Introducción
En este artículo el interés es examinar a las empresas estatales y de participación estatal en la rama petrolera antes de la creación de PEMEX, con el fin de comprender en qué medida dotaron a esta nueva empresa de capacidad técnica en la exploración y explotación de los hidrocarburos, así como para incursionar en las fases de distribución, comercialización y refinación. Desde mediados de la década de 1920, el estado inició inversiones en esta industria, por medio de la creación de Control de Administración del Petróleo Nacional (CAPN), después de Petromex y, por último, con la Administración General del Petróleo Nacional (AGPN). Así, el objetivo es analizar cómo el estado pasa de la regulación y la fiscalización a esta industria dominada por empresas extranjeras a ser un estado inversor, cuyo propósito, entre otros, es controlar los precios de los hidrocarburos en el mercado nacional. En gran medida ello obedeció al incremento de la demanda interna, para abastecer de combustible a los ferrocarriles, así como para las necesidades del crecimiento de la industria automotriz, la construcción de carreteras y el desarrollo industrial en general. También, los nuevos gravámenes que estableció el gobierno de Estados Unidos en 1932, el impuesto especial sobre la importación de petróleos extranjeros provocó que las empresas dirigieran su producción al mercado interno.1 La preocupación del estado fue tener el control de una de las actividades considerada estratégica2 en la economía mundial y cada vez más importante para el crecimiento de la economía nacional. Paralelamente fue desarrollándose una narrativa que equiparó su control a la defensa de la soberanía nacional frente a la fuerte presencia de empresas trasnacionales. Por ello se puede afirmar que la política petrolera ayudó a construir el estado posrevolucionario, pues la definición e instrumentación de su política configuró sus políticas nacionales, instituciones gubernamentales e incluso existió una mezcla entre el interés económico y el poder simbólico.
Sobre estas empresas estatales anteriores a la expropiación poco se ha investigado, pues la historiografía oficial construyó una narrativa de un antes y después del establecimiento de PEMEX; en pocas palabras, el petróleo era dominado por empresas extranjeras y con la expropiación pasó al control del estado. Algunos trabajos las mencionan, pero no se realiza un seguimiento de sus trayectorias, tampoco se adentran en sus operaciones. Con este artículo pretendemos avanzar en un primer acercamiento que nos permita analizar cómo se establecieron y cómo operaron en el contexto nacional y global.
El estudio de los alcances y los límites de estos primeros emprendimientos ayuda a entender cómo un país petrolero periférico pudo invertir en esta industria, los problemas que enfrentó de tecnología, de inversión, de personal calificado y de administración. El reto fue mayor porque era y es una industria de punta y estratégica en el mercado mundial, ello se mostró sobre todo a partir de la Primera Guerra Mundial cuando las unidades motorizadas empezaron a cumplir un papel importante en el desplazamiento de los ejércitos y en las batallas, evidenció el uso de la tecnología al servicio de la guerra con el empleo de tanques y artillería motorizada.3 Además, los hidrocarburos producían más energía, con mayor rapidez y con menos mano de obra. Así, estas nuevas compañías, CAPN, Petromex y AGPN, afrontaron mercados tanto nacional como internacionalmente dominados por grandes empresas trasnacionales, algunas de ellas formaron parte del llamado cartel de las Siete Hermanas,4 por lo que tuvieron que competir en una situación de desventaja. Otra limitante para las empresas del estado era que tenían que asumir una doble función, a su papel comercial en los mercados, se sumaba su misión social y nacional.5
La importancia de la industria petrolera en la economía mundial durante el siglo XX y lo que va del XXI obliga a pensar en su geopolítica y en la seguridad energética como elementos fundamentales de la economía global, así como comprender el papel de los hidrocarburos en un mundo cada vez más globalizado. Por lo que en el estudio de esta industria no debe soslayarse el enfoque global, pues su explotación, procesamiento y comercialización estuvo y está vinculado a la emergencia de grandes corporaciones trasnacionales que dominaron y dominan el mercado mundial. No es casual que, en 1911, en los inicios de la producción comercial del petróleo en México, fueran las empresas extranjeras de Estados Unidos y Reino Unido las que dominaran su explotación y comercialización, entre ellas las más importantes eran Compañía Mexicana de Petróleo El Águila y la Huasteca Petroleum Company. Dichas empresas a la vuelta de unos años terminaron por traspasar su control a las grandes corporaciones trasnacionales, la primera a la Royal Dutch Shell y la segunda a la Standard Oil.6 Aunque éstas últimas ya venían operando en México a través de sus subsidiarias, con las fusiones con El Águila y la Huasteca lograron un dominio monopólico sobre la exportación, la producción y comercialización en el mercado nacional.7
El objetivo de esta investigación es ubicar los cambios que se emprendieron en la administración pública para iniciar la inversión en la industria petrolera, así como examinar la relevancia que adquirieron los ingenieros en su diseño y en su operación.8 Los ingenieros egresados de la Escuela Nacional de Ingeniería se fueron capacitando como especialistas petroleros en su paso por la Comisión Técnica del Petróleo (1915) y por el Departamento del Petróleo (1917), vinculadas ambas dependencias a la Secretaría de Industria, Comercio y Trabajo; aunque también algunos de ellos trabajaron como empleados de las compañías extranjeras. Entre los que destacaron estaban los ingenieros: Joaquín Santaella, Alberto Langarica, José Vázquez Schiaffino, Modesto Rolland, Carlos Sellerier, Manuel J. Zevada, Santiago González Cordero, Juan Murguía, Gustavo Ortega, José Colomo y Trinidad Paredes. Estos dos últimos ingenieros fueron los principales agentes de estos emprendimientos, por lo que este estudio examina su trayectoria en las empresas estatales. En un país que dependía tecnológicamente de la maquinaria y equipo para el desarrollo de esta industria, los ingenieros tuvieron que establecer sus conexiones internacionales, redes comerciales, y aprender a negociar grandes compras en el exterior. La mayor parte de estos insumos fueron adquiridos en Estados Unidos, preferentemente en Texas, California y Nueva York, en donde se contaba con un importante avance tecnológico en esta rama.9 También, algunas veces, hicieron contratos y concesiones con compañías estadounidenses que buscaron también entrar al mercado mexicano dominado por las grandes empresas.
En su desempeño como funcionarios los ingenieros fueron adquiriendo saberes especializados, la información técnica y científica sobre este recurso. Estos ingenieros fueron agentes destacados, influyeron en la reforma constitucional del artículo 27 para establecer que el subsuelo pertenece a la nación; también, diseñaron e implementaron la nueva fiscalidad para esta industria, así como medidas legislativas y regulatorias. Durante los últimos años de la década de 1920 se preocuparon porque el estado aumentara su participación como inversionista en esta industria.10 Para esos años la precaución era la concentración que prevalecía, las enormes ganancias que salían del país, las malas condiciones laborales, y sobre todo el control de empresas oligopólicas sobre los precios de los hidrocarburos en el mercado nacional, en una coyuntura en que aumentaba su demanda. Para llevar a cabo la nueva función de estado inversor observaron los diferentes emprendimientos de otros países, especialmente siguieron con atención el caso de Argentina con el establecimiento de Yacimientos Petrolíferos Fiscales (YPF ),11 pues consideraban que, si ese país con una producción petrolera menor había logrado competir con las grandes corporaciones petroleras trasnacionales presentes en su economía,12 México con una producción mayor también debía tener su propia industria. De tal manera que, después de la crisis de 1929, la política petrolera se dirigió con mayor énfasis al establecimiento de una empresa estatal. No obstante, estas empresas tuvieron que enfrentar la brecha tecnológica con la industria de Estados Unidos,13 la más avanzada para esos años; también, la falta de financiamiento y de infraestructura adecuada, así como las dificultades entre las prioridades políticas y los proyectos de inversión, el vínculo entre el fin empresarial y la política, pues los ingenieros como funcionarios tuvieron limitada inserción como grupo de poder dentro de la burocracia estatal.14 La creación de estas empresas conllevó a la definición de cómo debe operar una empresa estatal petrolera, además de la doble función ya anteriormente señalada,15 el margen de autonomía en su administración y operación, las zonas de explotación que les corresponden, los problemas de almacenamiento, de transporte, la necesidad de contar con refinarías para el procesamiento del petróleo, entre otros problemas.
Control de Administración del Petróleo Nacional (1925-1933)
El Control de Administración del Petróleo Nacional se creó por decreto del ejecutivo el 31 de diciembre de 1925, con ello se constituyó la empresa petrolífera estatal más importante antes de la expropiación, tanto por su duración como por la infraestructura básica instalada.16 Pues cuando se creó Petromex en 1933 absorbió los activos de Control y en los hechos mientras esta última estuvo en extinción continuó funcionando paralelamente a Petromex. Al ser Control la primera empresa tuvo que ir definiendo sobre la marcha su forma de operación, su relación con administración federal, con las compañías extranjeras dominantes y con los mercados. A pesar de que el decreto que la constituyó le otorgaba amplias facultades, en la práctica tuvo que negociar constantemente todas sus fases de operación, explotación de pozos, refinación, almacenamiento, transporte y comercialización. Sus funciones comprendían la exploración geológica y recabar información y realizar investigaciones de ingeniería relativos a localización y perforación de pozos, producción, mantenimiento de la infraestructura, además de mantener el contacto con la Secretaría de Industria, Comercio y Trabajo sobre conocimientos técnicos. En la operación de esta nueva empresa ocupó un cargo importante el ingeniero José Colomo.17 y después el ingeniero Trinidad Paredes.18 La necesidad de que el estado interviniera en el mercado con una empresa fue una narrativa que construyeron los funcionarios del Departamento del Petróleo y la Comisión Técnica de Petróleo. Desde 1926 existía la sugerencia por parte de los ingenieros Manuel J. Zevada, Trinidad Paredes y Santiago González Cordero de crear una empresa sociedad anónima y en la que el estado fuera el principal accionista. A través de su órgano de difusión El Boletín del Petróleo (1916-1933), publicaron una serie de artículos en donde argumentaron el problema de que este mercado estuviera dominado por grandes empresas extranjeras oligopólicas que imponían los precios de los derivados del petróleo, como la gasolina. Además, publicaron los ejemplos de otros países petroleros como Argentina que contaban con una empresa estatal. Por su parte, también Control con una serie de Memorándums, sus ingenieros sostuvieron la necesidad de que el estado interviniera en el mercado con su propia empresa petrolífera.19
La Creación de Control en una primera etapa estuvo ligada a los Ferrocarriles Nacionales de México (FNM), cuando todavía estaban bajo la administración del gobierno, antes de devolverlos a las empresas privadas, y su propósito fue abastecerlos del combustible necesario para su funcionamiento.20 Según Valencia el gasto de combustible representaba una quinta parte de las erogaciones de este transporte. Por lo que junto al tradicional carbón que utilizaban se fue incorporando el petróleo, especialmente el derivado de combustóleo. Este remplazo se hizo más apremiante cuando la Compañía Carbonífera de Coahuila, principal surtidora, entró en huelga provocando mayor desabasto. Con la desincautación de los ferrocarriles, en 1926, la relación entre estos y Control no fue sencilla. Control firmó un contrato con la Huasteca para que explotaran en forma conjunta el derecho de vía de la línea de Aguascalientes a Tampico perteneciente a FNM, con ello los ferrocarriles obtendrían precios preferentes y hasta la cantidad de 15 mil barriles diarios. Pero la empresa ferrocarrilera se quejó de no recibir lo acordado y además la Huasteca le daba el combustible a un precio más alto.21 Control, además de emprender la explotación de pozos, su prioridad
fue aprovisionarse de la infraestructura necesaria de una empresa petrolera, desde el equipo de perforación, el transporte, el almacenaje y la refinación. Cada una de estas fases de operación enfrentó una serie de dificultades. Tenía la producción de pozos como “Ferronales”, “Nacionales”, “Conteca”, entre otros.22 pero no contaba con los tanques para su almacenamiento, ni con oleoductos para su transporte y el reto más importante era tener una refinería para el procesamiento de los derivados. La alternativa fue adquirir la de Buenavista a Ramón López Filigrana, la propuesta fue de Aaron Sáenz, secretario de Industria, Comercio y Trabajo. El vendedor puso como exigencia, además de un pago de 60 mil dólares, quedar como socio. Esta refinería contaba con un muelle de carga y descarga, y una vez iniciada la producción de derivados del petróleo, entre ellos la gasolina, se realizaron pruebas para ver la calidad de su producción.23 La refinería significaba procesar los derivados del petróleo y tener una integración vertical para poder competir en el mercado interno.24
Mientras las empresas extranjeras contaban con una infraestructura consolidada, el estado apenas iniciaba sus emprendimientos, lo que le obligaba a depender de las instalaciones de estas empresas, constantemente los directivos de Control tenían que negociar con ellas para llegar acuerdos para el uso de sus instalaciones. Así, para la comercialización de sus productos la empresa estatal enfrentó los altos costos del transporte, al principio se utilizaron los ferrocarriles, pues los oleoductos estaban bajo la propiedad de las grandes empresas. Para Womack el desarrollo de un campo petrolífero comenzaba con la construcción de un oleoducto para comercializar el crudo. Eran vitales para el desarrollo de la empresa petrolera, pero su construcción requería mano de obra especializada y alto conocimiento tecnológico.25 Desde el establecimiento de Control inició una difícil negociación con las compañías para utilizar sus oleoductos. En julio de 1931, Trinidad Paredes solicitó al secretario de Industria Comercio y Trabajo su apoyo para que las empresas accedieran al derecho de usar un 20 por ciento de la capacidad de los oleoductos de todas las concesionarias, para el transporte obtenido de sus pozos, derecho que según él tenía, de acuerdo a los títulos otorgados por el gobierno.26 Aunque la Secretaría giró los oficios correspondientes para que las empresas concedieran ese 20 por ciento, éstas se inconformaron argumentando que requerían la capacidad completa de sus oleoductos para su combustible.27 Con el propósito de presionar a las empresas para que permitieran su uso, Control realizó un estudio comparativo de los costos de estos fletes en Estados Unidos y en México, concluyendo que el promedio en el país del norte era más bajo que en México.28 Otros estudios observaron los precios de los oleoductos en Irak, Rusia y otros países petroleros llegando a la misma conclusión. Si bien existían los ferrocarriles como una opción, los oleoductos eran el medio más eficiente de transporte, pues el costo era más bajo y su ruta era más directa. Finalmente, por un decreto del ejecutivo se incorporaron los oleoductos a la misma reglamentación de las Vías Generales de Comunicación con el objetivo de que fueran regulados sus fletes. Se tomó como referencia lo aprobado por el Congreso estadounidense que permitía al Presidente iniciar ante la Interstate Commerce Comission los procedimientos necesarios para prescribir reglamentaciones y para controlar las operaciones de los oleoductos; además, se le faculta para separar cualquier compañía petrolera de la compañía oleoductora controlada por ella y la que por prácticas indebidas y por fletes exorbitantes en el transporte del petróleo o sus derivados tienda a crear un monopolio.29 El otro problema fue el almacenamiento de los combustibles, la falta de tanques. También en este punto tuvo lugar una negociación con las compañías para acordar cuánto debían cobrar. Control argumentaba que el gobierno tenía derecho a usar el 20 por ciento del volumen total del almacenamiento de que disponían, la solución final fue adquirir sus propios tanques.30
En particular El Águila, la empresa más importante y con los oleoductos más numerosos, fue la más renuente a dar permisos para su uso y la que establecía las tarifas más altas (cuadro 1). No obstante, después de los decretos del ejecutivo y la tarifa fijada por la Secretaría de Economía terminó por aceptar 0.7088 pesos por metro cúbico para el transporte de la producción de Control, pero aclaraba que no aceptaban considerar ese transporte como una obligación. Incluso intentó paralizar los trabajos de Control impidiendo su uso para el Distrito Federal. Además, estas empresas extranjeras influían también en los fletes de los ferrocarriles con precios altos, lo que incrementaba los costos de la comercialización de Control y después de Petromex.
Los obstáculos para la operación de Control no sólo provenían de las grandes empresas extranjeras, también al interior de la administración pública enfrentó dificultades. Con la Secretaría de Hacienda por lo permisos de importación de maquinaria y equipo libre de gravámenes, y con la de Agricultura por los litigios de los terrenos para la explotación de yacimientos. También, el Departamento de Contraloría31 después de una evaluación, sugería la necesidad de liquidar la empresa con el argumento de que no lograba sus fines y perjudicaba a la hacienda pública, y sus contratos no tenían su aprobación. Pero, el Departamento del Petróleo respondió que someter sus contratos obstaculizaría su funcionamiento, dado que la tramitación y procedimientos administrativos eran demasiado largos y no se adaptaban a las necesidades de la explotación petrolera. Paredes como director también manifestó su desacuerdo a Controlaría, y en opinión del ingeniero Gustavo Ortega jefe de la sección IV del Departamento de Petróleo, la reorganización del CAPN, constituía un elemento positivo para la nacionalización petrolera, que aunque necesaria, había quedado hasta ese entonces sólo como una teoría escrita en nuestras leyes.32 No obstante, los resultados de Control fueron modestos, entre 1926 y 1929 produjo un poco más de 7 mil barriles, cantidad simbólica comparada con los casi 250 millones de barriles que las compañías extranjeras produjeron en ese mismo periodo.33
Cuadro 1 Principales oleoductos existentes en México (Década de 1930)
| EMPRESA | INICIAL | FINAL | LONGITUD | CAPACIDAD BOMBEO 24 hrs. |
| EL ÁGUILA | Tampico | Naranjos | 107 550 | 9 540 |
| Naranjos | Tuxpan | 81 510 | 7 950 | |
| Cobos | Furbero | 88 950 | 1 270 | |
| Palma Sola | Azcapotzalco | 223 615 | 1 700 | |
| Tonalá | Minatitlán | 59 698 | 5 265 | |
| HUASTECA | Tierra Blanca | Mata Redonda | 119 450 | 14 000 |
| Mata Redonda | 159 125 | 12 000 | ||
| La Dicha |
Fuente: 7.
Compañía Petróleos de México S. A., Petromex (1933-1938)
Para la década de 1930, después de la crisis de 1929, al interés del estado por abastecer de combustóleo a los ferrocarriles, se sumaba la preocupación por el abasto y los precios de la gasolina. La construcción de carreteras y el crecimiento de los automotores demandaban cada día un mayor consumo de asfalto, pero sobre todo de gasolina. Este mercado estaba controlado casi en un 70 por ciento por las grandes empresas petroleras extranjeras: El Águila y la Huasteca. (cuadro 2). 34 En 1933, el secretario de Economía declaraba que las empresas petroleras otorgaban una creciente atención al desarrollo de los mercados locales, debido, entre otros factores, a la sobreproducción y sobreabastecimiento de los grandes mercados del exterior. Con ello –afirmaba el funcionario– la industria del petróleo dependía menos de los cambios del mercado internacional y favorecía el consumo interno.35 Así, para el estado era prioritario tener el control de los precios de la gasolina en una coyuntura en que se promovía el mercado interno y los transportes eran vitales para la circulación de las mercancías. Una de sus medidas fue invertir en una empresa que pudiera competir en el mercado; también, incentivar la inversión en esta rama, pues preocupaba la baja en la producción y las empresas extranjeras dirigían su interés hacia los ricos yacimientos de Venezuela, en donde existía un marco regulatorio más favorable a sus intereses. El gobierno propuso la creación de la Compañía Petróleos de México, S. A. (Petromex) por medio del decreto del 28 de diciembre de 1933,36 cuyo capital social sería de 20 000 000 de pesos, suscrito 50 por ciento por el gobierno federal en acciones A y 50 por ciento por accionistas mexicanos, en acciones serie B.37 La finalidad de esta empresa era participar en el mercado del petróleo dominado por las grandes compañías que controlaban la producción, el procesamiento y la comercialización, contaban con grandes extensiones para la explotación, las refinerías para su procesamiento y los oleoductos para su distribución (cuadro 2). Las autoridades manifestaron que su gran influencia en el mercado no favorecía la economía nacional, por subordinar el desarrollo industrial del país a los precios elevados de dichas empresas lo que disminuía el poder de consumo de la población. Con la creación de Petromex se buscaba regular el mercado interno del petróleo, asegurar su abastecimiento y, especialmente, satisfacer las necesidades del gobierno y de Ferrocarriles Nacionales de México, así como facilitar el adiestramiento del personal técnico mexicano en los trabajos de la industria petrolera. Para ello las instalaciones de Control pasarían a los activos de esta nueva empresa, el ingeniero Paredes se encargaría de su liquidación y traspaso.38 Al geólogo Ezequiel Ordóñez39 se le encomendó la revisión de sus estatutos,40 y fue nombrado por el presidente Pascual Ortiz Rubio como Consultor Técnico.41 Junto a la creación de esta empresa el gobierno de Abelardo Rodríguez adicionó un decreto para establecer las reservas petroleras nacionales, terrenos comprendidos en el derecho de vía y sus anexos, correspondientes a todas las líneas de Ferrocarriles Nacionales de México, y a todos los terrenos que se hubieran adquirido o se adquieran para este fin, dentro del territorio nacional.42
Cuadro 2 Producción petrolera en 1937
| EMPRESAS | BARRILES | POR CIENTO |
| Royal DutchShell | 28 320 911 | 60.37 |
| Standard Oil N. J. | 6 556 056 | 13.97 |
| INDEPENDIENTES GOBIERNO FEDERAL | 1 919 058 | 4.09 |
Fuente: 7.
Aunque la principal preocupación Petromex fue atender la demanda interna de petróleo y derivados, en la coyuntura internacional de esos años también llegó a exportar sus productos a diferentes países. Si bien las principales empresas como la Royal Dutch exportaban a Europa y principalmente a Inglaterra, mientras que las compañías norteamericanas a Estados Unidos y el resto a América del Sur, Asia y África, Petromex exportó a Estados Unidos, también a Europa y Asia.43
En el Plan Sexenal, elaborado por el Partido Nacional Revolucionario en 1933, también se hizo referencia al petróleo pues, entre otros aspectos, mencionaba que “se intervendrá para lograr el equilibrio de las fuerzas económicas de la industria petrolera, estimulando el desarrollo de las empresas nacionales y creando un organismo semioficial de apoyo y regulación”. En este plan se asentaba la intención del gobierno federal de intervenir en la industria petrolera a través de la creación de un organismo semioficial que regulara y coordinara las tarifas de los energéticos y de los transportes de modo tal que “la industria se desenvuelva por y no para la energía” y a través del sistema ferroviario estatal.44 Al respecto el presidente Rodríguez declaró a la prensa en agosto de 1934 que las compañías extranjeras solo han dejado al país salarios de hambre para los trabajadores, impuestos insignificantes para la administración pública y una circulación escasísima de la riqueza que extraen de nuestro país. Por su parte, el ingeniero Paredes señaló que son tantos los atropellos cometidos al país por las compañías petroleras que era necesario fuertes y progresivos aumentos de impuestos al petróleo, así como ejercer una vigilancia estrecha y rigurosa sobre las contabilidades de las compañías.45 A lo que la compañía El Águila respondió que lejos de haber sido explotados indebidamente los recursos nacionales con poco o ningún beneficio a la nación, esta empresa, por el contrario, ha contribuido muy considerablemente a la riqueza y prosperidad del país, en tanto que los accionistas durante los últimos diez años han recibido un rendimiento insignificante por sus inversiones.46
El ingeniero Colomo había participado en Control de Administración del Petróleo y ahora ocupaba el cargo de Superintendente en Petromex.47 Su labor estuvo ligada a establecer alianzas y asesorías con las empresas petroleras de Texas, para el aprovisionamiento y adquisición de maquinaria e insumos para la nueva industria petrolera de participación estatal.48
Cabe señalar que, en esos años El Águila era la empresa con mayor producción, pues ante la baja de los yacimientos de la Faja de Oro, localizó yacimientos importantes en Poza Rica en 1932. Estos nuevos pozos permitieron cierta recuperación de la producción, y pronto esta región de un lugar casi despoblado se transformó en una gran ciudad petrolera.49 Otra inversión relevante de esta empresa fue la construcción de un oleoducto de Palma de Sola, Veracruz, a Azcapotzalco.50 Antes de esta refinería en el Distrito Federal, todas se ubicaban en la región petrolera de la costa del Golfo, pues el objetivo era facilitar su exportación. La instalación de esta nueva refinería en la zona central obedecía a la creciente demanda de hidrocarburos, con ellos se abastecía al principal mercado de consumo (cuadro 3).
Así, para la clase política posrevolucionaria el petróleo y sus derivados eran esenciales para el desarrollo de la economía nacional, ya que este energético impactaba directamente en el transporte, tanto a los automotores como a los ferrocarriles; también la industria dependía del combustible y lubricantes; en el consumo doméstico se utilizaban crecientemente las lámparas y estufas de petróleo, y aun la industria eléctrica consumía cada vez más petróleo, pues de 500 000 kilowatts que medía la capacidad eléctrica total instalada en el país, 43%, es decir 215 000 kilowatts, correspondía a plantas termoeléctricas que se alimentaban con aceite mineral y sus derivados, todos de procedencia nacional.51 Por todo ello, una preocupación de estos gobiernos fue intervenir en la regulación del transporte y la energía, pues se les consideraba las principales trabas para estimular el mercado nacional. En especial existía el interés de bajar los precios de la gasolina, pues eran unas cuentas empresas las que dominaba el mercado interno. El Águila (Shell) controlaba 33.7 por ciento; la Huasteca (Standard Oil), 24.3 por ciento; SinclairPierce, 21.6 por ciento y California Standard, 10.4 por ciento. Aunque existió una competencia entre ellas para fijar los precios, la respuesta de las más grandes, El Águila y la Huasteca fue llegar a acuerdos en el precio a la gasolina.52
Cuadro 3 Consumo de gasolina en los principales Estados Segundo semestre de 1932 (litros de gasolina)
| ESTADOS | EL ÁGUILA | HUASTECA | PIERCE | CALIFORNIA | TOTALES |
| Chihuahua | 1 981 031 | 1 207 411 | 1 150 275 | 4 338 717 | |
| JALISCO | 1 468 506 | 833 111 | 608 056 | 1 110 061 | 4 369 204 |
| Nuevo León | 1 682 355 | 3 045 288 | 1 853 074 | 6 580 657 | |
| Puebla | 1 519 386 | 1 507 284 | 1 206 133 | 584 110 | 4 812 2913 |
| Tamaulipas | 2 464 551 | 1 582 980 | 1 270 145 | 5 317 676 | |
| Veracruz | 1 747 061 | 1 658 706 | 633 125 | 34 000 | 4 070 892 |
| Distrito Federal | 17 657 518 | 10 105 176 | 12 747 207 | 16 864 556 | 57 374 457 |
Fuente: 7.
En 1934, la Secretaría de Economía declaró —dentro de las prevenciones del artículo 28 constitucional— como artículo de primera necesidad al petróleo y sus derivados lo que le permitía a esta secretaría intervenir y fijar los precios máximos a que debían venderse dichos artículos. En consecuencia, con motivo del alza de la gasolina establecida por las empresas petroleras, en julio de 1934 el gobierno formó una Comisión Técnica Investigadora del Mercado de Petróleo,53 siendo el ingeniero Trinidad Paredes su presidente. Su objetivo era realizar estudios de los costos de producción de la gasolina y observar el rendimiento de las refinerías bajo control del gobierno. Para ello la comisión realizó una investigación histórica desde 1922 de los costos de refinación en libros y revistas especializadas, los ingenieros recabaron información de algunas empresas tanto nacionales como extranjeras;54 además, realizaron encuestas a distintas entidades refinadoras. Una de sus conclusiones fue que el costo de refinación era bajo, pero el caso de la refinería de Buenavista su producción era deficiente, a pesar de la buena voluntad de sus administradores, pues se acrecentaban los gastos por los límites tecnológicos, insuficientes oleoductos, problemas financieros y la competencia de las grandes compañías que dominaban el mercado. De acuerdo con este estudio las autoridades tomaron medidas para que los precios de los hidrocarburos no afecten a los consumidores, ni a las industrias y a las diversas ramas de la actividad económica. El gobierno federal resolvió, con fundamento en la Ley Orgánica del artículo 28 constitucional, fijar transitoriamente el precio de la gasolina en 20 centavos, cancelando el alza propuesta por las empresas petroleras. Finalmente, el gobierno federal estableció el precio de la gasolina en 18 centavos, de los cuales tomaba ocho centavos como impuesto.55
Mientras el estado mexicano adoptaba medidas para controlar la producción petrolera, en el contexto mundial durante la década de 1930 se efectuaban grandes cambios que hacían del petróleo un insumo cada vez más estratégico, sobre todo a finales de esta década cuando se vivía en Europa un ambiente prebélico. También, los estados petroleros de América Latina empezaron a aplicar políticas para lograr un mayor control sobre este recurso y obtener una mejor participación en la renta petrolera. Un creciente nacionalismo, adosado con un antiimperialismo, se contagiaba entre estos países, ante un claro dominio de las grandes empresas trasnacionales. Cada vez distintos gobiernos y sectores de la población coincidían en la necesidad del control de los hidrocarburos para asegurar el crecimiento económico y la soberanía nacional. En Argentina, la empresa estatal petrolera YPF se desarrolló paralelamente a la privada, con la instalación de refinerías, una extensa red de estaciones de servicios e importantes reservas de hidrocarburos pudo competir con las grandes petroleras trasnacionales, Standard Oil y Shell, además logró un desarrollo tecnológico con laboratorios especializados. Ello provocó cierto decaimiento de las empresas privadas, aunque continuaron trabajado, lo hicieron en una posición secundaria, subordinada a la organización estatal. No obstante, la producción estatal y privada no era suficiente para abastecer el mercado por lo que una cuarta parte era importada.56 La experiencia de YPF fue un referente, no sólo para México, sino para otros países de la región. El caso de Bolivia destaca, pues formó en 1936 Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) con una clara influencia de Argentina. Para ese año Bolivia no era un gran productor, buena parte de su consumo era importado. Además, estaba la presencia de la Standard Oil que controlaba yacimientos importantes destinados a la exportación, sólo una parte menor para el consumo interno. Pero en 1937 el presidente coronel David Toro resolvió la incautación de las propiedades e instalaciones de esta compañía, ello obedeció a la caducidad de sus concesiones.57 Con ello YPFB quedaba con el monopolio de explotación y distribución de los hidrocarburos bolivianos, pero con diversas dificultades para operar, entre ellas el problema del crédito y la falta de personal calificado. Ello le llevó a establecer conexiones internacionales para subsanar sus deficiencias de producción y de transporte. En contraste, la experiencia de Venezuela fue diferente, a finales de la década de 1930 era el mayor exportador de petróleo y el segundo en cuanto a producción, después de Estados Unidos. El interés del estado fue principalmente obtener impuestos de las grandes empresas, una mayor participación de la renta petrolera pasó de un país productor agropecuario a un país dependiente de la renta petrolera. También estableció en el Ministerio de Fomento el Servicio Técnico de Hidrocarburos con el propósito de asegurar la recaudación y establecer una mejor regulación del proceso de producción emitiendo varias leyes al respecto. Las empresas dominantes eran la CREOLE (Standard Oil) con un 50 por ciento; la Royal DutchShell con el 35 por ciento, y la Mene Grande (Gulf Oil CO.).58 En cierta forma primero la experiencia argentina fue considerada una referencia en los países petroleros latinoamericanos,59 como después lo sería la expropiación del petróleo en México de 1938.
Así, junto a las medidas que empezaron a aplicar los países petroleros latinoamericanos para establecer sus empresas y lograr una mayor participación en la renta petrolera, los países donde se formaron las grandes trasnacionales de este recurso también empezaron a intervenir para controlar y llegar acuerdos para evitar la competencia capitalista de mercado. De hecho, también las grandes empresas petroleras, agrupadas en el cartel de las Siete Hermanas, elaboraron una estrategia concertada de concentración económica a nivel global a fin de resguardar sus posiciones comerciales logradas, administrar sus disputas internas y controlar los precios regulando la oferta global.60
Para el segundo lustro de la década de 1930 los derivados del petróleo eran ya un insumo necesario en el mercado interno mexicano. Así, cuando en 1935 se registraron una serie de huelgas en las compañías petroleras de la ciudad de México y escaseó la gasolina.61 A Control llegaron múltiples solicitudes de abastecimiento argumentando que las grandes empresas en esta situación de escasez daban preferencia sólo a sus clientes. La diversidad de estas solicitudes indica la importancia de la gasolina en el principal mercado de esos años (cuadro 3). Entre los demandantes estaban Asociaciones de choferes y propietarios de camiones, empresas como Campos Hermanos, E. Elizondo, Planta Galvanizado de Laminas, Hoteles, Compañías de Aviación, Servicios Funerarios, entre otros.62 Aunque esta empresa se encontraba en liquidación, tarea encomendada a Paredes, todavía seguía cumpliendo funciones de producción, importación63 y distribución. Ante la escasez por la huelga, la Secretaría de Economía realizó la compra en Estados Unidos de un millón de litros de gasolina. No obstante, la importación de esta gasolina también enfrentó una serie de dificultades para lograr su pronta comercialización, como la exigencia de pago de impuestos por parte de la Secretaría de Hacienda y el problema del transporte a la ciudad de México. Una vez superado estos problemas, la huelga se resolvió y nuevamente las grandes empresas ocuparon el mercado de venta. Entonces Control trató de vender más barata la gasolina a 18 centavos por litro para competir en el mercado, pero la Asociación de expendedores se opuso, pues temía las represalias de las empresas dominantes. Además, los que habían solicitado a Control el aprovisionamiento, cancelaron sus compras pues temían también represalias de las compañías que les surtían. Este hecho muestra lo necesario que eran los hidrocarburos para diversas actividades del comercio y la industria en el Distrito Federal; también, del dominio que tenían las grandes empresas sobre el mercado, pues los mismos consumidores temían sus amenazas por cambiar su vendedor.
Para enfrentar esta competencia el ingeniero Paredes pensaba que el objetivo de Petromex era contar con expendios de gasolina en todas las plazas de la República,64 para poder competir con las grandes empresas. Estas empresas utilizaron diversos mecanismos para impedir la competencia de los emprendimientos del estado, como el dominio sobre los oleoductos ya referido, pero también influyeron en los fletes de los ferrocarriles con precios altos, con el objetivo de incrementar sus costos y dificultarles su comercialización.65 Además, promovieron una propaganda negativa para desprestigiar su producción advirtiendo sobre los peligros de su uso (cuadro 4).
Ante las dificultades para competir en el mercado, la Secretaría de Economía acordó acompañar el establecimiento de estaciones de gasolina con una campaña de publicidad en la prensa. Dichos gastos correrían a cuenta de Control, pues era la base para la formación de Petromex, y se difundiría en los estados por medio de los gobernadores, agentes generales, y publicidad en los distintos diarios nacionales y estatales; anuncios en tranvías y camiones, así como por las estaciones de radio del Partido Nacional Revolucionario y de la Secretaría de Educación Pública, y por medio del cine.66 Uno ejemplo de esta publicidad fueron las fotografías publicadas en los diarios para dar a conocer las estaciones de gasolina de Petromex.
Cuadro 4 Petróleo tratado en las grandes refinería, 1934-1936 (metros cúbicos)
| REFINERÍAS | 1934 | 1935 | 1936 |
| Azcapotzalco | 386 862 | 537 872 | 736 554 |
| Tampico | 1 786 048 | 2 098 536 | 2 100 826 |
| Minatitlán | 1 522 457 | 1 666 301 | 1 736 111 |
| TOTAL, EL ÁGUILA | 3 696 367 | 4 302 709 | 4 573 091 |
| HUASTECA | 1 797 657 | 790 659 | 1 181 845 |
| PIERCE OIL | 559 364 | 703 053 | 579 317 |
| PETROMEX | 26 497 | 65 853 | 86 739 |
| TOTAL, REFINADO | 6 083 301 | 5 890 652 | 6 430 391 |
Fuente: EL PETRÓLEO DE MÉXICO, p. 116-117.
Según Paredes la gasolina y otros derivados de las empresas del estado empezaban a ser bien recibidas por los consumidores. Además, si su función era regular los precios del mercado, había logrado que la Huasteca y El Águila, dominantes en el mercado, redujeran el precio del petróleo en la ciudad de México y otras entidades. La reducción de los precios de los hidrocarburos de estas compañías era celebrada por distintos consumidores como la Unión de Industriales del Distrito Federal.67 Sus agencias distribuidoras llegaron a cubrir la venta de productos en siete estados de la república y en la ciudad de México en las que se ofrecía al público gasolina y otros tipos de combustibles, queroseno y aceites lubricantes.68
Administración General del Petróleo Nacional (1937-1940)
El 2 de marzo de 1937, justo un año antes de la expropiación del petróleo, se creó Administración General del Petróleo Nacional (AGPN)69 a cargo del ingeniero Salvador Medina, y cuyas funciones eran procurar el desarrollo de la industria petrolera en beneficio de la economía del país, regular el mercado interior y la exportación del petróleo y productos derivados, asegurando el abastecimiento del país en general y especialmente del Gobierno y de los Ferrocarriles Nacionales. Además, facilitar el adiestramiento del personal técnico mexicano en los trabajos de la industria petrolera, y ejecutar toda clase de operaciones y obras que se relacionen con la producción, adquisición, enajenación, transporte, almacenamiento, refinación y distribución del petróleo, del gas y los derivados de ellos. Sus amplias funciones retomaban las que se adjudicaron a Control y Petromex, pero eran más específicas en subrayar la importancia del abasto al mercado interno y su regulación. Esta empresa estuvo vigente hasta 1940, y funcionó paralelamente a Petromex en liquidación. El ingeniero Colomo ocupó en esta empresa el cargo Superintendente Industrial,70 entre otras funciones supervisó el funcionamiento de las refinaría de Buenavista, elaboró estudios para expandir la producción de petróleo, la explotación de los pozos, la refinación, el transporte y el establecimiento de expendios de gasolina. También, efectuó compras para establecer una nueva refinería cuyo objetivo era aumentar la producción de gasolina, las cotizaciones se realizaron con varias empresas de Estados Unidos, entre otras Foster Wheeler Corp.71
La AGPN realizó contratos con empresarios y empresas como The Ohio Oil Cop. para la explotación de yacimientos. Los contratos se extendieron a otras empresas, incluso con El Águila. También hizo uso de los terrenos de reserva nacionales para iniciar su explotación. Una vez llevado a cabo la expropiación, durante el resto del año de 1938 e inicios de 1939, esta Administración se abocó a reunir la documentación y llevar acciones sobre los yacimientos, explotación de pozos, pozos abandonados, taponamiento de pozos, mapas (croquis) de lotes, ubicación de zonas de reserva, refinerías, legislación de petróleo, reglamento de trabajo petroleros, escuelas artículo 123, muestras de los productos refinados para su revisión y traspaso de bienes de las empresas. En general, mantuvo una relación estrecha con la empresa Petróleos Mexicanos (PEMEX) recién creada.72
Así, cuando se constituyó la nueva empresa estatal PEMEX73 se iniciaron una serie de medidas para continuar con la producción de hidrocarburos; entre ellas, estuvo la creación de una comisión para proceder a la reglamentación de la ley petrolera recién aprobada por la Cámara de Diputados, Colomo formó parte de ella junto con los ingenieros Santiago González Cordero y José Murguía.74
Conclusiones
Como se observa, antes de que el presidente Cárdenas tomara medidas radicales para regular el transporte y la energía, como fueron la nacionalización de los ferrocarriles en 1937 y la expropiación petrolera en 1938, existió el interés manifiesto de los gobiernos federales por invertir en esta industria. Así, lo que inició como un proyecto del estado para abastecer a los ferrocarriles, fue adquiriendo objetivos más amplios de inversión, contar con empresas que cubrieran las necesidades de la administración estatal, pero también los requerimientos de un mercado interno en expansión. EI consumo de los productos refinados iba en aumento, mientras el del petróleo crudo descendía. De los refinados, la fracción de mayor consumo era el combustóleo, la mitad era utilizado por los ferrocarriles, que paso de 709 442 metros cúbicos en 1926 a 2 209 362 metros cúbicos en 1937, triplicando su producción. Después, en orden de importancia, siguieron la gasolina y el diésel, la primera incrementó su producción de 127 334 metros cúbicos en 1926 a 469 108 metros cúbicos en 1937, y se destinó a la industria automotriz y la aeronáutica. Con una menor proporción figuraban los otros derivados de petróleo, demandados por la industria y el consumo doméstico.75
Las empresas petroleras estatales anteriores a PEMEX enfrentaron diversos obstáculos para su operación, como definir su papel en el entramado de la administración pública y sobre todo competir en un mercado dominado por grandes empresas trasnacionales. No obstante, para los administradores ingenieros estas empresas estatales lograron de alguna forma incidir en el mercado regulando los precios, junto con otras medidas que implementó la Secretaría de Economía.76
Con la creación de PEMEX, algunos de los ingenieros que venían laborando en la administración petrolera, en las empresas estatales, también los de las empresas extranjeras se incorporaron a esta nueva empresa. El caso de Colomo es representativo, pues con la expropiación tomó el cargo de subdirector Técnico de Producción77 hasta la década de 1960, año en que se jubiló, pero se mantuvo como asesor de la Dirección General.78
Aunque PEMEX obtuvo los activos de las empresas extranjeras y no tuvo que competir con ellas en el mercado interno, sí enfrentó después de la expropiación dificultades para operar en el mercado externo, las exportaciones descendieron casi un 85 por ciento; además, fue imposible la importación de maquinaria, equipo e insumos como se venía haciendo de Estados Unidos. Siguiendo a Barbosa las empresas extranjeras trasladaron al otro lado de la frontera norte, días antes del 18 de marzo, la mayor parte de sus carros tanque. Ello limitó la capacidad de la nueva empresa de almacenar, lo que ocasionó desabasto en el mercado interno. También, esta situación obligó al gobierno de Cárdenas a realizar ventas a los países fascistas de Alemania, Italia y Japón. Después, con el inicio de la Segunda Guerra Mundial, el petróleo mexicano estuvo condicionado por la contienda bélica, las necesidades y limitaciones internas de la economía mexicana, los vaivenes del mercado mundial y los requerimientos de la economía estadounidense.79 Así la industria del petróleo mexicana continuó, a pesar de la expropiación, en la dinámica del mercado mundial en gran medida bajo la influencia de Estados Unidos. Sin embargo, a raíz de la expropiación la prioridad del gobierno y su política petrolera fue, como antes con las empresas estatales, el abasto del mercado interno y con miras al autoabastecimiento.










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