A partir del tercer episodio el tema principal fue la pandemia por COVID-19, razón por la cual Sailorfag fue mejorando la sección con un tema musical de entrada, subtítulos para indicar el orden de los casos y fondos en pantalla verde para dar la imagen de un talkshow al estilo de Caso Cerrado, emisión de Telemundo conducida por la Dra. Ana María Polo.
A partir del segundo CAS, Sailorfag agregó un aviso donde explicita que no es psicólogo y la mejor opción es acudir con profesionales de la salud en cuanto a los casos que dejan entrever situaciones de agresión, acoso y violencia en las relaciones de amistad o noviazgo que tienen los jóvenes de diferentes orientaciones sexuales. Sailorfag aclara que solo está dando su opinión y trata de dar consejos que tienen que ver con denuncias a la policía, órdenes de alejamiento y como mínimo acudir con algún adulto o persona de confianza para que esté al tanto de las situaciones de violencia.
Sailorfag cuenta con un ayudante conocido en el contexto del CAS como El Becario, quien selecciona y asigna títulos y números a los casos que llegan a un correo destinado para esta sección (cosasdelseilor@gmail.com). En la narración Sailorfag no menciona nombres propios de usuarios y generalmente la audiencia ve sus primeras impresiones sobre la historia que presenta, por tal razón insta a los interesados en mandar sus anécdotas a que redacten de manera adecuada sus historias para leerlas con mayor facilidad.
El CAS es un espacio donde las anécdotas de los suscriptores son en su mayoría respecto de relaciones fallidas, rupturas dolorosas y conflictos, debido a que en el formato del consultorio se comparte una historia sobre algo que no marcha bien. En este caso una relación o noviazgo dañado o enfermo sobre el cual los jóvenes buscan algún consejo útil, tanto para concluir la relación de la manera menos dolorosa o bien solucionar los conflictos con el acompañamiento de un influencer y de una comunidad virtual.
Una comunidad virtual es un grupo que comparte y participa de intereses y pasatiempos similares. Por medio de las TIC estas personas pueden compartir e intercambiar información y conocimientos. Dentro de la comunidad virtual no es necesario que las personas se conozcan cara a cara o se encuentren cerca geográficamente para consolidar redes de apoyo. El sentido de comunidad virtual propio de YouTube se manifiesta cuando se utiliza la plataforma para promover alguna causa altruista o proveer apoyo social a un grupo o persona (Fuentes, 2024).
En este sentido, dentro de esta comunidad virtual el consejo que comparte Sailorfag es de gran importancia, debido a que este tiene una peculiar manera de relacionarse con su audiencia, a la cual se dirige como “amistades” en general y en los casos en particular como “amiga” como expresión neutra de género, lo cual lleva a que en ocasiones sea difícil identificar la preferencia sexual o el género de los protagonistas de la historia, ya que algunos casos están redactados en lenguaje inclusivo.
Para sortear estas dificultades, con respecto del género y de la preferencia sexual de los participantes se privilegió la categoría analítica de la bidireccionalidad para identificar únicamente las variantes de CVP que estuvieran presentes en el desarrollo de las historias, ya que en estas agresores y víctimas sin importar el sexo pueden cambiar de roles fácilmente con un mensaje o clic.
En cuanto a la edad, aunque la mayor parte de la audiencia de Sailorfag son adolescentes y jóvenes, y en algunos casos los menores de edad refirieron haber sido víctimas de ciberagresiones no todas estas pueden categorizarse como CVP, ya que cuando hay menores y adultos involucrados se alude directamente a delitos como el cybergrooming, lo cual rompe con la idea de la bidireccionalidad, ya que no se puede considerar como una relación de pareja la sostenida entre un adulto y un menor.
Metodología
Esta investigación se adhiere a la rama de los estudios digitales, pues toma en consideración las herramientas etnográficas para dar cuenta de prácticas sociales y culturales al interior de comunidades virtuales. En este caso, con la netnografía se busca identificar en cómo los jóvenes narran sus experiencias sentimentales e incluso sexuales con especial énfasis en la violencia, haciendo uso de las TIC en las relaciones de pareja y como las comparten vía correo electrónico con la finalidad de recibir un consejo de una figura notable en internet, que consideran como una amiga y confidente.
Esta es una investigación de corte cualitativo, cuya muestra es resultado de una netnografía transversal, dado que se recopilaron los datos mediante el análisis de las vivencias en espacios virtuales (Turpo, 2008) e interacciones entre los miembros de una comunidad virtual durante un periodo específico (Sánchez y Ortiz, 2017).
Se trata de una investigación no experimental, porque únicamente se observaron las interacciones entre el creador de contenido y sus suscriptores. Esta investigación es descriptiva, pues se analizaron 40 videos de la serie El Consultorio del amor de Sailorfag en la plataforma multimedia YouTube, tomando en cuenta que videos, blogs, publicaciones en redes sociales y fotografías pueden observarse, leerse, escucharse y analizarse como textos etnográficos (Pink et al., 2016). Posteriormente, se realizó un análisis de contenido etnográfico a esta serie de videos (Narváez y Carmona, 2017), lo cual dio como resultado la selección de 65 casos que tratan experiencias con el uso de TIC; estos fueron transcritos de manera manual para después ser analizados con el software ATLAS.ti 9.
Después de la codificación se realizó una nueva selección con base en la frecuencia de palabras clave en las siguientes categorías: redes sociales, aplicaciones, dispositivos sociotécnicos, contenido multimedia y gestión de cuentas. Esto dio como resultado una muestra final de 27 casos, de los cuales se retomaron fragmentos cuyo desarrollo revela la presencia de CVP. Entre los criterios de selección de los casos se encuentran los siguientes: a) mención directa de alguna forma de CVP; b) en el desarrollo del relato se refiera la presencia de un dispositivo sociotécnico, como teléfono celular, Tablet o computadora para que se llevarán a cabo diferentes formas de CVP; y c) que las relaciones tengan origen en alguna aplicación para conocer parejas, grupos y comunidades en redes sociales.
Por último, la presentación de los datos consiste en las transcripciones de fragmentos de los casos seleccionados, ya que la visibilización implica la identificación de acciones y situaciones que dan forma a las experiencias de CVP, debido a que al interior de las comunidades las conversaciones y la narración de experiencias se presentan de manera espontánea, voluntaria y anónima (Turpo, 2008). Se respetaron las estructuras de los títulos asignados a los casos, por ello se transcribieron con errores de ortografía o puntuación.
Resultados y discusión
Cibercontrol
Entre los casos seleccionados sobre cibercontrol destaca que las personas que cuentan su historia mencionan que han revisado sin permiso los teléfonos celulares de sus parejas, cometiendo así actos de cyberstalking y monitoreo en redes sociales en particular Facebook, lo cual puede resultar asfixiante y dañino para los afectados (Alcalá et al., 2021):
CAS # 18 / Caso 5. Ay amiga, ni idea. “Resulta que por cosas del destino él me encargó checar algo de su laptop, entonces me di cuenta de que tenía Facebook abierto y, pues después de debatirme sí caer o no en las garras de toxicidad,1 le eché un ojo”.
CAS # 33 / Caso 10. Amor del pasado. “Hace un mes recibí un mensaje de un número desconocido, era Marcos [...] por lo que en el momento en que recibí ese mensaje, fui directamente a stalkear su Facebook y vi que tenía fotos en citas con un chico, las fotos eran de hace 7 meses”.
De acuerdo con Miró (2012) el cyberstalker lleva a cabo diferentes formas de persecución de su víctima, a quien intenta contactar en múltiples ocasiones o dar seguimiento constante a sus actividades en redes sociales. Estas acciones las ejecuta con enojo e impulsado por la necesidad de tener control sobre la persona vigilada:
CAS # 28 / Caso 12. Amor anexado. “Yo le había prestado un celular mío para no perder contacto, en lo que conseguía otro, así que mientras estaba dormido, me metí a Messenger, tenía mensajes con una zorra que tenía novio, donde textualmente le decía a ella que le gustaba. Fue por ella a la escuela, hablaban diario, hablaban de cómo serían las cosas si anduvieran y todas esas cosas”.
CAS # 31 / Caso 3. Aquí en Black Mirror. “Sailor y empecé a sospechar sobre que Mia de seguro estaba interesada en alguien más, me sentí muy mal y por primera vez en mucho tiempo empecé a sentir celos, stalkeaba sus cuentas de Instagram y Twitter varias veces”.
Estas agresiones son justificadas por los perpetradores, quienes argumentan que su motivación principal es la falta de confianza derivada de que su pareja hable o se relacione con otras personas, pero también por las víctimas, ya que ambos pueden tener arraigada una visión romántica del amor, lo que les impide ver las conductas violentas que ejercen y sufren respectivamente (Bard, 2018; Villora et al., 2019; Alcalá et al., 2021; Oropa et al., 2022):
CAS # 25 / Caso 6. Vale no se vale. “En Insta y en WhatsApp él no tiene ni una sola foto conmigo, me empezó a crear mucha inseguridad y empecé a sobrepensar las cosas tóxicamente. Un día mientras él dormía le revisé un poco la conversación, pero la verdad no vi nada raro, todo normal, conversaciones muy casuales”.
CAS # 28 / Caso 7. Eres o te haces?? “Me entero de que ya estaba ligando con alguien más y hasta subían historias juntos, y por andar stalkeando una semana después supe que ya andaban, obviamente lo eliminé de todos lados y apliqué el contacto cero, pero la verdad, yo lo extrañaba mucho”.
Otros no pueden permitir que su pareja les mienta o los engañe; así, estos actos refuerzan la idea de la violencia bidireccional en las modalidades de CVP, ya que los narradores utilizan frases como: “yo no soy así, o sé que esto es tóxico” para desarrollar la historia donde no admiten que están ejerciendo violencia sobre su pareja:
CAS # 24 / Caso 3. Mommy Issues???? “Sailor te puedo asegurar que yo no soy de revisar el celular, pero la última vez Pou accedió a mi cuenta de Google y empezó a revisar mis fotos antiguas, según él porque quería saber si alguna vez le había mandado mi packa alguien. Eso me enojó muchísimo y juré que me iba a vengar, ya que no solo invadió mi privacidad, sino también me humilló con mi pasado cringe,3 tomando screens4 de correos que me mandaba mi ex”.
CAS # 26 / Caso 12. Lo dejé en Vallarta. “Yo no soy mucho de andar viendo el celular de otras personas, pero me dio curiosidad ver quién le mandó mensajes y vi que era un mensaje de un chavo y estaban hablando de dónde se verían cuando regresáramos”.
Estas son, a su vez, ciberagresiones directas, ya que se hace un mal uso de las TIC para violar la intimidad de la pareja. Si bien, en los casos seleccionados los celos y la infidelidad parecen ser los detonantes, lo cierto es que controlar y lograr acceso a los dispositivos y redes sociales de otra persona sin su consentimiento convierten al novio(a) infiel en una víctima de CVP.
Cibercontrol
Una de las características de la ciberagresión que se pudo constatar en los relatos del CAS es que las formas en las cuales se presenta la violencia tienen como objetivo causar daño, intimidar y hasta ridiculizar a la pareja o expareja. Este comportamiento es repetido por parte de los ciberagresores, quienes incluso pueden ufanarse de haber lastimado a alguien (Velázquez, 2020; Euan Catzín y Pinto Carrillo, 2022).
Dentro de esta categoría se pueden incluir modalidades de ciberacoso como el catfish, cuando alguien busca engañar a otras personas utilizando las TIC para crear identidades falsas en redes sociales, utilizando fotografías e información de otros usuarios:
CAS # 12 / Caso 4. NO HAGAN ESO. “Decidí instalarme unas apps para hablar con gente en otros idiomas, y pues acabe en Badoo, que es una app para citas tipo Tinder […] cabe recalcar que para esas cosas necesitas ser mayor de edad, pero yo utilicé fotos de una mini influencer que conocía, la tipa no es alguien inalcanzable tiene vibes5 geniales y es todo lo opuesto a mí, LOL,6 hasta usaba el nombre de ella por si me pedían el Instagram y tenía mucho contenido como para hacerme pasar por ella, yo sé que es algo creepy,7 pero soy una persona muy insegura de mi aspecto”.
CAS # 16 / Caso 12. SE TE CAE LA CORONA REINA. VALES ORO. “Esa tarde me la pasé llorando en mi cuarto hasta que me llegó un Whats de una compañera […] que era una grabación de pantalla de los Close Friends8 del mejor amigo de ese chavo y en los videos salía yo de lejos volteando a ver si llegaba el chico y en el vídeo solo se escuchaban risas”.
De acuerdo con Melander (2010), una de las razones por las cuales los ciberagresores se muestran desinhibidos para mandar mensajes insistentes y violentos es que no pueden observar las reacciones de las víctimas. Aquellos que han recibido mensajes de contenido sexual y solicitudes del mismo tipo de una manera constante, e incluso por períodos prolongados, responden ignorando o dejando en visto a personas con las cuales no tienen ninguna relación afectiva:
CAS # 18 / Caso 1. Asco el don. “Actualmente me sigue mandando mil mensajes, a pesar de que siempre le clavó el visto por semanas y sigue preguntando si tengo novia, y realmente si nos da cosa que un profesor se fijará en un jovencito de entonces 17 y que le ha durado hasta ahora, y que me siguió donde entreno y ahora quiere seguirme hasta donde estudio sin importarle su trabajo, ni nada”.
CAS # 23 / Caso 13. Viejo Rabo Verde. “Me mandaba videos explícitos a cada rato, decidí ignorarlo y me seguía mande y mande mensajes, Biblias y Biblias de texto y fotos de Piolín [...] todos los días a todas horas, un día abrí la conversación y tenía más de 60 mensajes sin leer, neta ya me tenía harto, porque saturaba mi bandeja de todas mis redes sociales y eran puras cochinadas y fotos cursis de rosas”.
De manera similar en los casos donde se mencionan exparejas las ciberagresiones pueden venir por parte de las nuevas parejas o amigos de estos, quienes hostigan y amenazan a la víctima mediante mensajes en sus redes sociales (Rodríguez-Domínguez et al., 2018):
CAS # 6 / Caso 6. Una wera en enredos. “Esta segunda vez que comenzamos a hablar de sopetón me dijo que yo le gustaba y comenzó a hacerme insinuaciones sexuales, quería verme incluso, me decía cosas horriblemente asquerosas, me daba mucho coraje ver sus mensajes asquerosos y arriba su foto de perfil con su novia súper abrazados”.
CAS # 21 / Caso 1. El piojoso. “Después me enteré de que ese güey escribía cosas horribles de mi en Instagram, comparándome con su esposa, diciendo que ella era mejor y que a ella si la quería, la morra por supuesto sabía que yo ya había andado con él, pero igual se burlaba de mí […] yo pensé que ahí ya había terminado mi martirio con el susodicho, pero no, él me seguía llamando y mandando mensajes, al igual que creaba cuentas falsas para hablarme por Facebook e Insta hasta el momento lo sigue haciendo tres años después”.
Los perpetradores pueden ser también pretendientes que utilizan el cortejo hostigante como una manera para lograr un acercamiento o la aceptación de sus intereses amorosos. De esta forma, los hombres tienden a registrar más altos niveles en cometer ciberagresión mediante la hostilidad, la humillación y la exclusión (Villora et al., 2019).
Cibercastigo
Por su parte, el cibercastigo se da durante la relación de noviazgo como una manera de dar una lección al otro, que desde la perspectiva del perpetrador es merecedor de un castigo y la forma en que deciden hacer esto efectivo es utilizando los medios digitales (Romo-Tobón et al., 2020):
CAS # 4 / Caso 13. aMIGA VE A LA POLICIA. “Un día le contesté a uno de sus reclamos, así de ya estoy harta, si estás conmigo es porque me quieres como soy, yo no voy a andar babysitting your feelings, etcétera, etcétera. Y me bloqueó, nada nuevo, siempre que le digo algo que no le gusta me bloquea por horas, ah y si no le ando rogando que me llame de regreso o no intento estar bien, pues peor se pone”.
CAS # 7 / Caso 1. El Otaku9 acosador. “Hasta hubo días en los que me bloqueaba diciéndome que ojalá nunca me hubiera conocido y que me muriera y a los días me volvía a hablar para contarme sus problemas y ¿Cómo no? mandarme imágenes de animes para adultos, casi siempre con la frase: Te amo y yo te quiero hacer eso”.
En los relatos analizados la aplicación de correctivos viene después de que uno de los miembros de la pareja tuviera conversaciones con otras personas. Mientras que, en otros escenarios, el cibercastigo es la respuesta a una agresión previa, por ejemplo, el ghosting que consiste en “romper una relación sentimental en línea, sin dar la cara” (Velázquez y Reyes, 2020, p. 65) ni ofrecer alguna explicación, ignorar los mensajes y comunicaciones del otro, dejar en visto y no volver a interactuar pese a estar en línea:
CAS # 16 / Caso 14. TE MAMASTE. “Un día miré una conversación en su Messenger con una morra, donde le decía las muchas ganas que tenía de verla entre otras cosas, que obviamente me hicieron enojar, le reclamé y él me dijo que eso fue solo un error, que no me sintiera mal, porque ni siquiera se miraron, que solo fueron mensajes y ya, su solución fue darme su contraseña y desde entonces me platica todo”.
CAS # 35 / Caso 11. El ***twittero. “Continuó demostrando que no le importaba y seguía ghosteándome cada vez que podía hasta que un día me dije a mí misma, hasta aquí llegó tu pendeja. Entonces borré su conversación, borré su contacto y lo dejé de seguir; han pasado 4 meses hasta la fecha”.
Por otro lado, el cibercastigo puede presentarse como resultado de la ruptura de la relación, ya que de acuerdo con Velázquez (2020) los jóvenes tienen dificultades para procesar y aceptar el rechazo y la ruptura, ante los cuales buscan exhibir y dar un escarmiento a aquel que les ha despreciado:
CAS # 14 / Caso 16. Otaku Loko. “Le comenté que yo ya no me sentía bien la relación y que quería hacer algo nuevo. Él al inicio se negó y casi me decía hasta de lo que me iba a morir jaja, todo meco, poco después dejó de mandarme mensajes y solo veía mis estados. El número por el que nos comunicamos dejó de funcionar y actualmente rara vez hablamos”.
CAS # 22 / Caso 3. Salio Hacker.10 “Esa noche yo me iba a ir de antro y obviamente él no iría, porque estaban mis amigos, total se fue a su casa y unas horas después mi cuenta de Facebook se cierra a lo que procede hablarme por Instagram, que le salía mi perfil como no existente, […] me llegaban los mails de cambio de contraseña desde tal dispositivo, […] había sido él”.
De acuerdo con las historias del CAS, el bloqueo es una de las formas de cibercastigo más comunes. Es importante mencionar las actitudes en las cuales las víctimas reaccionan, ya que la ciberviolencia tienen efectos en el estado de ánimo de las personas, las cuales pueden experimentar enojo, decepción o miedo:
CAS # 15 / Caso 15. Pudo haber sido pior. “Sailor que me voy dando cuenta de que el perro me había bloqueado, Sailor, me hervía la sangre de coraje, porque aparte de dejarme plantado me bloquea, no, no, no, no, no, no, me enojé y lloré”.
CAS # 33 / Caso 11. MALDITOS HOMBRES. “Un día me bloqueó de todos lados, yo ilusa pensé que había decidido tomarse un tiempo fuera de redes, pero eso cambió en junio, el bato volvió a escribirme para decir que me había bloqueado, porque había conseguido novia y ella se lo había pedido”.
Desde la perspectiva de la sociedad líquida propuesta por Bauman (2005) este modelo puede ser aplicable a otro tipo de emociones, incluidas aquellas que pueden interpretarse como negativas. De forma que el usuario puede encontrar satisfacción en ignorar, humillar y causarle dolor a otro, aunque el contacto nunca llegue a ser físico; de esta manera hay disfrute de la desgracia, malestar y sufrimiento del otro.
Coerción sexual digital
Respecto de la coerción sexual digital, las víctimas sufren de variantes como la sextorisión, la cual consiste en el chantaje o amenaza por parte de la pareja, expareja o incluso una persona que la víctima no conoce.
Estos agresores coaccionan y amenazan a la víctima para que esta evite la difusión de material íntimo o explícito (Pérez-Gómez et al., 2020; Triano et al, 2021):
CAS # 10 / Caso 15. El Profesor. “A veces, lo que me dan ganas de hacer es extorsionarlo con contarle a su esposa, porque yo tengo bien ubicada a su mujer y a su familia en Facebook, porque hashtag #FBI,11 jaja”.
CAS # 24 / Caso 14. Un susto merecido. “Se volvió loco y me amenazó, luego dijo haz dos cosas si no quieres que llamé a la policía, mándame un video tuyo íntimo y tu contraseña de Facebook para ver con quién hablaba, le dije que no porque yo tenía pareja y dijo que si no se lo mandaba en 5 minutos llamaba la policía, le dije: no haré eso y dijo: Ok, entonces prepárate para dejar a tu novio e ir a la cárcel”.
Existen otras manifestaciones de CVP que pueden significar la comisión de delitos como la revenge porn que está basada en la venganza por medio de la difusión de material íntimo o sexual con los agravantes del abuso de confianza (Riquelme y Fuentes, 2019; Oropa et al., 2022) y de la exposición de información de la víctima, como nombre, dirección y datos sobre redes sociales, de modo que otros usuarios puedan rastrear o contactar para continuar con el acoso (Stroud, 2014):
CAS # 5 / Caso 10. Ten tu pin*** regalo. “Ya llevo viviendo con mi novio un año y en ese tiempo nos empezamos a separar un poco y un día que dejó su celular decidí revisarlo y encontré muchas fotos, audios, textos, etcétera, con otras personas haciendo el delicioso y se los quiero dar de regalo este 14 de febrero. ¿Qué me recomiendas para darle su regalo lleno de fotos y pruebas? Si puedo te mandaré un video para exponerlo”.
CAS # 34 / Caso 7. Mi ccpt12 mas grande. “Otto me había acosado, entrado en mis redes, hackeado mis cuentas y todo por tres años, espiándome, dejándome mensajes de saludo, emojis y más, desde teléfonos nuevos o incluso teléfonos que yo ya había bloqueado, su último mensaje incluía fotos de él y yo intimando, fotos sin mi consentimiento con una cámara claramente escondida”.
Un aspecto que no hay que olvidar es el daño psicológico derivado de las diferentes categorías del CVP, ya que las amenazas y la prolongación del acoso en el mundo digital pueden llevar a las víctimas a experimentar miedo a que se dañe su reputación (Rodríguez-Domínguez et al., 2018):
CAS # 22 / Caso 9. Ni él se entiende. “Entonces yo feliz le mandó un mensaje de buenos días a mi flaco y oh sorpresa su contestación. Me dijo así tajantemente: no te quiero ver hoy, ya sé que eres famosa en internet, y yo con cara de What a Fuck? ¿De qué hablas? Y él empezó a decir que había encontrado videos míos en una página XXX con más de 2 millones de vistas”.
Conclusiones
Esta netnografía tuvo como objetivo principal la visibilización de las dinámicas y patrones de CVP presentes en las experiencias amorosas de jóvenes y adolescentes, las cuales estos comparten y socializan en espacios digitales destinados a dar consejos o que tratan asuntos íntimos como es el CAS, ya que este es un espacio que se fue construyendo y reforzando no solo por las mejoras e innovaciones propias del creador de contenido y su equipo o colaboradores, sino como resultado de las acciones de los suscriptores que comparten, alimentan y gestionan el contenido con sus vivencias más íntimas respecto de la manera en que construyen vínculos afectivos en la red.
Además de las mejoras por emisión que significaron el aviso/advertencia, los temas musicales y las colaboraciones, se fueron consolidando algunas normas de comunidad que funcionan también como códigos comunicativos y consejos, por ejemplo: evitar relaciones de noviazgo con usuarios que no muestren sus rostros, evitar relacionarse o dar información como número de teléfono o dirección a usuarios que se conozcan por medio de grupos de Facebook o comunidades de jugadores de videojuegos en línea, tener en cuenta que las relaciones de noviazgo asociadas a aplicaciones de citas pueden ser peligrosas, dado que no se conocen las intenciones de los usuarios.
Se debe evitar mantener encuentros presenciales y sexuales con personas que se conocieron en redes sociales o aplicaciones, si no se está seguro(a) de hacerlo, bloquear y eliminar de los contactos a todo usuario que haya violentado o agredido a la víctima, guardar en la medida de lo posible capturas de pantalla, fotografías o videos que sirvan como pruebas de las ciberagresiones. Por último, en el caso de ciberamenazas acudir a la policía cibernética y levantar la denuncia correspondiente, proceso que se recomienda que se lleve a cabo acompañado de un familiar o persona de confianza.
Como parte del trabajo de contextualización que se realiza en una netnografía se considera que estas historias con sus respectivos detalles y desenlaces pueden ser comprendidas únicamente dentro del contexto digital donde se presentan. Así, el tono de los CAS es informal, ya que se maneja un lenguaje coloquial y amigable, porque Sailorfag deja claro que su intención es escuchar y apoyar a los suscriptores, pero sin abandonar la ironía y el sarcasmo cuando se presentan situaciones que son graciosas o requieren una llamada de atención cuando la persona quien cuenta su experiencia transgrede las normas de la comunidad, toca temas sensibles o realiza alguna acción reprobable.
En este sentido, dentro de los relatos los emojis y memes, entendidos como todo tipo de expresión plasmada en imágenes, gráficos o videos que son replicados, reproducidos y reapropiados por los usuarios de redes y plataformas sociodigitales (Winocur, 2019) juegan un papel importante, incluso si solamente son mencionados en el relato, ya que algunos de ellos forman parte de la cibercultura.
Sailorfag destaca el hecho de que, al redactar su experiencia, las víctimas pueden comprender mejor aquello que han experimentado al lado de una pareja abusiva o violenta, esto aunado a los consejos que la comunidad comparte pueden ser útiles no solo para aquellos que mandan sus historias, sino también para otros miembros de la comunidad que se sientan identificados.
Si bien, esta investigación se enfocó únicamente en la CVP y sus variantes, llamó la atención la variedad de casos, anécdotas y situaciones offline comentadas en los CAS. En este sentido, es necesario poner más atención en las modalidades peligrosas y hostiles de violencia que se pueden experimentar en las relaciones de pareja, ya que las agresiones físicas, el abuso y la manipulación a menores, la socialización y el enamoramiento por medio de aplicaciones de citas e incluso las peligrosas relaciones sostenidas entre víctimas con miembros del crimen organizado resultaron alarmantes. Una de las limitantes de este estudio fue que solo se consideraron los testimonios, y solo se retomaron a grandes rasgos los consejos de Sailorfag y la comunidad, ya que tanto en los consejos correspondientes a cada CAS como en los comentarios a cada uno de los videos destacan importantes aportaciones para las víctimas de violencia de pareja. Se considera necesario seguir investigando las transformaciones derivadas de la apropiación y procesos de socialización de las TIC entre la población joven.










nueva página del texto (beta)



