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Tzintzun. Revista de estudios históricos

versión On-line ISSN 2007-963Xversión impresa ISSN 1870-719X

Tzintzun. Rev. estud. históricos  no.81 Michoacán ene./jun. 2025  Epub 25-Abr-2025

https://doi.org/10.35830/treh.vi81.1799 

Dossier

Fábricas del alma: publicidad y campo PSI en México (1876-1911)

Factories of the soul: advertising and the psi field in Mexico (1876-1911)

Usines de l’âme: publicité et champ psi au Mexique (1876-1911)

Carlos Olivier Toledo1 
http://orcid.org/0000-0001-5879-0891

1Facultad de Estudios Superiores-Iztacala Universidad Nacional Autónoma de México


Resumen

El presente artículo explica la forma en que la primera ola farmacéutica dedicada a la cura de las enfermedades mentales se instaló en Ciudad de México, entre 1876 y 1911. Plantea la premisa de que fue debido a la expansión de los saberes psicológicos que el mercado de la enfermedad mental tuvo una favorable acogida. Analiza los diversos espacios en que se promovieron tales saberes y ofrece una explicación sobre la llegada del mercado psi. Hace énfasis en lo que tales productos pretendían restablecer y las prácticas de convencimiento que utilizaron las empresas.

Palabras clave Psicología; Enfermedad Mental; Publicidad; Farmacéutica; México

Abstract

This article explains how the first pharmaceutical wave dedicated to treating mental illnesses was established in Mexico City, between 1876 and 1911. It raises the premise that it was due to the expansion of psychological knowledge that the pharmaceutical market mental illness had a favorable reception. It analyzes the various spaces in which such knowledge was promoted and offers a relative explanation of the arrival of the psi market. It emphasizes what such products were intended to restore and the companies’s convincing practices.

Keywords Psychology; Mental Illness; Advertising; Pharmaceutical; Mexico

Résumé

Cet article explique comment s’est constituée la première vague pharmaceutique dédiée à la guérison des maladies mentales à Mexico, entre 1876 et 1911. Il pose l’hypothèse que c’est grâce à l’expansion des connaissances psychologiques que le marché pharmaceutique des maladies mentales a pris de l’ampleur. un accueil favorable. Il analyse les différents espaces dans lesquels ces savoirs ont été promus et propose une explication relative de l’arrivée du marché du psi. Il met l’accent sur ce que ces produits étaient censés restaurer et sur les pratiques convaincantes utilisées par les entreprises.

Mots clés Psychologie; Maladie Mentale; Publicité; Produits Pharmaceutiques; Mexique

INTRODUCCIÓN

Esta investigación pertenece a un proyecto intelectual de largo alcance y consiste en comprender el modo en que el conocimiento psicológico se instituyó no sólo en los espacios arquitectónicos, sino en la propia subjetividad. Hombres y mujeres, intelectuales o no, fueron el punto de llegada de un imaginario social que con el tiempo fue impregnando tanto el ideario como las prácticas de las personas en el periodo del Porfiriato.

En este documento tenemos por intención explicar la forma en que la primera ola farmacéutica dedicada a la cura de las enfermedades mentales se instaló en la Ciudad de México durante el periodo de 1876 a 1911, y con ello realizar una mínima indagatoria, no acabada, de las supuestas enfermedades mentales a las que se dirigían los productos y la forma en que los promocionales intentaron convencer a las personas de la posibilidad de la cura. Se trata, básicamente, de entender que fue justo en la ruta del llamado México moderno o periodo del Porfiriato en que se suceden dos fenómenos fundamentales en la historia del campo psi. El primero de ellos radica en que desde el último tercio del siglo XIX, los intelectuales mexicanos comenzaron a tener un marcado interés por el conocimiento de todo lo relativo a la mente, desde la frenología que interesaba por su propuesta de develamiento de las emociones y las facultades intelectuales a través de la palpación de las protuberancias y depresiones craneales, hasta la psicología que poco a poco fue llamando más el interés por las capacidades que ofrecía respecto al conocimiento de la mente y el modo en que rendiría frutos en diversos campos, tales como: educación, salud, política y vida cotidiana. El segundo surge como correlato de este: justo se parte de la idea de que la primera oleada farmacéutica dirigida a la cura mental pudo consolidarse debido a los conocimientos sobre lo psicológico que, como lo mostraremos, ya estaban extendidos en buena parte del país.

La prensa mexicana tuvo un rol preponderante en la expansión y consolidación de este nuevo mundo; se discutió todo tipo de temáticas sobre el campo psi: fisiognomía, grafología, frenología, significados de la psicología, literatura producida en otros países, formas de intervención sobre la locura, análisis psicológicos sobre la mujer, el hombre, la infancia; se introdujeron nuevos conceptos psi que sirvieron como instrumental hermenéutico e incluso como nuevo recurso de poder, en la medida en que a partir de ellos se determinó anormalidad, insanidad o perversión y, generalmente, con una legitimación supuestamente científica del saber psi.

Justo será en el análisis y discusiones sobre lo psicológico o mental en donde paulatinamente comenzó la introducción de un mercado farmacéutico dirigido a las enfermedades mentales y lo que de algún modo podemos considerar como malestares sociales, ahora ya patológicos. Por ello, no podemos dejar de pensar que con la introducción de este nuevo mercado se produjo, simultáneamente, una incipiente fábrica circunscrita a la creación del padecimiento mental.

Esta es una primera aproximación a un fenómeno que, casi en su totalidad, ha pasado inadvertido por los investigadores de lo mental en México; caso aparte es el artículo de Graciela Velázquez, quien recientemente escribió sobre la epilepsia y la publicidad en la prensa durante el Porfiriato. Se trata de un análisis sobre las representaciones promovida por la publicidad de la prensa y el modo en cómo se introdujeron formas de intervención sobre ella y, simultáneamente, se crearon miedos en los enfermos con la intención de generar demanda.1 Sin embargo, como ya lo mencionamos, aún no existe el interés suficiente para comprender el papel de relevancia que tuvo la publicidad psi con respecto a la creación de padecimientos y a la fabricación imaginaria y práctica de necesidades dirigidas a una supuesta salud mental.

Para esta breve investigación se decidió un tratamiento del objetivo en dos apartados. El primero de ellos consiste en establecer brevemente el modo en que se instituyó la enciclopedia cultural relativa a lo mental o psicológico. Se trató de ubicar varios campos de acción sobre los que derivó este nuevo saber-poder psi. Es fundamental entender esto, porque permite reconocer por qué un nuevo mercado sobre lo mental se introdujo y recibió con relativa facilidad. El segundo apartado deriva a la explicación del primer movimiento medicamentoso. Se trató de mostrar dos elementos principalmente: el primero, a qué tipo de malestares se dirigieron, y el segundo, a mostrar la justificación enunciada en la publicidad para la aceptación y consumo del producto.

En este estudio se utilizaron fuentes de primera mano, tales como expedientes del archivo de la Facultad de Medicina, artículos y publicidad de la prensa del periodo propuesto, tesis de medicina, libros del momento, y, finalmente, algunas fuentes secundarias como artículos de revistas y libros que marginalmente abordan el tema.

EL CAMPO PSI: LA INSTITUCIONALIZACIÓN

En este apartado se expondrá algunos elementos de lo que consideramos como la primera oleada del campo psi en México; específicamente, nos referimos a los saberes y prácticas que buscaron descifrar los mecanismos constitutivos de la vida psíquica, y que estuvieron presentes en la prensa mexicana durante el último tercio del siglo XIX y la primera década del XX. No sólo se trata de pensar en los campos de conocimiento –tales como la psicología, la frenología, la medicina mental, la psicoterapia y el hipnotismo–, también en los lugares y comunidades en que tales conocimientos se afianzaron, dando vida a un poder inédito: el mundo psi, un imaginario que con el paso del tiempo se hizo carne, generando nuevas percepciones y concepciones de lo humano, de su alma y de cómo intervenir sobre ella.

Enciclopedia cultural y lenguaje psi

En otro espacio nos dedicamos a mostrar cómo el lenguaje psi poco a poco fue determinando las formas en que las personas habrían no sólo de representarse sino de interactuar.2 Desde 1870 a 1910, se volvió evidente el uso que la prensa mexicana hizo de una enciclopedia, cuya carta de naturalización provino de la medicina mental y la naciente psicología; por ejemplo, se hablaba de abatimiento mental, elevación mental, capacidad mental, intoxicación mental, aberración mental, gimnasia mental, anarquía mental, orden mental, incapacidad mental, evolución mental, fracaso mental, trabajo mental, raquitismo mental, aritmética mental…, sin contar todo el recurso conceptual proveniente de la frenología, la fisiognomía y la grafología.

Incluso, desde el último tercio del siglo XIX, la prensa denunció persecución política por parte del estado y lo interesante es que afirmaron atropellos inéditos en donde la psicología fue un recurso para hacerlo. A partir de ahí, fabricaron un lenguaje en el cual la psicología fue la referencia principal; algunos de ellos fueron: mártires de la psicología (periodistas, sacerdotes, estudiantes y clowns que habían vivido persecución, encarcelamiento o muerte después de haber denunciado algún suceso de cualquier índole), psicologiada (persecución de Estado con “pretextos” psicológicos), cita psicológica (los juzgados expedían un citatorio para que se presentase el supuesto culpable o algún actor que pudiera proporcionar información sobre alguna investigación en curso), terreno psicológico (a las argumentaciones subjetivas en las querellas jurídicas), actos psicológicos (persecuciones que derivaban en “prisión psicológica” cuya estancia aplicaba en el “palacio de la psicología”; a este poder sutil se le conocía también como “ir a Belén a recibir cátedra de psicología”), delito psicológico (acusaciones imputadas que tenían “como base” una psíquica) y reinado de la psicología (manifestación intensa de un poder sofisticado, de una tecnología puesta al servicio del Estado que se usaba como “estratagema para encubrir la mala intención y dejar en pie la calumnia hipócrita”), términos que usaron para establecer nuevas formas de comunicación e interacción.

Por otro lado, gracias a la base de datos hemerográfica de la UNAM se tuvo la posibilidad de conocer el uso aproximado de algunos conceptos psicológicos. La información arrojada resulta sumamente interesante; plantearemos sólo dos casos. Es posible apreciar que, de 1876 a 1910, el término “psicología” se utilizó en 4,307 ocasiones en treinta estados de la República. Fue en la prensa producida en el Distrito Federal donde causó mayor efervescencia, seguida de Jalisco y Puebla. Sin embargo, las publicaciones periódicas conservadoras fueron las que monopolizaron más el termino: El Tiempo (395), La Patria (324) y La Voz de México (152), pero en total hubo 214 publicaciones periódicas que hicieron uso de él por lo menos en una ocasión. Algo más interesante aún: en 1876, la prensa hizo uso del término en sólo diez ocasiones; sin embargo, para 1900, ascendió a 119 y, finalmente, para 1910, a 312 ocasiones.3 Esto muestra, en términos generales, que a medida que fue transcurriendo el tiempo, el concepto se volvió parte de la enciclopedia cultural y de uso común en el México Porfiriano.

En el caso de la “locura”, los números impresionan: se recurrió al término en 17,876 ocasiones en 29 estados, y al igual que en el caso de la psicología, fue en el Distrito Federal (16,014), Jalisco (394), Puebla (215), San Luis Potosí (316) y Veracruz (176) donde se utilizó en mayor medida. El Diario del Hogar la utilizó en 1,114 ocasiones, El Imparcial, 894 y El Diario, 414. La tendencia fue similar a la que observamos para el término “psicología”: en 1876 se empleó en 236 ocasiones, pero para 1910 ascendió a 730, sin pasar por alto que en 1908 se utilizó en 1,003 ocasiones. Imaginemos lo que sucedería si realizáramos el mismo ejercicio con otros términos como histeria, frenología, fisiognomía, mente, inteligencia, facultades mentales, retardo mental, sensación, alcoholismo, psicoterapia, demencia, entre otros; y después hiciéramos una lectura global: no habría duda sobre el modo en que en este periodo se estableció una enciclopedia cultural del campo psi, que derivó a formas inéditas de interacción y creación de prácticas de poder y sumisión, justificadas siempre por un saber supuestamente científico.

Producción y traducción de literatura psi

Junto con lo anterior, no podemos olvidar la existencia de una cierta cantidad de textos publicados durante nuestro periodo de estudio; el registro, no agotado, documenta treinta textos que pertenecían al circuito de lectura sobre lo psicológico y, aunque pertenecen a diversos campos de conocimiento, todos coinciden en contener apartados sobre conocimientos teóricos o aplicados relativos a lo psicológico. En 1876, la imprenta de Vicente G. Torres publicó un pequeño documento intitulado Castelar según la Frenología por R. Castels,4 en donde el autor utilizó la frenología como instrumento diagnóstico para descifrar las características psicológicas y afectivas de nacimiento de Castelar. Al respecto conviene recordar que dos años antes había salido a la luz, aunque poco tiempo, el primer periódico dedicado a la frenología, cuyo redactor en jefe fue el anarquista Plotino Rhodakanaty. También en 1876 se publicó La Nigromancia Resucitada o sea El Magnetismo, el Sonambulismo y el espiritismo,5 documento en el que se discute la diferencia entre los fenómenos psicológicos y el magnetismo.

La comunidad católica tuvo como texto base para las clases en sus seminarios la obra Elementos de Psicología (1849) del zacatecano Teodosio Lares;6 además, en la década de los ochenta se publicó en México, para el seminario conciliar, Apuntes de lógica, cosmología y psicología, texto de autor desconocido que discute las diferencias y relaciones que hay entre la vida psíquica y el alma.7 Sólo unos años después, la que parece haber sido la primera Sociedad de Estudios Psicológicos en México, fundada en 1882 y perteneciente a la sociedad espírita en San Luis Potosí, publicó La Ley de Amor. Obra filosófica, científica y moral,8 en la cual se discuten términos como racionalidad, inteligencia y el amor infinito como soplo de vida a la materia y las facultades mentales como elementos constitutivos del alma. En 1886, la imprenta de Andrés Díaz Millán publicó a Doroteo Paredes su texto Dios y las Almas,9 en el que se discute la relación entre el instinto y el alma, la inteligencia y sus características, la relación entre el cerebro y el alma, entre otros. Casi al cierre del siglo, Jesús Ceballos publicó Ciencia y religión del porvenir;10 aunque, hasta donde sabemos, este no fue un texto para una institución educativa, el autor discute de forma interesante conceptos como mecánica psíquica, conciencia y atributos psíquicos que serían características fundamentales en la evolución del ser humano y del cosmos. En 1899, la imprenta de Félix Vizcaino Sucesor publicó el libro de León Denis Cristianismo y espiritismo,11 que bien podríamos considerar de avanzada porque discute temas relativos al espíritu, la telepatía y sugestión o transmisión del pensamiento. En 1902, José Olvera sacó a la luz su Embriología en sus relaciones con la Psicología y la Religión,12 con el cual intentó demostrar que en el fondo a todo nacimiento está Dios y la espiritualidad del alma. Discusión interesante la que establece el autor al buscar la relación entre el cerebro y el espíritu y, por supuesto, la relación entre el espíritu, la creación de las celdillas, las sensaciones y el sistema nervioso.

Con la entrada del siglo XX, Julio Guerrero escribió Génesis del crimen en México,13 en donde establece que hay una diversidad de elementos psicológicos constitutivos al crimen, entre otras prácticas sociales. Casi de manera simultánea, P. Herrera de Huerta tradujo al españolTeoría psicológica de la difamación, del italiano Eugenio Florian,14 en donde, además de estudiar el concepto de animus, se discuten temas como la histeria, el carácter, la verdad subjetiva frente a la falsedad objetiva, la pasión, entre otros.

En el campo de la educación, por ejemplo, Gabriel Compayré escribió, en 1897, el manual Curso de Pedagogía teórica y práctica;15 aunque este autor francés puso su atención en el análisis y la aplicación de la pedagogía, todos sus argumentos partieron de los estudios psicológicos: utilizó conceptos como inteligencia, atención, memoria, imaginación, sensibilidad, voluntad, sentimientos superiores y facultades reflexivas, entre otros. El Prontuario de psicología, lógica y ética, redactado por el español Félix Sánchez y publicado por la imprenta madrileña de G. Hernando,16 también perteneció al circuito de lectura de los intelectuales en México y servía como texto complementario a los estudios psicológicos. El periodista mexicano Jesús Urueta tradujo El arte de hablar en público. Estudio psicológico del orador, del italiano Maurice Ajam,17 en el que el autor reflexiona no sólo sobre los elementos fisiológicos de la palabra, también sobre sus aspectos psicológicos, analizando desde los postulados de Charcot hasta la psicología positivista. Por su parte, el evangélico y exdirector de la Escuela Normal de Coahuila, Andrés Osuna, publicó en 1910 Elementos de Psicología Pedagógica,18 en donde discutió la definición del alma, el método de la introspección, la relación cuerpo-alma, la conciencia y sus aplicaciones pedagógicas. En esta misma década se publicó Discursos, un breve texto que reunió una serie de conferencias ofrecidas a los estudiantes de la Escuela Nacional Preparatoria por Simón Anduaga, José Domínguez, Leopoldo R. Ortiz, Joaquín Bauche y Carlos Gayón.19 Estas conferencias versaron, en general, sobre la herencia y los rasgos psicológicos que de ellas se desprenden, tales como la inteligencia, el conocimiento, razonamiento y leyes de asociación de ideas. Otra conferencia publicada en 1911 por la imprenta de E. Rodríguez Romo en Aguascalientes fue la que ofreció Jesús Díaz de León en la Escuela Nacional de Jurisprudencia, en donde presentó un análisis de la sociedad mexicana y su carácter derivado a la idea de la armonía.20 En ese mismo año, Francisco Zabala escribió un pequeño documento titulado Psicología positivista, en donde realizó una crítica a los postivistas mexicanos y la idea que sostenían sobre la psicología, afirmando que para ellos no era otra cosa que una extensión de la fisiología.21

Salieron a la luz tres libros relativos a la historia y vida social en México que se relacionan con lo psicológico. El primero, Un año en México,22 fue publicado en 1887 por Gustavo Baz; el texto versa sobre la percepción que tenía Baz de la cultura mexicana y nos interesa por el apartado que dedica al hipnotismo, en donde narra su experiencia sobre los usos que se hicieron de este y el auge que tenía en el país. En 1906, fueron publicados un libro y una conferencia, ambos relativos a la relación entre psicología e historia. El primero, Porfirio Díaz. Ensayo de psicología histórica, de Salvador Quevedo,23 es un documento que narra la historia de Porfirio Díaz sin que haya un examen exhaustivo de su carácter ni tampoco del uso de categorías psicológicas que permitan el análisis de su personalidad; se puede decir que de psicología sólo tiene el título. En lo que respecta al libro de conferencias, Datos psicológicos para la historia de México,24 su autor Esequiel Obregón, a diferencia del anterior, realiza un mínimo análisis del carácter del mexicano a partir de la conquista española hasta el siglo XIX.

Además de los textos mencionados, existió una vasta literatura relativa a la comprensión de las enfermedades mentales, venida principalmente de Europa y en menor medida de Estados Unidos. La obra Lecciones orales sobre las frenopatías, por ejemplo, no fue publicada en México, pero perteneció al circuito de lectura de los médicos mentalistas. Escrita en dos tomos, fue producto de los cursos que Joseph Guislain ofreció en las clínicas de los establecimientos de enfermos mentales;25 resulta de nuestro interés porque abarca una gama de padecimientos mentales y sus formas de intervención. Dentro de la comunidad de médicos homeópatas, existió un libro de apoyo para los tratamientos homeopáticos: Enfermedades de los niños y su tratamiento homeopático; lo mencionamos porque su autor, el español Modesto Furest, incorporó dos secciones dedicadas a las enfermedades nerviosas y morales.26 Esta fue, en general, una característica de la literatura aplicada: la incorporación de prácticas de intervención a los padecimientos mentales.

En el mismo campo de la medicina mental no podemos pasar inadvertido el número de tesis realizadas por los estudiantes de Medicina. Hasta ahora tenemos registro de por lo menos una veintena de escritos de este tipo; son importantes de considerar debido a la información que contienen: conceptos y teorías de uso y, principalmente, casos y experiencias clínicas de los propios estudiantes, ya sea en nosocomios, clínicas privadas o consultorios particulares. Más relevante aún es la posibilidad que ofrecen para conocer y analizar los esbozos de diagnosis, tipos de tratamientos y farmacéutica recomendada; tal es el caso de Algunos cuidados higiénicos especiales a los enagenadosde Alejandro López,27Breve exposición de los principales tratamientos de la Histeria y Epilepsia de Vicente Montes de Oca,28La Neurastenia de Adelfo Aguirre29 y El alcohol como veneno de Isaac Del Río.30

Instituciones educativas y campo psi 31

Rastreamos en la prensa mexicana diversas instituciones educativas que, por diversas vías, dedicaban tiempo curricular al estudio de la psicología y de la psicopatología. En 1876, por ejemplo, en el Instituto Literario de Yucatán, durante la enseñanza secundaria existió un curso de Filosofía en el que se realizaban estudios elementales de psicología. En la década de los ochenta se sumaron más instituciones en la realización de estudios de psicología: en la Escuela Normal de Profesores de Aguascalientes se llevó a cabo un curso de Pedagogía en donde se enseñaba elementos de psicología; en el Instituto de Ciencias se ofertó un Curso de Psicología; en la Normal para Profesores de Puebla se tuvo la asignatura de Lógica, Psicología y Moral; en las escuelas secundarias de Colima se daban cursos de pedagogía psicológica; en Oaxaca, para concluir los estudios de Derecho, durante el sexto periodo los estudiantes debían tomar un curso de Psicología; en 1885, el estado de Campeche estableció que para cualquier profesión se debían realizar los estudios psicológicos. En el Instituto campechano, durante el primer curso de Filosofía también se realizaban tales estudios; durante el tercer año, la Escuela Normal para Profesores tenía asimismo un curso de pedagogía donde se estudiaban elementos de psicología. Durante los años noventa, se estableció el primer curso de Psicología en la Escuela Nacional Preparatoria por Ezequiel Chávez Lavista; también se sumó a esta enseñanza el Instituto Científico y Literario de Guerrero. En Oaxaca, casi al cierre del siglo, la Ley Reglamentaria de la Enseñanza Preparatoria y Profesional, creada por la Legislatura constitucional, incorporó una clase diaria obligatoria de psicología; el Instituto campechano de Liceo Carmelita también proporcionó los mismos estudios para la formación de sus estudiantes; en Campeche la instrucción universitaria en Filosofía requería de los estudios para concluirlos.

A principios del siglo XX, en las preparatorias oficiales de Coahuila, se estudiaba Psicología tres horas por semana y se aplicaban exámenes específicos de la asignatura; tal fue el caso de la Preparatoria “Juan Antonio de la Fuente”. En este mismo estado y casi al cierre de la primera década, la carrera de Derecho también incorporó cursos de Psicología como requisito para licenciarse. Sólo unos años antes, la Escuela Normal daba cursos de Pedagogía, prometiendo revisar psicología fisiológica y psicología aplicada a la educación intelectual.

Justo en 1910, la carrera de Medicina impartida en la Escuela Nacional de Medicina tuvo la asignatura de Clínica psiquiátrica, que se impartió dos veces por semana en el Hospital del Divino Salvador, nosocomio de enfermedades mentales para mujeres, y los sábados en el hospital para hombres, San Hipólito; la cátedra fue ofrecida por el Dr. Alfonso Ruiz Erdozain.32 También, en el curso de Patología Médica se estudiaba lo relativo a las enfermedades del cerebro y sistema nervioso, epilepsia esencial, tics, alcoholismo, tabaquismo, morfinismo, tartamudeo, neurastenia, neuralgia, neurosis, histeria, hipnotismo, dando mayor carga horaria al estudio de la histeria.

Estudios psi y comunidades religiosas.

No hubo comunidad religiosa que no estuviera implicada en el intento por comprender el significado de la mente o lo psicológico. Metodistas, presbiterianos, católicos o espiritistas, todos estuvieron implicados en la producción de artículos en sus propias publicaciones periódicas. Por cuestión de espacio sólo hablaremos de un par de comunidades protestantes, pues no dejan de ser un caso interesante e inexplorado por los estudiosos del campo psi, no sólo por su producción escrita, también por los diversos movimientos sociales que forjaron e impactaron en la sociedad. En su conjunto, las comunidades evangélicas, al establecer las llamadas Sociedades de Temperancia o “ligas antialcohólicas”, promovieron la idea relativa a la degeneración que causaba el consumo de alcohol, e incluso el tabaco, en la constitución psíquica. En 1907, por ejemplo, El Faro, publicación periódica presbiteriana, sostenía que el consumo de alcohol tenía un fuerte impacto en el cerebro, debilitando los nervios y las facultades mentales:

[…] el uso constante de licores, con el tiempo, endurece y engruesa la membrana nerviosa que envuelve la sustancia gris, las células sufren degeneración, los vasos sanguíneos pierden elasticidad y las consecuencias deteriorantes de la materia nerviosa, se manifiestan en la debilidad de entendimiento que frecuentemente encontramos en las personas acostumbradas a beber. 33

En general, la comunidad presbiteriana se sumó a los discursos laicos, afirmando que el consumo de alcohol era casusa de enfermedad mental (“es un hecho de que hay un aumento de enfermedades nerviosas y mentales, principalmente en locura”) y también de la degeneración:

La degeneración puede manifestarse por varias imperfecciones físicas; pero la verdadera degeneración, no significa unos pies grandes, nariz torcida y dientes desviados. No, la degeneración real y peligrosa se presenta claramente en la deficiencia de actividad de los más importantes tejidos orgánicos del cuerpo, que son los del cerebro y sistema nervioso en general […] los efectos directos e indirectos sobre el sistema nervioso son 1. Perdida normal y ética del poder de juzgar; 2. Manía, celos; 3. Locura con alucinación; 4. Delirium tremens; 5 epilepsia; 6. Parálisis; 7. Varias inflamaciones de los tejidos nerviosos.34

En ese mismo año, en un artículo más extenso, sostuvieron que el consumo de alcohol provocaba la incapacidad de las células cerebrales para desarrollar las facultades intelectuales. De hecho, se afirmó que antes de paralizar al cuerpo, las facultades cognitivas eran las que sufrían el primer impacto: la memoria, el pensamiento la rapidez de acción, la razón y la percepción eran los procesos más debilitados. Sin embargo, el uso prolongado del mismo genera

[…] torpeza en el pensamiento, reduciendo el dominio del cerebro sobre los movimientos activos y causando una relajación de los sentidos que, muchas veces, les impide percibir aun las menores sensaciones. Aun una pequeña cantidad de alcohol, cuando se repite varias veces por un tiempo considerable, causa un daño permanente sobre la memoria y entendimiento, tanto que no se podrá razonar clara y lógicamente.35

La locura era un tema que a esta comunidad evangélica le preocupaba por su relación directa con el consumo de alcohol. Siguiendo a diversos investigadores alemanes, afirmaron que el alcohol generaba todas las formas de locura, desde la melancolía hasta la imbecilidad:

[…] el centro nervioso se daña tanto con el alcohol que impide la sana, consistente y normal acción del cerebro. cierta clase de pensamientos parecerán razonables; pero una continua corriente de enfermedades alehan más y más la salud del cerebro del ebrio, quien entra en un estado de delirio e inconstancia que se manifiestan en cualquier momento con una inesperada y extraña conducta.36

Pero no sólo les interesó la forma en que el consumo de alcohol impactaba al sistema nervioso, el cerebro y las facultades mentales; existió una diversidad de temas abordados en los que las facultades mentales estaban implicadas. Por ejemplo, al tratar sobre los orígenes del insomnio afirmaban:

Las relaciones nerviosas entre el cerebro y el estómago son tan íntimas, que el desorden de uno de estos órganos afectará seguramente el otro. La excitación, el fastidio, la ansiedad que tienen su asiento en el cerebro, irrumpen las funciones del estómago, y de la misma manera todo lo que recarga indebidamente el estómago o lo irrita, altera la circulación y nutrición del cerebro.37

En 1911, El Faro sostuvo que el cansancio consistía “en la disminución de las energías mental y física como resultado de un ejercicio o estudio mental excesivos”.38 Cuando el cansancio se trataba de exceso de trabajo mental, la condición se caracterizaba “por la falta de atención, pérdida de memoria y dificultad de aprender”.39

El carácter fue un concepto de relevancia entre los estudios psicológicos; por ello, los evangélicos intentaron, desde sus propias trincheras, crear conciencia en los practicantes de la importancia de consolidarlo como la base para forjar hombres y mujeres para Dios y la Patria, para contribuir al nacimiento del hombre nuevo.40

Dentro de este periodo, varios documentos estaban presentes en el circuito de lectura vinculada al mundo psi. La cuestión del alcohol, Principios y razones de la lucha contra el alcoholismo, El alcoholismo en México, El alcohol en relación con la salud, el bienestar y la moralidad pública, ¿Cómo obtener un cerebro despejado y claridad de la mente?, Levántate y a luchar, El arte de renovarte el alma y el cuerpo, La fuerza del pensamiento . El magnetismo animal.41

Por su parte, la comunidad metodista fue, quizá, más receptiva a los estudios de la psicología que los presbiterianos. Al igual que entre los laicos, los metodistas se apropiaron de una enciclopedia psicológica:

[…] psicología de la conversión, infantil, del avivamiento, de la religión, criminal, experimental, de la adolescencia, de las multitudes, animal, fisiológica, de la risa, de la mentira, religiosa, del alumno, del torero, de las revoluciones, de la nación, colectiva, del joven, de la elección, social, de las tropas, cristiana, moderna, del individuo, aplicada, superior, descriptiva, del pueblo. También conceptos relativos a ella: memoria, pensamiento, etapas psicológicas, actitud, mente, mental, neurosis, locura, alienación, alienado, sustrato, inclinaciones, tendencias, ley psicológica, operaciones mentales, sentimiento, disciplina mental, voluntad, facultad, personalidad, conductas, prácticas mentales, entre otros.42

Además del imaginario psicológico, esta comunidad vinculó la psicología con diversas temáticas, como la superioridad del alma ante el cuerpo y la psicología como recurso liberador en apoyo del feminismo promovido por las profesoras evangélicas a principios del siglo XX:

Es de resaltar que por primera vez en México encontramos una implicación más activa de las mujeres metodistas en la promoción de los estudios psicológicos. La profesora del Instituto Normal para Señoritas de Puebla, Matilde Orozco, creía que los profesores normalistas debían ser ilustrados, “conocedores de la verdad y de los medios para transmitirla; especialistas en la ciencia y arte de educar; y competentes en la teoría y práctica de la organización de las escuelas” La escuela buscaba tanto el cultivo del “alma inmortal” como “la cultura de las facultades mentales de la mujer”.43

Un grupo interesante y olvidado por el feminismo mexicano es el de las profesoras del Instituto Metodista en Puebla, que consideraron que tanto la psicología como el feminismo serían la vía para la liberación del arrinconamiento en que se encontraban las mujeres mexicanas. Sin embargo, también asumieron que la psicología debía servir como recurso para la vigilancia de los niños y niñas en las escuelas. De modo que, en este grupo, la psicología era vista como un recurso liberador y, simultáneamente, como un recurso de poder. Como sea, entendida de una forma o de otra, la psicología encontró una buena acogida.44

Para explicar este proceso de institucionalización de la psicología hemos necesitado varias, pero su importancia lo justifica. Es necesario que se esclarezca, por ahora de forma breve si se quiere, el modo en que el mundo psi comenzó a institucionalizarse no sólo en espacios arquitectónicos, sino en la subjetividad de las personas. Este mundo se instaló con múltiples expectativas, pero sea como fuere, no hubo comunidad, laica o religiosa, que no se sumara al movimiento naciente. Durante la primera mitad del siglo XIX, hubo intelectuales que creyeron que ese siglo descifraría los misterios del alma, o no sería.

Aunque no tuvimos espacio para escribir sobre la comunidad católica o sobre los principales actores que promovieron el mundo psi, como Porfirio Parra, Ezequiel Chávez, Plotino Rhodakanaty, ente otros, sí que debería quedar en claro que durante este periodo el mundo psi se institucionaliza, no sólo por las primeras cátedras de Psicología, como se ha señalado en otros textos.45 La institucionalización más profunda no tiene sólo que ver con su ingreso en los espacios arquitectónicos, sino con su introducción en la vida de las personas: a partir de ahí se vuelve un recurso eficaz pare establecer relaciones inéditas, así como prácticas de prevención e intervención. Dicha introducción modificó la mirada hacia el otro, determinó capacidades y rituales, fue un instrumento que estableció silencios y poderes. Y justo por eso, la importancia del siguiente y último apartado.

MERCADO PARA LA CURA DEL ALMA: LA INAUGURACIÓN

El siglo XIX supuso la entrada al mundo del medicamento químico y, con él, la producción inédita de prácticas relativas a la curación. La creación moderna de medicamentos implicó un interesante cambio en la subjetividad de los actores, en donde el cuerpo (tanto la salud como la enfermedad) fue el eje estructural de tal reposicionamiento. El significado de enfermar y sanar estuvo sujeto a una dinámica desconocida hasta entonces. La producción del medicamento durante este siglo generó una desimplicación del sujeto con respecto a su propio proceso de crisis, porque si los hábitos de vida estuvieron implicados en la enfermedad y en la restitución de la salud, con el descubrimiento del medicamento y la disolución del síntoma, estos pasaron a un segundo plano. Hubo en ese descubrimiento la seducción por una práctica de indiferencia en torno al estilo de vida y la ponderación del placer que supuso la desaparición del síntoma, como si con ello se desvaneciera el origen del padecer. Muy probablemente fue este cambio en la red simbólica del actor cultural lo que permitió el establecimiento de las industrias farmacéuticas en diversos países, como Alemania, Inglaterra, Suiza, Francia y Estados Unidos.46

En México, la práctica anterior llegó en la segunda mitad del siglo XIX, procedente de Europa y Estados Unidos.47 Antes de que se produjera el boom del medicamento químico, en la última parte del siglo XIX la producción de medicamentos apostó sus reales en la extracción de las propiedades de plantas medicinales; digamos que se practicó una especie de herbolaria moderna: el uso de tisanas, infusiones o cataplasmas tuvo se tradujo en plantas hechas pomadas, píldoras y jarabes, para luego ser depositadas en botes, frascos o tubos. Dicha traducción implicó una reconfiguración (subjetiva y fáctica) de los tiempos de preparación e ingesta del medicamento y, por lo tanto, de la posible eliminación del síntoma. Muy probablemente los consumidores partidarios de la nueva práctica encontraron más provechoso destapar un tubo y tomar cierta dosis de píldoras durante varios días (por ejemplo, de árnica), que conseguir la planta, prepararla y luego, durante cierto tiempo, colocarla sobre el cuerpo como cataplasma durante varios días.48 Ya por convicción, ya por necesidad, fueron muchas las publicaciones periódicas que se adhirieron a esta nueva forma de ensayar la curación.

La empresa naciente sólo pudo lograrse a partir del hecho de que una buena cantidad de adinerados se dieron cuenta de que podrían sacar provecho del enfermo; esa prometedora empresa no era otra que la dedicada al restablecimiento de la salud o cura de la enfermedad. Muchas droguerías y boticas nacieron con ese fin. Entre ellas encontramos la Antigua Droguería Santa María Da, que era un depósito general de “medicinas de patente legítimas”.49

Por ello es posible comprender la disputa por la medicina genérica y de patente. Justo en la década de los setenta, el inglés Tomás Holloway, creador de las píldoras y el ungüento “Hollowey”, estuvo inmerso en una disputa con la Compañía Química de New York, denunciando que esta última ofrecía productos falsificados en la República mexicana con la ayuda de “depositarios poco escrupulosos”, de modo que hacía un llamado de atención para no consumir tales productos.50 Desde la década de los setenta vemos en las últimas planas de los periódicos a profesionistas químicos, farmacéuticos o simplemente señores anunciar el descubrimiento de nuevas sustancias que prometían curar cualquier tipo de padecimientos. Los recursos para la venta son los descuentos por mayoreo, como si de antemano se supiera que el medicamento no funcionaría: “a los personajes que compren por docenas se les hace una rebaja de doce y medio por ciento”.51

De cualquier forma, ya sea en original o apócrifo, se ofreció una alta cantidad de productos que prometían la cura mental; pasamos de la teorización de lo psi a la intervención sobre su disfunción: lo mental como una parte en reparación. Ya no se trata sólo de conocer la psique y saber sus potenciales, la institución producida se encargó de aclararlo; ahora se intenta el arreglo, una especie de ensayo ortopédico-mental. Se busca la restitución de la inteligencia; la reparación de la percepciones, sensaciones y facultades; es el tiempo de la compostura. Por cuestión de espacio sólo veremos algunos ejemplos que existieron en el mercado durante nuestro periodo de estudio.

Padecimiento mental, producto de mercado

En la última parte del siglo, se vivió una experiencia inédita: la enfermedad mental se volvió un recurso de consumo y al mismo tiempo una especie de fábrica en donde cualquier malestar requería de medicación. El Jarabe Curativo de la Anciana de Seigel prometía curar: ánimo irritable, decaído, melancólico y desalentado; aprehensión de peligros imaginarios, tristeza, pesadillas producidas por angustias, y disgustos de la mente (estremecimiento o sacudida de alguna gran calamidad) por agotamiento de una intensa aplicación mental.52 El Elixir de Nogal Elizarras buscó “despejar el cerebro”;53 el Elixir digestivo Defresne se dirigió a la búsqueda de la “claridad de pensamientos y ahuyentar los pensamientos tristes” porque “el hombre debe ser fuerte, una mujer no puede amar a un ser raquítico”.54 También para “hombres débiles” se vendió el Cinturón Eléctrico del Dr. Mc Laughlim.55 El pulque medicinal hecho de fosfato de hierro se vendió para combatir el nerviosismo, las ganas de llorar y la irascibilidad.56 Para la depresión y desaliento también se tenía el remedio venido de las Píldoras Sexine: “ellas lo inducen a un sueño natural, reconstituyente en el sistema nervioso; le dan buen aspecto y lo hacen parecer más joven”.57 Las Píldoras Antibioliosas querían desaparecer el “desánimo o flojera para hacer o emprender algo”, pero advertían: “Por supuesto que todos los síntomas deben encontrarse en personas enfermas en que predomine un estado bilioso. Estas píldoras les convienen mucho a las personas que trabajan mentalmente”. Para las “emociones excesivas (afecciones causadas por sorpresa, miedo, sentimiento e indignación)” las mismas píldoras ofrecían tratamiento.58 El Cordial de Cerebrina del Dr. Ulrich trató la espermatorrea producida por tristeza, opresión física y mental; también la pérdida de memoria y la incapacidad para estudiar o emprender negocios.59

La justificación o creación de necesidades

Es importante realizar una especie de deconstrucción, mínima si se quiere, del anuncio. Las primeras estrategias que no podemos pasar inadvertidas consisten en la justificación o acto de con-vencimiento que la compañía ofreció para la venta del producto. Veamos algunos ejemplos. El promocional la “Resurrección” afirmó al inicio del siglo XX: “El hombre, rey de la creación, dueño de todas las reglas de la Naturaleza, tiene derecho a la Felicidad, como tiene derecho a la vida; pero ésta principalmente rebosa de placeres y de alegría, cuando se encuentra en estado de salud, porque la SALUD ATRAE LA FELICIDAD”.60 Tanto el tónico como su mensaje se introducían en buena parte de las droguerías de la capital mexicana (La Johannsen, Félix y Co., J. Ulhlein, Sucs., B. Grial, El Elefante, El Refugio, La Cosmopolita, entre otras), en todas las boticas y en los hospitales; también se podía llamar para pedir información y surtir pedidos al teléfono Ericsson 13-32.61 Desde principios del siglo, la idea de la felicidad comienza a institucionalizarse como un derecho e imperativo a conseguir. Este estado de bienestar debía partir de la salud: había, por lo tanto, que luchar por ella; justo ahí se lograba la justificación de una práctica que implicaba la autocuración. Un imaginario social cuyas condiciones de posibilidad estaban arraigadas a una ingesta.

Para tener acogida, el promocional “El Vino Cordial de Cerebrina de Ulrici” creó una necesidad a partir de la crítica a las condiciones sociales vividas por la modernidad:

Es la enfermedad más frecuente y que invade a todas las clases sociales no respetando edades, y es consecuencia de la vida moderna, así como no es posible escapar al progreso de la humanidad, tampoco puede Ud. escapar de sufrir dicha dolencia, pero para curarla y dar al sistema nervioso toda la fuerza necesaria para sostener esa lucha diaria, tome Ud. el gran tónico nervioso que se llama Vino Cordial de Cerebrina del Dr. Ulrici de Nueva York, bajo cuya mágica influencia desaparecen todos los trastornos nerviosos vitalizando de manera asombrosa su sangre, cerebro y nervios; vitalizando y generando vigor […] mental.

Además de la justificación social, otras compañías explicaron su venta a partir de los logros alcanzados en otras partes del mundo, como si el éxito en un país legitimara su potencial en otro. Una episteme cifrada que se puede plasmar en unas pocas palabras: las personas en París, África, China o México funcionan del mismo modo. Máquinas parcialmente descompuestas y cuyo arreglo sin contexto, ni subjetividad, funciona del mismo modo para todas. Por eso, la palabra no deja de jugar un papel relevante, porque la aceptación del producto se logró por acto de fe y por un convencimiento que impuso generalidad. El Jarabe Anti-nervioso del doctor Saint-Denys se presentaba de este modo:

El Jarabe anti-nervioso del doctor Saint-Denys es hoy gracias a varias curas conseguidas en Hospitales de Paris y de las Provincias en que más se emplea y con el mejor resultado en el tratamiento de las afecciones pues tienen por origen el sistema nervioso y que dejan tan profundas huellas en el organismo: Epilepsia, histeria, melancolía.62

Los escudos institucionales que aparecían al principio de la propaganda, así como las credenciales o la trayectoria del farmacéutico, buscaban legitimar una procedencia científica. Una especie de naciente meritocracia buscó convencer al enfermo: “El Jarabe del Doctor Saint-Denys, preparado pro H. Mayaud, farmacéutico […] miembro de la Academia Nacional de la Comisión de Higiene y de Sanidad de la Ciudad de París de la Sociedad Protectora de la infancia”.63 El médico homeópata D´Haucourt ponderaba sus diplomas y originalidad en el medicamento para el tratamiento de las enfermedades nerviosas: “Con diploma de las Universidades de Paris, Portugal y Buenos Aires. Acaba de llegar, teniendo medicamentos indígenas y desconocidos en este país, que se aplican con tan feliz éxito en las enfermedades […] nerviosas”.64 Las píldoras tónicas del Dr. Huchard utilizaron el testimonio del médico Guillermo Parra, “Médico Cirujano del hospital Juárez, Miembro de la Sociedad Médica ‘Pedro Escobedo’ y autor del formulario de la Facultad de Medicina Mejicana”.65

El testimonio se volvió un recurso inestimable para convencer de la eficacia del producto. Las píldoras rosadas del Dr. Williams se dirigían a las mujeres tristes y débiles; usaron una supuesta narrativa de una mujer según llamada Susana Sandoval:

Muy respetados señores. Recordarán ustedes que cuando les escribí por primera vez me encontraba en una situación muy triste. Estaba anémica y vivía postrada en una debilidad suma, sin fuerzas para nada triste y abatida. Padecía de inflamación en los pies y manos y hacía ocho años que me daba diariamente dolor de cabeza que me quitaba el gusto para todo y con mucha frecuencia me daban jaquecas muy fuertes. Los desvelos eran continuos a causa, tal vez, de la mala alimentación pues siempre estaba sin apetencia y me caía muy mal el alimento. A estos males se agregaba una tos seca y opresión al pecho debido esto sin duda a la gran debilidad. Todo ha desaparecido con el uso de las píldoras Rosadas del Dr. William que ustedes me recomendaron. Mil gracias a mis bienechores [sic], Dios, a quien tanto pido por ustedes se encargará de recomendarles por el beneficio que me han hecho ya que yo no puedo sino rogar por ustedes hacer de la presente el uso que estimen necesario. En unión de mis padres repito a ustedes mis agradecimientos, suscribiéndose, atenta servidora.66

Otros anuncios venidos de empresas con menos potencial económico para ocupar un cuarto de página buscaron convencer a partir del tiempo que el producto tardaba en impactar en el cuerpo: “El Alivia-Dolor de Barry (Para uso interno y externo) hace desaparecer los dolores más agudos y toda inflamación en el corto tiempo de 1 a 15 minutos. […] Alivia instantáneamente […] neuralgias, padecimientos nerviosos y otras dolencias”.67

Finalmente, la venta de tónicos no siempre provino de las boticas; también existieron particulares que ofrecieron servicios de nigromancia y ellos mismos promovían sus productos para la debilidad nerviosa. Fue el caso de la profesora Adelaida Oriliasqui, quien prometía “Adivinar el pasado, presente y el porvenir, por medio de los naipes egipcios”. Lo interesante de esta mujer no consistió en su promesa de adivinar el futuro, sino en el tónico que ofrecía:

Gran tónico permanente y eficaz para conseguir familia, enteramente inofensivo, contra estériles, impotentes, nerviosos, débiles […] de imaginación, hipocondría y los que se sienten envejecer demasiado pronto de ambos sexos; no es un excitante o un estimulante que solo obra por el momento, sino un tónico renovador nervioso de ambos…68

El ingreso del mercado relativo a la enfermedad mental y de algunos malestares sociales, ya patologizados, tuvo una acogida ciertamente no libre de discusiones más circunscritas a la originalidad del producto que a su capacidad de cura; eso es algo que prácticamente nunca se puso en duda. Al contrario, la historia muestra que con el paso del tiempo, la farmacéutica psi amplió su espectro de padecimientos mentales, creando un imaginario en el que las personas asumieron un malestar como padecimiento psíquico cuya fáctica fue consistente con el organismo y, por ello, un remedio físico hacía sentido.

En este artículo no pudimos adentrarnos en la creación de prácticas de autogestión de la enfermedad mental fabricadas por las empresas; esto no puede ser pasado por alto, porque el impacto de la industria no sólo radica en la creación de imaginarios: se instituye cuando los imaginarios se vierten en la práctica, cuando actúan directamente sobre la vida y las formas de vivirla. Se trata de un ensayo de domesticación, no sólo de la concepción de la enfermedad mental, también de las propias personas y de su idea de atención sobre lo mental. Al establecerse una práctica de dosificación del producto para la cura, no se hace otra cosa que un ejercicio de administración tanto de la salud como del bienestar de los actores; un gobierno que, bien se sabe, entraña un poder que, con la naturalización de la práctica, queda oculto y sin reconocimiento. Por ello, estudios de este tipo permiten un develamiento concerniente al modo en que históricamente se nos instituyen creencias sobre nosotros mismos y sobre las formas y los modos con que ensayamos la vida, o lo que creemos que ella es.

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Notas

3 Datos recabados de la Hemeroteca Nacional Digital de México, https://hndm.iib.unam.mx/index.php/es.

28MONTES DE OCA, Breve exposición de los principales tratamientos de la Histeria y Epilepsia.

32“Avisos”, 1910, ARCHIVO DE LA FACULTAD DE MEDICINA, expediente de la Escuela Nacional de Medicina, legajo 262, núm. 4.

46 Para ver más: OLIVIER, Limpios y sanos.

50 [Anónimo:] “Cuidado”, p. 4.

53 [Anónimo:] “Músculos de hierro”, p. 2.

54 [Anónimo:] “Vino Defresne”, p. 4.

55 [Anónimo:] “Cinturones Eléctricos”, p. 2.

56 [Anónimo:] “Pulques medicinales”, p. 1.

59 [Anónimo:] “Cuando el Cerebro se agota”, p. 8.

60 [Anónimo:] “Resurrección”, p. 7. Las mayúsculas son del original.

61 [Anónimo:] “Resurrección”, p. 7.

65 [Anónimo:] “Las Píldoras del Dr. Huchard”, p. 3.

66 [Anónimo:] “Dr. Williams pink pills for pale people”, p. 3.

Recibido: 09 de Junio de 2024; Aprobado: 26 de Julio de 2024

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