Francisco Cândido Xavier (1910-2002), mejor conocido como Chico Xavier, es uno de los escritores espiritistas brasileños más prolíficos, aunque paradójicamente haya negado ser el autor de toda su obra. Su libro Nosso Lar (1944) —el más vendido y divulgado (Da Silveira y Belam; Melo; Soares “Circulação”; Lewgoy; De Oliveira; Tadvald)— está escrito en primera persona, pero el universo diegético que propone no obedece a una enunciación narrativa suya o de algún personaje imaginado por él, ya que todo le fue dictado (psicografiado, más específicamente) por el espíritu del médico fallecido André Luiz,1 a quien el médium —en su calidad de narrador designado,2humilde intermediario (Lewgoy 83) o intercesor privilegiado (97)— reconoció siempre como el autor espiritual del texto.
Para comprender con mayor precisión las circunstancias de escritura de nuestro autor, me parece importante ofrecer algunos datos biográficos que ayudarán a entender el origen y la naturaleza de la intermediación, bajo la cual fue concebida la obra más importante de su género en Brasil. Por lo anterior, el presente estudio privilegiará la configuración social de la figura del médium, con sus consecuencias sociales y culturales, para quien, en un futuro, esté interesado en analizar su obra desde el punto estrictamente literario.
¿Cómo pasó de escribir “el mayor clásico del espiritismo brasileño” (Lewgoy 60) a convertirse en “el brasileño más grande de la historia” (Premack 63)? Abordaremos el libro Nosso Lar como modelo relevante —y redituable— de esta “dupla autoral médium-espíritu” (Fernandes y Duarte 3-4), en la que Luiz se configuró como el artífice de una singular y extensa “autobiografía” (9) y Xavier se reafirmó como canalizador espiritista, siempre al servicio3 de sus múltiples dones místicos, entre ellos la psicografía, que el Dicionário Michaelis define como “ação ou efeito de receber e escrever mensagem recebida por um espírito desencarnado” (Michaelis On-Line s/p). El acto de psicografiar ha sido comparado por algunos autores con la escritura automática, automatic writing (Zir 4; Premack 62; Cardeña 399), entendida esta última como el proceso mediante el cual los médiums entran en trance, canalizan espíritus y escriben sus mensajes.
Nacido el 2 de abril de 1910, en el seno de una familia humilde del municipio de Pedro Leopoldo, en Minas Gerais, Xavier quedó huérfano de madre a los 5 años de edad. Por tal motivo, estuvo dos años a merced de una madrina, Rita de Cássia, quien se portó de manera cruel “vistiéndolo de mujer y dándole zurras diariamente” (Lewgoy 56). Posteriormente, su padre contrajo matrimonio con Cidália Batista, cuya generosidad y buen corazón se tradujo en un mejor trato hacia el menor de edad.
A lo largo de su infancia, dio muestras de su mediumnidad, lo cual le generó reacciones de rechazo, acusado de “tener el diablo en el cuerpo” (Lewgoy 56), motivo por el cual el espíritu de su madre (María João de Deus) le recomendó “tener paciencia, resignación y fe en Jesús” (Lewgoy 57). Más adelante, su progenitora le aconsejó el estudio de las obras de Allan Kardec,4 por lo que a los 17 años de edad se inició en el aprendizaje formal del espiritismo: “por orden de sus espíritus mentores [principalmente Emmanuel] se inicia en la práctica de la psicografía, que perfeccionará en los cuatro años subsecuentes” (Lewgoy 58).
Las enseñanzas aprendidas por Xavier tienen su origen en Francia, a mediados del siglo XIX, donde Kardec (cuyo nombre verdadero era Léon Hyppolite Denizard Rivail) desarrolló un procedimiento que usaba la mano del canalizador para brindar a las almas desencarnadas la posibilidad de manifestarse con el estilo narrativo y caligráfico que lo caracterizaba en vida (De Oliveira 122). Este fenómeno fue explorado por la sociedad parisina y las cortes europeas, lo que generó interés entre los intelectuales de la época, particularmente ellos los surrealistas.
Es así como colegas de André Breton experimentaron con la escritura producida en estado hipnótico o de sonambulismo para conseguir un manuscrito primigenio y totalmente libre de preocupaciones estéticas. Es conveniente señalar aquí que en esta etapa no se puede hablar aún de una producción editorial espiritista, ya que sólo se difundió el hecho a través de disertaciones como “Entrée des médiums”, en el libro Le surréalisme, de Edmond Légoutière (De Oliveira 123).
En su artículo “A ‘orientação pelo evangelho’ e a consolidação do espiritismo no Brasil (1860-1940)”, la historiadora Ana Lorym Soares destaca que el haber sido una doctrina científico-religiosa importada de Francia funcionó, al inicio, “como atractivo para los letrados de las clases medias de varias ciudades de Brasil” (Soares “Orientação” 4). De hecho, Kardec es considerado el escritor francés más leído en esta nación, ya que hasta el 2020 se habían vendido cerca de 13 millones de copias de sus libros (Gulão et al. 40).
A partir de 1870, añade Soares, en los grupos de estudio y prácticas espiritistas empezaron a figurar médicos, abogados, políticos, ingenieros, funcionarios públicos y militares, lo cual contribuyó para que el 2 de enero de 1884 se constituyera la Federação Espírita Brasileira (FEB), entidad que después se organizó para refutar el artículo 157 del Código Penal de 1890, que criminalizaba el espiritismo, hasta conseguir su absolución.
En este contexto, el prestigio que gradualmente alcanzaba Xavier lo convirtió en pieza clave para la consolidación del llamado “espiritismo a la brasileña” (Tadvald 193; Melo 142). Soares emplea el concepto de modelo monástico de santidad católica, acuñado por Jacqueline Stoll en su libro Espiritismo à brasileira, para referirse así al místico:
Foi ele um dos principais responsáveis pela consolidação do estilo de expressão da espiritualidade espírita [...] seja no que diz respeito aos temas fundamentais de sua ética —o sofrimento e a renúncia particularmente—, seja no que diz respeito às práticas de “afastamento do mundo” [...] Não podemos negar que há uma hagiografia em torno do médium mineiro, já que na maioria das tradições os seus fiéis tendem a supervalorizar os seus ídolos religiosos5 (Soares “Orientação” 15).
Consecuentemente, la obra de Chico Xavier es entendida por buena parte del movimiento espiritista como una continuación de los estudios iniciados por Kardec. La difusión de sus obras psicografiadas derivó en un fenómeno editorial que contribuyó para que el espiritismo se consolidara como religión en Brasil (Gulão 6).
Chico Xavier é o espírita modelar porque praticamente tudo em sua vida e obra dão testemunho do sistema de valores do espiritismo kardecista, além de realizar, como nenhum outro médium, o ideal de uma ‘interautoria’ ou parceria autoral psicógrafo versus espírito6 (Lewgoy 55).
Son muy populares las imágenes donde puede apreciarse a Xavier cubriéndose los ojos con una mano al momento de canalizar sus mensajes, ya que dichas anotaciones quedaron registradas en hojas de papel que le allegaban personas cercanas, quienes atestiguaron también que no tuvo control del trazo caligráfico (que variaba según el autor espiritual en cuestión), la extensión del mensaje y, menos aún, su contenido.
De esta manera, a mediados del siglo XX, Xavier psicografió Nosso Lar, libro prototípico que aborda la experiencia post mortem de Luiz en una “ciudad espiritual de transición” (Xavier 205) ubicada sobre la Tierra, la cual fue fundada por portugueses desencarnados en Brasil en el siglo XVI y está situada arriba de Río de Janeiro (Melo 145). Es gobernada burocráticamente por seis Ministerios (de Auxilio, de Regeneración, de Comunicación, de Esclarecimiento, de Elevación y de Unión Divina), y sus habitantes —calculados en más de un millón de seres— (Xavier 235) desarrollan tareas edificantes dentro de una utópica organización social; todos son regidos por un gobernador espiritual, quien cuenta con 72 colaboradores y 12 ministros.
Tras haber sido rescatado del Umbral,7 el protagonista narra su aventura de reconocimiento personal y planetario, donde quedan de manifiesto las acciones humanas y su efecto a nivel personal y colectivo. A lo largo de cincuenta capítulos, este narrador representado8 tiene un emotivo reencuentro con su madre al tiempo que, en agosto de 1939, se alista para enfrentar los efectos físicos y espirituales de una “guerra de grandes proporciones” (refiriéndose a la inminente Segunda Guerra Mundial), en la que “ríos de sangre y lágrimas amenazan los campos de las comunidades europeas” (134).
Después de un año de cooperación activa en la ciudad espiritual, el médico recibe la oportunidad de regresar a la “esfera carnal” (269), donde finalmente comprende que su familia es mucho más que una esposa y tres hijos en el plano terrestre, pues ésta se extiende a la comunidad universal.
Dado que el autor espiritual forma parte de la diégesis, en calidad de personaje principal, Xavier subrayó siempre tener una relación exógena con respecto al relato, reconociéndose únicamente como vehículo físico del acto de escritura, hecho que pone de relieve un esquema atípico de creación literaria, pues combina simultáneamente a un “escritor espiritual” con un “escritor encarnado” (Tadvald 196):
Do ponto de vista enunciativo, o texto é narrado em primeira pessoa num foco onisciente e tom memorialista e que a organização retrospectiva das vivências do narrador é coroada de juízos morais sobre as situações e as personagens. Senhor da situação, o narrador espiritual insere em cada capítulo um metadiscurso teológico. Cada episódio é interpretado de acordo com o referencial espírita, num movimento espiralado de descobertas progressivas, rumo aquisição da cidadania plena na colônia “Nosso Lar”. Ou seja, estamos diante de um romance doutrinário em que o narrador, ou algum dos personagens, comenta os acontecimentos através de um metatexto, longa dissertação doutrinária inserida em cada capítulo, que funciona sempre ao modo de uma lição ou ensinamento9 (Lewgoy 98).
El universo diegético narrado por Luiz propone un nivel de realidad en el que lugares, objetos y actores entran en relaciones especiales que sólo ahí son posibles (Pimentel). Ejemplo de ello es que consideró pertinente hacer anotaciones especiales para esclarecer a sus lectores términos hasta entonces desconocidos como aeróbus10 y bônus-hora11 (no obstante que existe la convención de que se trata de un relato del más allá), los cuales quedaron registrados como notas al pie de página (Araujo y De Jesús 13).
Cabe señalar que la psicografía representa un tipo de “salvoconducto discursivo” (Sanoja 149) que permite introducir ambigüedades respecto a nociones clásicas de la narratología y funge como herramienta para acceder al más allá sin asumir la responsabilidad del contenido: “al desviar la responsabilidad de los juicios estéticos a los emisores de ultratumba, el libro cimienta el peso de su valía en las mediaciones que lo producen” (Sanoja 153). Además, el panorama que plantea aquí la doble autoría del texto activa en paralelo el mecanismo de comercialización de este “entrecruce esoterismo-literatura” (Sanoja 151), el cual fortaleció la configuración de espacios seguros, como la división Editorial de la FEB, para la divulgación de sus “intermediaciones esotéricas” (Sanoja 151).
El rol de canalizador ejercido por Xavier constituye y delimita este excepcional juego narrativo, ya que la identidad del enunciador es un hecho manifiesto desde la portada misma de la obra (aparece el nombre del autorFrancisco Cândido Xavier, pero también se destaca que la obra fue “dictada por el espíritu André Luiz”) y su prefacio. De este modo, Luiz establece con el lector una especie de “pacto de lectura”, como apunta el ensayista francés Philippe Lejeune en su libro El pacto autobiográfico y otros estudios, que lo convierte en sujeto inequívoco de la enunciación y mantuvo en los 16 volúmenes de la Serie André Luiz.12
En su obra História do espiritismo, el británico Arthur Conan Doyle —creador de Sherlock Holmes y quien estrechó fuertes vínculos con el espiritismo kardeciano a raíz de la muerte de su hijo— explica, en el capítulo 25 titulado “O depois-da-morte visto pelos espíritas”, que los libros producidos bajo esta modalidad no están a cargo de escritores profesionales, pues de un lado (en el plano terrenal) se encuentra el “escritor automático” que recibe la inspiración, mientras que del otro (en el más allá) está la “inteligencia que lo transmite”. Por ello, quien funge como narrador designado debe ser asumido como alguien con aptitudes literarias limitadas y poca experiencia para conformar una narrativa. Su labor, advierte, es resultado de un proceso complicado y, en muchos casos, hasta incómodo.
Llama la atención, entonces, que en Nosso Lar el autor espiritual usa una estructura en abismo en su enunciación13 para resaltar la labor del narrador designado en una obra de esta naturaleza. En el capítulo 43, titulado “Em conversação”, Luiz tiene un encuentro con el ministro Benevenuto (del Ministerio de Regeneración), quien le aclara la concepción que tienen del espiritismo en su ciudad, refiriéndose a éste como un nuevo movimiento al servicio de “verdades eternas” y cuyos primeros “florecimientos doctrinarios” tuvieron lugar en América y Europa (Xavier 240):
O Espiritismo é a nossa grande esperança e, por todos os títulos, é o Consolador da humanidade encarnada; mas a nossa marcha é ainda muito lenta. Trata-se de uma dádiva sublime, para a qual a maioria dos homens ainda não possui “olhos de ver” [...] muitos estudiosos reduzem os médiuns a cobaias humanas [...] procuram-se, por lá, os espíritos materializados para o fenomenismo passageiro, ao passo que nós outros vi-vemos à procura de homens espiritualizados para o trabalho sério (Xavier 241).14
Al hacer hincapié en la seriedad que requiere tal encomienda para ser aceptada en el plano terrenal, el autor espiritual destaca la participación de Xavier en la cocreación de Nosso Lar, pues se trata de un narrador-mediador cuya obra psicografiada llegó a ser considerada como testimonio religioso (Lewgoy; Tadvald; Neubern) y algunas de sus cartas canalizadas fueron aceptadas como evidencia en juicios penales (Premack 63).
Naturalmente, no era ésta la primera vez que un médium canalizaba un mensaje y lo hacía del conocimiento público, pero sí fue gracias a la respetabilidad que adquirieron médiums brasileños como Bezerra de Meneses (1831-1900), Zilda Gama (1878-1969) o Divaldo Franco (1927-2025), entre otros, que la producción psicografiada de Xavier pudo captar lectores a gran escala hasta lograr total reconocimiento en dicha nación, ya que logró conformar un corpus extenso con repercusiones editoriales, autorales y monetarias:
La confluencia literatura-espiritismo auspicia la triangulación entre el best seller editorial, lo literario que excede lo literario para legitimar su literariedad, y la figura del autor/a que se comercializa a sí mismo como ente reproductor de signos (Sanoja 157).
En estas circunstancias, la “presencia” del autor espiritual de Nosso Lar gradualmente comienza a ceder preponderancia ante su carismático narrador designado: la creciente cifra de lectores de este mensaje amplió sus horizontes gracias a la proliferación de productos derivados (en cine, TV y publicaciones alternas) y el comercio electrónico actual, mismos que llevaron a Xavier a trascender fronteras.
El filósofo, teólogo y teórico literario Paul Ricoeur puntualiza, en su libro Teoría de la interpretación, que toda obra, independientemente de que esté dirigida a un sector del público (en un primer momento a los seguidores del espiritismo), estará siempre sometida a reglas sociales de admisión y exclusión, lo cual finalmente hace que conforme un público, siempre dispuesto a crecer, y el reconocimiento que obtenga será un acontecimiento impredecible:
Es la autonomía semántica del texto la que permite la variedad de lectores potenciales y, por así decirlo, crea al público del texto. Por otro lado, es la respuesta del público la que hace al texto importante y, por lo tanto, significante [...] Es parte del sentido de un texto el estar abierto a un número indefinido de lectores y, por lo tanto, de interpretaciones. Esta oportunidad de múltiples lecturas es la contraparte dialéctica de la autonomía semántica del texto (Ricoeur 44).
En su libro El relato en perspectiva, Luz Aurora Pimentel refuerza esta óptica al señalar que la significación de una obra está en su lectura y, por consiguiente, la construcción del texto y del mundo que propone estará siempre supeditada a la dinámica de apropiación o resistencia.
En su disertación “¿Qué es un autor?”, Michael Foucault señala que el autor (espiritual en este caso) es la figura ideológica gracias a la cual se conjura la proliferación de sentido en la obra y caracteriza también “un cierto modo de ser del discurso [...] se trata de una palabra que debe recibirse de cierto modo y que debe recibir, en una cultura dada, un cierto estatuto” (Foucault 8).
La función-autor no se ejerce de manera universal y constante sobre todos los discursos [...] hubo un tiempo en que esos textos que hoy llamamos “literarios” (narraciones, cuentos, epopeyas, tragedias, comedias) eran recibidos, puestos en circulación, valorados, sin que se planteara la cuestión de su autor (Foucault 9).
Esto adquiere relevancia cuando se aborda una autoría dual como la aquí planteada, ya que algunos lectores, ajenos al método psicográfico, cuestionaron inicialmente, con gran severidad, la legitimidad de los textos de Xavier, pues en su opinión era imposible que una serie de poemas de notable belleza hubiesen sido escritos “por un modesto cajerito de almacén de Minas Gerais que apenas completó la primaria” (Lewgoy 59), mientras que otros argumentaban que no tenía ni el conocimiento ni las competencias lingüísticas para producir una obra tan vasta y disímbola, mucho menos para justificar su concepción (Cardeña 399).
Do ponto de vista teórico, todos os textos se caracterizam pela presença desse terceiro elemento que se agrega à relação clássica autor/narrador [...] constrói a identidade de um sujeito que só tem existência na e pela instituição literária, como o advento da teoria espírita, temos a categoria de um autor-modelo, cuja existência situa-se no “além” [...] A questão da autoria, então, se desloca de um único sujeito físico para uma multiplicidade de sujeitos enunciadores. Se o autor é Chico Xavier, ou sua personalidade desdobrada, ou algo ainda não definível, continuamos contando com a categoria autorial, pois ela permite que os textos se agrupem segundo estilos que envolvem a escolha de assuntos, linguagem, forma, submetidos a padrões de um registro culto e literário (De Oliveira 126).15
Estamos, pues, ante un proceso de escritura entendible para un público familiarizado con el espiritismo, pero excepcional al ámbito literario-académico. La literatura espiritista comenzaría a ganar lectores, explica el profesor y periodista Luís Olímpio Teles de Menezes (fundador del primer periódico y centro espírita en Brasil), al grado de generar preocupación en la Iglesia católica brasileña:
Muito embora as práticas mediúnicas —ou fenômenos de comunicação com espíritos—, já fizessem parte da cultura religiosa do país, era a primeira vez que elas interessavam, de forma significativa, aos setores das camadas médias e letradas. Anteriormente, as práticas mediúnicas eram consideradas “coisa de negro” e não chegavam a despertar, de modo tão enfático, uma reação por parte da Igreja (Soares “Orientação” 2).16
De hecho, el Censo Demográfico del 2010, realizado por el Instituto Brasileño de Geografía y Estadística, contabilizó 3.84 millones de practicantes de la religión espiritista,17 lo que la convirtió en la tercera más importante del país (Fernandes 5; Gulão 2). Es pertinente apuntar aquí también que el Censo del 2022 aún no tiene datos disponibles en este rubro, aunque cifras no oficiales estiman que cerca de 20 millones de personas son adeptos al espiritismo en esta nación, pues ahí se incluirían católicos no activos y gente con buena educación que nunca admitiría públicamente dicha devoción/simpatía (Premack 65).
El investigador Maurício S. Neubern resalta, en su artículo “Chico Xavier and the Sacred Experience: a Semiotic and Ethnopsychological Perspective”, que este famoso médium fungió como agente de inserción del cristianismo en el seno del espiritismo brasileño, lo cual no ocurrió en Francia con el espiritismo kardeciano:
On many occassions, the Sacred manifests itself through human intermediaries, especially those who, within specific machineries, are imbued with a spiritual mission [...] These figures become signs of the Sacred for their communities, not Only due to social recognition; they also acquire the support of the machinery to which they connect. This means that ordinary or extraordinary events around these people tend to be viewed from a spiritual perspective, and spiritual narratives tend to become dominant in their lives (305).18
Xavier supo deslindarse desde su juventud de controversias y señalamientos atribuidos a la avaricia o el enriquecimiento ilícito, no aprovechándose de su condición de “elegido”. Esta cualidad también sería subrayada por el autor espiritual en Nosso Lar: “Nem todos os encarnados se agrilhoam ao solo da Terra. Como os pombos-correio que vivem, por vezes, longo tempo de serviço, entre duas regiões, espíritos há que vivem por lá entre dois mundos” (Xavier 265).19
Además, en el capítulo 42, titulado “A palavra do Governador”, se observa otra intertextualidad,20 donde el mayor jerarca de la ciudad espiritual retoma el Evangelio de Mateo (24:6) para literalmente advertir: “E ouvireis falar de guerras e de rumores de guerras; olhai, não vos assusteis, porque é míster que isso tudo aconteça, mas ainda não é o fim” (Xavier 233).21 Con esto, el narrador designado se convierte además en portador de un mensaje proveniente del “livro luminoso” más importante para la fe cristiana.
Toda proporción guardada, se podría decir que así como en La Biblia “Jesucristo envió a su ángel para dar a conocer la revelación a su siervo Juan, a quien por su parte da fe de la verdad, escribiendo todo lo que vio, a saber, la palabra de Dios y el testimonio de Jesucristo” (Apocalipsis 1:1-2), en Brasil, el hijo de un modesto vendedor de billetes de lotería y una ama de casa católica y piadosa (Lewgoy 56) estaba llamado a cumplir una misión que lo distinguiría cada vez más de los canalizadores mundanos.
El médium minero se caracterizó por modelar la imagen de alguien “pequeño y sin importancia, una simple pieza que actúa en servicio de fuerzas superiores” (Neubern 312) y alejarse también del “bajo espiritismo” (Lewgoy 83); este último entendido como práctica sospechosa y desleal ligada a la charlatanería, la superchería y la explotación de la credulidad popular. Xavier atribuyó todo el mérito de su labor a los “buenos espíritus y a Jesucristo” (Neubern 309), lo cual se tradujo en una mayor devoción y credibilidad hacia su persona gracias a sus dones de “psicofonía, clarividencia y sanación” (Neubern 309), sumados a la psicografía aquí abordada.
La literariedad de Nosso Lar no es objeto de estudio de este trabajo, aunque es preciso apuntar que sí fue motivo de debate cuando el autor espírita canalizado era el escritor, periodista y político Humberto de Campos en la obra Brasil, coração do mundo, pátria do evangelho (1938), pues aunque existía la convención de una doble autoría, para las leyes brasileñas Francisco Cândido Xavier es el artífice de la obra y, por consiguiente, titular de los derechos patrimoniales.
A finales de los años treinta, el canalizador enfrentó una demanda por parte de la viuda de De Campos, en la que le fueron reclamados los derechos autorales de Brasil, coração do mundo, pátria do evangelho y otras obras canalizadas del connotado personaje (Lewgoy; Tadvald; De Oliveira), pues alegaba que se trataba de obras “póstumas” de un autor que en 1919 ingresó a la Academia Brasileña de las Letras. Sin proponérselo, esta demanda ratificaría ante sus lectores la posición de Xavier como narrador designado y contribuiría a corroborar, en cierta medida, la “autenticidad” de los textos obtenidos mediante el método psicográfico.
El juez encargado del caso resolvió entonces que los derechos autorales pertenecían al autor “con vida” de la obra, sin pronunciarse por el reconocimiento —o no— de su mediumnidad. Dada la repercusión que tuvo el caso en la prensa, la división Editorial de la FEB decidió sustituir en futuras impresiones de la obra el nombre de De Campos por el pseudónimo “Hermano X” (Lewgoy 60). El caso inspiró, además, la posterior edición de libros como A psicografia ante os tribunais, de Miguel Timponi, y A psicografia como prova no processo penal: o risco de ofensa à paridade de armas, de Braulio Brasil de Almeida.
Curiosamente, en la obra Crônicas de alem-túmulo, de 1937, y donde Xavier también psicografió a De Campos, el autor espiritual estableció en su prefacio el hecho de que “poucos espirituais, na Terra, sao suscetíveis de considerar a possibilidade de escreverem um livro depois de ‘mortos’. Eu mesmo, em toda a bagagem de minha produção literária no mundo, nunca deixei transparecer qualquer laivo de crença nesse sentido” (7).22 Y, todavía más, externó desde entonces su postura con respecto al litigio en materia de derechos de autor que años más tarde tendría lugar:
A lei já não cogita mais da minha existência, pois, do contrário, as atividades e os possíveis direitos dos mortos representariam séria ameaça à tranqulidade dos vivos [...] posso agora dar o volume sem retribuição monetária. O médium está satisfeito com a sua vida singela, dentro da pauta evangélica do “dai de graça o que de graça recebestes (9-10).23
Conviene precisar que desde el lanzamiento de su primera obra psicografiada, titulada Parnaso de além-túmulo (1932), Xavier cedió los derechos correspondientes de dicho volumen —y obra futura—24 a favor de la FEB. Nunca aceptó “pago, reconocimiento o beneficio” de los textos canalizados (estimados en millones de dólares y dedicados por completo a obras de caridad), lo cual complementó con una vida personal dedicada “en extremo” a sus semejantes, convirtiéndose en una celebridad nacional (Neubern 309).
Elementos que constroem e aproximam a figura de Chico Xavier a de um “santo”. Tal imagem se consagra a partir dos anos 1950, devido muito à ética de humildade e caridade que perpassa a figura do médium [...] a obra de Chico Xavier, ao formar um conjunto próprio de referência e ao possuir um mecanismo de divulgação bem estruturado, contribuiu para consolidar um espiritismo brasileiro autônomo com relação ao espiritismo francês (Tadvald 195).25
Se estima que a lo largo de su existencia auxilió a más de un millón de personas (quienes acudían a su domicilio en la ciudad de Uberaba o fueron visitados por él) y fundó cerca de 2 mil instituciones de caridad; psicografió alrededor de 10 mil cartas y alrededor de 412 libros (Zir 3), los cuales hasta el 2022 habían establecido una marca de 58 millones de copias vendidas (Fernandes y Duarte 4). Todo ello redundó en el culto y respeto hacia su persona, transformándolo en referente indiscutible del espiritismo en Brasil.
Al igual que en Brasil, coração do mundo..., en Nosso Lar de nuevo se tomó la decisión de usar un apelativo, y no el nombre real del espíritu que dictó la obra, para identificar al enunciador, o “reportero del más allá” (Melo 144), a fin de evitar susceptibilidades con parientes encarnados del médico Oswaldo Cruz, quien extraoficialmente se dice es el verdadero autor espiritual (Lewgoy 98), además de posibles querellas sobre los derechos autorales correspondientes.
De esta manera, se ha aseverado también que Xavier logró, a lo largo de toda su trayectoria, que en Brasil los muertos escribieran libros y, todavía más, los vendieran (Premack). En ese mismo sentido, se dijo que a partir de “la voz de los propios muertos”, y gracias a su intermediación, los lectores han tenido conocimiento de la “vida” de los espíritus tras la muerte del cuerpo físico (Araujo y De Jesús 3).
Con su estatus ya de best seller, Nosso Lar sumó en 2010 una adaptación cinematográfica dirigida por Wagner de Assis, coproducida por el consorcio brasileño Globo y la división Cinema de la FEB, con distribución de la 20th Century Fox, la cual tuvo un presupuesto récord de 20 millones de reales (que al tipo de cambio de entonces equivaldrían a unos 11 millones de dólares26), según datos del sitio especializado Internet Movie Database.
En la cinta homónima27 se aprecia a Emmanuel (espíritu mentor de Xavier) decirle a un habitante de la ciudad espiritual que se encontraba en el Ministerio de Comunicación: “Você aguarda, quando tiver a permissão para ditar, eu aviso. Temos um irmão encarnado que está pronto a psicografar todas as mensagens que possamos enviar” (De Assis, Nosso Lar, 36:44).28 Con este diálogo se justifica en dicha trama —por medio de una intertextualidad— la figura del narrador designado que canalizó la obra base del guion.
También puede inferirse que, dado que la producción del filme aconteció 66 años después de la escritura del texto, sería ésta una especie de consolidación/reconocimiento a la figura de Xavier en la sociedad brasileña, pues la historia original sufrió modificaciones para explicar-justificar la presencia de canalizadores-médiums serios y avalar su misión de difundir en el plano terrenal lo concebido en el más allá.
De esta manera, el narrador designado se convierte en personaje de la adaptación cinematográfica, pero además el argumento cumple la función de metatexto29 de Nosso Lar, de tal suerte que vemos en la cinta a Luiz (interpretado por Renato Prieto) concluir la redacción de un libro (presumiblemente la obra objeto de este análisis), el cual fue revisado después por Emmanuel (Werner Schünemann) y el governador (Othon Bastos):
Governador
Você sabia desse texto?30
Emmanuel
Eu não podia imaginar que o despertar pudesse ser tão intenso.31
Casi al término del filme, cuando Luiz retorna a Nosso Lar, después de haber cumplido una misión en el plano terrestre, se menciona que ya tienen un “amigo en la Tierra” para contribuir en la labor de “los libros”. Es entonces que abiertamente se menciona el nombre de Chico Xavier para luego concluir con la frase “que Dios lo bendiga” (De Assis, Nosso Lar, 1:40:37).
Previo a los créditos finales, aparecen en pantalla tres inserts de texto que destacan: 1) “André Luiz segue seu trabalho como servidor na Colônia Nosso Lar até os dias de hoje”,32 2) “Escre-veu 16 livros junto com o Médium Chico Xavier sobre a vida no mundo espiritual”33 y 3) “A Chico Xavier, André Luiz e aos habitantes de Nosso Lar”.34 Ello corrobora que para entonces la figura del narrador designado ya ha traspasado, y con creces, su función expositiva a nivel literario.
En 2024, la cinta tuvo su secuela en la pantalla grande bajo el título Nosso Lar 2 - Os mensageiros (título del segundo volumen de la serie André Luiz), y para 2025 el sitio web de la FEB ya promovía la filmación de la tercera cinta de la saga, titulada Nosso Lar 3 - Vida eterna, lo cual confirma la aceptación que ya tuvieron las dos primeras versiones y corrobora la gran rentabilidad de la obra base, que para 2019 ya iba en su 64 edición y se había diversificado en productos literarios alternos y adaptaciones para la TV:
They have been translated into many languages, including Greek, Japanese, and Braille. His Nosso Lar [...] is probably the biggest psichographic hit ever. More than sixty Brazilian editions have been printed and nearly 2 million copies sold (Premack 62).35
En el sitio web de la Editorial de la FEB36 se puede constatar que Nosso Lar está disponible en versiones en español, francés, inglés, italiano, finlandés y alemán, así como una versión para niños y otra más denominada Nosso Lar: o livrinho divertido, que incluye un tablero que permite visitar la ciudad espiritual, subirse al aerobús y ganar bônus-hora para ser el primero en regresar a la Tierra.37
En su artículo “Circulação e recepção da literatura psico-grafada a partir da coleção à vida no mundo espiritual (1944-1968), de Chico Xavier”, Soares apunta que desde los años setenta la televisión brasileña incorporó a sus contenidos las denominadas telenovelas espirituales, gracias al éxito que tuvieron títulos como A viagem (producida en 1975 y otra más en 1994), O profeta (1977 y 2006) y Escrito nas estrelas38 (2010), el argumento de esta última tiene referencias directas a la trama de Nosso Lar.
La credibilidad y popularidad del médium había alcanzado para entonces niveles sin precedentes en su país: En su artículo “Dead man talking”, Laura Premack detalla que en 1971 tres cuartas partes de la teleaudiencia brasileira sintonizó el programa Pinga-Fogo para atestiguar una entrevista de cuatro horas de duración que le hicieron al médium, la cual se considera una de las emisiones de mayor audiencia en la historia de Brasil. Asimismo, añade la escritora, en 1981 más de 2 millones de personas firmaron una petición que buscaba la nominación de Xavier al Premio Nobel de la Paz, galardón que finalmente recibió el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados. También resalta que para los brasileños es sorprendente el hecho de que los extranjeros no conozcan aún a su ícono nacional.
En 2002, continúa Premack, el entonces presidente Fernando Henrique Cardoso decretó tres días de luto nacional por el fallecimiento de quien fuera considerado “un gran líder espiritual, quien era amado y admirado a lo largo de la nación” y quien “dejó su marca en los corazones de todos los brasileños” (Premack 63). Todavía más: en 2006, la Revista Época, de circulación nacional, lanzó la convocatoria para encontrar “al brasileño más grande de la historia”, concediéndole el primer puesto a Xavier, luego de que su nombre se impusiera al futbolista Pelé, entre otras grandes personalidades.
En 2012, el programa de televisión O maior brasileiro de todos os tempos, producido por la cadena sbt, otorgó de nueva cuenta a Xavier el primer puesto, luego de que por votación popular superara a leyendas como el padre de la aviación Santos Dumont (segundo lugar), el piloto Ayrton Senna (sexto lugar) y el arquitecto Oscar Niemeyer (séptimo lugar).
En conclusión, Chico Xavier tuvo la particularidad de haber psicografiado obras de múltiples autores espirituales a lo largo de su existencia, hecho que lo transformó —sin pretenderlo— en un autor reconocido a nivel internacional. Este acto de intermediación lo convirtió en narrador designado de gran prestigio y respetabilidad.
Su reconocimiento como “escritor” se debe a la trascendencia de sus textos: haber psicografiado obras de Humberto de Campos lo convirtió en objeto de litigio en materia de derechos de autor (concediéndole la titularidad de la obra por ser el autor con vida), otras canalizaciones suyas fueron aceptadas como pruebas en juicios penales y, la gran mayoría, fueron mensajes que seres del más allá dirigieron a particulares encarnados. A ello se suma el hecho de que vivió una vida consagrada en pleno al servicio a sus semejantes sin esperar retribución alguna.
Con Xavier, la figura del narrador designado alcanzó niveles de aceptación y reconocimiento sin precedentes en su país, mismos que lo llevaron a ser objeto de culto y colocarlo en importancia por encima de los autores espirituales que psicografió. De esta manera, contribuyó a la consolidación de lo que ha sido denominado el espiritismo a la brasileña, convirtiéndose en “el mayor protagonista del kardecismo en el Brasil moderno” (Legwoy 55).
En Nosso Lar, la autoría dual quedó dilucidada a través de un “pacto fantasmático” (Lejeune 83) que establecía desde el inicio la cocreación de contenido de André Luiz y la narración designada-psicografiada de Xavier, lo cual completó la fórmula de este sui generis, ejercicio narrativo que combinaba el plano terrenal con la dimensión del más allá.
Generador de ganancias millonarias y diversos productos derivados de su función como intermediador, de los cuales nunca tuvo control ni beneficio, la obra del médium se ofrece como una veta a explorar, donde disciplinas como la psicología, la etnografía y los estudios literarios han comenzado a hacer su labor.
Finalmente, podemos observar que si bien la psicografía no era una novedad para los seguidores del espiritismo en Brasil durante el siglo XX, sí lo fue la presencia de Chico Xavier como intermediador, pues alcanzó niveles de idolatría sin precedentes en dicha nación, amén de representar un potencial editorial hasta entonces desconocido: sus libros no sólo fueron éxito de ventas, sino también inspiraron productos alternos en cine y televisión, los cuales al día de hoy todavía generan ganancias millonarias.









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