Introducción
Los fibromas no osificantes son, de las lesiones óseas, proliferaciones fibrosas solitarias y circunscritas, predominantemente asintomáticas, se identifican en los huesos en crecimiento con un rango de edad entre los 2 a 20 años y con predominio en el sexo masculino; aparecen en la metáfisis de los huesos largos y con el crecimiento óseo avanzan hacia la diáfisis.1
Los métodos de imagen permiten un diagnóstico certero basado en las características ya conocidas de estas lesiones; por su carácter benigno y progresión asintomática, los fibromas no osificantes se manejan de manera conservadora.2
Presentación del caso
Se trata de paciente masculino de 17 años con dolor bilateral a nivel de tercio distal de fémur, refiere presencia de lesiones óseas con diagnóstico desde el 2020. Actualmente sedentario debido a que el dolor aumenta con la actividad física.
A la exploración física existe leve dolor a la palpación en la cara medial de ambos muslos. Se realizó resonancia magnética a nivel de ambas rodillas (Figuras 1B y 2C), en la cual se confirmó la presencia de fibroma no osificante en ambas rodillas, además se comparó con estudios previos del 2020 (Figura 2A) y 2022 (Figuras 1A y 2B).

Figura 1: Resonancia magnética de la rodilla derecha en plano coronal, secuencia T1. A) Año 2022. B) Año 2024. Se observa un fibroma no osificante localizado en la porción posterior y medial de la diáfisis femoral (flecha blanca).
Discusión
El fibroma no osificante es una lesión ósea no neoplásica, comúnmente asintomática y solitaria, de tamaño variable con un rango entre 0.5 a 7 cm, se localizan predominantemente en la metáfisis de los huesos largos y pueden extenderse a la diáfisis por el crecimiento óseo fisiológico.1
Estas lesiones se caracterizan histológicamente por componerse de células histiocíticas con citoplasma espumoso, ordenadas en patrón estoriforme, con un número variable de células xantomatosas portadoras de lípidos e histiocitos cargados de pigmentos con hemosiderina.2
Los estudios imagenológicos permiten conocer la morfología de las lesiones y brindan el diagnóstico por sus características; en los estudios por resonancia magnética, la apariencia de estas lesiones es variable, su intensidad de señal depende de sus componentes histológicos.3,4
El tratamiento de estas lesiones es de predominio conservador, con el paso de la edad los fibromas no osificantes tienden a desaparecer espontáneamente y osificarse de manera gradual.4
En este paciente, es de interés la existencia de dos fibromas no osificantes, uno en cada fémur (Figuras 1 y 2), además del dolor que llega a limitar su actividad física, lo cual podría estar en relación con el crecimiento progresivo que han tenido las lesiones: en el fémur derecho en el 2022 (Figura 1A) la lesión medía 2.4 × 1.1 cm en sus ejes mayores y en el 2024 (Figura 1B) mide 3.3 × 1.9 cm; en el fémur izquierdo en el 2020 (Figura 2A) la lesión inicialmente detectada tenía dimensiones de 1.3 × 0.8 cm, en el 2022 (Figura 2B) con medidas de 3 × 1 cm y en el 2024 (Figura 2C) con ejes mayores de 3.5 × 1.2 cm.
Conclusión
Es importante comprender y describir las características imagenológicas de las lesiones óseas para brindar un diagnóstico y tratamiento oportuno, así como descartar malignidad, sin necesidad de procedimientos invasivos; además, los estudios de imagen permiten evaluar y comparar la progresión de las lesiones y sus características.
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