Introducción
El tomate (Solanum lycopersicum L.) es una de las principales hortalizas consumidas por el ser humano, y más de 150 países lo producen; no obstante, la FAO (2023) reportó que el 54 % de la producción mundial fue generada por tres países: China, India y Turquía con el 36.5, 10.6 y 6.9 % respectivamente; por su parte, México ocupó el séptimo lugar en producción total, con más de 4 millones de toneladas producidas, que representó el 2.3 % de la producción mundial, y de estas se exportaron más de 3 millones de toneladas que generaron ingresos por más de 3 mil millones de dólares estadounidenses.
Uno de los principales desafíos que enfrentan los productores a nivel mundial y nacional es mantener o disminuir los costos de producción e incrementar el rendimiento (Godoy et al., 2009; Velasco-Alvarado et al., 2017). Un método para disminuir los costos de producción es cultivar en suelo directo en lugar de sustrato, pero las limitaciones bióticas y abióticas del ambiente para la agricultura provocan una reducción en la productividad del cultivo (Martínez et al., 2015). Ante tal panorama, es necesaria la búsqueda de métodos de control alternativos, entre ellos destaca el uso del injerto de variedades comerciales sobre genotipos resistentes a los patógenos del suelo y a condiciones edafoclimáticas adversas (Godoy et al., 2009; Velasco-Alvarado et al., 2017). La finalidad primordial e inicial del uso de portainjertos en tomate, y hortalizas en general, es proveer resistencia a patógenos del suelo; sin embargo, las bondades de los portainjertos se han diversificado (Lee y Oda, 2003), incluyendo que las plantas injertadas generalmente incrementan la capacidad de absorción de agua y minerales en comparación con las plantas no injertadas, a causa del vigoroso sistema radical que provee el portainjerto (Hashem et al., 2024), lo que ocasiona un aumento en el rendimiento (Guan et al., 2020) y mejora la vida de post-cosecha del fruto (Lee et al., 2010). Ingram et al. (2022) reportaron un efecto positivo del injerto en tomate, donde la utilización de portainjertos aumentó el rendimiento respecto a las plantas no injertadas.
México es considerado centro de domesticación del tomate (Rick y Holle, 1990); por lo tanto, posee una gran diversidad en cuanto a recursos fitogenéticos de la especie (específicamente germoplasma nativo y silvestre); debido a esto, dichos materiales han sido utilizados como fuente de variabilidad para introducir características hortícolas deseables y novedosas en los programas de mejoramiento existentes en México (Lobato et al., 2012). El cultivo de tomate comercial ha experimentado extremos cuellos de botella genéticos, debido a que el gran espectro natural de características morfológicas y físicas de la especie se ha visto reducido a características deseables para el ser humano mediante la selección (Bonilla-Barrientos et al., 2014), promoviendo la pérdida de variabilidad a través del proceso de mejoramiento genético moderno, por lo que la mayoría de híbridos comerciales poseen una variabilidad alélica reducida, lo que ha ocasionado una disminución severa de su base genética; por este hecho, es importante establecer estrategias para el uso de la variación genética natural existente (Marín-Montes et al., 2019).
Hatni et al. (2024) mencionaron que aportar rasgos mediante injertos otorga algunas ventajas que simplifican el proceso de mejoramiento debido a la opción de cultivar portainjertos y púas con independencia entre sí; además, el portainjerto puede estar conformado con ADN de genotipos nativos o silvestres sin afectar las cualidades de los híbridos utilizados como injertos, tales como calidad, rendimiento y otras características hortícolas. Debido a estas ventajas, como resistencia a fitopatógenos en el portainjerto y rendimiento en el injerto, el mejorador puede emplear los atributos agrícolas de los genotipos emparejando portainjertos e injertos para cubrir requerimientos específicos ambientales y de mercado (Cohen et al., 2007).
En México, debido al costo elevado de la semilla comercial de portainjertos y variedades de tomate producida por empresas extranjeras y a la insuficiencia de investigación pública en esta especie, es conveniente generar programas nacionales de mejoramiento genético y utilizar el potencial de los parientes silvestres y variedades nativas, para lo cual es necesario recolectar, conservar, caracterizar y evaluar dicho germoplasma (Salgado-Meraz et al., 2018), tanto para reducir el costo de la semilla como para incrementar la rentabilidad del cultivo. Con base en esto, el objetivo de este estudio fue evaluar el desempeño agronómico de ocho portainjertos sobre tres variedades comerciales de tomate.
Materiales y métodos
Material genético
El material genético evaluado consistió en cuatro genotipos nativos (Lor-77, Lor-84, Lor-95 y Lor100) y cuatro líneas avanzadas derivadas también de germoplasma nativo (24676, 24677, 24678, 24679) de tomate (Solanum lycopersicum L.) del programa de mejoramiento genético del Colegio de Postgraduados, todas de hábito de crecimiento indeterminado y seleccionadas por sus características de interés para portainjertos, tales como alta germinación, mayor diámetro de tallo, altura de planta y número de hojas, características que se utilizaron como indicadores de vigor en la planta (Velasco-Alvarado et al., 2017; Vanlay et al., 2022). Tanto el germoplasma nativo como las línes avanzadas se usaron como portainjertos para colocar como púas los híbridos comerciales El Cid® (Semillas Harris Moran Mexicana S.A. de C.V.), Blindon® y Portos® (Grupo Sakata Seed de México, S.A. de C.V.) con hábito de crecimiento indeterminado y frutos tipo saladette.
Tratamientos y diseño experimental
Se establecieron 27 tratamientos, 24 obtenidos de la combinación de los ocho genotipos usados como portainjertos con tres híbridos comerciales como vástagos, más los tres híbridos sin injertar como testigos. Los materiales fueron evaluados en un diseño experimental de bloques completos al azar con tres repeticiones y cinco plantas por unidad experimental, en condiciones de invernadero e hidroponía en Montecillo, Texcoco, México (19° 27’ 58’’ N, 98° 54’ 56’’ O y 2236 msnm de altitud).
Establecimiento y conducción del experimento
La siembra de portainjertos e híbridos comerciales fue el 30 de abril de 2024 en charolas de poliestireno de 128 cavidades, usando como sustrato peat moss (Premier Tech Horticulture). La nutrición de las plántulas fue mediante la solución nutritiva de Steiner (1984) al 25 %. El proceso de injertación se hizo usando el método de empalme (Lee y Oda, 2003) a los 30 días después de la siembra, en plántulas con cuatro hojas verdaderas totalmente expandidas. Las plántulas injertadas fueron colocadas durante 12 días en una cámara de prendimiento (4 m de largo, 4 m de ancho y 2.5 m de alto); en ese período de post-injertación, las condiciones ambientales promedio fueron 27 °C y 90 % de humedad relativa.
El trasplante se realizó 43 días después de la siembra (dds), el 12 de junio de 2024, en bolsas de polietileno de color negro de (40 × 40 cm) y arenilla de tezontle rojo como sustrato, con una granulometría aproximada de 4 mm, se colocó una planta por bolsa. Las plantas fueron conducidas a un tallo, con podas y tutoreos semanales, y a los 120 dds se despuntaron para detener su desarrollo.
Durante el desarrollo del experimento se realizaron aplicaciones preventivas de fungicidas y plaguicidas con base en el protocolo descrito por Balbuena-Mascada et al. (2023). Como parte del manejo del cultivo, cada tercer día durante la floración, las plantas se sacudieron suavemente para mejorar la polinización.
Variables evaluadas
En cada planta se registraron las variables: a) días a floración del primer racimo (DF) contados desde el trasplante hasta el día en que la primera flor llegó a antesis, b) días desde el trasplante a la madurez (DM) al momento en que el primer fruto de cada planta llegó a maduración rompiente (Etapa 2), según la escala de colores para tomates frescos del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA, 1992). En dos frutos rojos del tercer racimo de cada planta (10 frutos por unidad experimental) se obtuvieron registros de: c) diámetro polar (LF, mm) y d) diámetro ecuatorial (AF, mm) del fruto, medidos con un vernier digital milimétrico (Caldi-6MP, Truper®, México), e) peso promedio de fruto (PPF, g), registrado con una balanza digital (Ohaus®, SP2001, Pine Brook, New Jersey, EUA), f) firmeza de fruto (FIR, N) cuantificada con un texturómetro (Wagner Force Five® FDV-30, Greenwich, Connecticut, EUA) y punta cónica de 0.8 mm, y g) contenido de sólidos solubles totales del jugo de tomate (SST, °Brix) con un refractómetro digital (Atago®, PAL-1, Tokio, Japón). Se realizaron cuatro cosechas, una cada 20 días, a los 105, 125, 145 y 165 dds. En cada planta se registró h) el número de racimos producidos (NR), i) el número total de frutos (NTF) y j) el peso total de frutos (PTF, g), con una balanza digital (Torrey®, México).
Análisis estadístico
Se verificaron los supuestos de normalidad y homocedasticidad de los datos mediante las pruebas de Shapiro-Wilk y Bartlett, respectivamente; el análisis fue el correspondiente para un diseño de bloques completos al azar. Se aplicó análisis de varianza con los factores de variación genotipos y repeticiones, y la comparación de medias fue mediante la prueba de Tukey (P ≤ 0.05); utilizando el programa Statistical Analysis Systems (SAS) versión 9.0 (SAS Institute, 2002).
Resultados y discusión
Análisis de varianza genera
El análisis de varianza detectó diferencias altamente significativas (P ≤ 0.01) entre los tratamientos (Cuadro 1) para la mayoría de variables, lo que indica que hubo efectos entre las plantas injertadas y no injertadas. En sólidos solubles totales (SST) se obtuvieron diferencias significativas (P ≤ 0.05) y en número de frutos por racimo (NFR) no hubo diferencias estadísticas significativas, lo que indica que para esta variable no hay efecto de los portainjertos respecto a los testigos sin injertar.
Cuadro 1 Cuadrados medios del análisis de varianza de 11 caracteres de híbridos comerciales injertados sobre colectas nativas y líneas avanzadas usadas como portainjertos, e híbridos sin injertar usados como testigos.
| Variables | FV | |||
| Rep | Trat | Error | CV (%) | |
| GL | 2 | 26 | 70 | |
| PTF | 165, 849.76 | 732, 900.98** | 242, 005.63 | 16.57 |
| NTF | 12.77 | 86.46** | 23.81 | 16.58 |
| PPF | 38.58 | 522.73** | 132.82 | 9.57 |
| LF | 9.31 | 25.67** | 7.32 | 3.98 |
| AF | 0.25 | 22.96** | 5.37 | 4.04 |
| NR | 0.64 | 1.64** | 0.65 | 10.61 |
| NFR | 1.09 | 1.81ns | 1.17 | 14.37 |
| SST | 0.06 | 0.15** | 0.08 | 6.66 |
| FIR | 0.04 | 0.58** | 0.27 | 21.79 |
| DF | 4.21* | 17.71** | 1.25 | 2.77 |
| DM | 25.67 | 94.51** | 25.6 | 5.59 |
FV: fuente de variación, Rep: repeticiones, Trat: tratamientos, CV: coeficiente de variación, GL: grados de libertad, PTF: peso total de frutos por planta, NTF: número total de frutos por planta, PPF: peso promedio de fruto, LF: largo de fruto, AF: ancho de fruto, NR: número de racimos, NFR: número de frutos por racimo, SST: sólidos solubles totales, FIR: firmeza de fruto, DF: días a floración, DM: días a madurez del fruto; *: diferencias significativas (P ≤ 0.05), **: diferencias altamente significativas (P ≤ 0.01), ns: no significativo.
Comparación de medias general
El Cuadro 2 muestra las medias de tratamientos en comparación con los híbridos sin injertar donde, para rendimiento, el híbrido El Cid fue sobresaliente en cinco combinaciones: con 24679 (3624.8 g), 24677 (3563 g), 24678 (3562.8 g), Lor-100 (3521 g) y Lor-77 (3440.4 g), los cuales representan un aumento promedio de 15 % respecto al testigo sin injertar (3086.9 g). Para el híbrido Blindon tres combinaciones fueron superiores al testigo sin injertar (2476.8 g): 24677 (3430.3 g), 24676 (3402.3 g) y Lor100 (3376.7 g), que promediaron un incremento en el rendimiento de 24 %, posiblemente debido a una mayor absorción de agua y nutrientes otorgada por un sistema radicular vigoroso conferido por el portainjerto (Lee et al., 2010) y la tolerancia a estrés biótico y abiótico (Tola et al., 2024). Por último, para el híbrido Portos solo dos combinaciones resultaron notables: Lor-100 (3801.5 g) y 24678 (3288.3 g) arrojando un promedio mayor en la productividad de 27 % superior al testigo (2783.7 g), lo que afirma que el empleo de portainjertos incrementa el rendimiento sobre las plantas auto-enraizadas (Khopade et al., 2025).
Cuadro 2 Comparación de medias de 11 variables de híbridos comerciales injertados sobre colectas nativas y líneas avanzadas usadas como portainjertos, e híbridos sin injertar usados como testigos.
| Tratamiento | PTF (g) | NTF | PPF (g) | LF (mm) | AF (mm) | NR | NFR | SST (°Brix) | FIR (N) | DF (d) | DM (d) |
| El Cid/77 | 3440.4 a-c | 35 a-c | 115.7 bc | 66.5 b-d | 52 e | 8 a | 7.3 a | 4.3 ab | 2.4 a-c | 37.7 f | 86 bc |
| Blindon/77 | 2455.5 a-c | 25 a-d | 108.1 bc | 65.1 cd | 55.6 b-e | 8 a | 7 a | 4.2 ab | 2.3 a-c | 42.7 a-d | 89.3 a-c |
| Portos/77 | 2698.7 a-c | 29 a-d | 115.9 bc | 65.2 b-d | 56.6 b-e | 8.3 a | 7.3 a | 4.1 ab | 2.6 a-c | 39.7 ef | 93.3 a-c |
| El Cid/84 | 3128.3 a-c | 34.7 a-c | 116.5 bc | 68.9 a-d | 57.5 a-e | 7.7 ab | 7.7 a | 4 ab | 2.5 a-c | 40.7 b-f | 88.3 a-c |
| Blindon/84 | 2135.1 c | 20.3 cd | 112.9 bc | 65.6 b-d | 57.5 a-e | 6.7 ab | 6.3 a | 4.1 ab | 2.3 a-c | 45.3 a | 102.7 a |
| Portos/84 | 2286.6 bc | 24.3 a-d | 93.8 c | 61.9 cd | 52.9 de | 7.7 ab | 7.7 a | 4 ab | 2.3 a-c | 40.3 c-f | 100 ab |
| El Cid/95 | 2832.3 a-c | 30.7 a-d | 122.6 bc | 69.4 a-d | 59.3 a-d | 7.7 ab | 8 a | 4.5 ab | 2.4 a-c | 40.3 c-f | 93.3 a-c |
| Blindon/95 | 2143.9 bc | 19.3 d | 106.3 bc | 61.4 d | 54.9 b-e | 7 ab | 7 a | 4 ab | 2.6 a-c | 45.7 a | 99.3 ab |
| Portos/95 | 2488 a-c | 24 b-c | 108 bc | 68.6 a-d | 53.6 c-e | 8 a | 7 a | 4.1 ab | 2.2 a-c | 40.7 b-f | 93 a-c |
| El Cid/100 | 3521 a-c | 34 a-d | 138.5 ab | 71.2 ab | 60.4 a-c | 9 a | 7 a | 4.3 ab | 1.5 c | 40.7 b-f | 95 a-c |
| Blindon/100 | 3376.7 a-c | 31.7 a-d | 114.3 bc | 66.4 b-d | 56.1 b-e | 7.3 ab | 8.7 a | 4 ab | 2 a-c | 45 a | 93.3 a-c |
| Portos/100 | 3801.5 a | 33.7 a-d | 125 a-c | 67.7 a-d | 58.5 a-e | 8 a | 8.7 a | 4.5 ab | 2.5 a-c | 38.7 ef | 90.7 a-c |
| El Cid/24676 | 3252 a-c | 36.3 ab | 127.5 a-c | 68.5 a-d | 59.4 a-d | 8.7 a | 9 a | 4.6 a | 2.7 a-c | 38.3 ef | 81.3 c |
| Blindon/24676 | 3402.3 a-c | 31 a-d | 138.4 ab | 71 ab | 60.2 a-c | 7.3 ab | 7 a | 4.2 ab | 3.5 a | 43 a-c | 92.7 a-c |
| Portos/24676 | 2937 a-c | 28.7 a-d | 122.2 bc | 68.9 a-d | 59.3 a-d | 7.3 ab | 7.3 a | 4.2 ab | 1.9 a-c | 38 f | 90.3 a-c |
| El Cid/24677 | 3563 a-c | 39 a | 108.5 bc | 69.1 a-d | 54.3 b-e | 8.7 a | 8 a | 4.1 ab | 1.9 bc | 38 f | 86.7 bc |
| Blindon/24677 | 3430.3 a-c | 33.3 a-d | 115.3 bc | 69.4 a-d | 57.7 b-e | 7.3 ab | 7.3 a | 4.5 ab | 2.2 a-c | 41 b-f | 88.3 a-c |
| Portos/24677 | 3024 a-c | 25.3 a-d | 135.7 ab | 70.8 ab | 59.5 a-d | 5.3 b | 7.7 a | 4.4 ab | 2 a-c | 40.7 b-f | 100 ab |
| El Cid/24678 | 3562.8 a-c | 36 ab | 136.5 ab | 70.5 ab | 61 ab | 8 a | 7.7 a | 4.3 ab | 2 a-c | 39.3 d-f | 82.7 c |
| Blindon/24678 | 2579 a-c | 24.3 a-d | 122.9 bc | 69.3 a-d | 57.5 a-e | 7.7 ab | 6.3 a | 4.4 ab | 2.7 a-c | 44 ab | 91.3 a-c |
| Portos/24678 | 3288.3 a-c | 29 a-d | 159.8 a | 75 a | 64.1 a | 8 a | 7.3 a | 4.4 ab | 3.2 ab | 40.7 b-f | 94 a-c |
| El Cid/24679 | 3624.8 ab | 36 ab | 129.7 ab | 70.7 ab | 58.5 a-e | 7.3 ab | 7.3 a | 4.2 ab | 3.1 a-c | 39 ef | 89.7 a-c |
| Blindon/24679 | 2439.5 a-c | 25 a-d | 119.5 bc | 66.6 b-d | 57.3 a-e | 7.3 ab | 6.3 a | 3.9 ab | 3 a-c | 41 b-f | 91 a-c |
| Portos/24679 | 2716.2 a-c | 28.3 a-d | 115.9 bc | 69.7 a-c | 55.7 b-e | 8.3 a | 9.3 a | 3.7 b | 2.7 a-c | 38 f | 94 a-c |
| El Cid | 3086.9 a-c | 32.6 a-d | 120 bc | 67.1 a-d | 58.6 a-e | 7.4 ab | 8 a | 4.5 ab | 2.2 a-c | 39.3 d-f | 86.3 bc |
| Blindon | 2746.8 a-c | 26.2 a-d | 119.9 bc | 66.3 b-d | 58 a-e | 7 ab | 7.4 a | 4.1 ab | 2.5 a-c | 41.6 b-e | 87.7 a-c |
| Portos | 2783.7 a-c | 27 a-d | 114.5 bc | 67.7 a-d | 55.4 b-e | 7.7 ab | 7.1 a | 4.2 ab | 2.2 a-c | 38.7 ef | 85.9 bc |
| DSH | 1488.5 | 14.8 | 34.9 | 8.2 | 7 | 2.4 | 3.3 | 0.9 | 1.6 | 3.4 | 15.3 |
Medias con letras iguales en las columnas no son estadísticamente diferentes (Tukey, P ≤ 0.05). Letras separadas por guion indican el intervalo de grupos de medias a los que pertenece el genotipo. Trat: tratamiento, PTF: peso total de frutos por planta, NTF: número total de frutos por planta, PPF: peso promedio de fruto, LF: largo de fruto, AF: ancho de fruto, NR: número de racimos, NFR: número de frutos por racimo, SST: sólidos solubles totales, FIR: firmeza de fruto, DF: días a floración, DM: días a madurez del fruto, DSH: diferencia significativa honesta (P ≤ 0.05).
De acuerdo con los resultados, Lor-100 se mostró como el portainjerto nativo más consistente debido a que fue sobresaliente en combinación con los tres híbridos (El Cid, Blindon y Portos), con un rendimiento promedio de 3566.4 g, lo que representó un aumento del 24 % respecto al rendimiento promedio de los tres testigos sin injertar de 2872.5 g, estos resultados son comparables con los de Velasco-Alvarado et al. (2017) donde esa misma colecta (Lor-100) fue sobresaliente en combinación con los híbridos probados en dicho estudio.
Con relación a las líneas avanzadas, 24677 y 24676 tuvieron consistencia en su combinación con los tres híbridos, donde obtuvieron un rendimiento promedio de 3339.1 g y 3197.1 g respectivamente, que representó un incremento de 16 % y 11 % en la productividad en comparación con el rendimiento promedio de los testigos sin injertar (2872.5 g).
Para los componentes de rendimiento (NR, NFR, PPF, LF, AF y NTF) hubo efectos positivos de los tratamientos para la mayoría de variables, aunque dichos efectos no fueron significativos en todos los casos en comparación con el grupo de testigos. Bahadur et al.¸(2024) y Nimbalkar et al. (2025) reportaron que los genotipos injertados de tomate aumentaron el rendimiento y sus componentes con respecto a los testigos sin injertar. Para las variables de calidad de fruto, sólidos solubles totales tuvo un impacto entre los tratamientos solamente, ya que con relación a los testigos no hubo diferencias; la combinación con mayor concentración de azucares fue Cid/24676 con 4.6 °Brix, mientras que Portos/24679 obtuvo 3.7 °Brix; respecto al contenido de azucares totales. El estudio de Hashem et al. (2024) sí presentó diferencias en los genotipos injertados con los no injertados, estos resultados inhiben un consenso en cuanto al efecto de los injertos en esa variable; por otro lado, para firmeza de fruto se obtuvieron diferencias solo entre tratamientos, donde la variable va fue de 3.5 N (Blindon/24676) a 1.5 N (Cid/100); Jenkins et al. (2022) y Velasco-Alvarado et al. (2017) reportaron resultados contrastantes donde no encontraron efectos de los portainjertos; no obstante, dichas observaciones se interpretan de forma positiva debido a que en ambos estudios se mantuvo la calidad de los híbridos con respecto a los testigos. Finalmente, en las variables DF y DM hubo un impacto en la precocidad con base en los híbridos utilizados como púas, estas observaciones son atípicas en relación con las observadas por Godoy et al. (2009) y Velasco-Alvarado et al. (2017), donde la precocidad en plantas de tomate injertadas es perjudicada por el tiempo requerido para el restablecimiento vascular después del proceso de injertación y las condiciones ambientales en la fase post-injerto, principalmente por la temperatura y la luminosidad (Lee y Oda, 2003).
Análisis de varianza por grupo de portainjertos
El Cuadro 3 muestra diferencias altamente significativas para DF, DM, PPF, LF, AF y PTF; asimismo, SST, FIR y NFT mostraron diferencias significativas.
Cuadro 3 Cuadrados medios del análisis de varianza de los genotipos en promedio de los tres híbridos, usados como portainjertos y los híbridos testigos sin injertar.
| Variables | FV | |||
| Rep | GP+TES | Error | CV (%) | |
| GL | 2 | 10 | 86 | |
| PTF | 165,849.76 | 1,010,201.95** | 301,090.70 | 18.48 |
| NTF | 12.77 | 79.01** | 36.33 | 20.48 |
| PPF | 38.58 | 721.09** | 182.29 | 11.21 |
| LF | 9.31 | 33.84** | 9.78 | 4.61 |
| AF | 0.25 | 32.02** | 7.59 | 4.80 |
| NR | 0.64 | 1.21ns | 0.89 | 12.38 |
| NFR | 1.09 | 1.12ns | 1.37 | 15.55 |
| SST | 0.06 | 0.20** | 0.09 | 7.00 |
| FIR | 0.04 | 0.72** | 0.31 | 23.32 |
| DF | 4.21 | 14.34** | 4.71 | 5.36 |
| DM | 25.67 | 115.10** | 36.03 | 6.63 |
FV: fuente de variación, REP: repeticiones, GP+TES: grupo de portainjertos contra testigos, CV: coeficiente de variación, GL: grados de libertad, PTF: peso total de frutos por planta, NTF: número total de frutos por planta, PPF: peso promedio de fruto, LF: largo de fruto, AF: ancho de fruto, NR: número de racimos, NFR: número de frutos por racimo, SST: sólidos solubles totales, FIR: firmeza de fruto, DF: días a floración, DM: días a madurez del fruto, *: diferencias significativas (P ≤ 0.05), **: diferencias altamente significativas (P ≤ 0.01), ns: no significativo.
Comparación de medias por grupo de portainjertos
Los grupos de Lor-100, 24677, 24676 y 24678 fueron los de mayores rendimientos promedio, ya que obtuvieron incrementos de 24, 16, 11 y 9 % respectivamente en relación con el promedio de los testigos que fue de 2872.5 g. Estos resultados indicaron que hay efectos positivos en la productividad del cultivo mediante la técnica del injerto, estudios como el de Velasco-Alvarado et al. (2016; 2019) han corroborado que la técnica de injerto generalmente favorece aumento de la producción. Jenkins et al. (2022) señalaron que los portainjertos elevaron el rendimiento, otorgado por el aumento en el tamaño de los frutos de tomate, manteniendo la calidad comercial requerida; ante esto, el incremento del rendimiento de las plantas injertadas se puede atribuir a una mayor absorción de nutrientes otorgada por desarrollos radicales mayores de los genotipos usados como portainjertos (Djidonou et al., 2019).
Para DF y DM los grupos de portainjertos no afectaron la precocidad de los híbridos injertados El Cid y Blindon, con excepción de Portos que sí mostro diferencias con respecto a su testigo, lo cual es muy conveniente para el productor de tomate al no alargarse el ciclo del cultivo; sin embargo, existen algunos estudios que han reportado que la precocidad en plantas de tomate injertadas es mermada por el tiempo requerido para la cicatrización vascular después del proceso de injertación (Godoy et al., 2009; Velasco-Alvarado et al., 2017) y las condiciones ambientales en la fase post-injerto, principalmente por la temperatura y la luminosidad (Lee y Oda, 2003; Singathiya et al., 2025) (Cuadro 4).
Cuadro 4 Comparaciones de medias de los genotipos usados como portainjertos en promedio de los tres híbridos comerciales frente a los testigos.
| GP+TES | PTF (g) | NTF (g) | PPF | LF (mm) | AF (mm) | NR | NFR | SST (°Brix) | FIR (N) | DF (d) | DM (d) |
| Lor-77 | 2864.9 ab | 29.7 a | 112.7 bc | 65.6 b | 54.8 c | 8.1 a | 7.2 a | 4.2 ab | 2.4 ab | 39.7 ab | 89.6 ab |
| Lor-84 | 2416.6 b | 26.4 a | 107.7 c | 65.5 b | 55.9 bc | 7.3 a | 7.2 a | 4 ab | 2.4 ab | 42.1 a | 97 a |
| Lor-95 | 2488.1 b | 24.7 a | 112.3 bc | 66.5 b | 55.9 bc | 7.6 a | 7.3 a | 4.2 ab | 2.4 ab | 42.2 a | 95.2 ab |
| Lor-100 | 3566.4 a | 33.1 a | 125.9 a-c | 68.4 ab | 58.4 a-c | 8.1 a | 8.1 a | 4.3 ab | 2 b | 41.4 ab | 93 ab |
| 24676 | 3197.1 ab | 32 a | 129.4 ab | 69.5 ab | 59.7 ab | 7.8 a | 7.8 a | 4.3 ab | 2.7 ab | 39.8 ab | 88.1 ab |
| 24677 | 3339.1 ab | 32.6 a | 119.9 a-c | 69.7 ab | 56.8 a-c | 7.1 a | 7.7 a | 4.3 ab | 2 b | 39.9 ab | 91.7 ab |
| 24678 | 3143.4 ab | 29.8 a | 139.8 a | 71.6 a | 60.9 a | 7.9 a | 7.1 a | 4.4 ab | 2.6 ab | 41.3 ab | 89.3 ab |
| 24679 | 2926.8 ab | 29.8 a | 121.7 a-c | 69 ab | 57.2 a-c | 7.7 a | 7.7 a | 3.9 b | 2.9 a | 39.3 ab | 91.6 ab |
| EL CID | 3086.9 ab | 32.6 a | 120.9 a-c | 67 ab | 58.6 a-c | 7.4 a | 8 a | 4.5 a | 2.2 ab | 39.3 ab | 87.7 ab |
| BLINDON | 2746.8 ab | 26.2 a | 119.9 a-c | 66.3 b | 58.1 a-c | 7 a | 7.4 a | 4.2 ab | 2.5 ab | 41.6 ab | 87.7 ab |
| PORTOS | 2783.7 ab | 27 a | 114.5 bc | 67.7 ab | 55.4 bc | 7.7 a | 7.1 | 4.2 ab | 2.2 ab | 38.7 b | 85.9 b |
| DSH | 855.4 | 9.40 | 21.05 | 4.88 | 4.30 | 1.47 | 1.82 | 0.46 | 0.87 | 3.38 | 9.36 |
Medias con letras iguales en columnas no son estadísticamente diferentes (Tukey, P ≤ 0.05). Letras separadas por guion indican el intervalo de grupos de medias a los que pertenece el genotipo. GP+TES: Grupo de portainjertos mas testigos, PTF: peso total de frutos por planta, NTF: número total de frutos por planta, PPF: peso promedio de fruto, LF: largo de fruto, AF: ancho de fruto, NR: número de racimos, NFR: número de frutos por racimo, SST: sólidos solubles totales, FIR: firmeza de fruto, DF: días a floración, DM: días a madurez del fruto, DSH: diferencia significativa honesta (P ≤ 0.05).
Conclusiones
Las plantas injertadas fueron superiores en rendimiento con respecto a las plantas sin injertar para los tres vástagos (El Cid, Blindon y Portos); sin embargo, no hubo diferencias con el grupo de testigos. Se identificaron materiales de tomate nativo mexicano con potencial para su empleo como portainjertos, incrementando el rendimiento y manteniendo la calidad de fruto. Los portainjertos Lor-100 y la línea 24677 fueron las más notables y consistentes, ya que fueron sobresalientes en combinación con las tres púas. La combinación más sobresaliente fue (Portos/100) que superó en 36 % en rendimiento a Portos sin injertar.










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