Introducción
Durante la campaña presidencial de 2016 y a unos días después tomar posesión como presidente de Estados Unidos en 2017, Donald J. Trump acuña y utiliza el concepto de "bad hombres", con el objeto de señalar a los cárteles de la droga mexicanos y culparlos por la epidemia de adicción a todo tipo de estupefacientes que aqueja a Estados Unidos de América. Desde entonces, el hoy expresidente comienza a diseñar y comunicar una estrategia de propaganda y mercadotecnia electoral que bien podría consolidarse en 2024 como parte de toda una ideología o movimiento -que algunos denominan trumpismo y que va más allá de la figura del mismo Trump-. Dicha estrategia, basada en la política de drogas de Estados Unidos y en la relación de ese país con México, podría dominar el discurso electoral del partido republicano en 2024 y estaría anclada a la prohibición de estupefacientes y a la militarización de la estrategia antinarcóticos de Estado Unidos más allá de sus fronteras. Esto significaría la posibilidad de una incursión militar estadounidense en territorio mexicano, incluso sin la anuencia del gobierno de este país.
Dicha estrategia electoral se encuentra basada en campañas de propaganda y desinformación1 que podrían explicarse por medio de los manuales sobre operaciones psicológicas del ejército estadounidense y la Agencia Central de Inteligencia (Central Intelligence Agency [CIA]). Dichas campañas estarían acompañadas por una especie de espectáculo en medios de comunicación, a través de la cobertura masiva -y a veces facciosa- de juicios a narcotraficantes o mexicanos corruptos (como los de Joaquín "El Chapo" Guzmán o Genaro García Luna) en Estados Unidos. La narrativa resultante se alimentaría también a través de la descontextualización de desafortunados eventos violentos en México en los cuales participan supuestamente distintos cárteles de la droga mexicanos, tales como el secuestro y asesinato de estadounidenses en Matamoros, Tamaulipas, en marzo de 2023 (Kitroeff et al., 2023) o la desaparición de cinco jóvenes en Lagos de Moreno, Jalisco en agosto del mismo año (CNN, 2023).
Considerando este contexto, el presente artículo analiza las paradojas del trumpismo -ahora como movimiento, con o sin Trump, pero que inicia con él- en materia de política de drogas y en el marco de lo que se conoce como la crisis del fentanilo (antes crisis de los opioides y opiáceos2). Este trabajo describe, en primer lugar, los fundamentos del trumpismo en materia de política de drogas relacionados con la idea de los "bad hombres", la cual fue utilizada por el mismo Trump a sólo unos días después de tomar posesión. La retórica resultante se refuerza a través del intento de denominar a los "cárteles de la droga mexicanos" como organizaciones terroristas internacionales.3 Más adelante, se describen los esfuerzos en general del movimiento trumpista por retomar estas ideas originales y llevarlas hasta el límite con la propuesta de intervención militar directa en territorio mexicano, a través de la declaración de una supuesta guerra contra los cárteles.
Todo ello se enmarca en el diseño de propaganda y el análisis de objetivos que podrían considerarse parte de una operación psicológica, tal como se describe en los manuales del Departamento del Ejército de Estados Unidos (1987) y la CIA (2011). Entonces el presente trabajo basa su metodología en el análisis de contenidos en medios de comunicación relacionados con la narrativa trumpista en materia de política antidrogas y la relación México-Estados Unidos.4 Esta información se adapta también a los procesos descritos en los manuales de operaciones psicológicas antes mencionados. Con base en este análisis, finalmente se explican las paradojas del trumpismo en relación con la política de drogas y se elucida la realidad sobre la crisis del fentanilo y la denominada guerra contra los cárteles.
Trump y los "BAD hombres"
En el marco de una crisis de adicción a todo tipo de estupefacientes en Estados Unidos -y sobre todo de drogas sintéticas-, el expresidente Donald Trump, al hablar de los "bad hombres" en México en su campaña de 2016 y días después de tomar posesión, ejemplifica perfectamente la política unilateral propuesta para actuar contra lo que los políticos estadounidenses consideran la fuente principal de la crisis del fentanilo (antes epidemia de los opioides). Miembros del partido republicano (aunque también algunos demócratas y otros actores)5 han insistido en esto en los últimos años tratando de denominar a los que ellos llaman cárteles de la droga mexicanos como organizaciones terroristas internacionales, con todas las consecuencias que podría traer por el tema de la soberanía y la posible incursión de tropas estadounidenses en el territorio mexicano.6
La expresión "bad hombres" es la primera de su tipo en español utilizada por Trump en su campaña de 2016 (Diez, 2016). Más adelante, en los primeros días de su mandato, él mismo advierte -a través de una llamada telefónica a su homólogo mexicano, Enrique Peña Nieto- que "se encontraba listo para enviar tropas [al país vecino] para detener a los 'bad hombres que se encontraban ahí' a menos de que el ejército mexicano hiciera más para controlarlos" (Salama, 2017: párr. 1). Además, según el exsecretario de defensa Mark Esper, Trump pidió consejo al Pentágono sobre la posibilidad de utilizar misiles para acabar con laboratorios de drogas y cárteles en México (Berrnal, 2023; Ward, 2023).
Al mismo tiempo, Trump consideró la idea de colocar a los denominados cárteles de la droga mexicanos en la lista negra de organizaciones terroristas del Departamento de Estado (Ward, 2023). Dicha motivación fue reforzada por una petición de miembros de la familia LeBarón, quienes en 2019 pidieron al presidente estadounidense designar a los cárteles como organizaciones terroristas. Esto después de ser víctimas de un ataque por un grupo del crimen organizado que asesinó a tres mujeres y seis menores de edad de esa familia, mientras viajaban en carretera por los límites de Sonora y Chihuahua (El Financiero, 2019).
Cabe destacar que los intentos del entonces presidente estadounidense por avanzar su agenda en este tema no han cesado, sino al contrario, se han fortalecido y radicalizado, dando pie a todo un movimiento que emula y magnifica los argumentos trumpistas en relación con una nueva política de drogas estadounidense que considera la intervención militar. En lo que se refiere a sus aspiraciones para un segundo periodo presidencial, Trump y sus asesores discuten de manera central la posibilidad de una acción militar contra los cárteles, incluyendo ataques unilaterales y el envío de tropas estadounidenses a territorio mexicano (Basu y Kight, 2023).
En este nuevo contexto, y con miras a la elección de 2024, Donald Trump refuerza su narrativa y ha llegado a considerar una declaración de guerra en contra de los cárteles mexicanos como respuesta a la denominada crisis del fentanilo que ha derivado en centenas de miles de muertos por sobredosis de drogas en Estados Unidos (Basu y Kight, 2023). Por ejemplo, durante un reciente discurso en Waco, Texas, el expresidente comparó el número de muertes por sobredosis de fentanilo con una especie de ataque militar (Ward, 2023). De acuerdo con diversos reportes de prensa, Trump planea embarcarse en una guerra contra estas organizaciones criminales e imponer un "embargo naval completo" sobre ellas (Schwadron, 2023).
Ideas como ésta podrían haber sido consideradas extremas o inverosímiles en el pasado. No obstante lo anterior, y como lo reportan Jordan y Medina (2023), pareciera ser que los candidatos republicanos en esta elección que se avecina han seguido la batuta de Trump y ahora apoyan fervientemente ideas que en el pasado podrían haberse considerado inconcebibles. Políticas que en el pasado se relegaban a los márgenes parecen ser ahora una corriente dominante dentro del partido republicano; tal fue el caso de la retórica de la construcción de un muro fronterizo en la campaña presidencial de 2016 y en los cuatro años posteriores (Jordan y Medina, 2023).
Operaciones psicológicas del trumpismo: propaganda y desinformación
Es interesante entender cómo se ha construido la narrativa trumpista que parece permear en el discurso de todo un movimiento, cuyo liderazgo ejerce Trump e incluye a miembros clave del partido republicano. Cabe destacar que mucho de lo que se comunica en materia de política de droga, así como el análisis de la propuesta de la declaración de guerra contra los cárteles de la droga mexicanos se basan en propaganda y desinformación que bien podrían explicarse a través de la doctrina contenida en los manuales de operaciones psicológicas de la CIA y del ejército estadounidense, además de otros manuales de inteligencia.
En realidad existen diversas "empresas de relaciones públicas, especialistas militares en 'operaciones psicológicas' y propagandistas desde todos los puntos del espectro político" que entienden bien cómo manipular las emociones del público "para alterar su comportamiento" (Yaworsky et al., 2021: 4). Las estrategias respectivas se basan en propaganda y desinformación. Parece pertinente entonces definir primero los términos más importantes utilizados en la presente discusión.
Propaganda se define como "la propagación sistemática y deliberada de ideas particulares transmitidas a través de una variedad de métodos de comunicación diseñados para influenciar las opiniones, emociones, actitudes o comportamiento de audiencias, con el objeto de beneficiar al patrocinador de la misma, ya sea directa o indirectamente" (Departamento del Ejército de Estados Unidos, 1987). Los instrumentos de propaganda y el fenómeno en sí han sido estudiados por politólogos, sociólogos y psicólogos sociales. Las operaciones psicológicas también han sido aplicadas a las ciencias sociales (Yaworsky, 2005, 2009), y el Departamento del Ejército de Estados Unidos (1987) se refiere a ellas como actos de propaganda dirigidos a audiencias extranjeras (Yaworsky et al., 2021: 4).
En el marco central de estas operaciones para ejercer influencia radica la persuasión, cuyo elemento esencial es "el estudio de vulnerabilidades, susceptibilidades y motivaciones de la población objetivo", con el fin de manipular a la opinión pública utilizando información sesgada, engañosa o influenciada por las emociones (Yaworsky, 2009). Se trata entonces de explotar las vulnerabilidades del grupo objetivo y frecuentemente la creación de propaganda implica "jugar con los miedos, reales o imaginarios, de la audiencia objetivo". También se trata de desarrollar temas generales que gratifiquen el sentimentalismo y que, al mismo tiempo, cuenten con el apoyo y la promoción de celebridades, así como de una intensa cobertura en medios de comunicación, con el objeto de moldear cierta conciencia colectiva y distorsionar ciertas percepciones para lograr la manipulación deseada (Yaworsky, 2005, 2009; Yaworsky et al, 2021).
Crisis del fentanilo y temas de la propaganda
El éxito del propagandista depende de su entendimiento de la audiencia objetivo, en especial de los miedos, vulnerabilidades, aspiraciones y susceptibilidades de ésta. Una vez que se ha comprendido, los expertos en operaciones psicológicas deben enfatizar en lo que conocemos como temas. De acuerdo con el Manual de Campo 33-1 de operaciones psicológicas del Departamento del Ejército de Estados Unidos (1987: 10-12), los temas constituyen "el puente entre la vulnerabilidad de la audiencia objetivo [...] y los patrones de comportamiento en los que el especialista en operaciones psicológicas desea ejercer su influencia". Así, el manual reconoce cuatro temas principales que activan sistemas de inferencia en el cerebro humano y que facilitan la operación, tales como a) la legitimidad, b) el estatus de pertenencia o no al grupo dominante (dentro/fuera del grupo), c) las técnicas para generar percepciones de miedo o seguridad y d) los anuncios de "victoria inevitable" (Yaworsky, 2005, 2009).
El enorme problema de drogadicción -que algunos refieren como crisis del fentanilo (antes epidemia de opioides) dados los elevadísimos niveles de consumo de drogas sintéticas- representa una oportunidad para algunos grupos políticos en Estados Unidos, en particular para el ala dominante del partido republicano que se vincula fuertemente con el expresidente Donald Trump. El tema de la crisis de adicciones y los elevadísimos números de muertes por sobredosis de droga en los últimos años ha sido capitalizado por Trump y su movimiento dentro del partido republicano. Cabe destacar que, en los últimos dos años (2021 y 2022), la cifra de este tipo de decesos fue superior a los cien mil (Centro Nacional para Estadísticas de Salud, 2023).
La idea de una intervención militar que se justifica por los esfuerzos para acabar con la crisis del fentanilo ha encontrado apoyo principalmente entre políticos del partido republicano, pero no sólo ahí. Llama la atención que, según una encuesta realizada por la NBC en junio de 2023, el potencial envío de tropas a la frontera México-Estados Unidos resultó ser la propuesta preferida por los votantes regulares republicanos. Asimismo, ésta resultó ser la única propuesta que fue apoyada por la mayoría de los votantes registrados (Hackman, 2023: párr. 4). Cabe destacar que
los republicanos frecuentemente presentan la idea de militarizar por completo la guerra contra las drogas como una evolución en términos de política pública [siguiendo el tema del terrorismo y por lo tanto] tratando a los cárteles mexicanos como isis u otros grupos terroristas. Sin embargo, el envío unilateral de tropas militares a México representaría una escalada muy significativa en términos de política [exterior] estadounidense (López, 2023).
El apoyo a una propuesta tan extrema como ésta puede explicarse de distintas maneras. Es posible que estén en juego tres factores como se explica en un reportaje de la revista The Economist. El primer factor pareciera ser el descontento y la frustración con las muertes por sobredosis de fentanilo que se incrementaron significativamente en 2021 y 2022. Según cifras oficiales, el consumo de esta sustancia se ha convertido en la primera causa de muerte entre los estadounidenses de entre 18 y 45 años, y en 2021 fue responsable de la mayor parte de los 70 000 decesos por sobredosis de opioides sintéticos (The Economist, 2023).
Otro factor, como lo señala Mark Jones, de la Universidad de Rice en Houston, tiene que ver con las preferencias del electorado con respecto a un tema tan polémico: "No existe un mejor tema para los republicanos", pues movilizaría su base y además dividiría el voto demócrata; "cualquier cosa que haga Joe Biden parecería demasiado fascista para la izquierda y demasiado permisiva para los centristas". Un tercer factor que señala el reportaje en The Economist tiene que ver con la guerra en Ucrania. Según esta perspectiva, que retoma lo dicho por el escritor David Frum, "denunciar a México" permitiría a los miembros del movimiento maga7 presentarse a sí mismos como "guardianes del país", en un contexto en el cual ellos mantienen cierta hostilidad por Ucrania y simpatía por Rusia (citado en The Economist, 2023). Así parecen construirse los temas en esta operación psicológica.
La construcción de temas en el diseño de operaciones psicológicas y manufactura de propaganda pueden hacer uso selectivo de encuestas de opinión. En este caso particular, los resultados de las encuestas respecto a la crisis del fentanilo parecen haber sido determinantes. Una encuesta de la NBC de finales de junio de 2023 "refleja una creciente ansiedad entre los estadounidenses, derivada de los números récord de muertes por sobredosis de droga". Además, se empieza a conocer el hecho de que muchos adictos consumen recientemente otras drogas que ellos no saben se encuentran rebajadas o mezcladas con fentanilo (Hackman, 2023: párr. 5). Eso parece hacer aún más grave la situación y elevar la preocupación por esta crisis.
Otras encuestas, como una de Axios-Ipsos, muestran que los Republicanos perciben al fentanilo y otros opioides como los mayores riesgos para la salud pública de los estadounidenses. De la misma forma, un segmento importante de la población de ese país frecuentemente culpa a los denominados cárteles de la droga mexicanos por la crisis de los opioides, más que a los adictos (Owens, 2023). Además, aproximadamente la mitad de los estadounidenses apoyan el envío de personal militar a México a pelear contra las organizaciones mexicanas dedicadas al tráfico de estupefaciente. En una encuesta de Reuters/Ipsos de septiembre de 2023, el porcentaje de quienes piensan así fue del 52 por ciento. Cabe destacar que el apoyo es menor si se trata de enviar tropas sin la anuencia de México (Slattery, 2023).
Los temas de propaganda para la estrategia republicana retoman además datos reales que suelen ser descontextualizados. Cerca de 71 000 estadounidenses murieron en 2021 por sobredosis de opioides sintéticos -principalmente fentanilo- lo que se ha llegado a comparar con la cifra de los 58 220 militares muertos durante la guerra de Vietnam. En este contexto, organizaciones como la Administración de Control de Drogas de Estados Unidos (Drug Enforcement Administration [DEA]) se han referido al fentanilo como "la amenaza más letal" que Estados Unidos ha enfrentado. La DEA también ha dicho que la mayor parte del fentanilo se distribuye por medio de dos cárteles mexicanos (el de Sinaloa y el de Jalisco "Nueva Generación"), y "se produce de forma masiva en laboratorios secretos en México a partir de químicos que se proveen mayormente desde China" (Ward, 2023: párr. 6).
En estos temas, la frontera ocupa un lugar especial y los cárteles mexicanos -ahora no tanto los migrantes, a diferencia de 2016- son los protagonistas. En el año fiscal 2021-2022 se decomisaron 14 000 libras de fentanilo en la frontera Estados Unidos-México -casi todo en cruces de entrada legales y no interceptado a migrantes indocumentados o solicitantes de asilo- (Basu y Kight, 2023). Estos son sólo algunos ejemplos de los temas de propaganda del trumpismo para persuadir a los votantes y justificar la militarización de las operaciones antinarcóticos, tomando como referencia la crisis del fentanilo.
Trumpismo, elecciones 2024 y técnicas de propaganda
Una vez que los temas generales de la operación son identificados, el especialista en propaganda elegirá las técnicas apropiadas para introducir dichos temas entre la audiencia objetivo. Para ello requiere reconocer con claridad las vulnerabilidades y susceptibilidades de la audiencia objetivo que se utilizan para manipular a la opinión pública en general. Entre las técnicas que se emplean para este objetivo se incluyen las siguientes: testimonios falsos, temas generales que abonan al sentimentalismo, promoción y respaldo por parte de celebridades y uso intensivo de los medios de comunicación en el manejo de conciencias y distorsión de la percepción (Yaworsky, 2005, 2009; DOA, 1979).
Todos estos elementos forman parte de la retórica utilizada por las principales figuras del partido republicado, sobre todo por el expresidente Trump y los políticos más allegados a él. Así, en medio de la desinformación y propaganda, se llegan incluso a escuchar los llamados para "bombardear a México" o "enviar unilateralmente tropas a ese país con el objeto de desmantelar el mercado ilegal de drogas, lo cual podría llegar a representar un acto de guerra" (López, 2023: párr. 3). Según un artículo en The New York Times, "Trump marcó el camino" desde hace tiempo, cuando era presidente, al preguntar a oficiales de defensa sobre la posibilidad de arrojar misiles a México. También ha esbozado sus "planes de batalla" para abatir a los narcotraficantes de la misma manera que Estados Unidos lo hizo con ISIS (Guerrero, 2023: párr. 4).
La narrativa trumpista adquiere más fuerza con miras a las elecciones estadounidenses de 2024 (López, 2023: párr. 4). Sin embargo, como se estableció anteriormente, los argumentos que utiliza son falaces y están basados en desinformación.8 Como cualquier otro especialista en propaganda, Trump se ciñe a la distorsión de la percepción y al uso masivo de los medios de comunicación. Tal como hizo en 2016 con el tema del muro fronterizo, ahora su enfoque es la crisis del fentanilo. Y, como lo expresa Jean Guerrero, al tiempo en que el lema de "Construir el muro" va perdiendo relevancia, el de "Bombardeen a los mexicanos" se convierte en la narrativa dominante del partido republicano (2023: párr. 1). Esta idea, como dice la periodista, "explota la aflicción de decenas de miles de [estadounidenes] quienes han perdido a sus seres queridos por el fentanilo, en ocasiones producido en México con sustancias químicas provenientes de China" (2023: párr. 4).
La visión sesgada de Trump sobre el tema de los cárteles y la crisis del fentanilo es compartida por otros políticos estadounidenses -sobre todo miembros del partido republicano-. De hecho, los principales contendientes de este partido a la presidencia "apoyan operaciones de contraterrorismo en contra de los cárteles en México, en algunos casos ignorando los deseos de México" (Guerrero, 2023: párr. 4). Estas acciones también son apoyadas por una parte significativa de la población estadounidense que se informa a través de los medios masivos de comunicación y que son asiduos espectadores de las series de Netflix. Es posible pensar que dichas series constituyen una técnica más de propaganda.
Estas técnicas del mundo del espectáculo se suman a los argumentos falaces y basados en desinformación esbozados por Trump y políticos afines. Un ejemplo reciente lo podemos encontrar en The Wall Street Journal, escrita por el exfiscal estadounidense William Barr. Éste cree que en Estados Unidos se deberían utilizar las lecciones aprendidas en la denominada guerra contra el terrorismo para luchar contra los cárteles de droga mexicanos. Entre las acciones que propone el exfiscal se encuentran "el uso de unidades para entrar y destruir" los laboratorios de drogas, que serían similares a las tácticas de contraterrorismo que se pusieron en práctica en Medio Oriente (Kessel 2023). Propuestas como ésta reflejan inexactitudes en el análisis del problema, además de la ausencia de todo reconocimiento sobre la responsabilidad de las agencias y los agentes estadounidenses, así como de otros actores como las grandes compañías farmacéuticas.
Destacan también las declaraciones del gobernador de Florida, Ron DeSantis, quien promete enviar al ejército estadounidense para que luche contra los cárteles, e incluso ha sugerido la ejecución de migrantes que transporten droga hacia su país (Schwadron, 2023: párr. 3). También propone el uso de fuerza letal y un bloqueo naval a los puertos mexicanos para detener el tráfico de drogas (Guerrero, 2023; Hackman, 2023; López, 2023). El gobernador de Florida declara que, de convertirse en presidente, enviaría fuerzas especiales estadounidenses a México para desmantelar los laboratorios de fentanilo y desarticular a los cárteles "desde el día uno" (Ward et al., 2023). DeSantis apoya la idea trumpista de "bombardear a México", al tiempo que hace campaña y recauda fondos con el tema mexicano; incluso vende camisetas que lo representan dejando a los cárteles mexicanos "stone cold dead" [muertos y fríos como piedra] (Ward et al., 2023: párr. 7). Ésta parece ser una clara técnica de propaganda como las que se describen en los manuales de operaciones psicológicas antes mencionados. Ejemplos hay demasiados y parece que se irán multiplicando conforme se acerque la elección de 2024.
Estas técnicas también aplican al trabajo legislativo. Por ejemplo, el congresista de Texas Michael McCaul introdujo una propuesta de ley "que clasificaría al fentanilo como arma biológica", mientras que el senador de Carolina del Sur, Lindsey Graham, insiste en la idea de designar a los cárteles como organizaciones terroristas (The Economist, 2023). El representante republicano de Texas, Tony Gonzales, y el senador J. D. Vance de Ohio también apoyan fervientemente esta iniciativa (Basu y Kight, 2023; Hackman, 2023).
Además de estas iniciativas vinculadas con la idea del terrorismo, representantes a nivel federal y estatal en Estados Unidos han enviado propuestas legislativas para abatir directamente a los cárteles. Un ejemplo extremo es el de los congresistas republicanos Dan Crenshaw de Texas y Mike Waltz de Florida, quienes introdujeron una propuesta de ley para declarar formalmente una guerra contra los cárteles, lo que significa que, de aprobarse, el ejército estadounidense podría actuar directamente -incluso bombardear en territorio mexicano- para abatir a los "cárteles" (Hackman, 2023).
En sintonía con esta propuesta, el senador republicano Tom Cotton de Arkansas dijo que "está abierto a la posibilidad de enviar tropas a México para acabar con los narcotraficantes "aún sin el permiso de la nación" vecina (Ward, 2023: párr. 2). El senador por Louisiana, John Kennedy, se ha expresado en un sentido similar (Hackman, 2023). Mike Waltz, por su parte, expresó que era "bueno ver a otros candidatos alinearse a la propuesta y ver que su idea se hacía cada vez más popular [o mainstream] dentro del partido republicano" (Ward et al. , 2023: párr. 7).
En el mismo tenor, la representante ultraderechista por el estado de Georgia, Marjorie Taylor Greene dijo que ella "no podía entender por qué [Estados Unidos] se encontraba luchando una guerra en Ucrania, en lugar de bombardear a los cárteles mexicanos que envenenaban a los [estadounidenses] todos los días" (Basu y Kight, 2023). Por su parte, el senador Lindsey Graham increpó al Secretario de Seguridad Nacional, Alejandro Mayorkas, en una audiencia legislativa sobre la supuesta falta de acción de Estado Unidos contra los cárteles y le dijo: "francamente, necesitamos quitarnos los guantes. Ellos están en guerra contra nosotros, y nosotros tenemos que golpear en la guerra con ellos" (Basu y Kight, 2023).
En lo que se refiere a los aspirantes a ser el candidato republicano para la presidencia en las elecciones de 2024, es interesante observar cómo, de forma inequívoca, se suman a la propaganda trumpista en relación con el tema de la crisis del fentanilo y los cárteles mexicanos. La exembajadora Nikki Haley declaró en una ocasión ante las Naciones Unidas lo siguiente: "¿Saben lo que deben decirle al presidente mexicano? O lo hace ustedes, o lo hacemos nosotros", refiriéndose a la lucha contra las organizaciones dedicadas al narcotráfico (Schwadron, 2023: párr. 3). El empresario y también aspirante a representar a los republicanos en las elecciones presidenciales de 2024, Vivek Ramaswamy, apoya de la misma forma la postura trumpista. En una ocasión, escribió en la red social X que "si Biden se sienta en la Casa Blanca y observa la crisis del fentanilo como un simple espectador, [él, Ramaswamy] utilizaría al ejército para aniquilar a los cárteles" (Basu y Kight, 2023).
Y en lo que respecta a "la promoción y respaldo por parte de celebridades y uso intensivo de los medios de comunicación" para generar propaganda según los manuales de operaciones psicológicas, existen múltiples ejemplos. Destacan, por ejemplo, las declaraciones del popular periodista -celebrado mayormente por la derecha- Tucker Carlson, quien señala que México es una mayor amenaza que Rusia y se muestra a favor de bombardear el país (The Economist, 2023). Por su parte, Greg Gutfeld de Fox News celebra a los candidatos presidenciales republicanos por estar todos de acuerdo en lo que debe hacerse con México, es decir, en la acción militar directa en ese país (Media Matters, 2023).
Reforzando la narrativa: el sesgo de confirmación
A las estrategias de comunicación por parte de los propagandistas profesionales se suma lo que se conoce como el "sesgo de confirmación" (Yaworsky et al., 2021: 7). Este fenómeno, en el presente caso, tiene que ver con el reforzamiento de la narrativa de que los denominados cárteles son peligrosísimos, extremadamente poderosos y dominan hasta a las más altas esferas del gobierno mexicano. Lo anterior se logra bien a través de una cobertura facciosa y exagerada del fenómeno del narco en los medios hegemónicos y las series de narcos que se presentan en Netflix u otras plataformas de entretenimiento. La narrativa que aquí se genera presenta a los cárteles como agrupaciones ultraviolentas lideradas por un estereotipo -o mejor dicho, una versión caricaturizada- de los denominados narcos mexicanos o mexicoamericanos. Dicho estereotipo, en la conciencia colectiva, se adjudica a personajes reales como Nemesio Oseguera Cervantes, alias "El Mencho"; José Antonio Yépez Ortiz, mejor conocido como "El Marro"; Ismael Mario Zambada García, también conocido como "El Mayo Zambada"; Joaquín "El Chapo" Guzmán, o los hijos de este último, sólo por dar algunos ejemplos (Zavala, 2018).
La idea que venden las series o los programas de ficción de violentos narcos mexicanos se confirma con las declaraciones que presentan las agencias de seguridad estadounidenses, sin una metodología o estadísticas claras, un panorama en el cual los cárteles de la droga y sus liderazgos controlan vastos territorios de México e incluso representan una amenaza para el Estado mismo (Grayson, 2009). Por ejemplo, recientemente, el Comando Norte de Estados Unidos declaró -sin explicar su metodología o forma de cálculo- que entre el 30 y el 35 por ciento del territorio mexicano se encuentra fuera de la esfera de control del gobierno mexicano -es decir, que se encuentra desgobernado- , lo que da gran libertad a los cárteles para extender su influencia en estas zonas (Ward, 2023).
La idea de control del narco sobre una parte del Estado mexicano se refuerza con la narrativa en medios de comunicación y los escándalos de corrupción, así como los vínculos del narcotráfico con autoridades de todos los órdenes, pero sobre todo de las de más alto nivel. Tal es el caso de Genaro García Luna, exsecretario de Seguridad Pública de México y el hombre "fuerte" de la seguridad en el sexenio de Felipe Calderón Hinojosa, presidente que declaró una "guerra contra el narcotráfico" (vestido de militar). El personaje, según un juicio que se desarrolló en Nueva York, protegía -a cambio de sobornos millonarios- a una de las principales organizaciones dedicadas al tráfico de enervantes en el mundo: el Cártel de Sinaloa. García Luna fue declarado culpable de cinco cargos que enfrentaba en Estados Unidos, entre ellos narcotráfico, y actualmente enfrenta una sentencia mínima obligatoria de veinte años de prisión y una máxima de cadena perpetua (Feuer, 2023).
Otro caso es el de exsecretario de la Defensa Nacional, el general Salvador Cienfuegos Zepeda, quien fue detenido en Los Ángeles, California, el 15 de octubre de 2020, supuestamente por vínculos con el narcotráfico (Golden, 2022). El destino del general fue distinto que el de García Luna, pues en este caso el acusado fue retornado a México por un acuerdo entre los gobiernos de México y Estados Unidos, y fue hallado inocente por las autoridades mexicanas. Es interesante el hecho de que ambos arrestos se hubieran realizado durante la administración de Donald Trump, al igual que otro caso emblemático: el juicio de Joaquín "El Chapo" Guzmán -que algunos denominan "el juicio de siglo"- (Chaoul, 2019). Es importante recordar que México extraditó a "El Chapo" un día antes de la toma de posesión de Donald Trump como presidente.
La cobertura del juicio de El Chapo y los casos de García Luna y Cienfuegos refuerzan los estereotipos sobre el narco mexicano y apoyan la narrativa propagandística del trumpismo. Al mismo tiempo, confirman (con sesgo) la propuesta de Trump -apoyada por varios miembros del partido republicano y simpatizantes de su movimiento- de enviar tropas a México para acabar con los "bad hombres". En otras palabras, los casos anteriores confirman la propaganda generada por los especialistas y los medios de comunicación. Por ejemplo, los casos de los exsecretarios de Seguridad Pública y la Defensa Nacional parecen dar la razón a William Barr cuando dice que el problema de colaborar con las autoridades mexicanas es que "el país se ha vuelto tan corrupto que ya no puedes confiar en ellas, y por lo tanto los cárteles son alertados". Para Barr,
el problema en México es que el sistema de justicia criminal es completamente disfuncional -aún en los mejores tiempos- y solamente sentencia a aproximadamente el 5 por ciento de las personas que son llevadas a juicio. Dado que los cárteles asesinan jueces, policías y testigos, y sobornan, ¿cómo van ustedes a usar el sistema de justicia criminal para detener a esa gente? Eso no pasará, entonces pienso que nuestras acciones tienen que escalar (Kessel, 2023: párr. 9).
La realidad sobre la crisis del fentanilo y la guerra contra los cárteles
Según la visión o narrativa de los propagandistas republicanos -aunada a la llamada crisis del fentanilo (que es la segunda etapa de lo que se denominó epidemia de los opioides) y las altísimas tasas de sobredosis por consumo de drogas en Estados Unidos-, los cárteles, como lo ha expresado la DEA y otras agencias en sus reportes, constituyen una fuerte amenaza para la seguridad nacional de ese país. Dichas perspectivas no toman en consideración la realidad, es decir, la corrupción imperante en el territorio estadounidense, que parece facilitar tanto la entrada como la distribución -e incluso la producción- de cantidades masivas de todo tipo drogas en Estados Unidos. Tampoco hace referencia a los actores de nacionalidad estadounidense que participan en los mercados de narcóticos a los más altos niveles y que concentran las ganancias estratosféricas para pocos actores en mercados de naturaleza oligopólica derivada de la prohibición.
Otro aspecto clave que los especialistas en propaganda y operaciones psicológicas relacionados con este tema no mencionan es la enorme responsabilidad de las grandes compañías farmacéuticas que generan adicciones y que han sido la clave para explicar la primera fase de la actual crisis del fentanilo (Ghanem, 2018; DeWeerdt, 2019). El papel de las compañías productoras de armas y de la banca internacional -que lava dinero de los narcotraficantes y las autoridades corruptas en ambos lados de la frontera sur de Estados Unidos- tampoco se considera en la narrativa de los grandes medios de comunicación y el gobierno estadounidenses.
Lo que es más, la propaganda trumpista con respecto al tema de la crisis del fentanilo y la guerra contra los cárteles se fundamenta en un concepto básico erróneo. Lo que los especialistas en propaganda denominan cárteles de la droga no son, en estricto sentido de la palabra, cárteles, pues no hablamos de empresas bien constituidas (de estructura jerárquica) en un mercado oligopólico que se sientan a negociar para actuar como un monopolio. Al contario, estos grupos, que cada vez se encuentran más fragmentados y que se especializan no sólo en narcotráfico, sino en otras actividades criminales, se pelean "la plaza" y se encuentran en constante enfrentamiento. Por otro lado, no todas las organizaciones criminales violentas en México se dedican a traficar droga, por lo que es difícil identificarlas en un panorama criminal tan complejo (Correa-Cabrera, 2017).
En realidad, lo que muchos denominan cárteles son, hoy en día -y gracias a la militarización operada, impuesta o negociada por las agencias de seguridad estadounidenses-, sistemas o redes de células complejas adaptativas formadas por una serie de actores que muchas veces operan de manera independiente y que se concatenan eventualmente según los incentivos y circunstancias del momento. Dichos sistemas o redes están formados por
productores de drogas, distribuidores, intermediarios, mayoristas y narcomenudistas, vendedores de precursores y otros facilitadores del comercio de drogas de diferentes nacionalidades -incluyendo, por supuesto, ciudadanos estadounidenses- tales como personal de aduanas, políticos y agentes de seguridad corruptos, intermediarios financieros, grupos paramilitares encargados de ejecuciones, sicarios y halcones, entre otros (Correa-Cabrera, 2023: párr. 4).
Así, comenzando por los conceptos más básicos, la narrativa trumpista sobre la crisis del fentanilo y las propuestas para acabarla centradas en acción militar directa en México se ha construido alrededor de imprecisiones y falacias. Por ejemplo, se argumenta que la mayor parte del fentanilo se produce en laboratorios en México con precursores provenientes de China. Esto aún no se ha verificado con exactitud, dada la información incompleta relacionada con la producción de fentanilo en territorio estadounidense -que debiera ser significativa considerando grados de eficiencia y costos-. Por otro lado, la narrativa trumpista frecuentemente vincula el tráfico humano o la migración indocumentada con el tráfico de drogas, a pesar de que investigaciones serias demuestran que los migrantes juegan un papel marginal en los mercados de fentanilo (Dress, 2023).
Cabe destacar también que los programas de cooperación antinarcóticos implementados a la fecha y enfocados mayormente en atacar la oferta de drogas ilegales han tenido resultados nulos. Lo anterior considerando los niveles históricos en el consumo de drogas en Estados Unidos que ha ido en aumento desde la declaración de la guerra contra las drogas hasta la actual crisis del fentanilo. Como dice Zakaria, "Cuando el país más rico del mundo tiene insaciable demanda por drogas, alguien va a abastecerlas" (2023: párr. 8). Resulta incomprensible la insistencia en atacar mayormente la oferta de drogas cuando parecería que las acciones enfocadas en la demanda -reconociendo el grave problema de salud pública en Estados Unidos, por ejemplo- podrían tener un impacto positivo en la lucha antinarcóticos (Correa-Cabrera, 2022).
Aun así, se insiste en elevar las tensiones y reproducir estrategias fallidas y llevarlas al extremo de proponer acción militar directa en México. En este sentido, varios analistas destacan los graves problemas y posibles efectos de la propaganda trumpista. Zakaria (2023), por ejemplo, lo ve como "un acto de guerra" en contra de México. Sorprendentemente, Michael McCaul, representante republicano de Texas, coincide con esta afirmación diciendo que al final se estaría "esencialmente declarando guerra contra México y esto tendía amplias ramificaciones" (Dress, 2023: párr. 6).
Como expresó también Doris Meissner, del Instituto de Política Migratoria (Migration Policy Institute [MPI]), la propuesta de enviar tropas estadounidenses a territorio mexicano para efectuar operaciones antinarcóticos "es ilegal, y llevar a cabo operaciones militares en México sin la cooperación explícita del gobierno mexicano sería un acto de guerra contra un gobierno soberano" (Hackman, 2023: párr. 8). Y aclara que "el entrenamiento militar y las operaciones militares están enfocadas en asesinar en contextos similares al de una guerra. Esto no es lo que necesitamos aquí [...] es completamente retórico y está diseñado para escalar" (Hackman, 2023: párr. 9). En este mismo sentido, el presidente mexicano se refiere a la propuesta trumpista como "una ofensa al pueblo de México" (Kessel, 2023: párr. 14).
En efecto, Andrés Manuel López Obrador concuerda con estas observaciones al declarar que su país es un "estado libre, independiente y soberano que no permitiría la interferencia de gobiernos extranjeros" (Dress, 2023: párr. 8). Por su parte, John Negroponte, quien fungió como embajador de Estados Unidos en México, dice lo siguiente: "Yo creo que cualquier acción unilateral perpetrada unilateralmente por Estados Unidos contra México, especialmente por parte de fuerzas uniformadas, ya sea la policía o el ejército, sería completamente contraproducente para las relaciones" entre los dos países (Bernal, 2023: párr. 9). Y, finalmente, Negroponte alerta: "México es nuestro mayor socio comercial. Compartimos una frontera de 2200 millas y tenemos interrelaciones que son bastante extensas y abarcan todo un espectro de temas que incluyen la migración, el comercio, las relaciones persona-a-persona y las cuestiones ambientales. Creo que tal acción sería extremadamente desacertada" (Bernal, 2023: párr. 10).
Paradojas del trumpismo y su narrativa sobre la política de drogas
Los propagandistas de la política de drogas estadounidense en la era actual se han llegado a referir al fentanilo como "arma de destrucción masiva" y apelan a la guerra contra el terrorismo. Culpan, además, a los cárteles mexicanos, sin reconocer la responsabilidad de Estados Unidos en la recepción y distribución de enervantes, la producción de drogas sintéticas, así como en la crisis de adicciones que va extendiéndose por las principales ciudades de ese país. De acuerdo con los intereses del gobierno de Estados Unidos, podría resultar conveniente evadir parte de su responsabilidad y así poder ejercer más control geopolítico en el hemisferio a través de la imposición de su fallida política de drogas. Sin embargo, esto daña a su sociedad, mantiene la crisis de adicciones y ocasiona que su guerra contra las drogas -así como de sus estrategias y esquemas de cooperación antinarcóticos- presente acciones inefectivas y muy costosas para los contribuyentes.
Las acciones propuestas por Trump y sus seguidores para hacer frente a una crisis de adicciones, como mencionamos anteriormente, están basadas en argumentos falaces y desinformación, al tiempo que plantean riesgos fundamentales para las sociedades de ambos países y para la relación bilateral. Éstas son las paradojas del trumpismo en la era actual. Los efectos de una incursión militar estadounidense en México en busca de los cárteles serían catastróficos, pues además se propone la utilización de aviones no tripulados o drones para abatir a grupos que son difícilmente distinguibles, dada la complejidad del panorama criminal mexicano. Esta propuesta conlleva graves riesgos para comunidades mexicanas enteras, tales como la muerte para miles de víctimas colaterales, las violaciones masivas a derechos humanos o incluso crímenes de lesa humanidad.
Enviar misiles y tropas a México sin objetivos claros y violando la ley internacional sería por demás contraproducente. Según analistas, dispararía la inestabilidad en la región latinoamericana y en Estados Unidos, derivado de la reorganización de producción y flujos de sustancias psicoactivas a través de las fronteras por parte de los grupos de dedicados al narcotráfico (Schwadron, 2023). Por otra parte, las acciones propuestas causarían mayores desplazamientos forzados desde el sur del continente hacia Estados Unidos y Canadá. En caso de que Estados Unidos despliegue operaciones militares en México, es muy posible que muchas más personas se dirijan hacia los puertos de entrada que conectan con la Unión Americana en busca de asilo. En realidad, tendrían casos mucho más robustos, pues sus peticiones tendrán que ver con el hecho de que se encontraban en una "zona de guerra" que albergaría terroristas, como se quiere establecer en Estados Unidos (Ward, 2023).
Estas consecuencias no deseadas o imprevistas están siendo reconocidas por diversos comunicadores y activistas (Ward et al., 2023; Schwadron, 2023; Ward, 2023; Zakaria, 2023). Del mismo modo, son bastantes las personas que reconocen los grandes riesgos de la narrativa trumpista (por ejemplo, Finucane [2023]), así como las paradojas de la política de drogas que proponen influyentes miembros del partido republicano y otras personalidades afines al movimiento trumpista. El congresista demócrata por el estado de Texas, Joaquín Castro, por ejemplo, señala que la idea unilateral de acción militar estadounidense en México es una especie de sustituto ante la falta de propuestas coherentes para resolver el problema de las drogas. Sin embargo, alertó que el grado de aceptación por la propuesta trumpista se estaba ampliando (Bernal, 2023). También explica lo que pasa cuando "alguien popular en su partido empieza a hablar sobre un tema y los otros candidatos comienzan a emularlo". Después de un tiempo, las bases partidistas toman la idea, la colocan en el centro, la apoyan y la promueven (Bernal, 2023: párrs. 27-28). Entonces, Castro identifica el "viraje nativista del partido republicano del internacionalismo hacia la diplomacia irresponsable", pero enfatiza cómo sería un desastre en materia de política exterior para Estados Unidos, si se perpetrara cualquier acción militar en contra de México (Bernal, 2023: párr. 29).
Por su parte, y en este mismo tenor, Evan Ellis, quien fuera parte del staff de planeación de política del Departamento de Estado durante la segunda parte del gobierno de Trump, "cree que lanzando operaciones militares en México causaría más problemas que los que resolvería -incluyendo la alienación de los vecinos del sur y potencialmente empujándolos más cerca de China- especialmente si [las operaciones] se realizan sin la plena cooperación del gobierno [de México]" (Kessel, 2023: párr. 13). En este mismo sentido, Ellis afirma: "Esto no es Irak, cuando sólo volábamos drones y lanzábamos ataques con impunidad, y el gobierno [de ese país] no podía decir nada al respecto". En este caso, "habría una reacción política enorme en favor de los mexicanos que no sólo resonaría con [el presidente mexicano Andrés Manuel López Obrador], sino lo haría a través de todos los partidos, incluyendo aquellos leales a Estados Unidos (Kessel, 2023: párr. 14).
Paradójicamente, cualquier incursión militar en México extendería "los mismos problemas que los republicanos intentan resolver" y alejaría a las dos naciones. Ahora mismo, existe una enorme cooperación en materia de operaciones antinarcóticos y controles fronterizos para detener la migración indocumentada (López, 2023: párr. 11). Y otra paradoja más: los republicanos que siguen la retórica trumpista parecen ignorar que lo que ellos llaman cárteles en México "operan casi exclusivamente" con armas que son producidas en Estados Unidos (Guerrero, 2023: párr. 10).
En resumen, las consecuencias de la propuesta de "declarar una guerra contra los cárteles mexicanos" por parte de algunos políticos estadounidenses que forman parte del movimiento trumpista podrían ser fatales para México y contraproducentes para Estados Unidos. La retórica de la guerra contra los cárteles es ciertamente peligrosa (Finucane, 2023). Además, la iniciativa está basada en propaganda y desinformación, y quizá se encuentre en cierta forma guiada por la ambición expansionista de un imperio en decadencia que sobrevive en la guerra y que justifica su intervención actualmente con narrativas falaces alimentadas por un discurso propagandístico y de miedo, además de la cobertura exagerada de los medios hegemónicos y un espectáculo poco realista en las series de Netflix.









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