España y América han sostenido lazos históricos culturales durante cuatro siglos que han hecho posible la germinación de relaciones perdurables a lo largo del tiempo, devenidas en objeto de investigación desde diversas perspectivas. Este ha sido uno de los enfoques historiográficos que han recibido atención, como manera de rescatar esa página de la historia entre ambos lados del Océano Atlántico. Recientemente ha visto la luz una nueva compilación de estudios académicos que retoma esta dimensión de las conexiones hispanoamericanas: Diplomacia cultural y soft power en las relaciones entre España y Latinoamérica en el período de entreguerras, coordinada de manera mancomunada por los investigadores Pilar Cagiao Vila, Agustín Sánchez Andrés y Marco Antonio Landavazo.
Tras un título conciliado, expresión de diversos criterios intelectuales en un mismo lapso histórico, se nos presenta esta obra que constituye un acercamiento colectivo al asunto, al reunir contribuciones que remiten a un itinerario no tan común entre los indagadores de la temática americanista, pero sí abordada cada vez con mayor frecuencia en los últimos años, toda vez que permite vislumbrar, a través del matiz de la diplomacia formal e informal, las acciones desarrolladas en ambos polos en favor de la reconstrucción de la imagen y los “vínculos diluidos tras la independencia” (p. 15).
De esta suerte, la entrega que en esta oportunidad ofrece la comunidad académica que sustenta la obra se expresa en directrices que conducen la estructuración del texto en dos secciones. En la primera, y bajo la denominación Diplomacia Cultural, quedan recogidos los seis primeros artículos dedicados a abordar el rol desempeñado por este género de articulación entre España y América, por medio de ejemplos concretos en torno al elemento común de calibrar su avance a lo largo del período de entreguerras.
Inicia esta saga el trabajo de la catedrática de la Universidad Complutense de Madrid, Ascensión Martínez Riaza, “La dimensión cultural de las relaciones diplomáticas Perú-España. Del IV Centenario del Descubrimiento al de la fundación de Lima (1892-1935)”, quien describe el itinerario de estos vínculos al transitar por diferentes estadíos: desde la representación individual –fundamentalmente de intelectuales y hombres vinculados a la cultura cuyas funciones aunque puntuales fueron reveladoras–, la creación de instituciones culturales hispanistas, hasta la imbricación en “manifestaciones simbólicas transnacionales de perfil hispanoamericanista” (p. 30), que trascendieron lo “oficial” para encontrar acogida en los escenarios culturales, particularmente en la prensa. Expresión de ello fueron el IV Centenario del Descubrimiento de América (1892), la Exposición Iberoamericana de Sevilla (1929), el envío de delegados a los diversos congresos celebrados en el contexto de la Exposición Internacional de Barcelona, el IV Centenario de la fundación de Lima en 1935, así como una sarta de congresos y exposiciones que fueron indicadores del estado de las relaciones culturales bilaterales.
En la misma dirección se expresa el estudio que a continuación presenta la profesora de la Universidad de Santiago de Compostela, Pilar Cagiao Vila, titulado “Relaciones culturales entre España y Uruguay (1882-1930). Un balance”, en el cual, a partir de diversas fuentes tanto españolas como uruguayas, se esmera en analizar los principales intercambios culturales generados en el período señalado y en qué medida estos mediaron en la relación bilateral. Sobre esta base, expone la evolución de las relaciones culturales entretejidas entre los dos países que transitaron no solo a través de acciones resultado de la diplomacia oficial, generadas de alguna manera por la acción particular de corporaciones e intelectuales de ambos países, sino también mediante gestiones ejercidas por actores provenientes de la inmigración española que promovieron iniciativas de carácter diverso en determinados contextos y coyunturas.
El tratamiento a las relaciones diplomáticas España-México queda analizado en el tercer y cuarto capítulo de este apartado. En este empeño, Agustín Sánchez Andrés y Marco Antonio Landavazo, investigadores de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo y autores del capítulo “Los inicios de la diplomacia cultural mexicana en España entre 1886 y 1931”, realizan un recorrido por la acción cultural de México en el exterior durante este período, desde una incipiente participación en las exposiciones y eventos universales de carácter americanista que tuvieron lugar durante las últimas décadas del siglo XIX y el primer tercio del XX en España, al reclutamiento de personalidades del mundo intelectual y literario para el servicio exterior, con el fin de utilizar su prestigio y redes sociales en el propósito de influir sobre la opinión pública y las élites político-intelectuales extranjeras. Complementa esta visión la indagación de Dulze Pérez Aguirre, joven investigadora de la Universidad Autónoma de Aguascalientes, autora del texto “Las relaciones culturales entre el México cardenista y la España republicana durante la Guerra Civil: la LEAR y la revista Frente a Frente”, quien demuestra que la colaboración del México cardenista con la España republicana no fue exclusivamente por medio de la adquisición y envío de armamento, o la intervención de voluntarios como miembros de las brigadas internacionales, sino además a través de las actividades culturales y artísticas desarrolladas por los miembros de la Liga de Escritores y Artistas Revolucionarios (LEAR) en España en 1937 durante el II Congreso Internacional de Escritores e Intelectuales Antifascistas, las exposiciones del arte mexicano revolucionario y las conferencias que se impartieron en ambos eventos, publicadas luego en diversas revistas.
Cierran este apartado varios trabajos que abordan la temática central, aunque desde dos prismas diferentes. El capítulo “Acción diplomática cultural y política universitaria en el americanismo español de entreguerras y exilio”, de Palmira Vélez, catedrática de la Universidad de Zaragoza, reseña el cambio de rumbo de los mecanismos empleados por las élites políticas e intelectuales españolas para sostener la influencia internacional y el mantenimiento de una imagen positiva de país, particularmente con Hispanoamérica. En ese sentido refiere la creación de alianzas, asociaciones e instituciones diversas oficiales o no, y particularmente el rol desempeñado en este proceso por la redes universitarias, a raíz de la necesidad de establecer nuevas conexiones, ponderando la dimensión cultural –también conocida como americanismo cultural– defensora de la historia y la cultura de la civilización española, que facilitara un acercamiento espiritual, encubridor del carácter de reconquista de América. Mientras, “Mujer, cultura y diplomacia. España y América, 1929-1936”, de la profesora de la Universidad de Huelva Rosario Márquez Macías, constituye un acercamiento al proceso de visibilización de las mujeres en las letras españolas y de cómo estas se convirtieron en “puente trasatlántico de las letras femeninas” (p. 168). De esta manera, aborda el desempeño de mujeres españolas y americanas en el escenario cultural que conllevaron al sostenimiento de un vínculo entre ambas orillas del Atlántico.
La segunda sección del libro –Debates intelectuales e imaginarios transatlánticos– reúne un conglomerado de trabajos que en sentido general remite a las discusiones científicas sostenidas en torno al movimiento hispanoamericanista germinado entre España y América, desde el estudio de la obra de pensadores destacados de la época. Su apertura llega de la mano de Manuel Andrés García, también académico de la Universidad de Huelva, con la indagación “Antiimperialismo e hispanoamericanismo: una retrospectiva a través de las figuras de Manuel Ugarte, Baldomero Sanín Cano y Augusto César Sandino”, a través de la cual expresa el papel jugado por las redes intelectuales generadas en ambos lados del Atlántico durante una etapa tan convulsa como la que representó la irrupción y consolidación del hegemonismo estadounidense en el continente. Así, logra abordar la posición hispanoamericanista y antimperialista asumida por España y América Latina respectivamente, como reacción a la política exterior norteamericana desde ejemplos muy precisos escasamente visualizados académicamente.
En similar dirección se pronuncian los trabajos expuestos a continuación. Tal es el caso del capítulo “Los dos modelos de conquista de América. Hispanofilia y yanquifobia en el pensamiento del hispanista José Elguero” de la autoría de Carlos Sola Ayape, adscrito al Tecnológico de Monterrey, quien analiza a este pensador como expresión de los grandes hispanistas mexicanos del siglo XX, más no como defensor de una posible injerencia española en la soberanía mexicana, sino en el sentido de incorporar el legado cultural abonado por tres siglos de presencia en el proceso de gestación de la identidad nacional mexicana y contrarrestar la creciente influencia del expansionismo estadounidense. Asimismo, la catedrática de la Universidad de Huelva, María Luisa Candau Chacón, en un texto titulado “En defensa de los valores del Sur: las mujeres de Latinoamérica en la pluma de Emilia Serrano, “baronesa de Wilson (1833-1923)”, examina el pensamiento de esta escritora del último cuarto del siglo XIX y comienzos del XX en torno a la defensa de las féminas de esta región, a través de sus principales obras. Con este fin, aborda la valoración que realiza la literata acerca de las mujeres a partir de dos elementos: las posibilidades de instrucción que estas tuviesen para acceder a los centros superiores de educación y formación y la conservación de los valores tradicionales. Novedoso enfoque de la temática central del libro en tanto analiza la visión “feminista” de una destacada intelectual sobre las mujeres en defensa de los valores del mundo hispanoamericano.
Desde otra perspectiva, el trabajo del investigador y profesor de la Universidad Nacional Autónoma de México, Alberto Enríquez Perea, titulado “Juan Ramón Jiménez y Alfonso Reyes: Índice. Propuesta hispanoamericana, 1921-1922” emprende el análisis de la iniciativa de dos destacados intelectuales –español y mexicano– para desarrollar un proyecto de carácter hispanoamericanista que quiso ser puente entre uno y otro lado del océano en lo que respecta a la producción científica de una generación literaria, con una predisposición al intercambio cultural cada vez mayor entre España y América. Es así que refleja cómo la creación de la revista Índice resultó referente en la historia de Hispanoamérica al constituirse como enlace entre una nueva generación de españoles y de americanos que, con su prosa y sus versos, harían toda una época.
Si bien los debates y proyectos intelectuales germinados a ambos lados del océano alrededor del sentimiento hispanoamericanista estuvieron representados, fundamentalmente, por figuras reconocidas en el campo del pensamiento, la literatura y la cultura en general, no se puede obviar el quehacer desempeñado en este sentido por los colectivos de inmigrantes españoles radicados en América. Expresión de ello resulta el trabajo de Alicia Gil Lázaro “La colectividad española frente a la revolución mexicana. Prensa étnica, liderazgos e iniciativas asociativas patrióticas”. La autora –profesora de la Universidad de Sevilla– expone el proceso de cristalización patriótica desarrollado entre la colectividad española establecida en México entre los años 1916 y 1920 a partir de la creación –por parte de la élite– de una sociedad de matriz nacional, que se convirtió en mecanismo para reconstruir su poder sobre la colonia y medio de diálogo con las nuevas autoridades mexicanas. Su naturaleza evolucionó desde una asociación dedicada a la gestión de recursos en función de las carencias de la colonia a una entidad de carácter netamente educativo en correspondencia con las necesidades de la comunidad, en la medida que la Revolución mexicana transitaba de un escenario agresivo a otro en el que disminuyeron las necesidades de protección. Insiste en demostrar cómo esta dinámica no hubiera sido posible sin el concurso ideológico e institucional de la prensa étnica.
Colofón de esta sección es el capítulo que sirve como cierre al texto y que aborda, desde una visión bastante particular, la diplomacia cultural y el soft power: “El Nordeste argentino durante el período de entreguerras. Corrientes: ¿una provincia a espaldas de Europa?” escrito a dos manos por los profesores José Luis Caño Ortigosa y Edgardo Darío López Villagra, de la Universidad de Cádiz y la Universidad del Nordeste (Argentina), respectivamente. Sus autores analizan la evolución de esta provincia argentina en diferentes direcciones, y en correspondencia con ello, lo difícil que resultó para las potencias europeas ejercer alguna influencia en este territorio –“ni siquiera apostando por el soft power y la influencia blanda a través de una diplomacia amable dirigida a la ayuda y fomento de la cultura, el acercamiento social y la convivencia cordial entre naciones” (p. 429)– en el cual la representación de inmigrantes alcanzó cifras prácticamente insignificantes durante la etapa cardinal de este fenómeno histórico que modificó la sociedad argentina entre los siglos XIX y XX.
En sentido general, la obra reseñada resulta de gran valía por cuanto ofrece nuevas visiones sobre la incipiente diplomacia cultural en las relaciones entre España y Latinoamérica durante el interbellum, incorporando en esta oportunidad el concepto de soft power. Ofrece, por lo tanto, un admirable compendio que vincula nuevamente a ambas orillas del Atlántico no solo a través de la línea de investigación sino, además, por medio de los investigadores que integran la planta de autores del mismo, provenientes de instituciones académicas de ambos lares. Si bien no se encuentra exenta de faltas que suelen ser comunes al compaginar una multiplicidad de voces emitiendo criterios en torno a una misma temática; las mismas no logran opacar el significado de las aportaciones científicas que dejan al descubierto el sinnúmero de perspectivas que quedan por abordar sobre el asunto en cuestión y las conexiones entre ambas regiones.
A partir de ello, tanto el escenario académico como los apasionados de la lectura y la historia contemporánea en sentido general, tienen ante sí un libro de fácil comprensión al expresarse por medio de un lenguaje claro, inteligente y académico, que desempolva visiones que logran profundizar –de manera crítica y documentada– en las diversas formas en las que se hicieron patentes las conexiones iberoamericanas.










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