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Estudios políticos (México)

versión impresa ISSN 0185-1616

Estud. polít. (Méx.)  no.53 Ciudad de México may./ago. 2021  Epub 27-Ago-2024

https://doi.org/10.22201/fcpys.24484903e.2021.53.79437 

Reseñas

Jorge Federico Márquez Muñoz, (Coord.), Anatomía de la teoría mimética. Aportaciones a la filosofía política, 2020, UNAM

Bruno Cruz Petit* 

*Doctor en Sociología por la Universidad Nacional Autónoma de México. Profesor de la Universidad Motolinía del Pedregal. Miembro del Sistema Nacional de Investigadores de México, Nivel I.

Márquez Muñoz, Jorge Federico. 2020. Anatomía de la teoría mimética. Aportaciones a la filosofía política. ,, México: UNAM,


La realidad de los procesos sociales miméticos es un tema indudablemente actual, la palpamos en multitud de gestos que se han vuelto cotidianos. Sin entrar en valoraciones conspirativas o sanitarias de la actual crisis pandémica, está claro que en ella se encuentran presentes mecanismos de tipo social susceptibles de ser descritos en términos que van más allá del cálculo racional o económico. El pensamiento de R. Girard, en cuanto a exponente de una visión antropológica culturalista, polémica y de gran aliento, tiene por ello un interés indudable. Federico Márquez Muñoz, Andrea Monserrat Palacios Soto y Arturo Cárdenas Ureña, nos brindan un estudio panorámico de la obra de R. Girard no sólo muy útil a efectos de divulgación pedagógica (el orden expositivo impecable permite desnudar el discurso girardiano y comprender su hilo conductor), sino también como obra original de análisis político, que dialoga con los principales expertos de la obra girardiana poniendo de relieve las consecuencias de la teoría mimética para entender numerosos fenómenos políticos.

Más allá de las inevitables críticas que un tratado tan ambicioso como el de Girard suscita, con una teoría que puede aplicarse tanto a la crítica literaria como al estudio de las religiones, el mérito de su pensamiento radica en la recuperación por parte de la teoría social de la búsqueda del “mecanismo” por el cual se produce el hecho social (¿el eslabón perdido de la sociología?), búsqueda que no puede ignorar el entronque con ciencias como la neurología y la psicología social. Las visiones “macro” de tipo durkheimiano (con sus derivaciones funcionalistas o estructuralistas) oscurecieron en su tiempo las propuestas micro (bottom up) ensayadas por G. Tarde en Les Lois D’imitation (1890), quien señaló que toda similitud social (tanto relativa a la costumbre, moda, educación, obediencia) tiene su origen en la imitación; ésta fue considerada por los interaccionistas simbólicos bajo aspectos de “reproducción” simbólica creadora de orden social. Girard lleva la teoría mimética a la producción del deseo (el deseo es un deseo imitado de otro), a contracorriente del psicoanálisis y del utilitarismo economicista. Socializando el deseo (con un modelo triangular), el autor plantea de lleno, por un lado, la dinámica psicológica vinculada a lo social (de ahí su primer libro exponiendo la “mentira” romántica del individualismo); y por otro, la necesidad de partir del origen psicológico de la acción social.

Con el descubrimiento de las neuronas-espejo, el entronque entre ambas esferas (social y psicológica), como queda muy bien descrito en el libro, se empieza a vislumbrar; el “cerebro automático”, responsable de gran parte de nuestras acciones, para maximizar la energía mental recurre a la imitación, punto de partida de las relaciones interpersonales y clave en el desarrollo de la empatía (ahí cabe recordar a A. Smith y su teoría de los sentimientos morales), el proceso de socialización y la consecución de la cohesión social. Ya sea por medio de la identificación, el frenesí mimético, la alteración psicológica, la imitación ignorada o espontánea tiene relevancia política, como muestra el fenómeno que desencadena la violencia colectiva hacia un chivo expiatorio o la adhesión al líder carismático. Podríamos añadir una imitación “cómoda”, pues obedecer las reglas si no causa conflicto aparente, es más llevadero.

El libro desgrana también varios aspectos de los niveles complejos que van problematizando la teoría mimética. A la imitación inmediata (que puede no ser idéntica e introducir modificaciones) se suma la imitación diferida, la de actitudes o ideas (recordemos las representaciones sociales de P. Moscovici). La imitación diferida permite una reflexión sobre la conveniencia de qué imitar y a quién imitar, con lo que, de hecho, se da entrada a otros factores estudiados en otras teorías sociales.

Al considerar la imitación de patrones complejos de comportamiento, los autores referenciados que han desarrollado la teoría mimética toman en cuenta estereotipos y contenidos semánticos que pueden activar una imitación. Estas aportaciones son muy interesantes, conocer el planteamiento original de Girard nos da la oportunidad de considerar si algunos fenómenos actuales provienen de una imitación inmediata, con narrativas relativamente elementales. Y de nuevo, considerar binomios como naturaleza-cultura en un universo de deseos que van más allá de los producidos por necesidades fisiológicas; o el binomio invención-imitación (planteando el origen del primer deseo u objeto de deseo), centro de la idea de G. Tarde de evolución social, donde la innovación sería la acumulación de imitaciones no idénticas, o la anomalía estadística que desencadena el cambio social.

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