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Estudios de historia novohispana

versión On-line ISSN 2448-6922versión impresa ISSN 0185-2523

Estud. hist. novohisp  no.73 Ciudad de México jul./dic. 2025  Epub 13-Abr-2026

https://doi.org/10.22201/iih.24486922e.2025.73.77896 

Artículos

La pregunta de los 20 000, Los pobladores del Nuevo Santander, 1748-1768*

The Question of the 20 000, The Settlers of Nuevo Santander, 1748-1768

Nancy Selene Leyva Gutiérrez***** 
http://orcid.org/0000-0001-9553-6171

Chantal Cramaussel**** 
http://orcid.org/0000-0002-0075-7789

*** Universidad Nacional Autónoma de México (México) Instituto de Investigaciones Históricas**, nancy.leyva@historicas.unam.mx

**** El Colegio de Michoacán (México) chantal@colmich.edu.mx


Resumen

En la historiografía existente, se da por hecho de que unas 20 000 personas poblaron la Colonia del Nuevo Santander entre 1748 y 1768. Este artículo tiene el propósito de mostrar que esa cifra es poco verosímil. Con base en padrones y libros parroquiales de las gobernaciones colindantes, el Nuevo Reino de León, Coahuila y la villa de Saltillo, el mayor asentamiento colonial de la región, se estudian las tendencias demográficas. Se muestra que la gente que se desplazó desde el actual Bajío mexicano, situado en la ruta migratoria hacia el noreste de la Nueva España, tampoco era tan numerosa. El análisis de los registros parroquiales de Santander, capital de la Colonia, y de los padrones conocidos levantados entre 1750 y 1768 muestra una población muy poco estable, sujeta a migraciones estacionales. La alta tasa de natalidad se debe a la llegada de parejas jóvenes que no permanecían en la región. Se concluye que estos movimientos pendulares explican por qué la mayor parte de los pobladores del Nuevo Santander provenía de las regiones cercanas; eran personas que antes de la creación de la Colonia mandaban pastar el ganado en las tierras húmedas del Seno Mexicano.

Palabras clave: Nuevo Santander; pobladores; demografía; siglo XVIII; migraciones estacionales

Abstract

Current historiography takes for granted that some 20 000 people populated the Colony of Nuevo Santander between 1748 and 1768, but this figure seems implausible, as we show. Our study of the demographic tendencies is based on the register of inhabitants and the baptismal records in the neighboring areas (gobernaciones) of Nuevo León, Coahuila and the villa of Saltillo, the largest colonial settlement in the region at that time. The cohorts of people displaced from the modern-day El Bajío area of Mexico, located along the migratory routes that led to the northeastern part of New Spain were not large either. The analysis of parish records in Santander, the capital of the new colony, and of the censuses available from the 1750-1768 period reveals a highly unstable population subject to seasonal migrations. The high birth rate reflected in those documents was due to the arrival of young couples who rarely remained in the region for long. We conclude that those pendular movements explain why most of the settlers of Nuevo Santander came from nearby regions, people who before the creation of the new colony sent their cattle to pasture in the humid lands of the Seno Mexicano.

Keywords: Nuevo Santander; settlers; demography; 18th century; seasonal migrations

Introducción

El tamaño de la primigenia población de la Colonia del Nuevo Santander, fundada en 1748 bajo el mando del coronel José de Escandón, conde de Sierra Gorda,1 sigue siendo un enigma del que los historiadores no se han percatado. Es necesario reflexionar acerca de la cantidad posible de pobladores que se asentaron en la región, durante la expansión de la Colonia. Este estudio se extiende hasta 1768 porque en ese año se levantó un nuevo padrón, dos años después de la destitución del conde de Sierra Gorda.

Los investigadores suelen retomar las estimaciones de Peter Gerhard quien refiere que población del Nuevo Santander fue de 6 212 personas en 1755 más 14 298 indios (con un total de 20 510) y de 12 041 personas en 1770 más 6 991 indios (19 032 individuos, en total).2 Osante menciona también la cifra aproximada de 20 000 pobladores durante las primeras décadas de la Colonia.3 Cabe preguntarse si era factible reunir a tantas personas en el norte de la Nueva España en tan poco tiempo y cuáles fueron los factores que las atrajeron para que fueran a poblar el extremo noreste de la Nueva España.

Después de reunir las cifras totales que ofrecen las fuentes tempranas no sólo del Nuevo Santander, sino de toda la región del noreste novohispano, cabe recordar cómo se llevó el proceso de poblamiento del Nuevo Santander. Por otra parte, se conservan los registros parroquiales de Santander, capital de la Colonia, que se pueden cotejar con los padrones de habitantes de esa misma localidad para estimar, en particular, qué tan arraigados estaban los migrantes y sus familias, entre 1749 y 1768.

Las cifras totales. Nuevo Santander y gobernaciones colindantes

La primera exploración hacia la futura gobernación se llevó a cabo en 1747 con unos 700 hombres divididos en varios contingentes, provenientes de Querétaro, Labradores, Pánuco y Tampico, la villa de Valles, Texas, Cerralvo, Linares y Monclova.4 En las primeras 13 poblaciones fundadas en la Colonia en 1748 se habrían asentado 690 familias, compuestas por 2 515 personas en total (con un promedio de 3.6 integrantes). El problema consiste en saber si los indios reducidos al cautiverio, así como los sirvientes indios, fueron o no incluidos en las cifras. Las diferencias encontradas en los años siguientes entre un padrón y otro bien podrían deberse a ese sector de la población que no forzosamente radicaba de fijo en los mismos hogares.5 Aunque había un franciscano que recibía sínodo para atender a los indios en cada villa, los naturales se encontraban en la casa de sus amos españoles o mestizos. De hecho, ésta fue una característica del poblamiento de Nuevo Santander: a las misiones se les asignó tierras, pero no dieron lugar a pueblos de indios.

El flujo migratorio hacia la Colonia parece haber sido muy rápido, ya que según la información proporcionada por José de Escandón y que ha retomado Gerhard, entre 1750 y 1755, el Nuevo Santander contaba con 1 475 familias (1 331 pobladores y 144 soldados) con una población total de 6 350 personas.6 Las familias hubieran contado por lo tanto con 4.3 miembros en promedio, una proporción mayor a la de 1748, lo que sugiere también que la población iba en aumento. En 1757, se contaron 1 296 familias integradas por 7 994 individuos,7 179 familias menos y 1 644 personas más que en años anteriores. Sumando a esta última cifra la cantidad de habitantes, consignada en 1755, de Palmillas y Jaumave que José Tienda de Cuervo no visitó, se llega a la cifra de 1 512 familias y 8 869 individuos.8 En el libro acerca de la visita de José Osorio y Llamas, editado por Patricia Osante, se menciona la existencia, en 1769, de 2 630 familias y 12 692 individuos (una proporción de 4.8 miembros por familia) repartidos en 17 villas. Este descenso en la cantidad de personas por familia se puede explicar por la incidencia de las epidemias de 1757-1758 y 1761 de viruela -que ataca sobre todo a la población infantil, por lo que las familias eran más reducidas- y la de tifo de 1763-1764.9 Todas estas cifras se compilan en el cuadro 1. No se observa una disminución de los pobladores en las villas, tras la partida de Escandón, en 1766. En cuanto a la población india, Peter Gerhard consigna un fuerte declive entre 1755 y 1757 (de 14 298 a 2 897 personas) entre indios cristianizados y gentiles, sin citar sus fuentes.

La multiplicación de las familias, así como el crecimiento demográfico global, según los padrones, fue continuo. A juzgar por esas cifras, la cantidad de habitantes del Nuevo Santander dobló entre 1755 y 1769. La población total pasó, en el transcurso de menos de una generación, de 6 350 personas en 1755, a 12 692 en 1769. Este pronto aumento no puede más que atribuirse a la migración, en una región afectada en esos mismos años por recurrentes epidemias y ataques de indios insumisos.10

Patricia Osante ha elaborado un mapa (véase el mapa 1), con base en varias fuentes, en el que figuran los lugares de origen de los pobladores. La autora sostiene que entre los 20 000 colonos, 13 950 pobladores provenían del Nuevo Reino de León; un total de 4 680 individuos (812 familias) habría salido de Monterrey, valle de Salinas, Pilón, Linares, Cadereyta y Cerralvo para asentarse en Nuevo Santander.11 Otros 2 500 partieron de la región de Querétaro,12 ciudad de origen de la esposa de Escandón y lugar de residencia anterior del conde, junto con 750 militares y una gran cantidad de indios amigos.13 Los asentados en la Colonia provenientes del Nuevo León hubieran correspondido a la tercera o a la quinta parte de la población reinera que contaba entre 14 080 y 21 700 habitantes (según la fuente) en la década de 1760.14 Esa cantidad exorbitante de migrantes hubiera debido conducir a una baja significativa de los bautizos en el Nuevo León que no se verifica en esa gobernación, como se indica más adelante. Parece poco probable también que los 6 770 nuevos pobladores restantes provinieran de Coahuila o de San Luis Potosí, aunque esta última jurisdicción era la más poblada al norte de Querétaro.15

Cuadro 1 CANTIDAD DE FAMILIAS DE POBLADORES Y TOTAL DE HABITANTES NO INDIOS, SEGÚN LOS PADRONES, 1748-1769 

Año Cantidad de familias Cantidad de pobladores Cantidad de personas por familia
1748 (Escandón) 690 ca. 2 515 3.6
1755 (Escandón) 1 475 6 350 4.3
1757 (Tienda de Cuervo, Poblar el Septentrión II…, 62) 1 481 6 385 4.3
1757 (Osante, Orígenes…, 143) 1 512 8 869 5.8
1769 (Osorio, José Osorio y Llamas…, 42) 2 630 12 692 4.8

FUENTES: “Mapa de las fundaciones fechas en la colonia del Nuevo Santander, costa del Seno mexicano, establecidas por José de Escandón […] desde el 1 de diciembre de 1748 hasta el 13 de octubre de 1755”, AH-INAH, Fondo Franciscano, rollo 16, caja 44, expediente 1005, f. 1; Osante, Orígenes…, 143, la misma cifra de 8 869 personas es retomada por Andrews y Hernández, Del Nuevo Santander a Tamaulipas…, 22; el informe de José Tienda de Cuervo está en Poblar el septentrión II, 62. Esta cifra no es la misma que la señalada por Jones, Los Paisanos…, 67 (1 337 familias, 144 soldados y 6 385 personas) que no coincide con la fuente referida ni tampoco con las cifras mencionadas para ese mismo año por Gerhard, La frontera norte…, 450 (6 212 pobladores). La segunda cifra que figura en el cuadro fue proporcionada por Patricia Osante, quien reunió distintas fuentes en su introducción al texto de José Osorio y Llamas…

FUENTE: Patricia Osante, “Migración y poblamiento…”, 123. Mapa construido con base en varios informes del siglo XVIII.

Mapa 1 ORIGEN GEOGRÁFICO DE LOS POBLADORES DEL NUEVO SANTANDER 

Cabe señalar, por otra parte, que esas mismas corrientes de migración, aunque en menor escala, se observan en el Nuevo Reino de León desde el siglo XVII,16 así como en Coahuila, cuando se poblaron las haciendas situadas al norte de Monclova, durante la siguiente centuria.17 De hecho, los movimientos demográficos desde el actual Bajío mexicano hacia Saltillo, Monterrey y más allá hacen la especificidad del poblamiento del noreste, que poco se vincula con el resto del septentrión. El Nuevo Santander, en particular, casi no se relaciona demográficamente hablando con la Nueva Vizcaya vecina. En el mapa 1, no aparece ningún asentamiento situado en esa última gobernación, ni siquiera figura Saltillo y tampoco Monclova, la capital de Coahuila, tal vez porque los primeros migrantes habían regresado al lugar de donde habían partido. En cambio, se consignan muchos poblados que colindan con la nueva Colonia, independientemente de su pertenencia jurisdiccional. Constituyen una franja alrededor del Nuevo Santander que se interrumpe hacia el norte, donde se extiende Texas, que cuenta con poca población. Desde luego que sobresale el Nuevo Reino de León, que tiene una extensión mayor de frontera común con la Colonia. Sin embargo, aun en este caso, el Nuevo Santander no atrajo a pobladores que provenían de lugares distantes de más de un centenar de kilómetros de la gobernación fundada por Escandón. No aparecen, por ejemplo, Boca de Leones ni Lampazos. Pero sí figura Querétaro, Asientos de Ibarra y San Miguel El Grande, poblaciones ubicadas también en el actual Bajío.

Antes de calificar el poblamiento del Nuevo Santander de fenómeno sin precedente, es necesario dar cuenta de la población existente en las gobernaciones aledañas, para poner en contexto las cifras anteriormente mencionadas. La gobernación de Texas, que se escindió de la de Coahuila en 1722, no tenía más de unos 2 670 habitantes a finales del siglo XVIII.18 Contaba unas 8 300 almas la gobernación de Coahuila en 1778 (3 000 personas radicaban en la capital, Monclova, en 1765). En cuanto a la villa de Santiago del Saltillo, junto a San Esteban que pertenecía también a la Nueva Vizcaya, fue el semillero de donde salieron muchos pobladores hacia el norte. Esta villa y el pueblo de indios colindante tenían entre 8 000 y 11 000 moradores. El total de habitantes en las gobernaciones cercanas a Nuevo Santander sumaba un máximo de 45 570 individuos (véase el cuadro 2).

Además de la cantidad de individuos que pudieron haber poblado el Nuevo Santander en un inicio, hay que recordar que el proceso de poblamiento en el septentrión novohispano fue siempre lento. Las tierras tardaban décadas en ocuparse, aunque surgiera una expansión minera notable de la que careció el noreste. Coahuila es un buen ejemplo, comparable con Nuevo Santander, como se explica en el siguiente apartado. Coahuila tenía 8 300 habitantes en 1778, más de un siglo después de su fundación. Se advierte en el cuadro 1 la importancia de la antigüedad del poblamiento: el Nuevo Reino de León, poblado desde finales del siglo XVI, era el que contaba con más habitantes, lo mismo sucedía con la villa de Saltillo, el asentamiento con mayor población en el noreste.

En el siglo XVIII, en el norte novohispano, la última villa en poblarse de manera rápida, al calor de un descubrimiento minero, fue San Felipe El Real de Chihuahua, pero esta villa, fundada en 1718, se benefició de un lento poblamiento agrícola que principió 70 años antes.19 De todas maneras, San Felipe no tenía más de 10 000 habitantes en los años de máximo auge minero. De la misma manera, el gran real minero de Sombrerete, en el siglo XVIII, se benefició de la migración cercana de haciendas y estancias agrícolas, fundadas desde el siglo anterior o incluso antes.20 Pero no hubo en el Nuevo Santander una colonización agrícola previa que hubiera garantizado la estabilidad y el incremento de la población, ni ningún centro minero de importancia. Los pequeños reales del Nuevo Santander, Los Infantes (1749), Borbón (1756) y San Carlos (1766) no tuvieron nunca alguna bonanza notable.21

Cuadro 2 POBLACIÓN TOTAL DE LAS GOBERNACIONES COLINDANTES CON EL NUEVO SANTANDER Y LA VILLA DE SALTILLO 

Fecha Población total máxima Fundación
Texas 1760 2 670 1722
Coahuila 1778 8 300 1689
Nuevo Reino de León 1760 23 600 1596
Saltillo-San Esteban 1775 8 000-11 000 1577
Total 45 570

FUENTES: Gerhard, La frontera norte…, 415, 421 y 436; José Cuello, El norte, noreste y Saltillo en la historia colonial de México (Saltillo: Archivo Municipal de Saltillo, 1990), 79.

Entre 1730 y 1760 se verificó un auge poblacional en el noreste de la Nueva España que no fue entorpecido, como más al sur, por la epidemia de tifo de 1736-1739. Esos años corresponden a la primera etapa del poblamiento del Nuevo Santander. Se conoce la expansión territorial que se verificó durante el mismo periodo en Coahuila,22 pero reunir a 20 000 pobladores en el Nuevo Santander en la segunda mitad del siglo XVIII hubiera equivalido a emprender una despiadada sangría de las gobernaciones colindantes, de la que las fuentes disponibles no dan cuenta.

Los bautizos en Saltillo (véase la gráfica 1) y en Monclova (véase la gráfica 2) tendieron a aumentar, por lo que se descarta la presencia masiva, en el Nuevo Santander, de personas provenientes de Coahuila o de la Nueva Vizcaya.

Si la mitad, o incluso la quinta parte de los pobladores del Nuevo Santander provenía del Nuevo Reino de León, esta migración debería haber desencadenado una disminución brusca de los bautizos en esta última gobernación. Pero los bautizos dispensados en Monterrey, Pilón y Salinas sólo muestran una pequeña baja en 1748, atribuible a la viruela de ese año, seguida por una inmediata recuperación como suele suceder con las epidemias de carácter infantil. En cambio, los padrones sugieren que la población dejó de crecer en Monterrey, que perdió un millar de habitantes, tal vez por migraciones hacia el Nuevo Santander.23 Israel Cavazos menciona la visita de Pedro del Barrio Junco en 1754, en la que se dice que Monterrey se encontraba “casi despoblada” con sólo 600 habitantes, cuando tenía 3 000 moradores en 1746. Pero a la emigración del Nuevo Santander se sumó el huracán de 1751. Ese eventual despoblamiento fue tal vez de muy corta duración, y pudo deberse a causas climáticas, porque no se observa ningún descenso en las gráficas de bautizo.24

Los bautizos de Linares, al sur del Nuevo Reino de León, se estancaron a partir de mediados de siglo, y en los padrones eclesiásticos se advierte una pérdida de un millar de personas entre 1761 y 1768 (véase el cuadro 3),25 que podrían atribuirse al poblamiento del Nuevo Santander.

De todas maneras, la cifra de más de 10 000 migrantes del Nuevo Reino de León hacia el Nuevo Santander está a todas luces inflada. En su tesis de maestría, Javier Rodríguez Cárdenas26 refiere un documento firmado por el deán de Guadalajara en 1761, quien se quejaba de que en Nuevo Santander los pobladores no pagaban el diezmo y que 400 familias de españoles y mestizos del Nuevo León se habían asentado por ese motivo en la nueva Colonia. No cabe duda de que el prelado no redujo artificialmente la cantidad de migrantes, puesto que su intención era mostrar la gran deuda de los habitantes del Nuevo Santander para con el obispado, por concepto de diezmos. Si el promedio de personas por familia era de 6 como máximo, los migrantes no hubieran sido más de 2 400 en total.27 Pero en esta cifra no estaban comprendidos los indios que estaban exentos de diezmo.

FUENTE: Family Search, Registros Parroquiales, Saltillo, Coahuila.

Gráfica 1 BAUTIZOS, PARROQUIA DE SANTIAGO DE SALTILLO, 1740-1770 

FUENTE: Family Search, Registros Parroquiales, Monclova, Coahuila.

Gráfica 2 BAUTIZOS DE MONCLOVA, 1740-1770 

Cuadro 3 POBLACIÓN TOTAL EN LINARES, SEGÚN LOS PADRONES, 1741-1772 

Año Habitantes Fuente
1741 427 Archivo Parroquial de Linares, primer libro de bautizos, visita general diocesana del obispo Juan Gómez de Parada, 22 de diciembre de 1741.
1760 2 610 ITESM, rollo 2256, padrón parroquial, 23 de junio de 1760.
1761 2 845 ITESM, rollo, 2256, padrón parroquial, 4 de febrero de 1761.
1762 2 081 ITESM, rollo 2256, padrón parroquial, 26 de junio de 1762.
1764 1 991 ITESM, rollo 2256, padrón parroquial, 1764.
1765 1 684 ITESM, rollo 2256, padrón parroquial. 1765.
1766 1 517 ITESM, rollo 2256, padrón parroquial, 4 de junio de 1766.
1767 1 684 ITESM, rollo 2256, padrón parroquial, 8 de marzo de 1767.
1768a 1 688 ITESM, rollo 2256, padrón parroquial, 7 de febrero de 1768.
1768b 1 704 ITESM, rollo 2256, padrón parroquial, 24 de junio de 1768.
1772 2 185 ITESM, rollo 2256, padrón parroquial, 11 de marzo - 24 de junio de 1772.

FUENTE: tomado de Raúl García Flores, “El rancho en movimiento…”, 170.

A pesar de todo, aunque no fueran tantos los pobladores en el Nuevo Santander como se ha estimado, no cabe duda de que se poblaron 23 villas en el Seno Mexicano y cabe aclarar cuáles fueron los factores que alentaron esa migración.

El proceso de poblamiento en el Nuevo Santander

La presencia francesa en el Seno Mexicano cobró notoriedad en la década de 1680 cuando Robert Cavalier de la Salle fundó el presidio de San Luis, en la bahía del Espíritu Santo. Desde entonces el rey de España promovió el poblamiento de la provincia de Texas,28 pero ésta no llegaba hasta el Atlántico. Entre 1736 y 1744 las autoridades reales analizaron cuatro proyectos propuestos para pacificar y poblar la costa del Golfo. El primero en enviar su plan fue el gobernador del Nuevo Reino de León, José Antonio Fernández de Jáuregui, en 1736. El mismo año, Narciso Barquín y Montecuesta, alcalde de la villa de Valles, remitió su solicitud directamente al Consejo de Indias. Dos años después, Antonio Ladrón de Guevara, destacado militar en el Nuevo Reino de León, pidió también que se le encargara pacificar el Seno Mexicano. Ninguno de estos proyectos fue autorizado por el rey. Todos requerían el apoyo de la Real Hacienda que no estaba dispuesta a darlo. Durante los seis años siguientes, no hubo más interesados en colonizar y poblar unas tierras pobladas por indios hostiles.

En 1744, José de Escandón, capitán general de las misiones, presidios y fronteras de Sierra Gorda, presentó un nuevo proyecto colonizador. Primero tuvo entre sus detractores al virrey conde de Fuenclara, pero este último fue sustituido por Juan Güemes y Horcasitas, conde de Revillagigedo en 1746. Con el favor del nuevo virrey y la mancuerna que había hecho con Juan Rodríguez de Albuerne, marqués de Altamira y auditor de Guerra y Hacienda de la Real Audiencia de México, Escandón fue nombrado lugar-teniente del virrey en la costa del Seno Mexicano, en septiembre de 1746. Llevó a cabo primero una expedición de reconocimiento donde participaron las autoridades de las provincias de Querétaro, Nuevo Reino de León, Coahuila, Texas y San Luis Potosí, así como de las villas de Pánuco y Tampico.

De estos lugares salieron un poco más de 700 hombres. Todos partieron de su lugar de origen y se congregaron “a doce leguas de la desembocadura del Bravo”, el 24 de febrero de 1747. Cada contingente le entregó al lugar-teniente información acerca de la ruta recorrida.29 Con base en estos datos, Escandón presentó el “Informe para reconocer, pacificar y poblar la costa del Seno Mexicano”.30 Pretendió fundar 14 poblaciones, de manera simultánea, entre los ríos Pánuco y Nueces.31

Mediante pregón público, se trató de reunir enseguida a la mayor cantidad posible de futuros colonos, desde Querétaro hasta San Luis Potosí y en todo el Nuevo Reino de León. Se enrolaron sujetos de diversas calidades, predominaban los nacidos en la región, en su mayor parte mestizos y mulatos, los menos eran españoles y negros, los acompañaban algunos indios amigos; excepcionales eran los naturales de España, fuera de los capitanes.32 Para atraer a más gente, se prometió eximir durante diez años a los colonos del impuesto de la alcabala, y también se les concedió no pagar obvenciones a los curas, ni diezmo a la catedral de Guadalajara.33 Los franciscanos iban a estar a cargo de la atención espiritual de los indios pero también fungirían como párrocos para el vecindario sin recibir ninguna compensación económica a cambio.34 Por otra parte, habitar la naciente Colonia les permitió a algunos delincuentes expiar sus culpas.35

Los colonos más aventajados recibieron una plaza castrense, se crearon 145 en total, entre capitanes, alféreces, sargentos y simples soldados.36 Esos militares cobraron sueldos de 225 a 500 pesos anuales, dependiendo de su rango. La Corona les destinó 36 000 pesos en total. Cada una de las 23 villas con las que contó finalmente el Nuevo Santander tuvo un capitán,37 quien exigía a todos los vecinos, aunque no tuvieran plaza, poseer armas y partir en campaña cada vez que así se requiriera. Para soldados y vecinos, despoblar era sinónimo de desertar y se castigaba con la pena capital. En un inicio, además de conceder plazas de militares, la Corona quiso promover el poblamiento entregando también a 540 personas 100 pesos de ayuda de costa,38 y bastimentos a todos los colonos para que sobrevivieran hasta la siguiente cosecha.39 Esos incentivos fueron semejantes a los proporcionados a los primeros pobladores de Monclova.40

Una veintena de hombres prominentes, con el título de capitán, casi todos del Nuevo Reino de León, fueron finalmente los encargados de conducir a los nuevos pobladores a la naciente Colonia.41 Se trataba de notables propietarios en poblaciones aledañas al Nuevo Santander, quienes quisieron asentarse en espacios más cercanos a sus haciendas, que conocían con anterioridad porque mandaban sus rebaños a pastar cerca de la costa, que era más húmeda. Se convirtieron en amos y señores del lugar, impartieron la justicia y recibieron grandes extensiones de tierras. La primera villa se estableció el 23 de diciembre de 1748, la décimocuarta se conformó el 3 de septiembre de 1750. El coronel estableció ocho poblaciones más entre octubre de 1750 y mayo de 1755.

En Nuevo Santander, destacaron, como grandes hacendados, José Vázquez Borrego, avecindado en el norte de Coahuila, dueño de la hacienda de los Dolores en Laredo,42 y Domingo de Unzaga, proveniente de Río Blanco y propietario de La Mesa en Hoyos. A Vázquez Borrego, el gobernador le concedió 50 sitios de ganado menor en 1750; tres años después, 25 sitios más, esta vez de ganado mayor, a orillas del Bravo. Escandón lo nombró “capitán comandante de la zona centro norte del Nuevo Santander”.43 Es decir, que también existía una jerarquía entre capitanes: José Escandón, el gobernador, era capitán general, nombraba a los capitanes de las villas, pero algunos como Vázquez Borrego ejercían el mando militar sobre otros. Vázquez Borrego ya había poblado antes la hacienda de San Juan del Álamo, al norte de la gobernación de Coahuila de la misma forma: enganchando a personas en los principales asentamientos de la región y desplazando a sirvientes de sus propias haciendas para arraigarlas en su nueva propiedad.44 Pero no por ello obtuvo el título de capitán ni el poder absoluto que sí adquirió en el Nuevo Santander, por delegación del gobernador.

Los demás colonos recibieron también mercedes de tierra, a razón de dos sitios de ganado menor y seis caballerías (1 812ha) por persona.45 Desde 1746, Escandón presentó la dotación de tierras como imán de su colonización. En una carta que envió al gobernador del Nuevo Reino de León, declaró: “Se les concederán el derecho de pobladores […] les mercenaré tierras en común y en particular para que, radicados, queden a sus descendientes”.46 Sin embargo, la asignación de tierras demoró muchos años y esa falta de entrega de títulos de propiedad no causó un despoblamiento general de la Colonia. Así sucedió también con otros de los privilegios evocados en un inicio.47 Por ejemplo, en el real de Borbón, fundado en 1756 con personas originalmente establecidas en la hacienda de la Barraca -en la jurisdicción de Linares, Nuevo Reino de León-, los vecinos pagaban los gastos de entierro para ayudar al misionero fray Fernando Ruiz Junco, como lo consigna Hermenegildo Sánchez en su diario.48

Es muy probable, por otra parte, que el comercio quedara en manos de los capitanes de las villas, al igual que en los presidios o en las haciendas. Tener tierras podía bastar para garantizar la alimentación de una familia, pero no para contar con todo lo necesario para la vida cotidiana. En los presidios, los capitanes solían poseer una tienda, donde se expedían todos los géneros útiles para el vecindario, a precios muchas veces exorbitantes, de tal manera que los habitantes de esos establecimientos castrenses estaban todos endeudados. Tanto la ropa, como las telas en general, el azúcar o el chocolate, así como todos los instrumentos de hierro y las armas que tenían que poseer los soldados se vendían a crédito en la tienda del capitán.49 El interés por el comercio de José de Escandón es muy conocido por su afán en abrir un puerto en Soto La Marina que estuvo en servicio en 1750, pero que la Corona cerró siete años después.50 En cambio, no se han encontrado fuentes acerca del movimiento comercial de la Nueva España hacia el Nuevo Santander. Los capitanes de los presidios establecían tratos comerciales con sus apoderados en la caja real donde cobraban el salario de sus soldados. Así tuvo que haber sido también en el caso del Nuevo Santander. Lo mismo hacía de hecho el síndico de los franciscanos que cobraba los sínodos de los frailes en la ciudad de México. Se sabe que este último se llamaba fray Francisco,51 y es de sospecharse que se trataba del hermano mismo de José Escandón, quien era miembro de la orden seráfica.

Los soldados, los frailes y los vecinos de las villas estaban a la merced de los que controlaban el comercio y cobraban en su nombre sus salarios y sínodos. Una vez endeudados, al igual que los peones de hacienda, los vecinos quedaban legalmente atados a los que les habían otorgado crédito, que podían saldar sólo a cambio de trabajo o de una parte de su pequeña producción agrícola y ganadera, en caso de haber adquirido tierras. Pero eran lazos de servidumbre para con los capitanes52 que no garantizaban su permanencia tanto en los presidios como en la Colonia.

El caso de Santander -hoy Villa Jiménez, Tamaulipas- y las migraciones estacionales

Los registros parroquiales en el territorio que perteneció al Nuevo Santander se han perdido casi todos. Pero se conservan los libros de bautizo y de entierros de la villa de Cinco Señores de Santander -actual Jiménez, Tamaulipas-, capital de la Colonia del mismo nombre, a partir de abril de 1749. En febrero del mismo año, José de Escandón estableció su residencia en esa villa, hasta 1766, fecha en la que trasladó la capital a San Carlos.

Santander se ubicaba hacia el norte de la Colonia (véase el mapa 1), a medio centenar de kilómetros al sur del río Bravo. Un franciscano llamado fray Ignacio Antonio estaba a cargo del cuidado espiritual de los pobladores, quienes no pagaban obvenciones, por lo que se trata de una fuente que podemos considerar, en principio, como confiable. Por otra parte, dado que Santander fue la capital de la Colonia, y lugar de residencia del gobernador, lo más probable es que Escandón hiciera todo lo que estaba en sus manos para contar con un vecindario lo más amplio y estable posible.

Eventualmente, las enormes cifras de población del Nuevo Santander que figuran en las fuentes podrían explicarse por la presencia de indios, tal vez soslayada en los padrones. Gerhard estima que los indios conformaban cerca de 70 % de la población total, en 1755, y 37 % 15 años después,53 por el descenso que causaron las epidemias entre ellos.54 Pero en 1757, en el padrón de Cinco Señores no se menciona a ningún indio. Por medio de las partidas bautismales donde sí aparecen los indios, se sabe que, en la segunda mitad del siglo XVIII, los indios no eran mayoritarios, ni siquiera en la capital del Nuevo Santander, a menos que siguieran siendo gentiles.

En los libros sacramentales no figura el origen geográfico ni la calidad de todos los padres de los niños bautizados, pero cuando se consigna aparecen sobre todo españoles, mulatos y mestizos, además de una cantidad no despreciable, a partir de 1753, de 69 pames, la mayoría sin apellido.55 Esos indios podrían representar hasta 10 % de la población de la villa -la cantidad total de bautizos es de 639-. Hay un solo “chichimeca”, unos “come camotes” así como dos “cadimas”56 y un “aracate” que podrían considerarse como de la región; un único tlaxcalteca y unos cuantos más calificados de “yndio”, o “yndia”, sin mayor precisión. En las partidas de entierros se consignan, además de los pames, dos otomíes y un janambre.57 Los pames eran originarios del norte de la Huasteca y los españoles los habían intentado incorporar a principios del siglo XVIII a la misión de Hualagüises, en el Nuevo Reino de León, pero huyeron, junto con los temibles jonaces. Todavía se encuentra la mención de algunos pames en Linares entre 1760 y 1800, entre los bautizados de la parroquia.58 Dado que José de Escandón había estado pacificando la Huasteca, es muy probable que hubiera hecho alianza con los pames, que le sirvieron de indios amigos en el Nuevo Santander, así como de sirvientes en sus haciendas.

No hay grandes variaciones en la cantidad de bautizos registrados en la parroquia entre 1749 y 1768. Las alzas de mortalidad en 1756 y 1763-1764, que conducen a un descenso pasajero de bautizos, se deben a epidemias que también afectaron la población de Linares, aunque con un desfase de meses59 (véase la gráfica 3).

Entre 1749 y 1768, en un asentamiento que comprendía 465 personas al momento de su fundación,60 se anotaron 639 bautizos y 387 sepulturas; es decir, el saldo demográfico fue positivo, aunque relativamente pequeño (252 personas). Si estas cifras de la villa capital reflejan el crecimiento poblacional de toda la Colonia, a lo largo de una generación, no se entiende cómo, dada la alta mortalidad infantil generalizada en esa época, la cantidad de habitantes en el Nuevo Santander pudo multiplicarse por dos entre 1749 y 1768.

FUENTE: Family Search, Registros Parroquiales, Santander Jiménez, Tamaulipas.

Gráfica 3 BAUTIZOS Y ENTIERROS EN CINCO SEÑORES DE SANTANDER (1749-1768) 

Las familias empadronadas en 1749 fueron 105 y en 1757, 108, lo que tampoco indica un crecimiento notable. Pero ni siquiera se trataba de las mismas personas. Cuando Osorio y Llamas dio en Santander lotes a 83 individuos61 (véase el mapa 2), sólo 25 de ellos figuraban en el padrón de Tienda de Cuervo levantado 12 años antes. Estos mismos individuos, o sus viudas, coinciden con los 24 llamados “primitivos pobladores” mencionados en el reparto de tierras de 1768 y bien pudieron ser cabezas de las familias de la “tropa en servicio” en 1768, conformada por 20 militares: un capitán, un alférez, un sargento, 16 soldados y un tambor.62 En resumen, 20 años después de su fundación, poco menos de la quinta parte de los pobladores permanecía en la villa de Santander y el aumento demográfico fue muy modesto, sólo se contaron tres familias más. Los padrones en ese renglón coinciden con la tendencia a la estabilidad poblacional que muestran los registros parroquiales.

FUENTE: Archivo General de Indias (en adelante, AGI), MP-México, 183, Plano de la villa capital de Nuevo Santander, en la provincia del mismo nombre. Disponible en: https://pares.mcu.es/ParesBusquedas20/catalogo/show/21019?nm. “Villa capital del Nuevo Santander, 12 leguas al noreste de Soto la Marina, 15 al suroeste de San Fernando, 15 al sureste de Burgos y 8 al noroeste de Padilla, riesgásela su gran valle 2 acequias de agua, pasa el río como 2 leguas de ella, por la parte del sur y corre de este a oeste.” El lote más grande se destinó a la iglesia, el convento y la huerta, y el otro de gran tamaño frente a la plaza a José de Escandón. Los que carecen de divisiones están destinados a futuros pobladores.

Mapa 2 PLANO DE LOS LOTES ASIGNADOS A LOS POBLADORES DE LA VILLA DE SANTANDER EN 1768 

Ahora bien, si se coteja la lista del reparto de tierras de 1768 de José Osorio y Llamas con los padrones anteriores de Escandón y de Tienda de Cuervo, y las parejas que tuvieron un niño de 1751 a 1768, únicamente cuatro parejas se encuentran en todas estas fuentes.63 Pero en las partidas de bautizos de la iglesia de los Cinco Señores se mencionan muchas parejas cuyo origen geográfico no se precisa: entre abril de 1749 y diciembre de 1768, se registraron entre 25 y 40 bautizos por año, con un promedio de 32.6. Fue en 1760 y en 1762 cuando se administró la mayor cantidad de bautizos (40). Como se observa en la gráfica 3, no se percibe ningún aumento notable que sugeriría una nutrida llegada de migrantes en algún año en particular. La población tendió a la estabilidad, gracias a la llegada constante de nuevos pobladores que sustituían a los que iban dejando el asentamiento.

La mayoría de los bautizos fue dispensada durante los meses de otoño e invierno, con picos en enero y marzo. En cambio, se advierte un descenso de la impartición de ese sacramento durante la estación de lluvias, entre junio y septiembre (véase la gráfica 4).

Como se observa en la gráfica 4, es probable que variara la cantidad de habitantes a lo largo del año en la villa de Santander. Los bautizos disminuyen alrededor de una tercera parte en junio, julio y agosto. Esta baja no se puede atribuir a la abstinencia sexual impuesta por la Iglesia en el Adviento y la Cuaresma; se debía, más bien, a las actividades ganaderas de la región. Hermenegildo Sánchez explica que, en el verano, los animales se soltaban para aprovechar los pastos crecidos por la lluvia. Al parecer, las mujeres embarazadas se regresaban entonces con su pareja a su lugar de origen. Es al menos lo que parecen indicar esas marcadas variaciones estacionales. Incluso los capitanes no residían durante todo el año en las villas que encabezaban. No es de sorprender si se trataba de los mismos hacendados que llevaban a pastar a sus animales al Nuevo Santander durante el verano. Ni su presencia ni la de sus sirvientes era necesaria cuando los animales andaban sueltos en el campo.

FUENTE: Family Search, Registros Parroquiales, Santander Jiménez, Tamaulipas.

Gráfica 4 ESTACIONALIDAD DE LOS BAUTIZOS, 1751-1768 

Aun si se considera que la población hubiera alcanzado desde mediados del siglo XVIII la cantidad de 465 personas, como lo indica el padrón de 1 757, la tasa bruta de natalidad promedio hubiera sido de 70 por 1 000, cuando solía ser de 50 a 60 por 1 000 en esa época.64 Sólo se entiende esa elevada tasa tomando en cuenta la migración estacional de parejas en edad reproductiva hacia el Nuevo Santander que no figuran en los padrones porque no eran pobladores permanentes.65

El número de hijos en las familias empadronadas muestra también la demografía precaria de la Colonia. En 1 757, 108 casas fueron consignadas por Tienda de Cuervo, en las que vivían 147 cabezas de familia porque 39 compartían el hogar de otras. También se registró a 17 viudos y viudas, 22 solteros y 20 personas cuyo estado no se precisa. Las parejas y los viudos tuvieron 86 vástagos en total; es decir, que el promedio de hijos por familia en 1 757 era de 1.2, lo que sitúa la descendencia de los habitantes de la villa por debajo del umbral de reemplazo. El número promedio de hijos de las 43 parejas que se encuentran en el padrón del 1 757 y en los libros parroquiales hasta 1 768 es de 2.2,66 pero esos pequeños iban a ser sujetos además a la alta mortalidad infantil, propia de la época, y su bajo número no garantizaba la permanencia de la sociedad local. No se puede hacer más cálculos porque no se tiene la edad de los pobladores ni el nombre de sus hijos. Pero los resultados indican que sin una migración continua la población no hubiera podido mantenerse y mucho menos crecer.

Conclusión

Sigue en pie la pregunta de los 20 000. Las cifras de población disponibles para las gobernaciones de Nuevo Reino de León, Coahuila y la villa de Saltillo muestran que era imposible reunir a esa cantidad de pobladores en la Colonia fundada por José Escandón, entre 1748 y 1768, en el transcurso de tan sólo 20 años. Con esa elevada cifra, tal vez obtenida al contemplar una población india local que está ausente en la cuenta de los padrones, parecería que la colonización de esa remota región del Seno Mexicano fue un incuestionable éxito. Pero no pudieron desplazarse de manera definitiva tantos indios ni tanta gente ya avecindada en las gobernaciones que colindaban con Nuevo Santander. Las cifras anuales de bautizo de Monterrey, Linares, Saltillo y Monclova no muestran un descenso que hubiera causado una partida masiva de vecinos a mediados del siglo XVIII hacia el Nuevo Santander.

Por otra parte, muchos jefes de familia, que aparecen en las partidas eclesiásticas de la villa de Santander, no se mencionan en los padrones, ni como vecinos ni como agregados. Formaban parte de una población móvil y tal vez desarraigada de sirvientes no permanentes de las haciendas ubicadas en las cercanías de la nueva gobernación. Por otra parte, el atractivo que significaba adquirir tierras en la Colonia debe ponerse en entredicho. Muchos pobladores no recibieron nunca tierras en propiedad, ni en 1 748 ni en 1767-1769, como lo muestra el reparto en la villa de Santander. Quizá bastaba con que los capitanes y sus allegados que acaparaban la tierra les dieran su diario sustento.

La comparación entre las partidas de bautizos y los padrones de la villa de Cinco Señores de Santander confirma la movilidad de los pobladores. La villa era sujeta a movimientos migratorios estacionales, los llamados pobladores no vivían en la región a todo lo largo del año, aunque declararan hacerlo para poder tener acceso a tierras y animales. Formaban parte de “ranchos en movimiento”, como los calificó atinadamente Raúl García Flores. La actividad ganadera no demandaba la presencia de muchos sirvientes. Además, cuando los animales se soltaban en la estación de lluvias, familias enteras retornaban a sus lugares de origen. Pero ese tipo de población migrante era muy difícil de registrar con exactitud. Los que residían de fijo en las villas eran probablemente sólo los militares que cobraban su sueldo en la Real Hacienda.

Medir la población en el norte de la Nueva España en general no es una cuestión anodina en un contexto de guerra continua con los indios bárbaros. En toda América, el poblamiento colonial dependía de la cantidad de hombres para la defensa del imperio hispánico. Si las guerras indias fueron álgidas en el extremo nororiental del virreinato de la Nueva España, fue también porque eran muy pocos e indefensos los pobladores permanentes del Nuevo Santander, a pesar de la presencia de soldados pagados por el rey. La mayoría de las personas migraba estacionalmente entre las gobernaciones colindantes y la nueva gobernación del Seno Mexicano.

FUENTES CONSULTADAS

Fuentes de archivo

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* Este trabajo fue presentado primero como ponencia el 1 de diciembre de 2022 en el marco del congreso de la Red Columnaria que organizó la Universidad Autónoma de Tamaulipas. Agradecemos los comentarios que se nos hizo en esa ocasión.

** Programa de Becas Posdoctorales en la Universidad Nacional Autónoma de México. Becaria del Instituto de Investigaciones Históricas, asesorada por el doctor Gibran Bautista y Lugo.

1El libro de referencia para la fundación de la Colonia es el de Patricia Osante, Orígenes del Nuevo Santander, 1748-1772, 2a ed. (México: Universidad Nacional Autónoma de México; Ciudad Victoria: Universidad Autónoma de Tamaulipas, 2003); de la misma autora: Poblar el septentrión I. Las ideas y las propuestas del marqués de Altamira, 1742-1753 (México: Universidad Nacional Autónoma de México; Ciudad Victoria: Instituto Tamaulipeco para la Cultura y las Artes, 2012); también en José Tienda de Cuervo, Poblar el septentrión II. Estado general de las fundaciones hechas por don José de Escandón en la Colonia del Nuevo Santander, t. 1, est. intr., transcr. y notas de Patricia Osante (México: Universidad Nacional Autónoma de México, Instituto de Investigaciones Históricas/Consejo Nacional para la Cultura y las Artes/Instituto Tamaulipeco para la Cultura y las Artes, 2013). Acerca de ese periodo fundacional se puede consultar igualmente Lawrence F. Hill, José de Escandón and the Founding of Nuevo Santander. A Study in Spanish Colonization (Columbus: Ohio State University Press, 1926); Joaquín Meade, ed., José Escandón. Aportación histórica. 1749 (México: Porrúa, 1949); Fidel de Lejarza, Conquista espiritual del Nuevo Santander (Madrid: Consejo Superior de Investigaciones Científicas, 1947); Israel Cavazos, Nuevo León y la colonización del Nuevo Santander (México: Gobierno del Estado de Nuevo León, 1994); Catherine Andrews y Jesús Hernández Jaimes, Del Nuevo Santander a Tamaulipas. Génesis y construcción de un Estado periférico mexicano, 1770-1825 (Ciudad Victoria: Universidad Autónoma de Tamaulipas, 2012), estos dos últimos autores abordan la fundación de la Colonia en su introducción. Octavio Herrera, Tamaulipas. Historia breve, 3a. ed. (México: El Colegio de México/Fideicomiso Historia de las Américas, 2011).

4 Osante, Orígenes del Nuevo Santander…, 107-110. En total, eran mucho más de 100 o 150 soldados, provenientes de Nuevo León y Monclova, como se había consignado anteriormente: Oakah L. Jones Jr., Los paisanos. The Spanish Settlers on the Northern Frontier of New Spain (Norman: Oklahoma University Press, 1979), 66.

6 Osante, Orígenes del Nuevo Santander…, 122; la fuente es el “Mapa de las fundaciones fechas en la colonia del Nuevo Santander, costa del Seno Mexicano, establecidas por José de Escandón […] desde el 1 de diciembre de 1748 hasta el 13 de octubre de 1755”, Archivo Histórico del Instituto Nacional de Antropología e Historia (en adelante AH-INAH), Fondo Franciscano, rollo 16, caja 44, expediente 1005, f. 1. La cifra de los primeros pobladores difiere de la proporcionada por Herbert E. Bolton que es de 6 383 personas no indias y 2 857 indios, en 23 villas en 1755: Texas in the Middle Eighteenth Century. Studies in Spanish Colonial Administration, 2a. ed. (Nueva York: Russell and Russel, 1962), citado por Oakah L. Jones Jr., Los paisanos…. Este autor compila en el capítulo 3 las cifras de población disponibles y la bibliografía existente sobre el “Nuevo Santander (Tamaulipas)”, Bolton, Texas in the Middle…, 65-69 y 313-317. Las diferencias entre las cifras encontradas en distintas fuentes han sido señaladas por Osante, Orígenes del Nuevo Santander…, 109,

10 García Flores, “El rancho en movimiento…”, 208, 243-250. Las epidemias fueron recurrentes. Se sabe que cundió una epidemia general de viruela en 1748-1749, cuando la región norte estaba afectada al mismo tiempo por una sequía, probablemente menos marcada en las llanuras húmedas cercanas al Atlántico. En Nuevo Santander, se señalan las sequías o lluvias torrenciales de 1751, 1754 y 1763, durante el periodo aquí considerado: Osante, Orígenes del Nuevo Santander…, 185. En 1762, la viruela atacó de nueva cuenta el noreste y es probable que llegara al Nuevo Santander en 1763. Estos años aciagos coinciden con la primera oleada de pobladores al Nuevo Santander, que provenían en parte del altiplano central, donde los pobladores se enfrentaron además a una epidemia de tifo en 1763-1764.

11 Osante, Orígenes del Nuevo Santander…, 85-89. Esta autora señala en un texto más reciente (“Migración y poblamiento en el noreste novohispano…”, 129) que la mitad de los pobladores (es decir, 10 000 personas) provenía del Nuevo Reino de León.

12Sólo en la villa de Querétaro había 1 430 familias de españoles en 1743, es decir, un poco más de 5 720 personas sin contar a los indios y otras castas: Peter Gerhard, Geografía histórica de la Nueva España, 1519-1821 (México: Universidad Nacional Autónoma de México, 1986), 232.

15 Peter Gerhard, Geografía histórica…, 242-243. En 1743-1744 vivían 4 560 familias en la jurisdicción de San Luis Potosí, es decir, poco más de 18 000 personas si se estima que las familias tenían cuatro miembros en promedio.

23 Rodríguez Cárdenas, “Territorialización y estructuras eclesiásticas…”, 268. Según las visitas de obispo Martínez de Tejada en 1753-1757 y de 1759-1760 había 4 307 habitantes en Monterrey en 1741 (Juan Gómez de Parada); 3 334 en 1753-1757, 3 737 en 1759-1760. Valle de Salinas muestra en cambio un aumento de un millar de habitantes y El Pilón medio millar. La curva de bautizos de Monterrey está publicada en Javier Rodríguez Cárdenas, “Poblamiento y bautismos en Monterrey, 1668-1822”, en González Flores El noreste ante la colonización hispana y la Independencia de México (siglos XVI al XIX), 73.

25 García Flores, “El rancho en movimiento…”, 334-335. El aumento de 481 habitantes en 1772 podría deberse a un retorno de personas, cuatro años después de la partida de José de Escandón como lo señala Raúl García Flores.

27El monto de los diezmos de Nuevo Reino de León asciende en ese periodo, por lo que la partida de pobladores para el Nuevo León no parece haber afectado la economía local, pero quizá se trataba de gente de bajos recursos que de hecho no tenían por qué pagar ese impuesto. Nancy Selene Leyva Gutiérrez, Sacerdotes en tierra de indios. La Iglesia y la oligarquía local en el noreste de la Nueva España (siglos XVII-XVIII) (Zamora: El Colegio de Michoacán, 2024).

31 Osante, Orígenes del Nuevo Santander…, 120-122. Véase también Osante, Poblar el septentrión I…, 146-156.

34Comenzaron a pagar obvenciones en 1768. Osante, Orígenes del Nuevo Santander…, 258.

36En 1764 el número de plazas se redujo a 137, Navarro García, Don José de Gálvez…, 96 y 126.

38 Jones, Los Paisanos…, 66, consigna la cifra de 200 pesos de ayuda de costa.

40Se había poblado Monclova de la misma manera, pero a una escala mucho menor. En 1681 se fundó el presidio, con tan sólo 25 hombres y las plazas fueron asignadas a vecinos de la región. Luego el rey, entre 1684 y 1686, dio una ayuda de costa de 200 pesos a todos los que fueran a avecindarse en el sitio de Coahuila. En 1698, también llegaron a poblar 8 delincuentes, algunos con parientes, además de 18 familias que asentó el gobernador a su costa y misión. Pero en ese caso fue el capellán, y no el fraile de la misión cercana, el que hacía las veces de párroco, Chantal Cramaussel y Celso Carrillo Valdez, “Coahuila” o tierra adentro (1577-1722). Un valle transformado en gobernación (Zamora: El Colegio de Michoacán, 2021).

41Sus nombres: José Escajadillo, Antonio Ladrón de Guevara, Antonio Leal y Guerra, Carlos Cantú, Nicolás Iglesias Merino, Nicolás Antonio Santiago y Castillo, Felipe Téllez Girón, Roque de la Barrera, Blas María de la Garza Falcón, Gregorio de la Paz, Juan Francisco de Barberena, José Vázquez Borrego, Pedro González, José Olazarán, Nicolás Álvarez, Tomás Conde, Domingo de Unzaga e Ibarrola, Luis de Fuentes y Joaquín Galván. Osante, Orígenes del Nuevo Santander…, 136-137.

44Véase Cramaussel, “La segunda oleada…”, 101, para más datos sobre ese personaje. El arraigo de los pobladores en ese caso se puede comprobar gracias a los datos comprendidos en el padrón de 1777.

46“Carta de José de Escandón” citada en Cavazos, Nuevo León y la colonización…, 33. El documento completo se encuentra en el apéndice 3: 57-67.

47En 1766 se fundaron los reales de San Carlos y Cruillas. También la villa de Croix. Osante, Orígenes del Nuevo Santander…, 126.

52Como se advierte en los estudios sobre los demás presidios de Chantal Cramaussel, Celso Carrillo Valdez y Manuel Rosales Villa citados arriba.

54Mientras que Guy Stresser-Péan en “Le nord de la Huasteca”, en Actas del XLII Congreso Internacional de Americanistas (París: s. e., 1979), 103-111, supone que la población india del Nuevo Santander era de 25 000 habitantes antes de la llegada de los españoles, Gerhard la estima en 15 000. Las epidemias entre los indios hubieran acabado con la mitad de ellos entre 1748 y 1753. La población india, al parecer, siguió disminuyendo después, al pasar de 6 991, en 1770, a 3 337 personas, en 1795, después de la viruela de 1780. Gerhard, La frontera norte…, 450. Cabe señalar que son estimaciones de la población total, que comprenden, por lo tanto, a los indios que se encontraban todavía fuera de control. De todas maneras, estas reducidas cifras sugieren que los indios no pudieron contribuir de manera significativa al poblamiento de la Colonia.

55A los bautizados identificados como pames se sumaron los bautizados sin calidad asignada, pero cuyos padres eran pames.

56Según Raúl García Flores, “El rancho en movimiento…”, capítulo III, cuadros 41 y 42, los cadimas eran oriundos de la región de Linares.

59 García Flores, “El rancho en movimiento…”, 248-252. En Linares se detectan periodos de sobremortalidad en 1757 y en 1762-1763. La epidemia de 1756-1758 cundió por todo el norte de la Nueva España y fue de carácter infantil. La de 1761-1763 fue de viruela y afectó toda la Nueva España, así como el tifo del año siguiente.

60Escandón, “Mapa de las fundaciones…”, AH-INAH, Fondo Franciscano, rollo 16, caja 44, exp. 1005, y visita de Tienda de Cuervo de 1757 en Osante, Poblar el septentrión II…, 51-1127 y Osante, Orígenes del Nuevo Santander…, 122.

61 Osante, José Osorio y Llamas…, vol. 1, 81. Se dividían en tres categorías de pobladores: estaban por un lado los primeros en haber llegado en 1749, luego sus descendientes, viudas o agregados, y finalmente los modernos que llevaban poco tiempo de haberse establecido. Los primeros recibieron 2 sitios de ganado mayor y 12 caballerías de tierras arables. A sus hijos y agregados se les dio 2 sitios y 6 caballerías, y a los recién llegados únicamente 2 sitios. Pero varios pobladores contaban, en las cercanías de la villa, con ranchos cuya propiedad les fue confirmada. A los beneficiados se les obligó a “fabricar casa dentro de la villa en el término de dos años”, se les prohibió acaparar más de tres porciones de tierra. El día de la toma de posesión se les daría su respectivo solar y tendrían la obligación de defender la tierra con sus armas. En Santander, sólo tres lotes no fueron reclamados, por ausencia de los beneficiados.

63Véase el anexo 1: “Pobladores que aparecen en el registro de bautizos y en algún padrón, 1749-1769”. El matrimonio Ahumada González llevó a dos infantes a la iglesia de los Cinco Señores entre 1752 y 1760. Mientras que los Alcalá Ruiz hicieron lo propio en 1753, 1755 y 1757. Ambas cabezas de familia fueron beneficiadas en el reparto de tierras que realizó José Osorio y Llamas en 1769. Jerónimo y Joseph recibieron entonces mercedes de tierra como “primitivos pobladores.” Lo mismo que Francisco de León, Ignacio Rodríguez y Eusebio Millán.

65Lo mismo constata Raúl García Flores, “El rancho en movimiento…”, 197-198. La gran cantidad de padrones le permite calcular las tasas de natalidad entre 1740 y 1768. Éstas oscilan entre 31.3 y 63.7 por 1 000. Esas marcadas diferencias se deben desde luego a las distintas maneras de empadronar a la población, porque la tasa de natalidad no puede variar tanto en el transcurso de tres décadas.

66Casi la mitad tuvo 1; 8 tuvieron 2; 6 tuvieron 3; 4 parejas tuvieron 4; 1 tuvo 5; 2 tuvieron 6 y una más tuvo 7.

Anexo 1

POBLADORES QUE APARECEN EN EL REGISTRO DE BAUTIZOS Y EN ALGÚN PADRÓN, 1749-1769 

Núm. Nombre del padre Nombre de la madre
1 Cristóbal de León María Guadalupe de Porras
2 José Cristóbal Valdés Juana González
3 Agustín de la Rosa Juliana Rodríguez
4 Francisco de León María Zaldívar
5 Ignacio Rodríguez Ana Josefa Zaldívar
6 Juan Antonio de la Peña Antonia Cadena
7 José Francisco de Villanueva Catarina de la Garza
8 Ignacio Ruiz Francisca de la Garza
9 Antonio Bejarano Matidiana Jiménez
10 Jerónimo de Ahumada Josefa González
11 Eusebio Millán Juana María Cabrera
12 Joseph de Alcalá María Guadalupe Ruiz
13 Joaquín García Plata Isabel de León
14 Pedro García Juliana Rodríguez
15 Juan Antonio Cervantes Gertrudis Cabrera
16 Juan José Vásquez María Victoria Hernández
17 Sebastián Álvarez María Rodríguez
18 Mariano Altamirano Gertrudis Guerrero
19 Ignacio Zárate Ana María Ruiz
20 Joaquín Caballero Cándida de Castro
21 Antonio Ruiz Manuela de Salazar
22 Manuel Cepeda Gregoria González
23 Nicolás Hernández María [Sin apellido]
24 Lucas Domingo Caballero María Catarina Cárdenas
25 Luis Barrientos María Bejarano
26 Andrés de la Garza Clara Zepeda
27 Nicolás Rodríguez Juana García
28 Juan Cristóbal Montemayor Margarita Castañeda
29 Antonio de Ahumada Ana Teresa de León
30 José Castrejón Ana María García Dávila
31 Ignacio Flores María Guerrero
32 José Zaldívar Josefa de León
33 Pedro Zaldívar María Luisa de la Serna
34 Marcelino Caballero María Feliciana Rodríguez de Montemayor
35 Manuel Villegas Gertrudis García
36 Luis de San Cristóbal Damiana de León
37 Juan Antonio Hernández María Florencia de los Reyes
38 Vicente Sánchez Anastasia García
39 Miguel Guzmán Juana Bejarano
40 Agustín Ximénez Ana Josefa Alanís
41 Bernardo de la Cruz María de la Encarnación Hernández
42 Santos Mancha Quiteria Guzmán
43 Francisco Campa Antonia de Aguirre

FUENTES: Partidas de bautizos de la parroquia de Cinco Señores de Santander (1749-1768), en Family Search, Registros parroquiales, Santander Jiménez, Tamaulipas; Tienda de Cuervo, Poblar el Septentrión II…, 358-365; y Osante, José Osorio y Llamas, El reparto de tierras..., 377-405.

Recibido: 23 de Marzo de 2024; Aprobado: 30 de Agosto de 2024; Publicado: 01 de Julio de 2025

SOBRE LAS AUTORAS: Nancy Selene Leyva Gutiérrez es becaria posdoctoral en el Instituto de Investigaciones Históricas de la Universidad Nacional Autónoma de México. Licenciada en Historia en la Facultad de Filosofía y Letras de la misma universidad. Maestra y doctora en Historia por El Colegio de Michoacán. Entre sus publicaciones recientes destacan Sacerdotes en tierra de indios. La iglesia y la oligarquía en el noreste de la Nueva España (siglos XVII-XVIII) (Zamora: El Colegio de Michoacán, 2024); “Los negocios mundanos de los curas de Saltillo y Monterrey en el siglo XVII”, en El noreste ante la colonización hispana y la Independencia de México (siglos XVI al XIX), coord. de José Gustavo González Flores (Saltillo: Universidad Autónoma de Coahuila, 2023), 151-170. Es miembro del SNII, nivel candidata. Sus principales líneas de investigación son la historia del Norte y la historia del noreste de la Nueva España.

Chantal Cramaussel es profesora-investigadora del Centro de Estudios Históricos de El Colegio de Michoacán. Licenciada en Antropología Social en la Escuela Nacional de Antropología e Historia de Ciudad de México y doctora en Historia por la Escuela de Altos Estudios en Ciencias Sociales de París. Es miembra fundadora de la Red de Historia Demográfica con sede en México (creada en 2009) y es también fundadora del Seminario permanente sobre la Historia del Norte de México y Sur de Estados Unidos (con sede en El Colegio de Michoacán). Entre sus publicaciones recientes destacan en coautoría con Celso Carrillo Váldez, Coahuila o tierra adentro (1577-1722). Un valle transformado en gobernación (Zamora: El Colegio de Michoacán, 2021). Chantal Cramaussel, “La segunda oleada. Movimientos de población hacia Coahuila (1730-1760) en El noreste ante la colonización hispana y la Independencia de México (siglos XVI al XIX), coord. de José Gustavo González Flores (Saltillo: Universidad Autónoma de Coahuila, 2023), 81-107. Es investigadora emérita del SNII desde 2022. Sus principales líneas de investigación son la historia del norte de México y la historia demográfica.

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