Desde que existe la humanidad, la labor de la mujer ha sido un pilar fundamental en el cuidado de la salud. Su papel como madre, hija, esposa ha sido decisivo para el cuidado de la familia. Han logrado sobresalir gracias a su capacidad innata de salvaguardar la salud familiar y, ahora, la han trasladado a la población general, desde las primeras parteras y curanderas hasta las enfermeras, médicas y especialistas altamente capacitadas que hoy en día lideran innovaciones y avances en la medicina; siempre con la misión de proteger y dar, no importa que en ocasiones no exista la gratitud a su trabajo. El compromiso de las mujeres en la medicina va más allá de la mera profesión, pues con su dedicación y fortaleza pueden enfrentar múltiples desafíos.
Actualmente, en las escuelas de medicina existe un gran número de mujeres matriculadas para ser médicas y especialistas. Desde hace varios años hay más mujeres que aprueban los exámenes de selección y se gradúan más que los hombres. Debemos reconocer que ellas tienen un menor tiempo en el mundo de la medicina, pero han logrado reconocimientos internacionales y locales como el premio Nobel de Medicina, reconocimientos por academias de medicina y cirugía, así como en su ámbito hospitalario. Hoy están dirigiendo facultades de medicina, son profesoras en el desarrollo de diversas especialidades, son líderes en proyectos de investigación médica y tienen cargos de directoras de hospitales con gran éxito.
Sin embargo, a pesar de su creciente participación, aún enfrentan barreras significativas, como la desigualdad salarial, la falta de representación en posiciones de liderazgo y el desafío de equilibrar la vida profesional y familiar. Es esencial visibilizar estas dificultades y trabajar en pro de un entorno que las reconozca. Es fundamental que la sociedad, los gobiernos y las instituciones de salud trabajen juntos para eliminar las barreras que aún persisten. La medicina necesita de su entereza, porque cuando las mujeres prosperan en el ámbito médico, todos nos beneficiamos y ante esta labor debemos quitarnos el sombrero y agradecer que seguimos en este camino de la vida en forma paralela.
El día de la mujer ya pasó, sin embargo, el 12 de mayo se conmemora el día internacional de la enfermera. Tomemos un minuto para agradecer su gran labor y dedicación en nuestras instituciones hospitalarias. Para todas ustedes mi mayor agradecimiento y reconocimiento por acompañarme día a día en esta profesión que es invaluable. Un abrazo y espero que al tropezarme en la vida en nuestras actividades demos un simple Gracias.










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