Introducción
La etnobotánica mexicana es una disciplina que estudia las relaciones históricas, ecológicas, culturales y sociales entre los pueblos de México (indígenas, rurales y urbanos) y las plantas. Explora los usos tradicionales de la flora (medicinales, alimenticios, religiosos, materiales, ornamentales), los saberes indígenas y populares, la transmisión intergeneracional de ese conocimiento, los procesos de transformación, pérdida o recuperación de esas prácticas en el marco de cambios ambientales, económicos y culturales. También considera la conservación biocultural, la gestión del territorio y las implicaciones políticas de reconocimiento de los saberes locales ( Xolocotzi, 2012).
De tal modo que la etnobotánica da las bases teóricas para entender las relaciones entre cultura, y conocimientos ecológicos y biológicos de las relaciones entre planta-humano y en el espacio sociogeográfico (Bye T. P., 1993). Se vincula con áreas diversas como la medicina, nutrición, agronomía, farmacología, antropología (Martin, 2001). En las últimas décadas, la etnobotánica ha ayudado en la búsqueda de respuesta para el uso y conservación de la biodiversidad porque puede establecer estrategias que amortigüen tanto la pérdida del conocimiento tradicional de pueblos originarios como el deterioro de hábitats naturales (Prance, 1991).
Los productos del bosque se pueden clasificar en dos tipos: Productos Forestales Maderables (PFM), entre los que se incluye toda la materia prima leñosa (madera, virutas, carbón y leña); y Productos Forestales No Maderables (PFNM), que son recursos biológicos que no provienen de la madera y pueden aprovecharse con diversos fines, como alimenticios, medicinales, ornamentales, cosméticos o culturales (Matta & Schweitzer Meins, 2012). La relación entre los productos forestales no maderables (PFNM) y la etnobotánica es estrecha, ambos conceptos se sustentan en el aprovechamiento sostenible de los recursos vegetales y en el conocimiento tradicional asociado a ellos. Los PFNM incluyen una amplia variedad de bienes como frutos, resinas, fibras, plantas medicinales, colorantes, hongos y materiales ornamentales, cuya extracción no implica la tala de árboles, lo que los convierte en elementos clave para la conservación de los ecosistemas y el desarrollo rural (Food and Agriculture Organization of the United Nations (FAO), 2020).
De acuerdo a Alburquerque y colaboradores (2019) los PFNM constituyen una expresión tangible del conocimiento etnobotánico, ya que su aprovechamiento y comercialización reflejan prácticas culturales, ecológicas y económicas transmitidas entre generaciones. El comercio de los productos no maderables del bosque, pueden fortalecer la relación entre la etnobotánica y las comunidades locales al revalorizar el conocimiento tradicional sobre las especies útiles y fomentar su manejo sostenible. Por ejemplo, la recolección y venta de plantas medicinales, fibras o frutos silvestres suele basarse en criterios empíricos de cosecha, temporalidad y regeneración aprendidos por observación y experiencia, los cuales reflejan una comprensión profunda del entorno natural (Toledo & Barrera-Bassols, 2009)
Sin embargo, la comercialización sin una base comunitaria o sin reconocimiento de los saberes locales puede generar sobreexplotación y pérdida de especies. Por ello, el fortalecimiento de la relación entre los PFNM y la etnobotánica requiere políticas públicas que reconozcan los derechos de las comunidades sobre sus conocimientos tradicionales y fomenten cadenas de valor éticas y sostenibles (Belcher & Schreckenberg, 2007). Un caso concreto es la alerta roja que se visualizó en el estado de Morelos en septiembre 2025, por la extracción con fines de comercialización de la especie Tagetes lucida (pericón) para la celebración de San Miguel Arcángel. Esta celebración incluye la elaboración y venta de cruces de flor de pericón; ante la demanda del recurso, municipios como Ayala y Tepoztlán difundieron a través de redes sociales la recomendación de no colectar dicha especie con fines de comercialización para evitar su sobreexplotación.
En México existe un amplio uso y conocimiento tradicional acerca de las especies vegetales. Esto se debe a dos factores fundamentales. En primer lugar, a la alta riqueza de plantas que se encuentran dentro del territorio nacional, ya que el país ocupa el quinto lugar a nivel mundial en diversidad vegetal (Villaseñor, 2003). En segundo término, la diversidad lingüística, México posee una gran diversidad lingüística, con 68 lenguas indígenas originarias, además del español. De acuerdo a Maffi (2005) los patrones de distribución de la diversidad lingüística en México muestran una estrecha correspondencia con los de la biodiversidad, lo que evidencia una interdependencia entre las formas de vida humana y los ecosistemas.
Se estima que en México se utilizan más de 5,000 especies de plantas con diferentes fines, por lo que la gran mayoría de los PFNM no están sujetos a regulación oficial. Al no contar con un marco de regulación adecuado en donde se incluyan todas las especies aprovechadas, sumado al desconocimiento que hay sobre la diversidad biológica y cultural, los usos comunes y las especies más comercializadas en algunas regiones, puede agravar la problemática de conservación de los bosques y sus recursos (Tapia-Tapia & Reyes-Chilpa, 2008).
En el estado de Morelos (centro de México), el bosque tropical caducifolio (BTC) (Rzedowski & Huerta, 1978), es el ecosistema con mayor distribución, constituyendo una fuente amplia de recursos maderables y no maderables. También es considerado uno de los ecosistemas con mayor diversidad de especies, se calcula que alberga cerca de 6,000 especies de plantas vasculares, es decir un quinto de la flora del país (Ceballos & García, 1995); además, el 40% de las especies de plantas que contiene son endémicas de México (Trejo & Dirzo, 2002). A pesar de ser el bosque más extenso en Morelos, se encuentra sometido a presiones como el cambio de uso de suelo, se ha calculado en algunas zonas que la tasa de deforestación anual es de 0.13% y está crónicamente fragmentados (Sotelo-Caro, Chichia-González, Sorani, & Flores-Palacios , 2015). En la zona centro de Morelos, los fragmentos de BTC están sujetos a la presencia del ganado y extracción de NTFP lo que hace que bosques con disturbio sigan así, y algunos fragmentos de bosque maduro se estén convirtiendo en bosques perturbados (Sotelo-Caro, Valencia-Diaz, Infante-Mata, Castillo-Campos, & Flores-Palacios, 2023).
En el estado de Morelos se han registrado 3,686 especies de plantas vasculares (Bonilla Barbosa & Villaseñor Ríos , 2003). De acuerdo con una revisión que abarca el periodo de 1979 a 2001, se reporta la existencia de 608 especies útiles, pertenecientes a 128 familias y 400 géneros, las cuales presentan algún tipo de manejo tradicional (Monroy-Ortiz & Monroy, 2004). En conjunto, estas especies útiles representan aproximadamente el 16.5% de la flora del estado. El BTC es un ecosistema muy heterogéneo (Trejo & Dirzo, 2002), lo que hace imposible generalizar con respecto al uso de sus recursos, así que a pesar de los estudios previos son necesarios más. Especialmente, estudios que cubran comunidades humanas diferentes y zonas de BTC no estudiadas, y que ayuden a entender las presiones por disturbio antropogénico crónico a que están sujetos los NTFP del BTC. Por ejemplo, documentar como diferentes poblaciones humanas valoran las plantas de manera distinta por su cultura (i.e., reflejada en su lengua), historia y entorno ecológico y si esto influye en la forma en que perciben, usan (e.g., comercializan) y otorgan significado al entorno natural. Según Maffi (2005), la diversidad biocultural se basa en la interrelación entre la diversidad biológica, lingüística y cultural, de modo que las comunidades con distintas lenguas y tradiciones desarrollan percepciones y valoraciones diferenciadas sobre las plantas. Cuando se comparan los usos de la flora en diferentes culturas y en contextos específicos, se plantea un patrón global de conocimiento humano, esto puede estar vinculado a la transferencia cultural de conocimientos a través del tiempo y del espacio (Moerman, Pemberton, Kiefer,, & Berlin, 1999)
La comercialización de plantas extraídas de los ecosistemas mexicanos tiene raíces profundas en la historia socioecológica del país, estrechamente vinculada al conocimiento tradicional y al bienestar humano (Bye R. A., 1983). En las últimas décadas, los estudios etnobotánicos y etnoecológicos han documentado de manera sistemática la riqueza de especies utilizadas con fines medicinales y su importancia en economías locales. De acuerdo a Lucia y colaboradores (2021), en regiones como Oaxaca, se han registrado centenares de especies silvestres que aún se recolectan de bosques templados y zonas montañosas, manteniendo su valor cultural y comercial. El aprovechamiento de productos forestales no maderables (NTFPs) ha impulsado transformaciones en las prácticas de uso y manejo tradicional. Investigaciones recientes realizadas en comunidades nahuas por Miranda-Gamboa, M. A. (2024) muestran que la recolección, tolerancia, protección y propagación de especies dependen tanto de su disponibilidad ecológica como de su relevancia cultural. Sin embargo, la intensificación del aprovechamiento también ha generado impactos negativos. En el caso de los agaves silvestres empleados en la producción de mezcal, se han observado declives poblacionales significativos, lo que ha motivado estrategias de manejo sustentable y reproducción ex situ (Delgado-Lemus, Casas, & Téllez, 2014).
Alducin-Martínes (2023), advierten que el riesgo de pérdida de diversidad en el género Agave varía entre especies, dependiendo de la presión extractiva y del avance de los monocultivos. En conjunto, estos antecedentes muestran que la creciente demanda comercial puede impulsar tanto acciones de conservación (como el establecimiento de bancos de semillas y programas comunitarios) como procesos de degradación ambiental, si no se implementan medidas de manejo adecuadas. A pesar del aumento de plantas cultivadas o provenientes de ambientes antropizados, muchas especies de bosques y áreas silvestres continúan siendo extraídas y comercializadas, sobre todo para usos medicinales y rituales (Lucía, Barrera-Ramos, Bernal-Ramírez, Bravo-Avilez, & Rendón-Aguilar, 2021). La presente investigación, tiene el objetivo de identificar las especies provenientes del bosque tropical caducifolio de tres localidades del estado de Morelos (Xoxocotla, Puente de Ixtla y Jojutla) que son extraídas con fines de comercialización, analizando sus principales usos y patrones culturales de aprovechamiento, así como la similitud florística ponderada por su valor cultural y las diferencias en la composición de especies entre las poblaciones estudiadas.
En este trabajo las poblaciones humanas que se estudiaron difieren en su proporción de hablantes de náhuatl, además de que Xoxocotla, es una población rural, Puente de Ixtla, es una comunidad semirrural, mientras que Jojutla es una comunidad urbana (la tercer más grande del estado de Morelos). La hipótesis que se propone es que la diversidad de plantas utilizadas seguirá un gradiente descendiente desde la población con mayor proporción de población indígena hasta aquella con mayor proporción de población mestiza, además de que la composición de plantas cambiará y el valor de importancia cultural que estas tienen entre las diferentes poblaciones.
Materiales y métodos
Descripción del área de estudio
El estudio se realizó en tres municipios del sur de Morelos: Jojutla de Juárez (57,682 habitantes; 0.43% de hablantes de náhuatl), Puente de Ixtla (40,018 habitantes; 0.42%) y Xoxocotla (27,805 habitantes; 8.35%) (Reyes Zepeda, 2022). Mientras que Jojutla y Puente de Ixtla presentan población mayoritariamente mestiza, Xoxocotla se distingue por su proporción significativamente mayor de población indígena.
Xoxocotla fue decretado como municipio indígena el primero de enero del 2019. Es considerado rural porque predominan actividades primarias como la agricultura, ganadería, y los servicios públicos son limitados (agua potable, drenaje, energía eléctrica, transporte, educación, salud, etc.). Además de tener una fuerte presencia de prácticas tradicionales y conocimiento local. Puente de Ixtla es un municipio periurbano que combinan rasgos rurales y urbanos, donde la población trabaja aspectos ganaderos y agrícolas, así como en actividades comerciales o de servicios. Jojutla tiene una mayor densidad poblacional (más de 2,500 habitantes, según el INEGI), con infraestructura y servicios públicos más desarrollados, y donde predominan las actividades terciarias (comercio, servicios, transporte, educación, administración, etc.). El tipo de vegetación predominante de los tres municipios es el BTC, la temperatura anual de la zona de estudio es de 280 C y su periodo de lluvia es de junio a septiembre.

Figura 1 Zona de estudio, incluye tres municipios del sur del estado de Morelos (Centro de México), donde la vegetación primaria dominante es bosque tropical caducifolio. Dos de los municipios tienen una población mayormente mestiza, y uno indígena (Xoxocotla). Xoxocotla es un municipio rural, Puente de Ixtla semirrural y Jojutla urbano.
Trabajo de campo
El trabajo de campo se llevó a cabo entre diciembre de 2022 y diciembre de 2023. Durante este periodo se realizaron visitas mensuales al mercado y/o al tianguis más grande de cada municipio, ubicado generalmente en la cabecera municipal, así como al tianguis más grande de cada localidad. Las visitas tenían la finalidad de observar las especies extraídas del BTC y comercializadas; realizar entrevistas abiertas a los comerciantes y a los compradores.
En México, el tianguis es un mercado tradicional de origen prehispánico, que se establece en días específicos y ofrece una amplia variedad de productos, desde alimentos hasta artesanías, fomentando la interacción social y económica dentro de la comunidad (Toledo & Barrera-Bassols, 2009). Por su parte, el mercado se entiende como un espacio organizado, permanente o semifijo, donde se lleva a cabo la compra y venta de bienes y servicios, regulado por normas comerciales y sanitarias, y con un funcionamiento más formal en comparación con los tianguis (Toledo & Barrera-Bassols, 2009). Ambos espacios cumplen funciones económicas, culturales y sociales, siendo esenciales para la dinámica local.
En el caso de los tianguis, los de Puente de Ixtla y Jojutla no se ubican en la cabecera municipal, sino en comunidades aledañas, específicamente en San José Vista Hermosa y Tehuixtla, respectivamente, ambos se realizan el día lunes. Por su parte, el tianguis de Xoxocotla, sí se realiza en la cabecera municipal el domingo. Estas visitas permitieron observar las plantas comercializadas, muchas de ellas procedentes del BTC, durante todo el año.
En cuanto a los mercados, Jojutla y Puente de Ixtla cuentan con un mercado municipal formal, mientras que Xoxocotla, al ser un municipio indígena de reciente creación (2019), no dispone de uno. Dentro de los mercados y tianguis de estas comunidades se identificaron tres tipos de puestos:
Puestos fijos (permanentes): cuentan con un espacio designado por el administrador del mercado.
Puestos semifijos (temporales): no son constantes en los días de mercado y aún no tienen un permiso formal de establecimiento.
Puestos ambulantes: ejercen el comercio sin un lugar asignado, desplazándose por todo el mercado para ofrecer sus productos.
Estos diferentes tipos de puestos reflejan la diversidad de organización y regulación dentro de los espacios comerciales, así como la dinámica económica y cultural de cada comunidad.
Entrevista abierta
En el trabajo de campo se realizaron entrevistas abiertas (Corbetta, 2003) a los comerciantes de plantas y a compradores, en primer lugar, se buscó a los comerciantes de puestos fijos (hierberías y fruterías). Después a los comerciantes ambulantes o de puestos semifijos, quienes suelen ofrecer productos vegetales de temporada y por último a compradores. Se realizaron 36 entrevistas, doce por municipio (una por mes en cada municipio). En cada entrevista se registraron los siguientes datos: sexo del vendedor, tiempo de comercialización o meses de consumo de la planta, nombre común de la especie, fecha de recolección y método de obtención, cantidad vendida y meses de mayor venta, parte utilizada y uso asignado. Cuando fue posible, también se documentó la localidad de procedencia de cada especie, así como la percepción del informante sobre la distribución de las plantas en el campo (si son más abundantes, iguales o menores que antes) y la proximidad para su obtención. Con esta información se calculó el Índice de Valor Cultural de cada especie (Tabla 1). Cuando fue necesario se compraron las plantas para corroborar la identidad de la especie y/o facilitar el dialogo entre entrevistado y entrevistador.
Tabla 1 Indicadores y formula para determinar el índice de valor cultural (IVC)Table 1. Indicators and formula for determining the cultural value index (CVI)
| Indicador | Valores |
|---|---|
| Número de mercados o tianguis donde es comercializada la especie (M): | Tantos como sean muestreados |
| Frecuencias de uso en el año (FU): | 1= una vez al año, 2= más de dos veces al año, 3= una vez al mes, 4=una vez por semana, 5= más de una vez por semana |
| Numero de usos reportados (UN): | Tantos como sean reportados |
| Disponibilidad durante el año (D): | 1= temporada, 2= todo el año |
| Estructura vegetal usada (EVU): | 1= Vegetativa, 2= Reproductiva, 3= completa |
| Número de estructuras utilizadas (NE): | Tantas como sean reportadas |
| Forma de reunión (FR): | 1=ocasional (no es el objetivo de la colecta), 2= exclusiva (es el objetivo de la colecta) |
| Comercialización (C): | 1=no existe, 2= si existe |
| IVC= M*FU*NU* D*EVU*NE*FR*C/1000 | |
Trabajo de gabinete
Para la determinación taxonómica de las especies obtenidas mediante el método de compra se consultó el Herbario HUMO de la Universidad Autónoma de Morelos y se consultaron a diversos especialistas en botánica con amplia experiencia en la zona. También se consultaron las bases de datos en línea del Herbario Nacional del Instituto Nacional de Biología de la UNAM (MEXU), del Jardín Botánico de Missouri, y la Biblioteca de Medicina Tradicional Mexicana, para descartar todas las especies que no pertenecen al BTC.
Una vez identificadas las especies se realizó la búsqueda de los estatus en que puedan encontrarse en la Norma Oficial Mexicana NOM-059-SEMARNAT-2010.
Se realizó un análisis de la información obtenida en las entrevistas, utilizando una base de datos de Microsoft Excel®, donde se asentó la información para obtener el índice de valor cultural por municipio, aplicando la fórmula propuesta por López-Gutierrez, Pérez-Escandon, & Villavicencio-Nieto, 2014 (Tabla 1). El índice de valor cultural (IVC) resulta esencial porque permite cuantificar de manera integrada la relevancia que las comunidades locales otorgan a las plantas que utilizan. Este índice combina la frecuencia de mención, la diversidad de usos y el consenso cultural, ofreciendo una visión más completa de la relación entre la sociedad y su entorno vegetal. (Caballero, 2018). En la Tabla 1 se observan los indicadores formulados.
Análisis de datos
Para probar si la composición de plantas comercializadas cambia entre los poblados, se realizaron dos análisis de escalamiento multidimensional (NMDS) (Gauch, 1982; Johnson, 2002). En el primero, se usó una matriz de similitudes pareadas entre los poblados con el índice de Jaccard y en el segundo con el índice de similitud de Morisita-Horn (Sotelo-Caro, Valencia-Diaz, Infante-Mata, Castillo-Campos, & Flores-Palacios, 2023). Con el índice de Jaccard, se miden las similitudes basadas en las presencias/ausencias de las especies y podemos medir si la oferta de plantas comercializadas difiere únicamente por la identidad de las plantas que se comercian, quitando el peso de las preferencias culturales. Éste índice toma valores de 1 si entre dos mercados se ofertan exactamente las mismas especies. En cambio, el índice de Morisita-Horn es cuantitativo y toma valores de 1 cuando se ofertan las mismas especies y su valor cultural es el mismo, o cercano a 1 cuando las especies de mayor valor cultural son las mimas entre dos poblados, aun cuando difieran en la presencia de algunas. De esta forma, el índice de Morisita-Horn basado en el índice de valor cultural es una métrica de la similitud de la oferta de plantas comercializadas ponderada por su valor cultural. Una vez realizados los análisis de NMDS, se revisaron las coordenadas de los poblados y de las especies en las dimensiones de cada ordenamiento y se graficó. Utilizando las coordenadas de las especies, éstas se agruparon, ya que tenían las mismas coordenadas (ver Tabla 4 en material complementario). Al revisar las gráficas se observó qué grupos de especies se asociaban por su cercanía con los poblados, como se hace usualmente en estos análisis (Gauch, 1982; Johnson & Wichern, 2002). Todos los análisis fueron realizados en r 4.2.1 (Oksanen, J.; Blanchet, F. G.; Friendly, M.; Kindt, R.; Legendre, P.; McGlinn, D.; Minchin, P. R.; O'Hara, R. B.; Simpson, G. L.; Solymos, P.; Stevens, M. H. H.; Szoecs, E.; Wagner, H., 2022),con las bibliotecas ggplot2 (Wickham, 2016) ggVennDiagram (Gao, C. »,» ®,® §,§ ­, ¹,¹ ²,² ³,³ ß,ß Þ,Þ þ,þ ×,× Ú,Ú ú,ú Û,Û û,û Ù,Ù ù,ù ¨,¨ Ü,Ü ü,ü Ý,Ý ý,ý ¥,¥ ÿ,ÿ ¶,¶ Brahea dulciscopal »,» ®,® §,§ ­, ¹,¹ ²,² ³,³ ß,ß Þ,Þ þ,þ ×,× Ú,Ú ú,ú Û,Û û,û Ù,Ù ù,ù ¨,¨ Ü,Ü ü,ü Ý,Ý ý,ý ¥,¥ ÿ,ÿ ¶,¶ ,, y otros, 2024).
Resultados
Se registraron un total de 56 especies de plantas comercializadas (Tabla 2), todas provenientes del BTC, distribuidas en 31 familias y 49 géneros. Las familias más representativas fueron Fabaceae, con 11 especies, y Asteraceae, con 10 especies, mientras que las restantes familias aportaron menos de cinco especies cada una. En cuanto a la distribución por municipios, Puente de Ixtla presentó la mayor diversidad de especies comercializadas (45), seguido de Xoxocotla (38) y Jojutla (31).
Tabla 2 Lista de especies, nombre común e índice de valor cultural de las especies encontradas en los mercados de Jojutla (1% de hablantes de lengua indígena), Puente de Ixtla (Puente, 0.58%), y Xoxocotla (8.35%), Morelos, México. La clave es el nombre corto que se usa para cada especie en la Figura 3. Las especies están ordenadas alfabéticamente por familia, género y especie. Los usos están representados por letras (M=Medicinal, O=Ornamental, C=Comestible, A=Artesanal, CE=CeremonialTable 2. List of species, common names, and cultural value index of the species found in the markets of Jojutla (1% of Indigenous language speakers), Puente de Ixtla (Puente, 0.58%), and Xoxocotla (8.35%), Morelos, Mexico. The key refers to the short name used for each species in Figure 3. Species are arranged alphabetically by family, genus, and species. Uses are represented by letters (M = Medicinal, O = Ornamental, C = Edible, A = Handicraft, CE = Ceremonial)
| Valor cultural | |||||||
|---|---|---|---|---|---|---|---|
| Especie | Nombre común | Usos | Jojutla | Puente de Ixtla | Xoxocotla | Clave | |
| (31 especies) | (45 especies) | (38 especies) | |||||
| ACANTHACEAE | |||||||
| Ruellia nudiflora (Engel. & Gray) Urban | Té negro | M, O | 0.32 | g_7 | |||
| AMARANTHACEAE | |||||||
| Alternanthera repens (L.) J.F. Gmel. | Tianguis | M | 0.36 | g_3 | |||
| AMARILLIDACEAE | |||||||
| Zephhyranthes fosteri Traub | Flor de mayo | M, O | 0.12 | g_1 | |||
| ANACARDIACEAE | |||||||
| Amphipterygium adstringens (Schltdl.) Standl | Cuachalalate | M | 0.16 | 0.16 | 0.16 | g_4 | |
| Spondias purpurea L. | Ciruela de cerro | C, M | 0.96 | 0.96 | 3.84 | Spo_pur | |
| ANNONACEAE | |||||||
| Annona squamosa L. | Anona | C, M | 0.24 | g_3 | |||
| ARECACEAE | |||||||
| Brahea dulcis (Kunth) Mart. | Escoba de palma | CE | 0.64 | 0.32 | 0.64 | Bra_dul | |
| ASTERACEAE | |||||||
| Bidens pilosa L. | Aceitillo | M | 0.12 | 0.12 | g_8 | ||
| Calea zacatechichi Schltdl | Prodigiosa | M | 0.96 | 0.96 | 0.96 | g_4 | |
| Heterotheca inuloides Cass. | Árnica | M | 1.44 | 1.44 | 1.44 | g_4 | |
| Porophyllum ruderale (Jacq.) | Pápalo | C, M | 0.16 | 0.16 | 0.32 | g_5 | |
| Schkuhria pinnata (Lam.) Kuntze ex Thell. | Escoba de anís | A, M | 3.84 | 7.68 | 7.68 | Sch_pin | |
| Tagetes erecta L. | Cempasúchil o flor de muerto | CE,O,M | 0.96 | g_1 | |||
| Tagetes filifolia Lag. | Anís de cerro | M | 0.96 | g_1 | |||
| Tagetes lucida Cav. | Pericón | CE.,M | 1.28 | 1.28 | 1.28 | g_4 | |
| Tagetes micrantha Cav | Escoba roja | M | 2.4 | 4.8 | Tag_mic | ||
| Verbesina crocata Cav. Lees | Capitaneja | M | 1.44 | 1.44 | g_2 | ||
| BIGNONIACEAE | |||||||
| Crescentia alata Kunth | Bola de cirián | M | 1.28 | 1.28 | 2.56 | g_5 | |
| Tecoma stans (L.) Juss. ex Kunth | Tronadora / lluvia de oro | O, M | 0.6 | g_7 | |||
| BIXACEAE | |||||||
| Cochlospermum vitifolium (Willd.) Spreng. | Corteza de panicua | O, M | 0.16 | 0.16 | 0.16 | g_4 | |
| BORAGINACEAE | |||||||
| Ehretia tinifolia L. | Palo prieto | O, M | 2.4 | 2.4 | g_2 | ||
| BURSERACEAE | |||||||
| Bursera copallifera (DC.) Bullock | Copal | CE, M | 0.64 | 0.64 | 0.64 | g_4 | |
| Bursera grandifolia (Schltdl.) Engl | Palo mulato | M | 0.04 | g_1 | |||
| CACTACEAE | |||||||
| Coryphantha elephantidens (Lem.) Lem. | Biznaga | O, M | 4.8 | 4.8 | 4.8 | g_4 | |
| CARICACEAE | |||||||
| Jacaratia mexicana A. DC. | Bonete | C, M | 0.32 | g_7 | |||
| CELASTRACEAE | |||||||
| Semialarium mexicanum (Miers) Mennega | Cancerina | M | 0.04 | g_1 | |||
| CUPRESSACEAE | |||||||
| Taxodium mucronatum Ten. | Ahuehuete | M | 0.24 | 0.24 | Tax_muc | ||
| EUPHORBIACEAE | |||||||
| Euphorbia tanquahueteSessé & Moc. | (Resina) pega hueso | M | 0.08 | g_1 | |||
| FABACEAE | |||||||
| Crotalaria sp. | Chipile | C, M | 0.16 | g_7 | |||
| Erythrina americana Mill. | Chopantle | M, O | 0.64 | 0.64 | 0.64 | g_4 | |
| Eysenhardtia polystachya (Ortega) Sarg. | Taray | M | 0.16 | 0.32 | g_6 | ||
| Haematoxylum brasiletto H. Karst. | Palo de brasil | M | 0.16 | 0.16 | 0.32 | g_5 | |
| Leucaena esculenta (Moc. & Sessé ex DC.) Benth. | Guaje rojo | C, M | 0.96 | 0.96 | 1.92 | g_5 | |
| Leucaena leucocephala (Lam.) de Wit | Guaje verde | C, M | 0.08 | 0.08 | 0.16 | g_5 | |
| Leucaena macrophylla Benth. | Retoño de guaje | C | 0.02 | 0.04 | g_6 | ||
| Lysiloma acapulcense (Kunth) Benth. | Tepehuaje | M | 0.04 | 0.04 | g_8 | ||
| Lysiloma divaricatum Hook. & Jackson | Garabato | M | 0.08 | g_7 | |||
| Mimosa benthamii J.F.macbr. | Tecolhuixtle | M | 0.08 | g_1 | |||
| Pithecellobium dulce(Roxb.) Benth | Guamúchil | C, M | 1.44 | 2.88 | g_6 | ||
| LORANTHACEAE | |||||||
| Psittacanthus calyculatus (DC.) G. Don | Injerto de huizache | M | 0.16 | 0.16 | 0.16 | g_4 | |
| LYTHRACEAE | |||||||
| Cuphea aequipetala Cav | Hierba del cáncer | M | 0.6 | g_7 | |||
| MALPIGHIACEAE | |||||||
| Byrsonima crassifolia (L.) Kunth | Nanche | C, M, O | 3.6 | 3.6 | 7.2 | g_5 | |
| Heteropterys brachiata (L.) Kunth | Bejuco de margarita | M | 0.08 | g_1 | |||
| MALVACEAE | |||||||
| Ceiba aesculifolia (Kunth) Britten & Baker f. | Pochote | O, M | 0.12 | g_1 | |||
| Guazuma ulmifolia Lam. | Fruto de cuahuilote | M | 0.16 | 0.16 | 0.16 | g_4 | |
| MELIACEAE | |||||||
| Swietenia humilis Zucc | Semilla de zopilote | M, O | 0.16 | 0.16 | g_2 | ||
| ONAGRACEAE | |||||||
| Oenothera rosea L'Hér. ex Aiton. | Hierba del golpe | M | 0.36 | g_7 | |||
| OPILIACEAE | |||||||
| Agonandra racemosa (DC.) Standl | Pega hueso / suelda con suelda | M | 0.08 | 0.08 | 0.08 | g_4 | |
| ORCHIDACEAE | |||||||
| Cyrtopodium macrobulbon (Lex.) G.A.Romero & Carnevali | Cañaveral | M, O | 0.6 | g_1 | |||
| POLYGONACEAE | |||||||
| Antigonon leptopusHook. & Arn. | Fulmina | O M | 0.6 | g_1 | |||
| RUBIACEAE | |||||||
| Randia echinocarpa DC. | Bola de grangel (cabeza de chino) | M | 0.32 | 0.32 | 0.64 | g_5 | |
| Randia thurberi S. Watson | Bola de grangel | 0.16 | 0.16 | 0.32 | g_5 | ||
| SAPINDACEAE | M | ||||||
| Serjania triquetra Radlk | Palo de tres costillas | M | 0.08 | 0.08 | 0.16 | g_5 | |
| SCROPHULARIACEAE | |||||||
| Buddleja americana L. | Tepozán | M | 0.04 | g_1 | |||
| SELAGINELLACEAE | |||||||
| Selaginella lepidophylla (Hook. & Grev.) Spring | Doradilla/flor de peña | M | 2.4 | 2.4 | 4.8 | g_5 | |
| SOLANACEAE | |||||||
| Physalis acuminata Greenm. | Tomate de campo | C | 0.16 | g_1 | |||
La entrevista se aplicó a 36 personas de las cuales 23 son mujeres (63 % de la muestra). Su rango de edad va desde los 17 a los 74 años. Los hombres en tanto suman 13 y su edad va de los 32 a los 60 años. La primera pregunta que se realizo fue: ¿Estas plantas las trae usted del campo o las compra? A partir de sus respuestas se separaron las plantas que ellos compran en otros mercados y las traen a comercializar a la zona de estudio (caléndula, manzanilla, lavanda, etc.) y las que ellos obtienen directamente del campo de los municipios estudiados. Una vez ubicadas las plantas de la zona se realizó la siguiente pregunta: ¿Qué plantas son las que más vende durante todo el año y para que la usan? A partir sus respuestas, se encontró que la familia con más especies útiles es Fabaceae (11) y Asteraceae (10). En cuanto al uso principal, la mayoría de las especies se comercializaron con fines medicinales (57%), seguidas de las comestibles (18%), y en menor proporción las de uso ornamental, ritual o múltiple. Respecto a la pregunta: ¿Qué parte de la planta venden más? La parte más usada son las hojas (22), seguida por la corteza (12), en tercer lugar, toda la planta y frutos (11), tallos (10), mientras que otras estructuras (semilla, raíz) fueron extraídas de menos de siete especies. La forma de comercialización permitió identificar tres categorías principales que nos llevó a la siguiente pregunta: ¿Qué plantas son las que vende vivas, frescas o deshidratadas? a lo que respondieron reiteradamente que como planta viva la biznaga es la que más se vende seguida por los mayitos (Zephyranthes fosteri Traub) y el cañaveral (Cyrtopodium macrobulbon), ambas especies ornamentales y a veces con uso medicinal. Como planta fresca se comercializa la flor de colorín, la ciruela para salsa, el bonete, guaje y pápalo; todas con primer uso comestible y algunas consideradas simultáneamente como medicinales. Las deshidratas suelen ser comercializadas como plantas medicinales; como la doradilla (Selaginella lepidophylla), el grangel (Randia echinocarpa), cuatecomate (Crescentia alata), corteza de panicua (Cochlospermum vitifolium), corteza de cuachalalate (Amphipterygium adstringens). A partir de estos datos y los meses de venta se observó que las especies provenientes del BTC se comercializaron durante todo el año; sin embargo, el mayor número de ventas se registró entre abril y octubre, coincidiendo con la época de foliación y con festividades culturales que involucran el uso de especies como pericón (Tagetes lucida), hoja de palma (Brahea dulcis), copal (Bursera copallifera) y flor de cempasúchil (Tagetes erecta). Durante este periodo, los comerciantes aprovechan la disponibilidad de especies frescas o las colectan para deshidratarlas y ofrecerlas posteriormente.
La mayor parte de las especies (43%) aparecieron en los tres poblados (Figura 2) y pocas son compartidas entre pares de poblados o únicamente encontradas en uno de los poblados, con la excepción de Puente de Ixtla, en donde encontramos 13 especies que no se ofertaron en los otros poblados (Figura 2). Las similitudes basadas en el índice de Jaccard fueron entre un 22.2% y un 30.4% más bajas que las calculadas con el índice de Morisita-Horn (Tabla 3), indicando que la diversidad de plantas que se ofertan entre poblados se diferencia por la identidad de las especies, pero se homogeniza por el valor cultural de las mismas.

Figure 2 Number and percentage of the total (56 species) of plant species found exclusively in a single locality or shared among three localities in Morelos that differ in the proportion of Indigenous language speakers: Jojutla (1% of Indigenous language speakers), Puente de Ixtla (Puente, 0.58%), and Xoxocotla (8.35%).
Tabla 3 Similitudes pareadas en la diversidad de plantas comercializadas en los mercados de los poblados de Jojutla (1% de hablantes de lengua indígena), Puente de Ixtla (Puente, 0.58%) y Xoxocotla (8.35%), Morelos. Arriba de la diagonal se presentan los valores del índice de similitud de Jaccard y debajo de la diagonal los del índice de Morisita-Horn.Table 3. Pairwise similarities in the diversity of plants sold in the markets of the towns of Jojutla (1% of indigenous language speakers), Puente de Ixtla (Puente, 0.58%), and Xoxocotla (8.35%), Morelos. Above the diagonal are the values of the Jaccard similarity index, and below the diagonal are those of the Morisita-Horn index.
| Similitud | Jojutla (31 especies) |
Puente de Ixtla (45 especies) |
Xoxocotla (38 especies) |
|---|---|---|---|
| Jojutla | 0.551 | 0.605 | |
| Puente | 0.893 | 0.537 | |
| Xoxocotla | 0.877 | 0.841 |
Respecto al índice de valor cultural se encontró que para Xoxocotla hubo 11 especies de 38, con un valor superior a 1; estas especies con mayor valor cultural están asociadas al uso medicinal en primer lugar, y en segundo lugar al comestible. Entre estas se incluye la escoba de anís (Tagetes filifolia) (medicinal); nanche (Byrsonima crassifolia) (comestible y medicinal); Biznaga (Coryphantha elephantidens) (ornamental y medicinal); doradilla (Selaginella lepidophylla) (medicinal); ciruela (Spondias purpurea) (comestible y medicinal); guamúchil (Pithecellobium dulce) (comestible y medicinal); y bola de cirián (Crescentia alata) (medicinal). Para Puente de Ixtla hubo diez especies con valor cultural superior a 1, de un total de 45. La tendencia es la misma que en Xoxocotla, prevalecen las especies con uso medicinal y en segundo lugar comestible, en el siguiente orden: escoba de anís (Tagetes filifolia) (medicinal); biznaga (Coryphantha elephantidens) (ornamental y medicinal); nanche (Byrsonima crassifolia) (comestible y medicinal); palo prieto (Ehretia tinifolia) (medicinal y ornamental); doradilla (Selaginella lepidophylla) (medicinal); árnica (Heterotheca inuloides) (medicinal); y capitaneja (Verbesina crocata) (medicinal). En Jojutla también fueron 10 especies (de 31) las que tuvieron mayor valor cultural (>1), en primer lugar, se encuentra la biznaga (Coryphantha elephantidens) (ornamental y medicinal); seguida por la escoba de anís (Tagetes filifolia) (medicinal); el nanche (Byrsonima crassifolia) (comestible y medicinal); escoba roja (Tagetes micrantha) (medicinal); palo prieto (Ehretia tinifolia ) (medicinal y ornamental); doradilla (Selaginella lepidophylla) (medicinal); y capitaneja (Verbesina crocata) (medicinal). Encontramos que en general la mayoría de las especies comercializadas lo fueron con fines medicinales (más de 57%), seguido de las especies comestibles (18%).
Dos dimensiones explican casi perfectamente (estrés ≈ 0) los ordenamientos de las plantas entre los mercados, tanto con la matriz del índice de similitud de Jaccard, como con la del índice de Morisita-Horn (Figura 3). Los ordenamientos reflejan la misma información que las matrices de similitud (Tabla 3) y en el ordenamiento basado en Jaccard hay mayor dispersión de los poblados que en ordenamiento basado en el índice Morista-Horn, pero en los ordenamientos es posible ver los grupos de especies que se asocian a los poblados (Figura 3), especialmente en el ordenamiento realizado con la matriz del índice de Jaccard. Al explorar las coordenadas de cada especie en las dimensiones de los ordenamientos (Tabla 4 en material complementario), se encontraron ocho grupos de especies con los mismos valores en las dimensiones.

Figure 3 Ordinations of plant species commercialized in the markets of Jojutla (1% speakers of an Indigenous language), Puente de Ixtla (Puente, 0.58%), and Xoxocotla (8.35%), Morelos, Mexico. The ordinations were performed using non-metric multidimensional scaling (NMDS) based on Jaccard similarity matrices (panels on the left) and Morisita-Horn similarity matrices (panels on the right). The species names in the upper panels correspond to those listed in Table 2; in cases where species share identical coordinates, they are grouped (g₁ to g₈), and their identities can be found in Table 2 or Table 4.
El primer grupo de plantas está integrado por las 13 especies que únicamente aparecieron en Puente de Ixtla (Figura 2) y que están asociadas con los mercados de este poblado (Tabla 2, 4), todas estas especies tienen bajos valores en el índice de valor cultural (0.04 - 0.96), predominan las especies de uso medicinal. El grupo 2, está formado por Ehretia tinifolia L., Swietenia humilis Zucc y Verbesina crocata (Cav.) Less., que son las especies que aparecen tanto en Jojutla como en Puente de Ixtla (Figura 2), con los mismos valores en el índice de valor cultural (Tabla 2) y en los ordenamientos aparecen intermedia entre estos pueblos (Figura 3).
En el grupo 3, están las dos especies que sólo fueron encontradas en Jojutla, Alternanthera repens (L.) J.F. Gmel. y Annona squamosa L. (Tablas 2, 4, Figura 2) ambas con uso medicinal, pero Annona squamosa también comestible. En el grupo 4, están 11 de las 24 especies que aparecieron en los mercados de los tres poblados, el valor de importancia cultural de sus integrantes [Agonandra racemosa (DC.) Standl, Amphipterygium adstringens (Schltdl.) Standl, Bursera copallifera (DC.) Bullock, Calea zacatechichi Schltdl, Cochlospermum vitifolium (Willd.) Spreng., Coryphantha elephantidens (Lem.) Lem., Erythrina americana Mill., Guazuma ulmifolia Lam., Heterotheca inuloides Cass., Psittacanthus calyculatus (DC.) G. Don y Tagetes lucida Cav.] es el mismo en los tres poblados (Tabla 2).
En el grupo 5 están Byrsonima crassifolia (L.) Kunth, Crescentia alata Kunth, Haematoxylum brasiletto H. Karst., Leucaena esculenta (Moc. & Sessé ex DC.) Benth., Leucaena leucocephala (Lam.) de Wit, Porophyllum ruderale (Jacq.), Randia echinocarpa DC., Randia thurberi S. Watson, Selaginella lepidophylla (Hook. & Grev.) Spring y Serjania triquetra Radlk, estas diez especies también aparecieron en los tres poblados (Tabla 2), pero tienen su mayor índice de valor cultural está en Xoxocotla y están asociadas a éste.
En los grupos 6 y 7 están especies asociadas a Xoxocotla (Tablas 2, 4). En el grupo 6, están tres de las cinco especies que se comparten entre Puente de Ixtla y Xoxocotla, pero las tres que están - Eysenhardtia polystachya (Ortega) Sarg., Leucaena macrophylla Benth. y Pithecellobium dulce (Roxb.) Benth - tienen su mayor índice de valor cultural en Xoxocotla. Mientras que en el grupo 7 están las siete especies que únicamente aparecieron en Xoxocotla (Tabla 2, Figura 2), entre estas predominan las especies medicinales y en segundo lugar las comestibles.
En el grupo 8, están las otras dos especies (de cinco) que aparecieron en Puente de Ixtla y en Xoxocotla, pero estas tienen el mismo valor de importancia cultural en ambos poblados (Tabla 2, Figura 2). Entre las especies que no se agruparon por sus valores en los ordenamientos, Spondias purpurea L., Tagetes micrantha Cav y Taxodium mucronatum quedaron asociadas a Xoxocotla (Figura 3), cabe mencionar que Spondias purpurea, es la especie más representativa del poblado de Xoxocotla que en náhuatl significa “Tierra de ciruelos agrios¨. Los frutos son ampliamente consumidos en distintos platillos típicos de la región y también comercializados en otros municipios. Brahea dulcis (Kunth) Mart., es otra especie que no se agrupo con otras, pero quedó asociada a Jojutla, esta especie se comercializa en la festividad católica de domingo de ramos (Figura 3).
Estos resultados muestran la vinculación que hay entre algunas especies y los distintos poblados, los usos y partes utilizadas; sin embargo, la extracción continua y no regulada puede reducir las poblaciones poniendo a varias especies en situaciones críticas y repercutiendo en la biodiversidad local (Singh, 1998). Se puede observar que algunas plantas son extraídas porque tienen más de un uso. En México, la NOM-059-SEMARNAT-2010 da a conocer las especies de flora y fauna silvestres que se encuentran en alguna de sus categorías de riesgo, siendo las plantas el grupo con el mayor número de especies protegidas (SEMARNAT, 2010). Entre las especies comercializadas registradas en este trabajo, únicamente Coryphantha elephantidens, planta con uso medicinal y ornamental, se encuentra incluida en la norma-059, en la categoría de amenazada.
Discusión
Las distintas poblaciones humanas usan los recursos de su entorno en diferente magnitud y las valorizan de forma diferente, pero es de esperarse que en poblaciones donde se concentran actividades productivas básicas, entre mayor es la proporción de pobladores originarios también lo es el consumo de productos forestales no maderables. Nosotros encontramos soporte parcial para esta hipótesis: La diversidad de especies no sigue un gradiente descendente estrictamente cultural, pero sí se observa una relación clara entre la composición y la valoración cultural de las plantas y el componente étnico de las comunidades. Si bien Puente de Ixtla, un municipio con mayor proporción de población mestiza, presentó el número más alto de especies comercializadas (45), seguido por Xoxocotla (38) y Jojutla (31), la composición y el valor cultural de las plantas mostraron un patrón más complejo que no depende únicamente del número de especies, sino de la relevancia cultural y del tipo de uso que cada comunidad les otorga. En Xoxocotla, donde persiste una fuerte presencia indígena, se identificaron especies con un valor cultural significativamente alto, principalmente asociadas al uso medicinal y comestible. Esto sugiere una mayor retención del conocimiento tradicional y un vínculo estrecho con los recursos locales, coincidiendo con lo reportado por Toledo y Barrera-Bassols (2006), respecto a la relación entre identidad cultural y conocimiento etnobotánico. En contraste, en Puente de Ixtla, aunque la diversidad de especies fue mayor, los valores culturales fueron menores y más homogéneos, lo que podría reflejar una pérdida o transformación del conocimiento tradicional, producto de procesos de mestizaje y urbanización.
La mayoría de las especies comercializadas en la zona de estudio tienen un uso predominantemente medicinal (57%), seguido por aquellas con valor comestible (18 %). Este patrón coincide con lo reportado por Martínez et al. (2021), quienes encontraron proporciones similares (60% y 20%, respectivamente), lo que sugiere una tendencia generalizada en el aprovechamiento de las plantas con fines terapéuticos en los sistemas locales de uso de recursos vegetales. Dicho predominio del uso medicinal también ha sido documentado a nivel nacional por Eguiarte, L. (2001), quien mediante un análisis bibliométrico determinó que, por cada 2.26 especies medicinales, se reporta una comestible. Sin embargo, el autor advierte que estas proporciones pueden variar en función de los patrones culturales, el acceso a los recursos y las tradiciones de manejo de las comunidades campesinas e indígenas de México, lo cual podría explicar ligeras diferencias en los porcentajes observados en el presente estudio.
En cuanto a la composición taxonómica, la familia Fabaceae presentó el mayor número de especies útiles, seguida de Asteraceae. Este resultado es consistente con lo señalado por Camargo et al. (2001), quienes destacan que un alto porcentaje de las especies de Fabaceae poseen atributos de importancia para el ser humano, ya sea por su valor alimenticio, medicinal o ecológico. Por su parte, Lara-Reimers et al. (2018), reportan que las familias con mayor demanda de utilidad directa en contextos locales son Asteraceae, Fabaceae y Lamiaceae, lo que refuerza la importancia de estos grupos en los sistemas tradicionales de uso de plantas. Estos hallazgos ponen de manifiesto que las familias Fabaceae y Asteraceae representan componentes clave de la flora útil regional, probablemente debido a su amplia distribución, diversidad morfológica y la presencia de metabolitos secundarios bioactivos que favorecen su aprovechamiento. Además, los resultados reflejan la continuidad del conocimiento tradicional asociado al uso de plantas medicinales, lo cual subraya la relevancia de documentar y conservar este patrimonio biocultural frente a los procesos de cambio social y ecológico.
Los resultados muestran una tendencia clara hacia la utilización predominante de árboles y hierbas como las principales formas de vida, aprovechadas por las comunidades locales. Este patrón coincide con lo señalado por Luna y Rendón (2008) quienes también observaron que las especies arbóreas concentran la mayor proporción de usos, seguidas por las hierbas y en menor medida los arbustos. Esta preferencia puede deberse a que los árboles y las hierbas ofrecen una amplia disponibilidad de estructuras aprovechables (hojas, corteza, frutos) y un acceso más continuo a lo largo del año, lo cual facilita su recolección y uso cotidiano.
En cuanto a las partes vegetales empleadas, las hojas resultaron ser las más utilizadas, seguidas por la corteza, los frutos, tallos y raíces. Esta tendencia concuerda con lo reportado por Zambrano-Intriago (2015), quien documentó que las hojas son las estructuras más usadas en la preparación de remedios tradicionales. De acuerdo con Croteau et al. (2000) , esta preferencia tiene una base fisiológica y química, ya que las hojas concentran la mayor cantidad de metabolitos secundarios, al ser los órganos metabólicamente más activos y más expuestos a factores ambientales y biológicos, como la radiación solar y la herbivoría. Por tanto, su uso intensivo refleja tanto su eficacia terapéutica, como su disponibilidad en el entorno. La identificación de Coryphantha elephantidens como la única especie bajo categoría de amenaza (NOM-059-SEMARNAT-2010) evidencia que, aunque el aprovechamiento local se centra en especies comunes, existe presión sobre taxones con algún grado de riesgo. Este dato es relevante dado que la familia Cactaceae está ampliamente representada en la NOM-059 y en los listados de la CITES (CITES, 2011) lo que refuerza la necesidad de monitorear y regular su extracción. Sin embargo, la presencia de especies intensamente recolectadas, pero no protegidas, como Crescentia alata, Leucaena esculenta, Spondias purpurea y Tagetes lucida, sugiere que las categorías de protección actuales podrían no reflejar completamente la presión real de aprovechamiento. En algunos casos, la práctica del cultivo en traspatios o el carácter ruderal de ciertas especies mitiga parcialmente su sobreexplotación, pero no elimina el riesgo si la demanda aumenta.
Finalmente, estos resultados refuerzan lo señalado por Pérez-Negrón y Casas (2007), quienes destacan que la recolección y uso de productos forestales no maderables son prácticas fundamentales en las economías locales rurales. El aprovechamiento de plantas útiles refleja una cultura y cumple no solo una función utilitaria (e.g., medicinal), sino también económica, al complementar los ingresos familiares y asegurar el acceso a recursos esenciales. En este sentido, la gestión sostenible de las especies más demandadas, junto con la promoción de su cultivo y el fortalecimiento del conocimiento tradicional, resultan estrategias clave para garantizar la conservación de la biodiversidad y el bienestar de las comunidades.
Respecto a la asociación de plantas, por sus venta en mercados y el valor cultural que tienen las especies con los municipios, Jojutla que es el municipio más urbanizado (tercera zona urbana más grande del estado) y de población mestiza, solo tuvo dos especies de venta exclusiva; Puente de Ixtla, que es un municipio mestizo pero rural, tuvo 13 especies de venta exclusiva; mientras que Xoxocotla, un municipio indígena, completamente rural, tuvo siete especies, sin embargo, al observar las especies asociadas a cada municipio vemos que Xoxocotla es el poblado con mayor proporción de indígenas y también con la mayor cantidad de plantas asociadas a él, este resultado pone de manifiesto que los pueblos originarios conservan prácticas tradicionales sobre las plantas que disponen para usos distintos. El conocimiento tradicional indígena sobre el uso de plantas se genera de una relación histórica y cotidiana con el entorno natural, lo que les permite un aprovechamiento más diverso y específico de la flora local (Toledo & Barrera-Bassols, 2009). Sanabria y Argueta (2020), mencionan que la persistencia en los usos de las plantas por las culturas indígenas influye en la conservación de los recursos naturales, pero tambien hace evidente la necesidad de proteger este conocimiento tradicional, frente a la pérdida de biodiversidad (Gómez Pompa , 1993).
Los resultados muestran una estrecha relación entre el grado de urbanización de los municipios y la conservación del conocimiento tradicional sobre las plantas útiles. En los municipios de Xoxocotla y Puente de Ixtla, donde persisten formas de vida rural e indígena, se observó una mayor diversidad de especies utilizadas y una continuidad en las prácticas tradicionales. Esto coincide con lo señalado por Bermúdez et al. (2005), quienes afirman que las comunidades rurales e indígenas tienden a conservar más conocimientos etnobotánicos, mientras que en áreas urbanizadas este saber se diluye por la influencia de modelos culturales y económicos modernos. En contraste, Jojutla, a pesar de su carácter urbano, mantiene ciertos patrones de uso tradicional, lo que sugiere que las prácticas etnobotánicas pueden coexistir con dinámicas urbanas siempre que se mantenga un vínculo cultural con el entorno natural.
Los tres municipios se encuentran dentro de la subcuenca del río Apatlaco, en donde existe una pérdida acelerada del BTC y la cobertura pasó de más del 70% a menos del 20% de acuerdo a lo reportado por Sotelo-Caro et al. (2015), y hay evidencia de un proceso de fragmentación y degradación que afecta directamente la disponibilidad de recursos vegetales. Esta situación pone en riesgo tanto la biodiversidad como la transmisión del conocimiento tradicional, ya que las especies útiles se vuelven menos accesibles para las comunidades locales. El predominio de vegetación secundaria y BTC perturbado sugiere una presión constante sobre los ecosistemas, asociada a la expansión agrícola, ganadera y urbana. El hecho de que ninguno de los vendedores mencionara prácticas de manejo o cultivo de las especies utilizadas revela una explotación basada en la disponibilidad natural del recurso, sin estrategias de conservación, ni de aprovechamiento sustentable. Este patrón extractivo, aunque tradicional, puede tener efectos negativos sobre las poblaciones silvestres, especialmente en un contexto de alta demanda y pérdida de hábitat. Barrera et al. (2006), propone que es fundamental evaluar si las prácticas locales funcionan como mecanismos de conservación o si contribuyen a la transformación del ecosistema, como advierten Andrade y Terborgh (2005). Los resultados también refuerzan la idea de que los pueblos originarios, como el de Xoxocotla, actúan como reservorios de conocimiento y prácticas de uso vegetal, manteniendo una relación más directa y funcional con su entorno natural. Por el contrario, las poblaciones mestizas y urbanas tienden a reducir su dependencia de las plantas nativas, lo que disminuye el valor cultural asignado a estas especies. Este fenómeno podría interpretarse como una transición cultural en la que los saberes tradicionales se ven desplazados por soluciones modernas, con la consecuente pérdida de identidad biocultural.
En conjunto, los hallazgos subrayan la necesidad de integrar estrategias de conservación biológica con acciones de fortalecimiento cultural. Fomentar el manejo sustentable de especies útiles y promover programas de educación ambiental y etnobotánica en las comunidades locales podría contribuir a conservar tanto la biodiversidad del BTC como el patrimonio cultural asociado a su uso. Asimismo, se recomienda realizar estudios poblacionales de las especies más utilizadas para evaluar el impacto de la extracción y diseñar planes de manejo que garanticen su permanencia a largo plazo.
Conclusiones
El presente estudio permitió comparar la diversidad y el valor cultural de las plantas comercializadas entre tres municipios con diferentes proporciones de población indígena y mestiza, mostrando patrones claros en la composición florística, los usos y la relevancia cultural de las especies. Se registraron 56 especies pertenecientes a 31 familias, destacando Fabaceae y Asteraceae como las más diversas. La mayor diversidad se presentó en Puente de Ixtla, seguida de Xoxocotla y Jojutla, evidenciando un gradiente de diversidad asociado a las características socioculturales de cada localidad.
Las poblaciones con mayor presencia indígena mantienen un conocimiento más profundo y selectivo sobre especies nativas; mientras que las que tienen mayor proporción de población mestiza, predomina una diversificación comercial de especies, con menor peso cultural. Este patrón resalta la importancia de la identidad cultural en la conservación del conocimiento tradicional y en la gestión sustentable de los recursos vegetales del bosque tropical caducifolio.
Xoxocotla es el poblado con mayor proporción de indigenas y también con la mayor cantidad de plantas asociadas a él, mientres que puente de Ixtla y Jojutla con prevalencia mestiza y con infraestructura más moderna, y la influencia de modelos urbanos, tienen un menor número de especies asociadas. Así que se puede concluir que los pueblos originarios sí hacen un mayor uso de sus recursos vegetales y esto se ve reflejado en la oferta de plantas en los mercados.
Las especies con mayor valor cultural se asociaron principalmente a usos medicinales y comestibles, reafirmando la centralidad de la herbolaria tradicional en la economía local. Los índices de similitud reflejaron una diferenciación en la identidad florística entre los municipios, aunque el valor cultural tendió a homogeneizarse, lo que sugiere la persistencia de conocimientos compartidos y prácticas tradicionales similares.
Desde una perspectiva científica, los resultados aportan evidencia sobre cómo la estructura cultural y ecológica de las comunidades influye en la selección y valorización de especies vegetales, contribuyendo a la comprensión de la etnobotánica regional y al manejo sustentable del bosque tropical caducifolio. En el ámbito práctico, estos hallazgos pueden orientar estrategias locales de manejo y conservación, especialmente para especies amenazadas como Coryphantha elephantidens, promoviendo su aprovechamiento regulado y la reproducción controlada mediante viveros o programas comunitarios. Entre las limitaciones del estudio se reconoce el tamaño de la muestra (36 encuestas) y la restricción temporal a un solo año, lo que sugiere que futuras investigaciones en la zona de estudio deberían ampliar el monitoreo temporal y analizar aspectos económicos y ecológicos de la extracción, para saber si se trata de una extracción continua de las especies aquí reportadas.
Esta investigación es una contribución a los estudios florísticos del centro de México y una herramienta base para futuras investigaciones enfocadas en la comercialización de especies del BTC, así como en las áreas de fitoquímica, nutrición y ecología.
Este tipo de estudios permite conocer la importancia social, cultural y económica, de los recursos existentes y comercializados del BTC en el centro de México, esta información permitirá generar esquemas de gestión sustentable orientado a la conservación de los bosques y al uso sustentable de los recursos.









nueva página del texto (beta)



