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Signos históricos

versión impresa ISSN 1665-4420

Sig. his vol.25 no.50 México jul./dic. 2023  Epub 20-Oct-2025

https://doi.org/10.24275/shis.v25n50.13 

Reseñas

Brian Connaughton, De crisis en crisis. De la patria grande a la República de Guatemala, 1824-1847. México: Universidad Autónoma Metropolitana-Iztapalapa/Instituto de Investigaciones Históricas-Universidad Nacional Autónoma de México/El Colegio de Michoacán/Ediciones del lirio, 2021, 638 p.

1Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social-Sureste, aapollack@ciesas.edu.mx

Connaughton, Brian. De crisis en crisis. De la patria grande a la República de Guatemala, 1824-1847. México: Universidad Autónoma Metropolitana-Iztapalapa/Instituto de Investigaciones Históricas-Universidad Nacional Autónoma de México/El Colegio de Michoacán/Ediciones del lirio, 2021. 638p.


Al abordar un periodo tan importante y conflictivo de la historia guatemalteca y centroamericana, delimitado por la formación de la Federación Centroamericana y el establecimiento de la República de Guatemala, De crisis en crisis. De la patria grande a la República de Guatemala. 1824-1847 nos invita a repensar algunos de los lugares comunes sobre la historia del siglo xix guatemalteco. Son tres las contribuciones principales que el texto aporta para los estudios centroamericanos y latinoamericanos: la más completa revisión historiográfica sobre la Federación Centroamericana realizada hasta el día de hoy; una discusión pormenorizada de los actores políticos principales activos durante el periodo de la Federación, de manera destacada los de El Salvador y Guatemala, y en especial de su actuar en los últimos años del mismo y; un análisis de las relaciones entre las autoridades centrales y regionales en el estado de Guatemala durante la década de 1840. Asimismo, lleva a reconsiderar las periodizaciones del siglo xix, al demostrar las continuidades entre la época federal y la década de 1840, lo que fortalece el planteamiento de un quiebre alrededor de 1850 que distinguió dos momentos, comúnmente considerados juntamente como uno solo periodo que corrió de 1839 a 1865, llamado, de manera que cada vez más pareciera ser errónea, conservador.

Reflejo de las décadas que el autor ha dedicado al estudio del siglo xix guatemalteco, este libro es muestra de los éxitos que el esmero y perseverancia pueden aportar a la investigación histórica. Más aun, el profundo conocimiento que Brian Connaughton posee sobre la historia mexicana durante el mismo periodo asegura que el libro se ubica en un contexto político y social más amplio.

La primera de las tres secciones del libro aborda el periodo de la Federación Centroamericana y se concentra principalmente en la política de las élites. Las siguientes dos, en cambio, se dedican a los años después del desmoronamiento de la Federación y en ellas se enfocan los conflictos y negociaciones entre actores locales, corregidores y los diferentes ámbitos institucionales ubicados en la Ciudad de Guatemala que intentaban ejercer algún poder en el territorio guatemalteco.

Una discusión historiográfica sumamente rica conforma el primer capítulo del libro, el que retoma las perspectivas de autores del siglo xix, así como las diferentes interpretaciones elaboradas por un abanico de historiadores en los siglos xx y xxi. El análisis permite entender los orígenes de los planteamientos actuales sobre la Federación Centroamericana, además de señalar aspectos mencionados en la historiografía que todavía necesitan más estudio, entre ellos, los esfuerzos de los gobiernos de los diferentes espacios centroamericanos por gobernar sus territorios. Las secciones ii y iii del libro abordan este tema en Guatemala durante la década posterior a la caída de la Federación, lo que da pauta para comparar los hallazgos de este libro con estudios similares sobre otros países y regiones latinoamericanas.

Como aclara el autor en el capítulo uno, desde muchos años atrás, la historiografía ha discutido ampliamente las varias razones por las que la Federación nunca mostró grandes posibilidades de éxito, pero lo que se ha agregado en los siguientes es una discusión de los posicionamientos y de las decisiones tomadas por los líderes políticos, una discusión que recuerda el trabajo de Charles Hale, La transformación del liberalismo en México a fines del siglo xix sobre la consolidación del liberalismo como discurso único durante el porfiriato en México.1 La descripción detallada de Connaughton pudo realizarse gracias a consultas realizadas en varios repositorios, algunos muy poco frecuentados por los y las historiadores/as que se dedican al estudio de este periodo, tales como la Massachusetts Historical Society, la Biblioteca Bancroft de la Universidad de California y la colección Despatches from the United States Ministers to Central America. Esta información se coteja con los archivos de la Foreign Office en Londres, periódicos de la época y escritos elaborados por contemporáneos.

De mucha importancia es la inclusión de las interpretaciones, con frecuencia olvidadas en la historiografía, ofrecidas por escritores de la época, a menudo actores políticos de mucha importancia, que señalan la importancia del periodo federal como momento en el que se perdió la capacidad institucional de gobernar los territorios, una situación manifiesta en las siguientes décadas que se mantuvo irresuelta en el periodo posterior a la revolución liberal de 1871, como demuestra la historiografía más reciente que cuestiona la visión de esa época como una de mayor consolidación social y estatal. Queda todavía la incógnita en torno a los orígenes del descontrol: ¿empezó durante los años de la Federación? ¿se aumentaba en las décadas anteriores a la independencia con los intentos por aumentar la presencia gubernativa? ¿o realmente nunca existió tanto control?; un asunto que nos lleva mucho más allá de las intenciones de este libro.

Los capítulos 3 y 4 son de particular interés por su análisis detallado del papel de los políticos guatemaltecos ante el colapso de la federación y la transición del gobierno del jefe de estado Mariano Gálvez hacia la época que fue dominado por la figura de Rafael Carrera. El tejido fino del texto demuestra las muchas vertientes dentro de los grupos políticos, redimensionando las distinciones entre los llamados liberales y conservadores en esta coyuntura política, tema que el autor ha desarrollado desde hace varios años. Con este acercamiento, el libro apunta a un análisis que se distancia de las visiones partidarias que a menudo colorean las interpretaciones de la historia centroamericana y guatemalteca en este periodo. Se señala, por ejemplo, la importancia de las críticas elaboradas por José Francisco Barrundia hacia las políticas de Gálvez, particularmente sus actuaciones siempre más autoritarias en relación al nombramiento de jueces, a la represión de los levantamientos en su contra y a la manipulación de las elecciones. Estas críticas permiten matizar las posiciones de los diferentes actores, figuras políticas de las ciudades de Guatemala y Antigua, y de las diferentes regiones, incluyéndose los grupos que se alzaron en armas con Carrera. Es decir que, más allá de una oposición a las reformas implementadas en la década de los años 30, se aprecia cómo se fueron construyendo las dinámicas que coadyuvaron un mayor uso de la violencia tanto por el gobierno de Gálvez como por los que se lucharon en su contra. Se apunta no solamente las problemáticas relacionadas con la resistencia a las reformas en sí, pero también las que se vinculan con la forma de implementar estas reformas y con la manera en la que se respondió a la resistencia que éstas habían provocado.

Una discusión muy finamente elaborada explica cómo, en términos prácticos y concretos, unas movilizaciones locales en el oriente guatemalteco pudieron convertirse en un movimiento que llevara a la caída del gobierno de Gálvez. Varios observadores subrayan a la incapacidad de Gálvez para negociar, pero, por otra parte, por lo menos un comentarista de la época indicó que los mismos militares encargados de sufocar la rebelión actuaron de manera bastante cuestionable: o demostrando una falta de interés en cumplir con su papel o aprovechando de la guerra para sus fines personales.

La intención del autor es de analizar las acciones de los diferentes individuos y grupos en coyunturas específicas y demostrar cómo sus actitudes, competencias, aciertos y errores modificaron el contexto particular en el que actuaban. Más allá de los procesos históricos de larga duración, Connaughton insiste en la necesidad de analizar los acontecimientos particulares que les dieron forma y especificidad. Guardando las diferencias que implican los diversos momentos históricos, la actual pandemia nos da pauta para entender lo delicado que era para el gobierno de Gálvez imponer reformas durante una epidemia de cólera y para pensar en las sutilezas políticas necesarias en el manejo de una situación tan compleja.

En toda la Sección I del libro, se aprecian mucho las novedades que agrega al debate la correspondencia de Henry Savage, cónsul interino de Estados Unidos en Centroamérica durante varios periodos entre 1830 y 1855, y la de Charles De Witt, representante estadounidense en Centroamérica en la década de los 1830, hasta ahora poco revisada en la historiografía. La información proporcionada por estos diplomáticos complementa lo indicado por los actores políticos de la época y por Frederick Chatfield, el muy estudiado cónsul británico en Centroamérica, cuyas apreciaciones y análisis han tenido un papel casi preponderante en los estudios históricos sobre el periodo. Además de esta correspondencia, el texto retoma varias tesis producidas en Estados Unidos, especialmente en la Universidad de Tulane, que no han recibido tanta atención en los debates sobre el periodo.

En las Secciones ii y iii del libro, el autor se propone conjugar la historia social y la política, a través de una descripción de las relaciones entre las autoridades del gobierno central en Guatemala y los corregidores que debían asegurar el control territorial en los departamentos. Un análisis de varios conflictos locales da pauta para entender los procesos de negociación entre actores locales, corregidores (que también fungían como jueces) y los diferentes ámbitos de poder ubicados en la Ciudad de Guatemala, como la Suprema Corte de Justicia, los fiscales, y el que emanaba de Carrera mismo y de sus hermanos, quienes a menudo ocupaban puestos importantes y hacían sentir sus influencias. Los resultados de la investigación sobre el gobierno territorial desmienten la idea que durante el periodo entre 1839 y 1865 “la instauración de corregidores […] representaba regresar al pasado colonial” y dan lugar, al contrario, para afirmar que el “quehacer más cotidiano de gobierno, así como la correspondencia e informes de los corregidores parecen indicar más bien una continuidad con las metas de gobiernos anteriores republicanos, dentro de una dinámica sumamente adversa” (409). En estos años, especialmente en el periodo entre 1840 y 1845, una parte sustanciosa de las decisiones fueron negociadas, más que impuestas y las intervenciones de Carrera y sus hermanos en muchas ocasiones resultaban problemáticas para las instituciones centrales y departamentales.

Más atención a estas dinámicas locales durante el periodo de la Federación habría permitido una mayor comparación y entendimiento de lo que significaba, a nivel territorial, la caída de Gálvez y la llegada de Carrera al poder, un reto difícilmente superado por la escasez de documentación accesible sobre el periodo federal. De igual manera, la discusión del periodo entre 1839 y 1847 podía incluir más información sobre la política de elites en estos años, para ofrecer una mayor continuidad de lo que se presenta sobre la época federal.

Lo anterior no reduce la importancia de este excelente libro, que ofrece elementos que permiten seguir cuestionando algunas versiones simplificadas de la historiografía del siglo XIX guatemalteca y centroamericana que tienden a subrayar las rupturas entre el periodo federal y lo que vino después y, asimismo, a proponer la existencia de divisiones tajantes entre “liberales” y “conservadores”. Al poner en tela de juicio estas interpretaciones, y desdibujar estas diferenciaciones, este texto permite pensar el siglo XIX guatemalteco en otros términos.

1 Charles Hale, La transformación del liberalismo en México a fines del siglo xix, (México: Vuelta, 1991).

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