INTRODUCCIÓN
A lo largo del siglo XX, el deporte, y sobre todo el futbol, pasó a constituir un grado importante de la cultura popular de los chilenos (Marín, 2007). Aun cuando en el último tiempo se han desarrollado una cantidad significativa de investigaciones que han centrado el estudio del futbol en la sociedad chilena, todavía es una temática que abre múltiples opciones de investigación y aporta miradas frescas sobre la relación entre historia local, desarrollo urbano y articulación de la cultura popular (Acuña, 2021; Briones, 2023, 2021; Cabello y Vergara, 2020; Elsey, 2011; Ovalle, 2021; Vilches, 2022; Villarroel, 2020).
Para el caso de América Latina, el estudio del futbol, y el deporte en general, ha permitido comprender procesos relacionados a las identidades urbanas, como en el caso mexicano (Esparza, 2023). También, sobre la masificación de la actividad en ciudades alejadas a los centros metropolitanos, para el caso argentino (Roldán, 2015). Incluso, para la realidad brasileña, el estudio del futbol ha supuesto una ampliación en el campo de observación de procesos históricos (Booth, 2011).
A partir de la década de 1950, el futbol profesional alcanzó un alto grado de masificación popular. La ciudad de Santiago, por ejemplo, contó con la mayoría de los equipos participantes en la competencia de honor, situación que contribuyó a establecer al balompié como el principal deporte popular (Briones, 2024; Hoggart, 2013). En el sentido anterior, se articularon hinchadas que se transformaron en el principal soporte de la actividad, además, se experimentó un aumento del mercado asociado a la venta de insumos para el desarrollo de la práctica y se articuló una cultura en la que el futbol permitió conectar las identidades nacionales, pero también locales y vinculadas al territorio, sobre todo, las que estuvieron asociadas con los clubes barriales (Nadel, 2014).
El fenómeno descrito, fue acompañado con una serie de procesos que permitieron dotar de la infraestructura necesaria para el juego regular de la práctica (Briones y Riquelme, 2024). Así, durante la década de 1960, el futbol se incorporó de forma eficiente, tanto en la retórica política de su proyección, como en la capacidad institucional de promover su juego. La organización del mundial de 1962 permitió desplegar un discurso global en el que el futbol se convirtió en el principal deporte nacional (Ortega, 2008). A pesar de que, previo al evento global el deporte contaba con una masa de seguidores significativa, posterior al campeonato mundial, se convirtió en el deporte principal de los chilenos.
De hecho, pasada la efervescencia en diferentes partes de Chile, se iniciaron programas de construcción de estadios e infraestructura para las masas. Por ejemplo, en 1965 comienza la construcción del estadio en la ciudad de Concepción, las remodelaciones del estadio de Playa Ancha de Valparaíso e incluso el estadio de Temuco.1 Sin embargo, esta inversión en infraestructura deportiva, que alcanzó su cenit en el gobierno de Salvador Allende (1970-1973) (Briones y Riquelme, 2023), fue complementada por la articulación de un discurso en el que la promoción del deporte fue vista como un beneficio para la población. Discurso que se agudizó en el gobierno de Eduardo Frei (1964-1970), marcando un periodo en el que el deporte en general, y el futbol en particular, se tomaron la agenda política, tal como mencionó el presidente del periodo: “el gobierno buscará todos los medios posibles para poner en marcha el movimiento deportivo”.2
En el contexto citado, la década de 1960 se puede estudiar desde la proliferación de organizaciones deportivas y su despliegue en términos territoriales. Tanto porque el Estado aplicó una política de inversión y promoción, pero también, porque la sociedad civil encontró en el deporte los espacios necesarios para la sociabilidad, el ocio y la convivencia cotidiana con sus vecinos, familiares y amigos (Elias y Duning, 2016; Huizinga, 1972; Santa Cruz, 1996). Así es como la articulación del campeonato deportivo local de Maipú permite analizar dimensiones de sociabilidad, desarrollo de una identidad local y comprender su proceso de urbanización con base en sus propias demandas y procesos.
La comuna de Maipú mantiene una larga data en la historia nacional. Desde el mismo proceso independentista, se configuró como un espacio de una importante batalla que marcó el devenir del proceso (Riquelme, 2019), hasta ser una de las comunas que mayor proyección de crecimiento y desarrollo urbano mantuvo para mediados del siglo XX (Riquelme, 2023). En primer lugar, la comuna alojó una cantidad significativa de industrias como parte del proceso de industrialización dirigida por el Estado, que fue promovido a partir de la década de 1940, alcanzando para 1970 el desarrollo de un cordón industrial, el segundo de mayor tamaño, sólo por detrás de Santiago (Gaudichaud, 2016). En segundo lugar, la comuna adquirió una posición protagónica en el marco del ordenamiento metropolitano al ser insertada como espacio de crecimiento urbano-industrial en el Plan Regulador Metropolitano de Santiago de 1960 (Almandoz, 2018; Vicuña del Río, 2022). En consecuencia, la comuna se tornó pujante en el desarrollo de su infraestructura, inclusive, posicionándose como la cuarta comuna con mayor tasa de crecimiento per cápita en la Provincia de Santiago (Trivelli, 1972).
Con base en lo descrito, la investigación propuesta busca analizar el proceso de inversión en infraestructura deportiva de la comuna de Maipú entre 1965 y 1973. Durante este periodo, la comuna expresó un crecimiento urbano significativo con la ampliación en varias nuevas poblaciones, además se constató un aumento de la población, en sintonía con las cifras nacionales a medida que disminuyó la mortalidad infantil en Santiago (Chávez y Soto, 2021). De acuerdo con lo mencionado, el fortalecimiento de una liga de futbol amateur, que funcionaba desde hacía décadas, pero que no lograba consolidar un programa atractivo para la población ni habría permitido la consolidación de clubes sociales y deportivos, el deporte fue posicionándose como un elemento relevante para la comuna, tanto en las temáticas abordadas por la prensa local, como por lo discutido en las Actas del Concejo Municipal. A partir de 1965, el municipio aplicó programas de colaboración técnica y logística para el desarrollo de deportistas locales, como a su vez, disponer de recursos para los clubes con el fin garantizar la organización de competencias y promover la construcción de infraestructura necesaria para su desarrollo.
En tal contexto, la presente investigación sugiere como hipótesis que en la comuna de Maipú entre 1965 y 1973 se experimentó un crecimiento urbano importante, dada la participación creciente de la industria local y del Estado a través de sus corporaciones habitacionales, la que tuvo como impacto el desarrollo de nuevas poblaciones dentro de la comuna y que contaron con una identidad local marcada por su historia. Por tal razón, tanto la sociedad civil como el municipio promovieron la inversión en la actividad deportiva, que fue expresada en las formas que los clubes organizaron competencias y eventos deportivos que lograron mantener su organización amateur. Con base en lo descrito, el objetivo de esta investigación es evidenciar el proceso en el que el deporte permitió la articulación de una serie de organizaciones, como también, la inversión desarrollada por la municipalidad para su promoción. Se postula que el auge deportivo en la comuna fue respaldado con la asignación de un tipo de suelo especial, sólo para su desarrollo, lo que transformó a la comuna de Maipú en una singularidad del periodo pues la expresión urbana contó con la actividad deportiva como una forma de su planificación territorial. A pesar de que no se pudo constatar una planificación ordenada, el deporte y su desarrollo en la comuna de Maipú son el reflejo de un proceso de imbricación en el que la identidad local está ligada a las diversas expresiones de clubes y asociaciones deportivas que lograron coexistir y crecer durante este periodo. Finalmente, se propone analizar un caso que relaciona el desarrollo urbano y el deportivo, a partir de características propias de un territorio periférico de la capital, pero que soporta y lidera procesos que se están desarrollando en una escala global.
En términos teóricos, el artículo se aborda desde los estudios urbanos y culturales, proyectando cruces entre cómo el crecimiento de la comuna, el desarrollo de infraestructura y nuevas poblaciones, a su vez, lograron vincularse a una demanda de recursos para la actividad deportiva (Briones y Riquelme, 2023). Así, también, buscan reconocer de qué forma la actividad deportiva logró incorporar símbolos culturales que permitieron la identificación del maipucino, como un sujeto, que pese a ser capitalino, también respondió a una identidad muy marcada con la comuna. En definitiva, estudiar este fenómeno permite analizar a contrapelo problemas como la articulación de identidades locales/nacionales, crecimiento urbano y comportamiento de instituciones en un periodo sensible para el desarrollo nacional. Pero también, porque, aun cuando son problemas clásicos de la historiografía, también su enfoque entrega nuevas miradas sobre la vida cotidiana y hace más comprensible la historia de sujetos olvidados muchas veces de los grandes relatos.
En términos metodológicos, la investigación revisa el diario El Mercurio, en el que se han reconocido las columnas de opinión, notas informativas y crónicas que abordan la realidad deportiva de la comuna de Maipú entre 1965 y 1973. El trabajo también incluye la revisión de las principales revistas deportivas del periodo, como Estadio (1965-1973) y Gol y Gol (1965-1968), que tratan el panorama nacional del deporte. Asimismo, se ha complementado la pesquisa con la revisión de las Actas de Sesión Municipal de Maipú entre 1965 y 1973 (en adelante ASMM), sobre los oficios y resoluciones relacionados con la inversión deportiva en la comuna. Finalmente, el artículo contempló el estudio de las crónicas y entrevistas deportivas publicadas en el diario En Aras del Progreso, que circuló en la comuna entre 1967 y 1969 y que da cuenta de la realidad deportiva amateur de la localidad.
LA COMUNA DE MAIPÚ Y EL PAPEL DEL MUNICIPIO
La comuna de Maipú se encuentra en un área suburbana extensa con parcelas agrícolas de 15 409 hectáreas de terreno con una distancia hacia el centro de Santiago de 14 900 kilómetros (Galetovic, 2006, p. 13). Administrativamente, la comuna estaba dividida en tres subdelegaciones: Maipú, en donde se encuentra la localidad; San José de Chuchunco, una frontera urbana entre la localidad y la capital de Santiago, y Cerrillos, rodeada principalmente de industrias y el aeropuerto internacional. El polo industrial también se extendía al este y sur de la comuna a través del eje Camino a Melipilla. Según el XIII Censo Nacional de Población y II de Vivienda de 1960, la comuna cuenta con una población de 24 080 personas, solamente en la subdelegación de Maipú. En términos demográficos era la undécima comuna de mayor tamaño en toda la metrópoli de Santiago (Censo Nacional de Población, 1960).
La localidad se concentra en un espacio compacto que era conocido como “Maipú Central”.3 Sus rasgos son más rurales, que urbanos. Las propiedades se caracterizan por estar rodeadas de huertos y canales de regadío.4 La localidad casi no cuenta con semáforos y el Camino Pajaritos, concurrida arteria rural que conecta “Maipú Central” con Santiago, era la principal avenida pavimentada de la comuna.5 El municipio, que surgió gracias a la gran reforma municipal de diciembre de 1891, contaba con corrales en la Medialuna Municipal, donde acostumbraba a vender en remate caballos rosillos y potrancas coloradas.6 Dicho espacio, también era utilizado para realizar espectáculos que involucran recrear la Batalla de Maipú a través de la Gran Banda del Ejército, compuesta por 180 músicos.7 Las dos principales actividades públicas durante el año involucran a las obras del Templo Votivo y el “Monumento a los Héroes de Maipú”, que se ubica en la frontera norte de la localidad (Av. Pajaritos con General Ordoñez): el 5 de abril, que celebra la gesta independentista de 1818, y el 16 de julio, que celebra a la Virgen del Carmen. En promedio, ambas fiestas atraen alrededor de 30 000 personas.8 En tal sentido, el ethos colectivo de la localidad giró en torno a estos símbolos patrios y religiosos (Riquelme, 2019.
La municipalidad de Maipú se caracterizó por su proactividad y por poseer una infraestructura administrativa con carácter empresarial, pues, contaba con una empresa de agua potable, una empresa de buses municipales y una fábrica de tubos. Esto se vio reflejado en el Departamento de Obras Municipales que lideró la confección de un plan de remodelamiento urbano de la comuna, que, a su vez, se constató en el Plan Regulador Comunal de Maipú (en adelante PRC) de 1965. Esta normativa urbana fue la primera ordenanza que publicó la municipalidad de Maipú para su territorio. En dicha ordenanza, delimitó las líneas de densidad, límites del crecimiento y desarrollo urbano, y dividió el territorio en siete diferentes tipos de suelo (Figueroa y Figueroa, 2016). El suelo fue dividido en residencial, administrativo, comercial, agrícola, industrial, áreas verdes y, en lo particular, deportivo. Este instrumento fue novedoso, considerando que la mayoría de los planes reguladores comunales insertaba “lo deportivo” dentro del equipamiento comunitario o social, lo que significaba manejar seis diferentes tipos de suelo, pero no siete. En cambio, en la comuna de Maipú, el equipamiento comunitario, es decir, escuelas, jardines, áreas verdes, sedes de juntas de vecinos, entre otros, fue considerado como un hito separado de lo deportivo (véase imagen 1).

Fuente: Plan Regulador Comunal, 1965. Dirección de Obras Municipales. Municipalidad de Maipú
Imagen 1 Plan Regulador Comunal de Maipú, 1965
El tipo de suelo deportivo que fijó el PRC fue esencial para que la municipalidad de Maipú -en las administraciones de José Luis Infante Larraín (1958-1967), Luís Valentín Ferrada Urzúa (1968-1970) y Mario Ortiz Quiroga (1971-1973)- destinase una reserva de suelo para el financiamiento de canchas deportivas y subvenciones a clubes deportivos locales. El artículo 18° del PRC establece zonas destinadas a áreas deportivas y recreativas “reservadas para los planes constructivos de los programas deportivos, ya sean particulares o municipales. Indiferentemente podrán ser campos destinados solamente al uso del deporte o también a espectáculos deportivos o recreativos.”9 En la misma medida, el PRC cambió el uso de suelo “agrícola” a “residencial” en los alrededores del casco histórico de la localidad, específicamente, en un radio de seis cuadras al poniente de las obras del Templo Votivo de Maipú y en un radio de seis cuadras al oriente de Pajaritos con Cinco de Abril hasta alcanzar las zonas industriales del Cordón Cerrillos-Maipú (Riquelme, 2023). Esto permitió que actores de diversa naturaleza, ya sea el sector público a través de sus corporaciones habitacionales o el sector privado a través de las firmas constructoras o cooperativas de viviendas, construyeran aproximadamente 60 nuevos barrios y más de 12 000 viviendas entre 1965 y 1976 (Riquelme, 2023). El resultado: cada barrio dio forma a una junta de vecinos, y en algunos casos, dio nacimiento a clubes deportivos, que se sumaron a los ya previamente existentes.
Las ASMM expresan el esfuerzo voluntarista que el municipio afrontó frente a esta situación. Por ejemplo, en febrero de 1967 la municipalidad de Maipú da cuenta de 26 clubes deportivos (Club Deportivo Jorge León; 1ª Compañía de Bomberos de Maipú; Club Femenino de Básquetbol de Maipú; Club Deportivo Maipú; Club Deportivo Abrazo de Maipú; Club Deportivo Juvenil Maipú; Deportivo Teniente Cornel Bueras; Club Deportivo Unión San José de Maipú; Club Deportivo Unión Minera F. C.; Club Ceportivo Sol Juvenil; Club Deportivo Five Friends; Club Deportivo Defensor Minero; Deportivo Municipal de Maipú; Deportivo La Halle de Maipú; Deportivo Estrella del Carmen; Club Deportivo Palomo San José; Club Deportivo Atlantha; Club Deportivo Agua Potable; Club Deportivo Defensor; Los Errázuriz; Club Deportivo Santa Adela de Las Rejas; Club Deportivo Unión Santa Adela; Club Deportivo Empleados de la I. Municipalidad de Maipú; Club Deportivo Aseo de Cerrillos; Club Deportivo Liceo Municipal Infantiles; Club Deportivo Buses de Maipú; Club Unión Centenario, y Club Florida Loma Blanca), todos financiados por el municipio a través de diferentes materiales y equipamiento deportivo. Solamente, los clubes deportivos pertenecientes a las empresas del sector industrial quedaron fuera de la subvención municipal.10
En otro ejemplo, en sesión municipal del 29 de octubre de 1969 se definió el presupuesto de ingresos para el año 1970. El cuadro 1 muestra que el consumo de agua potable representaba la primera mayoría de ingresos (E°4 800 000), secundada por el funcionamiento de piscinas (E°812 000), los derechos de matadero (E°580 000) y el aseo y ornato de los domicilios enrolados (E°406 000). En cambio, los ingresos percibidos por el uso del Estadio Municipal (E°11 000) eran mínimos en comparación con los otros rubros. En este sentido, para el municipio, hacerse cargo de la infraestructura deportiva, más que un indicador de crecimiento económico del presupuesto municipal, representaba darle respuesta a una necesidad social que no dejaba de crecer al alero del crecimiento demográfico y urbano de la comuna. Si bien, el total de ingresos en Producto de Establecimientos y Explotaciones Municipales era de E°6 679 800, estos representaban sólo una parte del total en Ingresos de Bienes Municipales, que alcanzaba los E°14 800 354.
Cuadro 1 Ingreso de producto de establecimientos y explotaciones municipales
| Item | Ingresos (E°) | |
| Aseo domiciliario enrolado | 406 000 | |
| Aseo domiciliario especial | 11 600 | |
| Derechos de matadero | 580 000 | |
| Ambulancias | 47 000 | |
| Estadios | 11 600 | |
| Consumo de agua potable | 4 800 000 | |
| Piscinas | 812 000 | |
| Vivero | 11 600 | |
| Total | 6 679 800 |
Fuente: Actas de Sesión Municipal, 29 de octubre de 1969, Municipalidad de Maipú.
Sumado a lo anterior, la municipalidad se encargó de apoyar a los clubes deportivos en relación con subvencionar sus actividades y su infraestructura. En el cuadro 2 se muestran las diferentes subvenciones y premios que hizo la municipalidad de Maipú en 1970. De los 30 gastos que la administración hizo, ocho estuvieron dedicados a la subvención de clubes. Las mayores subvenciones iban destinadas a financiar escuelas como el Liceo Carmen Infante Larraín (E°60 000), la Escuela Gratuita Parroquial de Maipú (E°40 000), más otros diez gastos en educación (incluidos los gastos para escolares indigentes), equivalentes a E°225 000 en total. Sin embargo, el deporte también ocupaba un espacio prioritario en la agenda municipal, pues se priorizaba subvencionar en E°30 000 (era el tercer mayor gasto en subvención en todo el presupuesto anual) el fomento al deporte y la contratación de técnicos para la construcción de infraestructura deportiva. Los siguientes aportes fueron de menor tamaño, principalmente, enfocados en apoyar a los dos clubes deportivos municipales, tanto de empleados (E°10 000), como de obreros (E°10 000). En menor medida, se apoyan otras asociaciones como la Asociación de Futbol de Maipú (E°6 000), la Asociación Deportes Escolar de Maipú (E°6 000), el Club de Equitación Troncos Viejos (E°3 000) y el Club Deportivo Rayuela Las Rejas (E°1 000). Además, se destina una parte menor del presupuesto a apoyar “otras entidades deportivas” (E°10 000). En suma, la municipalidad de Maipú gastaba E°70 000 en el fomento deportivo. Si se compara con los ingresos que la municipalidad recibía por uso de su infraestructura deportiva (E°11 600), la administración gastaba un 603.4% más. En ese sentido, la política de fomento deportivo estaba marcada por una proactividad de la administración, así como un amplio voluntarismo.
Cuadro 2 Subvenciones y premios del municipio de Maipú a la comunidad, 1970
| Item | Gasto (E°) | Item | Gasto (E°) | |||
| Club Deportivo Obreros Municipales | 10 000 | Cruz Roja de Maipú | 24 000 | |||
| Otras entidades deportivas | 10 000 | Cruz Roja de Maipú (servicio médico) | 16 000 | |||
| Liceo Gratuito Santa Ursula | 10 000 | Obras Soc. Parroquia de Maipú | 6 000 | |||
| Escuela Gratuita Parroquial de Maipú | 40 000 | Conferencia San Vicente de Paul | 6 000 | |||
| Escuela Gratuita Población Alessandri | 5 000 | Obras Soc. Parroquia B. O’Higgins. | 6 000 | |||
| Pequeña Obra Divina Providencia | 20 000 | Parroquia Obra Divina Providencia | 3 000 | |||
| Escuela Gratuita Sofía Infante | 12 000 | Soc. Mut. Unión Progreso | 2 500 | |||
| Escuela Gratuita Alberto Pérez | 20 000 | Obras entidades de beneficencia | 10 000 | |||
| Escuela Gratuita Madre Vicencia | 3 000 | Policlinica Club de Leones | 10 000 | |||
| Policlinica Santa Isabel Villa O’Higgins | 3 000 | Asociación de futbol de Maipú | 6 000 | |||
| Escuela Gratuita núm. 469 | 5 000 | Asociación Deporte Escolar de Maipú | 6 000 | |||
| Escuela Gratuita Mater Dei | 10 000 | Fomento y deportes y contratación de técnicos | 30 000 | |||
| Escuela Carmen Larraín de Infante | 5 000 | Club Deportivo Rayuela Las Rejas | 1 000 | |||
| Liceo Carmen Larraín de Infante | 60 000 | Club de equitación Troncos Viejos | 3 000 | |||
| Estudiantes indigentes | 15 000 | Club Deportivo Empleados Municipales | 10 000 |
Fuente: Actas de Sesión Municipal, 29 de octubre de 1969, Municipalidad de Maipú.
Para mediados de la década de los sesenta, el equipamiento de la comuna de Maipú era el siguiente: tres pistas atléticas; ocho canchas de basquetbol; 41 canchas de futbol; un gimnasio techado; un jardín de juegos infantiles; una medialuna; dos piscinas; dos rayuelas; dos tenis; un tiro al blanco; un volley-ball. Sobre esa base de infraestructura, el presidente del Consejo Local de Deportes, Serafín Cuevas Arellano, Coronel (R), y el regidor Gumercindo Neira Campos, tuvieron el plan de desarrollar una serie de obras, tales como: la construcción de un “Campo de Tiro” para fusil militar-carabina calibre 22, que sirviera de escenario para el próximo Campeonato Sudamericano de Tiro a efectuarse en Santiago en agosto de 1968; la organización de un “Centro Técnico Deportivo Comunal”, que sería financiada por la municipalidad de Maipú y contaría con la colaboración de profesores de la Dirección de Deportes del Estado, especialistas en natación, futbol juvenil, atletismo y basquetbol; la construcción de un “Campo de Instrucción para Saltos Ecuestres”, que sería utilizado por los “huasos” de la localidad y miembros de la Asociación de Rodeos y del Club Ecuestre Troncos Viejos. Tales obras se enmarcaron en la preparación del Sesquicentenario de la Batalla de Maipú (5 de abril de 1968) y tendrían como principal objetivo resaltar la importancia de la formación del deportista, desde su rendimiento físico normal, hasta la alimentación del deportista amateur, especialmente contra la fatiga muscular.11 Luego de la celebración del Sesquicentenario el municipio, bajo la administración de Mario Ortiz Quiroga (1971-1973), planificó la construcción de un centro deportivo en el predio municipal ubicado en la avenida Américo Vespucio esquina con Camino Lonquén. Un plan que tomaría toda la administración y que vendría a resolver la petición de la Junta de Vecinos de la Unidad Vecinal de Santa Adela.12
La principal infraestructura deportiva de la comuna era el Estadio Municipal. Construido en la década de los cincuenta, se ubicaba en el centro de la localidad (lo que hoy se denomina Plaza de Maipú), entre las avenidas Pajaritos y 5 de Abril. El aumento demográfico explosivo de la localidad puso en la agenda la necesidad de ampliar este recinto deportivo. Fue en ese contexto que el 21 de junio de 1965 la administración de José Luis Infante Larraín encomendó al arquitecto Osvaldo Buccicardi y al ingeniero Horacio Lira Duarte reparar el estadio, construir nuevas instalaciones y una cancha de futbol para el Club Deportivo de Empleados Municipales.13 Si bien, en la Sesión Municipal del 17 de febrero de 1969, Lira Duarte informó a los regidores y al alcalde de entonces, Luis Valentín Ferrada Urzua, que la terminación de las canchas estaba pronto a concluir. No obstante, las obras llevaban cuatro años de ejecución, lo que representaba un atraso considerable para unas faenas que no eran de alta complejidad.14 Esto incomodó a las autoridades, aunque Horacio Lira Duarte se defendió aludiendo “la falta de materiales requeridos por las obras, lo que causa evidente perjuicio a sus intereses, porque en tales condiciones, hay periodos en que personal de su oficina no tienen trabajo alguno que ejecutar.15
Pero el real esfuerzo de la administración local radicó en promover la edificación de infraestructura deportiva en una dimensión más barrial. En agosto de 1965, se encomendó al ingeniero Horacio Lira Duarte la planificación de un estadio en Villa Alessandri, “consultando la habilitación de cancha de fútbol y basquetbol y debiendo ejecutarse la división del galpón para sede social y camarines”. Quedó autorizada la contratación de personal y la adquisición de los materiales que fueron requeridos para esta obra, “libre de propuesta pública”.16
De la misma manera, la administración asistió en marzo de 1965 al arreglo de una cancha de futbol para el Club Deportivo Campos de Batalla y para la práctica de futbol, a fin del ejercicio normal de sus actividades deportivas.17 Cuatro años más tarde, el club deportivo fue beneficiado con una cancha en los terrenos que la municipalidad adquirió por cesión de los propietarios de la hijuela núm 5 del Fundo Maipú, ubicada tres cuadras al poniente del Templo Votivo de Maipú.18 En 1972, las obras se completaron con los trabajos de limpieza de los cauces y sifones del canal Campos de Batalla, a fin de evitar desbordes en épocas de lluvia y permitir la reanudación del regadío de árboles y áreas verdes públicas.19
En otro espacio, el Club Deportivo de Maipú fue beneficiado en marzo de 1965 con la colocación de 80 pastelones de 50 x 50 cm de los camarines instalados en la cancha El Almendral.20 Tres años más tarde le fue concedido al Club Deportivo Maipú facilidades para el pago del presupuesto de agua potable con fecha de 9 de mayo de 1968, por la suma de E°4 609.82 por la instalación de un arranque de – de pulgada en su campo deportivo ubicado en camino a la Rinconada.21 Tres meses después, la municipalidad hizo entrega de los últimos materiales para terminar los trabajos de construcción de camarines en la cancha El Almendral.22
Otros clubes fueron beneficiados con la habilitación de infraestructura deportiva. El 29 de julio de 1965 fue beneficiado el Club Deportivo Desco con la ocupación de parte de los terrenos del predio municipal ubicado en el fundo Lo Errázuriz, adquirido de los señores Javier Hurtado y otros.23 El 28 de octubre del mismo año fue habilitada una cancha de futbol para el Club El Abrazo de Maipú, en terrenos de la exchacra El Abrazo de Maipú, de propiedad municipal.24 El 3 de junio de 1968 le fue habilitado un campo deportivo al Club Deportivo Teniente Coronel Bueras con el aporte de doce postes de madera o tubos de seis metros; un trozo de reja, y 16 tubos de alcantarillado.25
Por otro lado, el Estado, a través de la Corporación de la Vivienda (CORVI), concibió una planificación urbana en la comuna de Maipú que tuvo como principal vínculo la vivienda social pública y el equipamiento comunitario (Riquelme, 2023). En la Subdelegación San José de Chuchunco fue construida la Población San José de Chuchunco, de 3.004 viviendas, durante 1967-1969. En 1969 esta fue dividida en dos barrios: Villa Robert Kennedy y Villa Francia. La primera incorporó una cancha deportiva que fue encomendada la tuición al municipio, “permitiendo así que su uso sea asignado a clubes deportivos”.26 En la Subdelegación Cerrillos, la CORVI construyó la Población Villa México, de 2 112 viviendas, durante 1968-1970. Cuando las principales obras de faena estaban finalizando, la diputada Laura Allende gestionó, conjuntamente con los dirigentes de clubes deportivos interesados, la habilitación de una cancha en el sector de parque adyacente a la avenida Américo Vespucio.27 En ese sentido, los dos proyectos habitacionales de mayor tamaño en la comuna y en todo el sur poniente de Santiago lograron rápidamente incorporarse a las dinámicas del deporte local.
EL DEPORTE EN LA COMUNA DE MAIPÚ: SUS CLUBES, IDENTIDAD Y REDES COMUNALES (1965-1973)
Ahora bien, es decidor para uno como médico, cuando llega a humildes hogares a visitar enfermos y se percata de la carencia de necesidades vitales y le piden conseguir un terreno para hacer una CANCHITA DE FÚTBOL, para poder jugar. Creo, hacer deportes es hacer patria
A lo largo del siglo XX el futbol fue visto como un medio capaz de promover diversas identidades ( Briones, 2023; Villarroel, 2020; Alabarces, 2018). Para las autoridades políticas la promoción deportiva permitía fomentar el amor patrio y a su vez fortalecer las relaciones políticas con la comunidad (Elsey, 2011). Para la segunda mitad del siglo XX, otros actores de la sociedad civil -como arquitectos y médicos- asumieron roles protagónicos al asumir la actividad deportiva como un medio capaz de generar espacios de inclusión popular (Briones y Riquelme, 2023).
Tal como mencionó el médico y alcalde de Maipú, Luis Valentín Ferrada Urzua, en una entrevista al diario local, el deporte siempre fue visto como mecanismo de profilaxis de los males sociales. Su mirada consideraba que “hacer deporte era hacer patria”.28 Desde esa mirada particular, el futbol asociado fue reconocido como uno de los pilares organizativos de la comuna y, por extensión, lo que entregaba identidad a los vecinos. Ejemplo de esto se constata en una nota publicada en 1967 sobre la selección de futbol de la comuna: “El fútbol asociado de Maipú haga valer sus derechos, por cuando está representando al fútbol local, ese que se practica por el verdadero amor a su terruño, a su camiseta.”29 Así, los clubes de futbol, las canchas y miembros que componían dichas organizaciones, formaron parte de un entramado de significados que permitía identificar al maipucino.
Durante la segunda mitad del siglo XX el futbol colmó todos los espacios de la sociedad chilena (Armus y Rinke, 2014; Briones, 2024; Marín, 2007). La comuna de Maipú no fue la excepción, pues mantuvo una larga trayectoria en el desarrollo de organizaciones deportivas. Prueba de lo anterior fue la fundación de la Asociación de Fútbol de Maipú, el 18 de septiembre de 1937, cuyo funcionamiento permitió la articulación de una competición regular y representativa de la comuna. Desde su fundación, su aniversario se transformó en motivo de celebración de los vecinos.30 De hecho, gran parte de los equipos participantes en la Asociación (véase cuadro 3) fueron fundados a lo largo de la década de 1940. Sin embargo, también se incorporaron algunos que tienen una mayor longevidad de vida institucional y son parte del proceso de institucionalización deportiva de inicios del siglo XX (Matus et al., 2015; Villarroel, 2020).
Cuadro 3 Equipos de la Asociación de Fútbol de Maipú (1967-1969)
| Nombre del club | Serie de juego | Año de fundación | Vigencia | |||
| Pizarreño | Honor | No | ||||
| Club Deportivo Campo de Batalla | Honor | 5 de abril de 1912 | Sí | |||
| Club Deportivo Iriarte Hermanos | Honor | No | ||||
| Luis Morales | Honor | No | ||||
| Deportivo Maipú | Honor | 16 de diciembre de 1927 | Sí | |||
| Unión Cerrillo | Honor | 22 de febrero de 1942 | Sí | |||
| Maiza | Honor | No | ||||
| Lahaye | Honor | No | ||||
| Unión Centenario | Ascenso | 1949 | Sí | |||
| Club Deporte Insa | Ascenso | 27 de agosto de 1946 | Sí | |||
| Florida | Ascenso | 27 octubre de 1929 | Sí | |||
| Club Deportivo Teniente Coronel Bueras | Ascenso | 3 de marzo de 1964 | Sí | |||
| Club Deportivo Juventud Racing | Ascenso | 5 de abril de 1952 | Sí | |||
| Brisas | Ascenso | 12 de diciembre de 1942 | Sí | |||
| Pedro Aguirre Cerda | Ascenso | 21 de mayo de 1946 | Sí |
Fuente: elaboración de los autores a partir de información de Maipú en Aras del Progreso (1967-1969).
De los equipos detallados, muchos responden a los barrios considerados históricos de Maipú. Asimismo, los nombres se relacionan con empresas locales, dirigentes representativos o eventos históricos que marcaron la identidad maipucina. De ahí, por ejemplo, el caso del club Campos de Batalla en honor a la histórica batalla de Maipú, que consagró el inicio del fin del proceso independentista chileno. En otro ejemplo, el club Pizarreño que alude a la organización de los trabajadores de la empresa dedicada a la producción de asbesto, cemento y material de construcción para viviendas. No obstante, la Asociación también incorporó a clubes que no pertenecían a la comuna, sino a una subdelegación de ella que databa desde la dictación de la Ley de Comuna Autónoma en 1891. Para ilustrar, el club Unión Cerrillos perteneció a la Asociación al igual que el club de Pedro Aguirre Cerda, a pesar de ser instituciones deportivas que luego serían representativas de la comuna de Cerrillos y de Pedro Aguirre Cerda, respectivamente. Esta situación se mantuvo hasta 1981, año que apareció la ley que modificó la composición municipal y permitió el surgimiento de nuevos municipios en Chile.
Con todo, la vida deportiva de la comuna de Maipú se experimentó de forma intensa en la década de 1960. Por ejemplo, en 1967 el periódico local publicó sobre los graves incidentes ocurridos en una disputa deportiva, en la que el arbitraje -a juicio de los escritores- habría sido responsable del estallido de violencia: “Un encuentro emotivo donde dos buenos cuadros se enfrentaron, lamentablemente el mal arbitraje y el descontrol de algunos elementos empañó un lindo cotejo que debió de ser brillante.”31 Situaciones como estas fueron iterativas en el periodo, pero a su vez convivieron con notas que llamaban a la festividad y la celebración de una contienda deportiva o se enmarcaron en un sentido de justicia para los vecinos: “Parece que [en] nuestra comuna el deporte uniera mejor a los vecinos y distingue con justo y certero sentido los hombres y mujeres que lo practican y que también lo dirigen.”32 Esta forma de experimentar el deporte, se constituyó como un elemento característico de la cultura futbolística de la Asociación de Maipú. En otras palabras, se genera lo que Raymond Williams ha denominado los residuos y las emergencias de la cultura en las sociedades modernas (Williams, 2012).
En el sentido anterior, las disputas futbolísticas sirvieron para reforzar la identidad comunal y evidenciar el estado de “progreso” del deporte en el territorio. Así, por ejemplo, dentro de los clubes que compusieron la Asociación, se elegían los principales jugadores que asumirían la representación deportiva en la “selección de Maipú”, cuyas contiendas fueron un espacio de sociabilidad entre los vecinos y fortalecimiento de las redes deportivas en las instituciones de la comuna y de otras zonas del país. Para ilustrar, en 1967 se disputaron partidos con equipos representativos de la comuna de Colina.33 Durante 1968 se realizaron encuentros con equipos de las localidades de San Antonio, Rancagua y Melipilla y, durante 1969, la comuna fue sede del campeonato de equipos amateurs de Provincias, situación que la prensa local alabó y reportó de cerca con notas y entrevistas a los jugadores de los clubes de la Asociación.34
Sin embargo, también la festividad y la conmemoración del Sesquicentenario de la Batalla de Maipú fue un aliciente para la promoción de diversas actividades deportivas, como el atletismo comunal.35 Para el evento los clubes de la Asociación organizaron una serie de disputas deportivas con equipos de Argentina, Perú y España. La prensa fue incisiva en dar a conocer el plan en que suponía actividades al aire libre y deportivas en todo el día. De hecho, la conmemoración de los 150 años de la batalla marcó la agenda comunal.36
La conmemoración alcanzó tal nivel de conmoción en la comuna, que además de las variadas jornadas deportivas que se organizaron, también hubo encuentros entre las autoridades locales, los dirigentes deportivos de la Asociación y los representantes del gobierno central. El motivo fue la discusión de inversión en infraestructura deportiva para la comuna, que incluyó debates en el Consejo Local de Deportes, organismo que contempló la inversión de E°15 000 a ser repartidos entre la Asociación de Maipú para “distribuir esta ayuda entre las diferentes asociaciones y clubes participantes en la misma proporción que se desarrolla el presupuesto de gastos.37 Más allá de que la inversión que se dispuso para las organizaciones deportivas, destaca el hecho que fue este tipo de organizaciones las que asumieron el plan de celebración para un evento que marca identitariamente a la comuna.38
Sin embargo, otro tópico deportivo que se vio beneficiado en este periodo fue el juvenil y escolar. La Asociación Deportiva Escolar Primaria de Maipú (ADEP) tuvo un papel protagónico en la organización de actividades deportivas a nivel nacional. Esta situación permite prever la importancia que adquirió la actividad deportiva en la comuna de Maipú, pues en 1968 fue sede del primer campeonato escolar nacional de futbol, tal como lo menciona la nota de la prensa local: “buena acogida que tuvo esta iniciativa por parte de las autoridades municipales, formará parte del programa oficial que para tan significativa conmemoración histórica realizará a la Ilustre Municipalidad.”39 La prensa potenció la participación estudiantil en los eventos, y notas sucesivas ponían de manifiesto que el “fútbol escolar estaba en la atención nacional”.
En dicho contexto, la inversión en equipamiento deportivo urbano fue un tema recurrente entre las autoridades municipales y los mismos dirigentes deportivos, quienes en la práctica eran los organizadores de los eventos. Por ejemplo, el club Troncos Viejos anunció su programa de ampliación de canchas y obstáculos para la equitación. En 1969 el club Campos de Batalla anunció la construcción de su propio Estadio, cuya noticia fue acompañada de una nota que revisó los hitos más importantes de los últimos 57 años de existencia del club.40 De hecho, en el mismo periodo exjugadores de la liga fundaron la agrupación los Viejo Cracks, quienes por medio de organizaciones de eventos de beneficencia lograron inaugurar su cancha propia para inicios de 1970.
Con todo, el deporte, y sobre todo el atletismo en Maipú, tuvo un gran auge por la participación de Verónica Díaz, discóbola de quince años que sobresalió en el lanzamiento del disco y se reconoció como una “deportista maipucina”. Ella alcanzó a registrar marcas nacionales, lo que la pusieron en primera línea de la contingencia noticiosa deportiva de la comuna, situación que permitió visibilizar el atletismo y su estado de desarrollo en la comuna.41 En una nota aparecida en Estadio, se estableció como una promesa nacional al marcar tres records, lo que motivó una extensa entrevista a la joven deportista en la revista (véase imagen 2).
El caso de Verónica Díaz es importante de relevar, puesto que, en los años sucesivos, la destacada lanzadora del disco permitió abrir la discusión sobre la inversión en deportes menos organizados, como lo fue el atletismo. Por ejemplo, en 1972, en la Sesión Municipal de Regidores y Alcalde se discutió el aporte de recursos para movilizar a la Liga Atlética de la comuna.42 En el mismo año, se debatió el aumento de estipendios al director Ernesto Díaz, entrenador de la Liga Atlética de Maipú con miras a participar en competencias nacionales e internacionales.43
En definitiva, el deporte marcó un punto crucial en el desarrollo de la identidad maipucina. Pero, sobre todo, como soporte capaz de conectar a los diversos grupos sociales. La acción de la Asociación de Maipú y su imbricado funcionamiento en la sociedad y con las autoridades, demuestran que la organización del futbol, y en forma general, la actividad de los deportes fue concebida como un mecanismo de inclusión. De ahí que la inversión en su infraestructura, y su relación con las autoridades comunales, no sólo indica el estado de “desarrollo” de la comuna, sino también, las complejas redes de relaciones sociales existentes previamente en Maipú y que no lograron escindir al deporte de su capacidad cohesionadora. Más allá de la capacidad convocante del futbol sobre la población, como se buscó demostrar, para las autoridades comunales, a pesar de estar en las periferias de la metrópoli, el futbol fue un punto de conexión con el centro administrativo y con el resto del país. Contar con infraestructura deportiva mínima para su desarrollo, pasó a ser una cuestión de gestión básica y necesaria para el porvenir de la comuna.
CONCLUSIÓN
Durante el siglo XX el deporte, y el futbol en particular, fueron temas centrales en la vida íntima de los sectores populares. No sólo por su capacidad de cohesión social sino también porque su práctica simbolizó una serie de beneficios sociales. Las crónicas periodísticas del periodo establecen una relación directa entre los sectores populares y la actividad futbolística, que fue profundizada con la edición del mundial en 1962. Esta situación no fue distinta para la comuna de Maipú, que desde muy temprano en el siglo XX contó con sus primeras instituciones deportivas que se transformaron en parte integral de la identidad deportiva maipucina.
Para la década de 1960, el país entró en una fase de expansión urbana que motivó la aplicación de diversas estrategias por parte del Estado para regular su crecimiento. Junto con ello, se evidenciaron políticas orientadas a la inclusión popular. Es decir, mediar la modernización con las demandas y el acceso a servicios y bienes de los grupos de baja renta. En ese marco, proyectos habitacionales, educacionales, e incluso de mejoramiento urbano, contemplaron la incorporación de infraestructura deportiva, en cuanto a sus organizaciones contaban con capacidad convocante de la población y eran representativas de barrios y zonas marginadas de los centros urbanos.
Con base en esa realidad, la comuna de Maipú es ilustrativa de un momento histórico en el que el deporte, su planificación, inversión y discusión política, constituyó una forma de comprender la modernización de la comuna. Las autoridades comunales presentaron posiciones favorables para promover la inversión de infraestructura. La existencia de la Asociación de Futbol de Maipú, contribuyó a canalizar los recursos y a fortalecer una red vecinal que transformó al deporte en un ámbito más de la identidad maipucina y patrocinador de la presencia municipal del territorio. En ese sentido, la existencia del Plan Regulador Comunal aseguró que desde el mismo municipio se contemplaran los usos de suelo para las actividades deportivas, como a su vez, vincular la existencia de estas organizaciones como parte de la modernización urbana que podía liderar el gobierno comunal. Entre 1965 y 1973 este proceso fue posible, no sólo porque existió un proceso en que los sectores populares y de baja renta buscaron ser parte de lo político, sino también, porque las autoridades comprendieron que debían liderar proyectos de modernización inclusivos. Esta situación, al menos en el plano político, quedó suspendida a partir del golpe de Estado de 1973, que cambió las nociones de cómo entender las organizaciones sociales como, a su vez, las formas en que los municipios se debían regir políticamente.
A modo de síntesis, esta investigación buscó demostrar las formas en que el deporte y la inversión de infraestructura deportiva formaron parte de un proceso de expansión urbana e inclusiva. Si bien las investigaciones que vinculan los procesos urbanos y el deporte están en una etapa de expansión, todavía existen vacíos historiográficos necesarios de subsanar. Estudiar al deporte y sus organismos en un territorio marginal, contribuyen a comprender procesos sociales, culturales e institucionales que son claves en la vida de los chilenos de mediados del siglo XX, pero también, para reflexionar sobre la importancia de analizar políticas públicas que buscaron integrar a todos los sectores sociales en un proyecto inclusivo y nacional.










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