07 Abril 2025
Jan-May 2024
El pensamiento de Xi Jinping sobre la diplomacia en la nueva era, delinea la actual política exterior del gobierno chino. Uno de los elementos que contiene este corpus doctrinario tiene que ver con las nuevas y mayores contribuciones de China a la humanidad donde juega un papel fundamental en el desarrollo global. Para la consecución de este objetivo, la administración de Xi ha diseñado diversos proyectos entre los cuales destaca la Iniciativa para el Desarrollo Global que se ha sustentado en una amplia narrativa de apropiación sobre el tema del desarrollo y, particularmente, de la Agenda 2030 y los Objetivos de Desarrollo Sostenible. En el artículo se revisan los progresos y las dudas que ha generado su implementación para determinar el papel que está desempeñando como herramienta de política exterior en la llamada nueva era.
Palabras clave::
China, diplomacia, desarrollo, Iniciativa Global para el Desarrollo, Xi Jinping
El “pensamiento de Xi Jinping sobre la diplomacia” y la “diplomacia de China en la nueva era” son expresiones que recopilan de manera sistemática los principios que incorporan una visión sinocéntrica con que se diseñan y ejecutan las relaciones exteriores del gobierno de Xi Jinping. Esta también llamada Doctrina Xi en política exterior fue presentada durante la ceremonia de apertura del Foro de la Franja y la Ruta realizado en 2017 (Xinhua News Agency, 2017) y un año más tarde, se realizó una enmienda a la constitución para adicionar el principio relativo al “Pensamiento sobre el socialismo con peculiaridades chinas para una nueva era” (Ministry of Justice of the People’s Republic of China, 2023), introduciéndola también en leyes secundarias. Concretamente, esta doctrina se exterioriza con la noción de una diplomacia, con características chinas, de gran país responsable.
Durante la intervención en el Foro de Boao para Asia, celebrado en Hainan durante abril de 2021, Xi lamentó los cuatro déficits que enfrenta la humanidad: una creciente carencia de gobernanza, confianza, desarrollo y paz. Estos déficits propiciaron la creación de iniciativas estratégicas que se aunaron a la que había sido el hilo conductor del enfoque diplomático del gobierno chino, es decir, la Iniciativa de la Franja y la Ruta (Belt and Road Initiative-BRI, por sus siglas en inglés,). En este sentido, se anunciaron en este orden cronológico: La Iniciativa para el Desarrollo Global (2021), la Iniciativa para la Seguridad Global (2022) y la Iniciativa de Civilización Global (GCI), publicada en marzo de 2023.1 Evidentemente, un pensamiento para su concreción tangible requiere el diseño de políticas públicas que establezcan estrategias para su implementación y a esto obedecen también estas iniciativas.
Se ha dicho que el pensamiento de Xi Jinping sobre diplomacia toma en cuenta el tema del desarrollo global. “China se mantiene comprometida con un camino de desarrollo con características chinas… [y enuncia] ofrecer contribuciones aún mayores para la construcción de una comunidad de futuro compartido para toda humanidad” (Yin, 2022). En este contexto se circunscribe la GDI lanzada en 2021, toda vez que se ha expresado por contribuir al desarrollo mundial y apoyar a los países en desarrollo en la consecución de la Agenda 2030 y sus Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), mediante la cooperación internacional para el desarrollo.
La cooperación internacional se ha convertido en soft power o poder blando de las relaciones exteriores (Muñoz, 2015). En octubre de 2017, en el discurso de apertura del XIX Congreso del Partido Comunista en Beijing, Xin Jinping señaló que promovería la construcción de la capacidad de difusión internacional, contando bien lo que pasa en China y presentaría una China real, multidimensional e integral, con vistas a acrecentar el poder cultural blando el país; es decir, Xi sabe qué es el poder suave o blando (Cerda Dueñas, 2019, p. 57).
En el despliegue de la estrategia de poder suave:
el gobierno promueve como recurso de atracción entre la audiencia receptora la idea de compartir los beneficios del crecimiento económico de China y al enaltecer en la agenda exterior la práctica china de compartir su capacidad económica en una dinámica de cooperación horizontal, el gobierno construye, para atraer al otro, una narrativa que cohesiona dos perfiles con el objetivo de facilitar su presencia internacional: la imagen de un país en desarrollo y la de una gran potencia global (Magaña Huerta, 2022, p. 4).
Dejando a un lado la diplomacia pública, la GDI llega en un momento claramente de necesidad, ya que los países en desarrollo de todo el mundo aún no se recuperan de los impactos sanitarios y fiscales del covid-19 (Chen, 2023), y si bien China ha recibido hasta ahora poca atención pública en Occidente o entre la comunidad de desarrollo (Page, 2022), su objetivo es destacar ante el primero. El desarrollo concreto de la GDI aún está por verse, pero hay señales iniciales que muestran que la iniciativa está ganando impulso gradualmente (Wu, 2022). Sin embargo, al “socializar con países en desarrollo mediante los mecanismos de cooperación Sur-Sur, la potencia asiática transforma el efecto difuso del poder suave y modifica las preferencias de los receptores de la cooperación internacional, pues China representa un modelo horizontal que excluye de la ecuación el intervencionismo directo promovido por los donadores tradicionales” (Magaña, 2022).
Cada país diseña su política exterior de conformidad con sus intereses bajo un contexto geopolítico y a determinantes endógenas y externas. Xi ha expresado nítidamente sus objetivos de política externa donde se incluye el posicionamiento de su país como importante actor global, los medios para lograrlo incluyen el tema del desarrollo y la GDI es una herramienta estratégica en este contexto.
En este artículo se sostiene que la GDI es una herramienta diplomática de la nueva era impulsada por Xi, que viene a revitalizar el principio de una diplomacia con características chinas de gran país responsable. Si bien, el impulso de la BRI ha disminuido en gran parte por el declive de la economía china, esto no significa que vaya a desparecer o a ser reemplazada por la GDI porque esta seguirá siendo un canal de interacción bilateral, en tanto que la GDI, como su nombre lo indica, tiene un enfoque global y será un instrumento que contribuiría a que China se muestre como un país protagónico y sea considerada como potencia mundial. La GDI está sustentada en una amplia narrativa de apropiación sobre el tema del desarrollo y, particularmente, de la Agenda 2030 y los ODS.
Inicialmente, este artículo analiza el papel que desempeña la GDI en la ejecución de la política exterior china derivada del pensamiento de Xi Jinping hoy ya sistematizada en normas jurídicas constitucionales y legales, así como en la confección de iniciativas estratégicas para su ejecución. Después, se examinará la caracterización de la política exterior contemporánea a partir de este pensamiento o lineamientos doctrinarios; enseguida se abordará la narrativa del actual gobierno chino sobre el tema del desarrollo y, particularmente, de la Agenda 2030 y los ODS que permitieron preparar el terreno para presentar la GDI e imbricarla a ella. Luego se revisan los progresos desarrollados, así como cuestionamientos de los que ha sido objeto para, finalmente, determinar el papel que está desempeñando como herramienta de política exterior en esta nueva era.
Tras los acontecimientos de la Plaza de Tiananmén en 1989, que en mucho afectaron la imagen del gobierno chino, la nueva generación de dirigentes comunistas encabezados por Deng Xiaoping viran en la tradicional política exterior china buscando la incorporación de su país al mundo sin que se le percibiera como una amenaza. Deng elabora la estrategia de los veinticuatro caracteres.2 Posteriormente, Hu Jintao modificó dicha estrategia manteniendo la idea de sostener un bajo perfil, pero conminando a ser más activos en el escenario global.
La política exterior impulsada por Xi Jinping durante su primer mandato al frente del Partido Comunista Chino no ha supuesto, ni mucho menos, una ruptura total con los principios centrales de la política exterior de la República Popular China durante el período reformista, pero sí que se ha distanciado sustancialmente de la estrategia de perfil bajo establecida por Deng Xiaoping (Esteban, 2017), en consecuencia, pretende un papel más protagónico para China en el escenario internacional.
En este sentido, durante la ceremonia de apertura del Foro de la Franja y la Ruta celebrado en mayo de 2017, Xi estableció diversas directrices de su política exterior ahora conocidas como “El pensamiento de Xi Jinping sobre la diplomacia” que, de acuerdo con Wang Yi, Consejero de Estado y Ministro de Relaciones Exteriores, propone una serie de estrategias y tácticas diplomáticas originales, así como conceptos e iniciativas importantes, además de proporcionar una guía de acciones para desplegar la diplomacia china en la nueva era, que busca contribuir con la sabiduría y los recursos chinos en la resolución de las principales cuestiones globales (Ministerio de Relaciones Exteriores, 2022).
El pensamiento de Xi está conformado por tres pilares: el gran rejuvenecimiento de la nación china, la comunidad de destino común de la humanidad y las nuevas y mayores contribuciones de China a la humanidad. Este último elemento se configura con lo que el país ha definido será su aportación al orden internacional: la construcción de la paz mundial, la preservación del orden internacional y su colaboración al desarrollo global.
La idea de ser un colaborador del desarrollo global se ha expresado con el hecho de que “China ha ampliado visiblemente sus actividades diplomáticas sobre el desarrollo en la última década” (Baumann, Haug y Weinlich, 2022, p. 29) como se ejemplifica con la Iniciativa de la Franja y la Ruta (2013), el Nuevo Banco de Desarrollo (2015)3 el Fondo de Asistencia para la Cooperación Sur-Sur (2015), el Banco Asiático de Inversión en Infraestructura (2016) y la institución, en 2018, de la Agencia de Cooperación Internacional para el Desarrollo de China (CIDCA, por sus siglas en inglés). Aquí también se puede señalar la manifestada apropiación de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas y la narrativa de la convicción decidida para su consecución.
Es así como China afirma conceder gran importancia a la Agenda 2030 tanto por los esfuerzos realizados para su implementación en el entorno nacional como su anunciado objetivo clave de ayudar a otros países en desarrollo a cumplirla y, en este contexto, el presidente Xi anunció el lanzamiento de la GDI durante su participación en el Debate General del 76° Período de Sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas.
“El tiempo y el momentum están de nuestro lado”, insiste Xi rutinariamente (Schuman, Fulton y Gering, 2023) y cierto es también que, en su papel de líder mundial, el presidente Xi anuncia periódicamente proyectos globales diseñados para promover a China en el escenario mundial y demostrar su influencia global (Batabyal, 2022). Es inevitable que China desempeñe un papel dominante en la gobernanza global (Lemoine y Gaafar, 2022) y no hay duda de que China es un jugador importante en los asuntos mundiales.
Xi Jinping está llevando a cabo una sustancial transformación de la política exterior de China bajo la pauta derivada de su pensamiento y enfoque que, indudablemente, refleja los cánones ideológicos definidos por los liderazgos contemporáneos del Partido Comunista, que divisan una China desempeñando un papel protagónico en el mundo.
Xi Jinping asumió el cargo como secretario general del Comité Central del Partido Comunista de China el 15 de noviembre de 2012 y, desde el 15 de marzo de 2013, es presidente de la República Popular China, es decir, su llegada a las altas esferas de la burocracia china coincide con el período de negociación de la agenda del desarrollo pos 2015, impulsada por las Naciones Unidas.
En junio de 2012 se adoptó en la Cumbre Río+20 el documento denominado “El futuro que queremos” (Resolución de la Asamblea General 66/288) que, entre otras cosas, señalaba que “la formulación de objetivos también podría ser útil para la puesta en marcha de medidas concretas y coherentes sobre el desarrollo sostenible” y mandataba al Grupo de Trabajo Abierto (GTA) para su selección y redacción. Se establecieron 30 espacios para el GTA, pero la alta demanda de Estados para participar en el grupo condujo a la novedosa situación de que varios países colaboraran en el mismo, así es que China, Indonesia y Kazajistán compartieron uno de ellos. Al comenzar las negociaciones del GTA, China emitió un documento en el que posicionaba que los ODS debían basarse en los Objetivos de Desarrollo del Milenio y referirse a las áreas prioritarias definidas por la Agenda 21, el Plan de Acción de Johannesburgo y el Documento Final de Río+20 al identificar sus propias prioridades (Xinhua News Agency, 2013).
En general, durante las negociaciones intergubernamentales, las posiciones chinas se expresaron a través del G77. China realizó una infructuosa puja porque se reconociera el principio de “Responsabilidades comunes, pero diferenciadas”; también manifestó sus reticencias a que la eliminación de los subsidios a los combustibles fósiles fuera tratada en estas negociaciones e incluida en los ODS toda vez que este ya era tema de otros foros. Sin embargo, fue manifiesta su oposición a que se incluyeran temas relativos a conflicto, paz y seguridad, incluida la cuestión del estado de derecho, señalando que era importante “enfocarse en los temas de desarrollo sostenible y evitar temas que desviaran la atención del principal tópico del desarrollo” (Kamau, Chasek y O’ Connor, 2018, p. 110). Ante la inclusión del ODS 16 sobre Justicia, paz e instituciones sólidas reclamó que se le hubiera dedicado más tiempo a dicho objetivo que al resto de los otros.
El 26 de septiembre de 2015, en la Cumbre de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas, el presidente Xi pronunció un discurso titulado “Buscar el desarrollo común y sostenible y forjar una asociación de cooperación de beneficio mutuo” haciendo hincapié en que la comunidad internacional debería tomar la agenda de desarrollo pos 2015 como un nuevo punto de partida para buscar el desarrollo común de todos los países y que China asumiría la responsabilidad de cumplimentar la agenda buscando la solidaridad y la cooperación para impulsar la causa del desarrollo global. El líder chino también manifestó que el país estaba listo para trabajar con otras partes relevantes para avanzar en la implementación de la BRI, resaltando su declaración en el sentido de que “China se compromete solemnemente a asumir la responsabilidad de implementar la agenda de desarrollo pos 2015 y buscar la solidaridad y la cooperación para impulsar constantemente la causa del desarrollo global” (Ministry of Foraign Affairs, 2015).
En abril de 2016, China emitió el “Documento de posición de China sobre la implementación de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible” estableciendo, según su perspectiva, los principios generales, las áreas clave y prioritarias, los medios de implementación y “El camino a seguir de China”, en el cual señala que en los próximos años, China buscaría un desarrollo coordinado en los campos económico, político, cultural, social y ecológico guiado por un concepto de desarrollo innovador, coordinado, verde, abierto y compartido, a fin de construir una sociedad modestamente acomodada en todos los aspectos a su debido tiempo. Es importante subrayar que en el documento se asienta que China buscaría el desarrollo “mediante la adopción de una estrategia impulsada por la innovación y la mejora de la calidad y la eficiencia del desarrollo” (Ministry of Foreign Affairs , 2016a), lo cual podría tratarse de un anuncio velado de lo que más tarde se conocería como la GDI.
Durante los primeros cinco años de implementación de la Agenda 2030, China ha reiterado concederle gran importancia, incluso informó que en el 13a Plan Quinquenal aprobado por la 12ᵃ Asamblea Popular Nacional, en marzo de 2016, se vinculó la Agenda 2030 con estrategias nacionales de desarrollo a mediano y largo plazo. Menciona que aprovechando que China presidía el G20 en el año 2016, promovería el desarrollo inclusivo e interconectado como uno de los cuatro puntos clave de la agenda, que se centrará en la implementación de la Agenda 2030. Concluye el documento con la afirmación de que “En el futuro, China seguirá comprometida con la implementación de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible y seguirá el camino del beneficio mutuo, la cooperación de beneficio mutuo y el desarrollo común” (Ministry of Foreign Affairs , 2016a).
China fue uno de los 26 países que se inscribieron para presentar, en julio de 2016, el Examen Nacional Voluntario en su primera edición, en el que le correspondería reflejar los avances de la puesta en marcha de la Agenda 2030 de solo el primer semestre de ese año. En esta revisión, China vuelve a definir que le concede gran importancia a la implementación y considera que los principios de: desarrollo pacífico; cooperación de beneficio mutuo; integración y coordinación; inclusión y apertura; soberanía y acción voluntaria; así como “responsabilidades comunes pero diferenciadas”, en la construcción de un nuevo tipo de relaciones internacionales con una cooperación de beneficio mutuo; y el establecimiento de una asociación integral y lograr el desarrollo económico, social y ambiental de manera equilibrada, conmina a que se aliente a los países para que formulen sus estrategias de desarrollo y a adoptar medidas para implementar la Agenda 2030 (Ministry of Foreign Affairs, 2016b).
A principios de 2021, el gobierno chino dio a conocer el Libro Blanco sobre la Cooperación Internacional para el Desarrollo (el tercer volumen, los anteriores se emitieron en 2011 y 2014). Este libro lleva por título “Cooperación internacional para el desarrollo de China en la nueva era”. El prefacio comienza con la frase “China es el país en desarrollo más grande del mundo”, recurrente en muchos de los documentos y posicionamientos chinos sobre desarrollo. En el documento se señala que el presidente Xi ha aprovechado muchas ocasiones internacionales importantes para anunciar una amplia gama de medidas de cooperación emprendidas por su gobierno y que estas presentan el enfoque de China, ofrecen su visión y contribuyen con su fuerza a resolver los problemas de desarrollo global e implementar la Agenda 2030 de las Naciones Unidas para el desarrollo sostenible. Agrega que, en respuesta al llamado de los tiempos, China ha estado actualizando su asistencia exterior a un modelo de cooperación internacional para el desarrollo, asumiendo nuevas iniciativas y logrando mayores resultados en esta nueva era. Se vuelve a referir que ayudar a otros países en desarrollo a aplicar la Agenda 2030 de las Naciones Unidas para el Desarrollo Sostenible es un objetivo clave del gobierno chino y que esta Agenda 2030 es un plan guía para la cooperación para el desarrollo en todo el mundo que tiene mucho en común con la BRI.
El “Libro Blanco” también establece que China “diseñará planes de ayuda exterior a mediano y largo plazo y planes específicos para diferentes regiones, países y proyectos según sea necesario, teniendo plenamente en cuenta las prioridades y necesidades de desarrollo de otros países en desarrollo, y los objetivos de la Iniciativa de la Franja y la Ruta y la Agenda 2030” (The State Council Information Office, 2021). De lo anterior se desprende, que a ese momento para el gobierno chino la BRI era el medio idóneo para hacer sinergia con la Agenda 2030, pero que estaba en ciernes el diseño de nuevos planes de desarrollo (The State Council Information Office, 2021).
En julio de 2021, China presentó el segundo Examen Nacional Voluntario en el Foro Político de Alto Nivel y en esta revisión China afirma dar la máxima prioridad a la implementación de la Agenda 2030, informa que en los últimos cinco años, “bajo el fuerte liderazgo del presidente Xi Jinping”, ha implementado la Agenda 2030 en todos los ámbitos con un enfoque centrado en las personas y en una filosofía de desarrollo innovador, coordinado, verde, abierto y compartido. En un apartado se declara que China asume la responsabilidad como un país importante y promueve la cooperación internacional para el desarrollo. Se reitera “Hemos promovido la sinergia entre la Iniciativa de la Franja y la Ruta con la Agenda 2030… y con un saludable enfoque de la relación entre el bien mayor y el interés propio es que China promueve la implementación de la Agenda 2030 en todo el mundo”. (Ministry of Foreign Affairs, 2021)
China es hoy un importante actor en la cooperación internacional para el desarrollo y ha gestado una importante narrativa de compromiso con la consecución de la Agenda 2030. “Ha transformado su papel de un participante inicial y contribuyente a la cooperación global para el desarrollo al líder de hoy y ha sido aclamado por las Naciones Unidas como un líder en la implementación de los objetivos de desarrollo sostenible.” (Hao, 2022)
El 21 de septiembre de 2021, el presidente Xi Jinping asistió virtualmente al debate general del 76° período de sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas. En su discurso titulado “Reforzar la confianza y superar conjuntamente las dificultades para construir un mundo mejor”, Xi propuso la GDI, señalando las razones que la motivaron, pero sin dar detalles de su contenido; asimismo, señaló que se debía revitalizar la economía y buscar un desarrollo mundial más sólido, más ecológico y equilibrado, siendo estos la clave para el bienestar de las personas y que, frente a las graves conmociones del covid-19, se debía trabajar conjuntamente para dirigir el desarrollo mundial hacia una nueva etapa de crecimiento equilibrado, coordinado e inclusivo y que, para tal fin, “me gustaría proponer una Iniciativa para el Desarrollo Global” (Xi, 2021). El presidente chino abundaría en la necesidad de dar prioridad al desarrollo en la agenda macropolítica mundial, fortaleciendo la coordinación de políticas entre las principales economías y acelerar la implementación de la Agenda 2030.
El anuncio de la iniciativa generó lecturas, cuestionamientos y críticas por la escueta o casi nula información sobre la misma. No se le recibió con indiferencia, se consideró que, si bien, los contornos de la GDI no estaban del todo definidos, las intenciones de China eran claras: proyectar poder blando liderando la conversación sobre la gobernanza global (Lemoine y Gaafar, 2022) y que, al igual que la BRI ocho años antes, la GDI llegaba en gran medida como una pizarra en blanco para servir inicialmente como una oportunidad diplomática: una plataforma para reafirmar las relaciones estratégicas y demostrar el atractivo de China para los socios de los países en desarrollo (Chen, 2023). Se argumentó que todavía no estaba claro si la GDI pretendía ser un correctivo del curso de la BRI ni qué impacto tendría en el panorama del desarrollo global.
Para Schuman, Fulton y Gering (2023) es demasiado fácil calificar las iniciativas de China como documentos vagos, sin rumbo y a menudo contradictorios, que sirven a Beijing como temas de conversación pero que no tienen un propósito mayor. Eso sería un error. Beijing tiene la intención de promover las ideas en estas iniciativas con toda la fuerza implacable de su extensa maquinaria de propaganda, respaldada por la ayuda, el comercio y las finanzas de la economía cada vez más importante del país. También se argumentó que la forma en que se anunció la GDI muestra cuánto ha cambiado el estatus y el papel de China en la gobernanza global. Que la declaración fue bien recibida, pero fue más un llamado a la acción aspiracional que una hoja de ruta real, ya que sus objetivos seguían siendo deliberadamente poco claros (Lemoine y Gaafar, 2022), incluso, Batabyal (2022) formulaba la pregunta: ¿de qué manera ayudará China a otras naciones y cuánto dinero gastará?
Un par de días después, el Consejero de Estado y Ministro de Relaciones Exteriores, Wang Yi, salió a clarificar y “explicar la importancia” de la GDI propuesta por el presidente Xi. Primeramente, la justificó, a modo de exposición de motivos, que la implementación de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible enfrentaba nuevos desafíos y que en un momento en que la causa mundial del desarrollo se encontraba en una encrucijada, el presidente Xi proponía “solemnemente” la GDI. Recordó que Xi había hecho un llamamiento a la comunidad internacional para que acelerara la aplicación de la Agenda 2030 y que la iniciativa establecía un plan para el desarrollo de los países y la cooperación internacional para el desarrollo (Ministry of Foreign Affairs, 2021).
Adicionalmente, describió que esta iniciativa buscaba inyectar un nuevo impulso a la cooperación internacional para el desarrollo, creando una nueva plataforma de cooperación para alcanzar los ODS y señalando el camino a seguir para el desarrollo nacional y global y la cooperación internacional para su logro, pues estaba circunscrita a los lineamientos de la cooperación práctica y presentaba la visión y la propuesta de cooperación en ocho áreas clave, a saber:
Finalmente, señaló que la iniciativa abogaría por el espíritu de asociación abierta e inclusiva y que habría de formar sinergia con otras iniciativas, incluida la BRI, la Agenda 2063 de la Unión Africana y la Nueva Alianza para el Desarrollo de África.
Si bien se dilucidaron algunas cuestiones, otras más surgieron, y una de carácter fundamental es determinar si se trata de ODS chinos donde resalta el tema de la enfermedad covid-19 y las vacunas para esta, así como la aparición novedosa del tema de la economía digital y la conectividad. La interrogante pasaría por si se trata de complemento o concurrencia con los ODS asumidos en 2015. Page menciona que “A pesar de todas las referencias de la GDI a la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas, tampoco está claro cómo la GDI realmente apuntalan los ODS existentes” (2022). Esta autora señala también que existe el riesgo de que la GDI elija qué aspectos de los ODS se promueven en línea con los intereses de Beijing. Sin embargo, existen también posturas positivas para las cuales la GDI marca un cambio significativo en la narrativa de desarrollo de China porque presenta un marco normativo para los compromisos de China (Mulakala, 2022).
En un eventual cuadro de competencia o distracción de la Agenda 2030, Naciones Unidas, que recurrentemente exhorta a la revitalización de los esfuerzos para la consecución, no puede sino encomiar cualquier programa que argumente que tiene esto como meta. En este sentido, el Secretario General, António Guterres, declaró que la GDI tiene como objetivo “ayudar a revivir los esfuerzos globales para lograr los Objetivos de Desarrollo Sostenible”, y que “la Iniciativa de Desarrollo Global holística es una valiosa contribución para abordar los desafíos comunes y acelerar la transición a un futuro más sostenible e inclusivo. Trabajemos juntos para volver a encarrilar los ODS por el bienestar de ésta y las generaciones futuras y del planeta del que todos dependemos” (Center for International Knowledge on Development, 2023, p. 11).
Como fuere, es un hecho que Beijing ha logrado posicionar la GDI independientemente de su instrumentación; retóricamente, le da visibilidad y poder de persuasión. Además, como lo señaló el embajador Zhang Jun:
la GDI está orientada a la acción y exige movilizar más recursos internacionales para ofrecer apoyo concreto al desarrollo mundial, especialmente los objetivos prioritarios de los países en desarrollo. Ayudará a impulsar la cooperación Norte-Sur, la cooperación Sur-Sur y la cooperación triangular es la reactivación de la cooperación al desarrollo… tiene como objetivo buscar apoyar el trabajo de las Naciones Unidas en el campo del desarrollo y ayudar a los países en desarrollo a luchar contra la pandemia y aplicar la Agenda 2030. (Permanent Mission of the People’s Republic of China to the UN, 2022)
Es decir, los países en desarrollo son los destinatarios de esta iniciativa porque además “La propuesta de China sobre la GDI es ciertamente oportuna. La pandemia de covid-19 ha provocado enormes reveses y retrocesos para el desarrollo en todo el mundo, borrando décadas de progreso” (Page, 2020).
El 20 de enero de 2022, la Misión Permanente de la República Popular China ante Naciones Unidas celebró la reunión de lanzamiento del grupo de amigos de la GDI. Presidió el representante permanente, embajador Zhang Jun, acompañado por la subsecretaria general de las Naciones Unidas, Amina Mohammed; el secretario general adjunto, Liu Zhenmin; Cristina Duarte, administradora asociada del PNUD. Participaron más de veinte jefes de organismos de las Naciones Unidas, así como delegados de más de cien países. La presencia estos funcionarios de alto nivel de Naciones Unidas, sin duda, endosaba el apoyo del organismo a la iniciativa, pese a lo parco de las palabras de Mohammed quien mencionó que Naciones Unidas daba la bienvenida y apoyaba a la GDI, afirmando también que creía que esta iniciativa “ayudará a garantizar que el mundo cumpla la promesa de no dejar a nadie atrás”.4
Para el embajador Zhang, la GDI exige una mayor sinergia internacional para acelerar la implementación de la Agenda 2030, que prioriza el desarrollo y promueve que la comunidad internacional coloque el desarrollo en el centro del marco de política macroeconómica mundial, proporcionando un apoyo más sólido y específico a los países en desarrollo. La GDI, para Zhang, insta a todas las partes a fortalecer el compromiso político con los ODS (Permanent Mission of the People’s Republic of China to the UN, 2022).
A pesar de la ambigüedad sobre lo que realmente implicaría la GDI, más de cien países y organizaciones internacionales han expresado su apoyo a la iniciativa, mientras que cincuenta países se han unido al grupo de amigos de la GDI. Con todo, podría decirse que ha sido bien recibida por el Secretario Guterres y por varias de las agencias de Naciones Unidas, mientras que también “las referencias a la GDI han surgido cada vez más en declaraciones conjuntas entre China y otros países” (Page, 2020). También se le considera que el objetivo último es proporcionar soluciones y propuestas chinas para la gobernanza global (Hao, 2022).
El poder de convocatoria que refleja el grupo de amigos evidencia que la GDI opera como herramienta china de política exterior. En este tenor, se pueden ubicar las declaraciones del primer ministro de Dominica, Roosevelt Skerrit, al señalar que la GDI ofrece un mecanismo de apoyo para los países en desarrollo, que brindará grandes oportunidades para su pueblo; además, señaló, que se centra en la cooperación y las asociaciones, que aborda cuestiones como la pobreza extrema, la seguridad alimentaria, el acceso a las vacunas y el cambio climático, por lo que se permitía “elogiar el compromiso de los líderes chinos con su propio país y el resto del mundo” (Xinhua News Agency, 2022). Lo expresado por el político dominiqués refleja propiamente el objetivo y al público al que China pretende llegar con la GDI: el Sur global a través de rubros que Occidente obvia o recurrentemente condiciona.
Aun así, el apoyo a las iniciativas gemelas está lejos de ser automático. En un mundo dividido, muchos miembros del Sur global serán tan cautelosos de alinearse a los Estados Unidos y Europa como de hacerlo respecto a China (Schuman, Fulton y Gering, 2023).
Sin embargo, cierto es también que las diferencias han estado al orden del día. Lemoine y Gaafar (2022) sostienen que con la GDI, China quiere liderar lo que espera sea una nueva era de desarrollo, no solo invirtiendo dinero, sino también liderando la conversación, pero visualizan riesgos, “dejar que China adopte este papel de liderazgo significa arriesgarse a difundir el enfoque de Beijing de desvincular los derechos humanos de la gobernanza y, en consecuencia, alimentar el surgimiento de sociedades autocráticas en el mundo en desarrollo” (Lemoine y Gaafar, 2022). Los críticos ven a la GDI como una “propagación de la ideología china en el mundo en desarrollo” (Mulakala, 2022).
También entre las incertezas está el hecho de que muchos países asiáticos, africanos y otros países de ingresos bajos y medianos se preguntaron cómo funcionarían juntas la GDI y la BRI o si la GDI era un nuevo medio de “salvar la cara” para que China pudiera decir que la BRI fenecía (Akeredolu, 2022). Otras visiones enfatizan que la BRI y la GDI deben considerarse pistas paralelas. Pues mientras que la BRI está orientada al crecimiento económico, la GDI está orientada al desarrollo (Mulakala, 2022). Evidentemente, el gobierno chino las considera como dos cuestiones, si bien complementarias para sus fines, diferenciadas para efectos operativos. La BRI es coordinada por la Comisión Nacional de Desarrollo y Reforma, que es responsable de la estrategia económica nacional. La GDI, por el contrario, está siendo implementada por una entidad novel y más pequeña, quizá también menos poderosa e influyente, la Agencia de Cooperación Internacional para el Desarrollo de China.
En junio de 2022, se celebró el Diálogo de Alto Nivel sobre el Desarrollo Mundial presidido por el mismo Xi Jinping. En este evento se dieron a conocer ciertas medidas que le dan ya forma a la GDI. Xi anunció que China asignaría más recursos para la cooperación mundial para el desarrollo, entre otras cosas, se convertiría el Fondo de asistencia para la cooperación Sur-Sur en un Fondo Mundial para el Desarrollo y la Cooperación Sur-Sur, aportándole 1000 MUSD al fondo, además de los 3 000 MUSD ya comprometidos.
Solo un par de meses después, prácticamente coincidiendo con el primer año del lanzamiento de la iniciativa, en septiembre de 2022, se convoca a la Reunión ministerial del grupo de amigos de la DGI. En el discurso de apertura del Consejero de Estado y Ministro de Relaciones Exteriores, Wang Yi, habló sobre lo primordial en torno a la implementación de la GDI. Su intervención llevó el título de “Promoción conjunta de la Iniciativa Mundial de Desarrollo y redacción de un nuevo capítulo para el desarrollo común”.
Wang informó las siete medidas para implementar la Agenda 2030:
La publicación de la primera lista de proyectos de un fondo común de proyectos de la GDI, con la inclusión de 50 proyectos prácticos de cooperación.
El avance en la Acción de mejora de la producción de alimentos, a través de trabajo conjunto de instancias chinas con la FAO sobre cooperación en financiación agrícola digital e innovadora, prevención y control de enfermedades animales y vegetales, y gestión sostenible de los recursos hídricos y del suelo.
Avance en la Asociación mundial de coperación en energía limpia y profundizar la cooperación práctica con la Agencia Internacional de Energía Renovable y otros países para avanzar en una transición hacia la energía limpia y lograr la seguridad energética sostenible.
El reforzamiento de la cooperación en aduanas inteligentes, fronteras y conectividad inteligentes.
Establecer la Alianza mundial para la educación digital para intensificar la cooperación internacional en este tema, potenciar el desarrollo de la educación mediante la digitalización y hacer que los recursos educativos sean más asequibles y accesibles.
El lanzamiento del Plan de acción global de bambú como sustituto de los plásticos.
La apertura de los datos del satélite SDGSAT-1 para apoyar la investigación del desarrollo sostenible.
Adicionalmente, declaró que China donaría a Naciones Unidas seis conjuntos de datos de desarrollo sostenible, incluida la cobertura mundial de tierras cultivables y bosques para contribuir con datos concretos para la realización de los ODS sobre seguridad alimentaria y protección de los ecosistemas terrestres.
Al respecto de estas definiciones, la ola de críticas no dejó esperar. Se señaló que el primer lote de proyectos de la GDI sigue siendo relativamente de pequeño en alcance (Garret, 2023), no obstante estos reportados progresos, la Iniciativa seguía siendo “relativamente amorfo, una ‘visión’. No hay un calendario para la ejecución, ni un objetivo financiero general, ni claridad sobre los países o regiones prioritarios, e incluso sobre temas sectoriales” (Akeredolu, 2022).
El 12 de noviembre de 2022, se anunció la apertura del Centro para la promoción del desarrollo global de China y la Agencia Internacional de Cooperación para el Desarrollo (CIDCA) “que representa una medida importante para que China implemente la GDI y profundice en la cooperación internacional para el desarrollo” (Center for International Knowledge on Development, 2023) y el 11 de enero de 2023 se celebró la reunión inaugural de la red de centros mundiales de promoción del desarrollo y la primera sesión de diálogo. La tarea de la red será proporcionar una plataforma y soporte para la implementación de la GDI (Center for International Knowledge on Development, 2023).
Finalmente, en junio de 2023 se publicó el primer “Reporte sobre el progreso de la Iniciativa para el Desarrollo Global, 2023” en el que se da cuenta, entre otras cosas, sobre la implementación de proyectos concretos, su avance y lugar de ejecución. El desglose es a través de las “ocho áreas prioritarias” (los ODS chinos) y plantea una interesante gráfica de la interconexión de estas prioridades y su incidencia con los 17 ODS.
China reporta, como parte de las acciones concretas de la GDI, la contribución récord de 93 000 MUSD a la reposición de recursos de la Asociación Internacional de Fomento (AIF); el aporte de 330 MUSD al Fondo Asiático de Desarrollo en apoyo a los miembros de bajos ingresos del Banco Asiático de Desarrollo (BAD) en la lucha contra la pandemia, los peligros naturales, la escasez de alimentos y otros desafíos, promoviendo la recuperación posterior al covid-19 y el desarrollo sostenible en Asia y el Pacífico. China también contribuyó con 22.57 MUSD en Derechos especiales de giro (DEG) (aproximadamente 31 899 MUSD) para el Fondo para el Medio Ambiente Mundial (FMAM). De igual forma, respaldó al Fondo Monetario Internacional en la nueva asignación de DEG equivalentes a 650 000 MUSD. A finales de 2021, el presidente Xi Jinping anunció que China recanalizaría 10 000 MUSD de sus DEG a países africanos (Center for International Knowledge on Development , 2023, p. 14), dejando de manifiesto nuevamente, la acción global privilegiada sobre la bilateral como parte de la estrategia de la GDI.
Apenas unos días después del anuncio de la GDI, esta comenzó a situarse como una prioridad de la política exterior de Xi. Así, en su intervención, en la 16ᵃ Cumbre de Líderes del G20 celebrada el 30 octubre de 2021 en Roma, señaló que el G20 debe priorizar el desarrollo en la coordinación de políticas macro, garantizar la implementación sólida del Plan de Acción sobre la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible. Declaró también “No hace mucho, propuse una Iniciativa de Desarrollo Global en las Naciones Unidas … Esta iniciativa es altamente compatible con el objetivo y la prioridad del G20 de promover el desarrollo global. Acogemos con beneplácito la participación activa de más países en la iniciativa” (Xinhua News Agency, 2021). El 17 de enero de 2022, el presidente Xi Jinping participó en la sesión virtual del Foro Económico Mundial de Davos donde expresó que la GDI era un bien público abierto a todo el mundo y que China estaba dispuesta a trabajar con todos los asociados para traducir conjuntamente la iniciativa en acciones concretas y garantizar que ningún país se quedara atrás en este proceso y, finalmente, en el Foro de Boao, del 21 de abril de 2022, vuelve a mencionarla al declarar que la GDI ha tenido eco y ha sido apoyada por las Naciones Unidas y otras organizaciones internacionales y casi cien países. Señaló que China estaba trabajando con la comunidad internacional en su sólida implementación. Estos ejemplos podrían corroborar lo que afirma Samuel Garret (2023) en el sentido de que China está promoviendo ampliamente la GDI, reemplazando en gran medida las menciones de la BRI en los discursos oficiales.
Las iniciativas lanzadas entre 2021 y 2023 se han convertido en elementos centrales de la política exterior de China. “Deben entenderse como parte de una ambición más amplia de afirmar a China como líder en gobernanza global, ofreciendo bienes públicos bajo un marco normativo alternativo. Esto está ganando terreno, especialmente en el Sur global” (Schuman, Fulton y Gering, 2023), por ello no es fortuito que el 28 de junio de 2023, el comité permanente de la Asamblea Popular Nacional adoptara la Ley de Relaciones Exteriores que entró en vigor el 1 de julio de 2023.
En dicho texto legal, China hace un llamamiento para que se ponga en marcha la Iniciativa para el Desarrollo Global, la Iniciativa de Seguridad Mundial y la Iniciativa para la Civilización Mundial, afirma promover una agenda de asuntos exteriores en múltiples frentes, a diferentes niveles, en diversas áreas y de múltiples dimensiones (artículo 18). También establece que China se mantiene fiel a la visión del desarrollo mundial equitativo, inclusivo, abierto, cooperativo, integral, bien coordinado, impulsado por la innovación e interconectado, esforzándose por promover el desarrollo coordinado y sostenible de la economía, la sociedad y el medio ambiente (artículo 21).5
La GDI se instrumentaliza a través de la cooperación china y esta tiene objetivos particulares varios, entre ellos destacan: a) construir una imagen positiva entre la audiencia receptora, b) modificar en su beneficio las normas y las instituciones del régimen internacional de cooperación, c) restar capacidad de influencia a las potencias occidentales entre actores clave, y d) legitimar su presencia e influencia en zonas geográficamente estratégicas en la política del ascenso pacífico (Magaña, 2022). A todo ello responde la GDI.
En este sentido, la cooperación china ha sido fundamental. La respuesta a la GDI ha sido en gran medida positiva por parte de los países en desarrollo frustrados por el débil despliegue de vacunas de Occidente y la asistencia pandémica. Esto aunado al hecho de que, en muchas regiones, la BRI se ha visto manchada por la percepción de la llamada “trampa de deuda” y estándares deficientes (Garret, 2023). Algo hay de cierto en que “la Iniciativa de la Franja y la Ruta de China se está desvaneciendo de la prominencia y que en su lugar está la nueva Iniciativa de Desarrollo Global” (Wu, 2023). China habrá de utilizar cada una de sus iniciativas en los foros y para los públicos en los cuales más abonen los objetivos de política exterior delineados por Xi.
La GDI, la GSI y la GCI, indefectiblemente, avanzan colectivamente en un proyecto más amplio para reescribir las normas globales de cooperación y contribuir a afianzar un papel de China como actor protagónico internacional.
La Agenda 2030 ha sido la cara occidental que permite a China mostrar coincidencias con su GDI. Esto ha sido posible gracias al despliegue de una narrativa de compromiso por parte del gobierno chino para la consecución de la Agenda y sus ODS, tanto en el ámbito doméstico como la declarada contribución para que países en desarrollo también cumplan con esta.
Se puede concluir que esta posición china se debe a tres razones importantes: a) aparecer como un aliado de la comunidad internacional en este esfuerzo patrocinado por las Naciones Unidas; b) asociar las diferentes iniciativas desplegadas en la administración de Xi, particularmente la GDI con la Agenda 2030 y así poder proyectarla internacionalmente, reduciendo recelos y poder obtener visibilidad a través proyectos considerados complementarios y, c) fomentar el enfoque chino sobre la defensa de sus propios conceptos de desarrollo.
La cooperación internacional para el desarrollo es una herramienta de política exterior y es también un instrumento de poder blando. El caso de China no es la excepción y la GDI es una manifestación evidente de cómo materializar esta política y, ahora en esta coyuntura, también hacer tangible el pensamiento de Xi sobre la diplomacia en la nueva era.