Hace ya 45 años que, por iniciativa del entonces director del Centro de Investigaciones y Servicios Educativos (CISE), Jorge Sánchez Azcona, se inició la publicación de Perfiles Educativos. Se trataba de una revista cuyo objetivo principal era difundir, entre los profesores de la UNAM, los trabajos y reflexiones que el personal académico de esa entidad llevaba a cabo en torno a una de las funciones sustantivas de la Universidad Nacional: la docencia.
Se iniciaba así la larga trayectoria de una publicación que, a lo largo de cuatro décadas y media, se ha transformado, de ser una revista de difusión a convertirse en uno de los principales medios de comunicación de la investigación educativa en México y en el mundo de habla hispana. Como todo trabajo institucional de largo aliento, Perfiles Educativosha sido el producto de múltiples esfuerzos, talentos y voluntades de quienes han participado en su diseño, elaboración y difusión: autores, diseñadores, correctores, editores, impresores (cuando todavía predominaba el formato impreso), gestores y administradores de las actuales plataformas digitales, directores y otros funcionarios.
En los primeros años, el carácter de la revista era local y de divulgación, ya que la mayor parte de lo que se publicaba era elaborado por los investigadores del CISE, y el público al que se dirigía era el profesorado de la UNAM, principalmente de los niveles de bachillerato y licenciatura. En una segunda etapa, se amplió la participación de colaboradores de otras dependencias de la institución y se diversificaron los temas sobre los que versaban los trabajos publicados. Los vaivenes de la vida institucional de una entidad como el CISE lo condujeron a su desaparición en la segunda mitad de la década de los años noventa, con la consecuente reasignación de su personal académico a otras dependencias. Una parte importante de ese personal decidió integrarse al entonces Centro de Estudios sobre la Universidad (CESU), antecedente del actual Instituto de Investigaciones sobre la Universidad y la Educación (IISUE). Con la llegada de los nuevos integrantes al CESU, también se recibió la revista del CISE.
Al contar el CESU con una revista, se decidió dar a Perfiles un carácter de revista académica especializada, con un nuevo formato y con énfasis en la investigación y la reflexión sobre temas educativos. También se amplió su horizonte temático a temas relacionados con todos los tipos y niveles de la educación. La transformación de una revista de difusión en una de investigación también tuvo como uno de sus objetivos principales la incorporación al Índice de Revistas Mexicanas de Ciencia y Tecnología del entonces Conacyt. En el 2000, Perfiles Educativos fue la primera revista especializada en educación en ser admitida en ese índice y desde entonces ha permanecido en él. Cabe señalar que, a partir de esta incorporación, la revista tuvo que hacer varios cambios en la gestión de los artículos, al tener que utilizar una plataforma digital para ese fin. Además, de acuerdo con los criterios del Conacyt, se tuvo que nombrar a una persona encargada exclusivamente de dirigir la revista, función que hasta entonces era desempeñada por el director o directora del IISUE.
En virtud del enorme desarrollo de los medios digitales de edición y publicación, Perfiles Educativos, al igual que todas las revistas académicas, enfrenta enormes desafíos. Entre otros, el de mantener su visibilidad entre la gran cantidad de publicaciones que circulan en Internet, así como asegurar que los artículos que se publican cuenten con el rigor y la calidad que se exigen de una revista académica. Para este fin, se requiere contar con un grupo de dictaminadores altamente especializados en los temas educativos y que, además, estén dispuestos a realizar las evaluaciones en los tiempos que exigen los procesos editoriales. Otro aspecto relevante de la problemática es el manejo del creciente volumen de artículos que se reciben y que, además de dictaminarse, se deben publicar a la mayor brevedad posible. Esto implica mantener el acumulado de artículos aceptados en niveles manejables y, más aún, revisar la periodicidad de la publicación, tal como ya lo han hecho algunas revistas que, aprovechando el formato digital, publican sus artículos de manera continua (semanal, por ejemplo).
La originalidad de los artículos a publicar es otro de los aspectos críticos que enfrentan las publicaciones académicas en la actualidad. Si bien ya se cuenta con programas que detectan el plagio, el proceso de revisión es muy laborioso y los instrumentos digitales son costosos. El uso creciente de los nuevos desarrollos de la inteligencia artificial, particularmente con los generadores de textos, representa un riesgo creciente por la dificultad que pudiera tenerse para su detección.
No obstante los inconvenientes antes descritos, la tarea de Perfiles Educativos sigue siendo imprescindible para dar a conocer los productos de la investigación y la reflexión acerca de los temas de la educación a públicos cada vez más amplios. Se cumple, así, con una responsabilidad institucional y también con un impostergable servicio a la sociedad en general.
Los artículos que se ofrecen en este número son muestra de una amplia gama de temas, metodologías e inquietudes de investigación y reflexión a cargo de autores provenientes de distintas ubicaciones geográficas. En la sección de Claves, Carmen Álvarez-Álvarez y Rosana Lavín-Aja analizan las vivencias de los líderes escolares de algunos centros educativos de las zonas rurales de España durante la pandemia de COVID -19 y resaltan el notable esfuerzo de toda la comunidad educativa para superar con éxito el curso escolar y adaptarse a la serie de cambios provocados por la pandemia en las formas de trabajar, relacionarse y comunicarse.
La valoración diferenciada de la diversidad epistémica en una experiencia de formación técnico-productiva en los Andes peruanos es examinada por Esteban Escalante. En este trabajo, el autor discute la pertinencia de la dicotomía modernidad-alteridad como eje de relevancia política del conocimiento subalterno en proyectos educativos desarrollistas. Por su parte, desde una perspectiva de las representaciones sociales de un grupo de docentes chilenos, Johana Contreras y Mery Rodríguez abordan el tema de la educación sexual, la familia y la escuela. Plantean que los docentes desempeñan un papel central en la educación sexual integral de sus estudiantes, aunque con frecuencia no poseen la formación suficiente para cumplir de manera adecuada con esa responsabilidad. Además, subrayan que, en muchas ocasiones, el profesorado se enfrenta al cuestionamiento de sus concepciones sobre la sexualidad, así como a las tensiones con las familias de sus alumnos.
En un estudio cuasi-experimental en el aula del nivel prescolar, Florencia Mareovich y Olga Alicia Peralta se abocan al tema del aprendizaje con cuentos y manuales en la infancia. Para ello comparan el aprendizaje del mundo natural (animales) y del mundo artificial (medios de transporte), mediante el uso de libros de cuentos antropomórficos y manuales realistas. Sus resultados muestran diferencias significativas en el aprendizaje sobre el mundo natural a favor de los cuentos, lo cual indica que son un mejor medio de aprendizaje para los prescolares. El tema de la muerte en la educación para la salud y su vinculación con la mejora de la calidad de vida y la atención de las personas mayores es el que exploran Nazaret Martínez-Heredia y Esther Santaella, quienes lo consideran como un elemento curricular valioso en la formación de educadores sociales. Mediante un estudio cualitativo en el que condujeron entrevistas semi estructuradas con estudiantes de la carrera de Educación Social de la Universidad de Granada, España, destacan el hecho de que los alumnos reconocen que la muerte es un tema del cual se habla muy poco, debido al miedo y la ansiedad que provoca. Concluyen que el conocimiento de las actitudes del estudiantado frente al tema de la muerte puede contribuir a mejorar la atención a las personas mayores.
Otro tema en este número es el que aborda Jaime Moreles, quien se cuestiona cómo está y cómo puede mejorarse el uso de la investigación educativa en la nueva política migratoria mexicana. Desde un enfoque cualitativo, el autor divide su estudio en dos etapas: en la primera, los resultados muestran que, a pesar de haber mucha investigación sobre migración internacional, ésta aparece de manera muy escasa en los documentos de política migratoria. En la segunda etapa propone usos más elaborados de la investigación, entre los cuales está la identificación de factores clave y de potenciales alternativas. Por su parte, Rubén Martínez, María Belén Caballo y Andrés Ried analizan el grado de alfabetización de los adolescentes de la provincia de Pontevedra, España, sobre la biodiversidad local, mediante la realización de un estudio del influjo de las variables ocio en contacto con la naturaleza, lugar de residencia, valores familiares, género y edad. Los resultados de este estudio subrayan la importancia de educar y promover experiencias de ocio en la naturaleza para aumentar el conocimiento sobre la biodiversidad local, a fin de valorarla y protegerla.
Los investigadores Juan Carlos Pérez-Morán, Marcela Morales y Brando Bernal-Baldenebro presentan los resultados de un estudio sobre la percepción de los investigadores ante la cooperación tecnocientífica entre instituciones de educación superior y sector productivo en el noroeste de México. La investigación tiene como propósito explicar y caracterizar la percepción de profesores-investigadores ante el tipo de cooperación antes mencionado. Si bien sus hallazgos muestran la existencia de una actitud positiva entre todas las personas encuestadas, es más favorable todavía entre las mujeres, así como entre quienes tienen menos de 35 años, son candidatos al Sistema Nacional de Investigadores, pertenecen al área de biotecnología y ciencias agropecuarias y cuentan con experiencia en la colaboración con el entorno tecnocientífico.
La sección Horizontes presenta dos interesantes reflexiones sobre temas relevantes de la realidad educativa contemporánea. El primero de ellos es un texto elaborado por Fernando da Silva y Celma Tavares, quienes examinan de manera crítica el proceso de (des) institucionalización de la educación en derechos humanos en Brasil durante la presidencia de Jair Bolsonaro (2019-2022). Los autores describen la manera en que el proceso de extinción del Comité Nacional de Educación en Derechos Humanos de Brasil perjudicó la construcción y difusión de prácticas y políticas orientadas a la afirmación de las ideas de diferencia y diversidad en los distintos niveles de la formación educativa del Brasil. El segundo artículo, a cargo de Ana Laura Abramowski y Juana Sorondo, problematiza la expansión de la educación emocional (EE) en las escuelas secundarias del Área Metropolitana de Buenos Aires, Argentina, y busca resaltar los vínculos de la EE con la racionalidad neoliberal. Su conclusión es que, lejos de ser un enfoque novedoso, la EE refuerza patrones conservadores sedimentados en el campo educativo de ese país.
Finalmente, en la sección de Documentos se incluye la versión al español de una conferencia celebrada en la Universidad Autónoma de Baja California, en la que William F. Pinar, profesor de la Universidad de British Columbia, Canadá, hace un amplio comentario crítico sobre el plan de estudio 2022, puesto en marcha recientemente en la educación básica mexicana.










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