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Estudios políticos (México)

versión impresa ISSN 0185-1616

Estud. polít. (Méx.)  no.54 Ciudad de México sep./dic. 2021  Epub 02-Dic-2024

https://doi.org/10.22201/fcpys.24484903e.2021.54.80262 

Ensayos

Breve historia del nacimiento del Centro de Estudios Políticos y de la revista Estudios Políticos

Brief history of the birth of the Center of Political Studies and the journal Estudios Políticos

Enrique Suárez-Iñiguez* 

* Doctor en Ciencia Política por la UNAM. Realizó una estancia Posdoctoral en Ciencia Política en Cornell University. Profesor de Tiempo Completo adscrito al Centro de Estudios Políticos de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, UNAM. Miembro del Sistema Nacional de Investigadores, nivel III.


Antecedentes y contexto

Al finalizar la Segunda Guerra Mundial, los líderes de los países democráticos y la Organización de Naciones Unidas (ONU) se propusieron crear una comunidad de naciones que defendiera la paz y evitara una nueva conflagración. Se le asignó la responsabilidad a la Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO); y como ésta consideró que la política había sido la causa principal de la guerra, encargó a la ciencia política la tarea de reformar las instituciones fallidas. Con este fin y de que los académicos de distintos países entraran en contacto, se celebró en París, en 1948, una primera reunión con la participación de ocho académicos encabezados por Raymond Aron, en la que se postuló la necesidad de crear una organización internacional de ciencia política, facilitar el contacto entre académicos para promover el avance del conocimiento y fomentar en todos los países “el mejoramiento de técnicas de organización política”. También se propuso algo fundamental: la necesidad de que se desarrollaran teorías, métodos, técnicas y terminología propios de la ciencia política. En septiembre de 1949 se llevó a cabo, también en la capital francesa, el primer congreso organizado por la UNESCO bajo la dirección de su nuevo director general, el mexicano Jaime Torres Bodet, y con la participación de representantes de 16 países. El Congreso tuvo dos objetivos: promover la paz que la UNESCO pretendía y fortalecer la ciencia política a nivel mundial que buscaban los académicos. Nació así la International Political Science Association (IPSA). Además, se impulsaría la expansión geográfica de la disciplina, pues hasta ese momento sólo había seis asociaciones nacionales de ciencia política en el mundo: la de Estados Unidos, fundada en 1903; la de Canadá en 1913; la de Finlandia en 1935; la de la India en 1938; la de China en 1942; y la de Japón en 1948 (Suárez-Iñiguez, 2014).

En ese contexto nació la ciencia política mexicana. La historia es conocida. La Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) envió como su representante al Congreso de la UNESCO a Lucio Mendieta y Núñez, entonces director del Instituto de Investigaciones Sociales. A su regreso propuso al rector Luis Garrido la formación de una escuela de ciencias sociales basada, sobre todo, en la École des Sciences Politiques de la Universidad de Lovaina, pero también en la London School of Economics and Political Sciences y en el Institut d´Etudes Politiques de la Universidad de París. Como resultado nació la Escuela de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM en 1951. En un principio, la Escuela tuvo una fuerte influencia jurídica y muchos de sus profesores provenían de la Facultad de Derecho. Este enfoque comenzó a cambiar con la llegada de Pablo González Casanova a la Dirección de la Escuela, quien trató de conformar una planta docente propia. Pero como no había politólogos ni sociólogos, invitó a colaborar a historiadores y antropólogos. Se elaboró un nuevo Plan de Estudios bajo un tronco común, se enseñó Estadística y la Ciencia Política se unió con la Administración Pública. En 1967 se creó la División de Estudios Superiores y con ello nuestra Escuela se transformó en Facultad. Con las administraciones de Enrique González Pedrero y de Víctor Flores Olea, las Ciencias Sociales fueron creciendo, se creó una planta docente propia y se vinculó con el exterior. Fue entonces cuando se crearon los famosos Cursos de Invierno a los que vinieron figuras de talla mundial como André Gorz, Roger Garaudy, Leszek Kolakowski, Edgar Morin, Karel Kosik, Paul Sweezy, Alvin Gouldner, Lucio Colleti, Erick Hobsbawn, Irving Horowitz, Erick Fromm, Herbert Marcuse y Ernst Mandel, Susan Sontag (Colmenero, 1991).

La creación del Centro de Estudios Políticos y de Estudios Políticos

En 1970, con un nuevo Plan de Estudios, el director Flores Olea decidió crear centros de investigación por disciplina: el Centro de Investigaciones en Administración Publica (CIAP) y el Centro de Relaciones Internaciones (CRI); y en 1971, el Centro de Estudios Políticos (CEP) y el Centro de Estudios de Comunicación (CEC). El Centro de Estudios del Desarrollo (CED) ya existía desde antes. Hasta ese momento, la Facultad estaba organizada en departamentos que se encargaban de la tarea académica. Los profesores se encontraban adscritos a esos departamentos. La visión de Flores Olea fue la de fomentar la investigación, particularmente entre los propios egresados de la Facultad con vocación académica. De esa manera, los departamentos se dedicarían a lo relativo a la docencia y los centros a la investigación. Los profesores estarían adscritos a uno u otro; en nuestro caso, al Departamento de Ciencia Política o al Centro de Estudios Políticos.

José Luis Hoyo (2013) ha narrado con detalle y buen humor el nacimiento, ese 1971, del CEP, el cual se encontraba en el frío ex reposo de atletas en el estadio de la Ciudad Universitaria. Su primer coordinador fue Fernando Pérez Correa y al principio sólo contó con tres profesores: el propio Pérez Correa, Judith Bokser y José Luis Hoyo. Al poco tiempo se incorporaría Carlos Sirvent. El resto del Centro eran alumnos que fungían como ayudantes o becarios. Muchos de ellos serían después distinguidos académicos. Mas tarde, relata José Luis Hoyo, se incorporarían nuevos profesores como Enrique Semo, Arnaldo Córdova, Sergio Colmenero o Jorge Pinto.

Tiempo después, el Centro se trasladó a un lugar agradable y acogedor que se situaba entre las Facultades de Ingeniería y Arquitectura, detrás de lo que había sido la Cafetería Central. Quizá valga la pena describirlo brevemente, pues su configuración, relativo aislamiento y cierta lejanía de nuestra Facultad, lo hacía propicio para las tareas de investigación. Era de forma rectangular, con la puerta de metal y los marcos de las ventanas en color azul marino y un minúsculo estacionamiento enfrente. Al entrar, después de unos pasos, a la derecha se encontraban los cubículos de los investigadores y a la izquierda un amplio espacio cuadrado donde se encontraban tres secretarias y los teléfonos; y a un lado, las oficinas del coordinador y del secretario académico, y al otro, una pequeña biblioteca. El espacio de los investigadores ocupaba todo el resto de la planta. Era un largo corredor con cubículos individuales a ambos lados y al final de cada costado un baño. Al inicio del lado izquierdo de ese corredor se encontraba la sala de juntas con espacio suficiente para todos nosotros. El CEP contaba también con un cubículo para el intendente y la fotocopiadora. Es ahí cuando yo me incorporo. El licenciado Flores Olea, con gran generosidad, como lo he relatado en el excelente libro de María de los Ángeles Sánchez Noriega (2013), me ofreció una plaza de profesor de carrera y me asignó al Centro de Estudios Políticos.

El CEP se encontraba acéfalo, pues el coordinador Jean Cassimir había renunciado y estaba al cuidado del secretario académico, José Luis Hoyo. En aquel entonces formaban parte, casi siguiendo el orden de los cubículos empezando por la derecha hasta el final y regresando por la izquierda: Carlos Sirvent, Fátima Fernández Christlieb, Sergio Colmenero, Javier Rosas, Silvia Dupont, Judith Bokser, Jacqueline Peschard, Carmen Vázquez Mantecón, Patricio Marcos, Erwin Rodríguez, Iván Zavala, Leonor Ludlow y Carolina Quiroz. Al poco tiempo se incorporaron los exiliados chilenos Armando Cassígoli, José María Bulnes y Ricardo Fenner; y a principios de 1975, Octavio Rodríguez Araujo y su ayudante María Esther Navarro. Ese mismo año se integró Ángeles Sánchez Noriega. Como dije antes, el lugar era propicio para investigar. Llegábamos temprano en la mañana y nos quedamos hasta las 7 u 8 de la noche con un par de horas para comer. No había horarios estrictos, pero todos estábamos ahí todo el día trabajando intensamente.

Al poco tiempo de mi llegada, Flores Olea nombró a Gastón García Cantú como el coordinador del CEP. Fue un nombramiento de lujo, pues don Gastón había escrito libros importantes como El pensamiento de la reacción mexicana, El socialismo en México, o Javier Barros Sierra 1968 y era, además, articulista de Excélsior, donde todos los viernes salía un agudo y lúcido análisis de la política nacional. Eran artículos, los suyos, leídos con gran avidez por políticos, intelectuales, académicos y público en general. El nombramiento de don Gastón me causó una gran alegría, pues había sido su alumno en 1971 y había dirigido mi tesis sobre los intelectuales en México, por lo que le había visitado durante dos años en su casa de la Unidad Modelo.

Desde su llegada imprimió al Centro un gran dinamismo. Se continuó con el programa “Actualidades Políticas” que se transmitía por Radio Universidad todos los jueves a las dos de la tarde. El programa tenía muy buena audiencia y el CEP se dio a conocer a través de él. Cada programa era preparado con esmero por un miembro del Centro y discutido después internamente antes de salir al aire.

El interés primordial de don Gastón fue que el CEP se desarrollara como un verdadero centro de investigación y que las investigaciones tuvieran salida, es decir, que se publicaran. Empezó por entrevistar a cada uno para informarse sobre lo que trabajábamos y decidió fundar una revista; nació así, en 1975, Estudios Políticos. Quince años después, al explicar por qué había decidido crear una revista de estudios políticos cuando había en el país varias y buenas revistas de análisis políticos, dijo: “No había ninguna revista de estudios políticos académicos; sí de opiniones y crónicas; otras más confundían lo político, en cuanto método de análisis, con la sociología” (Puga y Suárez-Iñiguez, 1990: 130).

La revista fue enteramente obra de García Cantú. Le pidió a Vicente Rojo que elaborara el formato y el logotipo que hasta la fecha tenemos; y con la simple ayuda de quien esto escribe, armaba los números. Estudios Políticos estaba abierta a profesores e investigadores de otros centros de la Facultad, de otras dependencias de la UNAM y de fuera de ella, pero se trataba de que publicáramos ahí, principalmente, los miembros del CEP y esto era inusual. En aquel tiempo todos éramos muy jóvenes, todos licenciados, si acaso con algunos cursos de posgrado, y sin experiencia para publicar, salvo Octavio

Rodríguez Araujo que había publicado un libro con Manuel Márquez: El Partido Comunista Mexicano. Así, don Gastón realizaba con nosotros una labor, amén de generosa, insólita.

A fin de resaltar la actitud generosa de don Gastón con los entonces jóvenes investigadores, relato dos anécdotas, aunque son mucho más que eso. Un día, como yo no había escrito ningún artículo para su publicación y habían salido ya dos números, don Gastón fue a verme a mi cubículo y me dijo: “Enrique, no has publicado en los números anteriores, quiero que lo hagas. Escribe algo sobre intelectuales y me lo entregas para el siguiente número”. No había escapatoria. Sin esa presión probablemente lo hubiera seguido postergando. El otro caso que deseo relatar fue una decisión de don Gastón sorprendente por inusitada: invitó a los ayudantes a publicar también. Cierto que eran ayudantes de investigación, de tiempo completo, con un nombramiento como tales bajo una figura que existía entonces en las Facultades y que lamentablemente desapareció después, pero no por ello su decisión fue menos extraordinaria. Así empezaron a publicar ayudantes que hoy son destacados académicos como Jacqueline Peschard, Ángeles Sánchez Noriega, Carmen Vázquez Mantecón, Iván Zavala o quien ya no se encuentra con nosotros, Silvia Dupont. Así era don Gastón, con un genuino interés por los jóvenes académicos.

Bajo la coordinación de García Cantú, la revista publicó ocho números que salían a la luz durante los primeros tres días del trimestre correspondiente, puntualidad sin paralelo. En esos ocho números también publicaron académicos de fuera del CEP: Pablo González Casanova, Miguel Ángel Granados Chapa, Mariclaire Acosta, Agustín Cueva, Cayetano Llobet, Cristina Puga, David Torres y Martha Robles quien pronto se incorporaría al Centro. Guillermina Baena consiguió y comentó la “Bibliografía anarquista de México”, de José C. Valadés.

Anotar aquí la lista de artículos publicados en la revista aquellos años sería excesivo. El lector interesado lo puede consultar en el Índice General de la Revista Estudios Políticos elaborado, con dedicación y esmero, por Margarita Flores Santiago y que ahora también se encuentra en la página web del CEP y en el Portal de revistas académicas y arbitradas de la UNAM.1 Lo que sí creo que puede añadirse aquí, son los temas y problemas que investigábamos en aquellos años cuando se fundó Estudios Políticos:

Autor Tema
Judith Bokser Movimiento obrero mexicano
José María Bulnes Mito y utopía en la formación política latinoamericana
Armando Cassígoli Fascismo
Sergio Colmenero La Central Campesina Independiente
Silvia Dupont Estudio histórico sobre los movimientos estudiantiles en México
Ricardo Fenner Lucha de clases en el agro mexicano
Fátima Fernández Christlieb Prensa y poder en México
José Luis Hoyo Grupos empresariales Movimientos estudiantiles
Leonor Ludlow La economía en el Porfiriato
Patricio Marcos La ideología oficial Organización política y Estado en México
María Esther Navarro Marginalismo y clases sociales
Jacqueline Peschard Ideología de los estudios norteamericanos sobre el sistema político mexicano
Carolina Quiroz Movimiento obrero y su relación con el Estado cardenista
Octavio Rodríguez Araujo Control político y oposición en México
Erwin Rodríguez Cámara Americana de Comercio Grupos protestantes en México
Javier Rosas El Obregonato y la Revolución Mexicana El capital financiero en México 1905-1911
Ángeles Sánchez Noriega Ideas sobre la pequeña propiedad a partir de la Colonia
Carlos Sirvent Burocracia política mexicana
Enrique Suárez-Iñiguez Los intelectuales en México
Carmen Vázquez Mantecón Análisis de la ideología del movimiento cristero a través de la novela
Iván Zavala La ideología de la CTM 1970-1976

Fuente: Elaboración propia.

El Centro de Estudios Políticos ha tenido una importancia que quizá nosotros mismos no valoramos. A través de los años, desde su fundación hasta hoy, los miembros del Centro hemos publicado una gran variedad de libros en diferentes editoriales, una larga lista de artículos y ensayos en diversas revistas especializadas y hemos mantenido, con sus altas y bajas, Estudios Políticos durante 46 años. Hemos formado multitud de politólogos, nutriendo al sector público de profesionales y a varias universidades del país de personal académico. Todo esto es motivo de satisfacción. Nuestra historia y cómo nacieron el CEP y su revista, es fundamental para entender dónde nos encontramos ahora y debe ser del conocimiento de los jóvenes académicos que se han incorporado en los últimos tiempos, o que lo hagan en un futuro, y para los estudiantes a los que damos nuestras clases.

Referencias

Colmenero, Sergio (1991), Historia, presencia y conciencia (Facultad de Ciencias Políticas y Sociales 1951- 1991), México, UNAM/FCPyS. [ Links ]

Hoyo, José Luis (2013), “El Centro de Estudios Políticos: origen histórico y desarrollo institucional”, en Ángeles Sánchez Noriega (coordinadora), Testimonios: vida y trayectoria del Centro de Estudios Políticos 1971- 2011”, México, UNAM, pp. 29-44. [ Links ]

Puga, Cristina y E. Suárez-Iñiguez (1990), “Quince años de Estudios Políticos. Entrevista con Gastón García Cantú”, en Estudios Políticos, 1, México, UNAM/FCPyS , pp. 129-134. [ Links ]

Sánchez Noriega Armengol, María de los Ángeles (coord.) (2013), Testimonios: vida y trayectoria del Centro de Estudios Políticos 1971-2011, México, UNAM . [ Links ]

Suárez-Iñiguez, Enrique (2005), “Treinta años deEstudios Políticos ”, enEstudios Políticos , 4, México, UNAM/FCPyS , pp. 11-18. [ Links ]

Suárez-Iñiguez, Enrique (2014), “El largo camino hacia la autonomía y la institucionalización de la ciencia política, en México y en el mundo”, Estudios Políticos , 31, México, UNAM/FCPyS , pp. 165-183 [ Links ]

1 Existe también una breve descripción de las otras épocas hasta la octava (Suárez Iñiguez, 2005).

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