INTRODUCCIÓN
De acuerdo con lo expuesto por el Programa de Naciones Unidas para los Asentamientos Humanos (ONU-Hábitat, 2019), el 79 % de la población en México habita en áreas urbanas y se prevé que esta proporción aumente hasta el 88 % en 2050. Este crecimiento demográfico, si no se acompaña de procesos adecuados de planificación, puede traducirse en alteraciones en las dinámicas territoriales, incremento en la demanda de recursos naturales y expansión de espacios destinados al uso habitacional. Diversos estudios han documentado que el crecimiento urbano no planificado tiende a agravar las condiciones de pobreza, desigualdad y vulnerabilidad ante fenómenos hidrometeorológicos extremos (Seto et al., 2012; Barbosa et al., 2022). Por lo anterior, resulta imperativo implementar procesos integrales de ordenamiento territorial.
El espacio se entiende como una superficie geográfica que presenta gradientes de variación en sus características físicas y socioeconómicas (Gómez Orea y Gómez Villarino, 2013). El territorio, por su parte, se comprende como un sistema dinámico de gestión participativa compuesto por diversos actores del sistema público, social, económico, físico y natural, cuya conjunción caracteriza al sistema territorial (Figura 1).

Fuente: elaboración propia con base enGómez Orea y Gómez Villarino (2013)
Figura 1 Modelo conceptual del sistema territorial y sus componentes interrelacionados.
Los sistemas territoriales se diferencian en urbanos y rurales según Gómez Orea y Gómez Villarino (2013). El sistema urbano comprende la ciudad consolidada, caracterizada por tener una alta densidad de población y donde predominan las actividades de los sectores secundario (industrial) y terciario (servicios). Por otro lado, el sistema rural se distingue por su baja densidad poblacional y la predominancia de actividades productivas primarias, tales como la agricultura, ganadería, silvicultura y pesca. Además, cuenta con amplias extensiones de terreno y, por lo general, los servicios e infraestructura son limitados (Valencia et al., 2019).
Marco teórico de los sistemas territoriales periurbanos
Además de estos sistemas, existe una franja intermedia urbano-rural llamada sistema territorial periurbano (STPU) que se distingue conceptualmente de los “alrededores” de la ciudad porque presenta características híbridas específicas: coexistencia de usos agrícolas y urbanos, densidad poblacional intermedia y dinámicas de transformación acelerada.
La conceptualización teórica de estos espacios encuentra sus fundamentos en el paradigma desarrollado por McGee (1991), quien estableció que las zonas periurbanas son espacios de intensa mezcla de actividades agrícolas y no agrícolas que requieren análisis multidimensional para integrar aspectos demográficos, económicos, de infraestructura y de uso del suelo como criterios definitorios. Por su parte, Allen (2003) propuso que la interfaz periurbana representa una zona y espacio social de transición que debe entenderse como la intersección de tres sistemas: agrícola, urbano y de recursos naturales.
Los marcos teóricos contemporáneos, desarrollados por Follmann (2022) y Ravetz y Sahana (2025), han consolidado enfoques multidimensionales que operacionalizan cinco capas temáticas: social/demográfica, tecnológica/infraestructural, económica, ambiental/climática, y política/ gobernanza. Esta evolución conceptual justifica explícitamente que la complejidad periurbana trasciende dicotomías rurales-urbanas simples y requiere enfoques sistémicos integradores.
En este sistema se producen procesos de urbanización dispersa debido a la expansión de la ciudad (metropolización), que se caracterizan por el desplazamiento de población desde áreas rurales hacia áreas periurbanas que se asienta en terrenos que, previamente, habían sido utilizados para actividades agropecuarias. Como resultado, se establece una transición difusa entre el campo y la ciudad. La investigación reciente confirma que este tipo de sistemas territoriales constituyen uno de los principales focos de atención en el análisis territorial contemporáneo (Follmann, 2022; Hernández Puig, 2016).
La periurbanización tiene causas y fines distintos según el contexto de desarrollo. En países industrializados se presenta por dos razones principales: i) la descentralización de los sectores industrial y comercial hacia la periferia de las ciudades, y ii) el éxodo poblacional voluntario hacia el campo, como alternativa para mejorar la calidad de vida, desarrollo de actividades recreativas, turísticas o de esparcimiento (Barbosa et al., 2022). En los países en desarrollo y en aquellos con altos índices de pobreza se observa un crecimiento acelerado y desorganizado de las ciudades (Barbosa et al., 2022). En estos contextos, la periurbanización ocurre a través de procesos irregulares, que en ocasiones son ilegales, como la ocupación de áreas naturales protegidas. Tal fenómeno es resultado de múltiples factores, incluyendo la carencia de planificación urbana, el aumento de la población, la migración de zonas rurales a urbanas, la escasez de viviendas asequibles en las áreas urbanas y la desigualdad económica presente en estas últimass (Barbosa et al., 2022).
La política territorial lineal ciudad-campo ha excluido el STPU en los procesos de planificación, generando ineficiencia de políticas públicas en la atención de sus problemáticas y especificidades existentes (González-Arellano et al., 2021), lo que conlleva riesgos y vulnerabilidades, así como el aumento de diferencias sociales y del deterioro ambiental.
Las principales características del STPU, identificadas consistentemente en la literatura internacional, son las siguientes: i) ocupación del territorio en continuo cambio; ii) explotaciones agrícolas a pequeña escala (como consecuencia del incremento de valor de la tierra previo a un desarrollo urbano); iii) producción agrícola intensiva (por tener la demanda asegurada); iv) población móvil y de baja o moderada densidad; v) rápida expansión residencial (representando el área de mayor crecimiento de la ciudad); vi) patrón heterogéneo de ocupación; vii) frecuentes operaciones especulativas de edificación; viii) dotación de servicios y equipamientos públicos incompleta, y ix) incremento de los conflictos sociales y del deterioro ambiental (Hernández Puig, 2016; Rajendran et al., 2024).
Contexto mexicano y justificación para el caso de estudio
En México, el patrón de periurbanización es similar al observado en otros países en desarrollo (González-Arellano et al., 2021). Y se manifiesta también en la Zona Metropolitana de Xalapa (ZMX), en el estado de Veracruz, delimitada oficialmente por la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (SEDATU), el Consejo Nacional de Población (CONAPO) y el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI, 2023). La ZMX comprende municipios centrales, donde se localiza la ciudad principal, y municipios exteriores contiguos que, si bien no se encuentran completamente conurbados, mantienen un elevado grado de integración funcional y laboral con los primeros.
Durante las últimas tres décadas, la búsqueda de mejores condiciones de vida y la limitada disponibilidad de oportunidades locales han impulsado un proceso acelerado de crecimiento metropolitano, asociado principalmente a la migración ruralurbana. En la actualidad, la ZMX agrupa cuatro municipios centrales y seis municipios exteriores (SEDATU, 2022), situación que ha derivado en la proliferación de asentamientos humanos en territorios periurbanos sin una adecuada planificación (González-Arellano et al., 2021; Rajendran et al., 2024).
A inicio de la década de los noventa, el aumento del STPU en la ZMX se debió a fuertes procesos migratorios desde los municipios de Banderilla, Jilotepec, Naolinco, Coatepec, Actopan, Emiliano Zapata, Tlalnelhuayocan, Tepetlán, Alto Lucero de Gutiérrez Barrios, Xico, Teocelo y Cosautlán de Carvajal, donde la ocupación se produjo a expensas de zonas rurales ejidales, sobre bosques y cultivos tradicionales de café, naranja y plátano y humedales que se fueron sumando a la mancha urbana creciente, utilizándose también espacios para la ganadería lechera (Benítez, 2011; Morales Hernández, 2014).
Como resultado de esta situación, en la ZMX se evidencia una distribución desigual de recursos y servicios, así como la falta de estos en ciertas áreas o colonias. Entre los impactos acumulativos que se manifiestan en esta región se encuentran la limitada disponibilidad de agua, una elevada vulnerabilidad ante fenómenos climáticos extremos y un incremento en los conflictos sociales. Asimismo, se presentan presiones socioambientales derivadas de actividades irregulares, tales como la sustitución de la vegetación nativa, la extracción de agua y la gestión inadecuada de residuos sólidos y aguas residuales (Benítez Badillo et al., 2011).
Sin embargo, el STPU debe ser considerado como un área de oportunidad, ya que desempeña un papel crucial en la regulación ambiental de los sistemas urbanos mediante procesos de transición socio-ecológica (González-Arellano et al., 2021). Este sistema proporciona servicios ambientales a las ciudades, contribuye al mantenimiento de la biodiversidad tanto local como regional, y participa en la soberanía alimentaria a través de la agricultura urbana y periurbana. Asimismo, colabora en el cierre de ciclos de metabolismo urbano. Aprovechar las características del STPU podría contribuir a establecer un contexto de sustentabilidad regional en la creación de ciudades y espacios sustentables (ONU, 2015).
Para comprender las dinámicas del STPU es necesario abordar los sistemas territoriales como un conjunto de relaciones en constante cambio y desarrollo, adoptando un enfoque integrador que permita articular iniciativas y sectores productivos tanto internos como externos, mediante la integración de diversos subsistemas (Villatoro, 2017). En este sentido, es necesario promover un modelo de urbanización sostenible que favorezca no solo la gestión eficiente de las ciudades, sino también su equilibrio con áreas rurales y zonas de alto valor ambiental desde una perspectiva de ordenamiento territorial.
La falta de políticas urbanas coherentes y coordinadas entre los distintos niveles de gobierno y sectores de desarrollo puede agravar el déficit de infraestructura urbana, servicios y equipamientos, generar una oferta de vivienda insuficiente o precaria, propiciar la fragmentación de sistemas de transporte público y dar lugar a un uso ineficiente de energía y recursos, además de intensificar la segregación socioespacial y otros problemas que afectan la prosperidad de quienes habitan el STPU (ONU-Hábitat, 2019). En consecuencia, se subraya la importancia de la planificación urbana y periurbana como fundamentos del ordenamiento territorial a largo plazo.
En este contexto, el objetivo de este estudio es delimitar y definir espacialmente el Sistema Territorial Periurbano (STPU) de la Zona Metropolitana de Xalapa (ZMX), a partir de la identificación de sus componentes naturales, urbanos, físicos, sociales e institucionales, mediante el uso de sistemas de información geográfica, así como caracterizar sus dinámicas y problemáticas específicas desde una perspectiva socioeconómica e institucional.
METODOLOGÍA
Área de estudio
La Zona Metropolitana de Xalapa (ZMX) constituye una de las siete zonas metropolitanas de Veracruz. Se localiza entre las coordenadas 19°43´30´´- 19°21´30´´ N y 96°35´00´´-97°8´00´´ O, con altitudes que oscilan entre 120 m s. n. m. en Emiliano Zapata y 4200 m s. n. m. en Xico, cerca del Cofre de Perote. Su superficie es de 1187.04 km² distribuidos en diez municipios (Tabla 1, Figura 2), con una población de 798 858 habitantes asentados en 765 localidades, de las cuales 23 son urbanas (con población igual o mayor a 2500 habitantes según criterios del INEGI) y 742 rurales (con población menor a 2500 habitantes) (INEGI, 2022; SEDATU et al., 2023).
Tabla 1 Evolución demográfica (1990-2020) en los municipios de la Zona Metropolitana de Xalapa.
| Municipio | Superficie (km2) | Número de habitantes | |||
| 1990 | 2000 | 2010 | 2020 | ||
| Acajete | 97.5 | 6173 | 7514 | 8223 | 9701 |
| Banderilla | 19.8 | 22 110 | 16 433 | 21 546 | 25 993 |
| Coacoatzintla | 43.9 | 5407 | 7301 | 9416 | 11018 |
| Coatepec | 202.3 | 61 793 | 73 536 | 86 696 | 93 911 |
| Emiliano Zapata | 415.8 | 36 370 | 44 580 | 61 718 | 85 489 |
| Xalapa | 124.6 | 288 454 | 390 590 | 457 928 | 488 531 |
| Xico | 179.0 | 24 162 | 28 762 | 35 188 | 39 623 |
| Jilotepec | 56.3 | 11 540 | 13 025 | 15 313 | 16 585 |
| Rafael Lucio | 11.5 | 4309 | 5342 | 7023 | 8343 |
| Tlalnelhuayocan | 36.7 | 6963 | 11 484 | 16 311 | 19 664 |
| Total | 1187.04 | 467 281 | 598 567 | 719 362 | 798 858 |
Fuente: elaboración propia con datos de INEGI (2022) y SEDATU et al. (2023).

Fuente: elaboración propia.
Figura 2 Localización de la Zona Metropolitana de Xalapa y sus municipios integrantes.
La actualización vigente de la ZMX, correspondiente a 2020, abarca diez municipios, con una extensión de 1187.04 km² y una población de 798 858 habitantes (SEDATU et al., 2023). Al contrastar estos datos con los de la primera delimitación de la ZMX en 2005 (SEDATU et al., 2005), que incluía únicamente siete municipios, una superficie de 867 km² y una población de 595 043 habitantes, se observa un incremento significativo en superficie y población en un periodo de 15 años. Estas cifras concuerdan con las proyecciones realizadas para México por ONU-Hábitat (2017), las cuales indicaban que, para 2020, aproximadamente el 79 % de la población nacional residiría en áreas urbanas. La delimitación establecida indica que la ZMX se compone de cuatro municipios centrales y seis municipios exteriores (periféricos). En general, los municipios centrales de cualquier zona metropolitana enfrentan mayor presión para la expansión urbana en terrenos previamente destinados a actividades agropecuarias (Pribadi y Pauleit, 2015).
Enfoque metodológico y criterios de delimitación del STPU
La delimitación del Sistema Territorial Periurbano (STPU) se realizó bajo un enfoque multidimensional (Allen, 2003; González-Arellano et al., 2021), integrando dimensiones natural, urbana, física, social e institucional (Tablas 2 y 3). Esta perspectiva responde a la crítica de que los análisis previos suelen fragmentar la explicación de los sistemas territoriales, limitando su replicabilidad.
Tabla 2 Insumos geoespaciales utilizados para la delimitación del STPU.
| Insumo | Tipo | Escala | Fuente |
| Imágenes multiespectrales Landsat 9 | Raster | 30 m | U.S. Geological Survey (2023). |
| Cartas topográficas: E14B26, E14B27, E14B28, E14B36, E14B37, E14B38 | Vector | 1:50 000 | INEGI (2021) |
| Red hidrológica 2.0 | Vector | 1:50 000 | INEGI (2010) |
| Cuerpos de Agua | Vector | 1:50 000 | INEGI (2016) |
| Zona de tierras parceladas por entidad federativa | Vector | N/A | R. A. N (2024a) |
| Áreas de uso común por entidad federativa | Vector | N/A | R. A. N. (2024b) |
| Área geoestadística básica urbana | Vector | 1:250 000 | INEGI (2019a) |
| Programa de Ordenamiento Ecológico Territorial Regional de la Región Capital de Xalapa | Vector | N/A | SEDEMA (2024a) |
| Áreas Naturales Protegidas Federales de México, enero 2024 | Vector | N/A | CONANP (2024) |
| Espacios Naturales Protegidos | Vector | N/A | SEDEMA (2024b) |
| Áreas destinadas voluntariamente a la conservación, agosto 2022 | Vector | N/A | CONANP (2023) |
Fuente: elaboración propia.
Tabla 3 Componentes, variables e indicadores empleados en la modelación del STPU por dimensión analítica.
| Sistema | Componente | Variable | Indicadores |
| Natural | Ecosistemas naturales | Tipos de vegetación | Vegetación natural |
| Urbano | Uso de suelo urbano | Entorno urbano | Áreas urbanas |
| AGEB** | |||
| Manzanas urbanas | |||
| Físico | Topografía | Pendiente | Áreas de pendiente <35 % |
| Hidrología | Cuerpos de agua | Cuerpos de agua con delimitación de zona federal* | |
| Corrientes de agua | Corrientes de agua permanentes e intermitentes con delimitación de zona federal* | ||
| Social | Tenencia de la tierra | Propiedad social | Parcelas ejidales |
| Áreas de uso común ejidales | |||
| Institucional | Instrumentos legales | Medio ambiente | Ordenamiento Ecológico Territorial |
| Áreas Naturales Protegidas Federales, estatales, municipales, comunitarias y destinadas voluntariamente a la conservación | |||
| Desarrollo urbano | Ordenamiento Urbano de la zona conurbada Xalapa, Banderilla, Emiliano Zapata y Tlalnelhuayocan | ||
| Ordenamiento Territorial de la Zona Metropolitana de Xalapa |
*Franjas de diez metros de ancho contiguas al cauce de las corrientes (D. O. F., 1992).
**Área geográfica que corresponde a la subdivisión de las Áreas Geoestadísticas Municipales (AGEM), cuyos límites son trazados con base en rasgos físicos naturales (ríos, lagos, arroyos, cerros, etc.) o culturales (calles, brechas, carreteras, líneas telegráficas, etc.) para su fácil identificación en campo. Constituye la unidad básica del Marco Geoestadístico Nacional. Dependiendo de sus características, se clasifican en dos tipos: Área Geoestadística Básica Urbana y Área Geoestadística Básica Rural (INEGI, 2019b).
Fuente: elaboración propia.
Criterios operativos de delimitación. Para que un área sea clasificada como STPU debe cumplir simultáneamente con los siguientes criterios: a) uso de suelo: presencia de usos agrícolas/pecuarios o zonas de transición identificadas mediante clasificación supervisada, excluyendo áreas urbanas consolidadas (AGEB urbanas) y formaciones vegetales naturales (bosques, selvas); b) pendiente: inferior o igual al 35 %, criterio que determina la aptitud para urbanización según Gómez Orea y Gómez Villarino (2013); c) exclusiones normativas: áreas fuera de zonas federales de cuerpos de agua (buffer de 10 m, según DOF, 1992), áreas naturales protegidas de cualquier nivel, y polígonos con restricciones de uso según ordenamientos ecológicos vigentes; d) propiedad social: la presencia de parcelas ejidales o áreas de uso común ejidales se consideró como indicador de vulnerabilidad al cambio de uso de suelo, dado que la tenencia ejidal ha mostrado mayor susceptibilidad a la conversión hacia usos urbanos tras las reformas agrarias de 1992; e) Índice Compuesto de Antropización (ICA): valores intermedios que indican transformación antrópica moderada, diferenciándose de áreas urbanas consolidadas (ICA alto) y áreas naturales (ICA bajo).
El procesamiento de la información se efectuó en ArcMap 10.6 (ESRI, 2015) siguiendo un diagrama de flujo estandarizado (Figura 3), lo que garantiza la trazabilidad de los procedimientos. La integración de capas se realizó mediante álgebra de mapas, donde cada criterio actuó como filtro sucesivo para delimitar el área final del STPU.
Uso de suelo y vegetación
Se emplearon imágenes Landsat 9 nivel 2 (OLI, Path 025/Row 046, 27 de marzo de 2022), obtenidas de Earth Explorer (USGS, 2023). Para la clasificación de uso de suelo y vegetación se aplicó clasificación supervisada mediante el algoritmo de Máxima Verosimilitud (MLC), con campos de entrenamiento seleccionados a partir del Inventario Estatal Forestal y de Suelos (SEMARNAT, 2014).
Este insumo permite distinguir hasta once categorías: bosques mesófilos, bosques de coníferas, bosques de encino, bosques de pino-encino, selva alta, selva mediana subperennifolia, selva baja caducifolia, praderas de alta montaña, zonas urbanas, zonas agrícolas y zonas pecuarias (Figura 4), posteriormente reagrupadas en tres clases analíticas para la delimitación del STPU: forestales, agrícolas/ pecuarias y urbanas (Figura 5).

Fuente: elaboración propia con imágenes Landsat 9.
Figura 4 Clasificación supervisada del uso de suelo y vegetación en la ZMX.

Fuente: elaboración propia
Figura 5 Reclasificación temática del uso de suelo y vegetación en la ZMX.
La reclasificación temática en tres categorías responde a la necesidad de operacionalizar los criterios de delimitación del STPU: las áreas forestales fueron excluidas por constituir formaciones naturales protegidas o con valor ecosistémico; las áreas urbanas consolidadas fueron excluidas por no presentar características de transición, y las áreas agrícolas/pecuarias constituyeron la base espacial sobre la cual se aplicaron los criterios adicionales (pendiente, exclusiones normativas, propiedad social, ICA). Los resultados fueron validados con fotointerpretación y cartografía temática (INEGI, 2019b; Figura 6).
Índices espectrales e Índice Compuesto de Antropización (ICA)
Con el propósito de caracterizar la transformación antrópica, se calcularon cuatro índices espectrales (Figura 7): SAVI para corregir el efecto del suelo desnudo en áreas de baja densidad vegetal (Hidayati et al., 2018); BSI para diferenciar suelos desnudos de edificaciones (Nguyen et al., 2021); NDBI para identificar áreas urbanizadas (Kebede et al., 2022), y BAEI para mejorar la detección de acumulación de superficies construidas (Lynch et al., 2020).

Fuente: elaboración propia.
Figura 7 Distribución espacial del Índice Compuesto de Antropización (ICA) en la ZMX.
De ellos se derivó un Índice Compuesto de Antropización (ICA), formulado como: ICA = (NDBI + BAEI) − (SAVI + BSI). La lógica de esta formulación es que NDBI y BAEI capturan señales espectrales de áreas construidas, mientras que SAVI y BSI permiten sustraer la señal de vegetación y suelo desnudo, respectivamente, lo que da como resultado un índice que maximiza la detección de superficies antropizadas. Este enfoque de combinación de índices ha sido aplicado en estudios de urbanización para mejorar la discriminación de gradientes urbano-rurales (Valdiviezo-N et al., 2018; Muhaimin et al., 2022), aunque la formulación específica aquí propuesta representa una adaptación metodológica para el contexto de estudio. El ICA permitió cuantificar el grado de antropización y diferenciar gradientes de transformación territorial (Figura 8), clasificándose en tres rangos: bajo (< -0.2), intermedio (-0.2 a 0.3) y alto (> 0.3).
Sistemas físico, social e institucional
Sistema físico: se utilizó un Modelo Digital de Elevación (DEM) para delimitar áreas con pendiente ≤35 %, criterio empleado en estudios de aptitud territorial (Gómez Orea y Gómez Villarino, 2013). Se incorporaron corrientes y cuerpos de agua con zona federal definida, estableciendo un buffer de 10 metros a partir de los cauces conforme a lo estipulado en la Ley de Aguas Nacionales (DOF, 1992).
Sistema social: se analizaron parcelas ejidales y áreas de uso común del Registro Agrario Nacional (RAN, 2024a, 2024b). Es importante señalar que la inclusión de la propiedad social como única variable del sistema social representa una simplificación operativa, dado que el sistema social es inherentemente más complejo e incluye dimensiones demográficas, culturales y organizativas que no fueron capturadas en la delimitación espacial. La propiedad ejidal se incluyó específicamente como indicador de vulnerabilidad territorial al cambio de uso de suelo, dado el papel que ha jugado en la expansión urbana en México tras las reformas al Artículo 27 constitucional de 1992.
Sistema institucional: se integraron instrumentos normativos de ordenamiento ecológico y territorial (SEDEMA, 2024a; SEDATU, 2022) y áreas naturales protegidas federales, estatales, municipales y comunitarias (CONANP, 2023, 2024).
Sistema urbano: el sistema urbano se operacionalizó mediante las Áreas Geoestadísticas Básicas (AGEB) urbanas del INEGI (2019a), que delimitan las zonas urbanas consolidadas. Esta simplificación reconoce que el sistema urbano es más complejo e incluye infraestructuras, dinámicas económicas y flujos de movilidad que trascienden la mera superficie edificada, pero que para efectos de delimitación espacial del STPU, la distinción urbano/ no-urbano basada en AGEB resulta operativamente válida.
Verificación y replicabilidad
Para garantizar la replicabilidad metodológica, se realizaron los siguientes procedimientos de verificación: a) exactitud de las clasificaciones: se aplicó validación cruzada con 250 puntos de verificación distribuidos aleatoriamente, alcanzando una exactitud global del 86 % en la clasificación supervisada; b) validación del ICA: se compararon valores del índice con polígonos de referencia de usos urbanos, agrícolas y forestales, mostrando una correlación significativa (R²=0.81) con los patrones de ocupación del suelo; c) Asignación de localidades: se utilizó la cartografía de localidades del INEGI (2022) y se asignaron a la categoría periurbana aquellas que coincidieron espacialmente con polígonos definidos por la integración de criterios. En casos de pixeles aislados, se empleó un criterio de contigüidad espacial con buffers de 250 m para garantizar consistencia.
Caracterización socioeconómica e institucional
Se procesaron variables sociodemográficas y económicas a partir del Censo de Población y Vivienda 2020 (INEGI, 2022) y del Directorio Estadístico Nacional de Unidades Económicas (INEGI, 2023), incluyendo población, estructura etaria, nivel educativo, acceso a servicios, vivienda y unidades económicas. Esta información se integró mediante análisis espacial para caracterizar las condiciones socioeconómicas del STPU (Figura 9).
RESULTADOS
Delimitación espacial del STPU en la ZMX
La integración cartográfica mediante los criterios operativos descritos (uso de suelo agrícola/pecuario, pendiente ≤35 %, exclusiones normativas, ICA intermedio) permitió delimitar el Sistema Territorial Periurbano en la Zona Metropolitana de Xalapa. De las 118 704 hectáreas de superficie total de la ZMX, 31 386 hectáreas presentan atributos de STPU, representando el 26.4 % de la superficie total. En esta delimitación, 108 354 hectáreas corresponden a la superficie agregada de los diez municipios según datos oficiales, mientras que la diferencia se explica por ajustes cartográficos en los límites municipales (Tabla 4).
Tabla 4 Superficie, número de localidades y población del STPU por municipio en la ZMX.
| Municipio | Superficie | Número de
localidades |
Tamaño
poblacional |
|||
| STPU | Municipio | Relación
STPU/Municipio |
||||
| Ha | (%) | Ha | ||||
| Acajete | 2196.89 | 7.00 | 9751.86 | 22.53 | 31 | 1862 |
| Banderilla | 368.70 | 1.17 | 1980.48 | 18.62 | 13 | 1069 |
| Coacoatzintla | 1569.56 | 5.00 | 4395.87 | 35.71 | 18 | 2939 |
| Coatepec | 5438.22 | 17.33 | 20 239.21 | 26.87 | 54 | 3363 |
| Emiliano Zapata | 14 054.83 | 44.78 | 41 603.78 | 33.78 | 44 | 481 |
| Jilotepec | 1262.80 | 4.02 | 5630.23 | 22.43 | 18 | 2124 |
| Rafael Lucio | 854.22 | 2.72 | 1152.72 | 74.10 | 9 | 742 |
| Tlalnelhuayocan | 422.01 | 1.34 | 3671.47 | 11.49 | 11 | 2270 |
| Xalapa | 1512.36 | 4.82 | 12 468.64 | 12.13 | 15 | 973 |
| Xico | 3706.84 | 11.81 | 17 907.51 | 20.70 | 58 | 3122 |
| Total | 31 386.43 | 100 | 108 354.0 | xx | 271 | 18 945.0 |
Fuente: elaboración propia con datos de INEGI (2022, 2024).
En el STPU se asienta una población total de 18 945 personas (2.4 % de la población total de la ZMX), distribuidas en 271 localidades (35.4 % del total de localidades de la ZMX). Esto refleja una baja densidad poblacional de 0.60 hab./ha, característica distintiva de los espacios periurbanos frente a las zonas urbanas consolidadas. Solo en cuatro de los diez municipios de la ZMX el STPU rebasa el 25 % de la superficie municipal: Rafael Lucio (74.1 %), Coacoatzintla (35.7 %), Emiliano Zapata (33.8 %) y Coatepec (26.9 %).
El Índice Compuesto de Antropización (ICA) muestra variación espacial significativa dentro de la ZMX. Las áreas con ICA alto se concentran en torno a la ciudad de Xalapa y las cabeceras municipales de Coatepec, Banderilla y Emiliano Zapata, que corresponden a zonas urbanas consolidadas. Las áreas con ICA intermedio, que constituyeron uno de los criterios de delimitación del STPU, se distribuyen en corona alrededor de estos núcleos urbanos, mientras que las áreas con ICA bajo corresponden predominantemente a zonas forestales y agrícolas de ladera.
Caracterización socioeconómica del STPU
El análisis de las variables socioeconómicas del STPU, derivadas del Censo de Población y Vivienda 2020 (INEGI, 2022), revela condiciones diferenciadas respecto a las zonas urbanas consolidadas y las zonas rurales. La Tabla 5 presenta una comparación sistemática de indicadores clave entre estos tres tipos de territorios.
Tabla 5 Comparación de indicadores socioeconómicos entre zonas urbanas consolidadas, Sistema Territorial Periurbano (STPU) y zonas rurales de la Zona Metropolitana de Xalapa.
| Indicador | Zonas
urbanas consolidadas |
STPU | Zonas
rurales |
| Demografía | |||
| Población total (hab.) | 721 458 | 18 945 | 58 455 |
| Número de localidades | 23 | 271 | 471 |
| Densidad poblacional (hab./ha) | 54.96 | 0.60 | 0.12 |
| Población <18 años (%) | 27 | 38 | 42 |
| Población >60 años (%) | 12 | 9 | 8 |
| Condiciones socioeconómicas | |||
| Población en situación de pobreza (%) | 48 | 62 | 74 |
| Ingreso mensual promedio por hogar (MXN) | 13 280 | 8650 | 5420 |
| Unidades económicas por 1000 hab. | 56.3 | 22.5 | 8.7 |
| Acceso a servicios básicos en viviendas | |||
| Conexión a red de agua potable (%) | 96 | 68 | 42 |
| Cobertura de drenaje (%) | 94 | 53 | 28 |
| Servicio de electricidad (%) | 99 | 89 | 82 |
| Equipamiento e infraestructura | |||
| Localidades con escuela básica (%) | 100 | 62 | 34 |
| Localidades con unidad médica (%) | 100 | 12 | 6 |
| Vialidades pavimentadas (%) | 92 | 27 | 8 |
| Localidades con transporte público (%) | 100 | 45 | 18 |
Notas: las zonas urbanas consolidadas corresponden a las 23 localidades ubicadas dentro de las AGEB urbanas delimitadas por INEGI. El STPU corresponde a las 271 localidades identificadas dentro del Sistema Territorial Periurbano mediante los criterios metodológicos descritos. Lads zonas rurales corresponden a las localidades restantes no clasificadas como urbanas ni periurbanas.
Fuentes: elaboración propia con datos del Censo de Población y Vivienda 2020 (INEGI, 2022), Directorio Estadístico Nacional de Unidades Económicas (INEGI, 2023) y Medición de la pobreza 2020 (CONEVAL, 2020).
La estructura poblacional del STPU muestra una composición demográfica relativamente joven, con un 38 % de habitantes menores de 18 años y solo un 9 % mayores de 60 años, lo que contrasta con la estructura demográfica de las zonas urbanas consolidadas (27 % jóvenes y 12 % adultos mayores). En términos de ingresos, según datos del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL, 2020) para el nivel de localidad, el ingreso promedio mensual por hogar en localidades del STPU es aproximadamente 35 % inferior al de las zonas urbanas consolidadas. El 62 % de la población del STPU se encuentra en situación de pobreza, frente al 48 % en zonas urbanas, asociado parcialmente a la predominancia de empleos informales en el sector agropecuario (CONEVAL, 2020).
El análisis de unidades económicas a partir del DENUE (INEGI, 2023) muestra una predominancia de microempresas (92 % del total), principalmente dedicadas al comercio minorista, servicios personales y pequeñas manufactureras. Se identificaron 427 unidades económicas formales dentro del STPU, con una relación de 22.5 unidades por cada 1000 habitantes, cifra significativamente inferior a la de zonas urbanas consolidadas (56.3 unidades por cada 1000 habitantes).
Las actividades productivas en el STPU presentan una dualidad entre lo rural y lo urbano. De acuerdo con la clasificación de uso de suelo, el 48 % de la superficie mantiene usos agropecuarios activos. Se observa la presencia de pequeñas explotaciones agrícolas de tiempo parcial, patrón documentado por González-Arellano et al. (2021) como característico de las interfaces periurbanas en México.
Caracterización del acceso a servicios básicos e infraestructura
El acceso a servicios básicos en el STPU presenta deficiencias significativas según datos del Censo de Población y Vivienda 2020 (INEGI, 2022): solo el 68 % de viviendas cuenta con conexión a la red pública de agua potable (versus 96 % en zonas urbanas consolidadas), la cobertura de drenaje alcanza el 53 % (versus 94 % en zonas urbanas), mientras que el servicio de electricidad muestra una cobertura del 89 % (versus 99 % en zonas urbanas). Respecto a infraestructura educativa, el 38 % de las localidades del STPU carecen de escuelas de nivel básico, y solo el 12 % cuentan con alguna unidad médica de primer nivel (INEGI, 2022), reforzando la dependencia funcional del STPU respecto a las zonas urbanas para estos servicios.
Análisis institucional y gobernanza
El análisis de instrumentos normativos y políticas públicas revela brechas en la gestión del STPU que no son exclusivas de este territorio, sino que reflejan problemáticas más amplias de coordinación metropolitana. Solo cinco de los diez municipios cuentan con planes municipales de desarrollo urbano actualizados (posteriores a 2018), y únicamente tres de ellos (Xalapa, Coatepec y Emiliano Zapata) contemplan estrategias específicas para zonas de transición urbano-rural.
El Programa de Ordenamiento Territorial de la Zona Metropolitana de Xalapa (POTZMX, SEDATU, 2022) constituye el instrumento metropolitano vigente. De sus 43 estrategias, siete están orientadas específicamente a la gestión de zonas de interfaz urbano-rural, incluyendo regulación de cambios de uso de suelo, protección de áreas agrícolas productivas y fortalecimiento de servicios en localidades periféricas. Sin embargo, la implementación de estas estrategias enfrenta desafíos de coordinación entre las 18 instancias gubernamentales con atribuciones en el territorio metropolitano.
El papel de la propiedad ejidal en la configuración del STPU
El análisis espacial de la propiedad social revela que el 67 % de la superficie del STPU corresponde a tierras ejidales, distribuidas en 79 ejidos, de los cuales 61 se ubican en los municipios centrales de la ZMX. Esta concentración de propiedad ejidal en el STPU es significativa porque la tenencia ejidal ha mostrado alta susceptibilidad a la conversión hacia usos urbanos tras las reformas agrarias de 1992 que permitieron la enajenación de tierras ejidales.
El caso documentado por Libreros Baizabal (2020) ilustra este proceso: entre 2000 y 2007, trece ejidos del municipio de Xalapa destinaron parte significativa de su superficie a la expansión urbana, registrándose tasas de conversión que oscilan entre el 40 % y el 99.2 %. Este patrón coincide con lo observado por Westerink et al. (2013) sobre los efectos de la expansión urbana en la fragmentación del paisaje periurbano, aunque en el contexto mexicano el sistema ejidal añade una dimensión institucional específica a esta dinámica.
DISCUSIÓN
El análisis del Sistema Territorial Periurbano (STPU) en la Zona Metropolitana de Xalapa (ZMX) revela una configuración espacial de alta complejidad, resultado de la interacción entre dimensiones físico-naturales, socioeconómicas y político-institucionales. Los resultados confirman la validez del enfoque multidimensional para la delimitación de territorios periurbanos, coherente con los marcos teóricos desarrollados por Allen (2003), Follmann (2022) y Ravetz y Sahana (2025).
La metodología desarrollada demuestra que la integración de múltiples criterios territoriales permite una caracterización más precisa que enfoques monodimensionales, aunque reconoce limitaciones inherentes. La simplificación del sistema social a la propiedad ejidal y del sistema urbano a las superficies edificadas representa una operacionalización necesaria, pero insuficiente, para capturar la complejidad de estos sistemas. Investigaciones futuras podrían enriquecer el análisis incorporando variables de flujos de movilidad, redes de abasto y dinámicas demográficas a escala de localidad.
La delimitación del STPU en 31 386 hectáreas (26.4 % del territorio metropolitano) con 271 localidades (35.4 % del total) evidencia la relevancia cuantitativa de este espacio de transición. La concentración del 67 % de la superficie periurbana en tierras ejidales confirma el papel central de la propiedad social en la configuración territorial periurbana mexicana, hallazgo consistente con lo reportado por González-Arellano et al. (2021) para otras zonas metropolitanas del país.
Las condiciones socioeconómicas del STPU, con indicadores sistemáticamente inferiores a las zonas urbanas consolidadas en acceso a servicios, ingresos y empleo formal, confirman la necesidad de políticas diferenciadas para estos territorios. Sin embargo, es importante evitar generalizaciones: el STPU presenta heterogeneidad interna que futuras investigaciones deberían caracterizar mediante tipologías específicas según gradientes de urbanización, accesibilidad y condiciones socioeconómicas.
El STPU de la ZMX desempeña funciones ecosistémicas relevantes para la sustentabilidad metropolitana. Su contribución a la regulación hídrica es particularmente significativa: según el Programa de Ordenamiento Ecológico (SEDEMA, 2024a), aproximadamente el 60 % de las zonas de recarga hídrica de importancia metropolitana se localizan en territorios con características periurbanas. Adicionalmente, el STPU sostiene sistemas de producción alimentaria de proximidad que abastecen mercados urbanos, aunque esta función no fue cuantificada sistemáticamente en el presente estudio.
Esta expansión metropolitana sigue tendencias globales identificadas por Seto et al. (2012), quienes proyectan que, si las tendencias actuales de densidad poblacional continúan, para 2030, la cobertura de suelo urbano aumentará en 1.2 millones de km² a nivel global. En el caso de la ZMX, el STPU constituye el frente de expansión probable, lo que subraya la urgencia de instrumentos de planificación específicos.
CONCLUSIONES
La investigación desarrolló y aplicó una metodología de delimitación del Sistema Territorial Periurbano basada en un enfoque multidimensional, integrando criterios de uso de suelo, pendiente, restricciones normativas, propiedad social e índice de antropización. Esta aproximación permitió identificar 31 386 hectáreas con características periurbanas en la ZMX, equivalentes al 26.4 % del territorio metropolitano, donde se asientan 271 localidades que albergan al 2.4 % de la población metropolitana.
Los criterios operativos de delimitación demostraron consistencia espacial y replicabilidad metodológica, con una exactitud del 86 % en la clasificación de uso de suelo y una correlación significativa (R² = 0.81) entre el Índice Compuesto de Antropización y los patrones de ocupación territorial. No obstante, la metodología presenta limitaciones reconocidas: la simplificación del sistema social a la propiedad ejidal y del sistema urbano a las superficies edificadas son operacionalizaciones útiles pero insuficientes para capturar la complejidad inherente a estos sistemas.
La caracterización socioeconómica evidenció que el STPU presenta condiciones sistemáticamente inferiores a las zonas urbanas consolidadas en términos de acceso a servicios básicos (agua potable: 68 % vs 96 %; drenaje: 53 % vs 94 %), ingresos por hogar (35 % inferior) y dotación de equipamiento educativo y de salud. Estas desigualdades justifican la necesidad de políticas públicas diferenciadas que atiendan las especificidades del territorio periurbano.
La concentración del 67 % de la superficie del STPU en tierras ejidales, distribuidas en 79 ejidos, constituye un factor de vulnerabilidad territorial al cambio de uso de suelo. Los marcos regulatorios actuales establecen que los terrenos forestales, áreas naturales protegidas y zonas federales no deben destinarse a usos urbanos; en consecuencia, el STPU representa el frente territorial con mayor susceptibilidad a la expansión urbana futura, lo que subraya la urgencia de instrumentos de ordenamiento específicos.
El análisis institucional reveló que solo cinco de los diez municipios cuentan con planes de desarrollo urbano actualizados, y apenas tres contemplan estrategias específicas para zonas de transición urbano-rural. Esta brecha normativa, combinada con la fragmentación de competencias entre 18 instancias gubernamentales, limita la capacidad de gestión coordinada del STPU. A pesar de estas limitaciones, el STPU presenta potencialidades significativas para la sustentabilidad metropolitana, particularmente en regulación hídrica, producción alimentaria de proximidad y conservación de servicios ecosistémicos.
RECOMENDACIONES
A partir de los hallazgos de esta investigación, se formulan las siguientes recomendaciones orientadas a mejorar la gestión del Sistema Territorial Periurbano en la Zona Metropolitana de Xalapa y contextos similares.
En primer lugar, resulta necesario superar el enfoque dualista tradicional que estructura la política territorial mexicana en torno a la dicotomía urbano-rural. La Ley General de Asentamientos Humanos, Ordenamiento Territorial y Desarrollo Urbano de 2016 y la Ley General de Cambio Climático de 2012 ofrecen marcos normativos que permiten incorporar territorios de transición como el STPU en los instrumentos de planeación, pero su implementación requiere voluntad política y capacidades técnicas en los tres órdenes de gobierno. Se recomienda desarrollar instrumentos de planificación específicos para el STPU que reconozcan su singularidad territorial, integrando visiones urbanas y rurales en estrategias de ordenamiento diferenciadas según las condiciones locales.
En segundo lugar, se recomienda fortalecer los mecanismos de coordinación intergubernamental para la gestión del STPU, estableciendo o fortaleciendo instancias metropolitanas con atribuciones específicas sobre territorios periurbanos. La fragmentación actual de competencias entre múltiples instancias dificulta la implementación de políticas coherentes y genera vacíos de gestión que son aprovechados para procesos de urbanización irregular.
En tercer lugar, considerando que el 67 % del STPU corresponde a tierras ejidales, se recomienda diseñar esquemas de acompañamiento técnico y jurídico para ejidos ubicados en zonas periurbanas, orientados a promover alternativas productivas sustentables que desincentiven la venta de tierras para urbanización. Estos esquemas podrían incluir programas de pago por servicios ambientales, apoyo a la agricultura periurbana de proximidad y fortalecimiento de capacidades organizativas de los núcleos agrarios.
Finalmente, se recomienda generar sistemas de información y monitoreo específicos para el STPU, que permitan dar seguimiento a las dinámicas de transformación territorial mediante indicadores actualizados de cambio de uso de suelo, expansión urbana, condiciones socioeconómicas y estado de los recursos naturales. Esta información constituye un insumo imprescindible para la toma de decisiones basada en evidencia y para la evaluación de las políticas implementadas.










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