SciELO - Scientific Electronic Library Online

 
 número70Tomás Pérez Vejo, México, la nación doliente. Imágenes profanas para una historia sagradaRafael Rojas, Combates por la historia en la Guerra Fría latinoamericana índice de autoresíndice de materiabúsqueda de artículos
Home Pagelista alfabética de revistas  

Servicios Personalizados

Revista

Articulo

Indicadores

Links relacionados

  • No hay artículos similaresSimilares en SciELO

Compartir


Estudios de historia moderna y contemporánea de México

versión impresa ISSN 0185-2620

Estud. hist. mod. contemp. Mex  no.70 Ciudad de México jul./dic. 2025  Epub 04-Jul-2025

https://doi.org/10.22201/iih.24485004e.2025.70.78019 

Reseñas

Kathleen M. McIntyre, Protestantismo y formación del Estado en Oaxaca después de la Revolución

Salvador Sigüenza Orozco* 
http://orcid.org/0000-0002-0376-7149

* Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social (México) Unidad Pacífico Sur, salvadorsgzorc@gmail.com

McIntyre, Kathleen M.. Protestantismo y formación del Estado en Oaxaca después de la Revolución. Oaxaca: Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca, Casa Unida de Publicaciones, 2023. 304p.


Kathleen M. McIntyre , en el libro de su autoría, aborda un tema poco estudiado: el protestantismo en Oaxaca en el siglo XX. El trabajo original, resultado de la tesis doctoral, fue publicado en inglés en 2019 por la University of New Mexico, institución que cuenta con un catálogo editorial sobre historia mexicana e incrementa la producción de estudios sobre historia oaxaqueña generados en universidades de Estados Unidos. La versión en español se publicó en una coedición entre la editorial Casa Unida de Publicaciones S. A. (CUPSA)1 y la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca (UABJO), institución que decidió publicarla debido a su rigor académico y a la pertinencia de su análisis en la vida cotidiana de muchas comunidades en la entidad.

La obra enriquece los estudios existentes sobre religiosidades en Oaxaca, entre ellos el texto de Jean Meyer2 acerca de la guerra cristera entre 1926 y 1929, y los trabajos de Enrique Marroquín, Olga Montes y Gisela Ignacio sobre dinámica religiosa y el protestantismo. Marroquín3 estudió la crisis y descomposición de la comunidad indígena tradicional; la conflictividad religiosa que generó el fin de la homogeneidad local; resaltó el papel de la migración a Estados Unidos en la implantación de otras religiosidades y analizó en general el complejo proceso local de tensiones y luchas entre diversos agentes, así como los desacuerdos sociopolíticos con intervención religiosa. Montes4 analizó el crecimiento del movimiento protestante en comunidades indígenas entre 1975 y 1990, lo cual incrementó los conflictos religiosos e impactó en la organización cívica y religiosa comunitaria, ya que recurrir a la justicia estatal para la solución de las disputas provocó rupturas en la autonomía local. En un trabajo urbano, Ignacio Díaz5 examinó el cambio religioso y sociocultural provocado por el crecimiento de templos cristianos no católicos en la ciudad de Oaxaca, y subrayó la intolerancia a la diferencia religiosa señalada por Marroquín.

El volumen, dividido en seis capítulos, cuenta con un detallado registro de notas que demuestran la diversidad de fuentes y la profundidad del análisis que la autora realizó. La minuciosa investigación se elaboró a partir de la búsqueda de diversas fuentes en archivos, hemerotecas y bibliotecas en la ciudad de Oaxaca, y en México y Estados Unidos. Utilizó entrevistas, periódicos y revistas en español e inglés, así como múltiples publicaciones impresas.

Entre los temas medulares que se abordan están las dinámicas religiosas locales provocadas por las conversiones protestantes, las acciones del Instituto Lingüístico de Verano y el papel de la teología de la liberación y las luchas por los derechos indígenas. Los puntos de partida de esta investigación son el agrarismo, el nacionalismo y el anticlericalismo derivados de la Constitución de 1917, y considera dos periodos del indigenismo: el oficial, entre 1920 y 1950, y los cambios que la política del gobierno tuvo en las décadas de 1960 y 1970.

El laicismo del siglo XIX permitió el establecimiento y la acción religiosa de las misiones protestantes en Oaxaca durante el porfiriato, las cuales efectuaron tareas relacionadas con la educación, el desarrollo económico y la asimilación a la “cultura nacional”, labores que coincidían con algunos de los postulados de la posrevolución y el nacionalismo. Desde la capital del estado, donde se establecieron al amparo de la Ley Lerdo, partían misiones a diferentes regiones en las que las tradiciones católicas estaban muy arraigadas, sobre todo las dedicadas al culto mariano.

La presencia metodista se cuestionó desde los periódicos católicos, cuya estrategia fue vincularla con el imperialismo en norteamérica y el antipatriotismo, ya que recordaban la invasión estadounidense y la pérdida de territorio en 1848; es decir, seguir esa fe era traición a la patria, se consideraba una amenaza a la nación sustentada en falsas enseñanzas religiosas.

A partir de estudios de caso e historias orales, la autora explica de qué manera las conversiones protestantes cuestionan y desafían las formas de organización local y el sincretismo católico de la identidad indígena, en una entidad con 16 pueblos de matriz cultural mesoamericana. Estos cuestionamientos generan rivalidades sobre la tradición, la identidad y el cuerpo político en términos comunitarios, y también explican la gestión local del estado en el México del siglo XX.

En la historia que se narra aparecen diferentes actores, como misioneros norteamericanos, comunidades indígenas, iglesias protestantes, la jerarquía de la Iglesia católica y los funcionarios de los gobiernos del estado de Oaxaca y el federal. Algunos de los conflictos señalados corresponden a las regiones de los Valles centrales, la Mixteca alta, la Sierra norte y la Cañada, que actualmente presentan altas tasas de migración interna y hacia Estados Unidos, tienen población indígena monolingüe y un considerable porcentaje de conversos. La trama del texto se enfoca en el protestantismo y algunas formas en que impactó, modificó, cuestionó y reafirmó las identidades indígenas en Oaxaca, a partir de estudios de comunidades con evidente presencia protestante.6 La inclusión de dichas comunidades no implica un asunto representativo en términos regionales sino una cuestión definida en términos numéricos o estadísticos.

McIntyre plantea de manera central que en muchos lugares la oposición a las acciones de la iglesia protestante se debía a que cuestionaban las normas y los criterios que han dado unión e identidad a la comunidad, lo que ha generado violencia, divisiones y pérdida del sentido de pertenencia a un colectivo que estuvo cohesionado durante mucho tiempo. Es decir, la argamasa que para esas comunidades significaba el conjunto de prácticas y normas internas construidas y practicadas a lo largo de los siglos, mostraba fracturas a partir de las acciones del protestantismo, lo cual modificaba y trastocaba las estructuras y formas de organización local y de la vida cotidiana. Por ejemplo, la autora señala que en Tlacochahuaya la iglesia bautista impulsó que las mujeres dignificaran la vida de las zapotecas, señalando derechos civiles básicos y autonomía moral, lo que generó disputas cotidianas entre los valores protestantes y las tradiciones zapotecas (p. 74).

La discusión medular del trabajo plantea de qué manera el protestantismo impacta las conceptualizaciones y los valores de las identidades indígenas y del nacionalismo, cómo se vinculan las disputas religiosas con el agrarismo y, de forma complementaria, refiere la estructuración del martirio protestante en México. Así, vincula la agenda misionera y la revolucionaria con los conceptos de identidad étnica, regional y de género. Entre las reivindicaciones que buscan legitimar el protestantismo, la autora expone el propósito de dignificar la vida de las mujeres mediante la enseñanza de derechos civiles básicos y autonomía moral, lo que conduce a la disputa en la arena cotidiana entre los valores protestantes y las tradiciones indígenas. Se abordan conflictos locales en pueblos zapotecos, huaves, cuicatecos y mixtecos, y se expone la confrontación local de lenguaje, religión y costumbres como argumentos para oponerse al protestantismo. Así se señalan casos en Cuicatlán, Coyula, Texcatitlán, Yolotepec, San Juan Juquila Mixe y San Juan Tabaá. En este último pueblo

se dio un argumento similar usado por las autoridades locales tal como se vio con los adventistas en Santa María Texcatitlán, de que los conversos usaban sus nuevas religiones como una excusa para no participar en proyectos colectivos que beneficiaban a toda la comunidad. También sigue el mismo argumento que en Cuicatlán, de que las costumbres locales son más importantes para la solidaridad comunitaria que los derechos individuales de practicar una nueva religión (p. 111).

Es decir, en las comunidades indígenas las costumbres y la identidad locales determinan la primacía de los derechos colectivos asociados al catolicismo frente a los derechos individuales de los protestantes. Si bien en condiciones de disputa hay intervención de autoridades estatales y federales, los conflictos religiosos terminan siendo asuntos locales, lo que demuestra la limitada capacidad de gestión de las leyes ante las costumbres de pueblos y comunidades.

Un actor central en esta historia es el Instituto Lingüístico de Verano (ILV), cuya presencia es referida desde 1935 hasta inicios de los años 80 y enfocada en las regiones Mixteca y Sierra norte. La presencia del ILV en Oaxaca ha sido, según la autora, prolongada, controvertida y compleja. Sus integrantes registraron por escrito las variantes locales de diferentes lenguas (mixteco, zapoteco, mazateco, triqui, chinanteco, cuicateco y chocho), labor evidente en las traducciones del Nuevo Testamento. Sin embargo, el trabajo lingüístico del ILV fue cuestionado por provocar fragmentación étnica, aunque en muchos casos sus textos fueron los únicos que se publicaron en dichas lenguasdurante gran parte del siglo XX. En algunas comunidades hubo voces que señalaron el trabajo positivo del ILV, pues se expuso que éste reforzó la identidad indígena porque enseñó a los habitantes a escribir y leer en su propia lengua, los misioneros mejoraron su calidad de vida y les enseñaron a defender sus derechos, acciones que comparaban con las contribuciones de Benito Juárez en el siglo XIX. Pero las múltiples acusaciones y cuestionamientos de colonialismo interno provocaron que en 1979 el gobierno mexicano cancelara el convenio de educación bilingüe firmado con el ILV en 1951.

En la segunda mitad del siglo XX, la dinámica religiosa cambió debido a las voces que respaldaron la teología de la liberación y las luchas por los derechos indígenas, diversos actores sociales denunciaron las desigualdades sociales y económicas, e impugnaron el uso folclórico de las comunidades indígenas. El nacionalismo oficial y el indigenismo de Estado fueron cuestionados. La Declaración de Barbados (971) señaló su compromiso con el activismo y exigió que los funcionarios extranjeros abandonaran las comunidades indígenas. En el marco de la visita de Juan Pablo II a Oaxaca en 1979, la ruptura dentro de la Iglesia católica respecto a la teología de la liberación generó crecientes desafíos al catolicismo, no sólo la disminución de fieles y su conversión a las iglesias protestantes, sino su falta de crítica a la pobreza y miseria de las comunidades indígenas.

Al analizar la década de 1980 aparece otro proceso que influye en la conversión: el creciente aumento de la migración. Si bien protestantismo y migración no caminan juntos, hay factores que coinciden tanto en la migración como en la conversión: la pobreza, los vínculos con otras formas de pensar, la capacidad de consumo asociada con las nociones del individualismo frente a la centralidad de lo comunitario en los pueblos indígenas. Un caso ilustrativo de migración fue el de Gerardo Mendoza, originario de San Juan Tabaá y migrante a la ciudad de México, aunque con un lote en su pueblo. Por sus creencias pentecostales fue “acusado de cometer crímenes contra las normas sociales en el corazón de la comunidad” (p. 209). Intentaron lincharlo, fue sentenciado a dos días de cárcel y finalmente desterrado de la comunidad a la que, por acuerdo comunitario, ya no pertenecía. Si bien durante este largo proceso que afectó a varios pentecostales hubo mediación del gobierno, Mendoza recuerda:

Y así, fue entonces cuando ellos comenzaron a decir que eran los que gobernaban en el pueblo, que no importaba lo que dijeran en la ciudad de Oaxaca o en la ciudad de México […] No, ellos dijeron esta vez nosotros somos los que vamos a ser los que hacen la ley. Nosotros somos la ley […] Queremos que ustedes nos apoyen para reparar la Iglesia Católica. Si ustedes quieren o si no quieren eso no importa (p. 208).

El trabajo retoma algunos de los temas estudiados por Marroquín, como la crisis de la comunidad tradicional y la ruptura de la homogeneidad cultural que resultan de implantar otras religiosidades en comunidades tradicionales. Su análisis es profundo y propicia reflexionar sobre los límites entre lo público y lo privado, entre lo cívico y lo religioso. De su lectura surgen varias preguntas: ¿qué tipo de ciudadanía se cuestiona y qué tipo de ciudadanía se promueve? ¿Qué tanta autonomía se puede ejercer en las comunidades indígenas para reafirmar los criterios de gobernanza local, que están vinculados con la continuidad de la religión católica y de las tradiciones? ¿De qué manera la modernización, la migración y la educación provocan cambios en las estructuras sociales y económicas locales, y generan múltiples identidades? Después de leer el libro queda claro que hay distintos espacios de disputa religiosa que se reflejan en la vida cotidiana de las comunidades, cuyos problemas y conflictos se resuelven más allá de y pese a los marcos legales y normativos del Estado nacional.

El texto de McIntyre, que se hubiera complementado con una reflexión más profunda sobre el significado de las normas internas para la cohesión social comunitaria, plantea un conflicto sin solución: la forma en que se vinculan las leyes tradicionales y los mecanismos locales de organización política y cultural con el andamiaje jurídico y normativo del Estado nacional. También explora las diferentes aristas que generan las relaciones entre las iglesias protestantes y las comunidades que se rigen por sistemas normativos internos, así como la intermediación, en la mayoría de los casos tangencial, del Estado, cuyas disposiciones terminan siendo letra casi muerta porque su alcance es limitado o ambiguo.

REFERENCIAS

Gaona Poveda, Juan Carlos. “Una historia del libro evangélico en Hispanoamérica”. Tesis de doctorado. Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social, 2023. http://ciesas.repositorioinstitucional.mx/jspui/handle/1015/1605. [ Links ]

Ignacio Díaz, Gisela. “La transformación del campo religioso en la ciudad de Oaxaca a lo largo del siglo XX. Un estudio de cartografías culturales desde el proyecto FOCYP”. Estudios sobre las Culturas Contemporáneas XVIII, época II, núm. 35 (julio 2012): 117-137. [ Links ]

Marroquín, Enrique. El botín sagrado. La dinámica religiosa en Oaxaca. Oaxaca: Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca, 1992. [ Links ]

Marroquín, Enrique. El conflicto religioso. Oaxaca, 1976-1992. México: Universidad Nacional Autónoma de México/Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca, 2007. [ Links ]

Marroquín, Enrique. “Los protestantes en Oaxaca. ¿Persecución o resistencia cultural?”. Cuicuilco. Revista de Ciencias Antropológicas 3, núm. 8 (septiembre-diciembre 1996): 147-165. Acceso el 22 de abril de 2025, Acceso el 22 de abril de 2025, https://revistas.inah.gob.mx/index.php/cuicuilco/article/view/20185 . [ Links ]

Meyer, Jean. El conflicto religioso en Oaxaca (1926-1929). México: Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social, 2006. [ Links ]

Montes, Olga. “La dinámica de los conflictos religiosos en Oaxaca, 1975-1990”. Sociológica México. Revista del Departamento de Sociología 14, núm. 41 (agosto 2015): 157-179. Acceso el 22 de abril de 2025, Acceso el 22 de abril de 2025, https://sociologicamexico.azc.uam.mx/index.php/Sociologica/article/view/508 . [ Links ]

1La imprenta fue fundada en México en 1919 como Imprenta Evangélica Unida para producir y distribuir literatura cristiana, adoptó su nombre actual en 1921. Juan Carlos Gaona Poveda, “Una historia del libro evangélico en Hispanoamérica” (tesis de doctorado, Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social, 2023), 106-112.

6En “Los protestantes en Oaxaca…”, 147-150, Marroquín realiza un recuento del crecimiento del protestantismo en Oaxaca durante el último tercio del siglo XX.

Recibido: 02 de Diciembre de 2024; Aprobado: 27 de Marzo de 2025; Publicado: 04 de Julio de 2025

Creative Commons License Este es un artículo publicado en acceso abierto bajo una licencia Creative Commons