Introducción
La planta de tomate saladette (Solanum lycopersicum L.) pertenece a la familia Solanaceae, es originario del oeste de América del Sur, entre el norte de Chile y Ecuador, y posteriormente fue distribuido hacia el trópico y subtrópico de México (Razifard et al., 2020). De acuerdo con Juárez-Torres, Arellano, Salcedo y Zazueta (2022), la producción de esta hortaliza en México genera empleos directos e indirectos y un gran ingreso de divisas por concepto de su comercialización. En el año 2022, en México se sembraron 41 479.77 ha con una producción de 2.9 millones de toneladas, con valor de 14 759 millones de pesos (SIAP, 2024).
Por otra parte, los precios elevados de los fertilizantes contribuyen al aumento de las preocupaciones por la seguridad alimentaria mundial (Charlotte y Laborde, 2023); ante el incremento en los costos de los fertilizantes, es importante generar recomendaciones de fertilización cada vez más precisas, lo cual también ayuda a la conservación del suelo y el ambiente, al evitar su contaminación por el uso excesivo de estos productos. El manejo de la fertilización, a través del enfoque de nutrición balanceada de los cultivos, permite precisar la cantidad de fertilizante que se debe aplicar (Haller, Etchevers, Ramírez y Palomino, 1998). Después del enfoque de agricultura de precisión el cual permite realizar una dosificación de fertilizante planta por planta, pero que requiere de equipo y maquinaria sofisticada (Bagheri y Emami, 2023), está el modelo de nutrición balanceada, el cual considera tres parámetros los cuales son: demanda nutrimental (D), suministro edáfico (S) y eficiencia de recuperación del fertilizante (ERF), mediante la siguiente fórmula: Dosis de fertilización = (D-S)/ERF. La demanda del cultivo se calcula multiplicando el requerimiento nutrimental por el rendimiento esperado. Para el tomate, Ciampitti y García (2007), indicaron que por cada tonelada de fruto se requieren las siguientes cantidades de nutrientes expresado en kg, N 2.8; P2O5 0.9 y K2O 5.4, mientras que Castellanos, Uvalle y Aguilar (2000) reportan: N, 4.0; P2O5, 1.8 y K2O, 8.0, la causa de la discrepancia de valores puede ser porque existen diferentes tipos de tomate como el bola, cherry y saladette; en ese sentido, el objetivo del presente estudio fue determinar el requerimiento nutrimental, específico para tomate saladette manejado a un tallo y cosechado a dos racimos.
Materiales y Métodos
El estudio se realizó en la Unidad Académica de Agricultura, en el municipio de Xalisco, ubicado en las siguientes coordenadas 21° 42’ 80” N y 104° 84’ 12” O, en un invernadero cubierto con polietileno, con estructura metálica, tipo multitunel con seis naves, con tecnología media, cumbreras de 6.0 m, con medidas de 50 m de ancho por 40 m de largo y con paredes cubiertas con malla antiáfidos.
Material vegetal
Se utilizó el híbrido de tomate saladette SV4401TJ® de la empresa Seminis, de crecimiento indeterminado. Las semillas se colocaron en charolas de germinación de 200 cavidades, empleando como sustrato peat moss. La emergencia ocurrió a los siete días después de la siembra y una semana después de la emergencia se aplicaron riegos con solución nutritiva Steiner al 50% (Steiner, 1984) hasta el momento del trasplante.
Propiedades fisicoquímicas del suelo
El análisis de suelo reportó una textura migajón arcillo arenoso, pH 6.2, fósforo Bray 200 mg kg-1, K intercambiable 566 mg kg-1, Ca intercambiable 1406 mg kg-1, Mg intercambiable 334 mg kg-1 y C.E 0.75 decisiemens por metro.
Manejo del cultivo
Se formaron cuatro camas de 80 cm de ancho, 25 m de largo y una altura de 30 cm. A los 26 días de siembra, se realizó el trasplante en las camas a doble hilera en una distancia de 30 cm entre planta. Se llevó a cabo la instalación del sistema de riego por goteo con separación entre goteros de 15 cm. Para monitorear la humedad se utilizaron tensiómetros a profundidades de 15 y 30 cm, los riegos se aplicaron cuando el tensiómetro de 30 cm marcaba 30 centibares.
Las plantas se condujeron a un solo tallo y se realizó poda apical inmediatamente después de la tercera hoja del segundo racimo floral. La nutrición se realizó vía fertirriego aplicando 195 gramos de sulfonit (32-00-00) mas 675 gramos de nitrato de calcio (15.5-00-00-26 Ca) por cada 1000 litros de solución, durante los primeros 30 días después de trasplante; a los 35 días después de trasplante se realizó la poda de punto de crecimiento apical y se cambió la solución nutritiva mediante la aplicación de 260 g de sulfato de potasio (50-00-00-17 S) en 1000 L, hasta cosecha. Los riegos tuvieron una duración de 25 minutos, para que los tensiómetros de 30 cm bajaran a 0 centibares.
Cosecha
La cosecha se realizó a los 70 días después del trasplante. Para la cuantificación de producción de fruto por planta se cosecharon tanto los comerciales (≥ a 70 g) como los que no alcanzaron tal peso, ya que no se realizó raleo de frutos, con el objetivo de calcular con precisión la necesidad nutrimental de la planta con este manejo intensivo.
Determinación del requerimiento nutrimental
Para cuantificar el requerimiento nutrimental del cultivo, el muestreo se realizó al momento de cosecha donde se hizo la extracción completa de diez plantas, se pesaron en fresco por separado hojas, tallos, frutos comerciales (≥ 70 gramos) y no comerciales (< a 70 g), y raíz, posteriormente se sometieron a proceso de secado durante 70 horas a 70 °C en una estufa de secado Novatech®, y finalmente a cada órgano se le determinó el peso seco y la concentración nutrimental. La determinación de concentración de nutrientes en los órganos de la planta se realizó de acuerdo con las metodologías que indican Alcántar y Sandoval (1999). La determinación analítica de la concentración de nitrógeno se realizó con el método Micro-Kjeldahl. El fósforo y potasio se determinaron en los extractos que se obtienen de la digestión húmeda; por colorimetría para fósforo y flamometría para el caso de potasio.
El cálculo de requerimiento nutrimental se realizó considerando la extracción total de cada nutriente por cada planta y se dividió entre la producción de fruto comercial, posteriormente se hizo una extrapolación para 1000 kg de fruto fresco comercial.
Resultados y Discusión
Producción de frutos
El número de frutos amarrados en promedio por planta fue de 15 frutos, la producción de fruto comercial por planta fue de 1.0 kg. Los resultados obtenidos son similares a los que reportan Reyes-Hernández et al. (2023), quienes al utilizar solución nutritiva universal Steiner obtuvieron producción de 557 gramos de fruto por racimo, en cultivo sin suelo.
Distribución de materia seca en diferentes estructuras de la planta
En cuanto a la distribución de materia seca se observó que la mayor acumulación de materia seca se dio en hojas, seguida de frutos, tallo y, por último, la raíz (Figura 1).
La raíz fue el órgano con menor acumulación de materia seca. Estos resultados coinciden con García-Terrazas, Benavides, González, Medrano y Cabrera (2024), quienes en tomate saladette ‘El Cid’ con un ciclo de 120 días lograron cinco racimos y reportaron que el órgano que acumuló menor materia seca fue raíz con 10 g, el peso seco de raíz que se alcanzó en el presente estudio fue de 3.5 g, lo cual es producto del ciclo del cultivo que fue de solo 70 días, por ende no permitió mayor desarrollo radicular y peso; sin embargo, fue suficiente para alcanzar la producción de fruto de aproximadamente medio kilogramo por racimo.
Concentración nutrimental en diferentes órganos de la planta
Entre los nutrimentos N, P y K, el de mayor concentración en los órganos de la planta fue el K, de tal manera que es un elemento que requiere atención en el proceso de producción para alcanzar el rendimiento esperado; en contraste, el elemento en menor demanda es el P (Cuadro 1).
Los estudios realizados en cuanto a la concentración nutrimental en tejidos de la planta de tomate se enfocan principalmente a la concentración de los elementos en frutos y hojas. Para concentración de N en hojas, Godoy-Hernández, Castellanos, Alcántar, Sandoval y Muñoz (2009), reportaron una concentración de 2.88%, el cual es mayor a la concentración en este estudio, que fue de 1.63%, (Cuadro 1). En cuanto a la concentración de K, El-Nemr, Abd, Salman, y El-Tohamy (2012) reportaron una concentración que fluctúa entre 3.59 y 4.0%, mayor a los valores que se obtuvieron en este estudio, de tal manera que se puede deducir que, el cultivo no tuvo consumo de lujo; en el rango que reportan para la concentración de fósforo en hoja, Godoy-Hernández et al. (2009), reportaron 0.28%, mientras que para el caso de la presente investigación el valor fue de 0.24%, se puede decir que los valores de fósforo son similares.
En el programa de nutrición utilizado en el presente estudio, no se realizó la aplicación de ninguna fuente de fósforo, por el nivel de P-Bray que reportó el análisis de suelo (200 mg kg-1), un valor catalogado como alto conforme a las especificaciones de fertilidad, salinidad y clasificación de los suelos que establece la NOM-021-RECNAT-SEMANART-2000 (NOM-021-SEMARNAT-2000, 2002), pero tampoco se registró una concentración elevada de este elemento en tejido foliar, posiblemente por la poca biomasa radicular que presentaron las plantas, y por el mecanismo por el cual se da la absorción del fósforo, el cual es por difusión e intercepción radicular, de tal forma que juega un papel importante la biomasa radicular, ya que influye en el área superficial y en la capacidad de exploración del suelo (Schachtman, Reid y Ayling, 1998).
Requerimiento nutrimental
De los macronutrientes evaluados, el elemento más requerido por las plantas de tomate fue el potasio.
Comparando los resultados obtenidos en el presente estudio, se puede mencionar que para el caso de nitrógeno es notablemente menor a lo que reportaron Castellanos et al. (2000) que fue de 4.0 kg y, Ciampitti y García (2007) de 2.8 kg, lo mismo sucede para el caso de fósforo y potasio, esto permite un ahorro significativo en fertilizantes en tomate cosechado a dos racimos. Es necesario recalcar que entre los fertilizantes de mayor impacto a la contaminación tanto de la atmósfera como de mantos acuíferos están los fertilizantes nitrogenados, Ren et al. (2022) mencionan que hay exceso de pérdida de nitrógeno por la sobre fertilización de los cultivos. Aunque el nitrógeno es el nutriente comúnmente limitante en los sistemas de producción agrícola (Lim, Fernández, Lee y Hatzell, 2021), hay que tener cuidado en no aplicarlo en exceso. Estos valores menores que se encontraron, en comparación a los otros estudios posiblemente se deben a que, a la planta solo se le permitió el desarrollo de dos racimos, con este manejo existe control en la emisión de brotes axilares, por lo tanto, después de la eliminación del punto de crecimiento y una vez que las hojas por encima del segundo racimo alcanzaron su madurez, la planta se dedicó exclusivamente al llenado de fruto, lo cual no sucede en condiciones de campo, donde no se puede controlar la producción de biomasa, y por lo tanto existe mayor extracción de nutrientes. La información presentada en el Cuadro 2 permite generar una dosis de fertilización más precisa para el cultivo de tomate a dos racimos y con conducción a un solo tallo, un sistema de producción intensivo de corto plazo y práctico para la programación de cosecha.
Conclusiones
El requerimiento nutrimental en tomate saladette con manejo a un tallo y cosechado a dos racimos expresado en kg por tonelada de fruto fresco es: N 0.78; P 0.12 y K 1.74.










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