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Investigación económica

versión impresa ISSN 0185-1667

Inv. Econ vol.84 no.331 Ciudad de México ene./mar. 2025  Epub 29-Ago-2025

https://doi.org/10.22201/fe.01851667p.2025.331.90415 

Artículos

La desigualdad de la inflación en México, 2015-2023

Inflation Inequality in Mexico, 2015-2023

Cinthia Márquez Moranchel1 

1Seminario permanente de Desigualdad Socioeconómica, El Colegio de México y Facultad de Economía, UNAM (México) Correo electrónico: cmarquez@colmex.mx


RESUMEN

El objetivo de esta investigación es analizar a nivel nacional, la inflación por hogar, por deciles de ingreso y por características socioeconómicas para el periodo 2015-2023. La metodología se basa en la estimación de índices de precios al consumidor democráticos que se caracterizan por mantener la misma estructura de precios del Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) con un ponderador de gasto que otorga igual peso a cada hogar. La heterogeneidad de la inflación es sustancial, los hogares con más integrantes, en zonas rurales, arrendatarios y con un hombre como jefe del hogar, indígena, con baja educación y sin afiliación a una institución de salud enfrentan una mayor inflación, reflejo de la diversidad del patrón de gasto de los hogares y las diferencias del ingreso. La desigualdad de la inflación se expresa de forma acumulada en los hogares pobres 6.5% superior a la de los ricos.

Palabras clave: inflación; hogares; desigualdad socioeconómica; gasto de los hogares; patrón de gasto

Clasificación JEL: C43; C80; D10; D12; D31; E31

ABSTRACT

The objective of this research is to analyze, at a national level, inflation per household by income deciles and by socioeconomic characteristics for the period 2015-2023. The methodology is based on the estimation of democratic consumer price indices that are characterized by maintaining the same price structure of the National Consumer Price Index (NCPI) with an expenditure weighting that gives equal weight to each household. The heterogeneity of inflation is substantial; households with more members, in rural areas, renters and with a man as head of household, indigenous, with low education and without affiliation to a health institution face higher inflation, reflecting the diversity of household spending patterns and income differences. The inequality of inflation is expressed in an accumulated manner in poor households, which is 6.5% higher than in rich households.

Keywords: Inflation; households; socioeconomic inequality; household expenditure; spending pattern

JEL Classification: C43; C80; D10; D12; D31; E31

1. INTRODUCCIÓN

Los índices de precios al consumidor (IPC) miden las variaciones en los precios de una canasta representativa de bienes y servicios que adquieren los hogares en un tiempo determinado respecto a un periodo base. Los IPC suelen utilizarse como una variable que define la tasa general de inflación a pesar de que sólo miden la variación de los precios al consumidor (Fondo Monetario Internacional [FMI] et al., 2006). Así, su relevancia subyace en su propósito, que es la medición del poder adquisitivo de los ingresos de las personas (Guerrero, 2021), lo que tiene una repercusión directa sobre su calidad de vida.

En México, el principal referente de la variación de precios en la economía es el Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) estimado por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) a partir del cual se estima la inflación anual que es el objetivo de la política monetaria.1 Asimismo, es un alusivo en las decisiones de política económica como la formulación y la evaluación de las políticas comerciales y las tasas de cambio y el ajuste de remuneraciones y de prestaciones (FMI et al., 2006). Por ejemplo, desde 2016, la variación interanual del INPC es el valor de referencia para el cálculo de la Unidad de Medida y Actualización (UMA) con la que se establece, entre otras, el incremento en las pensiones.

El INPC, que es un índice Laspeyres, es una suma ponderada de precios relativos, en el que las ponderaciones son la participación del gasto destinado a la compra de cada bien y servicio. Así, para que las variaciones en el índice se atribuyan a cambios en los precios antes que cualquier otro factor se supone además de una canasta fija, cantidades y ponderaciones de gasto fijas, respecto a un periodo de referencia.2

Dentro de las especificaciones que se abordan en la elaboración de los índices de precios es de sumo interés la estructura de las ponderaciones, lo que es inherente a la representatividad de los hogares en los IPC. En el caso del INPC, su construcción se basa en la agregación del gasto de todos los hogares para la estimación de las proporciones destinadas a cada bien y servicio que considera la canasta. Este enfoque de ponderación fue señalado como plutocrático (Prais, 1959) y sintetizado como “un dólar, un voto” (Kokoski, 2000), pues la estructura de ponderaciones otorga un mayor peso a los hogares ricos. La alternativa en la que cada hogar tenga una contribución igual en el IPC se denomina índice de precios democrático (National Research Council [NRC], 2002), es decir, “un hogar, un voto” (Kokoski, 2000), en este caso, la estructura de gasto ponderará de igual forma a cada hogar.

Ante la desigualdad económica que prevalece en México, es de esperar que las diferencias entre los hogares de acuerdo con sus características socioeconómicas se asocien con una estructura de gasto heterogénea, aunque ésta no se captura en la elaboración del INPC, al estar basado en un enfoque plutocrático. México es un país de múltiples contrastes, regionales culturales y económicos, lo que influye en diversos patrones de gasto que pueden modificarse ante crisis económicas o cambios sociodemográficos.

El objetivo de este trabajo es estimar y analizar las diferencias en la inflación que enfrentan los hogares con base en un enfoque de ponderación democrático, en el que se sustituyen los índices de precios de los genéricos que integran la canasta representativa del INEGI, pero cambiando la estructura de los ponderadores. En lugar de estimarlos de acuerdo con la agregación del gasto, se calculan para cada hogar y por deciles de ingreso, con el fin de garantizar una contribución equilibrada en la estimación de la inflación. Asimismo, exploramos la relación de los patrones de gasto y el efecto de la diversidad de características socioeconómicas de los hogares en la tasa de inflación. Con el propósito de indagar con mayor profundidad los contrastes entre periodos alcistas y no inflacionarios, se estudian las variaciones de los IPC entre 2015 y 2023.

A pesar de la relevancia que tiene la desigual pérdida del poder adquisitivo entre los hogares, en México el tema ha sido poco explorado. En este sentido, el trabajo pretende aportar elementos de análisis para evaluar la hipótesis de que la inflación es heterogénea y es un factor que incide y se determina por brechas socioeconómicas. Si bien, en México existen índices de precios al consumidor por región, entidad, tamaño de localidad y para algunas ciudades, son las variaciones del INPC las que se toman como el principal referente en el ajuste de prestaciones y remuneraciones y, en consecuencia, las que más inciden en la economía de los hogares.

El documento se estructura de la siguiente forma. El primer apartado sintetiza los resultados de las investigaciones que abordan la heterogeneidad de la inflación y su relación con las características del hogar. Con base en tal revisión, proponemos una metodología para la estimación de las tasas de inflación por hogar y deciles de ingreso. Posteriormente presentamos los resultados y las conclusiones.

2. REVISIÓN DE LA LITERATURA EMPÍRICA

Diversos estudios para diferentes países y periodos coinciden en que la inflación que enfrentan los hogares es heterogénea, la mayoría indican que es superior para los de bajos ingresos con relación a los ricos. Este hecho estilizado ha sido corroborado en países como Estados Unidos en periodos distintos: 1987-2001 (Hobijn y Lagakos, 2005), 2004-2015 (Jaravel, 2021), 2018-2021 (Weber et al., 2023); en España: 2006-2021 (Basso et al., 2023) y 2021 (Ferreira et al., 2023) y en la Unión Europea (EU): 2001-2015 (Gürer y Weichenrieder, 2020) y 2005-2018 (Strasser et al., 2023). Otros estudios cuyo propósito ha sido el análisis de la desigualdad de la inflación se han elaborado para Taiwán (Lieu et al., 2004), República Checa (Hait y Jansky, 2014), y más recientemente en Turquía (Akkoc y Kizilirmak, 2021) y Austria (Messner y Rumler, 2024).

Al estimar índices de precios democráticos para México, el estudio de Guerrero (2010) indica que entre 2003 y 2009 la disimilitud entre los IPC democráticos y plutocráticos fue, en promedio, de 0.56% anual. Las diferencias de la tasa de inflación a lo largo de la distribución de ingresos varían entre el tiempo y los países. Gürer y Weichenrieder (2020) muestran que, entre 2001 y 2015, las canastas de consumo de los hogares más pobres en 25 países de la Unión Europea se encarecieron en promedio, 11.2% más que las de los ricos. Las desemejanzas son inferiores si se estiman sólo para un país. Entre 2004 y 2015, la inflación anual promedio en Estados Unidos fue de 1.9 % para el quinto quintil de ingresos, mientras para el primero se situó en 2.2% (Jaravel, 2021). En Taiwán, entre 1991 y 1996, los hogares de ingresos más bajos enfrentaron una tasa inflacionaria 1.03% más alta que el promedio nacional, mientras que la de los más acaudalados fue 1.5% más baja (Lieu et al., 2004).

¿De qué factores depende la magnitud de las diferencias de la inflación entre los hogares pobres y ricos? La heterogeneidad se explica en gran parte por los diversos patrones de consumo (Ferreira et al., 2023; Hobijn y Lagakos, 2005). En los hogares de bajos ingresos, el gasto está altamente concentrado en bienes y servicios que cubren necesidades básicas, mientras que los hogares más ricos distribuyen su gasto de manera más uniforme entre una variedad de bienes y servicios.

Asimismo, de acuerdo con Strasser et al. (2023) la disimilitud de la inflación proviene de las diferencias tanto en la calidad como en los precios de productos idénticos o por la innovación que las empresas realizan en bienes de alta gama y que reduce sus precios (Jaravel, 2021). Un elemento de análisis es la composición de la riqueza, por ejemplo, los hogares con hipotecas enfrentan menos los efectos adversos de la inflación, ya que la reducción que genera el valor real de su deuda contrarresta el impacto que tiene sobre sus ingresos o consumo (Ferreira et al., 2023).

Varios estudios también indican que, en periodos alcistas, la heterogeneidad se incrementa y la distancia inflacionaria entre ricos y pobres se amplía (Hobijn y Lagakos, 2005), pues los hogares de bajos ingresos gastan una proporción mayor de su presupuesto en alimentos y vivienda, cuyos precios tienden a aumentar más rápido que otros bienes (Basso et al., 2023; Akkoc y Kizilirmak, 2021; Lieu et al., 2004). Hait y Jansky (2014) encuentran que cuanto mayor es la tasa de inflación promedio, menor es el porcentaje de hogares cuya inflación es cercana a la media nacional.

La mayoría de las investigaciones analizan las características sociodemográficas de los hogares para explicar las diferencias en la inflación y su relación con los patrones de gasto, algunos estudios diferencian los efectos de acuerdo con el nivel de ingresos del hogar. Entre los resultados se muestra una menor inflación para los hogares con una mujer como jefa del hogar sobre todo para los hogares pobres (Basso et al., 2023; Akkoc y Kizilirmak, 2021). Respecto a los miembros de los hogares, se encuentra un efecto desinflacionario en aquellos con infantes o jóvenes (Akkoc y Kizilirmak, 2021; Hobijn y Lagakos, 2005) y una inflación superior con personas de la tercera edad (Messner y Rumler, 2024; Basso et al., 2023; Akkoc y Kizilirmak, 2021). Esta última asociación se explica por el mayor gasto en alimentos, energía, servicios médicos y medicinas, el efecto es superior a menor ingreso. Incluso se estima que la tasa de inflación para hogares pensionistas supera a la tasa promedio (Basso et al., 2023; Hait y Janský, 2014).

Los factores geográficos han sido menos explorados con resultados no coincidentes, mientras que Basso et al. (2023) indican que los hogares en ciudades pequeñas experimentan una inflación más alta debido a los gastos de transporte; Lieu et al. (2004) muestran que aquellos en áreas urbanas y con bajos ingresos enfrentan una inflación mayor. Otros rasgos de interés han sido las características laborales de la persona jefa del hogar y la propiedad de la vivienda. Se ha concluido que las personas con puestos directivos y de oficina experimentan una inflación menor, mientras que los hogares de inquilinos enfrentan un incremento de precios superior a quienes son propietarios (Basso et al., 2023; Akkoc y Kizilirmak, 2021). Este tipo de características son indicadores de un mayor ingreso, reflejo de que la tasa de inflación de los hogares ricos es inferior a la del resto.

Además de que los periodos y contextos varían entre las diversas investigaciones, la divergencia de resultados se explica por cuestiones metodológicas. Muchos estudios estiman índices específicos para cada hogar o grupo de hogares y de acuerdo con determinadas características socioeconómicas, a partir de encuestas y de los precios calculados por la agencia estadística del país. No obstante, algunos trabajos emplean datos a nivel granular o de escáner, para cada transacción en supermercados y droguerías, lo que permite una desagregación sin precedentes en la medición de las tasas de inflación por hogar; así como paneles rotativos, con los cuales se actualizan las ponderaciones de gasto en cada periodo (Messner y Rumler, 2024; Ferreira et al., 2023; Weber et al., 2023; Jaravel, 2021), lo que reduce diversos sesgos de medición. Para la mayoría, las tasas de inflación se estiman de forma democrática, a través del uso del índice de Laysperes y en ocasiones, otros índices complementarios.3

3. METODOLOGÍA

En agosto de 2024, el INEGI actualizó4 la canasta y los ponderadores de gasto del INPC, con base en la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGH) Estacional 2022. El periodo base de los índices de precios es la segunda quincena de julio de 2018, el mismo de la versión del INPC 2018, que se logra mediante la metodología de encadenamiento5 de las series, lo que facilitará las actualizaciones más frecuentes, y evitará el sesgo por antigüedad de los ponderadores (INEGI, 2024a, 2024b).

A diferencia de la versión de 2018, cuyas fuentes de los ponderadores eran la Encuesta Nacional de los Hogares (ENGASTO) 2012 y 2013 y la ENIGH 2014, el INPC 2024 se basa en una encuesta con un periodo de levantamiento de un ciclo anual completo, con el fin de capturar la estacionalidad del gasto. La reducción de 299 a 292 genéricos en el INPC 2024, se realizó para reflejar un patrón de gasto más actualizado. Aunque este propósito es habitual en la actualización de los ponderadores, la pandemia por COVID-19 y la consecuente modificación de los hábitos y gastos de los hogares hicieron más evidente la necesidad de esta modificación. Los principales cambios en términos de la fusión, desagregación e incorporación de genéricos6 responden al mayor consumo de servicios digitales y gastos en vivienda así como caída en el consumo de la gasolina y servicios educativos privados (INEGI, 2024a; 2024b).

El Cuadro 1 compara las principales características del INPC 2018 y 2024. Si bien ha habido mejoras en la medición del poder adquisitivo de los hogares mexicanos, por ejemplo, desde la versión de 2018 se introdujo un diseño de muestreo probabilístico para la selección de los puntos de venta donde se realizan las cotizaciones de los precios7 y se trabaja para disminuir el periodo de actualización de los ponderadores, en México no existe la práctica de estimar índices subsidiarios, además de los correspondientes a las áreas geográficas, que reflejen la diversidad de características socioeconómicas.

Cuadro 1 Principales características del INPC 2018 y actualización 2024 

Características INPC 2018 INPC 2024
Periodo base Segunda quincena julio, 2018
Cobertura geográfica Nacional, a nivel de las poblaciones urbanas y rurales
Áreas geográficas 55 áreas geográficas en las 32 entidades federativas
Número de genéricos 299 292
Fuentes de los ponderadores ENGASTO 2012-2013, ENIGH 2014 ENIGH Estacional 2022
Características de la muestra 248 genéricos con muestreo probabilístico, 51 genéricos con muestreo no probabilístico 235 genéricos con muestreo probabilístico, 57 genéricos con muestreo no probabilístico
Productos cotizados 120 454 123 485
Cotizaciones mensuales 318 000 341 000

Fuente: elaboración con base en INEGI (2024a; 2018).

En algunos países se excluyen los hogares muy ricos por diversos motivos. Puede considerarse que sus gastos son muy atípicos […], por ejemplo, el IPC del Reino Unido excluye no solo al 4% de los hogares de mayores ingresos sino también a aquellos que dependen en mayor medida de pensiones del Estado (FMI et al., 2006, p. 58).

El INPC se basa en un esquema plutocrático, en el que la agregación del gasto del total de los hogares les otorga mayor representatividad a los hogares de más ingreso: “la ponderación de un genérico del INPC representa la participación porcentual del gasto realizado en el genérico respecto al gasto total de la canasta que consumen los hogares” (INEGI, 2024a, p. 29).

El INPC se calcula por la media aritmética ponderada de los índices de precios de los 292 genéricos, conforme al Índice de Laspeyres:

INPC=k=1292Wk*Ik;k=1292Wk=1 [1]

donde I k es el índice del k-ésimo genérico con base en la segunda quincena de julio de 2024, w k es el ponderador de gasto correspondiente al k-ésimo genérico que se mantiene fijo de acuerdo con la estructura de gasto calculada con la ENIGH Estacional 2022.

Con el fin de dar continuidad a la serie de precios, el INPC 2024 se empalma con el de 2018 en la segunda quincena de julio de 2024, que es el periodo de superposición, para generar una serie con base en la segunda quincena de julio de 2018. Se calcula un índice de canasta fija, bajo el supuesto de que todos los hogares enfrentan el mismo vector de precios de mercado para bienes y servicios y que no hay “sustitución entre genéricos ante variaciones en los precios relativos de los genéricos porque estos son complementarios” (INPC, 2024a, p. 60).8

En este trabajo se estiman índices de precios al consumidor por hogar (ecuación [2]) y por deciles de ingreso (ecuación [3]) con base en la fórmula de Laspeyres, donde los precios de los bienes y servicios están ponderados por el gasto en esos productos de acuerdo con un periodo base, en este caso, por el procedimiento de encadenamiento señalado, es la segunda quincena de julio de 2018.

IPCth=k=1292Wh*Ik [2]

IPCtd=k=1292Wd*Ik [3]

donde IPCth es el índice de precios del hogar h en el tiempo t, IPCtd el índice de precios del decil d en el tiempo t, Ik es el índice del k-ésimo genérico con base en la segunda quincena de julio de 2018, wh es el ponderador de gasto del hogar h y w d es el ponderador de gasto del decil d, ambos correspondientes al k-ésimo genérico que se mantiene fijo de acuerdo con la estructura calculada con la ENIGH Estacional 2022.

Se obtienen IPC democráticos, que mantienen los índices de precios por genérico del INPC pero con la estructura de gasto de cada hogar y por deciles de ingreso, con lo cual es posible estimar tasas de inflación con base en un esquema de ponderación que otorga el mismo peso a cada hogar o decil:

Inflacióndemocráticah=1Ninflaciónh [4]

Inflacióndemocráticad=1Dinflaciónd [5]

donde N es el total de hogares y D es el número de deciles.

Asimismo, es de interés el análisis de la incidencia de gasto, es decir, la proporción en que cada bien o servicio o grupo de genéricos contribuye a la inflación general, lo cual se estima por deciles de ingreso y por el Clasificador por Objeto de Gasto, de acuerdo con la siguiente fórmula:

Incidenciaog=precio100*Wd,g [6]

donde (precio es el cambio de precio de cada grupo de genéricos de acuerdo con la Clasificación por Objeto de Gasto y w d,g es el ponderador de gasto del decil d por grupo de genéricos que se mantiene fijo de acuerdo con la estructura calculada con la ENIGH Estacional 2022.

3.1. Datos

La estimación de los ponderadores se efectuó con base en los microdatos de la ENIGH Estacional 2022, de acuerdo con el gasto que realizaron los 44 mil 250 hogares de la muestra (que representa a 37.4 millones) en 773 conceptos con los cuales se elaboran las fórmulas de integración de los 292 genéricos (INEGI, 2024a). Asimismo, se emplearon los índices de precios mensuales de cada bien y servicio de la canasta clasificados por Objeto de Gasto y a nivel de genérico (INEGI, 2024c).

A partir de esos datos, calculamos una regresión (ecuación [7]) que mide el efecto de las características socioeconómicas por hogar y por deciles de ingreso, en la tasa de inflación que enfrentan (πht) de acuerdo con las ecuaciones [4] y [5] y con la especificación de regresión de Basso et al. (2023). Las variables se seleccionaron teniendo presente las analizadas en la mayor parte de los estudios referidos en el apartado 2 en regresiones similares. Las variables explicativas son el logaritmo natural del ingreso corriente (y ht ), la edad (edad), el cuadrado de la edad de la persona jefa del hogar (edad 2) y un conjunto de variables (X ht) que caracterizan al hogar (número de miembros, tipo de localidad y condición como arrendatario o propietario de la vivienda) y a la persona jefa del hogar (sexo, autoadscripción indígena, nivel educativo y afiliación a una institución de salud):

πht=αt+β1edadht+β2edadht2+β3yht+β4Xht+εht [7]

El Cuadro 2 resume la estimación de la inflación acumulada para los periodos 2015-2022 y 2020-2022. Este último se incluye con el propósito de identificar variaciones en los precios en un contexto alcista. Además, estimamos la inflación interanual de 2022, al ser el periodo base de los ponderadores de gasto.

Cuadro 2 Estimación de la inflación por periodo y características socioeconómicas (A precios de la segunda quincena de julio, 2018) 

Características Hogares y
% hogares
Inflación acumulada (%) Inflación
interanual (%)
2015-2023 2020-2022 2021-2022
Total 44 250 49.3 18.8 7.9
Número de integrantes 1 a 2 personas 33.7 47.3 17.7 7.4
3 a 4 personas 55.1 49.3 18.8 7.9
más de 4 personas 11.1 50.7 19.8 8.4
Localidad rural 23.6 52.6 20.4 8.6
urbana 76.2 47.6 18.0 7.5
Renta vivienda arrendatario 16.3 48.9 18.6 7.9
propietario 83.7 48.8 18.5 7.7
Edad fefe menor de 25 2.5 48.3 18.7 8.1
25 a 40 años 25.3 49.7 19.0 8.1
41 a 60 años 43.3 48.7 18.5 7.8
mayor de 60 años 28.9 48.2 18.2 7.5
  Por características de la persona jefa del hogar
Sexo mujer 33.2 47.5 18.1 7.5
hombre 66.8 49.5 18.8 7.9
Etnia indígena 32.0 50.1 19.4 8.2
no indígena 68.0 48.2 18.2 7.6
Nivel educativo bajo 34.6 50.5 19.6 8.2
medio 42.0 48.8 18.7 7.9
alto 23.5 46.4 16.7 7.0
Afiliación salud no afiliado 48.8 50.3 19.5 8.2
afiliado 51.2 47.3 17.7 7.4

Fuente: elaboración con base en el INEGI (2024a; 2024c; 2023).

La inflación es superior a medida que el hogar tiene un mayor número de integrantes, se encuentra en zona rural, es arrendatario, con jefatura masculina, con persona jefa del hogar indígena, de educación baja y sin afiliación a una institución de salud, lo cual se cumple para los tres periodos referidos. En el caso de la edad de la persona jefa del hogar no hay un patrón homogéneo conforme la edad se incrementa, no obstante, en los tres periodos los hogares con la mayor tasa inflacionaria son aquellos con una persona jefa del hogar entre 25 y 40 años.

4. RESULTADOS

Las características de los hogares que se asocian con una mayor inflación de acuerdo con los resultados del Cuadro 2, son rasgos que en general, se corresponden con un ingreso bajo. Para explorar la relación entre el incremento de precios que experimentan los hogares de acuerdo con su nivel de ingreso, la Gráfica 1 presenta la tasa de inflación interanual para el total de hogares y por deciles de ingreso de 2016 a 2023, en orden descendente de acuerdo con la variación interanual del INPC. Se contrasta la tasa inflacionaria con un enfoque plutocrático (INPC) respecto a uno que pondera por igual a cada hogar, que es el IPC democrático (IPCd), sin observarse amplias diferencias. No obstante, en los años caracterizados por un incremento generalizado de precios: 2022, 2021, 2020 y 2017, se evidencia un comportamiento descendente de la inflación a medida que se asciende en la escala de ingreso, por lo que las variaciones del INPC distan de ser representativas para todos los hogares. Así, cuanto mayor es la tasa de inflación general, menor es el porcentaje de hogares con una variación de precios cercana (Hait y Jansky, 2014).

En periodos inflacionarios, los hogares pobres enfrentan una pérdida de poder adquisitivo mayor que la general y la de los hogares ricos. En 2022, cuando la inflación interanual medida por el INPC fue de 7.8%, la tasa para el primer decil alcanzó el 8.8%, superando en 2.1% a la del decil X. La Gráfica 1 también revela la alta heterogeneidad de la inflación en el periodo 2020-2022, ante las presiones alcistas a nivel mundial derivadas de las restricciones en la producción por la pandemia de COVID-19, y posteriormente, por la contracción en la oferta de materias primas por la guerra entre Rusia y Ucrania.

Fuente: elaboración con base en el INEGI (2024a; 2024c; 2023).

Gráfica 1 Inflación interanual medida por el INPC, el IPC democrático (IPCd) y los IPC por deciles de ingreso, 2016-2023 (A precios de la segunda quincena de julio, 2018) 

Para los demás años, exceptuando 2020, cuando las variaciones del INPC estuvieron cercanas o en el rango de variación establecido, 3(+/-1%), la distancia en la tasa de inflación entre deciles fue inferior y el patrón descendente se desvaneció, incluso en 2016, 2019 y 2023 la inflación de los hogares ricos fue ligeramente superior a la del resto.

¿De qué dependen las diferencias en la inflación entre los hogares y los años? Las estimaciones presentadas desde un enfoque alternativo mantienen la misma estructura de precios del INPC, pero modifican los ponderadores. Por ende, las variaciones en la inflación tienen como trasfondo la heterogeneidad de los patrones de gasto entre los hogares. El Cuadro 3 presenta el porcentaje de gasto del INPC y por deciles de ingreso en ocho categorías, de acuerdo con la Clasificación por Objeto de Gasto. Dado que los ponderadores del INPC se construyen con base en la agrupación del gasto de todos los hogares, la estructura resultante difiere de la de los deciles bajos y es más semejante a la de los grupos de ingreso medio y alto, específicamente se aproxima a la de los deciles VI a VIII, similar a lo que sucede con la tasa de inflación.

Cuadro 3 Ponderadores por Objeto de Gasto del INPC y por deciles de ingreso 

Categoría por Objeto de Gasto INPC Deciles de ingresos
I II III IV V VI VII VIII IX X
Alimentos, bebidas y tabaco 27.9 36.6 34.4 32.7 31.1 30.2 28.5 27.2 24.9 22.3 17.8
Ropa, calzado y accesorios 4.4 3.3 3.5 3.8 4.1 4.3 4.5 4.7 5.0 5.2 5.4
Vivienda 23.8 31.2 31.0 30.5 29.3 28.3 28.1 27.3 27.4 26.8 27.9
Muebles, aparatos y accesorios domésticos 5.0 6.5 5.8 5.8 5.8 5.8 5.8 5.9 5.9 5.9 5.6
Salud y cuidado personal 9.5 9.0 8.9 8.8 8.9 8.9 8.9 9.2 9.2 9.3 9.3
Transporte 13.7 6.7 8.2 9.0 10.1 11.1 11.9 12.7 13.8 15.1 16.7
Educación y esparcimiento 7.3 3.5 4.7 5.3 6.2 6.7 7.4 7.7 8.3 9.1 10.1
Otros servicios 8.5 3.2 3.6 4.1 4.6 4.7 4.9 5.2 5.4 6.3 7.3

Fuente: elaboración con base en el INEGI (2024a; 2024c; 2023).

Más de una tercera parte del gasto de los deciles I y II se concentra en alimentos, bebidas y tabaco, a lo que sigue vivienda y salud, rubros de gasto que contienen genéricos con una alta volatilidad de precios (frutas, verduras, electricidad, gas, entre otros).9 Si bien los deciles subsecuentes también gastan la mayor proporción en alimentos y vivienda, transporte se ubica como el tercer rubro. A partir del decil VII, la proporción de gasto en vivienda se ubica en el primer lugar.

Las diferencias de la estructura de gasto entre los hogares de acuerdo con su nivel de ingreso se constatan también a través de la amplia divergencia en el gasto efectuado en educación y esparcimiento y otros servicios, rubros en los que el ponderador de los deciles altos es al menos el doble del correspondiente a los deciles I y II. A medida que aumenta el ingreso, los hogares están en condiciones de diversificar su gasto y consumir bienes y servicios de entretenimiento (Chai et al., 2015). Para los hogares ricos el ponderador de alimentos es inferior que el resto lo que confirma la ley de Engel, un principio económico que establece que a medida que aumenta el ingreso, la proporción del gasto en alimentos disminuye, permitiendo un mayor consumo en otras categorías de bienes y servicios.

Entonces, ¿cómo se puede relacionar la trayectoria de la inflación (Gráfica 1) y el patrón de gasto por deciles de ingreso (Cuadro 3) en el periodo de estudio? A partir de la ecuación [6], se normaliza la incidencia de la inflación de cada rubro de gasto en la general y en la estimada por deciles de ingreso (Cuadro 4). Identificamos que el periodo en el cual el patrón descendente de la tasa de inflación es más pronunciado, 2020-2022, se corresponde con los años en los que la incidencia de los alimentos, bebidas y tabaco sobre la inflación general aumentó, lo que explica el mayor impacto inflacionario en los hogares de bajos ingresos. En contraste, los años en los cuales la tasa de inflación fue ligeramente superior para los deciles altos (2016, 2019 y 2023), la incidencia de educación y esparcimiento y otros servicios en la inflación general, fue elevada, lo que sucedió tanto para la medida con el INPC como en la estimada para los deciles de ingreso seleccionados. Dichos rubros, tienen un ponderador considerablemente mayor para los deciles altos, como indicamos en el Cuadro 3.

Cuadro 4 Incidencia de la inflación de tres rubros de gasto a la inflación general, expresada como participación porcentual y por deciles seleccionados, 2016-2023 

Año Alimentos, bebidas y tabaco Educación y esparcimiento Otros servicios
INPC I V X INPC I V X INPC I V X
2016 35.2 50.3 40.1 23.6 9.0 4.7 8.7 13.1 12.1 5.0 7.2 11.0
2017 32.3 43.8 35.6 21.0 4.9 2.4 4.5 6.9 7.1 2.8 4.1 6.3
2018 31.4 45.4 35.8 20.4 5.8 3.1 5.6 8.2 9.5 4.0 5.6 8.3
2019 28.1 40.9 32.5 18.5 8.5 4.5 8.3 12.1 16.7 7.1 10.0 14.9
2020 51.0 55.5 52.4 38.9 2.7 1.1 2.3 4.4 10.9 3.4 5.8 11.2
2021 41.4 54.6 45.6 28.5 4.2 2.0 3.9 6.2 8.7 3.3 5.0 8.1
2022 46.2 61.0 51.9 33.6 4.1 2.0 3.9 6.5 13.0 5.0 7.6 12.8
2023 37.4 52.3 42.7 25.8 7.4 3.8 7.2 11.1 14.2 5.8 8.4 13.3

Fuente: elaboración con base en el INEGI (2024a; 2024c; 2023).

Aunque la inflación impacta de manera desigual a los hogares, el efecto de la mayor pérdida de poder adquisitivo de un periodo o un año no significa que se mantenga al siguiente, como lo muestra la trayectoria de la inflación por deciles de ingreso para 2023, en contraste con el periodo 2020-2022 (véase la Gráfica 1). Hobijn y Lagakos (2005) encontraron una baja persistencia de la inflación en los Estados Unidos, por lo que los hogares que enfrentaron las tasas más altas en un año no necesariamente fueron los mismos al siguiente. Esto sugiere que la inflación experimentada por los hogares está sujeta a fluctuaciones importantes, dependiendo de las variaciones en los precios de ciertos bienes.

No obstante, el efecto del ingreso sobre la inflación tiene un impacto acumulativo, si bien pueden diferir los grupos con la mayor erosión de poder adquisitivo de un año a otro, la estimación de la tasa acumulada por deciles de ingreso evidencia la alta desigualdad inflacionaria, situación que se agrava ante la baja movilidad de hogares entre los quintiles de ingreso (Centro de Estudios Espinosa Yglesias [CEEY], 2019). Entre 2016 y 2023, la inflación de los hogares más pobres fue 6.5% más elevada que la de los ricos (Gráfica 2).

Fuente: elaboración con base en el INEGI (2024a; 2024c; 2023).

Gráfica 2 Inflación acumulada por deciles de ingreso, 2016-2023 (A precios de la segunda quincena de julio 2018) 

La disparidad del ingreso y su repercusión en la tasa de inflación manifiesta las opciones limitadas que tienen los hogares pobres durante periodos de incertidumbre y crisis económicas. Su canasta de consumo está compuesta principalmente por bienes básicos e inelásticos al ingreso, como los alimentos, además de carecer de recursos financieros, como ahorros o acceso a crédito, que les permitan preservar su poder adquisitivo, ya sea mediante instrumentos financieros indexados (Nuguer y Powell, 2020) o mediante la venta de activos para obtener efectivo como en el caso de los hogares acaudalados.

La desigualdad de la inflación se constata también al estimar el efecto de las características socioeconómicas de los hogares por deciles de ingreso (ecuación [7]). Los resultados del análisis econométrico presentan un mejor ajuste para la inflación acumulada entre 2020 y 2022,10 años en los que el efecto desinflacionario a mayor ingreso es pronunciado (Gráfica 1).

Los coeficientes de la regresión (Cuadro 5) confirman el efecto indirecto del ingreso en la inflación, lo que se cumple para todos los deciles de ingreso, aun cuando para los deciles V y VIII el coeficiente no es significativo, lo que puede indicar una mayor dispersión de la relación inflación e ingreso al interior del decil. Se omite la edad y la edad al cuadrado de la persona jefa del hogar al no presentar significancia estadística, lo que sucedió también en el caso de variables relacionadas con los años de los miembros del hogar, esto indica que, independientemente de la edad, la inflación en ese periodo fue superior a mayor número de personas, esta asociación es significativa para todos los deciles y con un efecto descendente a mayor ingreso.

Cuadro 5 Modelo econométrico de la inflación acumulada 2020-2022, para el total de hogares, por deciles de ingreso y variables socioeconómicas del hogara/ 

Variable Total I II III IV V VI VII VIII IX X
Ingreso -1.379 -0.984 -1.313 -1.620 -0.899 -0.466 -2.875 -1.944 -0.854 -0.431 -0.353
  0.026 0.184 0.569 0.786 0.446 0.917 0.944 0.782 0.663 0.220 0.117
  *** *** ** ** ** *** ** ** ***
Integrantes 0.493 0.621 0.727 0.740 0.670 0.563 0.530 0.435 0.405 0.356 0.234
  0.009 0.043 0.035 0.033 0.031 0.029 0.029 0.026 0.026 0.024 0.024
  *** *** *** *** *** *** *** *** *** *** ***
Rural 1.136 1.098 0.890 1.038 1.173 1.312 1.032 1.065 1.056 0.796 0.977
  0.039 0.140 0.119 0.117 0.113 0.118 0.120 0.119 0.128 0.128 0.148
  *** *** *** *** *** *** *** *** *** *** ***
Arrenda 0.621 1.196 0.570 0.968 0.660 0.668 0.303 0.291 0.463 0.488 0.525
  0.043 0.190 0.150 0.143 0.127 0.126 0.125 0.121 0.123 0.124 0.132
  *** *** *** *** *** *** ** ** *** *** ***
Mujer -0.573 -0.435 -0.624 -0.657 -0.644 -0.584 -0.697 -0.428 -0.466 -0.240 -0.657
  0.033 0.135 0.112 0.110 0.100 0.101 0.100 0.094 0.093 0.092 0.099
  *** *** *** *** *** *** *** *** *** *** ***
Indígena 0.431 0.539 0.342 0.408 0.339 0.372 0.456 0.382 0.376 0.428 0.480
  0.033 0.129 0.108 0.106 0.098 0.100 0.100 0.094 0.095 0.096 0.107
  *** *** *** *** *** *** *** *** *** *** ***
Educación -0.139 -0.214 -0.122 -0.139 -0.128 -0.167 -0.178 -0.159 -0.143 -0.143 -0.187
  0.007 0.030 0.025 0.023 0.021 0.021 0.021 0.019 0.019 0.018 0.020
  *** *** *** *** *** *** *** *** *** *** ***
No afiliación 0.327 0.620 0.429 0.219 0.254 0.297 0.306 0.244 -0.048 0.075 0.122
  0.034 0.184 0.123 0.111 0.099 0.097 0.098 0.093 0.096 0.100 0.108
  *** *** *** ** ** *** *** ***
Constante 32.14 28.05 30.99 33.97 25.14 22.32 48.54 38.74 26.51 21.36 21.47
  0.272 1.785 5.726 8.122 8.997 9.829 10.293 8.664 7.480 5.251 1.406
  *** *** *** *** *** ** *** *** *** *** ***
Hogares 44 243 4 412 4 500 4 435 4 550 4 461 4 281 4 421 4 467 4 433 4 283
Prob. F 0.000 0.000 0.000 0.000 0.000 0.000 0.000 0.000 0.000 0.000 0.000
R2 ajustada 0.223 0.121 0.156 0.185 0.183 0.176 0.169 0.145 0.126 0.118 0.110

Nota: a/ DescrIPCión de variables: Ingreso es el logaritmo del ingreso corriente, integrantes el número de miembros del hogar. La variable toma el valor de 1 cuando el hogar se ubica en zona rural, la persona jefa del hogar es mujer, indígena y no está afiliada a alguna institución de salud. La educación se basa en nueve categorías que involucran desde sin educación hasta doctorado. Significancia estadística: ***.1%, ** 5%, *10%.

Fuente: elaboración con base en el INEGI (2024a; 2024c; 2023).

Los resultados respecto a las características del hogar confirman que vivir en un entorno rural se asocia con una inflación más elevada. La mayoría de los hogares pobres en México, especialmente en áreas rurales, son compradores netos de alimentos, lo que los hace altamente vulnerables a incrementos de precios más frecuentes (Avalos, 2016), como los acontecidos en el periodo de la pandemia. Asimismo, los hogares que rentan una vivienda enfrentan una mayor inflación, el coeficiente también indica un efecto superior para los hogares de bajos ingresos. De acuerdo con los resultados de la Encuesta Nacional de Vivienda (ENVI) 2020, citados por Soto (2022), la pandemia desencadenó problemas con el pago de la renta, sobre todo, en el caso de los hogares pobres para quienes la renta representa una proporción mayor de su gasto en comparación con los de mayor ingreso.

Respecto a las características de la persona jefa del hogar, destacamos la coincidencia con diversos estudios de un efecto desinflacionario cuando es mujer. Asimismo, corroboramos que, a mayor nivel educativo, se enfrenta una menor inflación, lo que está ligado al efecto del ingreso. En el caso de las características étnicas, el único estudio de los citados que explora la relación con la inflación es el de Weber et al. (2023), cuyos resultados indican que, durante la pandemia, los hogares pobres, con baja educación y negros experimentaron un aumento generalizado de los precios superior que otros hogares. En el caso de México, se encuentra un efecto significativo entre la autoadscripción indígena y la tasa de inflación, una asociación en la que también incide el menor nivel de ingresos de los hogares indígenas respecto a los no indígenas, como resultado de las “marcadas diferencias en oportunidades que tienen estos hogares para generar ingresos, lo cual manifiesta un grado latente de discriminación” (García et al., 2017, p. 221).

Dado que el periodo de estudio abarca la fase más álgida de la pandemia por COVID-19, es de interés analizar el efecto de la afiliación a alguna institución de salud por parte de la persona jefa del hogar, sobre todo en un país en el que poco más de la población ocupada es informal. Es relevante aclarar que determinamos la afiliación con independencia a su condición laboral (ocupada, desocupada, jubilada,11 entre otras). Los coeficientes de las regresiones indican una inflación superior para quienes no tienen acceso a alguna institución de salud, aunque de igual forma que en otras variables, el coeficiente tiende a descender a mayor decil y deja de ser significativo para los tres grupos de ingreso superior.

5. CONCLUSIÓN

La inflación de los hogares mexicanos es heterogénea. Los de bajos ingresos destinan una mayor proporción de su gasto a bienes básicos, como alimentos y vivienda, los cuales son más susceptibles a fluctuaciones de precios, en comparación con los de mayores ingresos que diversifican en mayor medida su gasto. Por lo tanto, la desigualdad de la inflación está estrechamente vinculada al ingreso y a la composición del gasto de los hogares.

El efecto del ingreso en la inflación es acumulativo al prevalecer diferencias entre los hogares en la composición de la canasta de consumo y en el acceso a recursos financieros. Entre 2016 y 2023, los hogares más pobres enfrentaron una pérdida de su poder adquisitivo 6.5% mayor que la de los más ricos. La disparidad inflacionaria se incrementa en periodos alcistas y de crisis económicas, como la pandemia por COVID-19, por lo que la inflación medida por el INPC dista de representar el incremento de precios de los hogares de menor ingreso.

La relación de la inflación y la desigualdad del ingreso se revela también con la exploración por características socioeconómicas. El perfil de los hogares cuya tasa inflacionaria es mayor se corresponde con un nivel de ingreso bajo y cuyo patrón de gasto les hace particularmente vulnerables debido a su mayor dependencia a bienes con precios más volátiles y a su falta de medios financieros para proteger su poder adquisitivo. Son los hogares de más miembros, en zonas rurales, inquilinos, con un hombre como jefe del hogar, indígena, de baja educación y sin acceso a una institución de salud los que enfrentan una tasa de inflación más elevada, efecto más pronunciado a menor decil de ingreso.

Para profundizar en la heterogeneidad de la inflación y dimensionar las brechas sociales que se arraigan a partir de esta desigualdad se requiere de mejores mediciones. El INPC y los IPC estimados presentan un sesgo de sustitución al ser índices de canasta fija y no índices de costo de vida. Es necesario adoptar mejores prácticas, por ejemplo, implementar paneles rotativos en la estimación de los ponderadores de gasto con el fin de disminuir dicho sesgo, asimismo, es importante que se fortalezcan los esfuerzos para una actualización más frecuente de la canasta.

Si bien los resultados presentados son consistentes con los estudios sobre la heterogeneidad inflacionaria en otros países, el contraste respecto a otros periodos en México es limitado al existir muy pocos artículos sobre el tema. La desigualdad de la inflación debe ser un elemento central en el planteamiento de las políticas de estabilidad de precios y en las redistributivas. Ignorar esta desigualdad perpetúa ciclos de pobreza y limita un crecimiento económico inclusivo.

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1Después de que el Banco de México adoptara en 2001 un régimen de objetivos de inflación como marco para conducir la política monetaria y alcanzar sus metas de inflación, la Junta de Gobierno estableció que, a partir del año 2003, el objetivo de inflación sería un rango de variación interanual del INPC de 3% (+/-) 1%.

2El periodo base de los ponderadores no coincide con el de los precios, por lo que, muchos índices nacionales como el INPC, no se ajustan a la definición formal de un índice de Laspeyres, en el que coinciden ambos periodos (FMI et al., 2006).

3Por ejemplo, el índice de Paasche y Fisher (Messner y Rummler, 2024).

4La elaboración y publicación del INPC se inició en 1969 por parte del Banco de México. A la fecha el INPC se ha actualizado nueve veces, las últimas tres últimas actualizaciones han sido realizadas por el INEGI.

5En síntesis, esto significa que “el Índice vigente se encadenó con el nuevo Índice una quincena posterior al periodo de traslape, y juntos, los dos Índices, formaron un Índice en cadena” (INEGI, 2024a, p. 13).

6Respecto a la versión previa del INPC, 259 genéricos no se modificaron, 20 se fusionaron en 9 y 20 se desagregaron en 24, lo que dio origen a 15 nuevos genéricos, el detalle puede revisarse en INEGI (2024a).

7Para el resto de los genéricos se determina por un muestreo no probabilístico que se aplica a bienes y servicios para los cuales no hay un marco de muestreo, ya sea porque hay pocos o un único oferente o porque la cotización de precios no es en una unidad económica sino en viviendas.

8Esto implica sesgos por medición asociados a que el INPC representa una aproximación a un índice de costo de vida que mide el costo de mantener el mismo nivel de vida entre el periodo de comparación y el de referencia.

9Entre los cuales se encuentran genéricos asociados con el componente No Subyacente de la inflación, esto es, “bienes (alimentos sin procesar, energéticos y tarifas autorizadas por el gobierno) y servicios cuyos precios no responden directamente a condiciones de mercado, sino que se ven altamente influenciados por condiciones externas como el clima o por las regulaciones del gobierno” (INEGI, s.f.).

10La regresión para el periodo 2015-2023 no cumple con la significancia estadística del modelo.

11La incorporación de una variable categórica para identificar a las personas jefas de hogar jubiladas y su relación con la inflación del hogar no resulto significativa, por lo que fue omitida.

Recibido: 01 de Octubre de 2024; Aprobado: 21 de Noviembre de 2024

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