La búsqueda bibliográfica es una herramienta esencial para encontrar respuestas a interrogantes médicos, estimular el desarrollo de proyectos de investigación y enfocar adecuadamente su diseño.
Las fuentes primarias de información las constituyen los artículos científicos, los libros, las revistas científicas, los periódicos, los diarios, los documentos oficiales de instituciones públicas, los informes técnicos y de investigación de instituciones públicas o privadas, las patentes y las normas técnicas, entre otras. Anualmente se publican aproximadamente 2 millones de manuscritos en alrededor de 25,000 revistas científicas a nivel mundial. En este escenario, la organización de bases de datos bibliográficas de dichas fuentes primarias de información es una necesidad imprescindible para el avance del conocimiento.
La indexación es un proceso que consiste en la representación del contenido de un documento o de una parte de este, mediante la selección de términos apropiados, expresados en un lenguaje de búsqueda informativa o natural, para facilitar su recuperación.
En Internet es posible acceder gratuitamente a bases de datos creadas y mantenidas, en su mayoría, por centros de investigación, universidades y organizaciones de carácter público.
En Latinoamérica se cuenta con varias de estas bases de datos bibliográficos, entre ellas LILACS (Literatura Latinoamericana y del Caribe en Ciencias de la Salud), es el más importante y abarcativo índice de la literatura científica y técnica en Salud de América Latina y del Caribe. Permite filtrar los resultados para buscar solo los artículos completos. Fundada hace más de 39 años, incorpora 30 países, con aproximadamente 900 revistas, más de 1,000,000 registros y cerca de 700 millones de textos completos1.
BIREME, fundado en 1967, es el Centro Latinoamericano y del Caribe de Información en Ciencias de la Salud, inicialmente denominado Biblioteca Regional de Medicina, de donde originó el acrónimo. Es un organismo internacional, parte de la OPS (Organización Panamericana de la Salud) y la OMS (Organización Mundial de la Salud), el Ministerio de la Salud y el Ministerio de Educación de Brasil, la Secretaría Estadual de Salud de San Pablo y la Escuela Paulista de Medicina de la Universidad Federal de San Pablo, Brasil. Su misión es la democratización del acceso a la información, conocimiento y evidencias científicas en Latinoamérica.
ScieLO (Scientific Electronic Library Online) es una hemeroteca virtual conformada por una red de colecciones de revistas científicas en texto completo y de acceso abierto y gratuito, que incluye 15 países: Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Cuba, España, México, Paraguay, Perú, Portugal, Sudáfrica, Uruguay y Venezuela. El proyecto SciELO surgió en 1997, a partir de una iniciativa conjunta entre FAPESP (Fundación de Apoyo a la Investigación del Estado de São Paulo) y BIREME, por medio de la cual se desarrolló una metodología común para la preparación, almacenamiento, diseminación y evaluación de la literatura científica en formato electrónico2.
Así mismo, se cuenta con Scopus, que fue creada en 2004 por Elsevier BV. Cubre aproximadamente 18,000 títulos de más de 5,000 editores internacionales, incluyendo la cobertura de 16,500 revistas revisadas por pares de las áreas de ciencias, tecnología, medicina y ciencias sociales, incluyendo artes y humanidades. Es accesible en la web para los subscriptores. Scopus incorpora búsquedas de páginas web científicas mediante Scirus, también de Elsevier, y bases de datos de patentes. La retrospectividad del procesamiento de los artículos y sus referencias (necesarias para los análisis de citación) se remonta al año 1996, aunque existe una gran cantidad de artículos fuentes (es decir, sin sus referencias) de fechas anteriores.
El programa Hinari (Health InterNetwork Access to Research Initiative), establecido por la OMS, junto con las principales editoriales, permite a los países de bajos y medianos ingresos acceder a una de las mayores colecciones del mundo de literatura biomédica y salud. Hasta 20,000 revistas, 64,000 libros electrónicos y 110 fuentes de información se encuentran ahora disponibles a las instituciones de salud, en más de 125 países, zonas y territorios, beneficiando a muchos miles de trabajadores e investigadores en salud, contribuyendo así a una mejor salud mundial. Las listas de países incluidos se basan en cinco factores: Ingreso Nacional Bruto (INB) (cifras del Banco Mundial), INB per cápita (cifras del Banco Mundial), la lista de países menos adelantados de Naciones Unidas (PMA), Índice de Desarrollo Humano (IDH) del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo y Esperanza de Vida Saludable de la OMS. Procesa el 95% de las fuentes que ingresan al Web of Science, el 100% de lo indizado por Medline, y prácticamente el total de las revistas publicadas por Biomed Central3.
La mayor parte de las revistas latinoamericanas son consideradas en estas bases de datos bibliográficos, favoreciendo la exposición regional de los productos de investigación. Sin embargo, el gran desafío es la indexación en Medline, fundamentalmente por su impacto global.
Medline es una base de datos de referencias bibliográficas, y corresponde a la versión electrónica de varios índices médicos impresos tales como el Index Medicus, el Index to Dental Literature y el International Nursing Index. Contiene referencias bibliográficas de artículos publicados en unas 4,800 revistas médicas desde 1966 a la fecha. Actualmente reúne más de 16,000,000 de citas y está en marcha un proceso para la carga paulatina de citas anteriores a 1966. El 86% tiene como idioma de origen el inglés, lo que constituye un desafío para la indexación y factor de impacto de revistas originadas en países hispanoparlantes. El 76% de las citas posee resúmenes escritos por los autores. Aproximadamente, entre 1,500 y 3,500 referencias son ingresadas diariamente entre los martes y sábados de cada semana (600,000 al año aproximadamente). Contempla temas sobre investigación, observaciones clínicas, análisis y discusión de salud pública, revisiones críticas, recopilaciones estadísticas, evaluación de prácticas o procedimientos en salud, y reporte de casos, entre otros tipos de manuscritos.
Medline es un producto de la National Library of Medicine de EE.UU. Esta institución se fundó en 1836 como Library of the Surgeon General’s Office. Su periodo de crecimiento importante comenzó en 1865, bajo la dirección de John Shaw Billings. Debido a su gran crecimiento, en 1876 se decidió cambiarle el nombre a National Medical Library, nombre que a mediados del siglo xx fue adjudicado como National Library of Medicine. Las contribuciones más importantes de Billings fueron la creación de un catálogo indizado de la biblioteca y el Index Medicus, ambos iniciados en 1879. El Index Medicus persiste aún hoy, y es una de las principales fuentes de indexación de la literatura médica previa a 19604.
Uno de los cambios más importante ocurrió en la década de 1960, cuando el Index Medicus fue modificado para que fuera publicado simultáneamente en formato impreso y en una base de datos computarizada. De esta manera, se creó un sistema de recuperación y análisis de los datos del Index Medicus denominado MEDical Literature Analysis and Retrieval System (MEDLARS), convertidos a grandes cintas magnéticas, las cuales eran manipuladas por una computadora. Las búsquedas eran muy lentas al comienzo, tomando cerca de dos horas y media para leer una cinta magnética con un millón de citas. A partir de 1971 se inauguró el sistema de consulta del MEDLARS en línea, denominado Medline, que tiene por significado MEDlars online. A partir de 1997, Medline está disponible en forma gratuita en la web mediante una interfaz de búsqueda llamada PubMed.
La Biblioteca Nacional de Medicina de los EE.UU. evalúa la orientación y la calidad científica y editorial de las revistas para ser incluidas en sus bases bibliográficas, de ahí la relevancia del trabajo silencioso y minucioso de los editores y revisores. Si bien se solicitan otros requisitos, sin lugar a duda este es el más relevante, y es el que luego de la indexación marcará el factor de impacto de una revista, ya que como se comentará más adelantes, por lo general los autores de manuscritos citan revistas y publicaciones del más alto impacto. Las revistas pueden tener tanto un formato impreso como electrónico, y deben encontrarse adecuadamente registradas, con un número de ISSN (International Standard Serial Number), los editores deben documentar una experiencia no inferior a dos años, se deben haber publicado en el último año al menos 40 trabajos científicos entre artículos de investigación original, revisiones, reportes de casos clínicos, etc., habiendo sido todos ellos sometidos a un estricto y riguroso proceso de revisión por pares, y tanto el título como los resúmenes deben encontrarse en idioma inglés5.
La calidad, relevancia científica e innovación de los artículos publicados en una revista marca definitivamente su factor de impacto, una medida de la importancia de esta, ya que indica el volumen de citas que recibe en el universo de las fuentes primarias de información. De alguna manera, es una herramienta que compara el nivel académico de las revistas y establece la relevancia relativa entre todas las que pertenecen al mismo campo científico. Sostener e incrementar el factor de impacto de una revista exige un esfuerzo y dedicación constante de los editores, ya que se determina anualmente, es decir, que puede variar año a año. El factor de impacto de una revista es el resultado de dividir el número de citas que han recibido sus artículos en los dos años anteriores entre el número de artículos publicados en dicha revista en esos dos años6.
Por lo general, los autores, que también tienen sus propios factores de impacto, como son los índices h10 o h20, tratan de publicar en revistas con alto factor de impacto o que este se encuentre en crecimiento. Ello se debe a que los investigadores, tanto básicos como clínicos, también son evaluados por su desempeño, y las posibilidades de recibir becas y subsidios, los tan nombrados grants, dependen del factor de impacto personal y de las revistas en las que publican.
En definitiva, se trata de una carrera constante, y una presión sostenida para el cuerpo editorial, que intenta construir y ofrecer un producto científico de alta calidad, prestigiando a la sociedad científica que representa.










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